Etiqueta: sociedad

arte de discutir o los 10 mandamientos de la lógica, por Milhaud.

Discutimos prácticamente todos los días. Continuamente enfrentamos posturas con la gente que nos rodea. Unas veces lo hacemos de forma amigable, otra de forma menos amigable y acalorada. Yo considero que esto, siempre y cuando se haga de forma adecuada, es algo que nos enriquece como personas y que nos enseña más que muchos libros de los que lee una mayoría de la población. Pero, lamentablemente, muchas veces veremos cómo las discusiones pierden interés en cuanto aparecen las falacias lógicas.

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Origen: Los 10 mandamientos de la lógica

Por Miguel García Álvarez, Milhaud.

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aparición de los negros en las letras españolas, por Santiago Auserón.

Durante los siglos XVI y XVII, coincidiendo con el incremento de la trata atlántica, la presencia de esclavos africanos se volvió costumbre en la literatura española. El tipo jocoso del negro músico y lenguaraz surgió en las coplas, se instaló en el escaparate de la vida social que fue el teatro ligero e hizo su aparición en la incipiente novela. Los poetas jugaron a imitar las alteraciones que el «habla de guineo» hacía sufrir al castellano y a reproducir con pies métricos su ritmo musical, contagiados por la viveza de las jergas de germanías en ambientes donde la rítmica sincopada de los africanos despertaba un viejo poso de sonoridades mestizas. En sus obras dejaron constancia de un sorprendente estado de proliferación de la lengua muy distinto del marmóreo ejercicio de erudición aprendido en los colegios jesuitas, relacionado con la movilidad social y con el hechizo expansivo de las modas musicales de la época. Coplas con estribillos marcadamente rítmicos, bailes con nombres propios que retumban con afán de mito efímero, revelan una erótica de la fonación complementaria de la expresión danzante de la libido denunciada por los censores. A lo largo de los dos siglos siguientes a la invención de la imprenta, una marea musical y poética llevó en España la tradición oral hasta su extremo desarrollo. Esa actividad febril amplió el radio de acción de las canciones tanto como era posible antes del advenimiento de la era electrónica. Este es un aspecto de la literatura del Siglo de Oro poco tenido en cuenta hasta la fecha.

Origen: Aparición de los negros en las letras españolas – Jot Down Cultural Magazine

Rey de bodas.

soneto multiusos del tipo Your name here,
a disposición de parejas que se quieran casar.


 

◊ REY DE BODAS ◊

El uno juega al dos y el dos, al uno.
La banca siempre gana y tiene un tres.
La clave es ir de mano o ‑al revés‑
plantarse y que haya suerte y que ninguno
después se marque un as inoportuno
que rompa la baraja. Esa es la ley.
Sobre los cuatro reyes, iba el rey
de bodas por las bodas, viejo y tuno:
–[Nombres, pareja, aquí]: Que os hagáis sabios
en iros de farol y que el tapete
sea leve, como está de tantos sietes
que han ido echando los mayores.
Bastos en flor. Espadas como labios.
Las copas, copas. Y que el oro os dore.

♦♦


a disposición de parejas que se quieran casar.

 

funcionario de la Junta, fun, fun, fun (villancico).

Que la Junta de Andalucía rebaje a 35 las horas semanales de su personal asegura el voto no solo al Psoe y a Susana Díaz: hasta Podemos y la Izquierda Unida cantan todos el con flores a María. ¡35!, ¡35! Como si en Andalucía no hubiera quien echa 45 horas, 50 o ninguna, con tanto paro.

Este centrarse en las horas de un grupo comparativamente privilegiado (trabajo estable y pago de pensiones asegurados) recuerda al fenómeno mileurismo, cuando había seiscientismo, quinientismo y menos.

Prevaricación o pijerío político preparando la navidad [y se os dará].

Otro día hablamos de cómo la Junta aconseja medidas contra las olas de calor y, sin embargo, no dicta órdenes que regulen los trabajos más duros y expuestos al sol o al calor en días de fuego. Queda más resultón el broncéate, broncéate, hidrátate, hidrátate, cantado con música de veraneo y de Mecano.


 

oficios.

La crítica de Marx a la división social del trabajo tiene una aplicación en lo personal y es que tendemos a creernos nuestra profesión y a vincularnos de por vida al desempeño que nos da de comer. Y nos creemos estibadores, militares o profesores, oficios que podrían desaparecer en cuanto la enseñanza sea telemática, haya paz en el mundo o las grúas las pueda manejar un discapacitado. Salvo ingeniería y medicina, cualquiera puede hacer lo que haya que hacer: subir al andamio, bajar a la mina, recepcionar turistas o conducir vehículos. Y podríamos hacerlo según edad, sexo y condición física, alternativa o sucesivamente, sin que ninguna de esas actividades nos defina más que otra. En todo caso, es de justicia distributiva el reparto de los trabajos manuales. Pasa que el sistema educativo, que se presenta a sí mismo como expendedor de capacitaciones, es desde el principio un sistema selectivo que, unido a lo que ya nos selecciona por herencia, nacimiento y nivel de renta, incapacita a la mayoría para acceder al estatus de una minoría.


la literatura no salva.

La manipulación de la Historia con fines partidistas no es rara ni nueva, y al juego se prestan la historiografía oficial y los libros de texto, pero también los medios, las artes y la literatura. Lo vimos cuando estudiábamos el 98, aquel Cid y aquel don Quijote que cada uno interpretó a su imagen y semejanza de una idea de España. La reescritura tiene sus propios géneros específicos y, así, el recurrente cine del Oeste o de esclavos negros de los Estados Unidos: algo sigue pendiente en la conciencia estadounidense ‑en la sociedad de ahora mismo‑ que al cineasta mueve, esparce y desordena. Lo mismo podría decirse de nuestra literatura ambientada en la posguerra, posguerra que no termina nunca de acabar. Viene esto a cuento de El hoy es malo, pero el mañana es mío, última novela de Salvador Compán. La virtud del autor, su honradez intelectual, consiste en no manipular con ojos del presente un pasado que ya quisiéramos modificar; manipulación que otros novelistas se permiten hacer, y vamos a no dar nombres en este país donde series como Cuéntame cómo pasó o El ministerio del tiempo van directamente a la percepción que el pueblo español tiene de un frustrante pasado. Los personajes y los años 40‑60 son los que fueron. Enhorabuena a Salvador Compán. Cambiada España ‑ese cargo de conciencia ‑, cambiará su novelística.

–Enlace a  Lo que queda de Franco.


arte de conversar.

eLTeNDeDeRo se ha visto en dos polémicas. Polémica con quien no reconocía el principio de igualdad de los seres humanos y polémica con quien ‑estando de acuerdo con la separación Iglesia Estado‑ no veía claro lo de la religión cero cero en la vida pública y en las instituciones.

Manejando la información, la derecha se apodera de las opiniones. Sin discutir informaciones ni opiniones, la vieja izquierda (hoy, parte de la derecha) sigue haciendo convocatorias de masas, cuantitativas, de contar cuántos somos en la manifestación o cuantos votos sacamos. Y así, ocurre que gente puteada sigue votando al partido que lo va a putear y ocurre también que gente sana opina auténticas barbaridades. Si queremos cambiar el mundo, hay que cambiar conceptos acuñados y no discutidos como bienestar, derechos humanos, cultura o civilización, ideas fuerza que tendríamos que desmontar tomándolas al pie de la letra (como declaración de intenciones que son) para volverlas a montar. Si no, seguiremos tras la toma de una Bastilla y de un Palacio de Invierno cuyos escaparates ‑si llegamos a ellos‑ únicamente exponían, por miedo al robo o a la revolución, cajas vacías.

La igualdad entre las personas ‑aunque todos sepamos que no hay dos iguales‑ es un axioma político del tipo “si no la hay, sin duda la habrá”, que cantaba Jarcha de la libertad. Y negar esa igualdad sería, cuando menos, preconstitucional. Y la religión, tal cual hoy la conocemos, se puede y se debe privatizar. Pues nada más sagrado interior que la fe, por donde las religiones empezaron.

Antes de ser, todo fue antes un proyecto, un sueño o una ilusión en la cabeza de alguien. Un discurso compartido en sobremesa. Un banquete de Platón. Un compromiso dentro de un Juego de Pelota. Si no pensamos el mundo ‑mientras comemos, mientras bebemos, se puede hacer‑ no lograremos que cambie absolutamente nada. Todo es cuestión de ponerse.