Etiqueta: coeducación

colecho.

«Del colecho, a pillarte en pleno mambo: las confesiones de una madre desesperada.» Mar Muñiz publica Mientras vivas en esta casa, reflexiones sobre la maternidad. ZEN. 20/01/21. Cuando leí lo del mambo di por seguro que se referiría por eufemismo y lenguaje figurado al acto … Continúa leyendo colecho.

Tu voto:

defensa de unisex.

Marlene_Dietrich vestida de garçonne

Me pregunta un hijo en edad de emparejar por el asunto niños y niñas, hombres y mujeres, varones y hembras, ante la educación. Y le digo que la única salida sería un plan nacional por la coeducación (campaña semejante a las que se hicieron por el uso del casco o del cinturón de seguridad o contra el tabaquismo); y que esa coeducación habría de ser por fuerza unisex, es decir, basada en la macro uniformidad socialmente acordada [1] entre roles y apariencias masculina y femenina, y a favor de lo mejor, para el caso: ¿falda o pantalón?, ¿pelo largo o corto por el lavado de cabeza diario?, ¿tacón alto o anatómico?, ¿tatuajes?, ¿pírsins o perforaciones corporales?, ¿uñas o boquitas pintadas?

Para ese objetivo, una persona sola o una familia sola no bastan. Hablamos de algo ambiental que está en los juguetes, en los escaparates, en los colegios, en las pandillas, en las fiestas, en los medios, en los modelos, en las redes sociales, en las salidas profesionales.

A nadie escapan las dificultades de un plan semejante pero, tampoco, su inmenso interés para la coeducación –o educación en igualdad niñas y niños– y para la prevención y erradicación del sexismo.

Y son ustedes, por sí solos o en pareja o por grupos, quienes tendrán que decidir. No es fácil ir contra la diversidad, que tanto se ha pregonado como rasgo distintivo de libertad y democracia. Ni fácil ni difícil, es cuestión de emprender juntos.

Y, hasta que llegue la hora del Estado, no hay más remedio que pringarse. A fin de cuentas, ser padre o madre implica un compromiso que, mientras la criatura dependa de nosotros, nos obliga a tomar partido. Ojalá acierten.

[1] Por macro uniformidad se entiende, no vestir por igual el mismo uniforme de colegio, sino como un marco general y orientativo, dentro de unos márgenes que subsistirán mientras haya diferencias por usos y clases sociales o religiosas (caso del tapado islámico).


en portada: Marlene Dietrich vestida de garçonne en 1933. El prefecto de policía de París, Chiappe, había amenazado con detenerla si se mostraba de forma pública vestida de hombre. (foto y pie de foto: Wikipedia)

/ a Juan Lebrato /

la lengua de géneros, historia y réquiem.

ies-martínez montañés

Perdón por lo que es evidente. El sexo es una oposición macho / hembra. La sexualidad es una práctica (tantas como quepan en LGTBIQ y lo que venga). Y el género, una categoría gramatical: masculino/ femenino/ neutro/ no marcado. El sexismo lingüístico se reduce al paradigma a/o, que hay quien se empeña –contra toda lógica y elegancia– en hacer pasar por @ o X. Como ni la a ni la o son referentes reales (de carne y hueso), ya fue un absurdo hablar de violencia de género, delito o maltrato de género, etc. Se propuso sexista o machista. Pero el sector femenino feminista, doy fe, impuso su criterio, votó por género y género se quedó. Se trataba de dar visibilidad a lo que a juicio de las mujeres no parecía tan visible, pues en el principio fue siempre la refutación de que «masculino incluye femenino». Aquel lenguaje lo quisimos llamar coeducado. «Hable con coeducación. Para hablar con educación, hay que hablar con coeducación.». [1]

Pasó el tiempo, se consolidó lo de género y, paralelamente, las sexualidades emergentes fueron ampliando sus letras l,g,t,b,i,q… Un grupo se nos escapó a todo control: mujeres tapadas por razón religiosa; práctica que el feminismo oficial (Psoe IU) se apresuró a calificar como cultura o civilización [2]. [3]

El lenguaje de géneros (desdoblado o inclusivo) nos dejó el vulgarismo culto del todos y todas, practicado por quien a la fuerza nos tenía que dejar constancia de su doble militancia, política y lingüística. A quienes aún hoy se empeñan en practicarlo o nos abruman con la arroba @ o la equis (x), un poquito de coeducación:

Primero es establecer la comunicación, el contacto con nuestro auditorio (emisor » receptor), función conativa o apelativa: Señoras y señores, Damas y caballeros, Niños y niñas, expresiones así. En correspondencia comercial o mensajería epistolar o en redes sociales vale empezar Querid@ amig@, Estimad@ cliente; o, al cierre, acabar con buenos días a tod@s, salud para tod@s, para un cuerpo de discurso (función referencial) en castellano inclusivo sin más desdobles que los imprescindibles a la precisión del relato.

Quien siembra y salpica su texto de arrobas o equis se está condenando a una misión imposible. Antes o después la tarea lo desborda y caerá en contradicción o incongruencia. Además está haciendo dejación de su obligación como hablante y nos pasa a receptores o público lector un trabajo de interpretación o lectura que no nos corresponde.

Los desdobles pueden y deben evitarse. Caso real: «¿Llegará un día que grandes empresas y agencias de empleo compren a Google los datos y valoraciones individuales de nuestro alumnado que los y las docentes, tan ingenuamente, compartimos en Google Drive?». Prueben: que docentes compartimos, sin artículo determinante, como en español periodístico de América.

Hablen y escriban bien. Hablen y escriban con coeducación.

[1] Coeducón del Instituto Martínez Montañés, Sevilla. El Área de Igualdad y Coeducación se implantó en colegios e institutos en 2005.

[2] A aquel sinsentido, nosotros lo llamamos tapadismo, tapadismo de obediencia islámica, tapadismo islámico o tapadismo religioso. Es nuestra la aportación de tapadismo a la Wikilengua. La Alianza de Culturas y Civilizaciones tiene fecha 2007. El feminismo oficial renunciaba a enfrentarse a la Iglesia (por sus monjas tapadas) y al Islam que nos metía en el aula alumnas con velo y, sus hermanos, tan frescos.

[3] Hubo más ampliaciones al debate: alumnas que eran o se sentían alumnos, y a la inversa; frivolidades que podían no serlo: alumnos con uñas pintadas. También, una guerra no declarada entre feminismo de mujeres y homosexualismo de homos pudientes partidarios de vientres de alquiler; disputa que ha concluido con la expulsión del Partido Feminista, de Lidia Falcón, del seno de Izquierda Unida.


acudid, héroes, a la derrota (sobre el lenguaje de géneros).

platero y yo

No está bien hacer leña de quien viene detrás, por edad o formación. El castellano español de la equis (X) o de la arroba @habiendo el de la -e y otras manerases, quince años después, parque jurásico donde han quedado como fósiles, alumnado o aprendices a quienes un día inculcamos –yo, el primero– el lenguaje de la coeducación (también llamado de géneros, inclusivo o elegetebeí). Ahora es hora de aconsejarles:

 –Quilla: déjalo ya.

Y, sobre todo, a los varones:

–Quillos: dejadlo ya, que ya sabemos que sois feministas declarados.

(Pues toda ideología esconde su soberbia.)

Piénsenlo y repórtense al idioma que aprendieron en el cole leyendo Platero y yo. Porque también Juan Ramón Jiménez, como el venezolano Andrés Bello, como el argentino Domingo Faustino Sarmiento o el peruano Manuel González Prada, lo intentó, lo intentaron, levantando sus estilográficas contra la Academia. Y tampoco pudo ser.

No pasa nada porque fracasaran en el esperimento (como escribiría Juan Ramón). El Yo de Platero y Yo nos sigue encandilando vestido de luto, “con su barba nazarena y su breve sombrero negro que debía cobrar un estraño aspecto cabalgando en la blandura gris de Platero”.

Acudid héroes a la derrota es un precioso título de Carmelo Guillén Acosta (Sevilla, 1955). Y aunque alguien nos aburra a todos y todas con su todos y todas, sus tod@s y todxs, sabemos que algo ha cambiado, y, al menos, lo intentamos, y eso suena a victoria.

/ honor a quienes en su vida
aceptaron sus equis
y murieron por sus arrobas /

Otro día hablamos del castellano de la K, donde parece que okupa ocupa más kontra la sociedad de konsumo.


–enlace a LA NACIÓN.com

5 aportaciones al español de la ‑e


vamos con elles.

el coyote

La España de la @ y de la X, de sobra sabe que la igualdad consiste en enormes cambios, y no meramente lingüísticos. Por el español de la @ y de la X pasó una generación guerrera bien intencionada que por demás alcanzaba a ver lo que estaba detrás de puta o lista, inteligente o guapa.

Igualdad y Coeducación fue flor de un día. El mismo Psoe que incorporó a la ministra Aído, primera que fue de Igualdad entre 2008/2010 (como Ana Bolena, no llegó a los mil días), lo espachurró ante el mundo con la Alianza de Culturas y Civilizaciones (Onu, 2007), que dio aprobado con nota al tapadismo islámico. Piensen un poco. ¿Cómo se come eso?

El segundo torpedo contra el feminismo pata negra, fue el feminismo 15-M de la Generación Podemos, de carrito y galgo y bici por la Alameda; ese feminismo que igualó lo malo con lo peor sin sacar a discusión ni hacer limpieza ni en el mundo macho ni en el mundo hembra: ya tuvimos mujeres militaras, mujeres boxeadoras, mujeres toreras. Los varones, por su parte: sus tacones y sus uñas pintadas. Todo fue orgullo. Orgullo gay. Orgullo elegetebeí y hasta reventar las letras. Orgullo, orgullo, orgullo. Gilipollas y gilivaginas.

Mientras, el idioma quedó a los pies de reales academias y chistes fáciles en contra: Antonio Burgos, Pérez-Reverte, Sánchez Dragó. Demasiado enemigo para quienes apenas tenían formación sindical y a quienes Universidad y clase culta –con mucho miedo al ridículo– dijeron ¡Ahí te quedas! Y ahí quedó. Como antigualla o resto fósil de un tiempo que nació muerto porque no lo dejaron crecer.

Los hombres y mujeres de aquel lenguaje, con la arroba o con la equis, al menos, lo intentaron. Si no llegaron más lejos fue porque, como el Coyote contra el Correcaminos, se habían quedado en la inercia sin suelo y debajo solo les quedaba el abismo. Riamos, pues. Es gracioso. Pero un respeto. Elles, al menos, lo intentaron.

/ a mi hijo Juan /

debate en: la @ y la X, hasta los huevarios

la @ o la X, hasta los huevarios.

El tercer género por David Uzquiza

El lenguaje coeducado, que después se ha llamado de género o inclusivo, consiste en reconocer cuanto antes en el discurso que el emisor, hombre o mujer, tiene en cuenta (o abarca) a masculinos y femeninos. Algo así como el señoras y señores o el damas y caballeros de la vieja oratoria. El lenguaje coeducado es, por así decir, una marca de complicidad entre el emisor[1] y su audiencia (función apelativa) y/o entre el emisor y su relato (función referencial). Lo mejor es reducir al mínimo los desdobles (el *todos y todas[2] tan cansino), para lo que hay fórmulas que no dejan huella en su factura lingüística.[3]

El lenguaje coeducado arrancó oficialmente el curso 2005/06 con la creación del Área de Igualdad y Coeducación en colegios e institutos del territorio Junta de Andalucía. A quince años vista, sobra trayecto y perspectiva para evaluar sus resultados y reconocer que la Academia y su entorno se han salido con la suya: “masculino incluye a femenino”, no hay más que hablar. Y a día de hoy el lenguaje coeducado (de género o inclusivo) ha quedado en temprano y curioso arcaísmo, palabra clave o testigo [4] del hablante como de un edad y de un país, en este caso: una mentalidad algo pureta o carroza dentro del espectro ideológico Psoe, IU, Podemos.

En un interesante artículo de opinión sobre lo que estaba pasando en España en el sector agroalimentario hasta que llegó el estado de alarma y mandó parar, leemos: «La protesta de *lxs agricultorxs», «la gran mayoría de *lxs agricultorxs», «Más de 3.000 *agricultorxs», «Cuando *lxs agricultorxs», lo que es pasarle la pelota al lector y que el lector reponga lo que hace falta: [agricultores y agricultoras o, menos malo, agricultoras y agricultores, dejando en último lugar el masculino] o bien [las y los agricultores]. Pero el esfuerzo resulta agotador. La prueba es que a pocas líneas asaltan al texto pruebas que el hablante inclusivo no puede superar. Más citas literales:

« apropiación de valor para los inversores (¿por qué no añadir y las inversoras?). por la avaricia de unos pocos (¿íd. y unas pocas?). permitiendo que los olivareros (¿íd. y las olivareras?). Los Mora-Figueroa, los Domecq (¿no hay mujeres en las familias Mora-Figueroa o Domecq?). reconciliarnos con nosotros mismos (¿?). apropiación de valor que reclaman sus inversores (¿?). posibles presiones de su comprador (¿?). se está pidiendo al agricultor o ganadero (¿?) »

La solución es que con que usted demuestre una sola vez y cuanto antes que su discurso tiene en cuenta la pluralidad o diversidad de sus distintos públicos, usted ya ha cumplido. Y con hablar y escribir cuanto más rodado y fluido, mejor. Válido para el alivio de conciencia en todo tipo de escritos, artículos, mensajes, tuits o comunicados de uso culto o coloquial, y por redes sociales. Y dejen ya de refregarnos su no sexismo, entre arrobas o equis, hasta los huevarios.

[1] emisor: agente del discurso. *emisor o emisora sería una barbaridad.

[2] *asterisco significa desaconsejable.

[3] Como El español de la ‑e, a prueba de Academia.

[4] Georges Matoré, La Méthode en lexicologie, París, Didier, 1953.


juanlebrato@gmail.com, comentario este artículo:

 

En relación a hasta los huevarios de @ y X : Muy de acuerdo con lo expresado aquí arriba. Creo que la absoluta igualdad de género puede y debe plasmarse en otros muchos registros y/o formatos antes que quedarse en ese gesto propagandístico de doblar cada palabra o poner la bendita X. También creo que esa estrategia muestra claramente un afán por convencer al interlocutor de lo que eres o pretendes ser, mostrándole tu supuesta ideología de una manera superficial y sin duda pedante que muestra a las claras tus propias inseguridades al respecto. Hemos de esperar que nuestro interlocutor no necesite ni siquiera ese primer guiño o mención para entender nuestro punto de partida y nuestra meta. Lo demás sería pura redundancia y falta de confianza en nuestro discurso. Creo que el esfuerzo lingüístico debe ir orientado en otro sentido; por ejemplo, es muy importante ir eliminando palabras, frases y usos de origen claramente machista. Esto me parece importante ya que son elementos que representan el pensar de una sociedad arcaica. Quizás empezando desde la raíz del propio lenguaje podamos, piano piano, ir cambiando ese contexto patriarcal que nos rodea. ¿Por qué ‘puta’ como insulto? ¿Por qué hija de puta y no de médico? ¿Por qué mujer fácil, negativo, y hombre fácil, positivo? ¿Por qué, mira qué niña tan guapa y mira qué niño tan listo? En esos convencionalismos se encuentra el verdadero machismo. Y eso no se soluciona poniendo una @. Hace falta mucho más trabajo, me temo.

El 8M como zona de confort.

CAÑA

La clave está en el orgullo. Orgullo bici. Orgullo gay [gay]. Orgullo elegetebeí. Orgullo 8 de marzo. El orgullo se alza sobre lo que pudo haber sido y no fue: bicicleta / peatonalización; homos o héteros / a usted qué le importa.

El 8 de marzo primero se desprendió del trabajadora y lo cambió por universal: Día Universal de la Mujer. Después obvió las diferencias de clase: de la trabajadora por cuenta ajena, al ama de casa, la autónoma o la empresaria. Y nunca autocriticó la feminidad como imposición. De esta manera el tacón, la melena, la falda, el escote o el pintalabios pasaron al acerbo, al patrimonio (encima, cultural: véase el velo islámico) como señas distintivas que, en vez de revisarse, se contagiaron al macho macho y al macho gay, mundos que tampoco fueron cuestionados.

El feminismo 8M se lanzaba en tromba a una sola batalla: la igualdad con lo varón. Ya teníamos mujeres boxeadoras, toreras o militaras a mayor gloria de barbaridades como el boxeo, la tauromaquia o las fuerzas armadas, mientras las mujeres madres exportaban a sus varones formas y roles, y ahí estaba el permiso compartido por natalidad y toda una serie de escenificaciones mixtas, ambiguas o ambivalentes. De hombres embarazados, se llegó a hablar.

Dice mi amigo el economista que todo fue invento del capitalismo para multiplicar el número de consumidores: consumidoras, en este caso, que habían sido las abuelas al margen del circuito económico. No cabe la menor duda. El éxito del feminismo 8M es haber concertado dos territorios pendientes de arreglar en un suelo común que, sin cambiar nada, conformara a las dos partes (macho y hembra) y, de paso, a mariquitas, lesbis, transexuales, etcétera, todo muy presidido por el orgullo yo, yo, yo en mi zona de confort dentro del Estado del Bienestar.

No me verán por la manifestación.


 

Soneto en prosa sobre lo mujer.

(cuarteto introducción)

Siempre me ha hecho gracia (ninguna, en realidad) el empeño del profesorado de historia por explicarnos las causas de las guerras. Las tenían delante: la paz armada, los ejércitos, la industria de armamento, también Airbus, Navantia o similares.

(cuarteto planteamiento)

Aplicando el mismo son a la violencia machista (sexista, doméstica, de pareja, sentimental, familiar o como la quieran llamar), llega uno a las mismas causas y consecuencias internas, con una observación: la prevalencia física del macho sobre la hembra. El resto: la convivencia en casa, la pareja, la sentimentalidad y, sobre todo, la familia como unidad económica y fuente de prestaciones, pensiones y herencias. Por celos se mata y por dinero, mucho más.

(terceto nudo)

Mientras la ley consienta parejas o matrimonios con bienes gananciales, bajas incentivadas, prestaciones por familia o natalidad…

mientras sigan siendo desiguales personas solas frente a personas con Libro de Familia…

mientras sigamos llamando cultura o civilización a machas costumbres y machas prácticas, como el tapado islámico, de machos países de donde nos llega inmigración no coeducada en origen…

(terceto desenlace)

…seguirá habiendo maltrato y violencia machista, digan lo que digan mareas feministas, IU Podemos, 016 o quienes por hacer del maltrato cuestión de Estado nos convocan a manifestaciones de repulsa, minutos de silencio o días de luto por cada agresión.

(estrambote)

Cuestiónense lo cuestionable, empezando por el Estado protector de la familia, con Iglesia y Enseñanza concertada al fondo, bases de toda desigualdad. Y ya compensaremos la prevalencia física del macho músculo mediante discriminación positiva –ahora sí– a favor de lo mujer.


 

casting y castigo.

Rosalía Las uñas como arma del feminismo

Mecano en los 80, con letra de Nacho Cano: No me mires, no me mires, déjalo ya, que hoy no me he puesto maquillaje y mi aspecto es demasiado vulgar para que te pueda gustar. Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate. Y de aquellos polvos, estos lodos: Sostiene la cantante Rosalía que las uñas simbolizan la feminidad y son un arma. Oído lo cual y sin entrar en el origen y evolución de (pues no es propio de [eLTeNDeDeRo] justificar lo presente por que haya sido historia), parece indudable que todo lo que llamamos maquillaje (del francés maquiller, jerga teatral del 19 cuando actores y actrices se aderezaban en el camerino) o cosmética (del griego ‘adorno’) ha llegado a la España del hombre y el oso (cuanto más feo, más hermoso) en soporte femenino y sería estupidez o demagogia sostener otros antecedentes, como causas médico sanitarias o como distintivos de tribu urbana. Hablamos de una idea de la belleza (sea o no saludable) y Rosalía tiene razón: las uñas simbolizan la feminidad, no el feminismo (tampoco ha dicho del arma: ¿para atacar o defenderse de quién?).

El caso es que alguien podría hacer –la ha hecho ya– una lectura feminista más allá de Rosalía. Pintarse la cara, las uñas, calzar tacones o lucir escote son marcas de mujer y lo siguen siendo aun cuando varones por orgullo gay o culturizados por la igualdad de sexos hayan adoptado esos usos, también la coleta a imitación del largo pelo de las mujeres. Todo, todo, es resultado de siglos de hegemonía masculina sobre una población femenina que o quedaba al margen (mujeres de clases populares) o acentuó sus rasgos para triunfar sobre, o medirse con, el macho dominante (caso de las mujeres sabias o de alta nobleza). Solo dos modas recientes se han trasvasado del macho a la hembra: el tatuaje y el pirsin, pero ese trasvase, signo de una homogenización característica, no anula lo esencial: los roles son roles y están hechos a la medida de quien mandaba en el resto: el machismo como precipitado histórico que fue haciendo una doble construcción a partir de la división primordial entre la falda y el pantalón, entre el rosa y el azul, entre la muñeca y el balón. Y dentro de esa gran división, como en dos poderosos bandos o ejércitos, el detalle de un toque personal, de un adorno o pintado más o menos, pierde relevancia: lo que importa es el conjunto, quién manda aquí y cómo deberíamos emprender la descorporeización[1] del personaje hacia una sociedad más seria e igualitaria; no, que, después de las campañas y mareas Me too, No es no y 8-M, el feminismo sigue teniendo en la moda su más peligroso aliado. Cuando una cantante se señala por sus uñas, mal le irá y nos va. Y cuando un colectivo, de pronto feminista, quiere seguir siendo feminista sin bajarse de sus tacones, sin que le miren el escote o sin que el largo de su falda signifique nada, es que tacones, escotes y faldas significan, ¡vaya si significan!

Sepan más sobre labios maquillaje ojos pirsin tatuaje uñas tacones y quédense con el corto Rabo de toro (0:46), rodado en los estudios Palacios Malaver de Cenarte en Sevilla; con la actuación de Eli Finberg bajo la dirección de Pablo Ruiz Sánchez, quien realizó The Fog (La Niebla), con música de iAmDive y con nuestra participación y contra la pesadilla de los medios que tienen machacadas a las criaturas que dan su vida ante la cámara por un buen casting.


[1] desomatización no valdría por cuanto significa transformar problemas psíquicos en síntomas orgánicos.

La España del “todos y todas”.

Una nueva estulticia, “la dictadura del desdoblado”, ha venido a instalarse en ciertas mentalidades de esta hora: el español del “todos y todas”, frecuente en la lengua hablada y máxima en mítines de partidos de izquierda. (Otra estupidez menor, y por fortuna solo escrita, es la España de la equis: “queridxs niñxs”, equis que a ver quién lee en voz alta.)

Vean ustedes en APÉNDICE el preocupante artículo de opinión que hemos leído en Diario 16. (En ese apéndice, pueden ver los desdobles subrayados así como la mejor redacción alternativa.)

(disponible en pdf a dos columnas, muy fácil de cotejar original y corregido)

Y queden con los artículos de [eLTeNDeDeRo] tocantes a EL ESPAÑOL DE LA E, lenguaje cien por cien académico y sin ponernos a prueba ni a nosotros ni a nuestras ideas. Ojalá les sirva y aproveche.

El español de la e (sept. 2015)

Del lenguaje de géneros al lenguaje sin género: el español de la e (nov. 2016)

Cinco aportaciones al español de la e (nov. 2016)

lxs amigxs (a vueltas con el español de géneros) (sept. 2017)

El español de querides (jul. 2018)

 


APÉNDICE 1. EL TEXTO ORIGINAL
(subrayados, los desdobles)

Manuel Domínguez Moreno, Diario16, 18/05/2019

Podemos pudiera estar creando, desde su comportamiento intelectual, una nueva «casta».

En 2014 entró Podemos en la actualidad política con una serie de propuestas que hicieron que muchos españoles se ilusionaran con la llegada de estos jóvenes cultos, casi todos profesores y profesoras universitarias o procedentes del activismo social, que parecía que iban a sanear el aire viciado de la vieja política. Sin embargo, esos mismos ciudadanos y ciudadanas han visto cómo sus esperanzas se rompieron porque Podemos, a pesar de que ha influido en algunas de las medidas sociales adoptadas por el gobierno de Pedro Sánchez, no ha conseguido asaltar los cielos, ni siquiera ha dado un brinco para agarrarse a una nube. Más aún, dentro de Podemos ha habido una cierta relajación de responsabilidades en la relación con los y las ciudadanas y con los medios de comunicación. Se ha pasado del afecto a la falta de empatía y a la irritabilidad, en algunos casos a la soberbia, algo que confirman algunos de los periodistas de este medio en referencia a personas, líderes y lideresas de Podemos con responsabilidad y representación electoral en las próximas elecciones del día 26 de mayo. Es una pena que un partido político, heredero del 15M, con unas propuestas y un programa dirigido a las necesidades reales del pueblo, esté perdiendo el apoyo de los y las ciudadanas por una falta de comunicación y empatía con las ciudadanas y ciudadanos, incluidos los y las profesionales de medios de comunicación progresistas, independientes y libres desde una línea editorial basada en la conciencia social y la igualdad real. Nunca conseguirán un liderazgo efectivo si no lleva consigo una fuerte carga de empatía con la que puedan trasmitir respeto e igualdad a sus votantes y a quienes trabajan de manera directa o indirecta con ellos y ellas. En muchos casos han llegado a rozar la prepotencia en los comportamientos de algunos líderes, de algunas lideresas o de sus equipos de trabajo. La incapacidad que demuestran algunos y algunas líderes y lideresas progresistas para transmitir la igualdad, vía sus comportamientos con el pueblo, se está convirtiendo en un grave problema, se está transformando en uno de los aspectos más importantes de la política y están mermando la capacidad de transmitir a la ciudadanía sus proyectos políticos para conseguir que los ciudadanos y ciudadanas, lo entiendan con tal claridad hasta el punto que lo hagan suyo. Muchos ciudadanos y ciudadanas esperaban ver a unos políticos y políticas que tuvieran el gesto de abrazar a las personas, de estar con ellas, de hablar de tú a tú, de escucharlas, de llorar y reír con ellas y de tener el valor de mirarlas a los ojos para hacer un pacto tácito por el cual iban a luchar por todos, que iban a ser los diputados y diputadas de todos y todas, de cada uno de los hombres y mujeres de este país. Eso es empatía e igualdad y, por desgracia, algunos y algunas de quienes abanderaron un proyecto de ilusión y esperanza han elegido el camino que les aleja del corazón del pueblo creando un nuevo peligro social irreversible, una nueva casta: la de los y las intelectuales


APÉNDICE 2. EL TEXTO CORREGIDO

En 2014 entró Podemos en la actualidad política con una serie de propuestas que hicieron que muchos españoles se ilusionaran con la llegada de estos jóvenes cultos, casi todos PROFESORADO DE UNIVERSIDAD o procedentes del activismo social, que parecía que iban a sanear el aire viciado de la vieja política. Sin embargo, SIMPATIZANTES Y VOTANTES han visto cómo sus esperanzas se rompieron porque Podemos, a pesar de que ha influido en algunas de las medidas sociales adoptadas por el gobierno de Sánchez, no ha conseguido asaltar los cielos, ni siquiera ha dado un brinco para agarrarse a una nube. Dentro de Podemos ha habido una cierta relajación de responsabilidades con LA CIUDADANÍA y con los medios de comunicación. Se ha pasado del afecto a la falta de empatía y a la irritabilidad, en algunos casos a la soberbia, algo que confirman algunos de los periodistas de este medio en referencia a DIRIGENTES de Podemos con responsabilidad y representación electoral en las próximas elecciones del día 26 de mayo. Es una pena que un partido político, heredero del 15M, con unas propuestas y un programa dirigido a las necesidades reales del pueblo, esté perdiendo el apoyo de LA CIUDADANÍA por una falta de comunicación y empatía con ELLA, incluidos PROFESIONALES de medios de comunicación progresistas, independientes y libres desde una línea editorial basada en la conciencia social y la igualdad real. Nunca conseguirán un liderazgo efectivo si no lleva consigo una fuerte carga de empatía con la que puedan trasmitir respeto e igualdad a sus votantes y a quienes trabajan directa o indirecta con PODEMOS. En muchos casos han llegado a rozar la prepotencia en los comportamientos de DIRIGENTES o de sus equipos de trabajo. La incapacidad que demuestra LA DIRECCIÓN DEL PARTIDO progresista para transmitir la igualdad, vía sus comportamientos con el pueblo, se está convirtiendo en un grave problema, se está transformando en uno de los aspectos más importantes de la política y están mermando la capacidad de transmitir a la ciudadanía sus proyectos políticos para conseguir que EL ELECTORADO lo entienda con tal claridad hasta el punto que lo hagan suyo. Mucha GENTE esperaba ver a UNA DIRECCIÓN que tuviera el gesto de abrazar a las personas, de estar con ellas, de hablar de tú a tú, de escucharlas, de llorar y reír con ellas y de tener el valor de mirarlas a los ojos para hacer un pacto tácito por el cual iban a luchar por todos, que iban a ser los diputados y diputadas de cada uno de los hombres y mujeres de este país. Eso es empatía e igualdad y, por desgracia, QUIENES abanderaron un proyecto de ilusión y esperanza han elegido el camino que les aleja del corazón del pueblo creando un nuevo peligro social irreversible, una nueva casta: la INTELECTUAL.

(disponible en pdf a dos columnas, muy fácil de cotejar original y corregido)


El español de la e (sept. 2015)

Del lenguaje de géneros al lenguaje sin género: el español de la e (nov. 2016)

Cinco aportaciones al español de la e (nov. 2016)

lxs amigxs (a vueltas con el español de géneros) (sept. 2017)

El español de querides (jul. 2018)

 



 

i am a ladie.

Daniel Lebrato, con peluca de juez

En 2005 cuando empezó en España el área de Igualdad y Coeducación en la enseñanza pública, el lema fue “Sin igualdad no hay coeducación”; lema pensado para lo que se veía venir: que sería imposible coeducar en el aula habiendo niñas con su tapado islámico. Aquella batalla se perdió cuando feminismo y Junta de Andalucía dictaminaron que el velo no era discriminación sino cultura.

Casi quince años después (pasado el feminismo por el pasapuré de las mareas del 8-M que están por la igualdad macho hembra sin cuestionar ni uno ni otro campo) el lema sería al revés: “Sin coeducación no hay igualdad”.

Ayer en un bar en el entorno de la Feria de Abril, tuve necesidad de un váter de asiento, y no de un urinario, así que me metí en el servicio de señoras. Cuál fue mi sorpresa cuando el camarero casi no me deja entrar y tuve que replicarle que qué sabía él lo que yo necesitaba, y luego, a la salida, tuve que aguantar a una flamenca que me increpó en inglés (se ve que me tomó por guiri despistado): –It’s the ladies toilet! -me dijo airada. –Yes, i am a ladie! -le respondí educado. Lo dicho. Sin coeducación no habrá igualdad.

cuestiones de género.

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Desde el latín genus,eris, la palabra género aparece en el Dile con ocho acepciones. Nos importan la 3 y la 8. En la 3 género es sexo y en la 8, gramática. [género. 1. Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes. 2. Clase o tipo a que pertenecen personas o cosas. Ese género de bromas no me gusta. 3. Grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico. 4. En el comercio, mercancía. 5. Tela o tejido. Géneros de algodón, de hilo, de seda. 6. En las artes, sobre todo en la literatura, cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden ordenar las obras según rasgos comunes de forma y de contenido. 7. Taxón que agrupa a especies que comparten ciertos caracteres. 8. Categoría gramatical inherente en sustantivos y pronombres que en pronombres y sustantivos animados puede expresar sexo. género chico. Obras teatrales musicales de corta duración y de ambiente por lo general costumbrista o popular. género humano. de género. Dicho de una obra o del artista que la ejecuta: Que representa escenas de costumbres o de la vida común. Cuadro de género. Pintor de género. del género bobo, o tonto. Propio de un bobo o de un tonto.]

En 2005, cuando se inauguró el Plan de Igualdad y Coeducación en España, ya discurría la palabra género por la senda de la sexualidad (acepción 3): igualdad de género, cuestiones de género, violencia de género, y género acabó imponiéndose a igualdad de sexos, violencia sexista o machista y, de ahí, a la lengua de géneros (como quien dice la lengua de signos), también lenguaje inclusivo, zona  de conflicto que no tardó en manifestarse en el idioma, con la Academia, la primera, en contra. Fuera acertada o no la elección de la palabra género, la lucha por la visibilidad de las mujeres y de las diversas sexualidades siguió y siguió conforme se alargaban las siglas del colectivo gay hasta Lgtbiq de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, intersexuales, asexuales y queer (personas que no se sienten incluidas en ninguna de las definiciones de la comunidad), tendencia que ha dado lugar al uso de Lgbt+, donde + es el etcétera por abreviar y por lo que esté por venir.

Distinto conflicto se da en palabras que designan cosas o conceptos inanimados, empezando por el artículo determinante, quizá como defecto de la lengua española, que podría, como hace el inglés, conformarse con the y a. Algunos consejos: internet (sustantivo femenino), mejor que *la internet y *el internet. los grandes superficies, mejor que las grandes superficies, que siempre han sido las de la Tierra o las de una finca. la agravante y la atenuante, adjetivos adyacentes del sustantivo omitido circunstancia.

Para acabar, ¿por qué se dice el escáner y la impresora? Ni el escáner es macho ni la impresora es hembra así que reciben el género gramatical por convención arbitraria. No hay más. Acaso por trasposición madre > hijo, en español suelen ser femeninas las ‘palabras donantes’ y masculinas ‘las palabras donadas’: la imprenta da el libro; la publicidad, el anuncio; la televisión, el televisor; la radio, el radio; la mar, el pez o el barco. Y si alguien en la panadería se pide un viena, no se rían: está pidiendo un pan de Viena.

Otro día hablamos de cómo en cuestión de género gramatical y animado, de personas, una solución al maldito artículo podría ser directamente suprimirlo, algo que ya se hace en ámbitos periodísticos hispanoamericanos. En vez del titular “los estudiantes protestan”, usar “estudiantes protestan”. Con ayuda del español de la e, evitaríamos no pocos problemas de visualización, inclusión o desdoble. También de utilizar “quien”, “quienes”, en vez de “los que” y “las que”, y decir “varones y mujeres” o “varones y hembras”, en lugar de “hombres y mujeres”, donde como dice la Academia hombre incluye a los dos sexos.

Queden ustedes con “Mar Cambrollé, el orgullo de ser mujer”. Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación Andaluza de Transexuales, entrevistada por Álvaro Martín (Zafarrancho Vilima) en su programa Los 6 Grados.