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orgullo y prejuicio.

Pride and Prejudice (1813), de Jane Austen, hoy se reformula al revés, prejuicio y orgullo, pues toda causa justa acaba en orgullo, que es una forma de no ir al origen, a las causas. Orgullo light, orgullo down, orgullo clown. Prejuicios patronales contra la clase trabajadora los Primero de Mayo acabaron en el orgullo sindical el Día del trabajo. Igual hicieron con el Día de la mujer trabajadora, ya Día de la mujer, incluidas rentistas y holgazanas. Las bicicletas, incapaces de enfrentarse a los coches, se acogieron al orgullo bici por aceras y zonas peatonales. En orgullo Obama terminaron los prejuicios contra la raza negra y en orgullo ha terminado la lucha por la libertad sexual ‑cuyos prejuicios eran intimidad y privacidad‑, primero Orgullo gay, luego Orgullo de gays y lesbianas y Orgullo lgtb, con transexuales y bisexuales, hasta el Orgullo lgtbiq, con i de intersexual y q de queer, raro, en inglés. Tanta inicial, abusivamente la abrevian en Día del Orgullo, sin más. Lo chocante es que ese orgullo emerge cuando los varones machos se cuestionan o cuando el feminismo está desaparecido desde que aceptó el velo islámico como cultura, orgullo, y no como supeditación. Mientras los varones no se sienten orgullosos todos de ser varones ni las hembras todas, de ser hembras, viene el mariquita o la mariquita o la persona rarita con qué orgullo tengo, solo por ser quien soy. (Lloran intimidad y privacidad.) Íbamos quitando etiquetas, y este colectivo exterioriza lo peor del primer mundo: la cosificación del cuerpo y la pleitesía a la moda y al dinero. De no hay más paraísos que los perdidos, hemos pasado a no haber causas, más que las perdidas.


8 de marzo | discurso desagradable contra el feminismo residual.

El feminismo que convivió con la lucha de clases corrió el riesgo ‑o hizo el ridículo‑ de hacer de las mujeres una clase social (Partido Feminista, de Lidia Falcón, 1977). Desde el punto marxista, una mujer trabajadora tenía que abordar una doble emancipación: como feminista y como luchadora por la cuestión social. Un siglo después, no hay clase naturalmente beneficiaria de ninguna revolución que merezca el nombre de revolución social: la lucha de clases está desaparecida. Y el feminismo también está desaparecido desde el momento que asumió el tapadismo de mujeres que alegaban sus motivos culturales e identitarios para taparse con gusto. Sigue, eso sí, un feminismo sindical del tipo a igual trabajo, igual salario entre varones y hembras, y poco más. Y no es de extrañar que un frívolo presentador de TV felicitara el 8 de marzo a las mujeres de su programa como se felicita el día de la madre.

Queda pendiente la asunción de la maternidad como realización personal independiente del varón y del Estado. Queda la abolición de la familia ganancial y como unidad económica tal y como ahora se entiende. Y queda que el Estado empiece a hablar de población y no de fomento a la natalidad.

La pregunta en euros a las mujeres, a cada mujer una a una, es cuánto cuesta ser madre, quién lo paga y quién lo va a pagar cuando el Estado, entendido como sociedad de contribuyentes, no tenga por qué apoyar ni subvencionar una institución estrictamente privada.

No querrán reconocerlo, pero quienes desde el Bienestar abogan por el apoyo a la familia, por el reparto de tareas o por la conciliación de las vidas laboral y familiar están diciendo lo mismo que la santa madre Iglesia. Algún día tendrán que callar.

Hombre o mujer: la vida que tengas, págatela. Y eso incluye a las mujeres que acuden entusiasmadas y sin pasar por caja a recibir los frutos de su maternidad.

eLTeNDeDeRo deja a ustedes con un poema de nuestro Antonio Machado quien escribió Pascua de resurrección para Campos de Castilla en mayo de 1909. El poeta, de 34 años, estaba por casar con Leonor, de 15. Tal vez por eso, escribió así

PASCUA DE RESURRECCIÓN (fragmento)

Buscad vuestros amores, doncellitas,
donde brota la fuente de la piedra.
¿No han de mirar un día, en vuestros brazos,
atónitos, el sol de primavera,
ojos que vienen a la luz cerrados,
y que al partirse de la vida ciegan?
¿No beberán un día en vuestros senos
los que mañana labrarán la tierra?
¡Oh, celebrad este domingo claro,
madrecitas en flor, vuestras entrañas nuevas!

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moda cristiana.

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Foto: XLSemanal

Como hay los hermanos musulmanes, hay las hermanas monjas. Ellas, con su vida de tapadas voluntarias, justifican y hacen bueno el tapado voluntario o involuntario de mujeres de peor vida. Unas y otras nos revientan el laicismo. Religión cero cero. Otro día hablamos de la moda.

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Foto: The Huffington Post