Etiqueta: coeducación

Soneto en prosa sobre lo mujer.

(cuarteto introducción)

Siempre me ha hecho gracia (ninguna, en realidad) el empeño del profesorado de historia por explicarnos las causas de las guerras. Las tenían delante: la paz armada, los ejércitos, la industria de armamento, también Airbus, Navantia o similares.

(cuarteto planteamiento)

Aplicando el mismo son a la violencia machista (sexista, doméstica, de pareja, sentimental, familiar o como la quieran llamar), llega uno a las mismas causas y consecuencias internas, con una observación: la prevalencia física del macho sobre la hembra. El resto: la convivencia en casa, la pareja, la sentimentalidad y, sobre todo, la familia como unidad económica y fuente de prestaciones, pensiones y herencias. Por celos se mata y por dinero, mucho más.

(terceto nudo)

Mientras la ley consienta parejas o matrimonios con bienes gananciales, bajas incentivadas, prestaciones por familia o natalidad…

mientras sigan siendo desiguales personas solas frente a personas con Libro de Familia…

mientras sigamos llamando cultura o civilización a machas costumbres y machas prácticas, como el tapado islámico, de machos países de donde nos llega inmigración no coeducada en origen…

(terceto desenlace)

…seguirá habiendo maltrato y violencia machista, digan lo que digan mareas feministas, IU Podemos, 016 o quienes por hacer del maltrato cuestión de Estado nos convocan a manifestaciones de repulsa, minutos de silencio o días de luto por cada agresión.

(estrambote)

Cuestiónense lo cuestionable, empezando por el Estado protector de la familia, con Iglesia y Enseñanza concertada al fondo, bases de toda desigualdad. Y ya compensaremos la prevalencia física del macho músculo mediante discriminación positiva –ahora sí– a favor de lo mujer.


 

casting y castigo.

Rosalía Las uñas como arma del feminismo

Mecano en los 80, con letra de Nacho Cano: No me mires, no me mires, déjalo ya, que hoy no me he puesto maquillaje y mi aspecto es demasiado vulgar para que te pueda gustar. Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate. Y de aquellos polvos, estos lodos: Sostiene la cantante Rosalía que las uñas simbolizan la feminidad y son un arma. Oído lo cual y sin entrar en el origen y evolución de (pues no es propio de [eLTeNDeDeRo] justificar lo presente por que haya sido historia), parece indudable que todo lo que llamamos maquillaje (del francés maquiller, jerga teatral del 19 cuando actores y actrices se aderezaban en el camerino) o cosmética (del griego ‘adorno’) ha llegado a la España del hombre y el oso (cuanto más feo, más hermoso) en soporte femenino y sería estupidez o demagogia sostener otros antecedentes, como causas médico sanitarias o como distintivos de tribu urbana. Hablamos de una idea de la belleza (sea o no saludable) y Rosalía tiene razón: las uñas simbolizan la feminidad, no el feminismo (tampoco ha dicho del arma: ¿para atacar o defenderse de quién?).

El caso es que alguien podría hacer –la ha hecho ya– una lectura feminista más allá de Rosalía. Pintarse la cara, las uñas, calzar tacones o lucir escote son marcas de mujer y lo siguen siendo aun cuando varones por orgullo gay o culturizados por la igualdad de sexos hayan adoptado esos usos, también la coleta a imitación del largo pelo de las mujeres. Todo, todo, es resultado de siglos de hegemonía masculina sobre una población femenina que o quedaba al margen (mujeres de clases populares) o acentuó sus rasgos para triunfar sobre, o medirse con, el macho dominante (caso de las mujeres sabias o de alta nobleza). Solo dos modas recientes se han trasvasado del macho a la hembra: el tatuaje y el pirsin, pero ese trasvase, signo de una homogenización característica, no anula lo esencial: los roles son roles y están hechos a la medida de quien mandaba en el resto: el machismo como precipitado histórico que fue haciendo una doble construcción a partir de la división primordial entre la falda y el pantalón, entre el rosa y el azul, entre la muñeca y el balón. Y dentro de esa gran división, como en dos poderosos bandos o ejércitos, el detalle de un toque personal, de un adorno o pintado más o menos, pierde relevancia: lo que importa es el conjunto, quién manda aquí y cómo deberíamos emprender la descorporeización[1] del personaje hacia una sociedad más seria e igualitaria; no, que, después de las campañas y mareas Me too, No es no y 8-M, el feminismo sigue teniendo en la moda su más peligroso aliado. Cuando una cantante se señala por sus uñas, mal le irá y nos va. Y cuando un colectivo, de pronto feminista, quiere seguir siendo feminista sin bajarse de sus tacones, sin que le miren el escote o sin que el largo de su falda signifique nada, es que tacones, escotes y faldas significan, ¡vaya si significan!

Sepan más sobre labios maquillaje ojos pirsin tatuaje uñas tacones y quédense con el corto Rabo de toro (0:46), rodado en los estudios Palacios Malaver de Cenarte en Sevilla; con la actuación de Eli Finberg bajo la dirección de Pablo Ruiz Sánchez, quien realizó The Fog (La Niebla), con música de iAmDive y con nuestra participación y contra la pesadilla de los medios que tienen machacadas a las criaturas que dan su vida ante la cámara por un buen casting.


[1] desomatización no valdría por cuanto significa transformar problemas psíquicos en síntomas orgánicos.

La España del “todos y todas”.

Una nueva estulticia, “la dictadura del desdoblado”, ha venido a instalarse en ciertas mentalidades de esta hora: el español del “todos y todas”, frecuente en la lengua hablada y máxima en mítines de partidos de izquierda. (Otra estupidez menor, y por fortuna solo escrita, es la España de la equis: “queridxs niñxs”, equis que a ver quién lee en voz alta.)

Vean ustedes en APÉNDICE el preocupante artículo de opinión que hemos leído en Diario 16. (En ese apéndice, pueden ver los desdobles subrayados así como la mejor redacción alternativa.)

(disponible en pdf a dos columnas, muy fácil de cotejar original y corregido)

Y queden con los artículos de [eLTeNDeDeRo] tocantes a EL ESPAÑOL DE LA E, lenguaje cien por cien académico y sin ponernos a prueba ni a nosotros ni a nuestras ideas. Ojalá les sirva y aproveche.

El español de la e (sept. 2015)

Del lenguaje de géneros al lenguaje sin género: el español de la e (nov. 2016)

Cinco aportaciones al español de la e (nov. 2016)

lxs amigxs (a vueltas con el español de géneros) (sept. 2017)

El español de querides (jul. 2018)

 


APÉNDICE 1. EL TEXTO ORIGINAL
(subrayados, los desdobles)

Manuel Domínguez Moreno, Diario16, 18/05/2019

Podemos pudiera estar creando, desde su comportamiento intelectual, una nueva «casta».

En 2014 entró Podemos en la actualidad política con una serie de propuestas que hicieron que muchos españoles se ilusionaran con la llegada de estos jóvenes cultos, casi todos profesores y profesoras universitarias o procedentes del activismo social, que parecía que iban a sanear el aire viciado de la vieja política. Sin embargo, esos mismos ciudadanos y ciudadanas han visto cómo sus esperanzas se rompieron porque Podemos, a pesar de que ha influido en algunas de las medidas sociales adoptadas por el gobierno de Pedro Sánchez, no ha conseguido asaltar los cielos, ni siquiera ha dado un brinco para agarrarse a una nube. Más aún, dentro de Podemos ha habido una cierta relajación de responsabilidades en la relación con los y las ciudadanas y con los medios de comunicación. Se ha pasado del afecto a la falta de empatía y a la irritabilidad, en algunos casos a la soberbia, algo que confirman algunos de los periodistas de este medio en referencia a personas, líderes y lideresas de Podemos con responsabilidad y representación electoral en las próximas elecciones del día 26 de mayo. Es una pena que un partido político, heredero del 15M, con unas propuestas y un programa dirigido a las necesidades reales del pueblo, esté perdiendo el apoyo de los y las ciudadanas por una falta de comunicación y empatía con las ciudadanas y ciudadanos, incluidos los y las profesionales de medios de comunicación progresistas, independientes y libres desde una línea editorial basada en la conciencia social y la igualdad real. Nunca conseguirán un liderazgo efectivo si no lleva consigo una fuerte carga de empatía con la que puedan trasmitir respeto e igualdad a sus votantes y a quienes trabajan de manera directa o indirecta con ellos y ellas. En muchos casos han llegado a rozar la prepotencia en los comportamientos de algunos líderes, de algunas lideresas o de sus equipos de trabajo. La incapacidad que demuestran algunos y algunas líderes y lideresas progresistas para transmitir la igualdad, vía sus comportamientos con el pueblo, se está convirtiendo en un grave problema, se está transformando en uno de los aspectos más importantes de la política y están mermando la capacidad de transmitir a la ciudadanía sus proyectos políticos para conseguir que los ciudadanos y ciudadanas, lo entiendan con tal claridad hasta el punto que lo hagan suyo. Muchos ciudadanos y ciudadanas esperaban ver a unos políticos y políticas que tuvieran el gesto de abrazar a las personas, de estar con ellas, de hablar de tú a tú, de escucharlas, de llorar y reír con ellas y de tener el valor de mirarlas a los ojos para hacer un pacto tácito por el cual iban a luchar por todos, que iban a ser los diputados y diputadas de todos y todas, de cada uno de los hombres y mujeres de este país. Eso es empatía e igualdad y, por desgracia, algunos y algunas de quienes abanderaron un proyecto de ilusión y esperanza han elegido el camino que les aleja del corazón del pueblo creando un nuevo peligro social irreversible, una nueva casta: la de los y las intelectuales


APÉNDICE 2. EL TEXTO CORREGIDO

En 2014 entró Podemos en la actualidad política con una serie de propuestas que hicieron que muchos españoles se ilusionaran con la llegada de estos jóvenes cultos, casi todos PROFESORADO DE UNIVERSIDAD o procedentes del activismo social, que parecía que iban a sanear el aire viciado de la vieja política. Sin embargo, SIMPATIZANTES Y VOTANTES han visto cómo sus esperanzas se rompieron porque Podemos, a pesar de que ha influido en algunas de las medidas sociales adoptadas por el gobierno de Sánchez, no ha conseguido asaltar los cielos, ni siquiera ha dado un brinco para agarrarse a una nube. Dentro de Podemos ha habido una cierta relajación de responsabilidades con LA CIUDADANÍA y con los medios de comunicación. Se ha pasado del afecto a la falta de empatía y a la irritabilidad, en algunos casos a la soberbia, algo que confirman algunos de los periodistas de este medio en referencia a DIRIGENTES de Podemos con responsabilidad y representación electoral en las próximas elecciones del día 26 de mayo. Es una pena que un partido político, heredero del 15M, con unas propuestas y un programa dirigido a las necesidades reales del pueblo, esté perdiendo el apoyo de LA CIUDADANÍA por una falta de comunicación y empatía con ELLA, incluidos PROFESIONALES de medios de comunicación progresistas, independientes y libres desde una línea editorial basada en la conciencia social y la igualdad real. Nunca conseguirán un liderazgo efectivo si no lleva consigo una fuerte carga de empatía con la que puedan trasmitir respeto e igualdad a sus votantes y a quienes trabajan directa o indirecta con PODEMOS. En muchos casos han llegado a rozar la prepotencia en los comportamientos de DIRIGENTES o de sus equipos de trabajo. La incapacidad que demuestra LA DIRECCIÓN DEL PARTIDO progresista para transmitir la igualdad, vía sus comportamientos con el pueblo, se está convirtiendo en un grave problema, se está transformando en uno de los aspectos más importantes de la política y están mermando la capacidad de transmitir a la ciudadanía sus proyectos políticos para conseguir que EL ELECTORADO lo entienda con tal claridad hasta el punto que lo hagan suyo. Mucha GENTE esperaba ver a UNA DIRECCIÓN que tuviera el gesto de abrazar a las personas, de estar con ellas, de hablar de tú a tú, de escucharlas, de llorar y reír con ellas y de tener el valor de mirarlas a los ojos para hacer un pacto tácito por el cual iban a luchar por todos, que iban a ser los diputados y diputadas de cada uno de los hombres y mujeres de este país. Eso es empatía e igualdad y, por desgracia, QUIENES abanderaron un proyecto de ilusión y esperanza han elegido el camino que les aleja del corazón del pueblo creando un nuevo peligro social irreversible, una nueva casta: la INTELECTUAL.

(disponible en pdf a dos columnas, muy fácil de cotejar original y corregido)


El español de la e (sept. 2015)

Del lenguaje de géneros al lenguaje sin género: el español de la e (nov. 2016)

Cinco aportaciones al español de la e (nov. 2016)

lxs amigxs (a vueltas con el español de géneros) (sept. 2017)

El español de querides (jul. 2018)

 



 

i am a ladie.

Daniel Lebrato, con peluca de juez

En 2005 cuando empezó en España el área de Igualdad y Coeducación en la enseñanza pública, el lema fue “Sin igualdad no hay coeducación”; lema pensado para lo que se veía venir: que sería imposible coeducar en el aula habiendo niñas con su tapado islámico. Aquella batalla se perdió cuando feminismo y Junta de Andalucía dictaminaron que el velo no era discriminación sino cultura.

Casi quince años después (pasado el feminismo por el pasapuré de las mareas del 8-M que están por la igualdad macho hembra sin cuestionar ni uno ni otro campo) el lema sería al revés: “Sin coeducación no hay igualdad”.

Ayer en un bar en el entorno de la Feria de Abril, tuve necesidad de un váter de asiento, y no de un urinario, así que me metí en el servicio de señoras. Cuál fue mi sorpresa cuando el camarero casi no me deja entrar y tuve que replicarle que qué sabía él lo que yo necesitaba, y luego, a la salida, tuve que aguantar a una flamenca que me increpó en inglés (se ve que me tomó por guiri despistado): –It’s the ladies toilet! -me dijo airada. –Yes, i am a ladie! -le respondí educado. Lo dicho. Sin coeducación no habrá igualdad.

cuestiones de género.

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Desde el latín genus,eris, la palabra género aparece en el Dile con ocho acepciones. Nos importan la 3 y la 8. En la 3 género es sexo y en la 8, gramática. [género. 1. Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes. 2. Clase o tipo a que pertenecen personas o cosas. Ese género de bromas no me gusta. 3. Grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico. 4. En el comercio, mercancía. 5. Tela o tejido. Géneros de algodón, de hilo, de seda. 6. En las artes, sobre todo en la literatura, cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden ordenar las obras según rasgos comunes de forma y de contenido. 7. Taxón que agrupa a especies que comparten ciertos caracteres. 8. Categoría gramatical inherente en sustantivos y pronombres que en pronombres y sustantivos animados puede expresar sexo. género chico. Obras teatrales musicales de corta duración y de ambiente por lo general costumbrista o popular. género humano. de género. Dicho de una obra o del artista que la ejecuta: Que representa escenas de costumbres o de la vida común. Cuadro de género. Pintor de género. del género bobo, o tonto. Propio de un bobo o de un tonto.]

En 2005, cuando se inauguró el Plan de Igualdad y Coeducación en España, ya discurría la palabra género por la senda de la sexualidad (acepción 3): igualdad de género, cuestiones de género, violencia de género, y género acabó imponiéndose a igualdad de sexos, violencia sexista o machista y, de ahí, a la lengua de géneros (como quien dice la lengua de signos), también lenguaje inclusivo, zona  de conflicto que no tardó en manifestarse en el idioma, con la Academia, la primera, en contra. Fuera acertada o no la elección de la palabra género, la lucha por la visibilidad de las mujeres y de las diversas sexualidades siguió y siguió conforme se alargaban las siglas del colectivo gay hasta Lgtbiq de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, intersexuales, asexuales y queer (personas que no se sienten incluidas en ninguna de las definiciones de la comunidad), tendencia que ha dado lugar al uso de Lgbt+, donde + es el etcétera por abreviar y por lo que esté por venir.

Distinto conflicto se da en palabras que designan cosas o conceptos inanimados, empezando por el artículo determinante, quizá como defecto de la lengua española, que podría, como hace el inglés, conformarse con the y a. Algunos consejos: internet (sustantivo femenino), mejor que *la internet y *el internet. los grandes superficies, mejor que las grandes superficies, que siempre han sido las de la Tierra o las de una finca. la agravante y la atenuante, adjetivos adyacentes del sustantivo omitido circunstancia.

Para acabar, ¿por qué se dice el escáner y la impresora? Ni el escáner es macho ni la impresora es hembra así que reciben el género gramatical por convención arbitraria. No hay más. Acaso por trasposición madre > hijo, en español suelen ser femeninas las ‘palabras donantes’ y masculinas ‘las palabras donadas’: la imprenta da el libro; la publicidad, el anuncio; la televisión, el televisor; la radio, el radio; la mar, el pez o el barco. Y si alguien en la panadería se pide un viena, no se rían: está pidiendo un pan de Viena.

Otro día hablamos de cómo en cuestión de género gramatical y animado, de personas, una solución al maldito artículo podría ser directamente suprimirlo, algo que ya se hace en ámbitos periodísticos hispanoamericanos. En vez del titular “los estudiantes protestan”, usar “estudiantes protestan”. Con ayuda del español de la e, evitaríamos no pocos problemas de visualización, inclusión o desdoble. También de utilizar “quien”, “quienes”, en vez de “los que” y “las que”, y decir “varones y mujeres” o “varones y hembras”, en lugar de “hombres y mujeres”, donde como dice la Academia hombre incluye a los dos sexos.

Queden ustedes con “Mar Cambrollé, el orgullo de ser mujer”. Mar Cambrollé, presidenta de la Asociación Andaluza de Transexuales, entrevistada por Álvaro Martín (Zafarrancho Vilima) en su programa Los 6 Grados.

angurria o el discreto encanto de la etimología.

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Investigando la palabra angurria para Zafarrancho Vilima, el Profesor Lebrato ha dado con una curiosa etimología que no encontrarán en los diccionarios, acaso por pudor o por tabú. Atención. Todos los varones (tengamos la meada que tengamos, sana o penosa, con retención o a chorros) meamos con angurria, quiere decir con “la angurria” como con la pija, picha, churra o cuca (con sus dinimutivos afectivos, cosita o churrita) o con el pijo, nabo, pito, carajo, falo, pene o cachirulo (sin diminutivos ni afectos que valgan).

angurria viene de estrangurria, griego [agurron] que significó pepino, cohombro mediante el paso [estrangurria] > [estangurria] > [esta angurria] > mi o la [angurria]. Una vez identificado el varón con su angurria, la evolución coloquial del término se explica sola y angurria lo mismo sería dificultad de orinar que deseo vehemente de ir a orinar, de donde insaciable, también hambriento (con más hambre que Cascorro), avidez, codicia o avaricia de quien se muestra con agobio, ansiedad o desasosiego y puede parecer un angustia o un pejiguera, palabra que conocemos. Deséenle a su lenguaje lo que desean para su orina: una conversación fluida y clara y sin piedras.

angurria [79.800 gugles]. nombre femenino. DEFICIONA. Planta perenne de la familia de las cucurbitáceas y que produce la fruta de este arbusto. Procede del castellano antiguo estrangurria, del griego aggourron, que significa pepino o cohombro, antiguamente sandía. DILE. angurria. Falsa separación del antiguo estrangurria. 1. coloquialmente estangurria (micción dolorosa). 2. América, deseo vehemente o insaciable, hambre, avidez, codicia, y en Cuba, México y Venezuela, secreción frecuente de orina. estangurria, estrangurria, estranguria. 1. Micción dolorosa. 2. Cañón pequeño o vejiga que suele ponerse quien padece estangurria para recoger las gotas de la orina. COROMINAS. Alteración de estranguria (1495) > esta anguria > angurria. La acepción americana ansia, deseo, por cruce con engurriar (o arrugarse), de donde encogerse, entristecerse. Derivados son engurruñar (1732) y engurruñir. GOOGLE OXFORD. 1. América. Deseo de comer incontrolado. Después de una semana de dieta, la angurria no lo dejaba dormir. La besuqueaba con la angurria que pone para manotear el queso y el maní. 2. América. Afán de poseer muchas riquezas por el solo placer de atesorarlas sin compartirlas con nadie. Era dueña de poderes quizás capaces de calmar su angurria por adquirir más y más. sinónimo: avaricia. VOX LAROUSSE. 1. Estranguria, micción gota a gota acompañada de dolor. 2. América, hambre incontrolada, egoísmo, avaricia. W.REFERENCE. americanismo coloquial, inanición o gran desánimo: Tenía mucha angurria y ninguna fuerza. CANARIAS, micción persistente. La angurria, la meadilla esa, le entró por una infección que tuvo. COLOMBIA, quererse quedar con un objeto sin importar cuanto lo necesiten los demás, también tomar muchos objetos a la vez. Ese jugador es muy angurrioso con el balón, pues toma el balón  y por angurria no se lo pasa a los demás jugadores. De pura angurria Jaime tomó mucho licor y nos dejó sin nada. MÉXICO, diarrea. Esta niña tiene mucha angurria. VENEZUELA, sueño cuando una persona se pasa todo el día durmiendo. Esa muchacha parece que sufre de angurria. FITITÚ. Necesidad imperiosa de miccionar una y otra vez. Existe angurriento: ávido, codicioso, hambriento.

En literatura, crónica de la Conquista del Perú, Pedro de Candía siguiendo su angurria, se encaminaría a buscar El Dorado, probablemente algún 24 de junio antes de 1540. En la crítica en Wikipedia a Les Contes de ma mère l’Oye (Los cuentos de mamá ganso o Los cuentos de mamá oca, recopilación de ocho cuentos de hadas escritos por Charles Perrault publicados en 1697, bajo el subtítulo Histoires ou contes du temps passé, avec des moralités, y con un segundo título en la contratapa: Contes de ma mère l’Oye.) leemos: el ogro degüella a sus propias hijas por descuido y por angurria. En Rasgos de pluma de El Tunante (Lima, 1902), libro misceláneo entre la medicina y el costumbrismo, aparece un personaje masculino Don Angurria.


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ANGURRIA
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la moda.

1.
No hay que leer El sistema de la moda, de Roland Barthes en 1967, para reconocer que la moda (cualquier moda, toda la moda y lo que está de moda) es una convención, un acuerdo social donde lo de menos es la ropa (vestirnos conforme a pudor, salud y clima) y donde lo de más es la imitación; por un lado, para pertenecer al grupo al que queremos pertenecer y, por otro, para diferenciarnos de él. De ahí, el afán por ser quien eres, tú mismo o misma frente al todo. Somos como la ovejita que yendo en rebaño se empeña en que el pastor la reconozca y la llame por su nombre.

2.
El único antídoto frente a la dictadura de la moda es salirse de la moda pero, claro, mercados y escaparates mandan, sastres y modistas cuestan un dinero y por qué no ponernos lo primero que nos venga en gana o que tengamos al alcance en el cajón o en el armario. Nuestra indumentaria puede responder, además, a la imitación de un líder o de una causa (jipis, roqueros, barbas por el Che Guevara, pañuelos palestinos, viseras hacia atrás por el hip hop o el rap).

3.
El problema surge cuando alguien utiliza la moda con perspectiva de género. Caso del amiguito, gay o no gay, que se pinta las uñas o se pone tacones como señas de identidad con lo femenino. Ese amigo no se da cuenta de que uñas pintadas, tacones y escotes son imposiciones del macho occidental igual que el macho islámico impone el tapado a la mujer islámica o el japonés que a la geisha le oprime el zapato porque le da más morbo el pie pequeño.

4.
No ver en el desvío o en la anti moda (de vestir a la contra) las mismas pegas que se ven a la moda es ignorancia o ingenuidad. Otro día hablamos de cómo los varones, al adoptar rompedores hábitos y conductas femeninas (el pelo largo con coleta, los zarcillos), no han roto con nada en realidad: no han hecho más que repartir por su sexo la supeditación a un modelo. Más machismo, o sea.