Etiqueta: coeducación

vamos con elles.

el coyote

La España de la @ y de la X, de sobra sabe que la igualdad consiste en enormes cambios, y no meramente lingüísticos. Por el español de la @ y de la X pasó una generación guerrera bien intencionada que por demás alcanzaba a ver lo que estaba detrás de puta o lista, inteligente o guapa.

Igualdad y Coeducación fue flor de un día. El mismo Psoe que incorporó a la ministra Aído, primera que fue de Igualdad entre 2008/2010 (como Ana Bolena, no llegó a los mil días), lo espachurró ante el mundo con la Alianza de Culturas y Civilizaciones (Onu, 2007), que dio aprobado con nota al tapadismo islámico. Piensen un poco. ¿Cómo se come eso?

El segundo torpedo contra el feminismo pata negra, fue el feminismo 15-M de la Generación Podemos, de carrito y galgo y bici por la Alameda; ese feminismo que igualó lo malo con lo peor sin sacar a discusión ni hacer limpieza ni en el mundo macho ni en el mundo hembra: ya tuvimos mujeres militaras, mujeres boxeadoras, mujeres toreras. Los varones, por su parte: sus tacones y sus uñas pintadas. Todo fue orgullo. Orgullo gay. Orgullo elegetebeí y hasta reventar las letras. Orgullo, orgullo, orgullo. Gilipollas y gilivaginas.

Mientras, el idioma quedó a los pies de reales academias y chistes fáciles en contra: Antonio Burgos, Pérez-Reverte, Sánchez Dragó. Demasiado enemigo para quienes apenas tenían formación sindical y a quienes Universidad y clase culta –con mucho miedo al ridículo– dijeron ¡Ahí te quedas! Y ahí quedó. Como antigualla o resto fósil de un tiempo que nació muerto porque no lo dejaron crecer.

Los hombres y mujeres de aquel lenguaje, con la arroba o con la equis, al menos, lo intentaron. Si no llegaron más lejos fue porque, como el Coyote contra el Correcaminos, se habían quedado en la inercia sin suelo y debajo solo les quedaba el abismo. Riamos, pues. Es gracioso. Pero un respeto. Elles, al menos, lo intentaron.

/ a mi hijo Juan /

debate en: la @ y la X, hasta los huevarios

la @ o la X, hasta los huevarios.

El tercer género por David Uzquiza

El lenguaje coeducado, que después se ha llamado de género o inclusivo, consiste en reconocer cuanto antes en el discurso que el emisor, hombre o mujer, tiene en cuenta (o abarca) a masculinos y femeninos. Algo así como el señoras y señores o el damas y caballeros de la vieja oratoria. El lenguaje coeducado es, por así decir, una marca de complicidad entre el emisor[1] y su audiencia (función apelativa) y/o entre el emisor y su relato (función referencial). Lo mejor es reducir al mínimo los desdobles (el *todos y todas[2] tan cansino), para lo que hay fórmulas que no dejan huella en su factura lingüística.[3]

El lenguaje coeducado arrancó oficialmente el curso 2005/06 con la creación del Área de Igualdad y Coeducación en colegios e institutos del territorio Junta de Andalucía. A quince años vista, sobra trayecto y perspectiva para evaluar sus resultados y reconocer que la Academia y su entorno se han salido con la suya: “masculino incluye a femenino”, no hay más que hablar. Y a día de hoy el lenguaje coeducado (de género o inclusivo) ha quedado en temprano y curioso arcaísmo, palabra clave o testigo [4] del hablante como de un edad y de un país, en este caso: una mentalidad algo pureta o carroza dentro del espectro ideológico Psoe, IU, Podemos.

En un interesante artículo de opinión sobre lo que estaba pasando en España en el sector agroalimentario hasta que llegó el estado de alarma y mandó parar, leemos: «La protesta de *lxs agricultorxs», «la gran mayoría de *lxs agricultorxs», «Más de 3.000 *agricultorxs», «Cuando *lxs agricultorxs», lo que es pasarle la pelota al lector y que el lector reponga lo que hace falta: [agricultores y agricultoras o, menos malo, agricultoras y agricultores, dejando en último lugar el masculino] o bien [las y los agricultores]. Pero el esfuerzo resulta agotador. La prueba es que a pocas líneas asaltan al texto pruebas que el hablante inclusivo no puede superar. Más citas literales:

« apropiación de valor para los inversores (¿por qué no añadir y las inversoras?). por la avaricia de unos pocos (¿íd. y unas pocas?). permitiendo que los olivareros (¿íd. y las olivareras?). Los Mora-Figueroa, los Domecq (¿no hay mujeres en las familias Mora-Figueroa o Domecq?). reconciliarnos con nosotros mismos (¿?). apropiación de valor que reclaman sus inversores (¿?). posibles presiones de su comprador (¿?). se está pidiendo al agricultor o ganadero (¿?) »

La solución es que con que usted demuestre una sola vez y cuanto antes que su discurso tiene en cuenta la pluralidad o diversidad de sus distintos públicos, usted ya ha cumplido. Y con hablar y escribir cuanto más rodado y fluido, mejor. Válido para el alivio de conciencia en todo tipo de escritos, artículos, mensajes, tuits o comunicados de uso culto o coloquial, y por redes sociales. Y dejen ya de refregarnos su no sexismo, entre arrobas o equis, hasta los huevarios.

[1] emisor: agente del discurso. *emisor o emisora sería una barbaridad.

[2] *asterisco significa desaconsejable.

[3] Como El español de la ‑e, a prueba de Academia.

[4] Georges Matoré, La Méthode en lexicologie, París, Didier, 1953.


juanlebrato@gmail.com, comentario este artículo:

 

En relación a hasta los huevarios de @ y X : Muy de acuerdo con lo expresado aquí arriba. Creo que la absoluta igualdad de género puede y debe plasmarse en otros muchos registros y/o formatos antes que quedarse en ese gesto propagandístico de doblar cada palabra o poner la bendita X. También creo que esa estrategia muestra claramente un afán por convencer al interlocutor de lo que eres o pretendes ser, mostrándole tu supuesta ideología de una manera superficial y sin duda pedante que muestra a las claras tus propias inseguridades al respecto. Hemos de esperar que nuestro interlocutor no necesite ni siquiera ese primer guiño o mención para entender nuestro punto de partida y nuestra meta. Lo demás sería pura redundancia y falta de confianza en nuestro discurso. Creo que el esfuerzo lingüístico debe ir orientado en otro sentido; por ejemplo, es muy importante ir eliminando palabras, frases y usos de origen claramente machista. Esto me parece importante ya que son elementos que representan el pensar de una sociedad arcaica. Quizás empezando desde la raíz del propio lenguaje podamos, piano piano, ir cambiando ese contexto patriarcal que nos rodea. ¿Por qué ‘puta’ como insulto? ¿Por qué hija de puta y no de médico? ¿Por qué mujer fácil, negativo, y hombre fácil, positivo? ¿Por qué, mira qué niña tan guapa y mira qué niño tan listo? En esos convencionalismos se encuentra el verdadero machismo. Y eso no se soluciona poniendo una @. Hace falta mucho más trabajo, me temo.

El 8M como zona de confort.

CAÑA

La clave está en el orgullo. Orgullo bici. Orgullo gay [gay]. Orgullo elegetebeí. Orgullo 8 de marzo. El orgullo se alza sobre lo que pudo haber sido y no fue: bicicleta / peatonalización; homos o héteros / a usted qué le importa.

El 8 de marzo primero se desprendió del trabajadora y lo cambió por universal: Día Universal de la Mujer. Después obvió las diferencias de clase: de la trabajadora por cuenta ajena, al ama de casa, la autónoma o la empresaria. Y nunca autocriticó la feminidad como imposición. De esta manera el tacón, la melena, la falda, el escote o el pintalabios pasaron al acerbo, al patrimonio (encima, cultural: véase el velo islámico) como señas distintivas que, en vez de revisarse, se contagiaron al macho macho y al macho gay, mundos que tampoco fueron cuestionados.

El feminismo 8M se lanzaba en tromba a una sola batalla: la igualdad con lo varón. Ya teníamos mujeres boxeadoras, toreras o militaras a mayor gloria de barbaridades como el boxeo, la tauromaquia o las fuerzas armadas, mientras las mujeres madres exportaban a sus varones formas y roles, y ahí estaba el permiso compartido por natalidad y toda una serie de escenificaciones mixtas, ambiguas o ambivalentes. De hombres embarazados, se llegó a hablar.

Dice mi amigo el economista que todo fue invento del capitalismo para multiplicar el número de consumidores: consumidoras, en este caso, que habían sido las abuelas al margen del circuito económico. No cabe la menor duda. El éxito del feminismo 8M es haber concertado dos territorios pendientes de arreglar en un suelo común que, sin cambiar nada, conformara a las dos partes (macho y hembra) y, de paso, a mariquitas, lesbis, transexuales, etcétera, todo muy presidido por el orgullo yo, yo, yo en mi zona de confort dentro del Estado del Bienestar.

No me verán por la manifestación.


 

Soneto en prosa sobre lo mujer.

(cuarteto introducción)

Siempre me ha hecho gracia (ninguna, en realidad) el empeño del profesorado de historia por explicarnos las causas de las guerras. Las tenían delante: la paz armada, los ejércitos, la industria de armamento, también Airbus, Navantia o similares.

(cuarteto planteamiento)

Aplicando el mismo son a la violencia machista (sexista, doméstica, de pareja, sentimental, familiar o como la quieran llamar), llega uno a las mismas causas y consecuencias internas, con una observación: la prevalencia física del macho sobre la hembra. El resto: la convivencia en casa, la pareja, la sentimentalidad y, sobre todo, la familia como unidad económica y fuente de prestaciones, pensiones y herencias. Por celos se mata y por dinero, mucho más.

(terceto nudo)

Mientras la ley consienta parejas o matrimonios con bienes gananciales, bajas incentivadas, prestaciones por familia o natalidad…

mientras sigan siendo desiguales personas solas frente a personas con Libro de Familia…

mientras sigamos llamando cultura o civilización a machas costumbres y machas prácticas, como el tapado islámico, de machos países de donde nos llega inmigración no coeducada en origen…

(terceto desenlace)

…seguirá habiendo maltrato y violencia machista, digan lo que digan mareas feministas, IU Podemos, 016 o quienes por hacer del maltrato cuestión de Estado nos convocan a manifestaciones de repulsa, minutos de silencio o días de luto por cada agresión.

(estrambote)

Cuestiónense lo cuestionable, empezando por el Estado protector de la familia, con Iglesia y Enseñanza concertada al fondo, bases de toda desigualdad. Y ya compensaremos la prevalencia física del macho músculo mediante discriminación positiva –ahora sí– a favor de lo mujer.


 

casting y castigo.

Rosalía Las uñas como arma del feminismo

Mecano en los 80, con letra de Nacho Cano: No me mires, no me mires, déjalo ya, que hoy no me he puesto maquillaje y mi aspecto es demasiado vulgar para que te pueda gustar. Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate. Y de aquellos polvos, estos lodos: Sostiene la cantante Rosalía que las uñas simbolizan la feminidad y son un arma. Oído lo cual y sin entrar en el origen y evolución de (pues no es propio de [eLTeNDeDeRo] justificar lo presente por que haya sido historia), parece indudable que todo lo que llamamos maquillaje (del francés maquiller, jerga teatral del 19 cuando actores y actrices se aderezaban en el camerino) o cosmética (del griego ‘adorno’) ha llegado a la España del hombre y el oso (cuanto más feo, más hermoso) en soporte femenino y sería estupidez o demagogia sostener otros antecedentes, como causas médico sanitarias o como distintivos de tribu urbana. Hablamos de una idea de la belleza (sea o no saludable) y Rosalía tiene razón: las uñas simbolizan la feminidad, no el feminismo (tampoco ha dicho del arma: ¿para atacar o defenderse de quién?).

El caso es que alguien podría hacer –la ha hecho ya– una lectura feminista más allá de Rosalía. Pintarse la cara, las uñas, calzar tacones o lucir escote son marcas de mujer y lo siguen siendo aun cuando varones por orgullo gay o culturizados por la igualdad de sexos hayan adoptado esos usos, también la coleta a imitación del largo pelo de las mujeres. Todo, todo, es resultado de siglos de hegemonía masculina sobre una población femenina que o quedaba al margen (mujeres de clases populares) o acentuó sus rasgos para triunfar sobre, o medirse con, el macho dominante (caso de las mujeres sabias o de alta nobleza). Solo dos modas recientes se han trasvasado del macho a la hembra: el tatuaje y el pirsin, pero ese trasvase, signo de una homogenización característica, no anula lo esencial: los roles son roles y están hechos a la medida de quien mandaba en el resto: el machismo como precipitado histórico que fue haciendo una doble construcción a partir de la división primordial entre la falda y el pantalón, entre el rosa y el azul, entre la muñeca y el balón. Y dentro de esa gran división, como en dos poderosos bandos o ejércitos, el detalle de un toque personal, de un adorno o pintado más o menos, pierde relevancia: lo que importa es el conjunto, quién manda aquí y cómo deberíamos emprender la descorporeización[1] del personaje hacia una sociedad más seria e igualitaria; no, que, después de las campañas y mareas Me too, No es no y 8-M, el feminismo sigue teniendo en la moda su más peligroso aliado. Cuando una cantante se señala por sus uñas, mal le irá y nos va. Y cuando un colectivo, de pronto feminista, quiere seguir siendo feminista sin bajarse de sus tacones, sin que le miren el escote o sin que el largo de su falda signifique nada, es que tacones, escotes y faldas significan, ¡vaya si significan!

Sepan más sobre labios maquillaje ojos pirsin tatuaje uñas tacones y quédense con el corto Rabo de toro (0:46), rodado en los estudios Palacios Malaver de Cenarte en Sevilla; con la actuación de Eli Finberg bajo la dirección de Pablo Ruiz Sánchez, quien realizó The Fog (La Niebla), con música de iAmDive y con nuestra participación y contra la pesadilla de los medios que tienen machacadas a las criaturas que dan su vida ante la cámara por un buen casting.


[1] desomatización no valdría por cuanto significa transformar problemas psíquicos en síntomas orgánicos.

La España del “todos y todas”.

Una nueva estulticia, “la dictadura del desdoblado”, ha venido a instalarse en ciertas mentalidades de esta hora: el español del “todos y todas”, frecuente en la lengua hablada y máxima en mítines de partidos de izquierda. (Otra estupidez menor, y por fortuna solo escrita, es la España de la equis: “queridxs niñxs”, equis que a ver quién lee en voz alta.)

Vean ustedes en APÉNDICE el preocupante artículo de opinión que hemos leído en Diario 16. (En ese apéndice, pueden ver los desdobles subrayados así como la mejor redacción alternativa.)

(disponible en pdf a dos columnas, muy fácil de cotejar original y corregido)

Y queden con los artículos de [eLTeNDeDeRo] tocantes a EL ESPAÑOL DE LA E, lenguaje cien por cien académico y sin ponernos a prueba ni a nosotros ni a nuestras ideas. Ojalá les sirva y aproveche.

El español de la e (sept. 2015)

Del lenguaje de géneros al lenguaje sin género: el español de la e (nov. 2016)

Cinco aportaciones al español de la e (nov. 2016)

lxs amigxs (a vueltas con el español de géneros) (sept. 2017)

El español de querides (jul. 2018)

 


APÉNDICE 1. EL TEXTO ORIGINAL
(subrayados, los desdobles)

Manuel Domínguez Moreno, Diario16, 18/05/2019

Podemos pudiera estar creando, desde su comportamiento intelectual, una nueva «casta».

En 2014 entró Podemos en la actualidad política con una serie de propuestas que hicieron que muchos españoles se ilusionaran con la llegada de estos jóvenes cultos, casi todos profesores y profesoras universitarias o procedentes del activismo social, que parecía que iban a sanear el aire viciado de la vieja política. Sin embargo, esos mismos ciudadanos y ciudadanas han visto cómo sus esperanzas se rompieron porque Podemos, a pesar de que ha influido en algunas de las medidas sociales adoptadas por el gobierno de Pedro Sánchez, no ha conseguido asaltar los cielos, ni siquiera ha dado un brinco para agarrarse a una nube. Más aún, dentro de Podemos ha habido una cierta relajación de responsabilidades en la relación con los y las ciudadanas y con los medios de comunicación. Se ha pasado del afecto a la falta de empatía y a la irritabilidad, en algunos casos a la soberbia, algo que confirman algunos de los periodistas de este medio en referencia a personas, líderes y lideresas de Podemos con responsabilidad y representación electoral en las próximas elecciones del día 26 de mayo. Es una pena que un partido político, heredero del 15M, con unas propuestas y un programa dirigido a las necesidades reales del pueblo, esté perdiendo el apoyo de los y las ciudadanas por una falta de comunicación y empatía con las ciudadanas y ciudadanos, incluidos los y las profesionales de medios de comunicación progresistas, independientes y libres desde una línea editorial basada en la conciencia social y la igualdad real. Nunca conseguirán un liderazgo efectivo si no lleva consigo una fuerte carga de empatía con la que puedan trasmitir respeto e igualdad a sus votantes y a quienes trabajan de manera directa o indirecta con ellos y ellas. En muchos casos han llegado a rozar la prepotencia en los comportamientos de algunos líderes, de algunas lideresas o de sus equipos de trabajo. La incapacidad que demuestran algunos y algunas líderes y lideresas progresistas para transmitir la igualdad, vía sus comportamientos con el pueblo, se está convirtiendo en un grave problema, se está transformando en uno de los aspectos más importantes de la política y están mermando la capacidad de transmitir a la ciudadanía sus proyectos políticos para conseguir que los ciudadanos y ciudadanas, lo entiendan con tal claridad hasta el punto que lo hagan suyo. Muchos ciudadanos y ciudadanas esperaban ver a unos políticos y políticas que tuvieran el gesto de abrazar a las personas, de estar con ellas, de hablar de tú a tú, de escucharlas, de llorar y reír con ellas y de tener el valor de mirarlas a los ojos para hacer un pacto tácito por el cual iban a luchar por todos, que iban a ser los diputados y diputadas de todos y todas, de cada uno de los hombres y mujeres de este país. Eso es empatía e igualdad y, por desgracia, algunos y algunas de quienes abanderaron un proyecto de ilusión y esperanza han elegido el camino que les aleja del corazón del pueblo creando un nuevo peligro social irreversible, una nueva casta: la de los y las intelectuales


APÉNDICE 2. EL TEXTO CORREGIDO

En 2014 entró Podemos en la actualidad política con una serie de propuestas que hicieron que muchos españoles se ilusionaran con la llegada de estos jóvenes cultos, casi todos PROFESORADO DE UNIVERSIDAD o procedentes del activismo social, que parecía que iban a sanear el aire viciado de la vieja política. Sin embargo, SIMPATIZANTES Y VOTANTES han visto cómo sus esperanzas se rompieron porque Podemos, a pesar de que ha influido en algunas de las medidas sociales adoptadas por el gobierno de Sánchez, no ha conseguido asaltar los cielos, ni siquiera ha dado un brinco para agarrarse a una nube. Dentro de Podemos ha habido una cierta relajación de responsabilidades con LA CIUDADANÍA y con los medios de comunicación. Se ha pasado del afecto a la falta de empatía y a la irritabilidad, en algunos casos a la soberbia, algo que confirman algunos de los periodistas de este medio en referencia a DIRIGENTES de Podemos con responsabilidad y representación electoral en las próximas elecciones del día 26 de mayo. Es una pena que un partido político, heredero del 15M, con unas propuestas y un programa dirigido a las necesidades reales del pueblo, esté perdiendo el apoyo de LA CIUDADANÍA por una falta de comunicación y empatía con ELLA, incluidos PROFESIONALES de medios de comunicación progresistas, independientes y libres desde una línea editorial basada en la conciencia social y la igualdad real. Nunca conseguirán un liderazgo efectivo si no lleva consigo una fuerte carga de empatía con la que puedan trasmitir respeto e igualdad a sus votantes y a quienes trabajan directa o indirecta con PODEMOS. En muchos casos han llegado a rozar la prepotencia en los comportamientos de DIRIGENTES o de sus equipos de trabajo. La incapacidad que demuestra LA DIRECCIÓN DEL PARTIDO progresista para transmitir la igualdad, vía sus comportamientos con el pueblo, se está convirtiendo en un grave problema, se está transformando en uno de los aspectos más importantes de la política y están mermando la capacidad de transmitir a la ciudadanía sus proyectos políticos para conseguir que EL ELECTORADO lo entienda con tal claridad hasta el punto que lo hagan suyo. Mucha GENTE esperaba ver a UNA DIRECCIÓN que tuviera el gesto de abrazar a las personas, de estar con ellas, de hablar de tú a tú, de escucharlas, de llorar y reír con ellas y de tener el valor de mirarlas a los ojos para hacer un pacto tácito por el cual iban a luchar por todos, que iban a ser los diputados y diputadas de cada uno de los hombres y mujeres de este país. Eso es empatía e igualdad y, por desgracia, QUIENES abanderaron un proyecto de ilusión y esperanza han elegido el camino que les aleja del corazón del pueblo creando un nuevo peligro social irreversible, una nueva casta: la INTELECTUAL.

(disponible en pdf a dos columnas, muy fácil de cotejar original y corregido)


El español de la e (sept. 2015)

Del lenguaje de géneros al lenguaje sin género: el español de la e (nov. 2016)

Cinco aportaciones al español de la e (nov. 2016)

lxs amigxs (a vueltas con el español de géneros) (sept. 2017)

El español de querides (jul. 2018)

 



 

i am a ladie.

Daniel Lebrato, con peluca de juez

En 2005 cuando empezó en España el área de Igualdad y Coeducación en la enseñanza pública, el lema fue “Sin igualdad no hay coeducación”; lema pensado para lo que se veía venir: que sería imposible coeducar en el aula habiendo niñas con su tapado islámico. Aquella batalla se perdió cuando feminismo y Junta de Andalucía dictaminaron que el velo no era discriminación sino cultura.

Casi quince años después (pasado el feminismo por el pasapuré de las mareas del 8-M que están por la igualdad macho hembra sin cuestionar ni uno ni otro campo) el lema sería al revés: “Sin coeducación no hay igualdad”.

Ayer en un bar en el entorno de la Feria de Abril, tuve necesidad de un váter de asiento, y no de un urinario, así que me metí en el servicio de señoras. Cuál fue mi sorpresa cuando el camarero casi no me deja entrar y tuve que replicarle que qué sabía él lo que yo necesitaba, y luego, a la salida, tuve que aguantar a una flamenca que me increpó en inglés (se ve que me tomó por guiri despistado): –It’s the ladies toilet! -me dijo airada. –Yes, i am a ladie! -le respondí educado. Lo dicho. Sin coeducación no habrá igualdad.