Etiqueta: Borges

confesiones de un profesor.

ZV la noche del alumbrao Feria 2019 (2)

Corre por ahí un vídeo de Antonio Muñoz Molina en exaltación de la enseñanza: maestros, profesores, libros.

Vaya por delante que, como dijo aquel[1], por sus frutos los conoceréis, y si el mundo, tal como está, le gusta a alguien, no seré yo quien presuma de mis frutos. Algo he tenido que hacer muy mal.

La enseñanza es aparato transmisor y reproductor de roles, conductas y saberes que obedecen siempre a un estado de cosas, a una ideología. Maestros y profesores, maestras y profesoras, lo mismo hemos transmitido verdades como puños que mentiras catedralicias.

Quien lo dude y quiera insistir en la copla de la importancia del libro, a ver si no es libro el corán que tanto daño ha hecho, por no citar biblias que puedan herir sensibilidades más próximas. Todo es conforme y según, Manuel Machado.

Vivimos un tiempo de creyentes que, por grupos de intereses, ligan un dios al que adoran a lo que es su oficio y en el cual medran, para que los demás al mismo dios igual lo adoren.

¿Qué va a decir Muñoz Molina de los libros, si él forma parte del libro? ¿Qué dirá el gremio de la enseñanza de su ejercicio? ¿No es la sanidad y ahí anda, contra el virus, por las nubes? ¿Dirá lo mismo el albañil de los ladrillos que coloca? ¿El fontanero, del grifo? ¿El repartidor, de su bombona? ¡Seguro que no! Y, sin embargo, para que Muñoz Molina esté en los altares de El País y BBVA, alguien le hizo la casa, la estantería, la cámara en que se está grabando.

Este pensamiento (que alguien dirá demagogia) me ha acompañado siempre y siempre he procurado motivar con él a mi querido público:

–Estudiad, para salir del hoyo.

Porque el hoyo está, lo diga el profesor o no lo diga. En esa conciencia, tal vez marxista, ha consistido mi lucha pero lejos de toda afectación y todo culto a la personalidad.

Es tarde. La clase va terminando. Uno se hizo profesor por evitar el andamio, por escapar del trabajo más duro. Para eso, uno ha tenido que nacer en un ambiente propicio; que no te hayan puesto a trabajar de chico en el campo, como a mi abuelo, o con pantalón corto ponerte a trabajar, como le pasó a mi padre.

Una vez profesor, puedes, una de dos: hacerte cómplice de la gran mentira o revelar quién eres y rebelarte en contra. Y que tu gente aprenda a administrar el bien que tiene en el estudio. Porque quien ingresa al aula es también un ser tocado por la varita mágica de la vida, es también un ser privilegiado.

A esta hora contemplativa de balance y resumir qué he sido, no se me ocurre más que dejarles a ustedes, mujeres y hombres, madres y padres, algunas ideas que pueden ser, además, mi agradecida herencia:

1.
Antonio Machado: «A mis maestros guardo vivo afecto y profunda gratitud.» Lo mismo digo, sin decir nombres. Saberse hilo conductor. ¡Cuidado con lo que transmitimos!

2.
Borges: «Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído.» Cambiando libros por alumnos: “Que otros presuman de las clases que han impartido; a mí me enorgullecen las que he recibido y mi alumnado”.

3.
Juan Ramón Jiménez: «Los dioses no tuvieron más sustancia que la que tengo yo.» Soy don Quijote y Sancho. El Libro de Buen Amor lo escribí yo. Don Juan Manuel era un señorito.

4.
«No hay peor mentira que la que dicta un catedrático, porque esa viene con autoridad de fuentes y bibliografía.» [2]

5.
Juan de Mairena, a sus alumnos: «De mí sólo aprenderéis lo que tal vez os convenga ignorar toda la vida: a desconfiar de vosotros mismos.»

6.
«Un alma verdaderamente hermosa no alcanzaría la gloria, porque no la desearía.» La frase es de Yourcenar, y perdón por tanta cita: es como si uno necesitara la anti frase contra tanta majadería (quise decir muñozmolinería).

/ os querré siempre /

[1] Mateo 7.16

[2] Esta cita sé que no me la he inventado: la he leído en alguna parte antes del servicio de citas y frases célebres por internet. Al buscar yo ahora su autoría, Google no me responde; así que puede que sí: me la habré inventado. La arrastro hace cuarenta años.

la moda como pregunta o como respuesta.

CURRICULAR POR LEMONGE recortada

El 9 de junio de 2019 la revista de moda, tendencias, estilos, compras y experiencias en la red Mi diario de moda, de Paula de Gracia, se hizo eco del artículo histrión, histriónico, histrionismo, de Daniel Lebrato, publicado en [eLTeNDeDeRo] ese mismo día.

Me hizo gracia. En principio, el histrionismo, que es una actitud o patología, nada tiene que ver con la moda, al menos entendida como lo que se lleva llevar. ¿Creías salirte de la moda? ¡Pues toma moda, Danielito!

Probablemente Paula de Gracia, la conductora de Mi diario de moda, habrá visto en mí a alguien que sabe que salir a la calle es abrirse el telón, y el histrionismo (como teatralidad) ayuda a la representación de la misma manera que pueden ayudar la madurez o el distanciamiento, la ironía o la cara dura. Revolviendo en Borges sobre el destino, podríamos afirmar que todas las modas, por muchas y cambiantes que sean o por mucho que dependan de vaivenes del mercado, se resumen en una sola: el momento en que uno sabe para siempre quién es y cómo quiere salir a escena, ya que no hay más remedio que salir. Igual que se dice que “el hábito no hace al monje”, podría decirse lo contrario a nada que uno se crea el papel que representa. Lo que no se puede o no se debe: ser títere manejado por hilos del juego de la compra, de tienda en tienda y compro porque me toca.

En cuanto a mi aliño indumentario, es solo una respuesta a pruebas físicas que no aprobé en mi vida: mi alopecia, mi miopía no apta para lentillas, mi inoperancia ante escaparates y grandes almacenes. Y he quedado en puro arcaísmo apalancado en el tipo de los galanes del cine en tecnicolor. Yo, que no soy galán, me defiendo como puedo. Y es verdad que daría todo mi ropero por que no hubiera nadie en el mundo sin vestir o pasando frío. No creo en la apariencia como seña de identidad. Mi identidad es la común pertenencia a un único y mismo género humano.

□ enlace a Daniel Lebrato imágenes


 

arte y artistas, éxito y fama.

Diego Vaya entre Daniel Lebrato y Lidia Muñoz Márquez
Diego Vaya, entre Daniel Lebrato y Lidia Muñoz

[1] Sincronía y diacronía, espacio y tiempo, el artista o escritor, hombre o mujer, se sabe en rivalidad y competición con sus coetáneos (alguien dirá ‘contemporáneos’) y en rivalidad y competición consigo mismo y con el libro de texto, a donde pasará o no. Hablamos de dos ejes. Un eje horizontal, que corresponde al éxito en vida, y un eje vertical, que es la posteridad. Para el arte son tradición y originalidad (Pedro Salinas, Borges) y, para el artista, ir o no de artista por la vida.

¿Qué calla el artista Siglo 21? Que igual que no hay reyes por la gracia de Dios, desde que Dios ha muerto, mucho antes de Nietzsche, tampoco hay artistas. Al presente, Dios y artista merecen la misma reverencia o caricatura que señorías o jueces con toga o con peluca. Sin embargo, Dios existe, calla el artista, para que unos vayan a la mina o al andamio y yo, el poeta, a mis musas. El ‘genio’ es una impostura de siglos, que nos ha convencido de que Dante, Miguel Ángel o Velázquez eran artistas, para convencernos, de paso, de poderes políticos constituidos. Caído el Muro de Berlín, pendiente quedan verdaderos muros que no han caído y, el primero, el muro que significa la división social del trabajo, eso que –se active o no por presiones sociales– se llama lucha de clases. El bienestar económico, ecológico, sostenible, compatible o elegetebeí, con todo eso que se tiene por cultura y civilización, no son más que arcaísmo o tentempié de un sistema feudo capitalista superado no superado. Disuelta la conciencia proletaria, la partida se juega, no entre izquierdas y derechas, no entre apocalípticos e integrados: entre quienes viven mal y entre quienes viven bien: suyo es el reino, artistas o literatos con ánimo de lucro y éxito para vivir del cuento que se cuentan y quieren contarnos.

[eLTeNDeDeRo] les ofrece dos interesantes extremos de relaciones arte artista. Uno les propone un viaje a la palabra ‘capotina’: Entrevista capotina, a favor del artista. (Parte de la altura del intelectual consiste en la bajura, la ignorancia ajena.) Y otro extremo, a favor del arte, les invita a un duelo del Oeste hecho poema cincuenta y tantos años después de su inventor protagonista, y en relación a los concursos literarios que se convocan. Quédense con Diego Vaya, prólogo‑epílogo, y verán un éxito –al margen de la antigua imprenta, de la obsoleta librería o del decaído circuito– de quien quizá alcance luces post tenebras en el paseo de la fama. Diego Vaya.

Enlace a Diego Vaya, prólogo‑epílogo en la revista libro [eLSoBReHiLaDo]

[1] fama, como ‘posteridad’ y en el sentido de la ‘vida de la fama’ de Manrique: «Aquí yace el hombre, que vivo sigue el nombre.» Sinónimos de éxito son triunfo, auge, aplauso, celebridad. Y sinónimos de fama, no los concursos de salto a la fama y en busca del éxito, sino continuidad, memoria, constancia, o permanencia; diríamos también historia o libro de texto.

periodismo en raya.

Tres titulares de prensa. Uno dice: «Goebbels tenía razón: la ilusión de verdad explica por qué una mentira repetida nos acaba pareciendo verdad». Otro incendia: «Polémica en Japón: Las trabajadoras que tengan la regla llevarán una chapa para que todos lo sepan». Y el tercero inflama con: «La feminista que cree que el hombre es la única víctima del porno». Los tres artículos merecen el detector de mentiras. Los tres son ciertos como increíbles creíbles.

A lo de Goebbels. La información y la desinformación son patrimonio del poder. Se lleva arremeter contra las fake news y de paso atacar la comunicación directa y al margen del Poder con mayúscula y del poder periodístico. Por acabar pronto: más mentira repetida que la existencia de Dios propagada por la religión no se ha concebido en la vida. Decía Borges que la idea de Dios es una de las creaciones más audaces de la literatura fantástica. ¿Qué pinta Goebbels en todo esto? Solución: la verdad como fake o lo fake como verdad acreditada por el sistema que maneja Poder y Prensa.

A lo de las trabajadoras con regla y con chapa. Hay un Japón más acá de Seda (novela de Alessandro Baricco en 1996 llevada al cine en 2007 por François Girard); un Japón cuya vergüenza y límites vimos en la reciente entronización del emperador Naruhito. Dentro de su hermosura y lírica elemental, Seda de Baricco ya dejaba señales de lo que eran dependencia femenina, concubinato y prevalencia del macho en Japón a finales del siglo 19. Entre los goles marcados al feminismo occidental (con diferencia, el único feminismo, por cuanto es laico), el feminismo japonés es fake y, el feminismo islámico, una fake cercana que a diario y tan fresca (y tan tapada) vemos por nuestras calles.

Por último, si tienen paciencia para adentrarse en la feminista (?) que cree que el varón es la única víctima del porno (?), se darán cuenta que la feminista (?) confunde roles de la sexualidad real (algo que corresponde a la sociología de la sexualidad) con el trabajo de actores varones porno. Cito casi literalmente: “Ni el feminismo radical tomaría un trabajo escénico que convierte a un órgano, durante décadas tan ponderado, en una tripa tumefacta y dolorida”. Ustedes mismas.

Reverte o rever el Cantar de Mío Cid.

CMC Austral

Jorge Luis Borges, en Pierre Menard, autor del Quijote (Ficciones, 1944), nos enseñó el inútil combate que es sacar una obra de contexto y situación. Algunos se empeñan en no haber leído a Borges. Ahora es Arturo Pérez-Reverte quien argumenta que hay muchos Cid en la tradición española y que Sidi (Alfaguara, 2019) es su Cid de pleno derecho. Precisamente estaba yo releyendo el Cantar de mío Cid –lectura que a mi edad aprovecha lo que no aproveché en mi primera lectura de estudiante– cuando salió la novela de Reverte y, aunque solo fuera por curiosidad, también me fui a leer a Reverte. Gran decepción. El primer mal aviso me lo dio el pasaje de la niña de nuef años que dijo al desterrado “Cid, en el nuestro mal vos non ganades nada”, episodio que Reverte pasa a estilo indirecto, conversación entre el Cid y Minaya. Sigue uno leyendo y sigue un rastro que solo al mercenario da protagonismo, y echa en falta anécdotas del Cantar que tienen su jugo: los infantes de Carrión, su juicio en cortes de Toledo, el contraste entre una nobleza muelle y cortesana, próxima al rey, frente a hidalgos o infanzones que solo en la guerra conseguirán su nobleza. Por 2,99 euros en ebook, la casa recomienda la edición de Austral, 2014, texto clásico de Menéndez Pidal, prólogo de Martín de Riquer, prosificación de Alfonso Reyes, edición y guía de lectura de Juan Carlos Conde. También pueden ser útiles estos enlaces:

El Cantar en Cibertextos

El Cantar en Wikisource

–y en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes


homenaje.

Daniel Lebrato CM para agency-resources 2

homenaje (desde 1140) [104 millones de gugles. francés: hommage; inglés: homage], del occitano o lengua de oc o provenzal a través del catalán homenatge. De ome, hombre, en el sentido de “es mi hombre”, mi vasallo:

  1. Acto o serie de actos en demostración pública de admiración y respeto que se celebran en honor de alguien o de algo. Sinónimos: celebración, fiesta, devoción, respeto, reverencia.
  2. En la Edad Media, juramento solemne de fidelidad hecho a un rey o señor y, de ahí, sumisión, veneración, respeto hacia alguien o de algo. Sinónimo: vasallaje. Hay además pleito homenaje y torre del homenaje.

En agosto 2019, la noche del 22, a las 22, Álvaro Martín, de Zafarrancho Vilima, entrevistó en la sección Íntimo Vilima al profesor Daniel Lebrato, en la que daría “la cara humana de un personaje que lleva con nosotros desde el primer programa. Siempre lo echamos del estudio, pero hoy ha venido a quedarse y contarlo todo, incluidos sus años locos en la movida”.

Daniel Lebrato se lo tomó como un honor, un verdadero acto de homenaje y días previos preparó una estrategia para salir en la foto protagonista y comunista a la vez, partidario de lo social que iguala y partidario de él como rey solo, estrategia que tituló y comparó con La física del color:

Se llama ‘síntesis aditiva’ al color blanco suma de los otros colores. Para ser tú mismo el color blanco, lo mejor y más fácil es ser la suma de todas las personas que imaginarte puedas: 7.8 millones de sétúmismos. Esa suma elemental te dirá si tu tatuaje, tu melena, tu corbata, tus zapatos, tus tacones, tus chanclas, tus faldas o pantalones, tu velo o tu tapado islámico, tienen algo de original. Por no hablar de tus ideas y de tus escomoyodigo, que se despachan por cáterings a mogollones, o de las liturgias a las que acudes por pura emulación social: emparejar, casar, bautizar, criar, comunionar, ir al tanatorio, morirte de ser copia de copias que te han copiado encima.

Para ser uno mismo, lo mejor es no ser ni siquiera quien eres. O prepararte a ser todos los hombres y todas las mujeres. Entre el túmismo mayoritario y el túmismo de cada quien, Daniel Lebrato daría toda su singularidad, todo su no parecerse a nadie, por que no hubiera nadie sin ropa.

–¿De uniforme?

–¡De uniforme!

–No me lo puedo creer -espetó la doña Incrédula.

–Es lo que tiene, señora, ser comunista y no parecerlo en absoluto.

¿Ser quien soy? Tomé de Borges la idea de lo que pesa ser quien uno es. Y tomé de Pepe Fernández, entonces director de Radio Sevilla Cadena SER, lo que cuesta ser en la Ser. Hoy los Borges y los Fernández me sonríen vía Álvaro Martín. Como hay quien acaba hasta los huevarios, habrá quien acabe hasta los cascos. Este es el enlace a la entrevista: Daniel Lebrato con Álvaro Martín en la Cadena SER.

Foto portada: Daniel Lebrato, CM para @Bussines.Twitter, impartiendo al grupo becario de Zafarrancho Vilima.


 

Montero Glez: Borges y la Teoría de los Mundos Paralelos

 

El hacha de piedra es una sección donde Montero Glez, con voluntad de prosa, ejerce su asedio particular a la realidad científica para manifestar que ciencia y arte son formas complementarias de conocimiento.

 

Origen: Borges y la Teoría de los Mundos Paralelos | Ciencia | EL PAÍS

el jardín de los caballos que se bifurcan.

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Foto Ricardo López

El jardín de senderos que se bifurcan es un cuento de Jorge Luis Borges en 1941. Fue la primera de sus obras en ser traducida al inglés y dio nombre a la colección de su serie que acabó dentro de Ficciones, 1944.

En la ventana estaban los tejados de siempre
y el sol nublado de las seis.
Me pareció increíble que ese día
sin premoniciones ni símbolos
fuera el de mi muerte implacable.
A pesar de mi padre muerto,
a pesar de haber sido un niño
en un simétrico jardín de Hai Feng,
¿yo, ahora, iba a morir?
Después reflexioné que todas las cosas
que suceden a uno suceden
precisamente, precisamente ahora.
Siglos de siglos y solo en el presente
ocurren los hechos;
innumerables hombres en el aire,
en la tierra y el mar,
y todo lo que realmente pasa me pasa a mí.
#
Jorge Luis Borges


Sobre ese texto
y en el marco de las
Carreras de Caballos de Sanlúcar de Barrameda
el corto de 5:54 minutos
sobre los números 1
y los números 2


Dulcino y Margarita, por Pilar Villalobos.

Dulcino y Margarita breve resumen

En agosto de 1995 encargaron a Pilar Villalobos el pregón de la Primera Jornada Medieval de Cortegana. Lo dio en el casino de arriba la víspera de aquel experimento, que ya va por su 23 Jornada. La invención de Pilar fue una breve prosa poética a partir de El nombre de la rosa, con Borges, Huizinga y Wikipedia. Pueden leerlo en edición digital de [eLSoBReHiLaDo]: Dulcino y Margarita.


Dante Alighieri nombra a fray Dulcino en su Infierno (28, 55-60) poniendo en boca de Mahoma su próxima derrota bajo el obispo de Vercelli (el novarés):

Pues dile a Fray Dulcino que se avitualle
tú que tal vez pronto verás el sol
si no desea unírseme aquí, quemado
que se procure víveres, pues las nevadas
darán paso a la victoria del novarés
que de otro modo no le sería fácil conquistar.

Or di’ a fra Dolcin dunque che s’armi,
Tu che forse vedrai lo sole in breve,
S’egli non vuol qui tosto seguitarmi,
Sì di vivanda, che stretta di neve
Non rechi la vittoria al Noarese,
Ch’altrimenti acquistar non saria a lieve.


Umberto Eco cita a Dulcino en El nombre de la rosa en diálogo entre Adso y su maestro Guillermo de Baskerville. La historia de Dulcino la deja en gran parte a la imaginación. Imaginar imaginar es lo que hace Pilar.

□ enlaces:

Dulcino y Margarita, por Pilar Villalobos

–Fray Dulcino en Wikipedia

Jesús Aller, reseña del libro Fray Dulcino y Margarita. Mesianismo igualitario y resistencia montañesa, de Tavo Burat (2017)

–venta del libro por internet: Marcial Pons y Traficantes de sueños

–página de las Jornadas Medievales de Cortegana

–página de Amigos del Castillo de Cortegana

–página de [eLSoBReHiLaDo] (2018)


Sunrise North Shore Port Lincoln South Australia Foto Commons Wikimedia


gracias a la vida.

Cementerio_daniel y familia

Hoy en mis bandejas de entrada se cruzan los correos y mensajes con motivo de mi 64 cumpleaños, con los que ha originado, dos días después, la noticia de la muerte de mi madre. Nada grave ni nada extraordinario. Ya se sabe que Envejecer, morir, es el único argumento de la obra, Gil de Biedma, y Somos el tiempo que nos queda, Caballero Bonald.


La propiedad de las madres longevas es que a sus hijos nos hacen todavía jóvenes. Muerta la madre, se acabó el artificio: la próxima nos toca. Según mis cálculos y mis genes, ahora lo sé, moriré en 2044 y de un cataclismo instantáneo. Espero que de aquí a entonces me sea leve, no la tierra: el espejo, el afeitado, el corte de uñas, el qué me pongo y el control de esfínteres.


Se lo tendré dicho el día 22 a mis cursillistas dentro de La muerte y la literatura, posgrado de cuidados paliativos y para una muerte digna: El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado (Jorge Luis Borges). No me atrevo a pedir que la doctrina Borges valga a todo el mundo, pero dejo constancia. Imagínese usted que ya es cadáver, lo que incluye triunfar, no del morir, sino del malmorir; ni es tampoco no envejecer, sino no perder la dignidad y las facultades que en los demás seguirán vivas: Y yo me iré y se quedarán los pájaros cantando, Juan Ramón, lo cual: conviene cumplir con los pájaros y pajaritos de nuestra biografía y no dejar deudas ni rencores y para que luego no tengamos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero (Miguel Hernández, a Ramón Sijé). Dura lo que dura el partido y no habrá tiempo añadido.


Las conversaciones tenidas, las paces hechas, la cuenta echada y la misión cumplida, Daniel Lebrato ha muerto y cada día que pase es un día de gracia. De gracias a la vida.


 

historia / historias.

Desde Cicerón, la historia se ha tenido por madre de la vida; Cervantes: de la verdad. Jorge Luis Borges, donde historia, puso literatura, y escribió el Tema del traidor y del héroe (1944). Ya es hora de que la vida dé lecciones a la historia. De aplicación a la cuestión catalana y a otras historias para no dormir que se cuentan los demócratas. Y lean de paso, si no lo conocen, el genial relato de Borges.

–enlace a Tema del traidor y del héroe (siete páginas, 10 minutos)


las armas y las letras | apuntes sobre el tiempo y la literatura.

En 1969 Paco Ibáñez sabía que su público, antifranquista y en París, percibiría Las propiedades que el dinero ha y Poderoso caballero es don dinero como canciones poco menos que revolucionarias. Lo que no sabemos es si sabía que estaba sacando de contexto y de intención al Arcipreste y a Quevedo, quienes, tras la sátira, defendían valores feudales contra la economía de nuevo cuño, la que acuñaba moneda. Estamos manejando tres épocas: España, de 1330[1] a 1648[2]; Francia y Europa, desde 1789 en adelante, y otra vez España en años de cantautores y cantantes como Paco Ibáñez.

En 1605 en su célebre discurso sobre las armas y las letras, don Quijote, primero, llama letras al derecho[3] (y no a la literatura, como ya se hace en Europa desde 1528 por lo menos, fecha de El cortesano de Baltasar Castiglione[4]) y, luego, las pone por debajo o inferiores a las armas, que “tienen por objeto y fin la paz”[5], dice. Cuando desde 1516, fecha de publicación de Utopía de Tomás Moro, el humanismo europeo concibe el pacifismo y las ideas anti bélicas. Y no digamos en 2017, después de la bomba atómica (1945) y habiendo en el mundo movimientos por la paz y el desarme (desde 1949) y países no alineados (desde 1961). Mantener hoy ministerios de guerra disfrazados de defensa y seguir contado que el ejército es la garantía de la paz no deja de ser una opción ideológica de la que Cándido en la asamblea, de J.J. Díaz Trillo, es la penúltima degustación.

Ya puestos, nos quedamos con los Borges y Vargas Llosa, solemnes reaccionarios que en su literatura no han hecho proselitismo perceptible; también con Juan Ruiz y con don Francisco de Quevedo: ellos, ante el capitalismo que veían venir y, nosotros, de vuelta de él. Sincronía y diacronía, entre utopía y propaganda, hay que elegir.

[1] Libro de buen amor, de Juan Ruiz Arcipreste de Hita.

[2] El parnaso español, de Francisco de Quevedo.

[3] Don Quijote habla de letras y letrados cuyo fin es “poner en su punto la justicia distributiva” y “hacer que las buenas leyes se guarden”.

[4] Nerea Campos Godoy, Las armas y las letras como tópico literario.

[5] Discurso sobre las armas y las letras, Quijote 1:37.


La otra casa de Asterión.

Me quité de mi familia como quien se quita del tabaco. Cuesta, pero se alegra uno. En la definitiva ruptura con mis dos hijos (varones los dos y cada uno de su madre) la ocasión fue una comida celebración que podía unir en la misma mesa al pleno de familias que sumamos mi pareja y yo. Estoy hablando de cuatro varones de entre 40 y 30 años, cada uno con sus respectivas familias. Se acercaba el día de la comida y Jota, mi hijo mayor, empezó a poner pegas a venir con su gente a mi casa, plan que le parecía perfecto si no fuera por que entre bibes y tetas ese día, a su hija, de seis meses, no convenía moverla de su “zona de confort”. Mi pareja, por su parte, había quedado en casa a comer con uno de sus hijos (era sábado, solía ocurrir). Yo, impulsado por mi hijo menor entusiasmado con lo de Jota, me moví con pocas ganas de moverme y dispuesto a volverme a la mínima, algo que ocurrió a la media hora de yo ver que lo de la “zona de confort” era un rollo patatero, una excusa de Jota para no venir a mi casa, donde llevaba años sin venir. Así que cogí mi bici y me volví. El enfado de Jota tuvo los ingredientes de un protocolo que yo había roto y que a él lo dejaba en evidencia sobre todo ante el hijo de mi pareja, que qué iba a pensar: Daniel, que otra vez te has vuelto a equivocar, a gestionar mal tus emociones ‑fue su mensajería‑, para pasar a no cogerme el teléfono y prohibirme mensajes o correos, confiando en que ‑dada la fama de su padre el follonero‑ él iba a quedar señor y yo piltrafa. Le planteé entonces otra partida, no de circunstancias que podían discutirse, sino nuestro balance padre hijo en cifras: 27, 18 y 10. Jota: tantos años sin venir por casa, tantos petardeando mi relación de pareja, tantos haciendo de bueno ante mi madre con la que corté el día que dejó fuera de un convite a los hijos de mi pareja. El broche lo pone mi hijo chico que, solidario con su hermano, también ha cortado conmigo. 27 18 10 se parece a 22 01 07, el teléfono de mi casa en Galera 10. ¿Creerán ustedes que me llamaron para echarme en cara sus últimos exabruptos, que no lo cogí y que no me dolió? Enlace a La casa de Asterión de J.L.Borges.

*


giganticidio

giganticidio

*

Condenado por los dioses y los juglares
desconozco las proporciones, la fatiga, el
desengaño. Inmune a la mordedura
de los días, de la noche y sus inviernos
te ofrezco un horizonte sin límites
Bésame de una vez, no seas
matándome un rutinario
*

El episodio tiene 30 años, los mismos que yo cuando lo escribí. Habla el ogro en su cueva. Se supone que el monstruoso, cumpliendo con el guion, tiene raptada a la princesa y se supone que le habla al príncipe caza recompensas que viene a matarlo a él para merecer del rey la mano de su hija y la mitad de su reino. Cualquier lector de Borges ve ahí La casa de Asterión. Adoptar el punto de vista del malo, del Minotauro. Treinta años después, y al cabo de tanto lance, descubro que yo era aquel gigante del Gigante, el que, harto de su papel en el cuadro de actantes, cambiaría con gusto su casilla de oponente por la de objeto del deseo. Lo que sigue, en el Gigante, es previsible:

*

Hextermi, Hextermi
nado termina
terminad min adoro
doro hextermín
Minado doró
ohexter minador
Oh Hexterminador

*

O sea, el matador no se entera y, como el rutinario que es, mata, extermina. El jueguecito ya me cansa. Les puedo asegurar que ‑como usted, como todos‑ solo aspiro a que me quieran. Le temo al día que yo deje de querer.


*


relacionado con EL SECRETO MEJOR GUARDADO DE TINTA DE CALAMAR

en funciones

en funciones

RELATO EN FUNCIONES

en funciones. 1. En ejercicio propio de su cargo. 2. En sustitución de quien ejerce en propiedad el cargo. El diccionario nos dice que nada cambia en el ejercicio de un cargo porque el cargo se ocupe en sustitución o en propiedad. O sea, lo que ya sabíamos: que el en funciones es un artificio añadido o qué más quisiéramos que seguir de vacaciones en funciones o comprar en el súper con dinerito en funciones, y a ver qué pasa. Esto pensaba un hombre en clave esperpento de Valle Inclán o cuento fantástico de Borges el martes 6 de septiembre 2016. El hombre zapea por costumbre los telediarios matinales. 24 horas de TV española abría en portada con la cansina en funcionalidad del Gobierno. En Euro News, la gobernabilidad de España no es noticia hasta el minuto 16 (irá en portada cuando haya nuevo o el mismo presidente, que es lo que a Europa le interesa). Otros canales (el ruso, el chino, BBC, NBC) ni hablan del tema. Que España está haciendo el ridículo ‑como dice Rajoy‑ es cierto pero es un ridículo inducido y doméstico, de circulación nacional. La interinidad, la provisionalidad son estados que afectan al relevo, al recambio, algo que en todas partes se sabe hacer para evitar vacíos de poder, procedimiento electoral o constitucional que sería muy fácil cambiar en lo que hubiera que cambiar y aplicar (ahora que el telediario avanza por los deportes) el reglamento del fútbol, donde un campeón es campeón hasta que otro equipo se corona y donde una eliminatoria no se decide hasta agotar los tiempos necesarios, desde los 90 minutos hasta el gol de oro de quien marca gana. La democracia es vil. Si te eligen, porque has tenido la soberbia de presentarte. Y si eliges, porque delegas. La política es vil pero, al menos, que discurra por vías indoloras y prácticas. Ya que se ha hecho profesional, que sea experta y competitiva, con certificado de calidad. Y no esta chapuza. Democracia mía.

Democracia

Decid, hombres, el hombre

Titánic

DECID, HOMBRES, EL HOMBRE

A los hijos de corazón empedernido, les dirás:

Así dice el Señor. (Ezequiel 2:4)

Intelijencia, dame,

el nombre exacto de las cosas. (J.R.J.)

No duerme nadie por el cielo. (F.G.L.)

1.

No digáis las mujeres

y los niños primero

ni pongáis por delante

a mujeres y niños

como escudos humanos

en las redes sociales

y en los telediarios.

Decid, hombres, el nombre

exacto de las cosas:

hombre. ser racional.

frases la explotación

del hombre por, etcétera.

No se salva aquí nadie

sin que todos se salven.

2.

Mientras tenga misiles

apuntándole al mundo,

no digáis que qué bien

una woman al mando

en Estados Unidos.

Ni digáis que qué mal

lo que sufren los críos

y crías que nos miran

con ojos de campaña

o anuncio de oenegé.

Femenino y varón,

gigantesco y enano,

un hombre solo es todos

los hombres ‑dijo Borges‑.

3.

No habrá un niño que sufra

cuando no sufra el padre

ni mujeres al frente

cuando el frente no exista.

Sin armas, sin soldados,

sin guerras, no habría infancia

ni adultos ni países

jodidos o jodiéndonos.

(Tampoco esta dudosa

prosía que ahora escribo.)

Decid, hombres, el hombre

‑los hombres también lloran‑.

Moved su corazón

y el vuestro empedernido.


 

LA GLOSA COMO PARODIA

Pierre Menard

LA GLOSA COMO PARODIA
glosa (5)

La parodia (del griego, παρώδïα, παρα, en contra de o al lado de, y ώδή, oda) es una obra satírica que caracteriza o interpreta humorísticamente otra obra de arte, un autor o un tema, mediante la emulación o alusión irónica. Modernamente, la parodia no implica necesariamente la burla del texto parodiado. Parodiar es lo que hizo Cervantes con las novelas de caballerías, cuando imaginó a un enfermo lector, ese fue don Quijote, y lo encajó en un argumento que, al final, iba a ser otro libro más, el último, de caballerías. Es también lo que hizo Pedro Muñoz Seca (1879‑fusilado en 1936) con La venganza de don Mendo (1918), comedia con la que vino a reírse del viejo teatro poético que cantaba las glorias del pasado nacional. Fin de trayecto. Donde la parodia pisa no crece más la obra. Otro día hablamos de la glosa a la manera de Jorge Luis Borges en Pierre Menard, autor del Quijote (1939), que es parodia de otro costal. Costal (saco) es término, hoy diríamos regresivo, de costalero, llamados así en Andalucía por el que usan los porteadores para ponérselo sobre la cabeza y aliviarse el peso de los pesados pasos, mientras los señoritos y las beatas contemplan los pasos tan frescos. Harina de otro costal es cambio de asunto o asunto distinto al que se iba tratando y es lo que hago yo por decir lo que hizo Borges con el género literario, que fue inventarse un texto falso haciéndolo pasar por auténtico.


EL ORO DE LOS TIGRES (el tigre y la cabra y el chaval de Montcada)

Borges en el zoológico de Cuttini. Fundación Internacional J. L. Borges (1)

(Borges en el zoo de Cuttini. Foto Fundación Borges)

EL TIGRE Y LA CABRA Y EL CHAVAL DE MONTCADA
El oro de los tigres

Érase una vez un tigre en un campo de safari ruso. Era la hora de almorzar y el tigre tenía mucha hambre. El menú de aquel día cuidadosamente servido por sus mantenedores fue una pobre cabra. Y he aquí que el tigre no solo no se la comió, sino que se hicieron amigos la cabra y el tigre. Érase otra vez un chaval de Montcada, Barcelona, Sergio, de veinte años. El joven salió un día en defensa de otro chaval que estaba siendo víctima de una paliza y la paliza se la dieron a él. Encima, la pelea era una broma, un juego de rol, y ahora está en coma profundo. Entre Sergio y sus agresores, la cabra y el tigre, nos quedamos con Sergio y con el tigre. La humanidad es una categoría mutable. Occidente está hecho polvo y las moralejas andan locas. No es probable que nadie levante una pancarta diciendo (como todos fuimos Charlie Hebdo o ahora todos quieren ser París), no Todos somos Sergio (que sería muy fácil), sino Todos hemos pegado patadas en la cabeza a Sergio, que es lo que hemos hecho en tanto cómplices de esta sociedad basura y de los valores que se despachan. Yo he pegado a Sergio. No soy más humano que el tigre, el preferido de Borges.

los creyentes | dos poemas cristológicos y una reflexión.


Borges Los conjurado

CRISTO EN LA CRUZ

Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra.
Los tres maderos son de igual altura.
Cristo no está en el medio. Es el tercero.
La negra barba pende sobre el pecho.
El rostro no es el rostro de las láminas.
Es áspero y judío. No lo veo
y seguiré buscándolo hasta el día
último de mis pasos por la tierra.
El hombre quebrantado sufre y calla.
La corona de espinas lo lastima.
No lo alcanza la befa de la plebe
que ha visto su agonía tantas veces.
La suya o la de otro. Da lo mismo.
Cristo en la cruz. Desordenadamente
piensa en el reino que tal vez lo espera,
piensa en una mujer que no fue suya.
No le está dado ver la teología,
la indescifrable Trinidad, los gnósticos,
las catedrales, la navaja de Occam,
la púrpura, la mitra, la liturgia,
la conversión de Guthrum por la espada,
la Inquisición, la sangre de los mártires,
las atroces Cruzadas, Juana de Arco,
el Vaticano que bendice ejércitos.
Sabe que no es un dios y que es un hombre
que muere con el día. No le importa.
Le importa el duro hierro de los clavos.
No es un romano. No es un griego. Gime.
Nos ha dejado espléndidas metáforas
y una doctrina del perdón que puede
anular el pasado. (Esa sentencia
la escribió un irlandés en una cárcel.)
El alma busca el fin, apresurada.
Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto.
Anda una mosca por la carne quieta.
¿De qué puede servirme que aquel hombre
haya sufrido, si yo sufro ahora?

Jorge Luis Borges (1899‑1986)
Los conjurados (1985)


quiencomo

CRUCIFICCIONES (1992)

Corría el año del Señor. Seguramente
el imaginero discurre entre los tres o
cuatro clavos (Pacheco: Visiones de Santa
Brígida) sobre la tabla de la policro-
mía románica, más veraz que el triángulo
gótico. Duda que resistan radio y cúbito,
que verosímilmente pise el uno al otro
pie sin ir allá como miriñaque triste
tanto metatarso. No le ayudan los cuatro
evangelistas. No le sirven los apócrifos
y muy poco la versión siria del de Rábulas.
Cuando cree que termina, es nada, se equivoca:
a saber si la greña baja por derecho
o izquierdo lado, si aún conserva la corona
de espinas o qué lienzo disimularía
la mórbida cadera, el muslo mortecino.
Con ojos piadosamente yertos o en órbita
(como quien ya vislumbra concilios, vidrieras,
viernes santos), tal vez se da a ensayar futuras
iconografías, el fin. Ante esos ojos
dios y artista se confunden, pues a ninguno
de los dos le cabe la gloria en la cabeza
ni otro destino que inventar el paraíso.

Daniel Lebrato, ¿Quién como yo?  (1996)


En 1992 Daniel Lebrato escribió Crucificciones para Buly, siguiendo el borgiano título de una exposición de crucificados del pintor en Rincón de la Victoria. Buly le agradeció por carta a Daniel aquellas palabras que “sinceramente, no esperaba en verso”, y nunca las incluyó en catálogo. Años después, el episodio se zanjó en ¿Quién como yo?  (1996), publicado gracias a la invitación de la colección Juan Ramón Jiménez, que dirigía Juan Cobos Wilkins.


LOS CREYENTES

No era un problema la causa eficiente. La Tierra era redonda. Como el Sol. No era un misterio el hombre ni de dónde venimos. Las hembras parían al cabo de meses que los machos las montaban. Como el bestia a las bestias en celo. Con ternura o con rudeza. Rivalizando con otros machos de manada. No era un misterio de dónde venimos y a dónde vamos. A dónde íbamos a ir. A la caza, a los frutos, al río, y a morirnos de viejos y cansados. Aquello no era ni el paraíso ni lo contrario. Pasaban los inviernos. Pasaron los veranos. Crecían la prole y la cosecha. Una tarde, alguien volvió mirándose las manos como manchadas y diciendo algo parecido a la palabra culpable. Donde hay culpa, tiene que haber perdón. Cuando se dieron cuenta, hablaban del alma y de la salvación. Debió ser cuando levantaron la teoría de la causa primera, eficiente, de las cosas. Desde entonces, arrastran un pecado que jamás han cometido pero que están seguros de volver a cometer. Y aunque cantan aleluya y aunque se precian de profesar el amor, arrastran una tristura que no se les quita ni aun juntándose unos con otros alrededor del mismo fuego, del mismo libro o de los mismos oficios. Miran a los se quedaron fuera con rencor o con envidia, como sin entender. Cuanto más creen en Dios, menos creen en la humanidad. Se morirán igual que tú y que yo. Son los creyentes.