Etiqueta: Borges

Montero Glez: Borges y la Teoría de los Mundos Paralelos

 

El hacha de piedra es una sección donde Montero Glez, con voluntad de prosa, ejerce su asedio particular a la realidad científica para manifestar que ciencia y arte son formas complementarias de conocimiento.

 

Origen: Borges y la Teoría de los Mundos Paralelos | Ciencia | EL PAÍS

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el jardín de los caballos que se bifurcan.

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Foto Ricardo López

El jardín de senderos que se bifurcan es un cuento de Jorge Luis Borges en 1941. Fue la primera de sus obras en ser traducida al inglés y dio nombre a la colección de su serie que acabó dentro de Ficciones, 1944.

En la ventana estaban los tejados de siempre
y el sol nublado de las seis.
Me pareció increíble que ese día
sin premoniciones ni símbolos
fuera el de mi muerte implacable.
A pesar de mi padre muerto,
a pesar de haber sido un niño
en un simétrico jardín de Hai Feng,
¿yo, ahora, iba a morir?
Después reflexioné que todas las cosas
que suceden a uno suceden
precisamente, precisamente ahora.
Siglos de siglos y solo en el presente
ocurren los hechos;
innumerables hombres en el aire,
en la tierra y el mar,
y todo lo que realmente pasa me pasa a mí.
#
Jorge Luis Borges


Sobre ese texto
y en el marco de las
Carreras de Caballos de Sanlúcar de Barrameda
el corto de 5:54 minutos
sobre los números 1
y los números 2


Dulcino y Margarita, por Pilar Villalobos.

Dulcino y Margarita breve resumen

En agosto de 1995 encargaron a Pilar Villalobos el pregón de la Primera Jornada Medieval de Cortegana. Lo dio en el casino de arriba la víspera de aquel experimento, que ya va por su 23 Jornada. La invención de Pilar fue una breve prosa poética a partir de El nombre de la rosa, con Borges, Huizinga y Wikipedia. Pueden leerlo en edición digital de [eLSoBReHiLaDo]: Dulcino y Margarita.


Dante Alighieri nombra a fray Dulcino en su Infierno (28, 55-60) poniendo en boca de Mahoma su próxima derrota bajo el obispo de Vercelli (el novarés):

Pues dile a Fray Dulcino que se avitualle
tú que tal vez pronto verás el sol
si no desea unírseme aquí, quemado
que se procure víveres, pues las nevadas
darán paso a la victoria del novarés
que de otro modo no le sería fácil conquistar.

Or di’ a fra Dolcin dunque che s’armi,
Tu che forse vedrai lo sole in breve,
S’egli non vuol qui tosto seguitarmi,
Sì di vivanda, che stretta di neve
Non rechi la vittoria al Noarese,
Ch’altrimenti acquistar non saria a lieve.


Umberto Eco cita a Dulcino en El nombre de la rosa en diálogo entre Adso y su maestro Guillermo de Baskerville. La historia de Dulcino la deja en gran parte a la imaginación. Imaginar imaginar es lo que hace Pilar.

□ enlaces:

Dulcino y Margarita, por Pilar Villalobos

–Fray Dulcino en Wikipedia

Jesús Aller, reseña del libro Fray Dulcino y Margarita. Mesianismo igualitario y resistencia montañesa, de Tavo Burat (2017)

–venta del libro por internet: Marcial Pons y Traficantes de sueños

–página de las Jornadas Medievales de Cortegana

–página de Amigos del Castillo de Cortegana

–página de [eLSoBReHiLaDo] (2018)


Sunrise North Shore Port Lincoln South Australia Foto Commons Wikimedia


gracias a la vida.

Cementerio_daniel y familia

Hoy en mis bandejas de entrada se cruzan los correos y mensajes con motivo de mi 64 cumpleaños, con los que ha originado, dos días después, la noticia de la muerte de mi madre. Nada grave ni nada extraordinario. Ya se sabe que Envejecer, morir, es el único argumento de la obra, Gil de Biedma, y Somos el tiempo que nos queda, Caballero Bonald.


La propiedad de las madres longevas es que a sus hijos nos hacen todavía jóvenes. Muerta la madre, se acabó el artificio: la próxima nos toca. Según mis cálculos y mis genes, ahora lo sé, moriré en 2044 y de un cataclismo instantáneo. Espero que de aquí a entonces me sea leve, no la tierra: el espejo, el afeitado, el corte de uñas, el qué me pongo y el control de esfínteres.


Se lo tendré dicho el día 22 a mis cursillistas dentro de La muerte y la literatura, posgrado de cuidados paliativos y para una muerte digna: El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado (Jorge Luis Borges). No me atrevo a pedir que la doctrina Borges valga a todo el mundo, pero dejo constancia. Imagínese usted que ya es cadáver, lo que incluye triunfar, no del morir, sino del malmorir; ni es tampoco no envejecer, sino no perder la dignidad y las facultades que en los demás seguirán vivas: Y yo me iré y se quedarán los pájaros cantando, Juan Ramón, lo cual: conviene cumplir con los pájaros y pajaritos de nuestra biografía y no dejar deudas ni rencores y para que luego no tengamos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero (Miguel Hernández, a Ramón Sijé). Dura lo que dura el partido y no habrá tiempo añadido.


Las conversaciones tenidas, las paces hechas, la cuenta echada y la misión cumplida, Daniel Lebrato ha muerto y cada día que pase es un día de gracia. De gracias a la vida.


 

historia / historias.

Desde Cicerón, la historia se ha tenido por madre de la vida; Cervantes: de la verdad. Jorge Luis Borges, donde historia, puso literatura, y escribió el Tema del traidor y del héroe (1944). Ya es hora de que la vida dé lecciones a la historia. De aplicación a la cuestión catalana y a otras historias para no dormir que se cuentan los demócratas. Y lean de paso, si no lo conocen, el genial relato de Borges.

–enlace a Tema del traidor y del héroe (siete páginas, 10 minutos)


las armas y las letras | apuntes sobre el tiempo y la literatura.

En 1969 Paco Ibáñez sabía que su público, antifranquista y en París, percibiría Las propiedades que el dinero ha y Poderoso caballero es don dinero como canciones poco menos que revolucionarias. Lo que no sabemos es si sabía que estaba sacando de contexto y de intención al Arcipreste y a Quevedo, quienes, tras la sátira, defendían valores feudales contra la economía de nuevo cuño, la que acuñaba moneda. Estamos manejando tres épocas: España, de 1330[1] a 1648[2]; Francia y Europa, desde 1789 en adelante, y otra vez España en años de cantautores y cantantes como Paco Ibáñez.

En 1605 en su célebre discurso sobre las armas y las letras, don Quijote, primero, llama letras al derecho[3] (y no a la literatura, como ya se hace en Europa desde 1528 por lo menos, fecha de El cortesano de Baltasar Castiglione[4]) y, luego, las pone por debajo o inferiores a las armas, que “tienen por objeto y fin la paz”[5], dice. Cuando desde 1516, fecha de publicación de Utopía de Tomás Moro, el humanismo europeo concibe el pacifismo y las ideas anti bélicas. Y no digamos en 2017, después de la bomba atómica (1945) y habiendo en el mundo movimientos por la paz y el desarme (desde 1949) y países no alineados (desde 1961). Mantener hoy ministerios de guerra disfrazados de defensa y seguir contado que el ejército es la garantía de la paz no deja de ser una opción ideológica de la que Cándido en la asamblea, de J.J. Díaz Trillo, es la penúltima degustación.

Ya puestos, nos quedamos con los Borges y Vargas Llosa, solemnes reaccionarios que en su literatura no han hecho proselitismo perceptible; también con Juan Ruiz y con don Francisco de Quevedo: ellos, ante el capitalismo que veían venir y, nosotros, de vuelta de él. Sincronía y diacronía, entre utopía y propaganda, hay que elegir.

[1] Libro de buen amor, de Juan Ruiz Arcipreste de Hita.

[2] El parnaso español, de Francisco de Quevedo.

[3] Don Quijote habla de letras y letrados cuyo fin es “poner en su punto la justicia distributiva” y “hacer que las buenas leyes se guarden”.

[4] Nerea Campos Godoy, Las armas y las letras como tópico literario.

[5] Discurso sobre las armas y las letras, Quijote 1:37.


La otra casa de Asterión.

Me quité de mi familia como quien se quita del tabaco. Cuesta, pero se alegra uno. En la definitiva ruptura con mis dos hijos (varones los dos y cada uno de su madre) la ocasión fue una comida celebración que podía unir en la misma mesa al pleno de familias que sumamos mi pareja y yo. Estoy hablando de cuatro varones de entre 40 y 30 años, cada uno con sus respectivas familias. Se acercaba el día de la comida y Jota, mi hijo mayor, empezó a poner pegas a venir con su gente a mi casa, plan que le parecía perfecto si no fuera por que entre bibes y tetas ese día, a su hija, de seis meses, no convenía moverla de su “zona de confort”. Mi pareja, por su parte, había quedado en casa a comer con uno de sus hijos (era sábado, solía ocurrir). Yo, impulsado por mi hijo menor entusiasmado con lo de Jota, me moví con pocas ganas de moverme y dispuesto a volverme a la mínima, algo que ocurrió a la media hora de yo ver que lo de la “zona de confort” era un rollo patatero, una excusa de Jota para no venir a mi casa, donde llevaba años sin venir. Así que cogí mi bici y me volví. El enfado de Jota tuvo los ingredientes de un protocolo que yo había roto y que a él lo dejaba en evidencia sobre todo ante el hijo de mi pareja, que qué iba a pensar: Daniel, que otra vez te has vuelto a equivocar, a gestionar mal tus emociones ‑fue su mensajería‑, para pasar a no cogerme el teléfono y prohibirme mensajes o correos, confiando en que ‑dada la fama de su padre el follonero‑ él iba a quedar señor y yo piltrafa. Le planteé entonces otra partida, no de circunstancias que podían discutirse, sino nuestro balance padre hijo en cifras: 27, 18 y 10. Jota: tantos años sin venir por casa, tantos petardeando mi relación de pareja, tantos haciendo de bueno ante mi madre con la que corté el día que dejó fuera de un convite a los hijos de mi pareja. El broche lo pone mi hijo chico que, solidario con su hermano, también ha cortado conmigo. 27 18 10 se parece a 22 01 07, el teléfono de mi casa en Galera 10. ¿Creerán ustedes que me llamaron para echarme en cara sus últimos exabruptos, que no lo cogí y que no me dolió? Enlace a La casa de Asterión de J.L.Borges.

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