Etiqueta: Iglesia

¡No jodas con las fakes!

Buenas lenguas buen sexo
Foto campaña durante las Carreras en Sanlúcar de Barrameda (24/08/18)

Hablábamos de una de las palabras del verano, la palabra caña, madre de una familia numerosa de palabras que no tienen nada que ver entre sí más allá de su etimología o procedencia. Hoy hablamos de un fenómeno distinto, que es la polisemia o pluri significación. Es el caso de la palabra lengua (casi un centenar de acepciones) y, concretamente, en la campaña Buenas lenguas, buen sexo, que ha puesto en marcha la Junta de Andalucía. ¿Buen sexo oral y buenas penetraciones? ¿Buenas prácticas cunilinguales y buenas felaciones? El prospecto que se reparte a la juventud, con regalo de un preservativo, se presta a esa interpretación.

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Luego, nos enteramos por la red de que “la Junta de Andalucía ha puesto en marcha la campaña Buenas lenguas, buen sexo #SexoSinFakes [sexo sin feiks] para la prevención de infecciones de transmisión sexual entre la juventud, que, junto con la difusión del uso del preservativo, hace frente a la desinformación y a las leyendas urbanas relacionadas con la sexualidad y las infecciones de transmisión sexual. El lema relaciona el uso de la información correcta (sin fakes) con la práctica de un sexo seguro (buen sexo)”. (Noticias de la Junta de Andalucía, 23/06/2018)

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Lo cual, que no sabe uno si el tonto es uno o el tonto es quien diseñó la campaña o la Junta de Andalucía que así dosifica su información: una, sobre el papel que se distribuye en la calle y, otra, sobre el Boja o internet.

Otro día hablamos de la españolidad que demuestra esta Junta de Andalucía frente al referundismo en Cataluña (de ¡España! ¡España! ¡España!, y cierra la muralla) y frente al destrozo del español ante el barbarismo fake, se supone por agradar los oídos tontoesnobs, archinfluéncers, masterchefs o boboselfis de la pedantería del inglés y del estar a la última. Yo diría que chavales y chavalas que no están a la última en materia de sexo oral y del preservativo, de embarazos indeseados y de infecciones de transmisión sexual, tampoco estarán en fake news, invento de la inteligencia occidental para censurarnos en redes, para imponer su prensa nacional y para disimular que las primeras fakes contemporáneas se las inventó George Bush, con Tony Blair y Semaría Aznar, contra Sadam Husein cuando la Guerra del Golfo (2003) y, más atrás, qué fueron, sino fakes, las declaraciones de los profetas que habían visto a Dios y que extendieron las religiones de libro, incluyendo estos curas pederastas a quienes al presente sería muy fácil desde el Estado decirles algo muy parecido al fake: Don’t fuck!, ¡No jodas!, mediante la prohibición legal de asociaciones que impongan el celibato o la abstinencia origen de sexualidades salidas o perversas. Iglesia: Don’t fuck! Junta de Andalucía: ¡No jodas! Y, gente joven: donde se ponga follar, que se quite joder.


 

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Dios y los creyentes.

El conflicto está entre lo público y lo privado, no entre libertad o prohibición ni entre razón o religión ni entre creyentes o ateos (mucho menos entre fascistas históricos o viejos republicanos de una aún más vieja guerra civil). El conflicto está en la efectiva separación Iglesia Estado que no puede hacerse más que de una manera: al Estado lo público y a la religión lo privado. No hay más.

La religión privada ya le costó a San Juan de la Cruz y a la mística española ‑también a la corriente del cristianismo erasmista‑ su buenos disgustos con la Iglesia, que se dijo a sí misma: si todos como este santuco o como la otra, Santa Teresa, hacen su vía unitiva con Dios directamente y por su cuenta, ¿qué pinto yo (el Papa, el cura, la Inquisición) en todo esto? La respuesta ya era obvia en el siglo 16. En el 21, ni les cuento. De la clase sacerdotal ‑ahora extendida a imanes y rabinos desde las tres culturas‑ es de lo que hablamos. Cristianos de base inteligente, que no se hagan los tontos ni nos tomen por tontos.

La última expresión de las religiones a diario se llama tapadismo de las mujeres (algo que no se sabe en nombre de qué cultura se podría consentir) y, en lo extraordinario, suicidismo de personas en nombre de la otra vida que las iglesias le han metido en la cabeza. ¿No es predicar la vida después de la muerte incitación a la violencia? Y, en todo caso, ¿no incumbiría eso a un Estado moderno y pacífico que vele por el bien común, de creyentes y no creyentes? Mientras la religión siga presente en nuestra vida, seguirá estando presente en nuestra muerte.

Todo cristiano que transija con los privilegios públicos de las religiones ‑por muy cultural, liberal o demócrata que se considere, por muy moderno, progresista o de izquierdas‑ será, es culpable ya, de homicidio o de asesinato.


 

El paseo de la vergüenza (sobre el dinero negro de la Mezquita), por Antonio Manuel

Vaya a las taquillas de la Mezquita de Córdoba y pida una entrada. Si la llama Mezquita es probable que le corrijan y le digan que son entradas para la Catedral porque eso que pretende ver no es una Mezquita. Y quizá no le falte razón ante la invasión de crucifijos que han mutilado el bosque de columnas de nuestra joya andalusí, en la enésima muestra de fundamentalismo excluyente del obispo y de la pasividad cobarde de la Administración pública que se lo permite.

 

Origen y artículo completo:
El paseo de la vergüenza (sobre el dinero negro de la Mezquita) | El insurrecto

¿a qué juegan los cristianos? (2)

La primera incongruencia del cristiano actual ‑hombre o mujer con estudios y que se las da de razonable‑ es seguir permitiendo la exteriorización de la fe y su manipulación a través del clero y de la Iglesia, especie de clase política que ni cumple como organización democrática ‑cuando se presume de vivir en democracia‑ ni está en cuestión o revisión como lo está la clase política.

La segunda incongruencia es religión igual a cultura o civilización, cuando la religión sería parte, pero nunca el todo, de costumbres y tradiciones que, vistas con lupa, tampoco escapan a la domesticación de la barbarie con fines económicos y turísticos, más que identitarios.

Y la tercera y total incongruencia del cristiano estudiado y razonable es ‑en racha de religiones aliadas‑ seguir consintiendo el duopolio Iglesia Estado de religión única. Por no hablar del laicismo. Y ahí los cristianos se hacen los tontos si se les saca el tema del calendario y de las fiestas y de la conciliación ‑palabrita de moda‑ entre la vida religiosa y la vida laboral y civil a la que todos y cada uno tenemos derecho en tiempos de derechos.

La Alianza de civilizaciones (en realidad, religiones) de 2007 fue copia de los repartos coloniales del último tercio del siglo 19: Occidente, cristiano; Oriente, musulmán; Israel, ni se discute. Aquí, en España, el Psoe de Zapatero admitía el velo islámico (lo que desandaba lo andado por el feminismo y conformaba a la mano de obra emigrante) y españoles por el mundo podrían seguir yendo a Petra, Marrakech, Estambul o Alejandría. ¡Flash!, ¡flash! Ya me hice la foto (o ya follé). Y vuelta a casa, que se acaban las vacaciones de semana santa, como si no hubiera o pudiese haber otras vacaciones.

A las tres incongruencias viene a sumarse la responsabilidad histórica y ética (y quizá penal internacional) del cristianismo cada vez que la frustrada Alianza (de inspiración católica y protestante) estalla, literalmente, en la cabeza y manos de un suicidista. Encender entonces la velita, hacer declaraciones de que no podrán con nosotros o el patatín patatán de la mayoría de creyentes buenos frente a una minoría radicalizada es más de lo mismo, más policía y menos libertades.


¿a qué juegan los cristianos? (1)

Dios es eterno, quién lo duda, pero la Iglesia es temporal y los creyentes, ellos y ellas, ciudadanos como los demás.[1] Y ahí el capillita que ve normal pagar por ver jugar a su Betis o a su Sevilla, quiere ver gratis la procesión de su Esperanza o su Gran Poder. Mañana hablaremos de los cristianos antes y después de la alianza de civilizaciones; título, el de civilización o cultura, que les viene fetén. [2]

[1] Vean la que están liando por cuatro incidentes en la madrugá de este año; incidentes que Consejo de hermandades, hermandades e instituciones afines ‑desde la prensa al Ayuntamiento‑ quieren pasar por sucesos gravísimos que atentaron contra tal o cual, sagrado para la ciudad entera, y la ristra de pamplinas que se están oyendo o proponiendo: que si las pruebas de alcoholemia, que si prohibir las sillitas, ¿a dónde quieran llegar quienes se creen que Sevilla es suya?

[2] eLTeNDeDeRo 30/09/2015 Polémica de Daniel Lebrato con Jesús Cotta (o al revés).