Etiqueta: Iglesia

Dios y los creyentes.

El conflicto está entre lo público y lo privado, no entre libertad o prohibición ni entre razón o religión ni entre creyentes o ateos (mucho menos entre fascistas históricos o viejos republicanos de una aún más vieja guerra civil). El conflicto está en la efectiva separación Iglesia Estado que no puede hacerse más que de una manera: al Estado lo público y a la religión lo privado. No hay más.

La religión privada ya le costó a San Juan de la Cruz y a la mística española ‑también a la corriente del cristianismo erasmista‑ su buenos disgustos con la Iglesia, que se dijo a sí misma: si todos como este santuco o como la otra, Santa Teresa, hacen su vía unitiva con Dios directamente y por su cuenta, ¿qué pinto yo (el Papa, el cura, la Inquisición) en todo esto? La respuesta ya era obvia en el siglo 16. En el 21, ni les cuento. De la clase sacerdotal ‑ahora extendida a imanes y rabinos desde las tres culturas‑ es de lo que hablamos. Cristianos de base inteligente, que no se hagan los tontos ni nos tomen por tontos.

La última expresión de las religiones a diario se llama tapadismo de las mujeres (algo que no se sabe en nombre de qué cultura se podría consentir) y, en lo extraordinario, suicidismo de personas en nombre de la otra vida que las iglesias le han metido en la cabeza. ¿No es predicar la vida después de la muerte incitación a la violencia? Y, en todo caso, ¿no incumbiría eso a un Estado moderno y pacífico que vele por el bien común, de creyentes y no creyentes? Mientras la religión siga presente en nuestra vida, seguirá estando presente en nuestra muerte.

Todo cristiano que transija con los privilegios públicos de las religiones ‑por muy cultural, liberal o demócrata que se considere, por muy moderno, progresista o de izquierdas‑ será, es culpable ya, de homicidio o de asesinato.


 

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El paseo de la vergüenza (sobre el dinero negro de la Mezquita), por Antonio Manuel

Vaya a las taquillas de la Mezquita de Córdoba y pida una entrada. Si la llama Mezquita es probable que le corrijan y le digan que son entradas para la Catedral porque eso que pretende ver no es una Mezquita. Y quizá no le falte razón ante la invasión de crucifijos que han mutilado el bosque de columnas de nuestra joya andalusí, en la enésima muestra de fundamentalismo excluyente del obispo y de la pasividad cobarde de la Administración pública que se lo permite.

 

Origen y artículo completo:
El paseo de la vergüenza (sobre el dinero negro de la Mezquita) | El insurrecto

¿a qué juegan los cristianos? (2)

La primera incongruencia del cristiano actual ‑hombre o mujer con estudios y que se las da de razonable‑ es seguir permitiendo la exteriorización de la fe y su manipulación a través del clero y de la Iglesia, especie de clase política que ni cumple como organización democrática ‑cuando se presume de vivir en democracia‑ ni está en cuestión o revisión como lo está la clase política.

La segunda incongruencia es religión igual a cultura o civilización, cuando la religión sería parte, pero nunca el todo, de costumbres y tradiciones que, vistas con lupa, tampoco escapan a la domesticación de la barbarie con fines económicos y turísticos, más que identitarios.

Y la tercera y total incongruencia del cristiano estudiado y razonable es ‑en racha de religiones aliadas‑ seguir consintiendo el duopolio Iglesia Estado de religión única. Por no hablar del laicismo. Y ahí los cristianos se hacen los tontos si se les saca el tema del calendario y de las fiestas y de la conciliación ‑palabrita de moda‑ entre la vida religiosa y la vida laboral y civil a la que todos y cada uno tenemos derecho en tiempos de derechos.

La Alianza de civilizaciones (en realidad, religiones) de 2007 fue copia de los repartos coloniales del último tercio del siglo 19: Occidente, cristiano; Oriente, musulmán; Israel, ni se discute. Aquí, en España, el Psoe de Zapatero admitía el velo islámico (lo que desandaba lo andado por el feminismo y conformaba a la mano de obra emigrante) y españoles por el mundo podrían seguir yendo a Petra, Marrakech, Estambul o Alejandría. ¡Flash!, ¡flash! Ya me hice la foto (o ya follé). Y vuelta a casa, que se acaban las vacaciones de semana santa, como si no hubiera o pudiese haber otras vacaciones.

A las tres incongruencias viene a sumarse la responsabilidad histórica y ética (y quizá penal internacional) del cristianismo cada vez que la frustrada Alianza (de inspiración católica y protestante) estalla, literalmente, en la cabeza y manos de un suicidista. Encender entonces la velita, hacer declaraciones de que no podrán con nosotros o el patatín patatán de la mayoría de creyentes buenos frente a una minoría radicalizada es más de lo mismo, más policía y menos libertades.


¿a qué juegan los cristianos? (1)

Dios es eterno, quién lo duda, pero la Iglesia es temporal y los creyentes, ellos y ellas, ciudadanos como los demás.[1] Y ahí el capillita que ve normal pagar por ver jugar a su Betis o a su Sevilla, quiere ver gratis la procesión de su Esperanza o su Gran Poder. Mañana hablaremos de los cristianos antes y después de la alianza de civilizaciones; título, el de civilización o cultura, que les viene fetén. [2]

[1] Vean la que están liando por cuatro incidentes en la madrugá de este año; incidentes que Consejo de hermandades, hermandades e instituciones afines ‑desde la prensa al Ayuntamiento‑ quieren pasar por sucesos gravísimos que atentaron contra tal o cual, sagrado para la ciudad entera, y la ristra de pamplinas que se están oyendo o proponiendo: que si las pruebas de alcoholemia, que si prohibir las sillitas, ¿a dónde quieran llegar quienes se creen que Sevilla es suya?

[2] eLTeNDeDeRo 30/09/2015 Polémica de Daniel Lebrato con Jesús Cotta (o al revés).

el humor y la religión.

Llegan noticias preocupantes de juzgados de Sevilla. La juez Pilar Ordóñez atiende el recurso presentado por la Asociación de Abogados Cristianos contra la Hermandad del sagrado coño insumiso (la noticia, aquí). Un día fue Javier Krahe, otro día en otro país, y con otra religión, fueron Charlie Hebdo o Salman Rushdie: la sociedad religiosa está intratable y la sociedad civil no tiene fuerza ni oposición ni resistencia (a veces, ni argumentos) ni ante la justicia ordinaria ni ante la justicia que se toma por su mano un yihadista. Al final, el amenazado está solo y las mujeres que van a procesar en Sevilla están solas. Por mucha indignación, solidaridad o repulsa de parte de una minoría sensible al exterminio, por mucho Je suis Charlie Hebdo, el cómico o la feminista pagan su viñeta o su parodia en su persona.

Propongo. No hay bromas con la religión. En cambio, hay una opción política donde el laicismo vencerá antes o después, porque es de una lógica irrebatible: ustedes nos dejan en paz y nosotros, a ustedes. La religión deja de meterse en nuestras vidas y nosotros dejamos de meternos con la suya. Sea ese el trato: religión cero cero (la fe de cada cual seguirá yendo por dentro) y humor cero cero con los signos religiosos: un paso de virgen, un crucificado o un barbudo que podría ser Mahoma o Alá. Puede que el mundo fuese más aburrido pero sin alzacuellos, sin monjas que se noten que son monjas, sin mujeres que se nota que son musulmanas. eLTeNDeDeRo vota por eso, ¿y usted?

A favor, tenemos que la sociedad empieza a cansarse de la sucesión de noticias alrededor del temita. Ya nadie se cree lo de creyentes buenos y creyentes malos. Todas las religiones son cansinas y protagonistas. Ahí está la que tienen liada en Sevilla por los incidentes de esta pasada madrugá y los locos con pistola o artefactos acaparan los telediarios. La gente estará a favor de cambiar velitas y muestras de solidaridad con las víctimas por un mundo sin víctimas. Otra forma de verlo: no hay poli de la guarda para cada uno de nosotros, creyentes o no creyentes: como esto siga así, nos vamos todos al coño o al carajo, usted decide.