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andalucismo airado contra andalufobia histórica: conformación y ejemplos.

Portal Andalucía.org

El Salto.com

Estamos hablando de un fenómeno muy vivo en redes sociales y con base en currículos universitarios y con escaso o nulo reflejo en urnas electorales. Es un movimiento de cultos para cultos donde alguien como Isidoro Moreno Navarro (n. 1944) se tiene como intelectual de referencia. Son hombres y mujeres, andaluces airados, criados y alimentados por un Estado del Bienestar –cuya invención no critican, sino invocan como paraíso perdido– y con la @ (arroba) y la (X) equis o el español de la -E como usos añadidos al andaluz escrito. De muestra, dos botones:

Uno se llama Portal de Andalucía [.org][1] y, dentro, Carmela Borrego [2], su artículo Por mis muertas, de 11 de junio 2020 (que pueden leer tal cual pinchando aquí o en nota [i] con algún recorte). El otro es José Carlos Mancha Castro [3], autor de Rocío: el ritual de una madre sagrada, publicado en El Salto Diario [.com] de 5 de junio 2020 (pinchando aquí o en nota [ii]). Los dos me llegaron vivamente recomendados por Isidoro Moreno y los dos me han costado mi amistad en red con tan ilustre emérito en medio de aprobaciones y megustas de su legión de seguidores.

Lo que he descubierto es esto (quienes ya lo sabían, pueden decirme ¡a buenas horas!): hay un vinvictimismo andaluz (mezcla de vindicación y victimismo) con tres ejes: 1º) la aceptación de una andalu[zo]fobia como estereotipo enemigo contra el que hay que luchar;[4] 2º) una cuestión andaluza equiparable a la cuestión catalana y 3º) el cultivo de una lengua andaluza escrita.

En la práctica, se trata de un andalucismo en la onda de Podemos más que en el viejo Partido Andalucista. Todo, con esa vaga pedantería de estirpe universitaria que, al final, pagamos todos: la pública, a través de impuestos.

Pasen y lean i y ii (tiempo estimado 20 minutos).


[1] Medios afines: Argia, Café en Andalú, Directa, El Paseo, El Salto, El Topo, Feminópolis, La Marea, La Voz del Sur, Secretolivo. Webs personales: Antonio Aguilera, Antonio Manuel Rodríguez, Antonio Orihuela, David Florido, Gruñido RRR, Ibán Díaz, Isidoro Moreno, Jacinto Gutiérrez, José Luis Tirado, Miguel Santiago, Óscar García Jurado, Susana Moreno.

[2] Ella se presenta así: Licenciada en Farmacia. Dedicada a salud comunitaria. Activista andaluza estepeña.

[3] Antropólogo, Profesor en la Universidad Pablo de Olavide y miembro de la Plataforma Andalucía Viva.

[4] Muestra de andalufobia pudo verse en la campaña #yohabloandaluz.


Portal Andalucía.org

[i] Por mis muertas, por Carmela Borrego

Hace unos tres años comencé un Máster sobre feminismos donde participan la Autónoma de Barcelona (UAB) o la Universidad de Barcelona (UB), entre otras. Poco a poco, fui sintiendo una incomodidad, o más bien una sensación de lejanía, con muchas teóricas feministas que leíamos. No era que no hablaran cosas interesantes, sino que sentía que ni mi historia de vida ni la de mujeres de mi entorno quedaban reflejadas en esos textos. ¿Qué tenía que ver La mística de la feminidad que hablaba de mujeres aburridas en sus casas de cristal, con mi madre que no para quieta y lleva bregao lo que no hay en los escritos? El mayor detonante de esta sensación fue cuando en una asignatura llamada Historia de las Mujeres me pidieron un trabajo sobre mi madre y mis abuelas. Cuando comencé a dialogar con ellas me di cuenta que para mí era necesario nombrar el territorio andaluz y su idiosincrasia. Pues, sin él, las historias de vida de estas mujeres de mi familia se quedaban como desarbolás, como sin raíces y sin memoria. Y fue así como tirando y tirando del hilo de las narrativas de mi madre y mi abuela, descubrí el proyecto de Mar Gallego Como vaya yo y lo encuentre, que me impulsó a confiar en mis sentires. A este trabajo lo titulé Las Mujeres de Lorca y fue el principio de un camino hacia mis entrañas. Después de investigar sobre las mujeres de mi familia y sentir que Andalucía vertebra unas experiencias concretas que eran urgentes nombrar, decidí hacer mi TFM sobre feminismo(s) andaluz(es). Para ello, el proyecto fue planteado como una Investigación Activista Feminista. Esto básicamente quiere decir que mi mirada hace que la investigación sea realizada y relatada desde un lugar concreto. Vamos, que no es lo mismo que mire yo a mi madre o a mis vecinas a que venga un tío de Inglaterra a nombrar lo que sentimos. Y esta investigación pretendía hablar desde un lugar y de una posición parcial que ansía entrar en diálogo con otras subjetividades para generar red desde el pensamiento crítico. Mi pregunta era ¿por qué cada vez somos más las que necesitamos nombrar Andalucía para articular nuestras reivindicaciones? Por eso mi TFM nace de mi cuerpo propio, de mi sentir situado, de miS fluidoS, de mi vulnerabilidad y mis miedos. De mi necesidad de encontrarme con otras posiciones, de encontrar esa parcialidad que hace la vida más rica y cuestionar ese feminismo que se cree objetivo pero que niega las experiencias de LXS OTRXS. Todo esto, sin caer en la creencia de que el feminismo andaluz es un feminismo decolonial; como mucho, intentando ser aliada, casi ná. Para ello invité a una serie de subjetividades para que participaran con sus voces. Como producto final, salió un texto de investigación (mi TFM) y una femzine donde se recogen los aportes de las personas que con sus sentires me ayudaron a sacar adelante este trabajo titulado Salmorejho Majhao. feminimo(s) andaluz(es) colectivo(s). Pero nombrar el mundo desde la crítica y señalar los sesgos que el propio feminismo posee genera incomodidad y recelo. Y así pasó al llegar a la defensa de mi TFM, hace ya más de cinco meses. Una de las tribunales que iba a evaluar mi trabajo, la Dra. T.T.M. (hablaré de ella así, aconsejada por mi queride amigue mayorquine, pa no exponerme más de la cuenta) desde su posición de académica burguesa sintió que su trono se tambaleaba al poner sobre la mesa la invisibilización que el feminismo hegemónico blanco burgués genera hacia otras formas de hacer saber y la violencia que esto conlleva. Así, atacó de la forma más soez y rastrera no solo a mi trabajo, sino a mi ser, a les participantes y a mis ancestras. Se rió de mis muertas en mi cara. Porque mientras yo hablaba de la necesidad de nombrarnos desde Andalucía para poner en valor a nuestro linaje de mujeres, ella se reía. Literalmente, se reía burlonamente mientras la foto de mi abuela, ya muerta, era proyectada detrás de mí en una diapositiva. Se rió, literalmente, cuando hablé de las mujeres que las personas que participaban en mi TFM habían nombrado como referentes feministas: Lola Flores, La Paquera, Fernanda y Bernarda de Utrera, Lole Montoya, nuestras madres y nuestras abuelas. Se burló de ellas, o sea, se rió de mí y de mis muertas. Y eso pa una andaluza es tocarle mucho el coño. Me amenazó con suspenderme, porque esas mujeres carecían de rigor académico, y según ella en palabras literales: No podían ser referentes de nada. Negó y llegó a cuestionar a las mujeres gitanas andaluzas que con voz activa participaron en mi investigación, diciendo que no era necesario hablar de feminismo gitano ni de feminismo andaluz. Y llegó a infantilizarme de tal manera, que negó mi experiencia como investigadora, diciendo que yo no había leído mi marco teórico y que todo lo que yo había relatado en mi narrativa era fruto de mi desvarío de mujer joven. Me llegó a preguntar por qué quería yo hacer ciencia, con ese desdén que me es tan conocido que desprenden los señoritos aquí en Andalucía. Ese ¿Por qué quieres hacer ciencia? que en realidad quiere decir: Cállate que tú no sabes. En ese momento, la ansiedad me llegó desde las entrañas tambaleando lo más profundo de mis raíces. Una pena mu honda que me era conocida inundó mi cuerpo porque se repetía por los siglos de los siglos. Un sentir que me era cotidiano: la cacique señorial burguesa riéndose de una mujer de pueblo humilde, de barrio y empobrecida por este mundo capitalista. La andaluzofobia histórica impactando fuertemente contra mis carnes, como siempre. Porque ella tenía el poder y yo tenía que callarme. Como siempre, la andaluza solo sirve para el baile, pero no sirve para hablar de su baile ni de ella misma. El nudo en el estómago llegó con la foto de mi madre y de mi abuela (ya muerta) proyectada tras de mí, recordando de dónde vengo, de una Andalucía que ha tenío que callarse por miedo a las represalias. Vengo de unas antepasás que han tenío que servir al cacique con la cabeza agachá. Provengo de una historia arrancada de su memoria y que cuesta que se haga recuerdo. En ese instante, me vino el dolor al sentir ese linaje y ver cómo en otro entorno el caciquismo burgués usaba las estrategias históricas de doblegación hacia las andaluzas. Y allí morí por un momento, por saberme humillada bajo las mismas dinámicas y los mismos discursos que los que humillaron a mis muertas. Sin embargo, aquí estoy creando. Las raíces del olivo son demasiado profundas para ser arrancadas. Querida Dra. T.T.M. (y todo tu séquito): el silencio se ha roto. Quizá en ese momento creíste que tu odio hacia las mujeres que alzan la voz contra el despotismo del feminismo académico burgués iba a poder conmigo, que iba a poder con nosotras. Pero la medalla de la Virgen del Carmen que llevaba mi abuela el día de su muerte, y que ahora cuelga de mi cuello, me recuerda que, a pesar de todo, pese a tus intentos de callarme, ese día comenzó en cierta forma mi venganza. Una venganza que nace desde el amor más profundo a las mujeres que mecieron mi cuna. Y quién sabe, si ese día que tú intentaste humillarme con las mismas estrategias con las que los señoritos humillaban a mis muertas, mi abuela vino a susurrarme al oído todo lo que luego pude contestarte. Aunque luego llorase lo que un río no puede contener, ese día pude contestarte: Tú nos estudias como objetos, nosotras venimos a nombrarnos como personas. A pesar de tu intento de callarme sustentado por el silencio de la academia, aquí estoy con esta femzine sobre Feminismo(s) Andaluz(es). Porque existimos y porque otros lugares de hacer saber son posibles fuera de las dinámicas violentas que ejerce cierto sector de la academia. A pesar de tu intento de silenciar nuestras voces que hacen tambalear tu trono (creado con las miserias de les otres), aquí estamos y estaremos nombrándonos desde nuestro sentir. A pesar de que toda la burocracia académica haya intentado protegerte, aquí estamos nosotras con los brazos bien abiertos y con el pecho pleno para nombrarnos. Aquí estamos después de tanto llanto para decirte que el feminismo andaluz desde su diversidad, sus saberes y sus contradicciones ha venido para quedarse. Por mis muertas.

El Salto.com

[ii] Rocío: El ritual de una madre sagrada, por José Carlos Mancha

“La Birhen del Roçío/ no êh obra umana;/ que bahó de lô çielô/ una mañana./ Eço çería/ pa çêh Reina y Madre/ de Andaluçía” (Popular sevillana de Muñoz y Pabón de 1919. Propuesta de andaluz escrito EPA.)

Estas semanas atrás habríamos experimentando cómo desde algunos medios de comunicación centrípetos se hubiera narrado la romería del Rocío. El relato nos mostraría el reflejo de una sociedad catalogada de ‘fanática’, ‘fundamentalista’ y ‘primitiva’, coadyuvando al incremento de los estereotipos producidos por la andaluzofobia para mantener el statu quo de subordinación y dependencia económico política de nuestro país en el seno del Estado español. Se tomaría el Rocío como la síntesis de lo que, para muchos españoles (tanto conservadores como progresistas) supone Andalucía: una región de vagos, gentes rurales que hablan mal, fanáticos del catolicismo y que siempre están de fiesta y (ahora con la emergencia del animalismo) que maltratan a sus animales. Esa mirada sobre este hecho social que tiene lugar en Andalucía contiene una alta dosis de xenofobia, clasismo y paternalismo; pero, sobre todo, es una mirada reduccionista, simplista y unidimensional. La Andalucía de nuestros días es una sociedad con uno de los índices más bajos de práctica sacramental católica de todo el Estado. Sin embargo, la masiva participación en fiestas y rituales de religiosidad popular parece un paradójico contrapunto a esta realidad. Esto se debe a que esos rituales no sólo pueden ser explicados desde una óptica religiosa, sino, por encima de ella, desde una óptica identitaria. Quien se acerca al Rocío y a otras fiestas religiosas populares y sólo ve un acto religioso es como si estuviera ante un rico y diverso escenario con múltiples representaciones y, únicamente, focalizara su mirada en una de ellas. El Rocío es un ritual festivo popular reflejo de la(s) comunidad(es) que lo celebra(n); un lenguaje sobre la realidad, una construcción sociosimbólica de la misma, en la que se pueden observar procesos históricos, sociales, políticos, ideológicos y los conflictos acaecidos en una comunidad concreta, expresados en un nivel simbólico. El Rocío es un fenómeno exponente de lo que diversos científicos sociales han denominado glocalización. Se trata de un constructo conceptual en el que se sintetizan las dos dinámicas que gobiernan en la actualidad el sistema mundo: la globalización y la localización. La glocalización consiste en la activación de identificaciones colectivas de los pueblos-naciones, etnias, sectores sociales subalternos y todos aquellos grupos que se definen en torno a ideologías y valores de tipo cultural (localización) en contestación a los efectos de homogeneización cultural producidos por la globalización (Moreno Navarro y Agudo Torrico, 2012). Con este tipo de rituales, las comunidades mantienen un arraigo, una identidad colectiva, elementos que los significan ante el avance perverso de un movimiento que busca imponer una única cultura, unificadora del mundo occidental contemporáneo. Es, pues, un elemento de resistencia identitaria, donde se expresan diversos modelos representativos de la cultura donde el ritual tiene sentido: la andaluza. A pesar de que en la Andalucía contemporánea la práctica sacramental esté descendiendo, esto no quiere decir que la andaluza sea una sociedad secularizada o en proceso de secularización, sino en proceso de laicidad, como todas las sociedades ancladas en el paradigma de la modernidad. Estoy de acuerdo con el análisis que hizo Isidoro Moreno (2003) sobre la modernidad. Ésta se caracteriza no por ser un tiempo de secularización, esto es, de desacralización, sino un espacio tiempo de fragmentación del ámbito de lo sagrado. La misma se compone de diferentes sacralidades: los dioses o diosas religiosas, la diosa razón, el Estado Nación, la historia como teleología, etc., sobre las que reina el Mercado como absoluto social central, como sacro primus inter pares, subsumiendo, en ocasiones, en su lógica a las otras sacralidades. Además, para entender el complejo fenómeno del Rocío desde una perspectiva religiosa, considero que se debe analizar desde las lentes que nos proporciona el concepto de religiosidad popular. Se trata de un conjunto de creencias y prácticas de carácter mágico religioso colectivo y vivenciales situadas en los márgenes de la oficialidad institucional eclesiástica, donde tienen lugar una multitud de expresiones festivas, sensuales, orgiásticas, ideológicas, identitarias, emocionales, ecológicas, etc., donde las comunidades expresan la trascendencia y su memoria colectiva; prácticas que no son directamente sancionadas por la Iglesia católica ni totalmente controladas por ella. Sin embargo, la religión oficial y la popular se complementan bajo un delicado equilibrio de legitimidad, produciendo un complejo ritual híbrido constituido por una doble condición oficialista y popular. En este sentido, el Rocío sería lo que Marcel Mauss denominó un hecho social total. El Rocío es un lugar de peregrinaje originado por una hierofanía, es decir, por la aparición de un objeto sagrado: la virgen. Geográficamente, está situado en un cruce de caminos entre las costas de Huelva y Cádiz, el Aljarafe y el Condado de Niebla, comarcas que conforman su histórico territorio de gracia. La aldea supone un lugar central de un espacio biocultural singular donde históricamente se han producido tensiones y disputas entre las poblaciones limítrofes al coto de Doñana por el control de los recursos y la reproducción de rituales. Pero, a su vez, se trata de un lugar de frontera con la naturaleza percibida como virgen (Moreno Navarro, 1995); naturaleza virginal simbolizada en el icono cultural de la diosa madre que adquirió la advocación del lugar; primero, de las rocinas y, con posterioridad, rocío. En torno a este icono religioso identitario ecológico se han desarrollado diferentes conflictos históricos, siempre de forma latente y expresados en el plano simbólico. En estos conflictos se deben destacar la secular tensión entre los pueblos de Villamanrique y Almonte por el control simbólico del icono; los seculares conflictos de las clases populares con las instancias eclesiásticas; el nombramiento de la virgen como patrona almonteña en contestación a la imposición del ducado de Medina Sidonia de que en las poblaciones de su dominio lo fuera la virgen de la Caridad; las distintas instrumentalizaciones que, desde el siglo 19, sobre el icono han fraguado las ideologías políticas nacionalcatólicas y su utilización para la legitimación de todo tipo de sucesos o, incluso, regímenes políticos, así como la criminalización de otros. Sin embargo, por encima de todo, pienso que la virgen del Rocío es el icono símbolo del territorio de la marisma y el coto de Doñana. La disputa por ese ecosistema se ha reproducido histórica y simbólicamente a través del icono de la virgen. La defensa que de ella hace Almonte es una defensa de su primacía sobre esos terrenos, simbolizada en la legitimidad y el privilegio que sólo ellos tienen sobre la imagen mariana. De ahí esa actitud de posesión que tanto fascina al mundo moderno y tan criticada es por todo tipo de corrientes de pensamiento, tanto (ultra)conservadoras como progresistas. Esto debe entenderse desde una perspectiva simbólica y, la antropología, puede servir para la comprensión de esos hechos.

Para quien no la conozca, la romería del Rocío es un ritual que se estructura en cinco actos. El primero de ellos es lo que se denomina hacer el camino, un tránsito de peregrinos desde la localidad donde radica cada hermandad hasta la aldea del Rocío, que se realiza a pie, a caballo o sobre un carro tradicional, acompañando a un simpecado colocado en una carreta que es tirada por los animales tradicionalmente utilizados para las labores ganaderas y agrarias principales de la localidad de origen, normalmente, bueyes o mulos de carga. El segundo acto es la recepción y presentación de cada una de las hermandades ante la virgen, donde, por orden de antigüedad, las carretas con los simpecados son recibidas por la hermandad matriz de Almonte, la jerarquía eclesiástica y algunas autoridades civiles, representantes de los poderes que controlan la organización del ritual. El tercer acto es la misa de romeros, a la que asisten los representantes oficiales de las hermandades con los simpecados, siendo el único rito en el que detenta cierto protagonismo la jerarquía eclesiástica. El cuarto acto es el rosario cantado, realizado por el conjunto de las hermandades, que parten desde un punto concreto de la aldea hasta la ermita. Tras éste, tiene lugar el quinto, último y trascendental acto de la romería, lo que Fernando Ruiz Vergara denominó frenético acto de posesión del icono privilegio de los almonteños, con el que da comienzo la anárquica procesión de la virgen del Rocío por las calles de la aldea visitando a cada una de las hermandades. El final de la procesión supone la conclusión de la romería, partiendo cada hermandad en un camino de vuelta a sus localidades de origen.

En la procesión se vivencian emociones intensas: se gritan vivas, se canta, se tocan las palmas, se abraza, se reza, se pelea por coger el paso de la virgen. Entre varias personas suben a los sujetos impedidos físicamente para enfrentarlos a la deidad femenina que todo lo puede; vuelan los niños entre las miles de cabezas arremolinadas en torno al paso para que toquen el manto protector de la fértil diosa. Se llora, se bebe, se suda, se disputa, se disfruta y se siente hondamente en una especie de catarsis colectiva en la que todos los participantes se funden y se confunden. Todo ello, siguiendo la lógica de los estudios sobre la magia contaminante realizados por Frazer, según la cual, las cosas que se ponen en contacto con el objeto sagrado mantienen su influencia una vez separadas. De ahí las prácticas de tocar a la imagen, su paso, sus flores, su ajuar o todo tipo de elemento que haya estado en contacto permanente con ella. Durante los días que dura la romería, se (re)produce todo un imaginario colectivo que sintetiza la imagen de una Andalucía tradicional, en un claro ejemplo de lo que el historiador británico Eric Hobsbawm denominó invención de la tradición. Se pasea a pie, montando a caballo o en carros tirados por mulos; se conquista una aldea con viviendas de tipo rural y cuyas vías son arena; se visten los trajes de flamenco típicos que identifican a Andalucía: el traje corto con sombrero para los hombres y el traje de gitana, de flamenca o de faralaes para las mujeres. Este elemento de arreglo se denomina así por ser el traje de gala de las ocasiones festivas de múltiples ferias y romerías andaluzas y que, como bien ha definido etimológicamente Antonio Manuel Rodríguez, procede de los conceptos árabes farah (alegría) y libss (vestido o traje): farah libss, traje de la alegría que, en Andalucía, es el vestido de irse de farra, de irse de feria (ambos conceptos también ligados a la alegría, al término farah). Es el traje de flamenca (falâh mankûb): falâh significa campesino‑a y mankûb significa marginado‑a, desahuciado‑a o desposeído‑a. En definitiva, el traje de la alegría de la campesina marginada. Todo esto supone, pues, la inmersión en lo que Bajtin denominó carnavalización: la producción de una (contra)cultura apartada de la reproducción de los valores ideológicos dominantes, rompiendo efímeramente con ellos y con sus rígidas estructuras y jerarquías sociales. Se trata de un mundo al revés, de una subversión del orden social a través de una fiesta de vida, de abundancia compartida, báquica, orgiástica y liberalizadora que debe ser interpretada como una exaltación gozosa del existir y de la búsqueda de la felicidad. El salto a la reja, acto de apropiación del icono, supone un discurso simbólico en el que, ante tantos participantes foráneos, los almonteños manifiestan que sólo a ellos corresponde el derecho de poseer y portar a la imagen sagrada. Isidoro Moreno lo ha interpretado como un robo y una inversión simbólica de roles en la que, múltiples jóvenes de Almonte, en su mayoría representantes de clases populares, reivindican rebelde y violentamente que a ellos corresponde la protección y el control sobre el objeto sagrado que simboliza a la marisma (la reina de esas marismas) y a la madre diosa de la fecundidad dadora de vida (la madre de dios, la blanca paloma); objeto sobre el que se sustenta el poder simbólico y comunitario del pueblo de Almonte. Pero esta acción simbólica se trata de un manifiesto evanescente, una socialización del poder que sólo dura unas horas ya que, durante el resto del año, el control del símbolo es detentado por las autoridades de la hermandad, el clero y las distintas élites políticas. El Rocío es toda una dramatización ritual, reflejo de un proceso histórico que debe ser leído en clave simbólica; un híbrido, una superposición de múltiples visiones, funciones y significados que dan lugar a un todo contracultural, inconexo, anárquico, difícil de analizar y percibir. Pero todas esas visiones se concentran en un único icono, enigmático y polisémico. La fiesta que se le tributa (la romería) es un complejo ritual vinculado con la primavera y la reproducción de la naturaleza, que se simboliza en el icono de la mujer exaltada como reproductora de la vida. Esta adoración hacia la figura femenina materna puede hincar sus raíces en la especial atención y culto que recibieron diversas deidades precristianas (Astarté, Tanit, Artemisa, Afrodita, Diana o Venus) en lo que hoy es Andalucía. Lo que se refleja en el icono de la virgen del Rocío y su romería es una suerte de matrifocalidad simbólica que ha sido traspasada al terreno de lo religioso. Esa virgen es paradigma de nuestra rica religiosidad popular, de nuestra etnicidad, de nuestra manera de comprender y simbolizar los procesos ecológicos. Porque esa virgen simboliza todo eso a la vez, todas esas significaciones, que son expresadas al modo de la cultura vernácula de Andalucía. Es el símbolo de la madre en sus diversas significaciones. La madre de un dios, del dios hombre en el sentido cristiano católico. La madre del pueblo, de los hijos del pueblo, es decir, la madre de la patria (la matria). La madre naturaleza, diosa ecológica de la fertilidad y la fecundidad, que simboliza esas marismas virginales donde habita. La madre que es reproducida, en todos estos sentidos, por muchos andaluces que emigraron, vinculándolos a nuestro país, aunque estén ausentes. Ella simboliza la mater Andalucía.

la pistola y el rifle que llevamos dentro.

Bar Taberna Juan Sanlúcar banderas de España (4)

28 de febrero 1981. 18 de julio del 36. La historia del golpismo en España se acumula en la Wiki. ¿Dos repúblicas? Dos que se cargó el ejército. En la hoja de servicios hay que incluir Casa Real, Tribunal Supremo, Policía y Guardia Civil; ahí vieron, en sintonía, contra el referéndum en Cataluña –otra república–, uno de octubre de 2017.

En la percepción del sector armado por la izquierda hay que destacar hitos o etapas por donde el Psoe hizo circular conciencias y posturas:

–la Otan como ejército europeo (1986)

–las guerras como misiones humanitarias (1989)

–las fuerzas armadas, a la medida de las mujeres (1989)

–un Ejército voluntario y profesional (2001).

Añadan la reconversión militar de industrias como CASA (Construcciones Aeronáuticas, 1999), Astilleros (2004), Navantia (2005) o la adopción del programa Airbus Defence and Space (2014). Ya tenemos sindicatos y alcaldías aprobándolo todo. El españolito medio percibe en sus fuerzas armadas una salida profesional por vocación que puede llegar a ser heroica en su lucha por la paz y, para el españolito de izquierdas, una acción inevitable y justificada contra la derecha catalana que quiere romper España.

Y dijo el Psoe a su gente:

–¡Que se vean esas banderas de España por los balcones!

Esas percepciones arrojan un saldo a favor que ha generado un segundo fachismo, de estirpe psoecialista, que ha venido a sumarse al viejo franquismo: Valle de los caídos, Vox o el Barrio de Salamanca: un ejército enaltecido mires donde mires. Quien lo dude, contemple lo de Pablo Iglesias con quien fue Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), Julio Rodríguez, Secretario General de Podemos Madrid.

Ante la algarada que ahora tengan el ministro de Interior Grande-Marlaska y el coronel Diego Pérez de los Cobos (Yecla, Murcia, 1964), ministerio al que está adscrito en junio hará 14 años (desde Rubalcaba), la pregunta es ¿qué falta hace a la nación española un cuerpo armado como la Guardia Civil?

Otro día hablamos de la Legión, de Regulares de Ceuta y Melilla, del Servicio de Vigilancia Aduanera o de la Policía Portuaria.

España, paraíso de la pistola y el rifle.


 

periodismo en raya.

Tres titulares de prensa. Uno dice: «Goebbels tenía razón: la ilusión de verdad explica por qué una mentira repetida nos acaba pareciendo verdad». Otro incendia: «Polémica en Japón: Las trabajadoras que tengan la regla llevarán una chapa para que todos lo sepan». Y el tercero inflama con: «La feminista que cree que el hombre es la única víctima del porno». Los tres artículos merecen el detector de mentiras. Los tres son ciertos como increíbles creíbles.

A lo de Goebbels. La información y la desinformación son patrimonio del poder. Se lleva arremeter contra las fake news y de paso atacar la comunicación directa y al margen del Poder con mayúscula y del poder periodístico. Por acabar pronto: más mentira repetida que la existencia de Dios propagada por la religión no se ha concebido en la vida. Decía Borges que la idea de Dios es una de las creaciones más audaces de la literatura fantástica. ¿Qué pinta Goebbels en todo esto? Solución: la verdad como fake o lo fake como verdad acreditada por el sistema que maneja Poder y Prensa.

A lo de las trabajadoras con regla y con chapa. Hay un Japón más acá de Seda (novela de Alessandro Baricco en 1996 llevada al cine en 2007 por François Girard); un Japón cuya vergüenza y límites vimos en la reciente entronización del emperador Naruhito. Dentro de su hermosura y lírica elemental, Seda de Baricco ya dejaba señales de lo que eran dependencia femenina, concubinato y prevalencia del macho en Japón a finales del siglo 19. Entre los goles marcados al feminismo occidental (con diferencia, el único feminismo, por cuanto es laico), el feminismo japonés es fake y, el feminismo islámico, una fake cercana que a diario y tan fresca (y tan tapada) vemos por nuestras calles.

Por último, si tienen paciencia para adentrarse en la feminista (?) que cree que el varón es la única víctima del porno (?), se darán cuenta que la feminista (?) confunde roles de la sexualidad real (algo que corresponde a la sociología de la sexualidad) con el trabajo de actores varones porno. Cito casi literalmente: “Ni el feminismo radical tomaría un trabajo escénico que convierte a un órgano, durante décadas tan ponderado, en una tripa tumefacta y dolorida”. Ustedes mismas.

Soneto en prosa sobre lo mujer.

(cuarteto introducción)

Siempre me ha hecho gracia (ninguna, en realidad) el empeño del profesorado de historia por explicarnos las causas de las guerras. Las tenían delante: la paz armada, los ejércitos, la industria de armamento, también Airbus, Navantia o similares.

(cuarteto planteamiento)

Aplicando el mismo son a la violencia machista (sexista, doméstica, de pareja, sentimental, familiar o como la quieran llamar), llega uno a las mismas causas y consecuencias internas, con una observación: la prevalencia física del macho sobre la hembra. El resto: la convivencia en casa, la pareja, la sentimentalidad y, sobre todo, la familia como unidad económica y fuente de prestaciones, pensiones y herencias. Por celos se mata y por dinero, mucho más.

(terceto nudo)

Mientras la ley consienta parejas o matrimonios con bienes gananciales, bajas incentivadas, prestaciones por familia o natalidad…

mientras sigan siendo desiguales personas solas frente a personas con Libro de Familia…

mientras sigamos llamando cultura o civilización a machas costumbres y machas prácticas, como el tapado islámico, de machos países de donde nos llega inmigración no coeducada en origen…

(terceto desenlace)

…seguirá habiendo maltrato y violencia machista, digan lo que digan mareas feministas, IU Podemos, 016 o quienes por hacer del maltrato cuestión de Estado nos convocan a manifestaciones de repulsa, minutos de silencio o días de luto por cada agresión.

(estrambote)

Cuestiónense lo cuestionable, empezando por el Estado protector de la familia, con Iglesia y Enseñanza concertada al fondo, bases de toda desigualdad. Y ya compensaremos la prevalencia física del macho músculo mediante discriminación positiva –ahora sí– a favor de lo mujer.


 

casting y castigo.

Rosalía Las uñas como arma del feminismo

Mecano en los 80, con letra de Nacho Cano: No me mires, no me mires, déjalo ya, que hoy no me he puesto maquillaje y mi aspecto es demasiado vulgar para que te pueda gustar. Sombra aquí, sombra allá, maquíllate, maquíllate. Y de aquellos polvos, estos lodos: Sostiene la cantante Rosalía que las uñas simbolizan la feminidad y son un arma. Oído lo cual y sin entrar en el origen y evolución de (pues no es propio de [eLTeNDeDeRo] justificar lo presente por que haya sido historia), parece indudable que todo lo que llamamos maquillaje (del francés maquiller, jerga teatral del 19 cuando actores y actrices se aderezaban en el camerino) o cosmética (del griego ‘adorno’) ha llegado a la España del hombre y el oso (cuanto más feo, más hermoso) en soporte femenino y sería estupidez o demagogia sostener otros antecedentes, como causas médico sanitarias o como distintivos de tribu urbana. Hablamos de una idea de la belleza (sea o no saludable) y Rosalía tiene razón: las uñas simbolizan la feminidad, no el feminismo (tampoco ha dicho del arma: ¿para atacar o defenderse de quién?).

El caso es que alguien podría hacer –la ha hecho ya– una lectura feminista más allá de Rosalía. Pintarse la cara, las uñas, calzar tacones o lucir escote son marcas de mujer y lo siguen siendo aun cuando varones por orgullo gay o culturizados por la igualdad de sexos hayan adoptado esos usos, también la coleta a imitación del largo pelo de las mujeres. Todo, todo, es resultado de siglos de hegemonía masculina sobre una población femenina que o quedaba al margen (mujeres de clases populares) o acentuó sus rasgos para triunfar sobre, o medirse con, el macho dominante (caso de las mujeres sabias o de alta nobleza). Solo dos modas recientes se han trasvasado del macho a la hembra: el tatuaje y el pirsin, pero ese trasvase, signo de una homogenización característica, no anula lo esencial: los roles son roles y están hechos a la medida de quien mandaba en el resto: el machismo como precipitado histórico que fue haciendo una doble construcción a partir de la división primordial entre la falda y el pantalón, entre el rosa y el azul, entre la muñeca y el balón. Y dentro de esa gran división, como en dos poderosos bandos o ejércitos, el detalle de un toque personal, de un adorno o pintado más o menos, pierde relevancia: lo que importa es el conjunto, quién manda aquí y cómo deberíamos emprender la descorporeización[1] del personaje hacia una sociedad más seria e igualitaria; no, que, después de las campañas y mareas Me too, No es no y 8-M, el feminismo sigue teniendo en la moda su más peligroso aliado. Cuando una cantante se señala por sus uñas, mal le irá y nos va. Y cuando un colectivo, de pronto feminista, quiere seguir siendo feminista sin bajarse de sus tacones, sin que le miren el escote o sin que el largo de su falda signifique nada, es que tacones, escotes y faldas significan, ¡vaya si significan!

Sepan más sobre labios maquillaje ojos pirsin tatuaje uñas tacones y quédense con el corto Rabo de toro (0:46), rodado en los estudios Palacios Malaver de Cenarte en Sevilla; con la actuación de Eli Finberg bajo la dirección de Pablo Ruiz Sánchez, quien realizó The Fog (La Niebla), con música de iAmDive y con nuestra participación y contra la pesadilla de los medios que tienen machacadas a las criaturas que dan su vida ante la cámara por un buen casting.


[1] desomatización no valdría por cuanto significa transformar problemas psíquicos en síntomas orgánicos.

La España del “todos y todas”.

Una nueva estulticia, “la dictadura del desdoblado”, ha venido a instalarse en ciertas mentalidades de esta hora: el español del “todos y todas”, frecuente en la lengua hablada y máxima en mítines de partidos de izquierda. (Otra estupidez menor, y por fortuna solo escrita, es la España de la equis: “queridxs niñxs”, equis que a ver quién lee en voz alta.)

Vean ustedes en APÉNDICE el preocupante artículo de opinión que hemos leído en Diario 16. (En ese apéndice, pueden ver los desdobles subrayados así como la mejor redacción alternativa.)

(disponible en pdf a dos columnas, muy fácil de cotejar original y corregido)

Y queden con los artículos de [eLTeNDeDeRo] tocantes a EL ESPAÑOL DE LA E, lenguaje cien por cien académico y sin ponernos a prueba ni a nosotros ni a nuestras ideas. Ojalá les sirva y aproveche.

El español de la e (sept. 2015)

Del lenguaje de géneros al lenguaje sin género: el español de la e (nov. 2016)

Cinco aportaciones al español de la e (nov. 2016)

lxs amigxs (a vueltas con el español de géneros) (sept. 2017)

El español de querides (jul. 2018)

 


APÉNDICE 1. EL TEXTO ORIGINAL
(subrayados, los desdobles)

Manuel Domínguez Moreno, Diario16, 18/05/2019

Podemos pudiera estar creando, desde su comportamiento intelectual, una nueva «casta».

En 2014 entró Podemos en la actualidad política con una serie de propuestas que hicieron que muchos españoles se ilusionaran con la llegada de estos jóvenes cultos, casi todos profesores y profesoras universitarias o procedentes del activismo social, que parecía que iban a sanear el aire viciado de la vieja política. Sin embargo, esos mismos ciudadanos y ciudadanas han visto cómo sus esperanzas se rompieron porque Podemos, a pesar de que ha influido en algunas de las medidas sociales adoptadas por el gobierno de Pedro Sánchez, no ha conseguido asaltar los cielos, ni siquiera ha dado un brinco para agarrarse a una nube. Más aún, dentro de Podemos ha habido una cierta relajación de responsabilidades en la relación con los y las ciudadanas y con los medios de comunicación. Se ha pasado del afecto a la falta de empatía y a la irritabilidad, en algunos casos a la soberbia, algo que confirman algunos de los periodistas de este medio en referencia a personas, líderes y lideresas de Podemos con responsabilidad y representación electoral en las próximas elecciones del día 26 de mayo. Es una pena que un partido político, heredero del 15M, con unas propuestas y un programa dirigido a las necesidades reales del pueblo, esté perdiendo el apoyo de los y las ciudadanas por una falta de comunicación y empatía con las ciudadanas y ciudadanos, incluidos los y las profesionales de medios de comunicación progresistas, independientes y libres desde una línea editorial basada en la conciencia social y la igualdad real. Nunca conseguirán un liderazgo efectivo si no lleva consigo una fuerte carga de empatía con la que puedan trasmitir respeto e igualdad a sus votantes y a quienes trabajan de manera directa o indirecta con ellos y ellas. En muchos casos han llegado a rozar la prepotencia en los comportamientos de algunos líderes, de algunas lideresas o de sus equipos de trabajo. La incapacidad que demuestran algunos y algunas líderes y lideresas progresistas para transmitir la igualdad, vía sus comportamientos con el pueblo, se está convirtiendo en un grave problema, se está transformando en uno de los aspectos más importantes de la política y están mermando la capacidad de transmitir a la ciudadanía sus proyectos políticos para conseguir que los ciudadanos y ciudadanas, lo entiendan con tal claridad hasta el punto que lo hagan suyo. Muchos ciudadanos y ciudadanas esperaban ver a unos políticos y políticas que tuvieran el gesto de abrazar a las personas, de estar con ellas, de hablar de tú a tú, de escucharlas, de llorar y reír con ellas y de tener el valor de mirarlas a los ojos para hacer un pacto tácito por el cual iban a luchar por todos, que iban a ser los diputados y diputadas de todos y todas, de cada uno de los hombres y mujeres de este país. Eso es empatía e igualdad y, por desgracia, algunos y algunas de quienes abanderaron un proyecto de ilusión y esperanza han elegido el camino que les aleja del corazón del pueblo creando un nuevo peligro social irreversible, una nueva casta: la de los y las intelectuales


APÉNDICE 2. EL TEXTO CORREGIDO

En 2014 entró Podemos en la actualidad política con una serie de propuestas que hicieron que muchos españoles se ilusionaran con la llegada de estos jóvenes cultos, casi todos PROFESORADO DE UNIVERSIDAD o procedentes del activismo social, que parecía que iban a sanear el aire viciado de la vieja política. Sin embargo, SIMPATIZANTES Y VOTANTES han visto cómo sus esperanzas se rompieron porque Podemos, a pesar de que ha influido en algunas de las medidas sociales adoptadas por el gobierno de Sánchez, no ha conseguido asaltar los cielos, ni siquiera ha dado un brinco para agarrarse a una nube. Dentro de Podemos ha habido una cierta relajación de responsabilidades con LA CIUDADANÍA y con los medios de comunicación. Se ha pasado del afecto a la falta de empatía y a la irritabilidad, en algunos casos a la soberbia, algo que confirman algunos de los periodistas de este medio en referencia a DIRIGENTES de Podemos con responsabilidad y representación electoral en las próximas elecciones del día 26 de mayo. Es una pena que un partido político, heredero del 15M, con unas propuestas y un programa dirigido a las necesidades reales del pueblo, esté perdiendo el apoyo de LA CIUDADANÍA por una falta de comunicación y empatía con ELLA, incluidos PROFESIONALES de medios de comunicación progresistas, independientes y libres desde una línea editorial basada en la conciencia social y la igualdad real. Nunca conseguirán un liderazgo efectivo si no lleva consigo una fuerte carga de empatía con la que puedan trasmitir respeto e igualdad a sus votantes y a quienes trabajan directa o indirecta con PODEMOS. En muchos casos han llegado a rozar la prepotencia en los comportamientos de DIRIGENTES o de sus equipos de trabajo. La incapacidad que demuestra LA DIRECCIÓN DEL PARTIDO progresista para transmitir la igualdad, vía sus comportamientos con el pueblo, se está convirtiendo en un grave problema, se está transformando en uno de los aspectos más importantes de la política y están mermando la capacidad de transmitir a la ciudadanía sus proyectos políticos para conseguir que EL ELECTORADO lo entienda con tal claridad hasta el punto que lo hagan suyo. Mucha GENTE esperaba ver a UNA DIRECCIÓN que tuviera el gesto de abrazar a las personas, de estar con ellas, de hablar de tú a tú, de escucharlas, de llorar y reír con ellas y de tener el valor de mirarlas a los ojos para hacer un pacto tácito por el cual iban a luchar por todos, que iban a ser los diputados y diputadas de cada uno de los hombres y mujeres de este país. Eso es empatía e igualdad y, por desgracia, QUIENES abanderaron un proyecto de ilusión y esperanza han elegido el camino que les aleja del corazón del pueblo creando un nuevo peligro social irreversible, una nueva casta: la INTELECTUAL.

(disponible en pdf a dos columnas, muy fácil de cotejar original y corregido)


El español de la e (sept. 2015)

Del lenguaje de géneros al lenguaje sin género: el español de la e (nov. 2016)

Cinco aportaciones al español de la e (nov. 2016)

lxs amigxs (a vueltas con el español de géneros) (sept. 2017)

El español de querides (jul. 2018)

 



 

vindicación de la igualdad.

La república de la igualdad, segunda exigencia que fue, tras la libertad, en la Revolución Francesa (1879), pasó a ser patrimonio de la humanidad con la Internacional (1864). El sueño de aquella igualdad era la equiparación de blancos y negros, hembras y varones, ricos y pobres ya sin privilegios de clase, raza o sexo.

Al contemplar ahora el feminismo 8 de marzo el Viejo Topo piensa que sí, que está muy bien combatir la brecha salarial o la violencia sexista, pero no podemos olvidar a las mujeres mendicantes (muchas de ellas, rumanas, tan europeas como las españolas) ni a las monjas de uniforme ni a las musulmanas tapadas, ni a las mujeres que se aprovechan del Estado para traer familia numerosa subvencionada, por no hablar de amas de casa o prostitutas sindicales que consolidan el patriarcado, en vez de combatirlo, y que el 8‑M harán huelga feminista y se quedarán tan frescas. La igualdad, vista así, resulta francamente conservadora y reaccionaria. Nada que ver con la igualdad entre personas que comparten un mundo global en condiciones comunes.

La gala de los Goya

(un lenguaje, una puesta en escena y una teoría general).

1º.
Un lenguaje pseudofeminista, de ‘todos y todas’, con renuncia a otras posibilidades: español de la e (no necesariamente neologismos), uso de genéricos, neutros y epicenos, quien/quienes por ‘el que’ o ‘los que’, etcétera. Parecía que el cansino desdoble hubiera ganado la guerra a la económica inclusión. El femenino es, de pronto, una ostentación o demostración, una especie de carné lingüístico de pertenencia a lo política y feministamente correcto.

2º.
Una puesta en escena sexista por pasarelas bien diferenciadas: pajarita y chaqué para los varones; desfile de modelos para las hembras. ¿Por qué ellas (y ellos) no acordaron un vestuario unisex común (no forzosamente un uniforme) a base de chaqueta y pantalones, no faldas, y con renuncia al escote, a tacones altos y a uñas y boquitas pintadas? Y sin crucifijos disimulados de pendientes. Está claro que la rivalidad de la pasarela, o alfombra roja, es contraria a toda conciliación entre artistas entre sí y también contraria a todo acercamiento del grupo artista a la gente, así se consigue que, a ojos del pueblo, las estrellas sigan siendo de otro planeta.

y 3º.
Una teoría general que no cuestiona ni el culto a la personalidad ni la defensa de privilegios adquiridos y, encima, propaganda de un sueño que la juventud, ingenua, quiera poder alcanzar.


En resumen, un sector del arte y la cultura, que debiera estar en vanguardia, se muestra ensimismado y ombliguista. La gala le gustaría a quien le guste ese universo de rivalidades encubiertas, de falsos compañerismos y odiosas comparaciones, un conjunto muerto para las ideas que deberían, si prosperaran, mejorar este mundo. Como auspiciado por ideologías psoecialistas o de izquierdas, resultó un espectáculo altamente reaccionario y conservador (de lo que hay). Nos pasa, dirán ustedes, por haber visto el programa.


el machismo neutro.

El machismo es cultura y no necesita de nada ni nadie para que se manifieste cada día y en cada lugar como parte de la normalidad. Esta construcción parte de que lo de los hombres es la referencia adecuada para toda la sociedad. Su éxito está en su ocultamiento al limitar el machismo bajo dos criterios. El contextual, que permite reducir el machismo a determinadas circunstancias, y el cuantitativo, o sea, que para que ciertos comportamientos y conductas se entiendan como machistas deben alcanzar una determinada intensidad, pues de lo contario será considerado como una broma, algo de mal gusto, una cuestión inapropiada, pero no machismo. (Miguel Lorente)


 

[eLTeNDeDeRo] cumple 10 años.

tacones de aguja

El uno de octubre de 2009 salió el primer número de [eLTeNDeDeRo]; antes, en 2006, había empezado como tablón de corcho y papel en el vestíbulo del Instituto Martínez Montañés, de Sevilla. Vino para ser portavoz de Igualdad y Coeducación, área recién creada que la directora del instituto, Carmen Calderón, encomendó a Daniel Lebrato, profesor recién llegado también. Recuerdo haberle dicho a Carmen subiendo ella la escalera hacia su despacho. –Pero si yo no tengo experiencia. –Tú eres poeta, me respondió desde arriba. Total, con Coeducación me quedé y me pedí aquel tablón para expresarme y expresarse quien tuviera a bien.

[eLTeNDeDeRo] 2009-2019, diez años ya en versión digital y lejos del pretexto de su origen. Entre unas y otras, esta es la entrada 1866, se dice pronto y lo dice el contador de WordPress. Unos y otros han sido páginas amigas y nombres propios como Álvaro Martín, Antonio Delgado Cabeza, Antonio Narbona, Juan Andivia o Rafa Iglesias, todos ellos varones, me doy cuenta, pero es casualidad, no discriminación: [eLTeNDeDeRo] siempre ha sido contrario a todo patriarcado y, por tanto, contrario al neofeminismo de equiparación que ahora está tan en alza como los tacones de los que las mujeres (ahí está la pasarela del Premio Equis de ayer) no se quieren bajar. A público y donantes, gracias por su atención. Como siempre, se admiten ideas.

geoestrategias del feminismo.

(machismos). Hay dos machismos: El machismo transversalidad histórica (que una sociedad avanzada es capaz de detectar para que no se repita la Historia) y el machismo comportamientos o malas prácticas que hay que erradicar en tiempos de igualdad, no digamos los malos tratos contra las mujeres por ser mujeres. No existe el machismo como reacción anti feminista. machismo / feminismo no se oponen como trabajo / capital o laicismo / religión. El machismo es un guijarro en el zapato de la Historia y, el feminismo, una construcción; construcción que alboreó en el movimiento sufragista (1848), después quiso remover la sociedad patriarcal y, tras pasar por el pasapuré de las culturas y la termomix de las civilizaciones, ha venido a instalarse en el Estado del Bienestar como un machismo transversal más: era el troyano del feminismo islámico. Con la validación del velo, del chador o el burca, se validaban escotes, tacones, uñas y boquitas pintadas, ese universo de faldas que, acogiéndose a la Alianza, ni pasarían por el tribunal de la Historia ni por el probador de otra moda. Oferta válida para el machismo que tapa, para el que mutila, anilla o perfora a las mujeres, o para el que oprime el pie a la geisha. –El tacón de aguja -dice la feminista española- ni es invento macho para las hembras seducir a los varones ni provoca juanetes o esguinces de tobillo. Todo es, qué bien, cultura y civilización.

(feminismos). Feminismos hay dos. El de superación del patriarcado y el de igualdad con lo varón, igualdad que recorre desde el derecho al voto (siglo 19) hasta el actual de igualdad social, laboral y parental. Este feminismo tuvo su punta en 2008 cuando la disputa entre Hillary Clinton y Barack Obama por la Casa Blanca. Ganó Obama pero, a su manera, ganaron las Hillarys, que ya tenían en la Onu la Alianza de culturas y civilizaciones (2007), idea de la administración Bush para lavar los trapos sucios de Guerras del Golfo y Torres Gemelas (sobre otra idea de la república islámica de Irán en 1998) a partir de la cual se proclamó 2001 Año del diálogo entre civilizaciones y 2001-2010 Década de la cultura de paz y no violencia, todo ello con el visto bueno del Vaticano. Tanta ONUnimidad vino a silenciar el pacifismo de paz y desarme y nos coló (junto a las misiones de paz con sus nuevas guerras tipo Yugoslavia o Los Balcanes) el velo islámico como producto cultural y no machista. Hoy lo mujer está de moda, se lo ha tragado el sistema como en su día se tragó el Muro de Berlín (1989). Hoy varones ejercen de madres y, hembras, de padres, sin cuestionarse la materia de que están hechas las conquistas sociales. Este feminismo de paseo, compatible con el perro, con la bici por su carril y con el carrito por la alameda, nada tiene que ver con el feminismo que quiso cambiar el mundo. Hasta que se dé una revisión ética y estética de nuestra vida y formas de vida, empezando por el balón y la muñeca, todo es mierda para hoy y estercolero para mañana. Llamarle a las mareas feministas tipo 8-M conquistas del feminismo será políticamente correcto pero ¿cuándo fue correcta la revolución? o, sin ir tan lejos, ¿de qué sirve el Plan de igualdad y coeducación en la enseñanza, con esa alumna tapada y su hermano tan fresco?


 

machismos.

Hay dos machismos: El machismo transversalidad histórica que una sociedad avanzada es capaz de detectar, para que no se repita la Historia, y el machismo comportamiento de individuos sexistas que, en tiempos de igualdad, no se puede consentir. No digamos malos tratos contra las mujeres por ser mujeres.

No existe una dialéctica entre el machismo y el feminismo como sí la hay entre capital y trabajo o entre religión y laicismo. Que ciertas asociaciones o partidos se reclamen machistas no anula este análisis: el machismo es una viga y, el feminismo, una construcción; construcción que alboreó en el sufragismo (1848), después quiso remover las tripas de la sociedad patriarcal y en el siglo 21 ha quedado en peticiones al Estado del Bienestar. El feminismo, no se asusten, es un machismo más. Vean, si no, el feminismo islámico.

La trampa está en que la feminista occidental, muy atenta al tipo exterior que le viene de fuera: que si el velo o el chador o el burca, que si el burkini, está aprovechando para eternizar sus tacones, sus uñas y sus boquitas pintadas, etcétera, un mundo de faldas y pantalones que no pasan por el tribunal de la Historia ni por el probador de otra moda.

Eso sí: tacones, uñas pintadas, faldas y escotes nada tienen que ver ni con el machismo islámico ni con el machismo africano que ablaciona y anilla a sus mujeres, ni con el machismo oriental que aprieta el pie a la geisha. No, mujer. El tacón de aguja español ni produce juanetes ni provoca esguinces de tobillo. Todo es cultura y civilización.

Hasta que se dé una revisión ética y estética de nuestra vida y formas de vida, empezando por el balón y la muñeca, todo es mierda para hoy y estercolero para mañana. Llamarle a la actual cosmética de lo que está pasando ‘en democracia’ (que ya es eufemismo) «feminismo contra machismo», valdrá para quedar bien con lo políticamente correcto o si hay que acudir a una manifestación contra Vox.


 

feminismos.

El feminismo de equiparación (el que consiste en la igualdad laboral y parental varones hembras, hombres mujeres, dentro de un mundo plano) tuvo su punta en 2008 cuando la disputa entre Hillary Clinton y Barack Obama por la Casa Blanca. Ganó Obama pero, a su manera, ganaron las Hillarys, que ya tenían en la Onu su Alianza de culturas y civilizaciones (2007), con Condoleezza Rice, Secretaria de Estado del carnicero George Bush, siguiendo una propuesta de la misógina y tapa mujeres república islámica de Irán, en 1998, a partir de la cual se proclamó 2001 Año del diálogo entre civilizaciones y 2001-2010 Década de la cultura de paz y no violencia, con el enorme carca Juan Pablo II, desde el Vaticano, al fondo.

Tanta unanimidad (ONUnimidad, se podría decir) vino a silenciar el pacifismo de la paz y el desarme y nos coló, junto a las bélicas misiones de paz, el velo islámico como producto cultural y no machista. En España el Plan de Igualdad y Coeducación, de 2005, no fue más que un paripé.

Hoy lo mujer está de moda, se lo ha tragado el sistema como en su día se tragó el Muro de Berlín (1989), donde, sin darnos cuenta, caímos todos. Hoy varones ejercen de madres y, hembras, de padres, sin cuestionarse ni unos ni otras la materia de que están hechas las conquistas sociales. Este feminismo a la moda y de paseo, compatible con el perro, con la bici por su carril y con el carrito por la alameda, nada tiene que ver con el feminismo que quiso cambiar la familia, el patriarcado, el mundo.

El 15 no me esperen. Como cantaba Mari Trini, al compromiso inoportuno, no asistiré.

Reconocimiento de Vox.

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La vieja manera de concebir la política consiste en pedid y se os dará. No hemos salido de San Mateo. Quien da es el Estado del Bienestar a través de partidos y, quien pide, la ciudadanía a través del voto. Pero al banquete vinieron a sentarse tres convidados de piedra: el yihadismo, la crisis y la presión migratoria. La respuesta fue la incongruente Alianza de civilizaciones, el aumento de oenegés, como modo de vida, y de mareas sociales, como modo de pedirla. Como cuarto invitado no deseado, desde Cataluña asomó el derecho a decidir en referéndum, malévolamente servido como desafío o independentismo.

El resultado ha sido. Quien se acostumbró a pedir, sigue pidiendo sin más análisis ni asomos de rebeldía. Y quien tildó de derechas lo que pasaba en Cataluña se creyó tan de izquierdas que, de paso, le negó a toda España semejante derecho. Secuelas del contra terrorismo y contra el Procés fueron los empoderamientos de Policía, Judicatura y Jefatura del Estado, garantes de la convivencia y de la unidad en tiempos difíciles. Afuera, también llovía: Trump en Usa, Brexit en Europa.

Ni el yihadismo ni el feminismo han resultado disruptivos. El yihadismo con su inyección de todos somos la víctima, no nos moverán o no podrán con nosotros (todo tematizado en Je suis Charlie Hebdo); con su despliegue de velitas y flores, aniversarios y duelos pomposamente presididos, ha venido a reforzar el Estado del Bienestar. El feminismo, volcado en igualarse con un mundo macho impresentable, ha venido también a fortalecer lo que había.

Eso, por fuera. Por dentro, la polarización de unas clases medias o aspirantes, que cada vez tienen más difícil su encaje, lleva a sus miembros a extremos de radicalidad que solo en el secreto de la papeleta de voto puede permitirse; de boquilla, hay que comportarse, pedir para que te den, seguir siendo demócrata, solidario, feminista y convencido de que el bienestar funciona. Ahí aparece Vox, la otra cara de una ciudadanía que no puede entonar el sálvese quien pueda y que os vayan dando. ¡Oh maravilla de operación triunfo de la mala conciencia: que lo mío es mío y que no me lo toquen!

Mientras Vox ocupa sus escaños, en el polo anti, donde estaba lo que se llamó e insiste en llamarse la izquierda, no hay absolutamente nada. ¿Monarquía o República?, esa es la gran expectativa: un Rey o un Presidente, “un Macron para España” (por no decir otra cosa). ¡Qué esperanza de cambio, señora Podemos, señor Garzón, señor Anguita!


el feminismo ha venido, nadie sabe cómo ha sido.

hombres embarazados

La contemplación del mundo nos divide y separa en conformistas e inconformistas: gente a favor y gente en contra de la herencia recibida. Quienes, por nuestra edad, alcanzamos el uso de razón durante el siglo 20, y bajo el poderoso influjo del marxismo (que sumaba dialéctica y progreso: dos potentes aceleradores de la historia), tuvimos el sueño de un mundo nuevo y no capitalista: socialista, comunista, anarquista, feminista o ecologista: cualquier solución pasaba por la superación del capitalismo, bien por la lucha de clases, bien por la conservación de la Tierra o por la abolición del patriarcado.


Cincuenta años después, el internacionalismo comunista está casi desaparecido y el viejo anarquismo heroico se confunde con lo que fue el movimiento jipi de porrito en mano con su toque de evangelismo cristiano y de oenegé mundialista que, se supone, darán alivio al mundo sin negar el sistema; capitalismo convertido, por obra de partidos socialistas como el Psoe, en democracia y bienestar, dos titulares indiscutibles que, si son malos (admitirlo es casi elegante en ciertos círculos), “son lo menos malo que  se conoce”.


En el siglo 21, el ecologismo ha ganado coherencia con el cambio climático y el feminismo se ha buscado la vida fácil como bandera de la igualdad: igualdad salarial, igualdad parental: basta ver y oír a la generación de Podemos: feminista es el movimiento de hombres embarazados; feminista es pintarle las uñas al hijo varón; feminismo, las hembras entrar en el ejército y, las niñas y las mujeres, tapadas en la escuela a título de interculturalidad con la civilización islámica. Más de lo mismo, o sea.


Mañana hablamos de cómo, entre tanto batiburri, el lenguaje de géneros o de inclusión no podía, contra la Academia, más que fracasar. Dicho lo cual: quien no escribe ¡Hola, amigues! (con –e que late bajo la equis de amiguxs o bajo la arroba de amigu@s), es porque no quiere. Igual, quien dice “los ciudadanos” en vez la ciudadanía o “A el que madruga”, en lugar de A quien madruga Dios le ayuda o “los asturianos y las asturianas”, en vez del pueblo de Asturias. Cuando tanto se oye decir Somos lo que leemos o Somos lo que comemos, no está de más recordar que, primero que nada, Somos lo que hablamos y por la boca muere el pez. No le echemos la culpa a que, puestos así, habría que retocar la Biblia y el Cumpleañosfeliz. A veces, para mantener la cordura, hay que salir del sentido común.


«La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido» fue idea de don Antonio Machado.


hora y deshora de la igualdad.

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Ahora que vuelve el Ministerio de Igualdad, tres reflexiones:

La primera es de lenguaje: las luchas sociales (y el lenguaje lo es) o se ganan a tiempo o el enemigo sale dos veces vencedor: por la ventaja que ya tenía (en este caso, el masculino) y por el fracaso del cambio (en este caso, hacia la lengua de géneros o hacia el lenguaje inclusivo).

La segunda reflexión es de lógica política y tiene que ver con la Igualdad según el Psoe (2005), que trajo de la mano la Alianza de culturas o civilizaciones (2007), manera de decirles a las tapadas que no eran tapadas por motivos machistas, sino por motivos culturales, y que el primer mundo, culto y democrático, las recibiría en pie de igualdad.

La tercera reflexión es de lógica matemática: si A se iguala a B, y B es detestable, la suma A+B será igualmente detestable. La consigna sindical de, a igual trabajo, igual salario, se extendió a otros pilares del machismo y ya tenemos monjas curas, mujeres boxeadoras, mujeres soldados, mujeres pilotos de guerra.

El resultado es: el feminismo como factor de adecuación, coherencia y cohesión social. Así las cosas, el borderío de una patronal que quiere leer ‘trabajadores’ como le sale del convenio es la cruz de una moneda cuya cara la pone la marroquí tapada hasta las cejas que acusa de sexismo, no a su marido ni al Islam: al empresario de Huelva que la tiene contratada.

Feministas, plantéense ustedes dos instituciones con las que es inviable la igualdad de lo desigual: una es la religión (representada en España por el Concordato con la Santa Sede, desde 1979) y otra es la familia, que habría que situar en su esfera estrictamente privada, sin subvenciones públicas a la maternidad ni a la educación ni a nada que prime la vida en pareja sobre la vida soltera de mujeres y hombres que se valen por sí mismos.

Separada la Iglesia del Estado y separado el Estado de la familia concebida como unidad económica (donde un cónyuge puede vivir y cobrar pensiones de otro, que no cotiza por él), después conquistaríamos la Academia. Académicos y soldaditas: vayan pensando en dedicarse a otra cosa.


FEMINISMO-ABORTO-4

femeninas.

Al redactar yo ayer Feminismo, me quedé una conclusión en el teclado: lo mal que está el mundo por culpa de los valores que lo sustentan. Educación, cultura, bellas artes, pero también solidaridad, esfuerzo o compromiso son conceptos vacíos que la sociedad saca en procesión como pasos por semana santa, con música y cortejo de penitentes que les rinden culto. Todo para que la gente digiera y haga suyos unos productos artificialmente aprendidos contrarios a su propia dieta. La sumisión, mediante la estupidez, está servida.

La filosofía no hace más que proponer estupideces. Las religiones predican estupideces. La novela, el cine o el teatro representan estupideces. La política, la milicia y la judicatura mandan estupideces. La realeza, solo por el hecho de sobrevivir al antiguo régimen, ya es estúpida. Y el feminismo es estúpido en su afán por reescribir un pasado donde lo femenino ha ido unido a lo masculino, ha sido, complementaria o suplementariamente, parte de la misma y única historia, la historia: siquiera porque alguien parió a impresentables varones que en la historia han sido.

Lo intransferible que es parir, nuestras femeninas lo transfieren a los varones (a través de la corriente hombres feminizados) y al Estado (a través de las ayudas públicas a la familia). Habría, entonces, que sacar la maternidad responsable de la familia-Estado o del Estado-familia a donde fue llevada por su contribución a la demografía, a la economía, a la marcha del país, bla bla blá. De las contribuciones a la pareja, al apellido o a la herencia, ya es que ni hablamos. Si una mujer quiere y puede tener ocho partos, que los tenga; si esos hijos son de Dios o son de puta, que lo sean; pero no pretenda esa madre numerosa que el Estado (que también soy yo) contribuya a lo que cuesta poner una vida digna en marcha.

Quien así piensa puede ser calificado de inhumano, monstruo o nazi pero todo son construcciones: también la noción de país (tanto que denuestan los nacionalismos), también la pirámide de población, también el bienestar del Estado del Bienestar, también los varones que pasean su orgullo padre por la Alameda. No se asusten y piensen. El sueño de la razón produce monstruos.


 

feminismo (una película y tres tomas falsas)

La estrategia del feminismo contra el patriarcado exige una acción política colectiva y a largo plazo y, mientras, adopta las tácticas del sindicalismo y de ideologías y formas de vida cotidiana que no se miden por votos ni por leyes ni por días señalados como el 8 de marzo.


1ª toma falsa no tan falsa del 8‑M.
Un Día de la mujer como el Día de la madre

Ya es feminismo en El Corte Inglés. Se ve un 8 de marzo declarado festivo, con regalo incluido a las mujeres por ser mujer. Se veía venir. ¿Quién, en su sano juicio y por cuánto tiempo, va discutir o a estar en contra de la igualdad hombre mujer? La Iglesia habrá dado órdenes sagradas a las monjas para que las monjas oficien la misa y en el ejército habrá tantas generalas como generales. Vean, si no, la película Figuras ocultas (Hidden Figures, 2016), que cuenta la historia de tres mujeres negras que compitieron con éxito y ascendieron en la escala social y laboral de los varones. Una dio sus cálculos matemáticos al primer programa espacial tripulado de los Estados Unidos (Jonh Gleen, 1962); otra fue la primera mujer supervisora de IBM; y otra, la primera ingeniera aeroespacial. Aquella loca carrera armamentística nos dejó un presente desolador también por obra de aquellas tres mujeres negras luchadoras por sus derechos civiles. Ocurre cuando pides igualdad sin cuestionar a qué te igualas o cuando haces películas sin saber qué película haces: que dejas el mundo peor que estaba y, encima, sin mala conciencia. ¿Se acuerdan de la lucha contra la mujer objeto? Pues ¡pasarela para todos!, machos y hembras, y el cuerpo objeto continúa. La paradoja la pone el tapadismo de las mujeres de obediencia islámica. Las feministas que conozco, cuando les sacas el tema, te salen por los cerros de la cultura, de la pluralidad o del si a ellas les gusta. Y en la cobertura del pasado 8 de marzo cadenas como Atresmedia (con El Intermedio del Gran Wyoming o Zapeando) tuvieron el finísimo tacto de ponernos en pantalla mujeres con velo en primera línea de pancarta: que se vea que ellas también levantan el puño por la igualdad, ¿no te jode?


2ª toma falsa del 8‑M. El día de la mujer trabajadora

Hace tiempo el 8‑M perdió su nombre de Día de la mujer trabajadora. Aparte repartos hombre mujer que vienen de lejos (yo al campo, tú a ordeñar la vaquita; yo al barco de pesca, tú a envasar el pescado), gran parte del desequilibrio laboral de las mujeres se soluciona haciendo efectivo el derecho laboral al amparo del artículo 14 de la Constitución, que establece los principios de igualdad y no discriminación. Y es competencia de la Inspección de Trabajo hacer cumplir lo de a igual trabajo, igual salario, donde igual incluye igual uniforme, iguales deberes y obligaciones, etc. Lo que sorprende no es la lucha de las trabajadoras contra la brecha salarial y la discriminación; lo sorprendente es la desidia de una Administración y de una clase política que, cuando interesa, todo lo cifra en el imperio de la ley.


3ª toma falsa falsa del 8‑M. El día de la ama de casa

El trabajo doméstico aporta al PIB entre un 30 o un 40 por ciento. Lo que en casa es economía sumergida, en la hostelería se paga, y con iva. Admitido que el trabajo hay que pagarlo, ¿quién paga al ama de casa? ¿Usted y yo, a través de los Presupuestos del Estado? ¿O la familia a quien lava la ropa y le pone la comida en la mesa? El colectivo amas de casa que actúe como sindicato de trabajo de hogar y allá se entienda o le monte la huelga a la patronal de los maridos (o parejas o cónyuges o residentes mayores de 18 años), quienes se harán cargo de nóminas, cotizaciones, permisos, vacaciones, salud e higiene y demás. Firmado el convenio (colectivo o personal), lo de si ayudas o colaboras (co‑trabajas) en las tareas domésticas sería un rancio debate. Como si el carrito de la compra o del bebé lo empuja el padre o la madre. A usted o a mí, ¿qué más nos da?


La película del 8‑M. mujer / femenino / feminista

1º) Mujer o hembra es pura categoría biológica distorsionada por la familia (familia que trae herencias, consecuencias y pensiones); asociación que es gran patraña, pues siempre han parido las mujeres y no siempre la familia ha sido tal como es. Ni tiene que serlo.

2º) Lo femenino es una construcción: ahí entran faldas frente a pantalones y entra además la historia que (como el pasado que es) ya no se puede modificar. Argumentar las pocas mujeres que ha habido en la ciencia o en las artes tiene tanto recorrido como lamentar las pocas mujeres que fueron a las Cruzadas o los pocos esclavos notables en una sociedad esclavista.

3º) Tras sus primeros orígenes por el derecho al voto (sufragistas, siglo 19), el feminismo ha sido una utopía, una solución global, una edad de oro que traería la emancipación para todo el género humano una vez el género se librara del patriarcado (y del matriarcado, hay que añadir). De ese feminismo, como de nada que suene a revolución social, de eso, no se oye hablar. ¡Mujer, cambia de acera y hazte bollera! es lo más en el orgullo fem.


Final. Por mucha igualdad y mucho reparto que se consiga, las hembras paren y dan teta. Y los machos no. Masculinos varones que os empeñáis en ser hombres embarazados (12.500 resultados en Google), dejadlo ya. Y hembras que no cuestionáis la familia, la pareja y la sexualidad (vuestros poderes y limitaciones), cuestionarlo ya. Os queda una última película, de terror, contra abusos, violaciones y malos tratos, materia sensible este 8 de marzo y los que vengan. La inseguridad física no os la quita nadie pero un mundo sin represiones y sin demostraciones, sin roles que ahora se asignan desde el balón y la muñeca de los Reyes Magos, seguro despeja el miedo a salir de noche en una sociedad enferma y nauseabunda. Y seguro que en todo este análisis, de familia y roles, El Corte Inglés no hace campaña el 8 de marzo del año que viene ni ninguno.


Daniel Lebrato [eLTeNDeDeRo] para TeVeo