creyentes.

Vivimos un país de adeptos creyentes.

toma uno. Huelga del metal en Cádiz.

Gente que se crio en la clase obrera, saca a relucir su solidaridad con una clase que hace un siglo dejó de ser clase (obrera, revolucionaria). La tanqueta policial antidisturbios sirve de ejemplo. Aunque, así pintada, no la reconozcan, esa tanqueta la fabricaron trabajadores como los que hacen la huelga. Lo que el adepto no sabía: «Patronal y sindicatos estaban en el mismo bando.»

toma dos. 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Se habla de violencia sexista ejercida por el macho irrefutable. Y lo llamativo es cómo el feminismo rehúye entrar en materias femeninas de acompañamiento al tema principal, tales como el reflejo (activa pasiva) que lo mujer o lo femenino ejerce sobre mariquitas amanerados y sobre varones que ahora usan tacones o se dejan melena o se sienten autorizados para la cultura de géneros, como a ser tapadores autorizados de sus mujeres, y como si ese tapadismo no fuese violencia y más violencia. Mujeres que pegan a sus hijos. Mujeres en cuerpos de policía o de seguridad o de guerra. Mujeres en liza de enfrentamiento físico. No se habla tampoco de la violencia con gusto no pica. La musulmana que adopta como suyo su velo o su burka. La occidental con sus tacones a prueba de juanete o de esguince. O con su melena menos lavada que el pelo corto de su hermano. De esa violencia no se habla.

No se habla de la pareja ni de la monogamia ni de matrimonio fundamento del ciclo de la vida: pubertad, sexualidad, noviazgo, casamiento, vivienda hogar en familia, cada paso con sus capitulaciones más o menos notariadas o asumidas por el amor o por el Estado del Bienestar: separación de bienes o bienes gananciales, base y sustento económico del desamor que explica (aunque no justifica) la violencia que vendrá cuando el amor se haya ido.

Nada de eso está en el menú del 25N. Habíamos dicho que basta con que usted sea creyente de un país de feminismo en marcha. Más no pida ni se le ocurra pedir para que la cantolina de los hombres y las mujeres siga siendo cierta.

toma tres. Un best seller de libro.

Un amigo nos preguntaba:

¿Cómo llega una novela, o cualquier otro libro, auto publicado o editado por una pequeña editorial, un libro que en definitiva no tiene detrás el potente impulso de la industria y su demoledora maquinaria publicitaria, a convertirse en best seller de la noche a la mañana como por arte de magia?

Está claro que nuestro amigo no resuelve el magma o la pomada en que está inmerso, bosque que le impide ver las hojas del bosque. Es un creyente del libro que no descifra sus trampas ni sus antojos en estos tiempos de creyentes, sí, pero también de libros digitales. Ayer pasé por la Casa del Libro. ¿Querrán creer que me pareció percibir en la clientela una raro virus conocido?

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