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José Antonio Moreno Jurado, Ποιήματα (Μετάφραση/Traducción: Stelios Karayanis)

Origen: José Antonio Moreno Jurado, Ποιήματα (Μετάφραση/Traducción: Stelios Karayanis)

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¡Escándalo internacional! Daniel Lebrato se hace pasar por José Antonio Moreno Jurado.

Daniel Lebrato firmando ejemplares ajenos en la feria del libro foto Pepe Morán 19 05 2017
Daniel Lebrato firmando ejemplares de José Antonio Moreno Jurado. Foto: Pepe Morán


Daniel Lebrato como Moreno Jurado en Facebook
Ilustración gráfica en la revista Poiein.gr. Se ve a Daniel Lebrato como Moreno Jurado

La noticia según el usurpador o intruso:

Un agente literario en Grecia confunde y toma la imagen de Daniel Lebrato por la de José Antonio Moreno Jurado. Lo cual me sitúa al borde del Iliso, como pocos. Tecleando en Google el nombre del poeta y el mío salimos 433 mil veces en 0:63 segundos; con Fedro, 20.700 en parecido y vertiginoso tiempo. Debo a José Antonio tantísima emoción en la poesía y en la vida, que me parece erratamente, morenamente conjurada, esta equivocación que me hace a mí más gracia y más favor que a él.

JAMJ (3)
José Antonio Moreno Jurado

La foto del error está sacada de la entrada Intrusismo en la Feria del libro de Sevilla, publicada en eLTeNDeDeRo el 20/05/2017. Un día antes, jueves 19 de mayo por la tarde y en la caseta Padilla Libros, se ve a Daniel Lebrato (a su vera, Rafa Iglesias y Padilla hijo) firmando ejemplares de Poemas secretos, último libro de su amigo Moreno Jurado, como si fuesen suyos.

 

–¡Qué poca vergüenza y qué más quisiera éste que escribir como los ángeles!, le estampó el bolso en la cabeza una admiradora y buena conocedora del auténtico José Antonio Moreno Jurado. Ya dijo Marguerite Yourcenar que A la larga, la máscara se convierte en rostro, y Pedro Navajas: Si naciste pa martillo, del cielo te caen calvos. –Calvos no: ¡clavos!, corrige el idiota al idiota dispositivo receptor de voz antes de darse a la fuga perseguido por plagio por la sección literaria de Interpol. Queden ustedes con Fedro como el Albatros, firmado, en principio, por Daniel Lebrato, pero, visto lo visto, vaya usted a ver. Por último, albatro es casi anagrama de lebrato.



FEDRO COMO EL ALBATROS

Ses ailes de géant l’empêchent de marcher
Charles Baudelaire

/ a JAMJ /

Bajaban de la acrópolis turistas
de dos en dos, en grupo, gente sola.
Traían con el sol en los talones
sus cámaras cargadas de cultura
y democracia. Esto que ven será
‑dijo la guía‑ espejo del futuro:
aquí estudió Protágoras con Sócrates,
aquí fue el Siglo Quinto; aquí, el Banquete
–hoy, musgo y lagartija y una sombra
que desenfoca fotos y elegías:
la explotación del hombre por el hombre.
Y Fedro, el descreído,
duda, como el albatros, de sus alas:
si es él ‑no un dios‑ el que hasta el mundo baja.


dominical vivo.

resumen de lo anterior[1]

De pronto, en mi locura, recibí un correo de mi directora en el San Isidoro, último instituto donde serví al Rey, notificándome, tan amable como siempre, no sé qué tocante a mi horario de este año: el ‘este’ correspondía al curso 2013‑14, pero yo, ofuscado (de tanto exclamar ¡ofú!), tardé segundos ‑que eran vitales‑ en darme cuenta. ¡Qué horror! Un correo después, me entra Manuel Román, de 1ºZ, remitiéndome su ficha como alumno de aquel año. Desde los atormentados tiempos de Maica Espín y de Maripuri, no me veía en otra semejante. Sudando tinta de calamar. Gmail me estaba mandando, desde mis orígenes y en gracioso flash back, toda la que había sido mi correspondencia deseada, indeseada, espames, notificaciones y publicidad. ¿No iba a saltar el contador de gigas? ¿Pero quién lo había ordenado o qué virus mandaba contra mí aquel desorden? ¿Sería la propia Panda, que de esa manera me sugería volver a contratar sus servicios de antivirus, que hace unos meses me atreví a no renovar? (Desde que guardo en Dropbox o en Drive, me creo a salvo de ataques pc personales.) La verdad se me iluminó un segundo antes de la desconexión y se la cuento por si hace avío.

Hacía una semana que me había comprado un teléfono más potente porque el viejo mío no paraba de darme avisos con memoria insuficiente y con que algunas funciones podrían dejar de funcionar. La tarde del pasado sábado, día 2, me acerqué a mi tienda Movistar. Yo iba en plan vip: A ver, ¿qué aparato de renovación me ofrecen? Por supuesto, caballero, ¿en efectivo o con tarjeta? 451,33 euros. Por un Samsung Galaxy 7, más ordenador que otra cosa y que trabaja solo o en sincronía con otro dispositivo base, en mi caso, este portátil que aporreo ahora ya más tranquilo. Resulta que el Galaxy 7, por culpa mía o de la vendedora que me lo puso en marcha, puesto a sincronizar, a restaurar contactos o a hacer copia de seguridad (recuerden: ojo a las teclas sincronizar, restaurar contactos o copia de seguridad), debió entender, el hijoputa, que la restauración era una restauración integral, todo lo que había sido mi vida en digital, mi pasado que volvía. Empecé a borrar y borrar. Pero ni quitando las copias de seguridad de mis queridas fotos fue bastante, porque los gigas subían y subían. Eché a la papelera todos los correos incluyendo los que ustedes me hayan mandado anteayer. Y como muchos me iban dirigidos a danielito@ en supercable, en ono, en telefonica.net, en hotmail, anulé además todas esas direcciones, menos daniellebrato@gmail.com. La invasión de correos empezó a ceder. Mis gigas ahora están en 2 de 15 y he repuesto mis fotos y ha vuelto todo a su sitio aunque, con tanta nerviosera, no he tenido tiempo para el dominical. Otro domingo será. Et como el Conde Lucanor tuvo por bueno este ensiemplo, fízolo poner en su scriptura:

Si cambias de aparato,
prepárate, que tienes para rato.

[1] Ayer me quedé sin Google, que es como decir sin nada que ponerme. Yo tenía la costumbre de los domingos pasarle un dominical literario a la paciente tropa de eLTeNDeDeRo, que habíamos dicho había dejado la política pero la política no lo dejaba a él. Cataluña había sido, estaba siendo, el gran incendio forestal del verano. Así que me llovían entradas, casi todas contra el procés. Para mi alivio, mi querido Moreno Jurado proponía un incendio mejor. 4 de septiembre, a las 7:01: «La intransigencia histórica de las tres religiones del Libro debe obligar a los Estados a prohibir la construcción de iglesias, mezquitas y sinagogas. Sea, o no, deseable la fe, es sólo cuestión de lo interior, de lo privado de cada persona». La Iglesia y el Estado, casi nada. De la tercera persona, del Capital, nadie habla o todo el mundo la da por consabida. El caso es que ayer sábado, al ir yo a montar el dominical de hoy, mi Google, ‑que se hace llamar G Mail, G Drive, G Play, G Maps o G Fotos‑ me comunica que me va a desconectar porque rebaso los 15 gigabites que me tiene, como a todos, concedidos; y que o borro y hago limpieza, o habré de contratar a 2 euros al mes o a 20 al año, por junto pago. Como ustedes comprenderán, un rata como yo, un militante de lo digital es gratis, no iba a gastarse una pasta, la que fuera, por un servicio que nadie paga. Y el cuenta gigas subiendo y les juro que en mi actividad reciente no hice nada que justificase el subidón.

 

intrusismo en la Feria del Libro.

Daniel Lebrato firmando ejemplares ajenos en la feria del libro foto Pepe Morán 19 05 2017.jpg

La Policía Nacional ha detectado un nuevo tipo delictivo en ferias del libro: el supuesto autor que, haciéndose pasar por otro, se cuela en las casetas para firmar libros que no son suyos.

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Posado de Padilla y el espontáneo.

–Creemos que se trata del típico envidiosillo que quiere llamar la atención porque no tiene estreno editorial ni hueco en el cartel ‑declaran con indignación desde la Feria del Libro de Sevilla.

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En la imagen, el intruso firmando ejemplares de José Antonio Moreno Jurado. A la derecha, la víctima del engaño, Rafa Iglesias. (Fotos Pepe Morán.)

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Odas de Andreas Kalvos, por José Antonio Moreno Jurado.

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ODAS, de Andreas Kalvos (edición digital), edición, prólogo y notas de José Antonio Moreno Jurado para Centro de Estudios Bizantinos, Neogriegos y Chipriotas.

–enlace a TRANS Revista de traductología

–ODAS, de Andreas Kalvos

–en TRANS Revista de traductología

–Andreas Kalvos (1792‑1869), en El jardín de psique.

–Andreas Kalvos, en Wikipedia inglesa.

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