Etiqueta: [La corte del rey bobo]

llorar y no llorar (revista de enlaces).

mundo+esta+loco+loco

LLORAR Y NO LLORAR
frente al telediario de las tres

Lloro por Argentina y por las naciones
donde los machos,
de acuerdo con el Papa,
deciden por las hembras
(que bastante tienen con ser hembras
y con haberlos parido)
parir o no parir.

Lloro también por la última autofoto
póstuma al filo de internet.

Por el telediario del primer mundo,
lloro y no paro de llorar.

No lloro, en cambio, por ¡Salvemos la infancia!
No está prohibido adoptar criaturas,
refugiar refugiados,
acoger de acogida
ni apuntarse a la lucha de otros mundos
segundos y terceros
o de otro mundo es posible:

Sin senadores
argentinos o españoles.
Sin estupideces en la red.
Sin salva infancias,
que al resto hacen
parecer el rey Herodes.
Y sin oenegés.

Lloro y no lloro,
lo habrán adivinado,
por la revolución mundial
en el telediario de las diez.

*

Daniel Lebrato
La corte del rey bobo

Vídeo 1:22


 

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justicia poética.


20180715_212206Cualsevol nit pot sortir el sol
Jaume Sisa

Crecimos con Platero y Lazarillo
de Tormes, con Carpanta y Zipi y Zape
y cómo nos gustaba Robin Wood.
Tuvimos la mirada de piedad
a todo lo que oliera a perdedor
y, puestos a rifarse alguna bala,
le diera a Custer, no a Toro Sentado.
Leónidas delante de los persas.
La niña que a Mío Cid pidió perdón.
David frente a Goliat: siempre es lo mismo.
Y, si nos daban a elegir, cogíamos
la suerte de la fea: no era el cine
escuela de igualdad precisamente.
La vida era otra cosa. Eran, criaturas,
Marx, Freud y El malestar de la cultura.


Daniel Lebrato para La corte del rey bobo


La corte del rey bobo.

20180715_212159

vídeo promo
(1:22)

La corte del rey bobo
para leer en pantalla


EL DISCURSO DEL REY
De tanto oírse llamar en tercera persona
su ilustrísima, su señoría,
su santidad, su excelencia o su alteza,
extravían el tratamiento y en las noches
de invierno, cuando sus mujeres les riñen
porque roncan, llegan a creer
que su etcétera no está o que no son ellos.
Por eso, cuando nadie las ve, sus majestades
(que esa es otra: aguantar el femenino
y, encima, los plurales mayestáticos),
mientras los demás se tocan los huevos o las narices,
ellos, el cetro, la vara, la mitra o la corona,
el sello o el anillo, y al hablar se hacen un lío.

☞ corto promo (1:22)

☞ La corte del rey bobo para leer en pantalla


 

la manada.

la manada
La clave está en el macho que se excita
viendo lo que ve,
queriendo hacer y haciendo
lo que otros machos hacen. Si no,
no eres hombre, chaval, con todos tus tatuajes,
con todas tus barbitas, con todo tu alcohol
y con toda tu vocación de buena gente,
de servicio, de guardia civil o de soldado encima.
No tiene más misterio la penetración en grupo
a una muchacha, así ella nos haya incitado
o luego se muestre deseosa o complaciente.
Como si nos paga o le pagamos:
que a ella la juzguen por eso.
Yo, con mi polla tiesa y esperando mi turno,
yo ya estoy juzgado.


[LA CORTE DEL REY BOBO]


ortografía.

Sergio Ramírez ortografía

A aquel premio nacional de literatura
le buscaron las cosquillas por un porque
que podría ser por que con porqué.
Pero él, tranquilo con su falta y con su premio,
dio el asunto a su corrector de estilo
o de imprenta, que para eso le pagan,
y se pasó a las filas furtivas de la literatura oral.
–A ver si tenéis güevos, digo tildes.


[LA CORTE DEL REY BOBO]


La clave, en la Fundéu:
Ese ‘porque’ equivale a ‘para’ y se admite así.
Sépalo quien va y se chiva, Zoé Valdés.


silencio amigo.

el-principito

Mi carácter polémico me viene (además de por soberbia y vanidad) de mi militancia en el Pce cuando desde el marxismo leninismo creíamos que el verbo era convencer, convencer a las masas, y viene de una vocación docente inclinada por las misiones pedagógicas. Creo que de la discusión sale la luz y que sin teoría no hay acción que merezca el nombre de revolucionaria. Un día dije “la muerte, a cargo de la seguridad social”. Ah sí, claro que sí, yo también estoy de acuerdo. Pero nadie hizo nada ni se sumó a la práctica (solo pedí una petición por Change Org). Otro día dije “un Estado sin Jefatura del Estado”. Claro, claro, me dijeron todos. Y nadie hizo nada y siguen con la idolatría de la Segunda República. Silencio amigo.

Ese silencio ni es cómplice ni deja de serlo, ni es abierto ni está cerrado y es más frecuente cuando el emisor (es decir, usted) tiene previa fama de intolerante, de cabezón, de pronto al enfado o al exabrupto. El silencio amigo se resuelve de dos maneras sociales: por unanimidad o por extrañeza: o todo el mundo ya pensaba lo mismo de antemano y estaba de acuerdo o de vuelta del tema y, por tanto, vamos a hablar de otra cosa (efecto unanimidad), o bien está tan raramente planteado, con tan enrevesadas formas o palabras que, bueno, sí, de acuerdo, la idea es interesante pero qué se hace con ella o cómo llevarla a cabo (efecto extrañeza).

El artículo Crítica de la Segunda República se publicó hace un año en [eLTeNDeDeRo]. No está mal para seguir ahuyentando el silencio amigo en torno a algo tan rechazable como es la Jefatura del Estado, institución bonapartista que tendría que no existir. Ni en democracia ni en república. Ni en la Segunda, que fracasó en sí misma (Franco y Ejército eran parte de la República), ni en la Tercera que viniera. ¿Monarquía presidencial? ¡No, gracias!

Crítica de la Segunda República


armas químicas y guerras justas.

guerra-quimica-1gm


GUERRAS JUSTAS
El año de las guerras justas
el ministro de conciencias de aquella corte
puso un bando, que le costó el olvido:
–«Jóvenes del mundo:
Haceos objetores de las armas,
de los ejércitos y de las guerras
que los señores de la guerra
–los mismos que tienen infectado de muerte todo el planeta–
llaman guerras justas.»


[LA CORTE DEL REY BOBO]