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8 de marzo.

8 DE MARZO
El éxito de aquel día (que empezó siendo
de la mujer trabajadora) fue tal,
que acabarían declarándolo
festivo y regalando a las mujeres
pancartas feministas El Corte Inglés.

*

EL HILO INVISIBLE
(Phantom Thread, 2017)
Montadas en sus tacones de aguja,
con sus escotes de arte y ensayo,
las ganadoras del Óscar, o nominadas,
desfilaban por la alfombra roja,
unas de otras envidiosillas del premio,
del peinado o del vestido o de la cola
que traerían colas de público y cadenas
de todo el mundo.
Prada o Giorgio Armani o Valentino
o Reynolds Woodcock en su película
tenían las llaves del costurero de las reinas.
Pero ellas, dignas y unánimes, cuatro días
antes de aquel 8 de marzo, juraban todas
por sus muertas que estaban contra
los estereotipos femeninos.

*

CONVENIO COLECTIVO
El trabajo doméstico, la casa, la familia,
no está pagado con nada y es el casi
40 por cien del PIB según la EPA,
decían unas, o habría que pagarlo
como cualquier trabajo, gritaban otras
del Sindicato Sus Labores (S.L.)
ante la patronal de sus maridos
Mimujer y Misniños S.A.

*

Daniel Lebrato
La corte del Rey Bobo

 

amor picao.

Los picaos foto Benito Moreno 2.jpg

Los Picaos son una forma de Semana Santa antigua y de castigo que sobrevive y puede verse en San Vicente de la Sonsierra, La Rioja (España). Consiste en la autoflagelación de la espalda por los propios disciplinantes, disciplina apoderada por el Estado que en 2005 dio a los picaos título de ¡fiesta! de interés turístico y tal y tal. En verano del 95, Benito Moreno me pasó unas fotografías en blanco y negro, hechas por él bastante tiempo atrás durante su etapa en Madrid (cuando era fotógrafo para una revista de coches), con ánimo de que yo ilustrara, más o menos poéticamente, aquellas fotos. No pudo ser. Juro que las fotos me las senté a mi mesa y las pinché en mi tablón por ver si me inspiraban algo. Juro que las comparé con el recuerdo de mi Semana Santa de chico: nazarenos penitentes de Sevilla que, por mortificarse, hacían la carrera arrastrando los pies o con grilletes con cadenas a los tobillos o cargando enormes cruces cuadradas.[1] Confieso, por último, que acudí a lo más socorrido en aquel encargo: buscar la metáfora entre el picao y el masoquista amoroso o por amor, búsqueda o técnica que yo había ensayado en De quien mata a un gigante (1987) y, sobre todo, en ¿Quién como yo? (1996). Nada de nada. Los picaos seguían diciéndome muchas cosas pero inspirándome nada. Hoy, que Benito no está entre nosotros, publico la principal de aquellas fotos con el siguiente pie de Daniel Lebrato:

AMOR PICAO

No hay látigo para tanto reproche.

Si te causara yo todo ese daño
que dices que te causo por mi culpa,
por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa,
¿sería yo más dios que el Dios que exige
a sus creyentes correrse a latigazos,
desangrarse, picarse seis cristales dos a dos
por cada uno de los doce apóstoles?
O ¿serías tú más santa o más piadosa, vida mía?

/ a Benito Moreno /

[1] Semejantes excesos desaparecieron de Sevilla allá por los años 70 porque podían herir la sensibilidad de los espectadores, no del sufrido cuerpo del nazareno.

llorar y no llorar (revista de enlaces).

mundo+esta+loco+loco

LLORAR Y NO LLORAR
frente al telediario de las tres

Lloro por Argentina y por las naciones
donde los machos,
de acuerdo con el Papa,
deciden por las hembras
(que bastante tienen con ser hembras
y con haberlos parido)
parir o no parir.

Lloro también por la última autofoto
póstuma al filo de internet.

Por el telediario del primer mundo,
lloro y no paro de llorar.

No lloro, en cambio, por ¡Salvemos la infancia!
No está prohibido adoptar criaturas,
refugiar refugiados,
acoger de acogida
ni apuntarse a la lucha de otros mundos
segundos y terceros
o de otro mundo es posible:

Sin senadores
argentinos o españoles.
Sin estupideces en la red.
Sin salva infancias,
que al resto hacen
parecer el rey Herodes.
Y sin oenegés.

Lloro y no lloro,
lo habrán adivinado,
por la revolución mundial
en el telediario de las diez.

*

Daniel Lebrato
La corte del rey bobo

Vídeo 1:22


 

justicia poética.


20180715_212206Cualsevol nit pot sortir el sol
Jaume Sisa

Crecimos con Platero y Lazarillo
de Tormes, con Carpanta y Zipi y Zape
y cómo nos gustaba Robin Wood.
Tuvimos la mirada de piedad
a todo lo que oliera a perdedor
y, puestos a rifarse alguna bala,
le diera a Custer, no a Toro Sentado.
Leónidas delante de los persas.
La niña que a Mío Cid pidió perdón.
David frente a Goliat: siempre es lo mismo.
Y, si nos daban a elegir, cogíamos
la suerte de la fea: no era el cine
escuela de igualdad precisamente.
La vida era otra cosa. Eran, criaturas,
Marx, Freud y El malestar de la cultura.


Daniel Lebrato para La corte del rey bobo


La corte del rey bobo.

20180715_212159

vídeo promo
(1:22)

La corte del rey bobo
para leer en pantalla


EL DISCURSO DEL REY
De tanto oírse llamar en tercera persona
su ilustrísima, su señoría,
su santidad, su excelencia o su alteza,
extravían el tratamiento y en las noches
de invierno, cuando sus mujeres les riñen
porque roncan, llegan a creer
que su etcétera no está o que no son ellos.
Por eso, cuando nadie las ve, sus majestades
(que esa es otra: aguantar el femenino
y, encima, los plurales mayestáticos),
mientras los demás se tocan los huevos o las narices,
ellos, el cetro, la vara, la mitra o la corona,
el sello o el anillo, y al hablar se hacen un lío.

☞ corto promo (1:22)

☞ La corte del rey bobo para leer en pantalla


 

la manada.

la manada
La clave está en el macho que se excita
viendo lo que ve,
queriendo hacer y haciendo
lo que otros machos hacen. Si no,
no eres hombre, chaval, con todos tus tatuajes,
con todas tus barbitas, con todo tu alcohol
y con toda tu vocación de buena gente,
de servicio, de guardia civil o de soldado encima.
No tiene más misterio la penetración en grupo
a una muchacha, así ella nos haya incitado
o luego se muestre deseosa o complaciente.
Como si nos paga o le pagamos:
que a ella la juzguen por eso.
Yo, con mi polla tiesa y esperando mi turno,
yo ya estoy juzgado.


[LA CORTE DEL REY BOBO]


ortografía.

Sergio Ramírez ortografía

A aquel premio nacional de literatura
le buscaron las cosquillas por un porque
que podría ser por que con porqué.
Pero él, tranquilo con su falta y con su premio,
dio el asunto a su corrector de estilo
o de imprenta, que para eso le pagan,
y se pasó a las filas furtivas de la literatura oral.
–A ver si tenéis güevos, digo tildes.


[LA CORTE DEL REY BOBO]


La clave, en la Fundéu:
Ese ‘porque’ equivale a ‘para’ y se admite así.
Sépalo quien va y se chiva, Zoé Valdés.