Etiqueta: Andalucía

al rescate del andaluz hablado.

bandera andalucía

España, 1976. El primero de todos que fabló a lo normal fue el ministro Clavero, de derechas y tal. Manuel Clavero, ilustre político ucedeo que dio clase a Felipe González de Derecho, fue el primero a su modo que llevó el andaluz al gobierno de Adolfo Suárez, ríete tú, primero de Regiones y luego de Cultura, el andaluz lo expone tal cual y con soltura. Él habló en cualquier sede o palacio real comiéndose las eses diciendo majestá. Con su lengua en seseo ni fue el hazmerreír ni fue menos por eso que gente de Madrid. Clavero lo dejaba, venía Becerril, y con Felipe y Guerra ya están todos allí.

Desde 1976, y cerca de cumplirse los 40 años desde el primer gobierno Psoe, tan marcado por sevillanos parlantes, da la impresión de una Andalucía a la que le va la herida del andaluz y que es el propio andaluz, con sus anclajes en Universidad, periodismo y política, o incluso como atractivo turístico, quien remueve un victimismo que, facheríos residuales aparte, no responde a la realidad.

Sostiene Jesús Jurado, politólogo, que la andalufobia apunta alto para golpear abajo. Puede ser. Pero el enemigo está en casa. Avivar la polémica cuando ya están desactivadas la mala conciencia hablante andaluza y la insolencia del castellano ‘fino’ y modélico de Valladolid, es también un dar por saco a autonomías que sí tienen cuestión lingüística abierta. A falta de andalucismo que merezca la pena: Andalucía, otra vez, al rescate de la España “donde cabemos todos”, también quienes el castellano lo “hablamos mal”.

Miren cómo con la modalidad del catalán que hablan don Cata o doña Luña, no hay Pérez-Reverte que introduzca la pata. Allí, con la lengua, se juega en serio; aquí, de papafrita.

–enlace a ElSaltoDiario, 23 de abril

/ a Zafarrancho Vilima, su Profesor Lebrato /

mañana, la enseñanza única.

Publica-Privada

MAÑANA, LA ENSEÑANZA ÚNICA
fábula concertada a la manera de Axa, Fátima y Marién
con toques de Lope de Vega y Bertolt Brecht

Cuando llegaron al poder, los psoecialistas sabían de sobra que tres vías de enseñanza habrían de dar, por fuerza, tres velocidades de aprendizaje, tres discriminaciones presentes, y tres ciudadanías distintas. Recordemos: la clase alta, a la privada (voto al PP); la media, a la concertada (voto Psoe); y la baja, a la pública, pues era intención del Gobierno erradicar el analfabetismo y dar formación profesional a las clases hasta entonces obreras o proletarias y subir, de paso, la nota de España en los Informes Pisa y Ceoe.

La enseñanza privada era difícil de intervenir sin perjudicar la “libertad de enseñanza” como una más de las libertades.

Dijo el Psoe:

–Fomentaremos la igualdad mediante becas y ayudas.

Por su parte, la pública exigía su Red de Centros.

–Concertaremos con la Iglesia el uso de sus colegios y mañana construiremos (para lo mismo construir mañana).


Han pasado cuarenta años.

Cuántas veces la Red de Centros
laica: –Asómate ahora a la ventana.
–Mañana construiremos -respondía-
para lo mismo construir mañana.

Y vinieron leyes orgánicas como sopa de letras y hasta perder la cuenta en cuál estábamos (Lge, Loece, Lode, Logse, Lopeg, Loce, Loe, Lomce). La religión como asignatura continuaba y Selectividad era la única fecha de obligada convergencia entre los tres currículos estudiantiles o las tres vías: Axa, Fátima y Marién.

Hoy hay convocada huelga general con manifestaciones en la enseñanza pública y por la enseñanza pública. Como la convocatoria no decía nada sobre la enseñanza única, no iré a la huelga ni a la manifestación.

Sencillamente, no me moví.


 

Andalucía y las dos Españas.

A propósito de [eLTeNDeDeRo] ¿Nacionalismo andaluz? ¡No ni ná!, cabe asegurar el papel de Andalucía transmisora de la fórmula “café para todos” al servicio de Madrid, con tal de diluir o vaciar de contenido vientos federalistas que soplaban muy fuertes y muy serios desde la periferia. [1] [2]

En ninguna región, más que en la Andalucía de ¡Vivan las cadenas! y de María de las Mercedes, consiguieron borbones y españolismos más populares apoyos. Cuanto Pepe Fernández refiere en su artículo Así viví el 28F de 1980 (significando, como significa a nivel personal, un honrado expediente que otros quisieran) no deja de ser un repaso a fechas y nombres propios los cinco años que van desde el fin de la dictadura hasta la culminación de la transición, años que hoy sabemos (sin necesidad de estudiar historia ni historia de la historia) en qué concluyen: la afirmación de la España centralista.

Vista así, no hace falta remontarse ni a Itálica ni a la Pepa de 1812: la Andalucía ante la Historia con mayúsculas no puede resultar más triste, más carca y más plebeya.


[1] Compárense las fechas de la autonomía de Andalucía (28/02/1980) con las de Cataluña (09/09/32), Galicia (28/06/36) y País Vasco (01/10/36).

[2] El vaciamiento por el humor se lo inventó don Francisco de Quevedo mediante su increíble El Buscón (1626) contra la seriedad y el invencible realismo del Guzmán de Alfarache (1599).


¿Nacionalismo andaluz? ¡No ni ná!

bandera andalucía
(a los 40 años del 28F)

He leído un muy recomendable artículo de mi viejo amigo Pepe Fernández: Así viví el 28F de 1980. Quien fue Jefe de los Informativos de la SER en Andalucía cuenta en primera persona cómo vivió aquel proceso. Esta lectura me ha llevado a dos reflexiones: una, sobre el concepto mismo de nacionalismo y, otra, sobre el papel de la historia, penúltima etapa de la prensa.

Sobre el nacionalismo.

La nación (de nacer) es una costumbre que se tiene aunque no se crea uno que la tiene. Da igual un paisaje, un equipo de fútbol, una santa cofradía, unas fechas o unas fiestas. Casi no existe el apátrida perfecto, el nacionalismo cero cero. El nacionalismo es un depósito del que la criatura puede no ser consciente, pero en algún sitio está y desde ese sitio nos guiña o hace señas.

Sobre la historia.

Recordar lo que fuimos para entender lo que somos (lema de La historia de cada día, programa de Radio Nacional que dirige y presenta Carlos Guerrero Martínez) era también mi lema por los años 1969·75 (finales del franquismo) y 1975·82 (franquismo constitucional y primer Psoe). Hoy pienso lo contrario: la historia es un género literario que escriben los vencedores (frase de Orwell, el de 1984) pero no solo eso: a la manera y gusto de los vencidos.

Pasado y presente del nacionalismo andaluz, nada ilumina la actualidad como el horror del andalucismo contra el referundismo en Cataluña, proceso que ha puesto siempre por delante “lo que fuimos” (España) para no dejar de ser “lo que somos” (¡España! ¡España! ¡España!) y, de paso, que Cataluña no sea lo que quiera ser. Y por mucho que al presente se quieran reverdecer viejos tiempos, el nacionalismo andaluz se identifica con el nacionalismo más españolista, sin duda porque la marca España incluye mucho de la marca Andalucía. Andalucía hacia España ejerce un nacionalismo de adhesión semejante al de Puerto Rico que anda pidiendo la estrella 51 de la Unión en los Estados Unidos.

¿Nacionalismo andaluz? ¡No ni ná!

España ‑ Estados Unidos.

Solo una España que ejerza su derecho a decidir podrá dejar que Cataluña, que Andalucía, que usted o yo, decidamos. ¡Otan no, bases fuera!

Detengan a Trump. Rompan con Estados Unidos, guardián y gendarme. No teman qué será de España. La España que merece no es la España que se vende por las bases de Rota o de Morón; a la Otan, por Gibraltar.

Hagan patria, señorías, y prueben a que los Estados Unidos incluyan a España en el Eje del Mal junto a Cuba, Venezuela, Irán o Corea. Y no personalicen en un loco llamado Trump. Fue así con Kennedy y con Obama, presidentes demócratas. Desde que se independizó de Inglaterra, Estados Unidos es siempre lo mismo: Imperio y, el resto: gobiernos títeres o Astérix y Obélix en su aldea gala, más global sin portaviones de la Sexta Flota.

Manden parar a Trump y detener el armamentismo usa con la colaboración del glorioso Ejército español, con Navantia y con Airbus.

Manden parar las costosísimas misiones de paz en las que España está involucrada sin que nos vaya nada en ello.

Hagan que se regule el tráfico de drogas y personas no al dictado de la voz de su amo desde Washigton y el Pentágono.

Hagan que España se declare neutral en el concierto de unas auténticas Naciones Unidas con renuncia a la guerra como forma de resolver conflictos. Por la paz y el desarme, ¡Otan no, bases fuera!

Y, si llueve, que llueva.


tuit de Antonio Garrido Porras

Antonio Garrido Porras (@prometeo9) twitteó:
Canal Sur: la maquinaria “cultural” para la regresión social y política de Andalucía. Fue muy útil para la anterior gobernanza de cortijo y los actuales “constitucionalistas” de ultraderecha de San Telmo están encantados, claro, no necesita cambio alguno
https://t.co/9oZwAo0Wat https://twitter.com/prometeo9/status/1120274784317788160?s=17