La invención de las fiestas populares, esta es la historia.

Más distancia hay de aquí a la Edad Media,
que de aquí al futuro.

En materia de fiestas populares todo está preparado, desde el lenguaje, para que nadie se entienda. Las palabras fiesta[1], pueblo [2], ocio, negocio[3] disputan significados entre costumbres, tradición, cultura o patria, creencias donde manda la pasión.[4]

Partimos de una construcción obra de la clase culta -hoy universitaria, ayer mester de clerecía- según la cual la fiesta es popular (no es fiesta la fiesta de alta sociedad), para catedráticos y monjes seguir en nómina mientras nos hablan de juglaría o pueblo. Salvador Rodríguez-Becerra, de la Universidad de Sevilla, en Las fiestas en Andalucía. Perspectivas históricas y antropológicas, Pdf, 2006: «Los hombres de todos los tiempos y lugares han sentido la necesidad de la fiesta, expresión y síntesis de la cultura de los pueblos.»

En el mentar de los pueblos viene a cuento un perfil de Gustavo Adolfo Bécquer, La venta de los gatos (1862), cuando el poeta y dibujante, residente en Madrid, se extrañaba a sí mismo en aquel ventorrillo entre Sevilla y San Jerónimo, antes y después del cementerio de San Fernando (1853): «Yo estaba allí como fuera de mi centro natural: todo en mi persona disonaba en aquel cuadro. Pareciome que las gentes volvían la cara a mirarme con el desagrado que se mira a un importuno.» La integración imposible, o sea. Lo popular es eso que, cuando es auténtico, no puedo verlo y, cuando puedo verlo, deja de ser auténtico.

De antítesis, sirve Xánath Rojas Mora, 2014, citando a García Canclini para no abordar la fiesta como ruptura de lo cotidiano, lo sagrado, ni fuga de la realidad: «La fiesta rompe con la rutina, no con lo cotidiano, la fiesta como parte de las mismas relaciones sociales que reproduce.»


La invención de las fiestas populares

1º) Lo popular y anónimo no puede hablar, no puede defenderse, y la industria del ocio que no es industria sino sector terciario, en cambio, habla demasiado.

2º) Hay que distinguir ser del ocio (oficios que viven del ocio) y estar en ocio o en fragmento de ocio, ese tiempo libre o de reposición, nec otium, neg ocio, único tiempo del que entienden clases trabajadoras, hombres y mujeres ¡de negocios!

3º) A estructuras capitalistas de la fiesta, hay que añadir modos ligados al suelo o a la tierra y a las personas fijadas al pueblo sitio por usos feudales o esclavistas, que hacen, de la tradición más auténtica, más festival del Antiguo Régimen.

4º) Fiestas populares ni hay ni habrá mientras el pueblo gente no conquiste su sociedad (que tampoco es su espacio en sociedad), y eso será para no ejercer de gañán al cuidado del caballo del señorito, ni figurante ocasional para el señorito cubrir gastos y apariencias en la Maestranza o en la Feria.

5º) Estamos hablando de una sociedad donde no existan ni santos inocentes ni patrimonio nacional y donde el pueblo gente conquiste el calendario de horas económicas, las que producen riqueza, antes que horas ociosas que serían declaradas, felizmente, improductivas, para que nadie pueda medrar ni lucrarse con ellas.

6º) Ni gañanes que arreen los bueyes al Rocío ni demócratas que se crezcan por haber sido invitados a tener su caseta. Ni costaleros ni picadores ni monosabios, el día que los cronistas se hayan callado para siempre. Hay distancia más larga de aquí a la Edad Media, que de aquí al futuro.


Extensión de La fiesta según Sevilla.


[1] fiesta, de festa dies, ‘día feriado’, adjetivo festus, a, um + día, femenino. Raíz indoeuropea de festa: theos, ‘dios’; theomai, ‘ver’, ‘teatro’ y ‘teoría’.

[2] pueblo: a) pueblo sitio, b) pueblo gente, c) pueblo democracia.

[3] negocio (DLE 1ª): ocupación, quehacer o trabajo; capitalista, empresario, ejecutivo, jefe, patrón, patrono, gerente, presidente, socio, accionista, rentista, negociante. (Diccionario SensAgent)

[4] No me refiero a fiestas de pique, que son dualidades de lo mismo. Refiero el desencuentro de no suscribir con entusiasmo el San Antonio Abad, de Trigueros, fiesta que elevó a novela ejemplar Juan Cobos Wilkins en Pan y cielo (2015).

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