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CÓMO ACABAR CON LA NAVIDAD.

☞ resumen. Como acabar con la Navidad no iba a contar nunca con el voto de la mayoría y, al mismo tiempo, todo se puede y se debe someter a votación, el artículo propone pasar del voto político al voto económico y que quien quiera Navidad en espacios públicos (alumbrado, adornos, etc.) contribuya y lo pague de su bolsillo y sin subvención ninguna. Esto se haría mediante impuestos directos (donaciones, pago por ver o entrar, patrocinios publicitarios), e indirectos a través de la Declaración de Hacienda (estatal, local y regional), marcando una equis en la casilla □ Navidad y fiestas religiosas (algo que ya se hace entre □Iglesia o □Fines sociales), redistribuyéndose así Presupuestos Generales que deben estar al servicio de toda la población contribuyente, de otras confesiones religiosas y del laicismo y aconfesionalidad del Estado. Cree el autor que a este razonamiento nadie se puede oponer y todo es conforme al pluralismo, al individualismo y al liberalismo que se predica en democracias avanzadas.

☞ abstract. How to end Christmas was never going to have the vote of the majority and, at the same time, everything can and should be put to a vote, the article proposes to pass from the political vote to the economic vote and who wants Christmas in public spaces (lighting, ornaments, etc.) contribute and pay out of pocket and without any subsidy. This would be done through direct taxes (donations, payment to see or enter, advertising sponsorships), and indirect taxes through the Treasury Declaration (state, local and regional), marking an X in the box □Christmas and religious holidays (something that already it is done between □Church or □Social Fines), redistributing thus General Budgets that should be at the service of the entire taxpaying population, of other religious confessions and of the secularism and non-confessional nature of the State. The author believes that nobody can oppose this reasoning and everything is in accordance with the pluralism, individualism and liberalism that is preached in advanced democracies. (Traductor de Google)


La razón de la sinrazón que a mi razón se hace.
(Quijote, 1)

La razón de ser de lo que es poderoso provoca la sinrazón de que se hable de ello. Es parte del juego y del poder. Vean, si no, la cantidad de gente que fustiga el nacionalismo sin darse cuenta (o dándose, qué más da) de que (aunque se disfracen de izquierda contra derecha) todo ese argumentario en contra es en el fondo básica y radicalmente nacionalista, es decir, de la misma índole que aquello que critica. Pasa también con la monarquía, con la religión o, últimamente, con el feminismo de velito islámico o, a lo occidental, de tacón y de uñas pintadas como para un máster chef. Cuando nos damos cuenta, ya hemos caído en la trampa y estamos hablando de semejantes disparates, absurdos o tonterías. Es lo que pasa además con las fiestas que nos vienen impuestas, particularmente la omnipotente y omnipresente, hasta el hartazgo, Navidad. Perdón, entonces, por la sinrazón.


¡Así se habla, viejo topo! ¿Podrás trabajar rápido bajo tierra?
(Hamlet)

Hacia 1980 un profesor y escritor español, Eliacer Cansino Macías (Sevilla, 1954), dio al mundo un método infalible para deconstruir la más potente obra con solo averiguar su clave o tornillo clave, su piedra de toque. Se llama piedra de toque a la que sirve para probar la pureza de los metales y, por extensión, aquello que permite calibrar el valor o alcance de una situación o coyuntura, por ejemplo, en la frase “El soberanismo es la piedra de toque de la actual discusión política” o, por ejemplo, “La Navidad es la piedra de toque del laicismo nacional”. No confundir piedra de toque con la piedra clave, que es la que cierra el arco o la bóveda (que en estructuras de hierro pudiera ser un tornillo o remache), y así se dice que “La Navidad es la clave del calendario cristiano” o que a fulanito “le falta un tornillo” por pretender acabar con la Navidad. Estamos hablando de un desmontaje intelectual de la Navidad como texto (Jacques Derrida) y estamos hablando del Método Eliacer para buscarle no los puntos débiles al edificio Navidad, sino los puntos fuertes y con la propia lógica de albañiles y arquitectos.

A ese propósito, promovimos la campaña Cómo acabar con la Navidad, que era también una encuesta de opiniones y puntos de vista. Cómo acabar con la Navidad se inspiraba en Yo quise destruir la Torre Eiffel, conferencia ficción de Eliacer Cansino a base de proyectar, como en perverso flash back, imágenes diapositivas de lo que fueron las obras de la Torre Eiffel desde su inauguración al público el 31 de marzo de 1889, hasta la primera piedra o cimentación, que había sucedido dos años, dos meses y cinco días antes. La Torre se venía abajo, vaya que sí, y sin víctimas ni sobresaltos, todo muy limpio, como queríamos, y sin que nos cayera encima la anti terrorista y sin ofender sentimientos religiosos.

Entre las ideas recogidas, ha habido de todo: Quien proponía hacer femen que aborta a la virgen María. Quien poner a los camellos ciegos de marihuana. Quien declarar en huelga a los pastores. Quien echarlos a pelear contra los romanos. Quien La vida de Brian. Quien para virgen, tú, y para Herodes, yo, y ¡belén, campanas de belén!, el que se monta cada vez que los dos montamos el belén.

Hubo quien arremetió contra la periferia mercantilista y ludópata de la fiesta, empezando por el Gordo de la Lotería: «Usted no es un feligrés del dinero. Usted es de compartir, que es lo que se lleva, ser colaborativo. ¿Y si les toca el Gordo en el trabajo, en el taller, en el colegio, en la tienda, en el bar, en la familia o entre vecinos del mismo bloque?» Sudores fríos. La pesadilla con el sorteo arranca en el chiringuito de la playa. Alza usted la vista de la cerveza o del tinto de verano y, allí, el dichoso numerito con la pregunta «¿Y si toca aquí? ¿Te lo vas a perder?» Sudores fríos en pleno agosto.

Hubo quien nos hizo más sabios, como @Wikiwiki: Sepan ustedes que los primeros en abolir la Navidad fueron los puritanos de Oliver Cromwell en 1647. Cromwell llamaba a la Navidad la fiesta del jolgorio de los paganos, lo que alcanzó a la Nueva Inglaterra colonial. A los primeros Padres Peregrinos que llegaron a América allá por 1620, con su estricto estilo de vida de aversión a la bebida y al baile, fiestas y juegos de azar, la Navidad les recordaba costumbres más vinculadas al paganismo que al cristianismo. Hasta 1870, y por influencia de irlandeses e italianos, tardó la Navidad en ser fiesta oficial en USA como día de reunión familiar y de descanso obligatorio.

Y hubo quien nos trajo alguna cita literaria. @Citacita: Arthur Rimbaud, Una temporada en el infierno (1873): Desde el mismo desierto, en la misma noche, mis ojos cansados siguen despertándose con la estrella de plata, siguen, sin que los reyes de la vida se conmuevan, los tres magos, el corazón, el alma, el espíritu. Cuándo iremos, más allá de las playas y de los montes, a saludar al nacimiento del nuevo trabajo, la nueva sabiduría, la huida de tiranos y demonios, el fin de la superstición, la marcha de los pueblos, a adorar, los primeros, la Navidad en la Tierra.

Otro donante nos pasó esta profundidad de Elvira Lindo en El País: En invierno los escritores me dan mucha pena porque, cuando no escriben artículos contra la Navidad, escriben artículos que tratan de que tienen gripe. Me da mucha pena que los escritores (por mor a su ética) no disfruten de la entrañable Navidad porque dicen que las personas estamos enfermas de consumismo.

Otro colega nos transfiere un fragmento de una rara diatriba contra las tres culturas titulada Epístola moral a los cristianos, que tiene algo de belén viviente:

Se escapan del belén beduinos, caravanas,
sus barbas, sus tapadas, sus plañideras tristes
demuestran a la cámara que el pobre Dios no existe.
Y todo se hace en nombre de un dios que nadie ha visto.
Los tiene divididos un hombre, Jesucristo.
Primero dividió en dos al pueblo hebreo,
no convenció a Mahoma, ya hay tres para el sorteo.
De crímenes atroces, hicieron una lumbre,
le dieron teología a bárbaras costumbres
y esa mentalidad de piedras y de clanes
la enseñan a los críos en biblias y en coranes.
Los puntos cardinales, después de tanta guerra,
en tres los repartieron para heredar la Tierra
con tal de que las otras no pasen de su Oriente,
de acuerdo, tres culturas, la nuestra es Occidente.

(sobre el yihadismo suicidista)
Morir matando vimos al héroe, al kamikaze.
Matar viviendo, nunca; con éstos, ¿qué se hace?
Tan solo los primeros cristianos primitivos
se vieron en su muerte más fuertes que los vivos.
Pasaron siglos. Fueron, del mar de los romanos,
al Índico, al Pacífico, y vuelta al Vaticano.
El clero se relaja. Fray gordo puso a dieta
las reglas de la orden, no el alma y la bragueta.
Los feligreses mecen las cruces del mesías
en sus cunitas blancas de hogar y burguesía
y ahora, ¿quién les dice, en tiempos de bonanza:
Coge tu cruz y sígueme? ¡Que vaya el ordenanza!
Del Testamento, hicieron portales de Belén,
aquí, una figurita, aquí, un pastor, qué bien.
¡Como que vienen vivos, que cruzan el Estrecho,
por Grecia, por Turquía, vienen buscando techo!

Flash back. No hay tres culturas. Usted guarde la suya
para que nadie venga con otra dando bulla.
Y por Semana Santa, salgan las procesiones
igual que los obreros en manifestación, es
lo justo y democrático. Y, alcalde, en Navidad,
no monte más belenes: un árbol de unidad.
Hablamos de las calles, plazas y ayuntamientos,
y cada quien que ponga en casa el nacimiento.
Hablamos de dejaros de apoyos del Estado
y haced de vuestra capa un sayo en lo privado.

Apunta @Marxista: Desde mitad del siglo 18, y todavía en alguna izquierda que no se entera de nada, la teoría de la emancipación se ha basado en el reparto del trabajo. Marx no pudo prever las resistencias del capitalismo; unas, por las malas de las armas y el bloqueo y, otras, por las buenas de ideologías inyectadas como un virus o como un troyano: ese fue el Estado del Bienestar, que hizo, del proletariado, clase obrera; después, trabajadora y, por último, clase media involucrada: se acabó la lucha de clases. Porque si la explotación y el capitalismo seguían dándose, se daban por mayorías nacidas de las propias clases dominadas. Se acabó la revolución. La clase obrera no volverá ni será sustituida por olas migratorias ni por minorías en lucha; tampoco por colectivos o por grupos de sexo. Todos esos movimientos, con oenegés y solidaridades, no moverán los cimientos de este mundo; obviamente, tampoco el islamismo como alternativa a la decrepitud de Occidente. Lo que nos queda es el reparto del individualismo y del tiempo libre y del ocio como revolución pendiente.

@Viejotopo: Otro día hablamos de Internet como Palacio de Invierno o Bastilla que habrá que conquistar. En esa revolución ocupa un primer lugar la conquista del calendario laboral, vinculado al trabajo, y de las fiestas que nos vienen impuestas en nombre de tradiciones y artes y costumbres populares.

Un donante más nos advierte: Buscad en Google “guerra contra la Navidad”. Vais a flipar. ¡88.000 resultados en 0,4 segundos! Luego resulta que la supuesta guerra incluye mayormente gente muy derechona que siente el ataque contra valores tradicionales, y no contraofertas sabiamente pensadas y razonadas desde el laicismo o desde el pensamiento libre. Bueno, hay alguien que sí: La celebración de la Navidad es una forma encubierta de introducir una confesión religiosa en el ámbito público. Ayuntamientos, consejerías y otros organismos optan por financiar y acoger belenes en las dependencias públicas con el dinero de contribuyentes católicos y no católicos. Y en los centros educativos obligan a las criaturas a cantar villancicos, lo que va contra la aconfesionalidad del Estado. Si una parte de la población quiere celebrar la Navidad, que lo celebre de su bolsillo. No hay ninguna guerra contra la Navidad. Hay guerra contra quien no la celebra.

@Demoscopia: Entrecomillando en Google “feliz Navidad” da 42 millones de googles, solo superados por los 179 millones del inglés y por encima del ruso (10,2), el alemán (10,1), el japonés (9,84), el italiano (9,47), el chino (8,83), el francés (8,35) y el árabe (2,24). En contra, “contra la Navidad”, obtenemos 1.340 resultados en español, el menor rechazo que se registra entre las principales lenguas. La tabla anti Navidad la encabeza el japonés (con 72,8 millones de resultados), seguido del ruso (20,7), del chino (8,82), del italiano (308.), inglés (128.), alemán (27.), francés (15.2), árabe (1.45) y el español ya dicho de los 1.340 rechazos. O sea, que lo tenemos claro. Más de un 99,99 por ciento de la hispanidad que se expresa por internet está a favor de la Navidad. La Navidad tiene un éxito o una implantación que va mucho más allá del cristianismo o del consumismo.

@LaBalaLaika: La Navidad española está muy bien pensada como trilogía de tres fiestas dobles con seis banquetes en quince días casi perfectamente equidistantes una semana entre sí y para cada una de las tres generaciones: hacia los mayores y las raíces de donde venimos: Nochebuena y Navidad; para la pareja y amistades: Año Viejo y Año Nuevo; y para la infancia y para todos: Noche de Reyes y Día de Reyes. Es un plan perfecto imposible de mejorar. Si a esa potente trilogía le ponen por delante el Gordo de la Lotería y el puente de Inmaculada y Constitución, más el black friday y las rebajas abriendo y cerrando la procesión, estar en contra de la Navidad es como ser tonta del bote o tonto del culo: Usted, ¿qué quiere?, ¿trabajar?

@MartínSantos: 1º) Existe una moral vulgar y comprensible según la cual trabajar es bueno. Esta moral del trabajo convive con la observación empírica de que mejor aún que trabajar es disfrutar de vacaciones y días de fiesta o de descanso. 2º) Supongamos que existe una moral superior que inspira al Estado (como titular del bien común) para un calendario flexible y personalizable. 3º) ¿Para qué coño carajo demonios puñetas promulgaron la alianza de culturas y civilizaciones, si no se reconoce el derecho al sabbat judío o al viernes musulmán, al ramadán o al yom kippur? Natividad y Pasión, es lo que hay: que nazca el Niño por Nochebuena, que ya lo mataremos por Semana Santa. 4º) Tras la lógica de la Navidad, surge la duda sobre su escenificación en los espacios públicos. Ahí interviene la cultura de la conservación imponiendo el tema del belén, más acorde con la dieta mediterránea que el nórdico tema del árbol (que el católico bando aprovecha a tildar de protestante o de hacerle el juego, con Papá Noé, a la Coca Cola). 5º) Pero, en esto, piden la palabra las concejalías de izquierdas de cultura y fiestas mayores: la Nochebuena marca el solsticio y el culto a Mitra, de raíz pagana. Y nosotros, sin saberlo.

☞ Total, que no hay quien pueda. La casa recomienda pasar de la democracia de la declaración del voto, que es subjetiva y manipulable, a la democracia de la declaración de Hacienda, que es no manipulable porque sería un delito. Pagar la Navidad mediante impuestos directos, e indirectos en la declaración de Hacienda, algo que ya se hace entre marcar la casilla para contribuir a la Iglesia o la casilla para fines sociales. Realmente, la vida pública y política la soportaríamos mucho mejor si cada institución sensible y cuestionable, sujeta a la objeción de conciencia, pudiéramos, al menos, votarla con un lenguaje de casillas: no con mi voto, no con mi dinero. No con mi dinero el ejército (primera objeción de conciencia; acabada la mili obligatoria, esa objeción se la ha comido el Estado). No con mi dinero la Jefatura del Estado (ni con monarquía ni con república). No con mi dinero subvencionar las corridas de toros. No con mi dinero la Iglesia. No con mi dinero la enseñanza concertada. No con mi dinero la fuerza pública en actos privados (esa Policía Nacional en partidos de fútbol de alto riesgo). No con mi dinero, la Navidad. Que los municipios arbitren la recaudación entre particulares y negocios interesados en la Navidad y que en ningún caso los espacios públicos se adornen con temas confesionales. La piedra de toque, la piedra clave y el tornillo por averiguar y destornillar era, al final, Eliacer, el bolsillo del contribuyente. Se trata de redirigir la democracia desde los dudosos mares y mareas de lo que piensa la mayoría, hasta su exacto caudal en euros personales. La vida que tengas, págatela. La fiesta que quieras, págatela. Va conforme al pluralismo, al individualismo y al liberalismo que etiquetan Occidente, democracia y primer mundo. Ser consecuentes, pues.

webgrafía:

Acabar con la Navidad, youtube de Daniel Lebrato (03:59 minutos)

Blog del viejo topo

Epístola moral a los cristianos

La guerra contra la Navidad, desmontando el mito derechista, en La Voz Liberal, 25/12/2015

La revolución del ocio y tiempo libre como una de las bellas artes

Mañana, poema de Arthur Rimbaud en Trianarts, 30/04/2014, traducción de Laura Rosal y Luna Miguel, Cangrejo Pistolero Ediciones, 2013

Que la detengan, Elvira Lindo en El País, 01/12/2003


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la revolución del ocio y tiempo libre como una de las bellas artes.

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Mierdas iluminadas por Navidad.

Desde la revolución industrial, mitad del siglo 18, hasta antes de ayer, y todavía en alguna vieja guardia que no se entera de nada, la teoría de la emancipación se ha basado en el reparto del trabajo y la riqueza. Así lo expresó el Manifiesto comunista de Marx y Engels, en 1848, que contaba con un objeto y un sujeto y un método; un qué y un quién y un cómo. Qué: el modo de producción capitalista. Quién: el proletariado. Cómo: mediante la conquista del Estado. La revolución traería nacionalizaciones y socializaciones que regirían por el principio “a cada cual según su aportación”, hasta el “a cada cual según sus necesidades”, que regiría la fase superior o comunismo.

Marx ni Engels ni Lenin ni Trotsky, tampoco Bakunin ni el anarcosindicalismo, pudieron prever las resistencias del capitalismo; unas, por las armas, el bloqueo y la confrontación contra todo lo que se movía en colonias y zonas preindustriales (confrontación, desde Rusia en el 17) y, otras, por hegemonías inyectadas al proletariado del primer mundo que actuarían como un virus o como un troyano: ese fue el Estado del Bienestar, que hizo, del proletariado, clase obrera; después, trabajadora y, por último, clase media involucrada en Estados sistemáticamente tenidos por democráticos donde mediante las urnas sería posible no solo la resolución de conflictos (se acabó la lucha de clases) sino la máxima expresión de la libertad del individuo (el comunismo, como totalitarismo; la democracia y el capitalismo, con sus inconvenientes, como lo menos malo que se conoce), de manera que si la explotación del hombre por el hombre y el capitalismo seguían dándose, se daban por mayorías nacidas de las propias clases dominadas, porque de todo se puede hablar en las urnas de los países libres. Se acabó la revolución gracias al voto a partidos socialdemócratas o democristianos y a la dormición de los viejos sindicatos y de las viejas consignas (aunque perduren en el lenguaje de una vergonzosa izquierda).

Dos revoluciones vinieron tras la industrial: la revolución científico técnica y digital (formulada a finales de los años 70) y la revolución de la información que está empujando ahora. La clase obrera no volverá ni será sustituida por olas migratorias ni por minorías en lucha; tampoco por colectivos o por grupos de sexo (ese feminismo que saca pecho). Todos esos movimientos, con oenegés y solidaridades, no moverán los cimientos de este mundo; tampoco, el islamismo como alternativa a la decrepitud de Occidente. La revolución basada en el reparto del trabajo se quedó sin vehículo y sin piloto. Lo que nos queda es el reparto del individualismo y del tiempo libre y del ocio como revolución pendiente. Otro día hablamos de Internet como Palacio de Invierno o Bastilla que habrá que conquistar.

En esa revolución ocupa un primer lugar la conquista del calendario laboral, vinculado al trabajo, y, cómo no, ahora que se aproximan las navidades, las fiestas y celebraciones que nos vienen impuestas en nombre de tradiciones y artes y costumbres populares.


halloween.

DANIEL LEBRATO muerto 2

HALLOWEEN, Segunda Parte de LA MUERTE AL HOYO (vídeo 5:50)

el nombre

halloween. [jalogüín], del anglosajón haliga, santo, y even o eve, víspera, es contracción de all hallows’ eve (de todos los santos víspera), también noche de brujas, noche de víspera de difuntos, noche de muertos, víspera de difuntos, samhain. Existe la samhainophobia, el miedo a halloween.

la fecha

Se celebra en la noche del 31 de octubre, coincidiendo con las vísperas cristianas de todos los santos (1 de noviembre) y fieles difuntos (día 2).

historia

En su origen celta, halloween marca el fin del verano y el comienzo del año nuevo. Antiguos celtas creían que la línea que une a este mundo con el otro se estrechaba con la llegada del samhain, permitiendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través. Los ancestros familiares eran invitados y homenajeados mientras que el uso de trajes y máscaras respondería a la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos. De Irlanda, llevaron esa tradición a América del Norte durante la gran hambruna (1845‑49). El día iba asociado a los colores naranja, negro y morado y a símbolos como la jack-o’-lantern (linterna de gato), o calabaza ahuecada y agujereada para representar rasgos faciales, y el famoso dulce o truco (truco o trato) con fiestas de disfraces, hogueras, casas encantadas, bromas e incitaciones al miedo o al terror.

Recientemente se ha reivindicado otro origen: la mesnie o mesnada: ejército, compaña o procesión de muertos. Guillermo de Auvernia (1190‑1249) cita una procesión de difuntos denominada vulgari gallicano hellequin (en galicano, hellequini) et vulgari hispanico exercitus antiquus (y, en hispánico, ejército o hueste antigua), lo que enlaza con el folklore de la cacería salvaje, la santa compaña, la estantigua o estántiga,​ en gallego y portugués. Halloween sería derivación del nombre dado al capitán de esta procesión de muertos.

cristianización de la fiesta

Roma asimiló la fiesta celta a la fiesta romana de la cosecha, en honor a Pomona, diosa de los árboles frutales. Los papas Gregorio III (731-741) y Gregorio IV (827‑44) cristianizaron la fecha trasladando el Día de Todos los Santos del 13 de mayo al 1 de noviembre. En 1840 Halloween llega a Estados Unidos y Canadá. En 1921 se celebró el primer Desfile de Halloween en Minnesota y luego en otros estados. La internacionalización se produjo gracias al cine y a las series de televisión. En 1978, se estrenó Halloween, de John Carpenter, película de referencia para el cine de terror de serie B.

el truco o trato

El truco o trato (trick-or-treat) era una leyenda según la cual entre los espíritus de los difuntos vaga uno terriblemente malévolo que va de casa en casa pidiendo truco o trato. La leyenda asegura que lo mejor era hacer trato pues, si no, el espíritu usaría sus poderes para hacer truco, que consistiría en maldecir la casa y a sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios y maldiciones como enfermar a la familia, matar al ganado o quemar la casa. Como protección surgió la idea de las calabazas horrendas para ahuyentar al fatídico espectro.

literatura

Jack el Tacaño. Existe un viejo relato popular irlandés que habla de Jack, un irlandés tacaño, pendenciero y con fama de borracho. Lucifer el diablo, a quien llegó su fama, acudió a comprobar si era un rival y disfrazado de hombre normal fue al pueblo de Jack y se puso a beber con él durante horas y horas, revelando su identidad tras ver que en efecto Jack era un auténtico malvado. Cuando Lucifer le dijo que venía a llevárselo por sus pecados, Jack le pidió beber juntos una última ronda (de ahí debe venir que en los bares de Sevilla, la gente rehúye echarse la última, a la que llaman siempre la penúltima). Lucifer accedió pero, al ir a pagar, ninguno de los dos tenía dinero, así que Jack retó al diablo a convertirse en una moneda para demostrar sus poderes. Satanás se hizo moneda que Jack introdujo en su bolsillo, donde llevaba un crucifijo de plata. Incapaz de salir de allí, Jack pactó con Lucifer dejarlo libre a condición de que prometiera no volver a molestarlo durante un año.

Para la literatura española, hay que leer El monte de las ánimas, leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer en 1862.

música y cine

Para banda sonora, esta lista del Huffington Post en Spotify, empezando por Thriller, de Michael Jackson, aquí, en YouTube; y Halloween, de John Carpenter.


–Fuentes: Wikipedia y otras páginas consultadas

HALLOWEEN, Segunda Parte de LA MUERTE AL HOYO (vídeo 5:50)


policía.

Lío nazareno RAFAEL_IGLESIAS

Desde los sucesos que perturbaron la madrugá del año 2000, la Semana Santa de Sevilla (y otras partes) se apunta a más de lo mismo: a que haya mucha, mucha, policía. La palabra policía (del griego organización política, gobierno) designa tanto (1) cuerpo encargado de velar por el mantenimiento del orden público y la seguridad ciudadana, como (2) buen orden que se observa y guarda en las ciudades. O sea, que policías hay tres: la que sale de uno, como educación cívica; la escrita en ordenanzas que se cumplen y la impuesta uniformada: Local, Nacional o Guardia Civil. La diferencia es: cuerpos y fuerzas de seguridad cuestan una pasta y, encima, no aportan al pib absolutamente nada: ni bienes de consumo ni valores de cambio (como sería el caso de la industria de armamento, que sí produce beneficios a través de la exportación).

Entre campañas contra el acoso y maltrato (principalmente a las mujeres) y macabras noticias de sucesos, la tendencia en los últimos telediarios es a reforzar y reforzar seguridad y vigilancia, que habrá que preguntarse quién las paga. Si en lo que pasa en la calle un día cualquiera hay mucho de impredecible, no así en el caso de espectáculos previstos como partidos de fútbol o procesiones de Semana Santa. Y ahí los gastos de policía que los paguen de su bolsillo convocantes y beneficiarios: clubs de fútbol y afición; cofradías y público cofrade. Pero dejen ya de pedir más y más policía (que son también prohibiciones de aquí no se puede estar o por aquí no se puede pasar), que hay mucha Sevilla que pasa de procesiones y hay quien se va al campo o a la playa, donde también hace falta mucha, mucha, policía.

¡Ah!, y a la vuelta, que no nos encontremos la ciudad hecha una mierda llena de cera y peligro para caminantes, motos y bicicletas. Quien manche, que limpie y deje la ciudad como estaba. Bastante hace la ciudad, que cede sus espacios. Y, si no, ya saben: procesiones en carrera oficial por el Estadio de la Cartuja, pasando por caja igual, igual que pasa por caja la afición del Betis o del Sevilla.


 

dafo: cenizas o polvos enamorados.

Analisis_FODA

Se llama dafo a un organigrama a favor y en contra, ventajas e inconvenientes, de una empresa, institución, proyecto o persona. La gráfica del dafo adopta la forma de una margarita que hubiera que deshojar para adivinar el porvenir. Hoy, más que nunca, mi amiga Dafo está hecha un lío y llena de contradicciones. A favor, tiene la f de fortaleza y la o de oportunidades y, en contra, la d de debilidades y la a de amenazas. Mi amiga Dafo ha sido y es también Foda y Dofa (en inglés, Swot: strengths, weaknesses, opportunities y threats). Sin entrar en más detalles de su nombre, hoy, miércoles 14, Dafo puede elegir entre el Día de los Enamorados o el Miércoles de Ceniza. Si elige el Día de los Enamorados, mi amiga aún pudo escoger entre este 14 de febrero o el día 3 que ya pasó. La clave está en las cigüeñas, a las que se asocia el renacer de la vida y el amor y la natalidad cuando la sangre alteran los días más largos: a Inglaterra tardan más las cigüeñas en regresar. Atiendan, si no, al “por San Blas, las cigüeñas verás”, refrán de experiencia que sitúa entre nosotros todos los 3 de febrero como nuestro auténtico San Valentín. Miércoles de Ceniza, pues, decide Dafo, frente al día de ayer, Martes de Carnaval que encima fue martes y 13 tenido por de mala suerte. La ceniza significa el recuerda, hombre, que te has de morir, que polvo eres. ¿Polvo enamorado? ¡No!, replica airada doña Cuaresma: 40 días de aquí al Domingo de Resurrección sin más polvos que los de Valdés Leal en sus pinturas del Hospital de la Caridad. ¡Veremos!, responde por lo bajini don Carnal el del Libro de Buen Amor (1330‑43). Vencerá doña Primavera y vencerá don Amor pero ¿qué comerá Dafo todos estos días? La Cuaresma de Juan Ruiz admitía pescados en la dieta (ahora llamada mediterránea) pero el pujante vegetarianismo ha extremado sus posturas hasta llegar al ser vegano que excluye cualquier animal de la mesa, de la ropa y de objetos personales: no cuero, no pieles, nada que haya respirado o tenido ojos. La última pregunta se la hace Dafo leyendo a Margarita Yourcenar. Margarita tenía que ser. ¿Acaso, cuando las arrancan, no sufren las lechugas? En lo que queda del siglo 21 la coincidencia entre Enamorados y Ceniza volverá a darse en 2024 y 2029, o sea, piensa Dafo, todavía me puede felicitar lo que él quiera el abuelito y mi novio y yo tendremos los polvos que nos pida el cuerpo. Si es que el idiota y yo seguimos juntos. Les dejamos con Quevedo en Amor constante más allá de la muerte:

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera:
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
polvo serán, mas polvo enamorado.


/ a Javiero /

culto, cultura y fiestas populares.

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RAP CULTO CONTRA CULTURA por Juan Caracol y Rafa Iglesias


cinco felpudos para entrar en fiestas populares.

uno.

Las fiestas tienen su explicación en el calendario que imponen el trabajo y la cultura. La fiesta no anula la explotación del hombre por el hombre y mantiene separados el altruista concepto del bien común y el personal concepto del bien particular. El verbo del trabajo es deber, deber de deuda y deber de obligación, y su opuesto o antídoto es el verbo poder: diviértase quien pueda.

dos.

La cultura presenta dos caras: racional, una, que es el saber; y emotiva, otra, que es el querer; polos que han sido representados por el árbol de la ciencia (o del conocimiento del bien y del mal) y por el árbol de la vida. Entre el egoísmo y el altruismo, entre el saber y el querer, entre el deber y el poder, la fiesta padece las mismas contradicciones que los días de labor. Y es vano, y falso, el intento de la antropología (de la conservación) que quiere ver en la fiesta valores de excepción o transgresión a una norma cotidiana. Fatalmente, no lo es. Don Carnaval es hijo, bueno y dócil, de doña Cuaresma.

tres.

No os engañen las voces que, aljofaradas y olorosas, oiréis hablar de las fiestas de primavera como exaltación de la vida y los sentidos, cosas así. Que por mayo era, por mayo, canta el romance del prisionero. Ni por mayo ni por abril. El mundo es el que es y en primavera nos limitamos a percibir un efecto cósmico que tiene que ver con la biología y con la economía, no con la cultura, administrada, en este caso, por concejalías y delegaciones ávidas de turismo a cualquier precio ideológico.

cuatro.

Tampoco es de añorar lo que en el pasado fueron fiestas que hoy parecen desvirtuadas (entre otras causas, por la masificación que atrae el turismo): todo ceremonial viene de la barbarie, la rivalidad o la superstición. Tras el caballista de la Feria está el gañán que ensilla el caballo al señorito y tras la guapa pareja que baila la sevillana está la mano que monta y desmonta la caseta.

cinco.

Y no os molestéis contra la Iglesia o las castas que imponen su calendario de días sagrados o festivos. Molestaos con el Estado (que sois vosotros, que somos todos) que lo consiente. Si fuerais el párroco, el capillita o el señorito, ¿no haríais también uso de los privilegios que gozan ellos? Pues eso. Cuando cambie este mundo, cambiará la fiesta.

[eLTeNDeDeRo]