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noche de San Juan.

noche de san juan foto la voz de galicia
foto La Voz de Galicia

No admite la Academia sanjuán. Y debería, como admite donjuán. Noche de San Juan, de sanjuán para los amigos, las navidades laicas se celebran ahora. Por sanjuán no hay misa ni cura que la bendiga. Aún no había cristianismo, y Juan de Zacarías se lo inventó. Empezó a bautizar en el río Jordán a quien Dios quiso (que pasara por allí), con lo cual daba entrada a una Iglesia en obras

, porque ni Jesús de Nazaret, a quien Juan llevaba cinco años, fue primero en bautizarse, ni el Padre tenía el Cielo preparado para recibir almas, ni estaba San Pedro de portero. En fin, una chapuza. Será por eso, y porque es un santo de agua y fuego, que a Juan Bautista lo pusieron al cuidado de la fiesta de las hogueras en el mar y a dividir los dos hemisferios. Esta noche, quemad algo de ningún valor pero de mucho valor para vosotros. La quema puede ser simbólica pero hay que hacerla a su hora, las doce, y expresar un deseo. Viene bien por sanjuán una buena compañía ‑puede ser un libro, un vino‑, con el propósito renovado de ser buenos y justos frente a la injusticia que nos rodea, que esa, sí, a ver si arde bien pronto. Inventaos la gloria, como hizo el Bautista. Feliz verano en el Norte, invierno en el Sur, y paz a los hombres y mujeres de buena voluntad. Algún día venceremos.

SAN JUAN

 

Pagano como un dios cristiano o a la inversa.

Ardiendo y apagando incendios que provoca.

 

Tiene las uvas sin uvas que le disputan

los primeros de enero y el hemisferio sur.

 

Se sabe la canción de a quien conmigo,

de misteriosas albas, romances y pilotos

 

y la instantánea pólvora que brilla y que se apaga

como nosotros en la noche más breve.

Agosto

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pecar con diez añitos.

Como sería imposible que padremadre y sociedad se pongan de acuerdo sobre lo que está bien y lo que está mal, hablen los límites y limitaciones de la minoría de edad, según la cual el niño o la niña no puede votar, ni trabajar, ni ser persona jurídica ni ingresar en sociedades que no sean específicamente infantiles, y no lo son ni el ejército ni la religión. Pasa que el Estado, casado con la milicia y con la Iglesia, mira para otro lado y la familia actúa entonces por imitación, algo particularmente escandaloso en cuanto llega el día del desfile o en cuanto llega mayo y, con mayo, las comuniones, padres y madres que promovéis o consentís la entrada del pecado en la conciencia de vuestros hijos. ¿Qué piensan del pecado en tutorías, pedagogía, psicología, ciencias sociales o en recursos humanos? Ya dijo aquel que, mientras se prohíbe taxativamente o está mal visto todo lo que pueda cambiar el mundo, se permite y se promueve todo aquello que deje el mundo tal y como está. En eso, y no otra cosa, consiste el ser conservador. Y el ser liberal, en el dejar hacer, que, si es peligroso en materia de economía, no digamos en ética y moral tocante a nuestras vidas y a quienes, indefensos, dependen de nuestro “liberalismo” entre comillas. Padres y madres: asumid vuestra responsabilidad.

–enlace a stop comuniones.


 

la religión y yo.

A falta del Corpus, la primavera se ha despachado de religiosas demostraciones. Algo conocedor del paño ‑desde Semana Santa, al Rocío que acaba de terminar‑, veo en mí un antes y un después que evito no confundir con el cansancio o el escepticismo que trae la edad. Daniel Lebrato ha sido visto en la Aldea con su amigo Luis Fernando queriendo tocar la virgen un lunes del Rocío (gafas y camisa rota, fue el resultado). Daniel Lebrato ha introducido a sus hijos en Semana Santa, les ha enseñado a cangrejear delante de los pasos. Era para mí la religión tan natural (cultural ambiental, quiero decir) como tener salud: conocer para elegir, era mi teoría como padre. Y hasta un par de zapatos de Daniel Lebrato hicieron estación de penitencia el miércoles santo que uno de los míos no tenía calzado negro adecuado. Eran los 90 y las hermandades no pedían acta de bautismo para recibirte como hermano y darte la papeleta de sitio. Total, que ese camino lo tengo andado como la Raya Real y las etapas del Camino, con Rafael Gálvez y amistades que íbamos de picnic a las paradas de Gines, de Camas o de Triana, desde Sevilla, al Aljarafe, al Quema o a Palacio.

Ahora, cuando abrenuncio a todo eso, no es por agotamiento y falto de novedades. No es un río Quema propio y generacional: es un Quema que ha pasado la historia. El río que la lleva se llama tres culturas y se llama yihadismo, despropósitos culpables de la invasión del tapado en nuestras vidas y del yihadismo en nuestras muertes, responsabilidad de la que mis viejas amistades cristiano católicas se desentienden y evaden. Lo diré a lo bruto para que me lluevan las opiniones en contra: a Ignacio Echeverría, fiel creyente, lo ha asesinado en Londres su propia ideología, que desde los años 70 anda coqueteando con los servicios de inteligencia en la resiembra de una religión integrista y retrógrada cuyos episodios (desde los ayatolas hasta el Daesh, pasando por las Guerras del Golfo y el apoyo a Israel y a Arabia Saudita) son bien conocidos y con la complicidad de la Iglesia. Y ya no puedo un domingo de ramos llevar a mi nieta a ver la Borriquita con los ojos que la veía antes ni me puede dar más que náusea el salto de la cansina Reja que Canal Sur nos mete hasta en la sopa en el asilo. Último viaje a Religión cero cero.


 

el público de los toros.

salida de los toros.jpgSevilla, domingo 7 de mayo 2017, 20:45 horas. Terminó la corrida. La afición deja La Maestranza. Tendido sol, a la calle Adriano. Las fotos están hechas a la altura de la Bodega San José. Son los culpables de la fiesta. Unos porque entienden de toros pero no entienden que los tiempos no están para matar toros. Otros porque van ‑más que a ver‑ a que los vean. Casi todos se alegrarán el día de la prohibición. Qué dinero nos ahorramos, vida mía, y qué pesadas las tardes viendo seis veces lo mismo. Cuando fuimos a Roma no había sangre en el Coliseo y nos pareció tan hermoso.

reportaje pinchando aquí: fotos.


Gracias y desgracias del toro de lidia.

SEIS TOROS, 6.
Tauromaquia en espirales a la manera de Luis Martín‑Santos


1º. Matar toros es ‑mucho más que animalista‑ conservacionista. Y de una especie que, sin la Fiesta Nacional (pongámosle las mayúsculas cuanto antes), estaría en peligro de extinción. El toro bravo es un ser para la muerte. Podemos decir ‑sin temor a equivocarnos‑ que ha leído a Heidegger.


2º. La especie toro bravo o toro de lidia incluye su hábitat, finca donde se cría y grey humana que lo cuida hasta llevarlo con mimo a su destino: desde el ganadero o empresario terrateniente y latifundista, hasta el veterinario, el mayoral, el picador, el mulillero, el mozo de cuadra, peones o gañanes de los de Los santos inocentes, o la criada de ahora mismo los recibe don Eduardo. Todo esto, en la España piel de toro y toro de Osborne, mejor sitio del mundo que eligen los toros de lidia para realizarse como mito, lo que determina el paisaje económico y social de la baja Andalucía y de vastas comarcas de la Ruta de la Plata, esa luna enamorada de los toros y de los caballos de raza que se las verán con ellos en el señorito arte del rejoneo.


3º. A ese paisaje agrario con toda su geografía humana se añaden ciudades y grandes y medianos pueblos (los pequeños soltarán vaquillas), con sus concejalías de cultura o fiestas mayores, que tienen dispuestas sus ferias con sus plazas de toros, sus taquillas, su venta anticipada por internet, sus guiris y forasteros, sus verdaderos aficionados o entendidos, sus bares y restaurantes, sus hoteles y comercios del entorno, más  vendedores ambulantes ‑reventa de entradas incluida‑ con algún Cortadillo de bolsos y carteras ajenas. Más policía, pues. Todos esperan el cartel de no hay billetes, máxima condecoración en días de corrida. Al conjunto, lo llamaremos cultura y civilización y casi, casi, religión: algo en lo que ‑para ser buen español‑ hay que creer y, si no, ahí está Cataluña, cuya anti españolidad se demuestra andando con la abolición.


4º. Existe además una promoción de muchachos (y unas pocas atrevidas) que, sobrados de facultades y medios familiares, no obstante eso, eligen no las cómodas carreras de medicina, derecho, ingeniería o ni siquiera el balompié; eligen la arriesgada carrera superior de tauromaquia: perito en capotes y banderillas, maestro o diestro matador de toros con la muleta: torero (o toreador, en otras latitudes) de los de a ver dónde está ese bicho, a ver si tiene cuernos (huevos) como dice, que me lo despacho aquí mismo de una estocada. Opcionales: la folclórica tras el abanico en el tendido sombra y recibir ante los toriles a porta gayola.


5º. Va a terminar la corrida y la crónica es siempre igual y la misma. Leemos en ABC: Torerito de Tal (de azabache y oro) muy bien que estuvo (quien dice bien, dice valiente, decidido, animoso, arrojado, entregado,  templado, con voluntad, con ganas, con mando) pero no le acompañó el toro en su faena. Vaya por Dios. Y aquí aparecen calificativos de manso, afeitado, semi toro, saco con cuernos, con percha, con manillar, cabestro, buey, vaca o becerrita; nunca notas por exceso de bravura o de trapío.


6º. Total. Por culpa de las ganaderías y de los toros, que ‑habíamos quedado‑ son los primeros interesados en la fiesta, falla ‑curiosamente‑ la fiesta de los toros. Vuelva a leer el toro número uno y procure no perder el hilo (de Ariadna) o la razón.


Sobrero. Estas espirales martinsantosas (o martinsantinas) excluyen ‑pero incluyen‑ la posibilidad cierta de que el torero muera o sufra algún desgraciado percance en el ruedo, culpa sin duda de la mansedumbre del que ya era manso o de una sobreactuación o insuficiente preparación para el mito. Lo que es seguro es que alguien lo ve en la plaza y al día siguiente en otra plaza ‑de abastos‑ habrá carne de toro de lidia. Especialmente apreciado, el plato de rabo o cola de toro. Exquisito según mercado y máster chef.


Feria de Abril, de diez días.

El argumento que dice más días de Feria no, que no los soportarían ni el cuerpo ni la cartera, tiene este otro: ¿quién le manda a usted ir, señor o señora mía? ¡Ni que ir a la Feria fuese una obligación! En realidad lo es: feria de vanidades empezando por tener caseta y desde el pescaíto hasta los fuegos artificiales.[1]

Vamos a imaginar que la Feria, como parque temático, adopta las fechas de una feria permanente (abierta, supongamos, de abril a octubre). La Feria estaría ahí como estuvo la Expo o como están otros parques temáticos y quien puede ir va y quien no puede o no quiere ir no va, ¿cuál sería el problema?

Entre un extremo y otro está la virtud: el modelo de fiestas de diez días, los que van de un viernes por la noche al segundo domingo por la tarde noche, modelo que siguen el Carnaval de Cádiz o las Cruces de Lebrija: dos fines de semana (seis días) muy potentes, festivos de por sí para una mayoría en situación de trabajar, y cuatro días laborables menos potentes, de lunes a jueves, cuando la fiesta se mantiene a otro ritmo. No, que ahora, al echar el cierre en sábado por la noche, queda un fin de semana engollipado y absurdo. Mañana, media ciudad jodida desmontando en domingo (se supone se pagan las horas extra) y media ciudad jodida a ver dónde nos reunimos o dónde comemos hoy, la familia, cuando en la caseta hay de todo y estábamos tan a gusto. No tiene sentido.

El alumbrao sería un viernes a las 24 horas. El pescaíto, esa noche o la noche siguiente, del sábado. Y los fuegos, tal como este año, el segundo sábado a las 24. El desmontaje de la parte pública y notoria (municipal, vaya) se haría el lunes siguiente al domingo de cierre, día laboral donde los haya. Patronal y sindicatos no tendrían nada que objetar.

[1] Desde 1847, primer año de Feria, a 1864, diecisiete años estuvo la Feria sin fuegos artificiales. Y las primeras fechas de la entonces feria agrícola y ganadera fueron los días lunes, martes y miércoles de Semana Santa, que entonces empezaba en Jueves Santo (de lunes a miércoles no procesionaban cofradías).

Fiestas de Primavera

Comunico a ustedes que Rafa Iglesias y Daniel Lebrato (TeVeo y eLTeNDeDeRo) andamos proponiendo a opinión pública y Ayuntamiento de Sevilla ‑tenemos solicitada audiencia con el alcalde Juan Espadas‑ la reducción de la Semana Santa (SSS) al multitudinario espacio, íntimo y seguro, del Estadio de la Cartuja, libre al fin la ciudad de las dudas sobre quién es quién, qué hace ése ahí, quién grita o pega una carrerita y libre ‑el espectáculo‑ de ¿quién lo organiza?, ¿quién lo disfruta? y ¿quién lo paga? (También, por supuesto, de quién rompe la compostura y merece la expulsión.)

Luego vendrá la Feria de Sevilla sin casetas particulares, abiertas al público como se hace en otras ferias, con caballos y charrés de uso rotatorio, compartido y para todos, integrados en el transporte urbano (Tussam) y una plaza de la Maestranza ya sin sangre.

Lean, si les parece, el breve a qué juegan los cristianos. Tres minutos de lucidez. Se admiten ideas y opiniones.


Rafa Iglesias 25años_SIN_curro