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el sexo de las bicicletas.

Daniel Lebrato por la Avenida de Sevilla 22 05 2017 (Foto Antonio Mateu) (2)
Foto: Antonio Mateu.

Discutían los antiguos sobre el sexo de los ángeles; los contemporáneos, sobre el uso de las bicicletas. Desde 1885, fecha de la primera bicicleta moderna, la bici ha sido desde sustituta del aristocrático caballo hasta la bicicleta indigente o proletaria. Solo desde que hay conciencia ecológica, la bicicleta se ve además como transporte sostenible. Y siempre ha habido ciclismo deportivo, bicicletas de juguete, bicicletas domingueras o de veraneo, y todo, según varones y hembras, que no ven con los mismos ojos ni las mismas máquinas ni el mismo uso que se les dé. Esa diversidad debería bastar para no legislar demasiado. En bici, solo una ley es cierta: la integridad física de las personas y no molestar a los demás, sobre todo a las personas que van andando.

Quienes creemos en el Estado para arbitrar y administrar la felicidad de la ciudadanía, pensamos que corresponde al Estado, a través de la DGT, legislar sobre la bicicleta, y no a nosotros: que si el casco, que si la alcoholemia, que si por aquí o por allí, carril o acera o itinerario. El cuento de nunca acabar. A la jurisdicción DGT ‑única en carretera‑ se añade la de ciudades o grandes municipios que se expresan mediante bandos, ordenanzas y policías locales. Y el enfoque es: quien algo quiere algo le cuesta, y las ciudades tienen que hacer por la bicicleta, que es bien poco. Pidamos -aunque algún ciclista no los use- los derechos de la bicicleta urbana:

1º) derecho a la libre circulación de la bicicleta, lo que incluye derecho a rodamiento (no a las calzadas de rodamiento salvaje) y derecho a circular en contramano, según los coches;

2º) derecho a la doble interpretación de los semáforos cebra: lo que está en rojo para el tráfico está en verde para el peatón con ruedas;

3º) derecho a estacionamiento y a garaje en comunidades y bloques de vecindad;

4º) derecho a reparación y mantenimiento: red de talleres;

y 5º) derecho a la propiedad y a no ser robada.

Y poco más. Las asociaciones ciclistas deberían consistir en sociedades de usuarios o consumidores y no creerse cada una el Ministerio de la Bici. A pedalear, a disfrutar y a no discutir si lo haces bien o mal o si yo lo hago mejor que tú. Siempre se han buscado la vida las bicicletas y han sido vistas con indulgencia por peatones y conductores. ¿Han calculado las ciudades el espacio que achican en hora punta las bicicletas que serpean en los atascos? ¿El hueco que dejamos, para que otro lo ocupe, cada vez que nos saltamos (según los coches) un semáforo? Se llama movilidad. Y a pedalear, que son dos días.

LASAIAK
San Vicente, 29, 41002 Sevilla

Con Guillermo 22 05 2017 (Foto Antonio Mateu)
Guillermo Lasaiak con Daniel Lebrato.

Con Antonio Mateu en el Taller del imaginero y dorador Emilio López Olmedo.jpg
Antonio Mateu, de Ciclistas Urbanos Valencia, Emilio López Olmedo, imaginero y dorador en Plaza del Pelícano 4, local 17-18, y Daniel Lebrato, en recuerdo de la Bicicultura del año 2006.

Gracias, Antonio Mateu y Lola, que hicieron las fotos, y a Emilio y a Guillermo, por la tarde tan agradable. Sevilla, 22 de mayo 2017.

seguridad a pedal, calzadas parte culos y máquinas de coser.

La DGT, dependiente del Ministerio del Interior, dependiente de Juan Ignacio Zoido, exalcalde de Sevilla, dependiente de Mariano Rajoy, va a hacer por la bicicleta en España lo que hizo el PP en Sevilla cuando Zoido fue alcalde: absolutamente nada. Aunque ‑eso sí‑ a ver si la siniestralidad se reduce un poco, que los telediarios están de escándalo de bicicletas muertas. ⇔ Aumentar las sanciones a conductores de coches es dar por hecho que las bicicletas van a seguir sufriendo atentados y atropellos.

1º.
Estas medidas a posteriori recuerdan las del Plan Bici de Sevilla ante el robo de bicicletas: ya que te la van a robar, guárdale en el manguito del manillar algún documento, o fotocopia, o ponle aquel marchamo metálico en el cuadro que pueda acreditar tu propiedad, en el caso improbable de que tu bici aparezca por el depósito municipal. ⇔ Nada como la matriculación voluntaria de bicicletas o con papeles en regla o tique de compra, lo que acabaría con el mercado de segunda tal como está: base del robo.

2º.
La confusión entre el ciclismo urbano, el de carretera y el deportivo, es nefasta y hay que distinguir. ⇒ La bicicleta urbana por calles estrechas de la ciudad histórica está pidiendo a bocinazos (para que no nos piten los coches) el derecho a contramano. Donde no caben dos coches, uno en cada sentido, sí pueden caber un coche y una bicicleta que le venga al encuentro. ⇒ Y, en vías de alta velocidad, nada mejor que el propio instinto ciclista: es gratis y no exige rádares ni más controles de policía. En vías rápidas y en territorio DGT, las bicicletas podrían circular por la izquierda, y a verlas venir. ⇔ Muchos accidentes por alcance o por absorción en los adelantamientos se evitarían así.

Ya es malo que haya esta clase política y ciertas asociaciones ciclistas que solo se hacen fuertes por zonas peatonales exigiendo como niños chicos más y más itinerarios bici (“El carril bici / quedó en acera; / de aquel carril / nadie se acuerda.”). Lo peor de unos y otros se demuestra pedaleando por las calzadas del callejero antiguo. ⇔ Si se le parte el culo por el empedrado o se descuajaringa su bicicleta, es que usted desoye el plan previsto: circule por la acera, hombre; mujer, con sillín bajo y pronto tacón a tierra, que frene en seco y no se nos caiga a tierra: viaja usted en una ¡máquina de coser! Otro día hablamos del estado de las aceras en ciudades como Sevilla.

Todo está inventado. La matriculación de bicicletas fue normal en España hasta los años 60 (años del desarrollismo a favor del automóvil). El interdit sauf vélo (prohibido salvo bicicletas) es normal en ciudades como Toulouse, donde se reconoce a las bicicletas el derecho a contramano. Y en carreteras de Estados Unidos, por ejemplo, las bicicletas circulan por la izquierda.

Tanto que se lleva la conservación de costumbres y patrimonio, no se entiende a estas asociaciones ciclistas que han acabado con el ciclismo de los abuelos y se creen que la bicicleta la han inventado ellas después de haber pasado por Ámsterdam o Berlín.


bici‑taller: asistencia en ruta o a domicilio

(publicidad) bici‑taller: asistencia en ruta o a domicilio.

Tanto si vivís en Sevilla como si no, si vais en bici o conocéis a alguien ciclista, nos rodean personas en bicicleta (renglones de silencio: ayer mataron dos). Lo que os paso es un servicio ejemplar que ojalá cunda por las ciudades.

Se llama Manuel Bici y es el primer bici‑taller en marcha con su bicicleta por itinerarios y calles de Sevilla. Su número es el 652 13 64 35. Atiende a diario, sábados y domingos, y ‑lo mejor‑ a domicilio. Si vas a coger la bici y te la encuentras pinchada. Si se te salió la cadena y ‑ya de calle‑ no quieres llenarte de grasa, Manuel te hace el trabajo sucio. Y por un precio muy justo. Llama o apúntate el teléfono 652 13 64 35. Manuel Bici.

–Enlace a reportaje, caso real: reventón de cámara un domingo por la mañana por Torneo junto al río de Sevilla. Apareció Manuel con su bicicleta taller y lo arreglo todo en cinco minutos.

Pueden leer además en eLTeNDeDeRo la Tauromaquia en espirales a la manera de Luis Martín‑Santos, sobre los toros, ese otro vehículo pacífico de manillar puntiagudo.

invisibilidad de las bicis.

El conductor que mató sin querer al ciclista (fue en Italia y sin Giro) declaró: –No lo vi, no lo vi en absoluto. Lo cual no es cosa de una vez ni de otra. Pasa siempre: las bicis no las ven coches que solo a sí se ven y se ven con derechos y código. Repasen las señales: prohibido o no prohibido, por aquí o por allí se refieren siempre a los coches.


las bicicletas y el estatuto de la ciudad.

Si en carretera la prioridad la tiene el coche (digamos que las carreteras se han hecho para los coches, ir en coche es normal) y, en carretera, la bicicleta es la excepción (que hay que regular y proteger conforme y según), en zona peatonal y en casco antiguo, la prioridad (lo normal) son las personas andando. Al Ayuntamiento de Sevilla (en sus distintas versiones: PP, Psoe, Izquierda Unida o Podemos) no hay manera de meterle esto en la cabeza. Diez años después del Plan Bici, lo quieren arreglar a base de más señales y señales. Con lo fácil que sería: el estatuto de la ciudad, por este orden: primero las personas andando o en carrito minusválido, después vehículos especiales, transportes públicos y carga y descarga, luego las bicicletas, las motos y, por último, los coches particulares. Saltarse el orden de prioridades no sería una falta de tráfico sino de educación cívica y respeto a los demás. Sobraría tanta señal y tanta ley y tanta ordenanza.

*


Sevilla.

Una encuesta de Irísaz Sociedad Civil nos pregunta a gente de Sevilla por la percepción que tenemos sobre nuestra ciudad. Este encuestado, para empezar, desconfía de sociedades civiles en la medida que admiten la existencia de la sociedad militar, la sociedad religiosa o la sociedad política. Quejarnos de la política o de los políticos sería un tópico. Quejarnos de la gente común sería otro tópico. Dicho lo cual,

Sevilla es el espejo donde se mira la actual política patrocinada por el llamado Estado del Bienestar: sociedad fuertemente clientelada a mayor voto para el Psoe a través de la oferta de empleo y subvenciones de la Junta de Andalucía. Susana Díaz, Macarena y Gran Poder, Betis y Sevilla y el ¡arsa y ole! cara al turismo y las fiestas, son el espejismo de una ciudad que caerá del sueño en cuanto un musulmán radical estalle su artefacto entre nosotros. Eso, por lo que toca a la proyección exterior de la ciudad. En cuanto a sus entresijos internos, ¿qué decir de la mendicidad, de la desigualdad y del feísmo de quien enseña su muñón en calle Sierpes a cambio de una moneda?, ¿qué decir del qué hay de comer de quien hurga en los contenedores de basura?

De ejemplo del cainismo sevillita entre clases medias, sirve el Plan Sevilla Bici que no esconde el rechazo que la Sevilla del automóvil siente por la Sevilla de la bicicleta, y hablamos de dos gestiones en manos izquierdamente próximas: una mano el Psoe, desde tráfico y urbanismo, y otra mano Izquierda Unida (el tiempo que formó coalición en el gobierno municipal), desde participación ciudadana. Al día de hoy, Sevilla en bici por el casco antiguo: salvo si circula por la alfombra roja o verde de los itinerarios bicis de Izquierda Unida, más acera‑bicis que carriles (que, diez años después, muestran su deterioro como obra pública y a ver de dónde salen los dineros), los feroces adoquinados en bruto que el Psoe no ha refilado (en nombre, se supone, de conservar los empedrados históricos) parten el culo y taladran el cuerpo de ciclistas por la calzada. (Sonríe el conductor en su 4×4 y el ciclista se queja y toca el timbre por zonas, por su presencia en bicicleta, escasamente peatonales.) Total: una pareja cogida del brazo no puede pasear por Sevilla (un carrito minusválido, tampoco) sin descomponer la pareja (¡se ven tantas parejas en tándem o fila india!), sin saltar obstáculos (Sevilla: la ciudad de los bolardos), sin subir y bajar ridículas aceras (que marcan el carril‑coche) y sin que le piten unos y otros. Y eso que Sevilla era la ciudad de las personas. Mientras no acabemos con el señoritismo, cuya capital mundial es Sevilla.

Próximamente, el carril‑cofradías por la Carrera Oficial, el carril-paseíllo por la Maestranza y el carril-paseo de caballos por la Feria de Abril. ¡Qué arte!

Daniel Lebrato, eLTeNDeDeRo, 21/02/2017

# enlace a Triana en primavera (photwalk, sábado 25 de marzo, con Juan Duque)