Etiqueta: Zafarrancho Vilima

juntiña.

[24.400 gugles] de niño, no me gustan esas juntiñas que tienes en la plazoleta. La palabra no figura en el Dile ni en la Wikipedia. Habría que definirla como juntiña: coloquial peyorativo o meliorativo: 1. afición a otra persona. 2. trato que se tiene con alguien, puede ser pasional. 3. reunión de gente que comparte algo en común, sinónimos: pandilla, peña, basca. juntiña viene del latín iunctus, unido, uncido, enlazado, más el diminutivo –ina, –iña, que apunta influencia gallega (portugués juntinha). La palabra junta (desde 1055) da el rústico yunta, pareja de animales de tiro. Familias son justa (torneo), yugo, yugada, yugular, conjugar, subyugar y participa en la preposición prefijo yuxtaponer y en biga, triga y cuadriga, carro tirado por dos, tres o cuatro caballos. Remotamente hay que ir hasta el griego zigóo, unir, que participa en las palabras cigoto o zigoto (célula resultante de la unión de gametos masculino y femenino) y yoga, sánscrito unión (cuerpo mente). Más familiares: ayuntamiento (hacia 1250), coyuntura (mitad siglo 13), adjunto, conjunto, conjunción, conjuntiva, conjuntivitis, subjuntivo, disyuntiva. Locución: a pies juntillas (1625), rotundamente, que fue antes a pie juntillo, (1604) y a pie juntillas (1625), por influencia de locuciones como a sabiendas o en voladas.

Donde más se usa la palabra es en República Dominicana: ¡Esa juntiña con Luis te va a traer problemas, te lo digo yo!

En España, se registra esta iniciativa: Juntiña de mujeres haciendo buenas migas, que no se refiere a si están buenas o bien cocinadas las migas, sino a la hermandad y concordia entre mujeres inmigrantes y autóctonas de Don Benito (Badajoz), 2017.

En septiembre 2018 el Vinilo Rock Bar de Sevilla (Relator, 21) convocó un aniversario y juntiña de su peña (en la foto aparecen solo masculinos en edad zafarranche).

En música, hay La Juntiña y Hedrich Báez (febrero 2018), que fusiona afro dominican jazz, y un rapero Don Miguelo, también dominicano, que interpreta una impresentable La juntiña, que no les recomiendo.

Quédense, en cambio, con El niño yuntero de Miguel Hernández, cantado por Serrat, y den ejemplo con las buenas compañías ahora que ustedes, que son madres y padres de familia, vigilan la juntiña que se traen sus menores y adolescentes.

Fuentes: Etimológico de Chile, Corominas y [eLTeNDeDeRo].


trabajando en balde para que otros vivan de balde.

trabajandoen balde

de balde, locución adverbial que significa gratuitamente. (Modernitos dirán free y concejales dirán hasta completar el aforo). Ojo a la preposición: de balde es gratis y, en balde, inútilmente. No confundir tampoco con balde, cubo para el agua, ni con baladí, de poca importancia. De la misma raíz son baldío, terreno que no se cultiva, esfuerzo sin éxito, y baldado, imposibilitado o muy cansado. Todo viene del árabe andalusí bátil > batl > bald, que significaba estúpido, idiota, imbécil, y de ahí a inútil, impedido o inválido. Juzguen ustedes. Panem et circenses: el circo gratis para contentar a la estúpida plebe.

En una canción de la lírica tradicional canta una muchacha con desparpajo a su madre: «Como ya no se usan los virgos, madre, un virgo que tenía lo di de balde.» Manera de dar con gracia y por soleares noticia de una desgracia familiar.

Paguen sus copas, sean generosos, no vandegorris, dicho en País Vasco. No sean banales. Cuiden el bálano. No es baladí ni lo dice en balde el profesor baldado que les habló de balde.

ENLACE A DE BALDE EN CASTILLEJA


 

de balde.

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La Cámara de los Balones es un espacio de Radio Sevilla Cadena Ser ideado por José Antonio Sánchez Araújo (Alcalá de Guadaíra, 1945) allá por el año 94 (hace ya 25 años) con el objetivo de humorar las rivalidades Betis Sevilla y lo que venga. En 2010 el programa pasó a José Guerrero, el Yuyu, y, desde septiembre 2018, a su conductor actual, Manu Sánchez, quien sigue contando con Fran Ronquillo, único superviviente de la etapa Yuyu y quien sigue dando vida, mediante imitaciones, al Maestro Araújo. El pegajoso asfalto de La Cámara de los Balones es el localismo y, su techo de cristal, Canal Sur o El Larguero, de cobertura nacional.

A La Cámara me llevó Zafarrancho Vilima, a invitación de Manu Sánchez para un directo abierto al público en el Centro Cívico de Castilleja. La emisión tuvo tres ejes, Castilleja, el deporte y el feminismo (ante el inminente 8 de marzo) y un remate de los tomates con Zafarrancho Vilima (Álvaro con Manolo y Patri). ¿Qué pintaba allí el Profesor Lebrato, a quien trataron, sin merecerlo, como estrella de plató? (Por esas cosas de la vida, a Rafa Iglesias, de TeVeo, y a Álvaro Martín, de Zafarrancho Vilima, los dos humoristas, el profesor Lebrato les hace gracia o hacen uso de él para la parte seria de sus proyectos.)

De entre las demandas lingüísticas en que me mete Álvaro Martín, cabían, para la ocasión, cámara, balones, castilleja (de la cuesta, del campo, de guzmán y de talhara, todas en el Aljarafe cuando lo normal es castillejo o castillejos); cuesta, relieve en cuesta, alixeño, castillejano, palabras así. Al final, y dado que la entrada al acto era gratis (free), al profesor propusieron el sintagma de balde, locución adverbial procedente del árabe andalusí bátil > batl > bald, donde significaba estúpido, idiota, imbécil, simple, necio, torpe, y de ahí a vano, inútil, nulo, inválido, efímero o caduco. Semejante etimología (suministrada al momento a mi teléfono por el magnífico Diccionario Etimológico español en línea de Chile) no la podía el profesor lanzar a un público no iniciado y por demás entregado a las buenas causas del día y de su pueblo. Me limité a notar la diferencia entre de balde, que es gratis, y en balde, que es inútilmente, y a traer, por su común raíz, las palabras baldío (terreno que no se cultiva o esfuerzo sin éxito) y baldado (imposibilitado o muy cansado) y cómo allí estábamos de balde y no en balde, pues aunque alguien acabara baldado, todo sería, fue, con aprovechamiento.

Otro día hablamos de cómo en lenguaje deportivo se puede y se debe aplicar un lenguaje coeducado que evite el penoso desdoble (la afición, mejor que los aficionados y las aficionadas) y que cumpla las normas de inclusión. Gracias: Álvaro Martín y Manu Sánchez.

pejiguera

 para el Martes de Carnaval.

De un montón de cosas que nos amargan la vida, pública o privada, podemos decir que son pejigueras. Y para qué poner ejemplos, estando a la vuelta del miércoles de ceniza (que ya es cenizo) doña Cuaresma, el 8 de marzo, la sentencia al Procés o las elecciones anticipadas.

En pejiguera luchan y se dan la mano el fitónimo, nombre femenino de la planta y de la plaga que ocasiona de hojas de pejiguera (duraznillo), y el adjetivo que, por metáfora, se aplica a varón o hembra, persona cansina por naturaleza. Eso explica el género gramatical (masculino, femenino, neutro), que oscila en la estadística de usos en Google: pejiguera [38.900] una pejiguera [2.670] un pejiguera [1.420], un pejiguero [1.530] pejiguería (no en Drae) [751 resultados].

El Google Oxford da la palabra como femenina y coloquial y como exclusiva del español de España (lo que no es cierto): “cosa molesta y de poco provecho que trae muchos problemas y dificultades”. El Vox Larousse: “Del bajo latín persicaria, duraznillo: Cosa o asunto que causa dificultades y molestias sin reportar grandes beneficios. Sinónimo: lata”. La Academia, también femenino y coloquial: “1. Cosa que sin traernos gran provecho nos pone en problemas y dificultades. 2. hierba pejiguera (moco de pavo o cresta de gallo), duraznillo”.

La raíz sería el latín persicaria, duraznillo, de persicus, melocotón. Corominas data la palabra en 1607 y la acepción ‘embarazo’ o ‘dificultad’ la explica por el sabor picante de la planta. El Wiktionary trae pejiguera como masculino y libra a las hembras: “Persona de sexo masculino que frecuentemente encuentra faltas y reparos a asuntos de escasa importancia, sinónimo: tiquismiquis”. Word ofrece como sinónimos lata, pesadez, joroba, monserga, impertinencia, fastidio, estorbo y alguno más. El Etimológico de Chile pasa del melocotón y se centra en sus hojas, que son muy invasivas, atascan las acequias y forman una maraña muy difícil de desenredar, verdadero incordio para los agricultores, de donde vendría la pejiguera como quien dice la peste, la plaga, la ruina, la muerte para la cosecha. En el Drae de 1817 no aparece el fitónimo sino embarazo, disgusto o dificultad. En 1956 la Academia rectificó y dio paso a la acepción actual.

Para la pérdida de la ere de persicaria (ere que sobrevive en albérchigo y prisco), el de Chile remite a piesco y piescu, asturleonés, gallego pexego, portugués pêssego. La línea sería gallego pexigueira > castellano *pexiguera > español pejiguera, entre Galicia y Extremadura, donde la palabra es muy potente.

La casa recomienda que no se muestren pejigueras y faciliten la vida a su entorno. “Yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas”, decía el buen Antonio Machado. No hagan como quien vive en guerra con los hombres y en paz con sus entrañas, cómodo para ir al váter, complicado cuando se sale de casa.


 

dar cuartos al pregonero.

Joaquín Sabina pregona el Carnaval en Cádiz

Igual que en “hasta mañana” hay quien añade “si Dios quiere” sin creer en Dios, vamos dejando muletillas sin venir a cuento o quizá porque el subconsciente nos traiciona. Torra, Puigdemont y Artadi son los únicos tres nombres propios de la política española traídos a su pregón de carnaval por el pregonero Joaquín Sabina. Los encajó así: «El carnaval es un fuego / que agita el mítico juego / de la duda. / Y si pa colmo es en Cádiz / Torra, Puigdemont y Artadi / me la sudan». (Yo creí haber oído [arcadi], por Arcadi Espada, tenido por facha, pero no: se trata de Elsa Artadi, diputada por Junts x Cat que alguna vez sale por la tele.)

Seguramente [artadi] solo aparezca por su sonido y por rimar con [cádiz] teniendo en cuenta que el esforzado en la rima consonante alcanzó estas cimas: «No me calientes la boca / que ya vengo calentito / y puestos a hacer versitos / hoy tiro porque me toca; / le pido a las musas locas / que alumbren mis gorgoritos / dándome un empujoncito / que me iguale con tu altura / ya que la literatura / en Cai me ha puesto un pisito

Dar cuartos al pregonero [un cuarto (5.990 gugles), dos (574) o tres (4.810)] significa compartir con persona indiscreta algo que se sabe que esa persona va a difundir a la primera. «Por algo me he vestido de pirata / pa tener bula pa meter la pata / de palo, que a mi edad no es mal remedio / pa mi pierna más larga: la de en medio.» Anti catalanismo, ripio y masculinismo ¿para agradar a una audiencia españolista poco versada y chabacana?

Otro día nos preguntábamos si esto es “el hombre”. Hoy nos preguntamos si esto es poesía inteligente y progresista. De comparsa, el coro de amistades de Sabina y, del resultado, dijo la prensa: ¡un pregón inigualable! Lo suyo: dando cuartos (que son euros, propaganda y aplausos) al pregonero.


–enlace al guion del pregón completo

cómo hablamos: jardazo, citrato, lebrillo y atrinque.

jardazo (como *fardazo, no en Drae), aumentativo de fardo. Golpe del cuerpo al caer pesadamente a tierra. De jarda y harda, en Andalucía, costal, saco. En Drae desde 1970. Sinónimos: costalazo, porrazo, talegazo. Según Corominas, fardo viene de fartum, relleno. Es voz expresiva con ánimo de exagerar el tropiezo ajeno que nunca acaba en consecuencias graves sino estrepitosas o ridículas. El grupo completo sería dar o pegarse un jardazo o un jardazo que no veas. Se registra también jardalazo, más de lo mismo. El escritor y periodista Enrique García-Máiquez escribe en La Andalucía inglesa (enero 2016): “Había tenido una caída espectacular del patinete, de la que no me explico cómo se levantó tan campante, sin haberse roto ni las gafas ni los huesos. Me limité a exclamar para mis adentros: ¡Qué jardazo! ¿El andalucismo jardazo no vendrá de hard, por la dureza del golpe? Ya sabemos que la Baja Andalucía tiene un puntito de inglesa”. Dice otro: «Es lo mismo que cuando somos testigos de un monumental jardazo, antes de pensar en el daño que pudiese ocasionarle al sujeto del aterrizaje, esbozamos una ligera sonrisa, por no decir una sonora carcajada.» Todo, de un tiempo pasado cuando el saco no tenía rival en el embalaje, carga y transporte y, donde, como siempre en las obras en Andalucía, hay gente ociosa y con guasa contemplando lo que curran los demás, también los tropiezos ajenos. En su Colección de cantes flamencos (1881) Demófilo recoge esta soleá: «Asómate a esa bentana y echa los brazos ajuera y haz como que te caes; verás que jardazo pegas.»


citrato, sal de ácido cítrico, cultismo (desde 1720) que viene de cidro, árbol semejante al limonero, del latín cítreum, limón. De la misma familia léxica son cidra, fruto del cidro, cedrón, hierbaluisa (por su olor a limón) y cítrico. Citratos populares ha habido dos: las sales del ácido cítrico, que son buenas reguladoras de la acidez, y el citrato de calcio o sal amarga, para la preservación y condimentación de alimentos.


lebrillo. Vasija de barro vidriado, de plata u otro metal, más ancha por el borde que por el fondo, y que sirve para lavar ropa, para baños de pies y otros usos. La Academia lo da de origen incierto y el Corominas lo relaciona con el diminutivo del latín labrum, pila, bañera, cruzado con el mozárabe librel. Son célebres los lebrillos en las letras de las sevillanas corraleras de Lebrija que se cantan en cuanto llega mayo.


atrinque. Verbo atrincar, sujetar, asegurar con cuerdas o lazos, viene de trincar, del occitano trencar, también trenzar. Aunque pueda parecer vulgarismo (como amoto o afoto) atrincar es verbo admitido por la Academia. La a‑ prefijada es similar a la a‑ de agarrar, que viene de garra, de asegurar, de seguro, o de agradar, de grado. El fenómeno recibe el nombre técnico (tecnicismo) de epéntesis, adición de sonidos a comienzo de palabra.


brillantinas.

Antonio_Machado_por_Leandro_Oroz_(1925)

brillantina [3.710 millones de gugles]: preparación cosmética que se usa para dar brillo al cabello. Fue invento francés presentado en la Expo de París en 1900, brillantine, de brillar (1617), del italiano brillare (siglo 13), emitir luz viva y temblante, voz de creación expresiva emparentada con rielar (“la luna en el mar riela”, Canción del Pirata de Espronceda), de donde brillante (adjetivo y sustantivo) y brillo. La raíz sería berilo, de berilus, piedra preciosa la más brillante, originaria de la India (topónimo Vélur), que en latín medieval pasó a designar los espejos. Brillantina fue una de las traducciones del título de la película Grease (1978) en Chile, Colombia y Ecuador, otras veces Vaselina o simplemente Grease. La brillantina original se fabricaba con aceite de bergamota, fruta entre la menta y el limón. Era de uso mixto, mujeres y hombres; se aplicaba la brillantina al pelo y luego se peinaba o se hacía el moño. En los tiempos de el hombre y el oso, cuanto más feo más hermoso la brillantina fue (con el agua de colonia, la loción tras afeitado y el desodorante) de las primeras coqueterías masculinas, sin duda por su función gomina o fijador que contribuía a disimular la alopecia o diversa forma de calvicie mal vista entonces. No confundir viril varonil con viril con uve de vidrio o vidriera (1611), antes beril (1ª mitad siglo 15), también de berilo: cristal que encierra la custodia para la exposición del Corpus. Góngora: “que habéis para viriles usurpado” (Soneto De pura honestidad templo sagrado, 1582). Brillantina usaron Lorca, Alberti y Luis Cernuda (de frentes despejadas) y Ortega y Gasset, que se tapaba el cráneo de lado a lado; también, los hermanos Machado, a 80 años de la muerte del poeta del “torpe aliño indumentario”, coqueto Antonio Machado. En su recuerdo, sean presumidos y cuiden su imagen. Es un consejo del profesor Daniel Lebrato punto com, con ce de “calvo seré, mas calvo enamorado”.

Ilustración: Antonio Machado, por Leandro Oroz, en 1925. Tenía el poeta 50 años.