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manual del terrorista.

Instantánea 2 (16-11-2018 11-15)

1.
Seguro que les repugnan los casos de corrupción, y, dentro de la corrupción, más que la corrupción tipo caso Eres (donde el dinero faltaba) les repugna la corrupción que va de arriba a más arriba donde el dinero sobra, como la que producen y administran los Bárcenas y los Urdangarines y destapan los Villarejos. Ante todos los casos, el demócrata habitual se queda pasmado y no acierta a nada (como mucho, a cambiar su voto hasta la siguiente corrupción).

2.
Ahora imagínese usted una mente lúcida, iluminada, clarividente o, si se quiere, extremista por una idea, fanática por una causa. Usted, como fanático, no se limita al ritual “es que son todos iguales” (por decir PP y Psoe, Casa Real, etcétera), sino que usted va más allá: iguales, iguales, la España corrupta y la España que la sostiene (es decir, usted mismo, usted tiene una ética y no se salva).

3.
Ante la imposibilidad de prosperar por los métodos habituales (cambiando el voto o creando un partido y presentándose a elecciones, esa chorrada de cosas que ha visto usted hacer, sin ir más lejos, al que fue movimiento Podemos), usted concibe métodos de cambio extremo; extremismo que hay que entender como afán de que se extinga (o se muera, si es un ser vivo) aquello que usted piensa que tendría que desaparecer: el capitalismo, la patronal, la banca, el rey, se admiten ideas.

4.
Los ejecutores tipo Torres Gemelas o Charlie Hebdo estaban convencidos, como usted está convencido, de que el mundo occidental no tiene arreglo por la buenas y ha de ser destruido por las malas, aunque esa destrucción será tan, tan, beneficiosa para su causa que hasta merece que un ejecutor, usted, dé la vida por esa causa y, con usted, aquella pobre gente inocente que tan inocente no es puesto que trabaja para o de alguna manera sostiene el edificio que usted acaba de derribar en su imaginación, gente que con el voto, con el negocio, con el trabajo o con su presencia estando ahí el día de la deflagración sencillamente manifestaba con quién estaba.

5.
Hay, además, ejecutores creyentes en la otra vida y, si entre las víctimas inocentes de las Torres Gemelas y de Charlie Hebdo, cayeron personas inocentes y buenas, se habrán ganado el mismo cielo que sus ejecutores.

6.
Si tuviéramos que subrayar los ingredientes de la imaginería ejecutora, veríamos (hemos visto ya) ideas fuerza que son iguales, iguales, que las de la democracia de los demócratas: desde el todo por la patria y la justificación de la guerra con su daños colaterales, hasta la religión con la exaltación de otra vida con sus santos, sus mártires y su felicidad final.

7.
La cifra de víctimas inocentes caídas por la guerra del Islam contra Occidente todavía está muy lejos de Hiroshima y Nagasaki y de todos los muertos que se han muerto en un montón de perros apagados por disparos y bombardeos de los gloriosos ejércitos nacionales occidentales titulados, eso sí, de defensa y de misiones de paz, faltaría más.


 

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Eta o la muerte tenía un precio.

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El pensamiento común acepta que con el terrorismo o con los terroristas no se puede negociar. Ejemplos y casos en que sí se ha podido negociar sobran a quien los quiera saber. Otra cosa es que el Estado que la ciudadanía lleva dentro, impida a la ciudadanía analizar el hecho terrorista más allá de la elemental condena del terrorismo “venga de donde venga”. El largo historial de Eta está lleno de muerte rifada, a quien le toque, a quien pasaba por allí (como fueron las víctimas del atentado de Hipercor) y de crímenes premeditados con objetivo preciso (como los atentados contra Melitón Manzanas o Carrero Blanco). Una variante de la premeditación es el secuestro de persona o la amenaza de atentado de bomba a cambio de que el Estado haga o ceda en algo a petición del grupo terrorista. El chantaje al Estado que mejor conoció la gente de mi generación fue el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Yo seguí aquel sábado 12 de julio de 1997 por la tele y, desde mi sobremesa, pensé: la vida de este hombre bien merece alguna estratagema, algún gesto inventado por parte del Estado. A cambio de la vida del concejal secuestrado como rehén, Eta pedía el acercamiento de los presos de la organización terrorista a las cárceles del País Vasco. Razoné: Si yo fuera el Gobierno (que entonces presidía José María Aznar), daría una señal de negociación aunque, luego, desde mi condición de Estado, me desdijera y no cediera a negociación ninguna. Si me han seguido hasta aquí, el Estado contra Eta seguiría siendo el Estado contra Eta y Miguel Ángel Blanco habría celebrado en mayo pasado su 50 cumpleaños. Sobra decir que si la persona secuestrada hubiera sido, un suponer, el rey Juan Carlos, el Estado negocia con Eta, ¡vaya si negocia!, pero Miguel Ángel Blanco no era más que un concejal de provincias, o sea, la muerte tenía un precio. Con mi dinero -pensó este ciudadano que paga sus impuestos-, con mi dinero ¡no!

Daniel Camaleón en grande (2)

Ejemplo del cristal con que se mira.

lectura de Eta.

paloma-de-la-paz-picasso

Aprovechando que Eta desaparece,
venga esa acción de masas para que disminuya hasta que desaparezca
todo el gasto militar y todo el aparato del Estado represivo y con armas.
¡España, neutral y objetora!
*
Y si es por víctimas,
reciban todas el mismo tratamiento,
también las del franquismo y del ejército español,
que, desde el 36 a aquí,
tampoco ha pedido perdón.


 

jo tinc por.

Mientras no cambie el suicida,
la mentalidad que le lleva a ser él la primera víctima.

Tinc por porque lo que pasa ahora no pasaba antes y los culpables de que pase (quienes rearmaron las religiones como un troyano contra la Unión Soviética) no han pagado ni van a pagar por ello (España, vía PP Aznar, en las Guerras del Golfo). Tinc por porque la reacción es que no podrán con nosotros ni contra nuestra /libertad /cultura /democracia /civilización ni contra nuestro mundo /mundo occidental /mundo de valores /derecho a salir /a seguir como si nada. Tengo miedo a las manos en las manos que estamos, a su estampa orgullosa y a sus guardaespaldas de lujo. Tengo miedo a la exaltación de la patria y a la misa funeral, a las velitas, a las fotitos, a los peluches, a los reenvíos particulares sobre el pequeño niño Julián. Miedo a las Víctimas del terrorismo y a los fastos de la efeméride en cuanto pase un año. Y otro, y otro, y se siga diciendo yo no tengo miedo.

Mientras no cambie el suicida, la mentalidad que le lleva a ser él la primera víctima (en Barcelona, gente de 17 o 22 años de edad), yo seguiré teniendo miedo. Miedo al cielo que le tienen prometido y a quienes se lo prometen. Miedo a la explicación que distingue entre el yihadista malo y el islamista bueno. Miedo de la religión, de todas las religiones, de la cristiana y de la judía, y de quien las llama cultura que, como es cultura /costumbre /tradición, no ha de cambiar. ¿No han de cambiar? Entonces yo seguiré teniendo miedo, hispano catalán: yo tinc por.


bufonada

apostilla de Rafa Iglesias

No debió haber en Barcelona más gritos que el de libertad, escribe un calumnista de Diario de Sevilla. Precisamente libertad democrática clamaban esas voces. Y no hay peor sordo que el que no quiere oír. Y hay quien mira, pero no ve. O mira a otro lado. O cierra los ojos a la evidencia arrolladora.

El que siempre será el principito y nunca El Rey, y su séquito de siervos convenientes de estómagos agradecidos, intentaron rentabilizar políticamente la situación. Y les salió el tiro por la culata. Simplemente. No. El pueblo catalán no tiene miedo. Ni a terroristas ni a otras amenazas solapadas por parte de erroristas. Esos mismos que cacarean hacer un referéndum NO es democrático. No. Ni miedo ni respeto, a quienes no lo merecen, pues no se lo han ganado, por reciprocidad pura y sentido común. La ley del embudo no cabe en una democracia del siglo 21. Y las herencias pseudo feudales, heredadas de un dictador genocida golpista, menos. ¿Se imaginan en Alemania un aristócrata mandando, dejado atado y bien atado por Hitler? ¿Política ficción, verdad? Pues eso.


azar, azor y aznar.

Bush,_Barroso,_Blair,_Aznar_at_Azores

El azar es la suerte. El azor, un ave rapaz. Las Azores, unas islas.[1] Y el Trío de las Azores, la reunión de Bush, Blair y Aznar[2] el sábado 15 de marzo de 2003 para lanzar la invasión de Irak. Cinco días después, el jueves 20, ya se acabó el alboroto y ahora empieza el tiroteo. Sobre el Trío escribe Maestro Liendres:

Siempre preferí una foto de los Ozores (familia de actores) que una del Trío de las Azores. Será porque una me esboza una sonrisa que fácilmente llega a carcajada mientras la otra me asusta igual que los mesiánicos terroristas.

Manera de decirnos, Maestro Liendres, que el Trío BBA sigue impune y que, a la altura que está el yihadismo, cada muerto que matan al azar lo matan con motivo ‑si es que hay motivo para matar‑ del trío Bush Blair Aznar, que no es azar, o sea.

[1] Las Canarias portuguesas están a 1400 km al oeste de Lisboa, nueve islas que deben su nombre a su descubridor, Diogo de Silves, quien quedaría impresionado por la cantidad de azores que sobrevolaban las islas, cuando azores azores no había ninguno. La cetrería era importante entonces y equivocarse de pájaro, mucho más grave que ahora.

[2] El cuarto en la foto fue el portugués Durao Barroso, que ofició de anfitrión. Esta pasión por el tres, las tres hijas, los tres cerditos (Bush, Blair, Aznar), es de raíz folclórica y a ella se acogió Alejandro Dumas con sus tres mosqueteros (1844), cuatro en total.


ojo por ojo en Londres.

Tanto ‘éxito’ antiterrorista en Londres huele a represalia y hace pensar la nueva táctica anti terrorista: detener personas del entorno y familiares del yihadista y disuadir a futuros mártires suicidas. El suicidista sabe qué hacer con su propia muerte (que es el cielo del Profeta) pero no con la cárcel de sus madres o esposas (que es el infierno en Guantánamo). El método se llama [toma de] rehenes y [medidas en] represalia y fue usado por ejércitos invasores para combatir la resistencia. En acciones de sabotaje o de guerrilla contra sus tropas, el procedimiento era siempre el mismo: tantas bajas padece el ejército invasor, tantos inocentes hombres, mujeres o niños se cogen al azar entre la población civil y se les fusila allí mismo. Hitler y el nazismo, la vieja historia.


 

22 para entender el mundo.

Para entender el mundo, hay que meterse en la cabeza deL joven Salman Abedi, de 22 años, nacido en Mánchester y de familia libia. Pasadas las 22 horas del lunes 22 de mayo de 2017, hizo estallar la bomba que mató, con él, a 22 personas. (Las 59 heridas suelen considerarse un fallo en estos casos.) Quien hable del Mánchester Arena y no hable de él, es que no quiere entender el mundo.