Etiqueta: toros

el público de los toros.

salida de los toros.jpgSevilla, domingo 7 de mayo 2017, 20:45 horas. Terminó la corrida. La afición deja La Maestranza. Tendido sol, a la calle Adriano. Las fotos están hechas a la altura de la Bodega San José. Son los culpables de la fiesta. Unos porque entienden de toros pero no entienden que los tiempos no están para matar toros. Otros porque van ‑más que a ver‑ a que los vean. Casi todos se alegrarán el día de la prohibición. Qué dinero nos ahorramos, vida mía, y qué pesadas las tardes viendo seis veces lo mismo. Cuando fuimos a Roma no había sangre en el Coliseo y nos pareció tan hermoso.

reportaje pinchando aquí: fotos.


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Gracias y desgracias del toro de lidia.

SEIS TOROS, 6.
Tauromaquia en espirales a la manera de Luis Martín‑Santos


1º. Matar toros es ‑mucho más que animalista‑ conservacionista. Y de una especie que, sin la Fiesta Nacional (pongámosle las mayúsculas cuanto antes), estaría en peligro de extinción. El toro bravo es un ser para la muerte. Podemos decir ‑sin temor a equivocarnos‑ que ha leído a Heidegger.


2º. La especie toro bravo o toro de lidia incluye su hábitat, finca donde se cría y grey humana que lo cuida hasta llevarlo con mimo a su destino: desde el ganadero o empresario terrateniente y latifundista, hasta el veterinario, el mayoral, el picador, el mulillero, el mozo de cuadra, peones o gañanes de los de Los santos inocentes, o la criada de ahora mismo los recibe don Eduardo. Todo esto, en la España piel de toro y toro de Osborne, mejor sitio del mundo que eligen los toros de lidia para realizarse como mito, lo que determina el paisaje económico y social de la baja Andalucía y de vastas comarcas de la Ruta de la Plata, esa luna enamorada de los toros y de los caballos de raza que se las verán con ellos en el señorito arte del rejoneo.


3º. A ese paisaje agrario con toda su geografía humana se añaden ciudades y grandes y medianos pueblos (los pequeños soltarán vaquillas), con sus concejalías de cultura o fiestas mayores, que tienen dispuestas sus ferias con sus plazas de toros, sus taquillas, su venta anticipada por internet, sus guiris y forasteros, sus verdaderos aficionados o entendidos, sus bares y restaurantes, sus hoteles y comercios del entorno, más  vendedores ambulantes ‑reventa de entradas incluida‑ con algún Cortadillo de bolsos y carteras ajenas. Más policía, pues. Todos esperan el cartel de no hay billetes, máxima condecoración en días de corrida. Al conjunto, lo llamaremos cultura y civilización y casi, casi, religión: algo en lo que ‑para ser buen español‑ hay que creer y, si no, ahí está Cataluña, cuya anti españolidad se demuestra andando con la abolición.


4º. Existe además una promoción de muchachos (y unas pocas atrevidas) que, sobrados de facultades y medios familiares, no obstante eso, eligen no las cómodas carreras de medicina, derecho, ingeniería o ni siquiera el balompié; eligen la arriesgada carrera superior de tauromaquia: perito en capotes y banderillas, maestro o diestro matador de toros con la muleta: torero (o toreador, en otras latitudes) de los de a ver dónde está ese bicho, a ver si tiene cuernos (huevos) como dice, que me lo despacho aquí mismo de una estocada. Opcionales: la folclórica tras el abanico en el tendido sombra y recibir ante los toriles a porta gayola.


5º. Va a terminar la corrida y la crónica es siempre igual y la misma. Leemos en ABC: Torerito de Tal (de azabache y oro) muy bien que estuvo (quien dice bien, dice valiente, decidido, animoso, arrojado, entregado,  templado, con voluntad, con ganas, con mando) pero no le acompañó el toro en su faena. Vaya por Dios. Y aquí aparecen calificativos de manso, afeitado, semi toro, saco con cuernos, con percha, con manillar, cabestro, buey, vaca o becerrita; nunca notas por exceso de bravura o de trapío.


6º. Total. Por culpa de las ganaderías y de los toros, que ‑habíamos quedado‑ son los primeros interesados en la fiesta, falla ‑curiosamente‑ la fiesta de los toros. Vuelva a leer el toro número uno y procure no perder el hilo (de Ariadna) o la razón.


Sobrero. Estas espirales martinsantosas (o martinsantinas) excluyen ‑pero incluyen‑ la posibilidad cierta de que el torero muera o sufra algún desgraciado percance en el ruedo, culpa sin duda de la mansedumbre del que ya era manso o de una sobreactuación o insuficiente preparación para el mito. Lo que es seguro es que alguien lo ve en la plaza y al día siguiente en otra plaza ‑de abastos‑ habrá carne de toro de lidia. Especialmente apreciado, el plato de rabo o cola de toro. Exquisito según mercado y máster chef.


Sevilla.

Una encuesta de Irísaz Sociedad Civil nos pregunta a gente de Sevilla por la percepción que tenemos sobre nuestra ciudad. Este encuestado, para empezar, desconfía de sociedades civiles en la medida que admiten la existencia de la sociedad militar, la sociedad religiosa o la sociedad política. Quejarnos de la política o de los políticos sería un tópico. Quejarnos de la gente común sería otro tópico. Dicho lo cual,

Sevilla es el espejo donde se mira la actual política patrocinada por el llamado Estado del Bienestar: sociedad fuertemente clientelada a mayor voto para el Psoe a través de la oferta de empleo y subvenciones de la Junta de Andalucía. Susana Díaz, Macarena y Gran Poder, Betis y Sevilla y el ¡arsa y ole! cara al turismo y las fiestas, son el espejismo de una ciudad que caerá del sueño en cuanto un musulmán radical estalle su artefacto entre nosotros. Eso, por lo que toca a la proyección exterior de la ciudad. En cuanto a sus entresijos internos, ¿qué decir de la mendicidad, de la desigualdad y del feísmo de quien enseña su muñón en calle Sierpes a cambio de una moneda?, ¿qué decir del qué hay de comer de quien hurga en los contenedores de basura?

De ejemplo del cainismo sevillita entre clases medias, sirve el Plan Sevilla Bici que no esconde el rechazo que la Sevilla del automóvil siente por la Sevilla de la bicicleta, y hablamos de dos gestiones en manos izquierdamente próximas: una mano el Psoe, desde tráfico y urbanismo, y otra mano Izquierda Unida (el tiempo que formó coalición en el gobierno municipal), desde participación ciudadana. Al día de hoy, Sevilla en bici por el casco antiguo: salvo si circula por la alfombra roja o verde de los itinerarios bicis de Izquierda Unida, más acera‑bicis que carriles (que, diez años después, muestran su deterioro como obra pública y a ver de dónde salen los dineros), los feroces adoquinados en bruto que el Psoe no ha refilado (en nombre, se supone, de conservar los empedrados históricos) parten el culo y taladran el cuerpo de ciclistas por la calzada. (Sonríe el conductor en su 4×4 y el ciclista se queja y toca el timbre por zonas, por su presencia en bicicleta, escasamente peatonales.) Total: una pareja cogida del brazo no puede pasear por Sevilla (un carrito minusválido, tampoco) sin descomponer la pareja (¡se ven tantas parejas en tándem o fila india!), sin saltar obstáculos (Sevilla: la ciudad de los bolardos), sin subir y bajar ridículas aceras (que marcan el carril‑coche) y sin que le piten unos y otros. Y eso que Sevilla era la ciudad de las personas. Mientras no acabemos con el señoritismo, cuya capital mundial es Sevilla.

Próximamente, el carril‑cofradías por la Carrera Oficial, el carril-paseíllo por la Maestranza y el carril-paseo de caballos por la Feria de Abril. ¡Qué arte!

Daniel Lebrato, eLTeNDeDeRo, 21/02/2017

# enlace a Triana en primavera (photwalk, sábado 25 de marzo, con Juan Duque)

diluvio.

vacas-ahogadas
Foto Diario de Cádiz

DILUVIO

elegía por unas vaquitas muertas


Iban a dar leche y carne,
toritos bravos, terneras.
¡No pudo ser!
Cincuenta vacas retintas
ahogadas ‑dice el periódico
con pie de foto‑, cadáveres
por la Janda de Vejer.
¡No puede ser!

La tierra no engaña, quiere
ser lo que fue, una laguna,
y aquí se hundió el Rey de España.
Se ve que, también, Noé.
¡No pudo ser!

Debajo de sus paraguas
(a Ava Gardner, Humphrey Bogart
en La condesa descalza),
los mayorales las lloran:

¡No puede ser!
¡No puede ser!


la-condesa-descalza-en-la-pagina-lineas-sobre-arte
Foto Líneas sobre arte

–enlace a Diario de Cádiz

–enlace a La condesa descalza (1954) en Líneas sobre arte

 *

–enlace a ¿Quién como yo? (1996)


 

fiestas patronales

cohete homicida

De la serie ¡Están locos estos romanos!,

presentamos el estreno mundial

de El cohete homicida
(por seguidillas)

FIESTAS PATRONALES

Un concejal de fiestas
mató a un chiquillo
cuando prendió un cohete
con un pitillo.

.

(El Pueblo, a coro:)

–¡Qué puntería!
–¡Que le den la medalla
de artillería!

.

(La Virgen del Rosario:)

–Menudo papel tengo
como patrona.
Para el año que viene
buscaos a otra.

.

(Bando de Alcalde:)

–Se siente, madre,
no es más que un accidente,
¡tranquilizarse!

.

(Cronista Local:)

–El caso es que el cohete
lo que anunciaba
fue suelta de vaquillas,
nada de infancia.

.

(Moraleja:)

Tiros y toros:
lo que aprenden los niños
el mes de agosto.

.

 .

 (enlace a la noticia)

 

contra Un toro es un toro

Ortografía manifestación pro toros

apostillas a

Juan Antonio Rodríguez Tous. Un toro es un toro:

«EL Pacma[1] ha cosechado casi trescientos mil votos en las pasadas elecciones generales. Es el partido extraparlamentario más votado en España. Es decir: el animalismo se ha convertido en una opción política significativa. De hecho, su apoyo electoral es mucho mayor: la lucha por la mejora de las condiciones de vida de los animales -especialmente de los domésticos- se ha convertido en una causa transversal con la que simpatizan muchos ciudadanos, aunque voten otra cosa. Curiosamente, este aumento progresivo en número de simpatizantes no ha moderado las tesis iniciales del Pacma. Más bien al contrario: las ha radicalizado hasta convertir el animalismo en una ideología rígida inmune a las críticas externas y extremadamente prohibicionista. El Pacma propugna la liquidación de la tauromaquia en todas sus formas y la prohibición de la caza y pesca deportivas. Pero no sólo: en un futuro, también debería acabarse con la dieta carnívora e, incluso, con los derivados animales para consumo humano[2]. No es broma: circula últimamente por la red una campaña animando al consumo de leches vegetales con el argumento de que la leche de vaca es para vacas-bebé (sic)2.

»El animalismo no está exento de contradicciones internas. La primera contradicción está en el mismo concepto de “derecho” aplicado a los animales. Y es que los animales no reclaman, ni conocen, ni ejercen sus derechos. Los que tienen o puedan a llegar a tener son otorgados por el único animal que sabe que no es un animal, es decir, el Hombre. La lucha animalista contra el “especismo” (que es como llaman los animalistas al dominio que ejerce el homo sapiens sobre todas las demás especies animales) es también especista. No puede ser de otro modo: la historia de nuestra relación con el mundo animal es una sucesión incontable de prosopopeyas o personificaciones. Los animales son lo que hemos decidido que sean[3]: dioses benefactores, espíritus malignos, compañeros de fatigas, alimento rico en proteínas. El animalismo reduce la complejidad de nuestra relación con el mundo animal a una única hipérbole sentimental basada en la experiencia humana del sufrimiento. En esta hipérbole reside su segunda contradicción. Los animales -se dice- sufren como nosotros porque son como nosotros. Luego sólo cabría una ética respecto a los animales: evitar su sufrimiento, dejarlos en paz. Pero los animales, ay, no son como nosotros: ellos no se dejan en paz entre sí[4]. Se atacan, se devoran y se inflingen unos a otros sufrimientos incontables. De hecho, mostrar la brutalidad de la vida salvaje incomoda bastante en esta época: dudo que Félix Rodríguez de la Fuente hubiera triunfado hoy en el mundo de los documentales naturalistas. Demasiada sangre, demasiada violencia animal, demasiado regodeo visual y verbal en la muerte.

»En realidad, no existe una única ética relativa a los animales, sino muchas éticas, todas contextuales y diferentes, todas dependientes del tipo de relación que establecemos con ellos. Así, hay una ética cinegética y otra agropecuaria. Hay una ética del animal doméstico y otra del animal salvaje. Sobre nuestra relación con los insectos, nuestra ética es una minima moralia: por ejemplo, animalistas y no animalistas exterminan alegremente a una de las más bellas especies que pueblan el planeta, las cucarachas4. La domesticación es aberrante para un amante de la vida salvaje, pero es la condición necesaria para disfrutar de la compañía de perros o gatos. Y, por supuesto, también hay una ética de la tauromaquia, o tauroética, como escribió acertadamente Fernando Savater. Así, no es equiparable la ética de la domesticación, propia de los animales de compañía, con la ética de la lucha, propia de la lidia. Según la primera, el abandono de un animal doméstico es éticamente reprobable. Para la segunda, el ensañamiento con el toro también lo es. Son contextos diferentes y códigos éticos asimismo diferentes. Un toro es un toro y un perro es un perro.

»La tauromaquia existe por derecho propio[5], con sus códigos y rituales, sus virtudes y vicios. Es un arte difícil, sin duda contrario a uno de los pocos instintos que conservamos[6] de nuestro pasado animal, que es el instinto de supervivencia. Razonablemente, el torero debería huir del toro, un animal formidable que casi lo decuplica en peso y que está poderosamente armado. Pero el torero no sólo debe contener su miedo, sino transformarlo en una búsqueda -muchas veces infructuosa- de la emoción estética. En eso consiste la lidia. Llamar asesinos a los toreros es tan desaforado como afirmar que Adolf Hitler era un tipo guay porque fue un gran amante de los perros.»[7] [Juan Antonio Rodríguez Tous en diarios del Grupo Joly, 07.08.16. In memóriam Ramón Soto Vargas.][8]

NOTAS de eLTeNDeDeRo

[1] Si para enterrar a los muertos cualquiera sirve, cualquiera, menos un sepulturero (León Felipe), para hablar de los toros cualquiera sirve menos taurinos y antitaurinos, puesto que ambos enfocarán el tema interesadamente. No se consulta a los reos ni a los verdugos la pena de muerte.

[2] No es serio. Nada de eso figura en el Programa del Pacma.

[3] La afirmación es comparable a la que, en la actual situación política, dice que es la que los españoles han decidido, con olvido de que cada votante vota un solo partido y es, por tanto, ajeno a si el resultado arroja un amplio abanico parlamentario o si ganó uno por mayoría. Los animales no son lo que hemos decidido que sean. ¿Hemos decidido que los mosquitos nos piquen y nos transmitan la malaria?

[4] ¿…? Se diría que el articulista pica en filósofo y le va la marcha de enredar por enredar.

[5] La tauromaquia es un hecho, una consecuencia, y no un derecho, qué confusión.

[6] ¿Ese plural conservamos me incluye a mí? Incluirá entonces al Pacma, aun a pesar del Pacma.

[7] Diga lo que diga el articulista, el mundo avanza contra los malos tratos, lo cual incluye (aunque no en primer plano habiendo seres humanos que sufren) contra el maltrato animal. También se avanza ‑contra los polis blancos que matan negros y contra el tapadismo islámico‑ por la senda de la igualdad de trato entre razas y de hembras y varones. Un educador que no transmita esos valores no debería tener permiso del Estado para educar.

[8] Termina el artículo y ni una palabra del mundo del dinero y de la sociología de los toros. Nada de latifundios y latifundistas. Nada de gañanes o jornaleros muertos de hambre buscadores de fortuna. Nada de concejalías de turismo. Nada de subvenciones públicas. Ninguna hipótesis de alcance sobre cosos taurinos tan bellos como el Coliseo de Roma, atiborrado de visitas más que la Maestranza, sin sangre ya ni de animales ni de gladiadores, ni vencedores ni vencidos.

Cosas que hacer sobre una tumba

mezcla

COSAS QUE HACER SOBRE UNA TUMBA
–las voces y los ecos–

Igual que los tres mosqueteros, los tres poderes (legislativo, ejecutivo y judicial), son cuatro: el cuarto sería la prensa, cuyo poder se rebaja con que la noticia tiene muchas caras y cada quien la cuenta según le va en ella. Lo cual que, con ese relativismo, la pobre y buena gente ‑que ni entiende ni sabe de escepticismo y de filosofía escéptica‑ cae en la abstención o en la inacción política. Desconfiad de quien os diga que la verdad es de color. Practicad la pluralidad de fuentes y sumad la paleta de informaciones como se suman los colores en las aspas de un ventilador cuyo molinillo os dará el blanco. Haced como Machado: a distinguir pararos las voces de los ecos y escuchad solamente, entre las voces, una.

Una noticia en uves periodísticas. Quién: Mujeres de Negro por la paz y el desarme. Qué: performance callejera y vídeo en Youtube bajo el lema “Las mujeres no olvidamos (1936‑2013)”. Cuándo: 24 de mayo de 2016, martes, seis de la tarde. Dónde: Sevilla, acera del arco de la basílica de la Macarena, en cuyo interior está enterrado el general golpista Gonzalo Queipo de Llano (1875‑1951). Cómo: montaje de 2:02 minutos: ponen una corona sobre el busto a Rodríguez Ojeda, bordador, como si fuera otra cosa y, entre un coro de mujeres de negro, dos de ellas bailan por bulerías sobre una reproducción de la lápida original. Por qué y para qué: en honor de las mujeres represaliadas por Queipo y los fascistas y por el cumplimiento íntegro de la ley de memoria histórica que pide el levantamiento y desalojo de la tumba del general y de su esposa. Crónica en DiagonalPeriódico.net.

La noticia en titulares. Periódico‑1: «Homenaje a mujeres represaliadas ante la tumba de Queipo de Llano» (eldiario.es). Periódico‑2: «Baile protesta sobre la ‘tumba’ de Queipo de Llano. Mujeres de negro protagoniza una performance en la Macarena bajo el lema No olvidamos» (elcorreoweb.es). Que el Periódico‑1 está a favor de la noticia se nota en la palabra de arranque, homenaje, que predispone a favor. Y que el Periódico‑2 está indisimuladamente en contra se observa en el arranque baile protesta, que connota frivolidad y negativismo o desagrado.

Bailaré sobre tu tumba es una canción de Siniestro Total en 1985. J’irai cracher sur vos tombes (Escupiré sobre vuestra tumba, Spit on your grave) fue una novela de Vernon Sullivan, escritor negro estadounidense publicada en París por Éditions du Scorpion en 1946 traducida al francés por Boris Vian (1920‑59), su verdadero autor, claro. La novela se publicó ilustrada por Jean Boullet en 1947 y se hizo película en 1959, dirigida por Michel Gast, con Christian Marquand en el papel de Joey Grant; en la novela, Lee Anderson. Lee es un negro albino que llega a un pueblo donde entra en contacto con lolitas y abejorros, adolescente juventud de familias acomodadas que vive su edad de oro de alcohol y sexo. Trabajando como vendedor en una librería, Lee oculta que está allí para vengar la muerte de su hermano, que murió linchado y colgado por haberse relacionado con una mujer blanca. En cine, la original Escupiré trajo una herencia penosa de títulos Dulce venganza, ya sin nada de Boris Vian, ciclo sadomaso y macabro de asesinato y venganza.

Crímenes, bailes, escupitajos, reivindicaciones y homenajes o reparaciones históricas. La muerte crea una figuración que es complicada remover y solo debe tocarse en el caso de personajes públicos y conocidos cuya soberbia, expuesta en lápidas y monumentos, se expone a ser criticada. No es el caso del torero Víctor Barrio, muerto en Teruel el pasado 9 de julio, que se vio póstumamente escupitado y bailado en redes sociales como maltratador de animales. No se culpe al gladiador. La culpa es del circo que lo permite, sostiene y acude. Honor a quien en su vida defiende y custodia sus Termópilas. Pero antes hay que saber cuáles son las Termópilas, quién es el enemigo.

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Boris Vian. Enlace a la película Escupiré sobre vuestra tumba. Boris Vian. Canción Le déserteur. Canción Fais‑moi mal, Johnny, con Magali Noël.

Enlace a Bailando sobre la tumba de Queipo de Llano (2:02)

Enlace a Libro de estilo y periodismo

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