Etiqueta: toros

SI NO PUEDES CON ÉL

Model Down

SI NO PUEDES CON ÉL
apuntes de ética

Justo al día siguiente de imaginarme yo la pequeña historia de Rocío, una niña síndrome que vi en la playa, me entero de que Madeleine Stuart, australiana de 18 años, chica down a quien El País titula directamente como modelo, de profesión sus pases, ha desfilado con éxito en la Semana de la Moda de Nueva York. Sirva de ejemplo del escaso olfato de eLTeNDeDeRo en cuestiones de alcance. Una sociedad que no ha lavado sus trapos sucios, que no ha resuelto sus asuntos internos se creerá muy democrática y muy avanzada en derechos humanos repartiendo papeles incluso a quien estaba libre de una lacra concreta: los bajos fondos de la moda han de parecerle nauseabundos al moralista. Ya les pasó a los mariquitas del Orgullo Gay, que se apuntaron a una carrera de tacones.

Contestants take part in the annual high heels race during Gay Pride celebrations in Chueca quarter in Madrid, Spain, July 2, 2015. The winner of the race receives a prize of 500 euros ($555), according to the organisers. REUTERS/Sergio Perez

Vomito igual que cuando veo mujeres islámicas, tan emburcadas ellas, con sus signos externos (labios, ojos, colgantes, pulseras, relojes, tocados) de lujo y presunción. Si por algo se admite el inadmisible tapadismo impuesto a las mujeres es por y para su uso religioso, no para que lo usen con ostentación de marcas de la sociedad de consumo.Mujeres libres con burka Y si algún trato pide la discapacidad, es normalizarla y que pase desapercibida. De la marginación, al orgullo Down, hay una película muy vista. Los procedimientos de rodaje son dos: igualación e inversión. Igualación: el mal se extiende a quien estaba libre y no lo padecía: pasó con los varones, de pronto elevados a hombres objeto: no se acabó con la mujer objeto. Inversión: lo antes marginado se eleva a motivo de orgullo: orgullo burka, orgullo gay, orgullo bici, blak power. Todo, menos superación y extinción de lo que estaba mal, que sería lo suyo. Será que prevalece la ética de Si no puedes con él (con tu enemigo), únete a él.Tapadas de lujo Así se unieron el pasado viernes en la Gran Mezquita de La Meca multitud de tapadistas. Mientras rezaban que Alá es grande, más grande era la inmensa grúa que les cayó en la cabeza. 107 muertes, 238 con heridas. Es lo que teme siempre Abraracurcix, el jefe galo, que el cielo le caiga encima. No contento Alá, dos días más tarde, en Egipto cerca de la frontera con Libia, el piadoso ejército egipcio atacó desde el aire a un grupo de pacíficos y desarmados turistas. Doce muertos y diez heridos después de que los militares lanzaran un ataque con aviones y helicópteros sobre los viajeros. El bravo ejército, mujer, creyó que el convoy pertenecía al Estado Islámico. Se ve que allí en Egipto el pretexto antiterrorista sirve como aquí, que si pueden se lo aplican hasta a la ciclogénesis explosiva, esa que entra por Galicia de los ganaderos que tiran leche y llega a Cataluña, donde tiran los votos.Tiran la leche Lo cuenta la Sexta, con Ana Pastor y Gran Wyoming. Se está ensuciando tanto un estado de opinión, que será difícil limpiarlo cuando Mas se haya ido y quedará en la conciencia popular aplicable a todo lo que venga de Cataluña. Eso tiene cultivarle al pueblo sus bajas pasiones. Empiezas menoscabando un nacionalismo, el de la burguesía catalana, y no el nacionalismo venga de donde venga (el de España, sin ir más lejos), y acabas, Ana Pastor, Gran Wyoming, a riesgo de guerra civil.Ana Pastor Miren lo que ha pasado por reírles las gracias a los pequeños y medianos ganaderos gallegos. Por una vez que la leche iba a costarnos más barata, los de la vaquita van y la vierten por los suelos. Como si no hubiera oenegé o institución benéfica a quien dársela. De ahí, al toro de la Vega de Tordesillas, otro sector mimado, catalogado de cultura.Toro de la Vega ¿Ni tonto ni marxista? Tú lo que eres, Danielito: un perfecto idiota.

Ni cultos ni demócratas, 15 del 9 de 2015

¿Acaso no matan a los caballos? (Postal)

20150826 ANIMATION Encajonando a los caballos

Sabíamos que los toros han leído a Heidegger. Por eso aceptan encantados ser seres para la muerte. Lo que no sabíamos es que los caballos hubieran leído ¿Acaso no matan a los caballos? (novela de Horace McHoy que Sydney Pollack hizo película que aquí se tradujo Danzad, danzad, malditos). Porque parece que a los caballos no les gustan mucho las carreras de caballos, como aquí vemos en la cajonera de salida de las carreras de Sanlúcar de Barrameda. Cuenten cuántos peones empujan el culo del pacífico animal, mientras el juez de salida decía al fotógrafo: ¡Disculpe, usted no puede estar aquí! Después hablamos de los toros.

La fiesta en paz (Postal)

gigante

LA FIESTA EN PAZ

En las posturas a favor o en contra de la tauromaquia se mezclan muchos intereses en dos. Y ni el mundo a favor es compacto ni el mundo en contra. Lo mejor es verlo todo bajo la mirada de la sangre: sangre que se provoca, sangre que se exhibe, sangre innecesaria para la vida del hombre y de los animales. Así podemos seguir comiendo carne y, al mismo tiempo, ser contrarios a las corridas de toros y así podemos ser vegetarianos, veganos puros, y que nos gusten los encierros de San Fermín. Pongámonos en disposición contra el sufrimiento como espectáculo y fuente de ganancia. Así iremos poco a poco, hartos de mirar atrás, hacia los siglos por venir, ya sin sangre. Sin sangre de guerras (y que se prepare el militar a ir cambiando de oficio), sin sangre de tragedias personales (y que el periodismo vaya cambiando de ética), sin sangre en accidentes de carretera (y en ello está la DGT, que nos ha cambiado las costumbres al volante). Sin trampas, esta conciencia debería ser común a favorables y a detractores a la fiesta de los toros. Y, mientras tanto, dejarnos vivir, no insultar a nadie ni buscar incongruencias en biografías ajenas. Son los poderes públicos los que no pueden subvencionar ni declarar bien cultural espectáculos a extinguir y son los espectadores mal acostumbrados los que tienen que hacerse a la idea de vivir sus aficiones sin subvenciones públicas, algo a lo que tienen que acostumbrarse procesiones y santos patrones que salpican las calles de España. Ni flores de la virgen ni sangre de los toreros y de los toros.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 18 del 8

carta a un joven torero

Joven torero

CARTA A UN JOVEN TORERO

Sé quien eres sin decir que lo eres o que hay que serlo. Una costumbre que os transmitimos los mayores es dar testimonio y querer para los demás lo que para uno quiere, se llame religión (el apóstol), se llame ideología (el político) o se llame matar toros, una rara afición que te ha salido fuera de tiempo y de sitio. De haber nacido en País de Gales, hubieras sido cazador del zorro (deporte nacional ya prohibido en Inglaterra) y en el siglo 18 hubieras sido, con tu cultura, con tu educación y sensibilidad, mejor que Pepe‑Hillo, quien tuvo que dictar a otro más letrado que él su arte de torear, porque él, con su cortos estudios, no daba para más, caso de Juan Belmonte con Chaves Nogales, caso de Curro Romero con Antonio Burgos. Y es que al torero lo hace grande lo más chico: el público que paga por un espectáculo que no excluye la sangre. Porque sin sangre (y eso se os oye a los toreros) la fiesta no sería la misma. Desde Orson Welles a Hemingway o a Joaquín Sabina, desde Ronda a Pamplona, desde la Maestranza a las Ventas de José Tomás, lo que no cambia es el público, que incluye que te maten como a un pelele, mientras se fuman un puro desde la barrera. Corrígeme si me equivoco, no vaya a ser que tú también quieras morirte y lo quieran tu madre y tu novia. Corrígeme si no es tu miedo el que, por darte gusto, afeita los cuernos de los toros bravos para que luego os quejéis de lo mansos que son, como si al futbolista no le llenaran de aire el balón para que no le duelan los pelotazos o como si al esquiador le echaran antideslizante en la nieve, no vaya a romperse la cabeza. Vuestro valor es de los de hasta cierto punto, hasta el Hotel Colón y las revistas de la fama, y por eso las ganaderías están haciendo lo posible por alargaros la vida. Sed valientes y sed del todo toreros. Citaros con la muerte cuando y donde os dejen pero no queráis que el Estado financie, subvencione, declare bien cultural, consienta ni publicite vuestro triángulo: el ganadero, el maestro y un público como el de las putas, que cree que todo lo que paga es bueno si ha pagado por ello. Torea lo que puedas, torero, pero no quieras meternos tus gustos por los nuestros, que estamos muy mayores, muy pendientes de la ecología, de los incendios provocados y de lo que pasa con los negritos en la frontera, para estar pendientes de tu traje de luces. Te hayan contado lo que te hayan contado, la humanidad camina contra el maltrato. No lo discuten en Inglaterra ¿y quieres tú discutirlo? Sé humilde y sé astuto. Aplícate el cuento de los Rolling que, sabiendo que el rock and roll no era gran arte entre las bellas artes, lo cantaron con letra de It’s only rock and roll, but i like it. Mientras tu lema sea “Es solo matar toros, pero me gusta” serás invencible, torero.

Vicios privados, públicas virtudes (Postal)

Cogida

VICIOS PRIVADOS, PÚBLICAS VIRTUDES

La polémica sobre los toros está mal planteada. Como personas, tenemos derecho a que nos guste lo que nos gusta. ¿Qué digo toros? ¡La pederastia, la necrofilia, el sadomaso! Si me gustan, me gustan. La única compostura que se nos puede pedir es que no hagamos daño a nadie y que nuestras relaciones sean entre iguales (lo que también puede ser imposible, como es el caso de la pederastia). Tenemos derecho a nuestro lado oscuro, a nuestra pasión secreta, a nuestra zona impresentable, inconfesable, le demos el nombre que queramos darle. Hasta un punto llegan los derechos del individuo y a partir de un punto empiezan los deberes del Estado, que para eso está, para poner orden en nuestro lado oscuro. Y el Estado tiene que impedir como espectáculo público las corridas, los encierros, las sueltas o las becerradas que puedan dañar personas o animales y prohibirlo todo en nombre de dos principios que no se pueden discutir: contra el maltrato al humano, por delitos contra la salud, y contra el maltrato animal. Bien está que, hasta que la afición se extinga del todo (la juventud de hoy no es taurina) y por no hacer violencia en una afición que viene de lejos, el Estado autorice la celebración de festejos taurinos en la más estricta privacidad, sin ánimo lucrativo, sin público de pago y sin publicidad. No hay ganadería que no tenga un tentadero, un coso donde toro y torero se realicen a la vista de quien la ganadería estime oportuno invitar. Los toros bravos (que según dicen los taurinos han leído a Heidegger y saben que son un ser para la muerte) podrían morir viendo realizado su destino (dasein, en alemán) y los toreros podrían morir o matar según la suerte de su oficio dando un bello espectáculo a quienes lo sepan apreciar. El Estado cumpliría con su deber de limpiar de sangre nuestros telediarios, nuestro PIB y nuestra marca España, y consentiría las corridas como consiente que fumemos, que nos emborrachemos o que nos vistamos de enfermera para que nos den unos azotes sexuales en el culo. Si fuera una película, se llamaría vicios privados, públicas virtudes.

España

pinza de tadega

ESPAÑA

Mi impagable amigo me incluye entre las “benditas almas bondadosas que añoran el glorioso Frente Popular que tanto lustre dio a nuestra segunda República. Algunos menos caritativos piensan que el engendro frente populista contribuyó notablemente al aborto de la añorada experiencia de la bandera tricolor. La república es el gran espejismo de los políticos progresistas. Espejismo que los acerca al éxtasis cuando su ansiada República tiene el valor añadido de federal. Y si el federalismo es asimétrico, a algunos los lleva al orgasmo. Bueno sería que el común de los españoles recibiese un curso intensivo y prolongado de política básica que les lleve a saber algo de nuestra primera República (aborto espontáneo prematurísimo pero incruento) y de la añorada segunda que abortó fuera de plazo con la ayuda de un par de docenas de tocólogos, parteras, curanderos y médicos brujos”. Leído lo cual, jamás me han visto con la bandera tricolor y una de las posturas que más me han apartado del grupo más próximo a mi cabezota, es aquello de plantear un referéndum sobre monarquía o república. Lo inmoral no se pregunta y la monarquía es inmoral porque rompe el principio de igualdad y en particular el de igualdad de oportunidades, y no me hagan ir a la Constitución para citar artículos concretos. El Estado se demuestra andando. Con no encomendar nada a la Casa Real, la Casa Real se desactiva sola. No hay que refrendar nada. A Felipe VI se le reconocen los derechos adquiridos, se le liquidan las cuentas y se le prejubila, y en paz. No veo cuál es el problema en una monarquía como la nuestra, en la que el rey reina pero no gobierna. Distinta es la cuestión catalana, que no es de ahora y que está, quiera mi amigo o no, por resolver. Como profesores, no podemos engañar a nuestro alumnado. Todas las independencias, empezando por la de Estados Unidos y siguiendo por las antiguas colonias españolas, han sido unilaterales. Qué más hubiera querido la generación del Desastre que la independencia de Cuba y Filipinas hubiese sido resultado de una consulta a la España peninsular. Ya puestos, más gallitos quisiera yo ver a los nacionalistas españoles con el asunto Gibraltar (que por lo visto sí tiene derecho a su autodeterminación) y con la pérdida de soberanía que se nos va por Rota y por Morón. Ya está bien de patriotas según les cuadra. Que Gibraltar tenga derechos que Cataluña no tiene, es indigno, intelectualmente hablando, y que en una democracia un cargo se herede, la Jefatura del Estado, directamente ofende. Lo demás (citas del pasado, erudiciones) no son más que arena en los ejes de una carreta, la del pensamiento, que debe circular. Si Cataluña quiere, será independiente, con o sin España Federal. Y si el Gobierno español quisiera, Gibraltar sería español o autonomía o federación, pero no inglés en ningún caso. Todo ello, sin gritos, sin sangre, sin estridencias y sin lecciones de historia frentepopuliqué. La verdad tiene dos inconvenientes. Una, que es muy terca y, otra, que no siempre coincide con nuestros deseos. Si no nos gusta, hay que joderse. Bandera tricolor, república, todo eso nos hacen tan viejos como sus contrarios, la roja y amarilla y la monarquía. Dicho en gallego: ¡al carallo! Me consta que mi amigo y yo estamos de acuerdo.

Ni tontos ni marxistas, 11 del 8

tres discursos incoherentes.

Lázaro y el toro

TRES DISCURSOS INCOHERENTES
el ciego, el torero y el profesor demócrata

Que me guste el tabaco no me obliga a decir que fumar es bueno. Fumo y callo. Tres polémicas. La primera, entre escuela pública o democrática. De un lado, Leo Acal, quien propone una muy razonable reforma del actual sistema de conciertos educativos. De otro, Voro ed Libre, profesor de escuelas democráticas, escuelas gobernadas por una asamblea en la que los niños votan y su voto vale tanto como el de los profesores, quien cree que la educación democrática trabaja bastante mejor los valores democráticos que la escuela pública española. (en Plaza Podemos.) La segunda polémica viene a partir de un joven que quiere ser matador de toros y se justifica en Tauroeconomía, blog de Juanma Lamet, quien demuestra el dinero que genera el mundo del toro. Y la última es la polémica sobre la ludopatía nacional a propósito del penúltimo ciego que dio el cuponazo y se quedó sin él. Lo más fácil de rebatir son los argumentos de Voro ed Libre, quien, para ser profesor, ya debiera saber de qué se habla y no salirse del tema, respetar la unidad temática. Su defensa de una escuela democrática tendría un pase si toda la población estuviese por igual escolarizada, que no es el caso en España, donde se parte de la pública, la privada y la concertada (la democrática sería la cuarta), que es con lo que quiere acabar Leo Acal. Unificadas las tres enseñanzas, ya se vería que el resultado fuese democrático, aunque eso de que los niños voten y su voto valga tanto como el de los profesores suena a Escuela de Summerhill (1921), que es escuela de ricos y para ricos, y ojalá esté bien pagado el profesor Voro ed Libre, que lo mismo queremos para Jesús Bayort, torero y buena persona, y para José Luis González, quien repartió 21.860.000 euros del cuponazo en Punta Umbría: “Yo soy su cuponero favorito porque les digo cosas cariñosas a mis clientes”. El ciego y el torero están muy arraigados en la cultura española pero propongo a todos, a ellos y a su afición, si se imaginan en el futuro corridas de toros y que se sigan vendiendo lotería y cupón. Seguro que no. La bolita mágica ve futuro en la ecología, en la paz, en el laicismo, en la coeducación, en la igualdad y en la igualdad de enseñanza (antes que en la supuesta ‘libertad’ de enseñanza que le han metido en la cabeza a Voro ed Libre), y nos dice que vamos a un mundo sin maltrato animal, sin ludopatías nacionales y sin oficios que dependan de decir cosas cariñosas a los clientes. Los incluimos en los oficios del no porque, lo mismo que hay quien compra, hay quien no compra y lo que hacen cupón y lotería es jugar con nuestra vacilación (¿y si cae aquí?) y nuestro miedo a la exclusión (¿mi entorno, rico y yo, pobre?), con olvido de que el primer excluido es el vendedor y de que la venta ambulante (a puerta fría o a riesgo de ‘no’) no es trabajo digno que quisiéramos para nosotros. Y, hablando del negocio que mueven las corridas, más dinero mueve la droga, y no se legaliza, y dinero moverían los gladiadores en el circo y los autos de fe en las plazas de la Inquisición, por decir dos barbaridades que fueron cultura y costumbre y ya no son. Lo mejor que hace el torero es aplicarse el discurso del incoherente y adoptar la ética del fumador. Las plazas, que en Francia llaman con nombre de ópera ‘arenas’, seguirían siendo bellas y atractivas para el turismo y para espectáculos ya sin sangre. Así, visitamos Itálica o el circo de Roma, sin leones que se coman a los cristianos. Y seguro que algún idiota presentó al César las ventajas económicas de los mártires, y hasta diría que el cristiano, gracias al circo se conservaba como especie, idiotez que se oye sobre el toro bravo. Imagínense que por dar trabajo a verdugos se repone la pena de muerte. Declaraciones de Torete: –Quien quiera corridas, que se haga pajas. A mí, que me dejen en mi dehesa disfrutando con mi Vaquita.

Daniel Lebrato, Ni cultos ni demócratas, 10 del 8