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mito y timo del refugiado (receta).

Primero se sigue fomentando el uso de la guerra en las antiguas colonias, guerras perversamente rotuladas como misiones de paz y bajo mandatos de la Onu. Después nos vienen con que hay que acoger. En el grupo de acogida se mezcla a quienes huyen de la guerra (su drama es menor que el de quienes se quedan) con la migración que viene huyendo del hambre. Ya tenemos la foto fija en todos los telediarios. Mediterráneos. Pateras. Saltos de frontera. Ya tienen las oenegés argumentos para su lucrativo negocio, la Iglesia al fondo, padre Ángel. La ciudadanía europea se presta al lacrimeo de dos maneras: engordando el mito del voluntariado (personalmente o mediante contribuciones) y engordando el mito de que hay que acoger. (Cuando nada impide a nadie meter en su casa los refugiados que quiera.) El timo consiste en no ir a las causas: si no hubiera guerras ni hambre en el mundo, no habría refugiados. Pero en ese caso, ¿qué sería del glorioso ejército español?, ¿qué sería del Airbus Military que bien pensantes ingenieros montan en Sevilla todos los días? La presidenta Susana Díaz anda en París vendiendo la burra de otro obsceno proyecto. Se llama Centro de Fabricación Avanzada (CFA), añadido a Navantia, y dará empleo a trabajadores sin escrúpulos en Puerto Real. Claro que, de escrúpulos, no se vive, dice el alcalde de Podemos de Cádiz. mito y timo son palabras en anagrama, con las mismas letras. De ahí lo fácil que es confundirse y confundirlas.


la pared.

machete al machote 20170612.jpg

Entre el clavel y la espada (1939‑40), de Rafael Alberti, nos trae un eco de entre la espada y la pared. pared, en inglés the wall, el muro, de Pink Floid (1979) y de Wall Street.

Una pared une y separa a los amantes en la Fábula de Píramo y Tisbe, romance de Luis de Góngora (1618). La pared es canción de Bambino (Utrera 1940‑99); Entre la espada y la pared, de Fito & Fitipaldis.

entre la espada y la pared (446.000 resultados en Google) significa que, hagas lo que hagas, lo tienes crudo, y viene de cuando los espadachines se batían el sable, que algo tiene que ver con el machete y con a machetazos.

poner pies en pared (1.590G) o pie, en singular (5.650G), es tenacidad, insistir con empeño, de cuando los muchachos se retaban a trepar con soga por una pared, a ver quién llegaba más alto. Lo cuenta Ludaico Duver, quien nos trae esta cita de Quevedo en Cuento de cuentos (1626): Poner pies en pared no sirve de nada; yo lo he probado viéndome en trabajos, como oía decir: No hay sino poner pies en pared; y sólo sirve de trepar, o dar de cogote.

Figuradamente, las paredes hablan [lo que la gente calla]. Antes, tenemos las paredes han oídos y los montes ojos / las paredes tienen orejas y oídos / las paredes oyen (51.000G): frase proverbial que recomienda cautela cuando se trata algún secreto. las paredes oyen está en Gonzalo Correas, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627). Y en La Celestina (1499): Callemos, que á la puerta estamos e, como dizen, las paredes han oydos. Y en el Quijote (1615) 2,48, en boca de doña Rodríguez, quien después de poner de vuelta y media a Altisidora y a la duquesa, suelta esta retención: Quiero callar, que se suelen decir que las paredes tienen oídos. Y en Las paredes oyen, comedia famosa de Juan Ruiz de Alarcón (1628).

Antítesis de las paredes oyen serían más sordo que / sordo como una tapia y las paredes hablan (234.000G); hablan, y de qué manera, desde los grafitis.

Este “machete al machote” (13.800G), escrito en versión vasco taquigráfica (76G), está en las paredes de Bajo de Guía, Sanlúcar, Cádiz, donde no es raro este tipo de feminismo pinturero.

machete al machote 20170612

enlaces:
Fábula de Píramo y Tisbe
La pared,
de Bambino

 

populismos.

Antonio Narbona sobre la palabra populismo:

«Joaquín Leguina (Podemos: el síndrome de Sansón, 2014) acuña su propia definición de populismo, que poco o nada tiene que ver con la del Diccionario (sinónimo de popularismo, tendencia política que pretende atraerse a las clases populares).

Leguina empieza calificando al populista de suplantador: el pueblo, es decir, la ciudadanía, es plural y variada, y cuando el pueblo actúa de forma unánime, la mayor parte de las veces se convierte en populacho, en masa, en chusma.

Le asigna como segunda característica la que mejor define al demagogo, esto es, la de ofrecer soluciones sencillas a problemas complejos.

Y termina hablando de su recurso permanente a actitudes religiosas: al hablar se muestra, sucesivamente, como la Virgen María, pura y casta, y como el Dios que ataca sin medida ni clemencia a Satanás, el enemigo, el culpable de todos nuestros males. En su discurso aparece también un infierno (al que los populistas van a enviar a los malvados) y un paraíso (al que sólo llegaremos de su mano). Sobran los comentarios.» [Antonio Narbona Jiménez, El diccionario y sus usuarios, Boletín de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, 2015]

Apostilla eLTeNDeDeRo:

1º. Todo partido, en tanto pretende atraerse a las clases populares, es populista (demagógico, vale decir), por tanto, no tendría sentido usar populismo como etiqueta para degradar un partido a otro. 2º. Según el uso y quien la usa, la palabra populismo es comodín o palabra‑baúl desde los partidos de centro contra los extremos (abusivamente calificados de extremistas) que pudieran disputarle su espacio electoral. De esta manera, extrema izquierda y extrema derecha se igualan y en populistas caben partidos neonazis (xenófobos o eurófobos) con partidos de nueva planta como Podemos. 3º. Decaído el comunismo (la gente joven ni sabe si existe un partido comunista), populistas ocupa el lugar de comunista (palabra‑estigma junto a terrorista, que continúa). 4º. A todo, ayuda que en inglés populismo se dice igual (populism) y tanto Obama Hillary Trump como Merkel como Rajoy y Susana Díaz están encantados con la palabra populismo.

Así que muévanse: ¡sean populistas!

–enlace a Populismos.

elogio del tampoco y menos abusos del también.

Oído a la mujer del tiempo en Antena 3: No descartamos *también que haya heladas en tal o cual punto de la península. Dice el diccionario: tampoco. De tan y poco. Adverbio para negar algo después de haberse negado otra cosa. Ni esto ni esto otro. Se usa igualmente para atenuar o refutar una aserción precedente. Hombre, tampoco es eso. Lo cual, que tampoco sirve para negar afirmando o para afirmar negando, que no es lo mismo pero es igual, modalidades ambas enunciativas.

–enlace a la palabra ‘limpia’, con especial aplicación a la regla femenina.

–enlace a elogio de ‘quien’ y menosprecio de ‘el que’.

–enlace a Zafarrancho Vilima.

aguinaldo.

Aguinaldo.png
aguinaldo en Etimologías de Chile, mejor página etimológica del español mundial

http://etimologias.dechile.net/

Discutidísima cuestión, la etimología de aguinaldo. El DAE ve la palabra así: aguinaldo. de aguilando, regalo navideño, quizá del latín hoc in anno, en este año. El Diccionario Etimológico de Chile (que no se deja copiapegar, ahí ven la captura de pantalla), comparte esa procedencia (relacionada con hogaño, este año, hoy, hoc die, pero, per hoc) y añade -y esto es lo interesante- el voto particular del académico Víctor Daniel Fraile, quien plantea que aguilando podría venir del francés a gui l’an neuf [aguilán], que quiere decir “al muérdago, el año nuevo”, fórmula de los druidas celtas en petición de una buena cosecha para el año nuevo todos los solsticios el 21 de diciembre, con vistas a primavera, de donde, aguinaldo: petición-regalo de uno, que coincide con una petición de todos, o sea, los Reyes Magos de ahora.

En literatura, el aguinaldo más famoso del que tengamos noticia es el que pidió Jimena Gómez, la del Cid, cuando todavía eran novios, al reinante Alfonso VI, dentro de los romances épicos emparentados con los cantares de gesta. Como es sabido, el Cantar de Mío Cid (siglo 12) presenta al Cid ya casado con Jimena, pero la curiosidad popular haría con el héroe lo que los Evangelios apócrifos hicieron con Jesús y se hace en todas partes: vestirlo hasta los pies, inventarle una infancia y juventud, lo que en Castilla originó el posterior ciclo de Las mocedades del Cid. Según esa leyenda, el joven Rodrigo se habría visto obligado a batirse en duelo con el altivo y poderoso conde Lozano, padre de Jimena, su prometida, por haber ofendido a su viejo padre, Diego Laínez de Vivar, de un mal bofetón. Total, que en el duelo el joven Rodrigo mató a su suegro, con lo que echaba a perder su enlace con Jimena. (Hasta aquí la parte trágica, ahora empieza la cómica.) Jimena, astuta ella, encontró manera de salirse con la suya, con la honra y con la boda, y fue pedirse a Rodrigo como regalo de Reyes, como aguinaldo que el rey estaba obligado a dar por vínculo de vasallaje. Conectamos con el Romancero Viejo[1]. Las moralejas a favor y en contra, se sacan solas. Felices Reyes y que todos los reyes sean como los Reyes Magos.


ROMANCE DE JIMENA GÓMEZ

Día era de los Reyes,
día era señalado,
cuando dueñas y doncellas
al rey piden aguinaldo,
sino es Jimena Gómez,
hija del conde Lozano,
que puesta delante el rey
de esta manera ha hablado:
-Con mancilla vivo, rey,
con ella vive mi madre;
cada día que amanece
veo quien mató a mi padre,
caballero en un caballo
y en su mano un gaviláne:
otras veces con un halcón
que trae para cazar:
por hacerme más enojo,
cébalo en mi palomar,
con sangre de mis palomas
ensangrentó mi brial.
Enviéselo a decir,
envióme a amenazar
que me cortará mis haldas
por vergonzoso lugar,
me forzará mis doncellas,
casadas y por casar,
matarame un pajecico
so haldas de mi brial.
Rey que no hace justicia
no debía de reinar,
ni cabalgar en caballo,
ni espuela de oro calzar,
ni comer pan en manteles,
ni con la reina holgar,
ni oír misa en sagrado,
porque no merece más.
El rey, de que esto oyera,
comenzara de hablar:
-¡Oh, válame Dios del cielo!
¡Quiérame Dios consejar!
Si yo prendo o mato al Cid
mis cortes se volverán,
y si no hago justicia
mi alma lo pagará.
-Ten tú las tus cortes, rey,
no te las revuelva nadie;
al Cid que mató a mi padre
dámelo tú por igual,
que quien tanto mal me hizo
sé que algún bien me hará.
Entonces dijera el rey,
bien oiréis lo que dirá:
-Siempre lo oí decir,
y agora veo que es verdad,
que el seso de las mujeres
que no era natural:
hasta aquí pidió justicia,
ya quiere con él casar.
Yo lo haré de buen grado,
de muy buena voluntad.

*

–enlace a Lenguarelio.com Canta Joaquín Díaz y letra para seguir la canción.

–enlace a aguinaldo en Etimologías de Chile

[1] Romances anónimos previos a la imprenta, siglos 14 y 15.


 

patrañas.

Defecto propio es creernos lo que nos interesa creer (que hay otra vida o que soy buen padre y mejor poeta) y, defecto ajeno, creer aquello que interesa a alguien que nos creamos. El diccionario llama patraña (de pastraña, de pastores, de pacer) a una invención urdida con propósito de engañar; fue también relato breve de carácter novelesco, como El Patrañuelo de Joan Timoneda (Valencia, 1567). Patraña rima con España, la de las mentiras y embelecos, y con campañas, las electorales y las mediáticas que llevan al pueblo a pensar como grupos de presión quieren que piensen. Para lo que importa, tan patraña es decir de los mundos posibles[1] como en el peor, porque los dos paralizan que ‑ni mejor ni peor‑ otro mundo es posible y ya tendríamos que estar intentándolo. Recuérdelo quien se acerque o vote al posibilismo de ciertos partidos (que, mientras los voten, siguen viviendo del cuento) y quien se crea las maldades perpetradas por Rusia en Siria o en las elecciones presidenciales USA. Hagan como el detective Hércules Poirot. Averigüen a quién beneficia el crimen, quién es el asesino.


[1] Como plantea el cuento filosófico Cándido de Voltaire (1759), recreado ahora por J.J. Díaz Trillo en Cándido en la Asamblea (novela, 2016).