Feria de Abril en Sevilla o ¿de 8 a 6 y por qué no a 10? o Adivina quién viene esta noche.

Una dirección ejecutiva o un ceo, como se dice ahora, hubiera puesto a esta hora, primer viernes de preFeria, en Feria inaugurada ayer jueves por la noche o hoy viernes por la Noche del Alumbrao. Solo el señoritismo o la insensatez menguan de 8 a 6 días los días de una fiesta que vale 1.000 millones de euros (más del 3% del pib local de Sevilla, el triple de las cifras de la Semana Santa) y que falló en 2017 por no fijar en diez los 8 días que fracasaron como dos fines de semana abiertos al mundo y rutilantes como 10 soles.

La Feria de Abril está considerada uno de los eventos de mayor atractivo a nivel internacional. La prensa recoge el amplio dispositivo que arranca en el mes de enero, y su desmontaje definitivo se prolonga hasta el mes de junio. En total, estos trabajos se extienden durante 1.500 horas de montaje, mil y pico de casetas, mientras hasta 3 millones de personas atraviesan cada año la portada, cuyo diseño corre a cargo de un arquitecto mediante concurso. La mega estructura tiene una altura de 44 metros por 50 de ancho, con una dimensión lateral de casi 6 metros. En total, iluminan la portada hasta 25.000 bombillas desde la noche del Pescaíto, mientras que la Feria cuenta con hasta 254.000 bombillas en toda su extensión. Hasta quince toreros de calado histórico dan nombre al mapa de la Feria de Sevilla: Antonio Bienvenida, Costillares (Joaquín Rodríguez), Curro Romero (Francisco Romero López), Espartero (Manuel García Cuesta), Gitanillo de Triana (Francisco Vega de los Reyes), Ignacio Sánchez Mejías, Jiménez Chicuelo (Manuel Jiménez Moreno), Joselito El Gallo (José Gómez Ortega), Juan Belmonte, Manolo Vázquez, Pascual Márquez, Pepe Hillo (José Delgado Guerra), Pepe Luis Vázquez, Torres Bombita (Ricardo Torres Reina), Rafael Gómez Ortega. El Real o ferial es de 450.000 metros cuadrados (doce veces un gran estadio de fútbol como el Santiago Bernabéu) sin incluir la zona de las atracciones, conocida como la Calle del Infierno. Con esta zona, la extensión llega a 1.200.000 metros cuadrados.

La primera Feria ubicada en los Remedios fue el año 1973. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, estimó el impacto de la Feria de Abril de 2024 en unos 1.000 millones de euros, lo que supone más del 3% del pib local, y triplica las cifras de la Semana Santa. La Feria de Abril de Sevilla es un fenómeno social complejo que, más allá de la fiesta y el color, actúa como un claro escaparate de la sociología andaluza y la lucha de clases. Aunque presentada como una celebración popular, existe una tensión subyacente entre su origen, la exclusividad de muchas casetas y la masificación del espacio público. Aquí se detallan los aspectos socioeconómicos y de clase de la Feria: 1º. Conflicto de casetas: Élite / Público, fiesta segregadora, casetas privadas (la mayoría de las casetas son privadas por familiares, de peñas o de empresas), lo que limita el acceso y crea un entorno de exclusividad para la burguesía local y sus invitados. Caseta municipal y pública: el contraste lo marcan las pocas casetas públicas, que suelen estar masificadas, mientras que la alta sociedad sevillana disfruta de casetas reservadas de estratificación social, escaparate donde se exhibe el poder o el estatus social a través de la pertenencia a una caseta. 2º. Lucha de clases. Aunque la Feria de Abril es una tradición compartida, el acceso al ocio dentro del recinto está marcado por la capacidad económica. Escaparate de poder: la Feria como un escenario donde se reproducen las relaciones sociales de clase, entre quienes pueden permitirse trajes de flamenca o trajes cortos, caballos y carruajes, y quienes no. La Calle del Infierno es el espacio de ocio más popular y accesible, con la sofisticación y el gasto de las casetas privadas interiores. Feriantes y trabajadores, colectivo esencial que a menudo protesta contra las condiciones impuestas o la dificultad de acceso a la Feria (a veces con entradas de pago). 3º. Vestimenta y Ambiente: el traje de flamenca o corto, históricamente asociado a las clases populares, se ha convertido en artículo de moda con precios elevados, lo que sociológicamente refleja cómo la élite adopta y utiliza elementos populares. El paseo de caballos y enganches es otro elemento de la Feria que históricamente ha proyectado una imagen de clase alta y tradicionalismo. 4º. Evolución y reivindicación. Casetas sindicales o de partidos de izquierda ha sido un punto de encuentro alternativo que a veces ha vivido tensiones (broncas o peleas) que reflejan el conflicto político y social en el espacio de la Feria. 5º. La Feria de los sevillanos: existe una tensión continua entre el turismo masivo, que eleva precios, y los sevillanos que reclaman el espacio como una celebración propia y tradicional. La Feria de Abril es, por tanto, un escaparate de lucha de clases entre lo popular y lo elitista o forastero.

La Feria nació en 1847 como un mercado ganadero impulsado por José María Ybarra y Narciso Bonaplata (dos concejales, un vasco y un catalán) en el Prado de San Sebastián. Evolucionó rápidamente de un evento puramente mercantil a una celebración social, con casetas, baile y vino. Iniciada para fomentar la economía local, la primera Feria tuvo 19 casetas y fue un éxito de público. El carácter festivo de los sevillanos convirtió el comercio de ganado en una fiesta con casetas que pasaron de ser espacios de descanso a lugares de reunión social. El Duque de Montpensier popularizó las casetas privadas al instalar su lujosa tienda de campaña. Los fuegos artificiales de la Feria también han ido evolucionando, el cambio del alumbrado de petróleo, por el moderno de gas tiene lugar en 1866 y que la primera lámpara eléctrica no visitaría la Feria hasta 1874, tres años antes de la colocación de los primeros farolillos de papel ante la visita de Isabel II (1877). En 1864 se celebró la primera función de fuegos artificiales. En 1890 se realizó el primer cartel y en 1896 la famosa Pasarela (1896~1921). En 1973 el crecimiento obligó a trasladar la Feria a los Remedios, permitiendo el montaje de más de 1.000 casetas actuales. Con un impacto que supera los 900 millones de euros y una afluencia de millones de personas, el evento actúa como fuente de empleo temporal y oportunidades de negocio: casetas, restaurantes y bares, personal de cocina, camareros y seguridad, el montaje de casetas o atracciones en Calle del Infierno, alumbrado y portada requiere electricistas, montadores y operarios, transporte y turismo, taxistas, uvetecés, guías turísticos, más oficios artesanales para enganches de carruajes y caballos, más sectores de negocio clave, como en moda flamenca, venta y alquiler de trajes, complementos (mantoncillos, peinetas, pendientes) y calzado, hostelería de lujo y cátering de alta facturación en comida y bebida. La ocupación hotelera alcanza cifras récords, elevando el precio medio por noche. El paseo de caballos representa un alto volumen de negocio para cocheros y propietarios. La Feria es utilizada por profesionales y directivos para afianzar alianzas, hacer relaciones de valor y abrir nuevas oportunidades comerciales, muchas empresas alquilan casetas o espacios para agasajar a clientes y cerrar acuerdos, Primavera de Oro para Sevilla.

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