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la moda.

1.
No hay que leer El sistema de la moda, de Roland Barthes en 1967, para reconocer que la moda (cualquier moda, toda la moda y lo que está de moda) es una convención, un acuerdo social donde lo de menos es la ropa (vestirnos conforme a pudor, salud y clima) y donde lo de más es la imitación; por un lado, para pertenecer al grupo al que queremos pertenecer y, por otro, para diferenciarnos de él. De ahí, el afán por ser quien eres, tú mismo o misma frente al todo. Somos como la ovejita que yendo en rebaño se empeña en que el pastor la reconozca y la llame por su nombre.

2.
El único antídoto frente a la dictadura de la moda es salirse de la moda pero, claro, mercados y escaparates mandan, sastres y modistas cuestan un dinero y por qué no ponernos lo primero que nos venga en gana o que tengamos al alcance en el cajón o en el armario. Nuestra indumentaria puede responder, además, a la imitación de un líder o de una causa (jipis, roqueros, barbas por el Che Guevara, pañuelos palestinos, viseras hacia atrás por el hip hop o el rap).

3.
El problema surge cuando alguien utiliza la moda con perspectiva de género. Caso del amiguito, gay o no gay, que se pinta las uñas o se pone tacones como señas de identidad con lo femenino. Ese amigo no se da cuenta de que uñas pintadas, tacones y escotes son imposiciones del macho occidental igual que el macho islámico impone el tapado a la mujer islámica o el japonés que a la geisha le oprime el zapato porque le da más morbo el pie pequeño.

4.
No ver en el desvío o en la anti moda (de vestir a la contra) las mismas pegas que se ven a la moda es ignorancia o ingenuidad. Otro día hablamos de cómo los varones, al adoptar rompedores hábitos y conductas femeninas (el pelo largo con coleta, los zarcillos), no han roto con nada en realidad: no han hecho más que repartir por su sexo la supeditación a un modelo. Más machismo, o sea.


 

cañas y cañas.

bastón de caña

corto de 4:46
CAÑAS & CAÑAS

El latín canna, del griego kánna, caña, junco, flauta pastoril, barca de cañas o de juncos y utensilio no bien conocido, es palabra madre de familia numerosa en español, origen de caña, cañada, cañaílla, cañar, cañavera, cañaveral, cañizar o cañizal, caño y sus derivados de fontanería, cañón y los suyos de artillería. Con sonido de ene simple, [cana] (nada que ver con cano,a que es color blanco), da canal, canela, canuto y, lo más divertido, canon, por asociación de la vara de caña con la vara de medir, con los significados de regla o precepto, catálogo o lista, modelo perfecto, regla de las proporciones, cantidad periódica que hay que pagar, cuerpo de letra de 24 puntos o, en música, composición que va añadiendo voces, repitiendo o imitando cada una el canto de la precedente. Derivadas de canon son canónico, canónigo, canonjía y canonizar. O sea, partiendo de la humilde caña del campo hemos llegado a los altares de las bellas artes y de la religión tenida por verdadera, pasando por la caña de vidrio o vaso cilíndrico y ligeramente cónico que se usa para beber vino o cerveza, continente y contenido, de manera que en los bares se pueden contar las rondas por tres, cuatro o hasta la media docena de cañas de manzanilla, como las que se echaba, por no negar su tierra de Sevilla, don Manuel Machado. De tan amplia descendencia como deja caña, la peor es encañonar y, la más sonora y literaria, cañavera o cañaveral.

 

Visto lo que tiene caña con vara de medir, no es de extrañar que una caña se presente como la caña vera, la medida de verdad, la fiable en los tratos. Quizá por eso, los príncipes gitanos, gente metida en ferias y en jerarquías, adoran las varas de caña (las que se me han extraviado en un descuido, estoy seguro que han ido a parar a sus manos, sé que harán buen uso de ellas). Pero he aquí que el Etimológico de Corominas y Pascual da cañavera por variación de caña avena a través del portugués canavea, canavé, siendo avena mala hierba o mala caña en comparación con la caña de trigo, el cereal del pan. Final. Las cañas que no sirven para la comida, la bebida o la medida, sirven como bambú rígido y resistente como bastón de paseo o como bastón de andar, además del orgulloso bastón de mando y de la humillante vara de castigo. En poesía, nos quedamos con esta soleá de tres versos recogida por Fernández Bañuls y Pérez Orozco en La poesía flamenca, lírica en andaluz (1983):

En las cañitas verales
los pájaros son clarines
al divino sol que sale.

A mí, lo del divino sol me suena algo cursi tratándose de una imagen taurina donde valiente sol, o similares, daría más llana idea (y más laica) de la bravura del toro. Ya se sabe que todo en esta vida, también la poesía popular y este artículo, es discutible o mejorable.

La caña de paseo (medidas: del suelo a la palma de la mano) se vende en tiendas de sombrerería y complementos por menos de 10 euros. Hay que hacer que en la misma tienda la caña la corten a medida y, si en la tienda no, en una zapatería, hay que ponerle un fino taco de goma o cuero para apoyarla sin ruido. Es aconsejable un cinto o lazo de mano para llevarla en bandolera cuando vamos andando y para que no se nos caiga continuamente. Con ese invento, mis cañas montan conmigo en bici que da gusto.

Daniel Lebrato en bicicleta
la caña (negra) va ajustada a la barra de la bici, detrás el bolso serón

Otro día hablamos de la España cañí que no tendrá nada que ver pero se parece un taco.


–venta de cañas bambú: Sombreros Antonio García, Alcaicería, 25, La Alfalfa, Sevilla

–enlace al Retrato de Manuel Machado

–enlace a Copas y cañas (sobre los vasos)

–enlace a Autorretratos con bastón de caña

bastón de caña 2

/ a Antonio Narbona /

el hilo invisible (Phantom Thread, 2017)

el-hilo-invisible-etiqueta-muestra
Alpinistas sobre sus tacones,
de escote para submarinistas,
las ganadoras del Óscar, o nominadas,
desfilaban por la alfombra roja,
unas de otras envidiosillas del premio,
del peinado o del vestido o de la cola
que traería cola de público y cadenas
de todo el mundo.
Prada o Giorgio Armani o Valentino
o Reynolds Woodcock en su película
tenían las llaves del costurero de las reinas.
Pero ellas, dignas y unánimes, juraban todas
cuatro días antes de aquel 8 de marzo
que estaban contra los estereotipos femeninos.


[LA CORTE DEL REY BOBO]


vestirse.

daniel-lebrato-ante-el-escaparate-de-primera-comunion-2016-10-31

La moda es la degradación gregaria y comercial del individuo, su aplastamiento como persona y su sometimiento en masa a la masa, aunque luego, si les preguntas, él o ella se visten “a su manera”. Mentira.

En carnavales llaman tipo al disfraz (papel y rol) que una agrupación adopta de año en año. En nuestro vestir diario también podemos adoptar un tipo y, de hecho, las tribus urbanas se caracterizan por arquetipos comunes: el cuero, el color negro, las barbas, las rastas, los tatuajes van por tipos y el problema es que no signifiquen nada o, al contrario, signifiquen tanto que desborden el mensaje que queríamos transmitir.

Daniel Lebrato decidió hace tiempo vestir el tipo de los clásicos galanes del cine del siglo 20. Y tan cierto es que me visto para parecerme a alguien, que se parece a mí, como que me visto para no parecer de un mundo que no me gusta y rechazo su imagen y semejanza.

Lo último es que mi tipo lo daría encantado y renunciaría a él con tal de que nadie pasara frío ni vergüenza por falta de ropa que ponerse.

Cortos explicativos:

Corbatas

Pajaritas

Sombreros

Zapatos

corbatas.

Corbata 1ºZ el Terrible (3)-ANIMATION
corbata obsequio del Terrible 1ºZ

Hay quien se viste para tapar el cuerpo y hay quien se viste para comunicar algo: una ideología, un color, una tribu urbana, una época, unos valores. En la ropa de varón es decisiva la corbata.

Yo decidí vestirme a la manera de la generación del 27, que fue la de mi abuelo y de los galanes del cine mudo y clásico. Y, siempre, vestirme igual. A mi manera. Lo mismo un lunes para ir al trabajo que un dominguito de paseo. El día de la resurrección, que me vaya bonito.

Dejo a ustedes la película CORBATAS

en Google Fotos (2:47 pantalla media)

en Youtube (2:48 pantalla grande)


pajarito y pajarita.

Pajarito y Pajarita

Yo quise hacer de él un pájaro de los que tengo en la cabeza. No el avecilla de matómela un ballestero, dele Dios mal galardón, que no quiero estar preso, no. Digo el halcón de Calisto, para ir en busca de Melibea. O digo el halcón maltés, ese Humphrey Bogart desconfiando de Mary Astor mientras no sea más buena. Digo, por decir pájaro, el pájaro de fuego de Ígor Stravinski, que brilla en la oscuridad. Todos esos pájaros he querido que sea mi pajarito. Todos, uno a uno o a la vez. Pero él se enreda en mi pajarita. No pudo ser.


–enlace a la animación en Google Fotos.

Hágase el lazo.

pajarita-hecha

No para ahorcarse. Otro día hablábamos de la pajarita de Lorca. Hoy mostramos a ustedes cómo es, de fácil, hacerse una pajarita (vídeo de un minuto). Manolo Carrasco ilustra, sin malicia, cómo su pajarita es goma elástica y nudo hecho de fábrica. Un verdadero horror. La pajarita nace y se hace. Si no quiere resultar infantil, torpe o prefabricado, hágase caso, hágase galán, hágase el lazo. (Cómo se hace, en este vídeo de un minuto.)

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