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pajarito y pajarita.

Pajarito y Pajarita

Yo quise hacer de él un pájaro de los que tengo en la cabeza. No el avecilla de matómela un ballestero, dele Dios mal galardón, que no quiero estar preso, no. Digo el halcón de Calisto, para ir en busca de Melibea. O digo el halcón maltés, ese Humphrey Bogart desconfiando de Mary Astor mientras no sea más buena. Digo, por decir pájaro, el pájaro de fuego de Ígor Stravinski, que brilla en la oscuridad. Todos esos pájaros he querido que sea mi pajarito. Todos, uno a uno o a la vez. Pero él se enreda en mi pajarita. No pudo ser.


–enlace a la animación en Google Fotos.

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Hágase el lazo.

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No para ahorcarse. Otro día hablábamos de la pajarita de Lorca. Hoy mostramos a ustedes cómo es, de fácil, hacerse una pajarita (vídeo de un minuto). Manolo Carrasco ilustra, sin malicia, cómo su pajarita es goma elástica y nudo hecho de fábrica. Un verdadero horror. La pajarita nace y se hace. Si no quiere resultar infantil, torpe o prefabricado, hágase caso, hágase galán, hágase el lazo. (Cómo se hace, en este vídeo de un minuto.)

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El sistema de la ropa y del vestido (a propósito del burquini)

burquini

EL SISTEMA DE LA ROPA Y DEL VESTIDO
–a propósito del burca y del burquini–

Culturas o sociedades del taparrabo aparte (de tribus que han permanecido al margen de la historia), todos los pueblos prehistóricos e históricos (tanto los machos como las hembras) han combinado el tapado integral con el desnudo integral sin morbo, sin malicia y sin menoscabo: cuando hacía frío, porque hacía frío, y, cuando calor, por defenderse de los rayos del sol y preservar la humedad del sudor.

Como cuenta el del Génesis, lo primero que hicieron el hombre y la mujer metidos en culpabilidad fue taparse con pudor y con malicia, cortapisas morales que pusieron fin a los tiempos ingenuos; pérdida de la inocencia y ciclo que hoy reproduce el crío o la cría que cambia de una relación inconsciente con su ‘cosita’ y la ‘cosita’ de los demás, a una relación consciente y picardeada.

La doble sexualización del cuerpo y del vestido (sexo: en tanto distinción machos y hembras y sexualidad: en tanto incitación activa o pasiva) se dio en las tres sociedades patriarcales de las religiones de libro: judíos, cristianos y musulmanes. Las tres conocen la poligamia, la prostitución, la violación de mujeres y niños, el matrimonio por interés, el apellido, la familia y la herencia, y las tres distinguen entre homos y héteros y entre un erotismo oficial y otro por donde discurren los bailes del vientre o de los siete velos.

Por razones que tienen que ver con la sublimación de la mujer como mujer objeto[1], el judeocristianismo aceptó la liberalización del cuerpo femenino, de pronto expuesto al sol casi desnudo y con muy poco peligro. Para eso hizo falta que los machos se educaran en la represión de sus instintos básicos, que aprendieran a ver un culo o una teta sin echarse encima de su dueña; tuvo que cambiar el modo de ver y de ser vista. O visto, cuando los machos, homos o héteros, empezaron a marcar paquete, a lucir músculo y ombligo, a ser hombres objeto como las mujeres eran.

Esta culturización del exhibicionismo se razonó en la indumentaria útil en tiempos de maquinismo y de incorporación a trabajos que arrinconaron túnicas y chilabas como arrinconaron gorgueras y gregüescos, capas y sombreros de copa, revolución del vestir que no se dio en el islam donde tampoco se dio lo que en Occidente fueron Renacimiento, Ilustración, Revolución Francesa o Revolución Industrial.

Cuando al final del siglo 20 y por motivos cortitos EEUU y la Otan dieron alas al islamismo sin más intención que combatir a la Unión Soviética, dieron alas también, como efecto colateral, al tapadismo sexista y sistemático y no voluntario ni por moda ni por gusto, aunque algunas tapadas digan que les gusta, y han creado un conflicto entre tapadismo y exhibicionismo de imposible solución si no es, con criterio global, prohibiendo todos los signos externos de religión en público vengan de donde vengan: la vuelta a una religión cero cero y a una sociedad sin culpa (sin necesidad de redención, también) como la que había antes del pecado de Adán y Eva en el Paraíso.

Lo cual, que, al aferrarse a sus medallitas y crucifijos, cristianas y cristianos, practicantes o culturalmente portadores del cristianismo, son corresponsables de la gestión que hicieron sus gobiernos apoyados y sostenidos con su voto, gestión que ha hecho de indumentarias folclóricas, regionales o a extinguir lo que ahora musulmanes y musulmanas dicen que es su moda: burcas, velitos, barbas y la madre que los parió. De todo ese armario ropero, el burquini expresa y resume la máxima confusión, lo peor de cada casa. El burquini de la islamista sexi en playas de la Costa Azul suma lo vano y superficial del concepto moda de Occidente con el integrismo de beduinos y pastores de ganado que no han salido todavía de donde los habíamos dejado, en el portal de Belén.

[1] Vaya usted a ver si en la nueva configuración de la mujer tuvo algo que ver el peso simbólico de la mujer madre y de la mujer virgen representadas por la Virgen María.

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tatú

Tatú

TATUAJE

Criticar nos hace viejos, pero, sin crítica, qué sería del mundo sin nosotros, profesores, pensadores, cultos en nuestras dos versiones, señora y caballero. Decía Salinas, don Pedro: la luz, lo malo que tiene es que no viene de ti. El tatuaje, lo malo que tiene es que no viene de quien se tatúa. Tampoco el velo de la mujer islámica ni la corbata del comercial con pretensión. Lo que llamamos moda son víctimas a pie de tienda. O de tatú.

mascotas

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MASCOTAS

APOSTILLAS A CÓMO HACER UN SOMBRERO

El sombrero de paseo recuerda a la bicicleta. Bicicletas y sombreros, los dos tuvieron su época dorada. Pero así como las bicis se han actualizado (con una legislación tan propia como discutible: la política del carril‑bici), los sombreros, no; y continúan como si siguieran válidos los códigos decimonónicos de rancia galantería tales como destocarse en las iglesias, ante la autoridad o ante las señoras.

La sociedad ha cambiado. Antes, el sombrero era prenda del señorito frente a obreros y gañanes, que llevaban la gorra con visera como señuelo proletario. Ni el concepto de autoridad ni los tratos hombre mujer son lo que eran. Se trataría de democratizar y actualizar una prenda ajustándola a las condiciones de cada uno y a las circunstancias de aire o viento, sol o lluvia, frío o calor, dentro o fuera. Lo demás son curiosidades y antiguallas que no está de más conocer.

Desmitificar el sombrero supone también sacarlo del cine en blanco y negro, del engaño Humphrey Bogart a donde fue llevado. Hagamos nuestra propia película. El secreto de un sombrero es llevarlo con naturalidad sin que el sombrero parezca una chincheta o un tiesto de maceta a punto de caer.

Cómo hacer un sombrero es una respuesta entre muchas. Escribe Lourdes Pérez, La sombrerera de Lady Marlo: Haré el experimento [de almidonar el ala]. Mi duda es si el resto del sombrero no chupa el almidón, y al final queda la copa un poco tiesa.

En absoluto, Lady Marlo. De muestra, ahí van unas pruebas de autor. Como se ve, la copa no puede quedar más flexible y más tierna. El sombrero guarda todavía restos de pegamento de fábrica con el que fue maltratado. No importa. Mil cintas, las que yo quiera ponerle, le están esperando. Resulta clásica la cinta marrón rojiza. Con otra cinta, se puede conseguir un sombrero veneciano. Así de fácil. El éxito se verá si resiste en circunstancias difíciles, por ejemplo, contra el viento montado en bicicleta. Entonces será una verdadera mascota. mascota. Del francés mascotte, animal de compañía y sombrero flexible. El uso y la Academia unen sabiamente en la misma palabra perro y sombrero en la común fidelidad de nunca abandonar a su dueño.

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cómo hacer un sombrero y triunfar con él.

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CÓMO HACER UN SOMBRERO CABALLERO DE VERANO

cuando el calor y los colores claros ponen a examen las tres pruebas

de utilidad, resistencia y limpieza

como elegante protector solar resistente al sudor y al viento

y en perfecto estado de revista.

–Por Daniel Lebrato, maestro sombrerero–

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Hace viento en Florencia. El sombrero, de fabricación propia, resiste.

El sombrero de paseo es una nostalgia. De ahí, que entre la gente joven se confunda sombrero con gorro o gorra. Señor. Es gorro la copa redonda de tela o punto para cubrir la cabeza: el de lana que se pone en invierno, por ejemplo. Es gorra el gorro con visera: esa Nike que lucen, la visera hacia atrás, los raperos. Y es sombrero, de sombra, la copa con ala redonda. En tiendas, el sombrero caballero casi se reduce al tipo mascota italiano (impresentable: el inglés o portugués, de ala muy corta), que viene pellizcado de fábrica (copa triangular), de ala curvada por detrás hacia arriba y con una banda o cinta negra, gris o marrón. Ese sombrero engaña, bajo el efecto Bogart, el aplastamiento del pelo. Por eso hay hombres que jamás se lo quitan en público ni aun en los interiores más caldeados. Antes sufrir la gota gorda que descubrir el oneroso cerco. Añadan la falta de perchas en bares y lugares de alterne y la pérdida de protocolo en cuanto a cuándo, dónde y por qué el sombrero nos cubre o se descubre.


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Sombrero en percha de mujer.

CÓMO HACER UN SOMBRERO A MEDIDA, LAVABLE Y ANTI VIENTO
por menos de 10 euros y en menos de una hora

Requisitos: sombrero papel tela (de venta en los chinos y tiendas de turismo de verano), cinta de mercería, apresto concentrado de almidón, papel vegetal (o de horno, en los supermercados), plancha y tabla de planchar, barreño, palangana o espuerta.

1º) No compre en caras sombrererías un producto más barato en chinos y en comercios como Zara, H&M, Mango, Blanco o El Corte Inglés (secciones hombre y mujer).

2º) Si la calidad o el color de la cinta no le convencen, compruebe si esa cinta, que vendrá pegada o cosida, se dejará quitar o tapar por otra cinta, la que usted decida para ir a juego con la ropa de cada día.

3º) Con viento, el aleteo del sombrero da la impresión de una pamela ridícula y, más ridículo aún, el hombre corriendo detrás de lo que el viento se llevó, su sombrero.

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Un sombrero ayuda a mirar.

Instrucciones para endurecer el ala y hacer un sombrero anti viento a su medida. Solo para sombreros de papel tela o material que absorba el almidón (teniendo en cuenta que todos los sombreros, hasta los que no lo anuncian, lo mismo de invierno que de verano, si son flexibles, se dejan plegar, lavar y planchar).

1. Se tiene un sombrero de papel tela. Mejor dos, para ir mudando. El papel tela se reconoce por su textura en espirales hasta el remate cosido al borde.

2. En un recipiente redondo de suelo plano y ancho suficiente, sumerja y empape el ala del sombrero (nunca la copa) en almidón líquido concentrado. Deje el sombrero en ese almidón de 15 a 30 minutos cuidando el mojado uniforme y que no se pegue al fondo (el almidón es muy adherente).

3. Planche el sombrero a temperatura máxima. Imprescindible: papel vegetal por las dos caras (plancha y tabla de planchar). Cuando el sombrero evapore y esté semiseco, encasquéteselo y deje que se acabe de ahormar al dibujo de su cabeza. El sombrero queda tierno de copa y rígido de ala y no abandonará la cabeza de su dueño ni un día de levante por Tarifa en bicicleta.

4. Para lavar, cepille con agua con mistol o similar la badana y el techo o bóveda. Si está muy sucio, el sombrero resiste el agua y el jabón de un lavado a mano. Saldrá encogido pero recupera su horma con ayuda de plancha y uso.

5. De modelo, se recomienda vencer a la mascota redondeándole la copa y dándole forma cilíndrica baja y ala recta (tipo canotier). La cinta, en mercerías. Pueden servir cintillas como sudaderas de cabeza o diademas elásticas de venta en complementos para mujer. Si hay lazo, se anuda o se cose del lado izquierdo.

6. Mantenimiento. Repose el sombrero sobre superficie plana, mejor que en percha, para que no se deforme. Si almacena más de uno, tenga cuidado al apilarlos. Feliz sombrero de verano, caballero.

Daniel Lebrato en Roma, como un árbol 20160530.gif
Me lo pongo y me lo quito.

7. Documentación:

*tipos de sombrero

*panamá

*fedora *¿fedora o borsalino?


Ideas, consultas y sugerencias: daniellebrato@gmail.com

Daniel Lebrato como eLTeNDeDeRo (7)
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