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COPLAS POR SEMANA SANTA.

Resucitado

COPLAS POR SEMANA SANTA
en campaña electoral ([1])

1.
La Borriquita le llaman
a quien ni pone ni quita
la democracia, esto es:
yo voto, yo, no el Procés.

2.
Yo voto, yo, no el Procés,
que es de derechas, yo izquierda.
¿Presos políticos? No. Po-
líticos presos, joder.

3.
Lo de Jesús ante Anás,
Caifás o Poncio Pilatos,
son pasos “de tribunal”;
lo del Procés, lavamanos. [2]

4.
–¿Qué preso queréis que os suelte?, [3]
¿a Bienestar o a Procés?
–¡A Bienestar, Bienestar!
Procés, a la cruz con él. [4]

5.
¡Votadnos, por Dios, votadnos!
a Izquierda Unida Podemos,
o al Psoe que está en los cielos:
¡Votadnos, por Dios, votadnos!

6.
¡Que está en peligro la España

del bienestar conseguido!
(El cuenta burros ve cuatro.
Con el que él monta son cinco.) [5]

7.
Al malo de la película
–quien no pensaba votar–,
por su abstención llaman Judas,
a falta de Barrabás.

8.
Después de tanto milagro
(salarios dignos, pensiones),
agonizó: –¡Progre!, ¡Progre!,
¿por qué me has abandonado? [6]

9.
–Resucitó. Aquí no está
cadáver ni quien lo dijo.
–Esto va a ser que el muy hijo
de puta ha vuelto a ganar. [7]

10.
Cuarenta días, Cuaresma;
cincuenta, Pentecostés;
ya está el Rocío en la Aldea:
Adviento y vuelta al Belén.


[1] España, Elecciones Generales, 28 de abril de 2019. En las noticias coincidió Semana Santa con campaña electoral y Juicio al Procés.

[2] Otra versión: lavaplatos. Inhibición de la izquierda ante el Procés.

[3] Mateo 27:17

[4] Otra versión: que es quien nos da de comer.

[5] Sobre la fábula del hombre que tenía doce burros y al recuento olvidó el que él montaba y contó solo once alarmado porque le faltaba uno. Lógicamente, el burro era él.

[6] Padre, Padre, ¿por qué me has abandonado? (Mateo 27:47).

[7] El hijoputa debe de ser la derecha, que la izquierda daba por muerta.


 

policía.

Lío nazareno RAFAEL_IGLESIAS

Desde los sucesos que perturbaron la madrugá del año 2000, la Semana Santa de Sevilla (y otras partes) se apunta a más de lo mismo: a que haya mucha, mucha, policía. La palabra policía (del griego organización política, gobierno) designa tanto (1) cuerpo encargado de velar por el mantenimiento del orden público y la seguridad ciudadana, como (2) buen orden que se observa y guarda en las ciudades. O sea, que policías hay tres: la que sale de uno, como educación cívica; la escrita en ordenanzas que se cumplen y la impuesta uniformada: Local, Nacional o Guardia Civil. La diferencia es: cuerpos y fuerzas de seguridad cuestan una pasta y, encima, no aportan al pib absolutamente nada: ni bienes de consumo ni valores de cambio (como sería el caso de la industria de armamento, que sí produce beneficios a través de la exportación).

Entre campañas contra el acoso y maltrato (principalmente a las mujeres) y macabras noticias de sucesos, la tendencia en los últimos telediarios es a reforzar y reforzar seguridad y vigilancia, que habrá que preguntarse quién las paga. Si en lo que pasa en la calle un día cualquiera hay mucho de impredecible, no así en el caso de espectáculos previstos como partidos de fútbol o procesiones de Semana Santa. Y ahí los gastos de policía que los paguen de su bolsillo convocantes y beneficiarios: clubs de fútbol y afición; cofradías y público cofrade. Pero dejen ya de pedir más y más policía (que son también prohibiciones de aquí no se puede estar o por aquí no se puede pasar), que hay mucha Sevilla que pasa de procesiones y hay quien se va al campo o a la playa, donde también hace falta mucha, mucha, policía.

¡Ah!, y a la vuelta, que no nos encontremos la ciudad hecha una mierda llena de cera y peligro para caminantes, motos y bicicletas. Quien manche, que limpie y deje la ciudad como estaba. Bastante hace la ciudad, que cede sus espacios. Y, si no, ya saben: procesiones en carrera oficial por el Estadio de la Cartuja, pasando por caja igual, igual que pasa por caja la afición del Betis o del Sevilla.


 

la guardia del Señor, por El Fiscal.

Nazareno con rifle

Rafael Duque del Castillo, entonces oficial de la junta de gobierno del Gran Poder, tuvo la idea de proteger la cabeza del cortejo, blindarla de alguna manera, consciente de que los primeros tramos son los que sufren mayor riesgo al asumir la función de abrir paso. Reclutó entonces a los hermanos Lacave, caracterizados, entre otras virtudes, por ser fuertes y corpulentos. Se dijo entonces que entre los primeros Lacave sumaban 300 kilos de peso y una altura de 5,64 metros. Entre sus primeras funciones estaba la de facilitar la llegada de la cruz de guía a la Campana, pues el gamberrismo amenazaba el paso de la cofradía por la Plaza del Duque. Si se fijan, los puntos negros de hace varias décadas siguen siendo hoy los mismos. Aquella hermandad se inventó su propia guardia suiza, que tenía un efecto eminentemente disuasorio, como no podía ser de otra manera. Y así sigue siendo hasta hoy. Continúa en: El Fiscal » Archivo » La guardia del Señor.

Nazareno con rifle 2

La ley seca para moros y cristianos, por Rafa Iglesias.

Rafa Iglesias enjoy nazareno con rifle

Más le valdría a estos letrados, no instigar esa teoría de la conspiración e indagar sobre si está en derecho la intromisión que suponen medidas tan extremas -pues extremistas son entre otras múltiples restricciones futuribles‑ como que los bares no sirvan alcohol en la madrugá. A nadie. Seas creyente o no. Una opresiva injerencia de lo religioso en lo civil, salvando las distancias, comparable a las de Estado Islámico en sus feudos. La ley seca, para moros y cristianos. Ya ven. Para sufrir el fundamentalismo de la fe, hasta en un Estado supuestamente laico, no hay que ir lejos. Las creencias toman, literalmente, las calles de Sevilla. ¿Podríamos llamarlo KLERO BARROKA? Parafraseando a Goya: los sueños de la religión producen monstruos. Rafa Iglesias, en respuesta a Diario de Sevilla: Cuatro bufetes representan a 40 afectados por los incidentes de la Madrugada.

Rafa Iglesias cabeceraDiarioDeCebolla

Fiestas de Primavera

Comunico a ustedes que Rafa Iglesias y Daniel Lebrato (TeVeo y eLTeNDeDeRo) andamos proponiendo a opinión pública y Ayuntamiento de Sevilla ‑tenemos solicitada audiencia con el alcalde Juan Espadas‑ la reducción de la Semana Santa (SSS) al multitudinario espacio, íntimo y seguro, del Estadio de la Cartuja, libre al fin la ciudad de las dudas sobre quién es quién, qué hace ése ahí, quién grita o pega una carrerita y libre ‑el espectáculo‑ de ¿quién lo organiza?, ¿quién lo disfruta? y ¿quién lo paga? (También, por supuesto, de quién rompe la compostura y merece la expulsión.)

Luego vendrá la Feria de Sevilla sin casetas particulares, abiertas al público como se hace en otras ferias, con caballos y charrés de uso rotatorio, compartido y para todos, integrados en el transporte urbano (Tussam) y una plaza de la Maestranza ya sin sangre.

Lean, si les parece, el breve a qué juegan los cristianos. Tres minutos de lucidez. Se admiten ideas y opiniones.


Rafa Iglesias 25años_SIN_curro

¿a qué juegan los cristianos? (1)

Dios es eterno, quién lo duda, pero la Iglesia es temporal y los creyentes, ellos y ellas, ciudadanos como los demás.[1] Y ahí el capillita que ve normal pagar por ver jugar a su Betis o a su Sevilla, quiere ver gratis la procesión de su Esperanza o su Gran Poder. Mañana hablaremos de los cristianos antes y después de la alianza de civilizaciones; título, el de civilización o cultura, que les viene fetén. [2]

[1] Vean la que están liando por cuatro incidentes en la madrugá de este año; incidentes que Consejo de hermandades, hermandades e instituciones afines ‑desde la prensa al Ayuntamiento‑ quieren pasar por sucesos gravísimos que atentaron contra tal o cual, sagrado para la ciudad entera, y la ristra de pamplinas que se están oyendo o proponiendo: que si las pruebas de alcoholemia, que si prohibir las sillitas, ¿a dónde quieran llegar quienes se creen que Sevilla es suya?

[2] eLTeNDeDeRo 30/09/2015 Polémica de Daniel Lebrato con Jesús Cotta (o al revés).

eLTeNDeDeRo y la Semana Santa

Así habría que hacer con el Consejo de Hermandades: “ustedes organizan, ustedes se hacen cargo” y la ciudad ahí no entra más de lo que por ley entraría en cualquier otro evento.

El Consejo de Hermandades, sociedad recreativa.

Ante la continuidad de versiones y opiniones sobre los sucesos de la pasada Semana Santa y sobre las medidas que se podrían tomar, sálganse, sus señorías, del cuadro y lo verán todo más claro. A 25 años de la Expo, es lo que se pediría a cualquier pasacalle, circo, carrera, desfile o Disneylandia que viniera a la ciudad.

Sevilla, ciudad de todos

Sevilla es la ciudad de todos, feriantes y no feriantes, de semana santa y de no semana santa, y a todos tiene que contemplar y contentar el Ayuntamiento, cuya obligación ‑antes que señalar u organizar las fiestas mayores‑[1] es velar por la conservación en convivencia y orden de toda la ciudad, no la ciudad de un sector ni de un grupo.

El Consejo de Hermandades© debe tratarse a igual nivel que una productora, promotora u organizadora de eventos. Un año y otro presentará un proyecto de viabilidad para un evento llamado “Semana Santa en Sevilla”. De acuerdo con la ley de espectáculos y del derecho a manifestación, ese proyecto incluirá fechas, horarios y sitios, montaje y desmontaje, limpieza, seguridad y protección civil a participantes y público, más seguros, fianzas, impuestos, etcétera. Aprobado el proyecto, las procesiones saldrán  en las condiciones pactadas, comprometiéndose Consejo y hermandades a dejar la ciudad tal como estaba.

En caso de incumplimientos o desavenencias, Ayuntamiento y Consejo se someterán al arbitraje de los tribunales ordinarios.

[1] Semana Santa, Feria, Corpus y Toros.