Etiqueta: Cataluña

Puigdemont, el chivo expiatorio.

PUIGDEMONT, EL CHIVO EXPIATORIO[1]
por Sebastián Martín Recio

Puigdemont no es responsable de una crisis que arranca hace décadas y tiene un punto de inflexión en la amputación de un Estatuto de Autonomía aprobado en 2006 por el Parlament, por el Congreso de los Diputados, por el Senado y por la ciudadanía en Referéndum; amputación que el Tribunal Constitucional hizo en 2010 a instancias de una campaña del PP y que, paradójicamente, no tuvo traslado a similares Estatutos de Andalucía y Valencia.

Puigdemont no es responsable de la crisis social y económica, agravada con las políticas de gobiernos del PP y cómplices que votan o permiten sus presupuestos; políticas que han empeorado el funcionamiento de los servicios públicos de sanidad o educación, que han aumentado el paro y la exclusión social y generado malestar social y desesperación.

Tampoco Puigdemont es responsable de la corrupción en nuestro país, vergüenza nacional que ha invadido numerosos cargos públicos de diferentes gobiernos, donde el PP se lleva la palma con la misma imputación a su organización como tal.

¿A quién le puede gustar esta España de corrupción y desigualdad, desmantelamiento de lo público y sumisión a los intereses de la Troika y del poder financiero? ¿Acaso en el impulso del independentismo no hay en gran medida un rechazo a esta España insoportable?

Pero la ventaja de configurar un chivo expiatorio es que, teniendo ya el relato que nos han ofrecido los medios de comunicación del poder, sólo faltaba alguien a quien ridiculizar o culpar para sentirnos todos exculpados, sea con acusaciones increíbles, como la connivencia con Rusia, o sea con cancioncillas y chistes de toda índole y, sobre todo, vistiéndolo de reo, con traje de rayas horizontales ‑rojas y amarillas‑, para sacar la imagen del millón: Puigdemont entrando en la cárcel por el mal que nos ha hecho, fracturando nuestra unida España y a punto de llevarnos al precipicio. Así, con los medios y las miradas apuntándole, destellará el último fogonazo de esta ignominia. Y todos tan tranquilos.

[1] Quizás por nuestra educación judeo cristiana, en tiempos de crisis (las de pareja ilustran esta situación de la manera más simple), se hace necesaria la simplificación de la culpa, y eso conlleva encontrar alguien o algo (una idea) que polarice y cargue con todas las culpas: es el chivo expiatorio. Puede ser uno entre muchos que, por diversas razones, tiene el perfil para convertirse en pararrayos de la ira social, institucional o mediáticamente instalada. Un manejo que no soluciona el problema de fondo y muestra el lado oscuro de nuestra sociedad, sus visceralidades y actitudes agresivas e irracionales desde concepciones estáticas e inmovilistas. Pero “todo se mueve”.

Sebastián Martín Recio, 17/11/2017


 

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un cuento chino.

Sancho no salía en defensa de don Quijote cuando se rifaba un mamporro entre su amo y gente noble o caballeros. Las Brontë y la novelística inglesa del 19 nos acostumbraron a la doble circulación de la mercancía narrativa: criados, doncellas, mayordomos y amas de llaves, por un lado, frente a ladies y gentlemen, por otro. Desde arriba o desde abajo, desde los fogones o desde el comedor, la cuestión catalana reside en los titulares interclasistas de la soberanía, a través del censo, y la población no censada en Cataluña nada tiene que decidir ahí. Hablar del odio que en Cataluña cultivan a lo español y al castellano, de la insolidaridad catalana o de su corrupto capitalismo, sería como entrar en asuntos de Inglaterra o de EEUU, si nos gustan más o menos el muro de Trump o el brexit: opiniones de política exterior.

Quien desde Andalucía alega la deuda de Cataluña con el resto de España, que cuantifique y exija a la Junta de Andalucía, a ver si la Junta tiene números, digo huevos, de echarle las cuentas a Cataluña (por cierto: república o autonomía, con que Cataluña pague, ¿qué más da?). No quiera el extremeño o andaluz parecer el chino cuyo antepasado construyó el ferrocarril de Chicago a San Francisco y hoy se cree con derecho a viajar gratis en ese tren. Quien dice chino, dice griegos o irlandeses en los rascacielos de Nueva York o vendimiadores almerienses que quisieran beber vino burdeos por la cara. Esas cuentas son absurdas y sensacionalistas más allá de una justicia poética intraducible.

No hagamos, pues, demagogia, hoy llamado populismo. La izquierda, si lo es, lo es de abajo arriba, de conflictos de clases sociales, verticales; no horizontales, caso de Cataluña, independiente o no. Mienten quienes dicen que el referundismo les roba y mienten quienes anticipan ‑sin pruebas‑ que al resto de España nos irá peor en Cataluña bajo república catalana. Mentir está mal y la mentira ni es de izquierdas ni es de derechas. Simplemente es mentira.

[eLTeNDeDeRo]


¿amigos para siempre?

Decía Marx que la humanidad no se plantea problemas que no pueda resolver. Y España tuvo a su alcance resolver la cuestión catalana (antes: guerra de independencia) sin pegar un tiro y en aplicación de un derecho a decidir difícil de negar entre personas libres y demócratas y (hasta cierto punto) iguales que comparten derechos humanos y el respeto a las minorías.

El argumentario de personas tenidas a sí mismas por progresistas o incluso muy de izquierdas ha sido que el derecho a decidir de Cataluña viola otro derecho mayor: el bien común de pobres gentes o de clases trabajadoras de toda España que se verían muy perjudicadas por la marcha de Cataluña la rica, la construida con el sudor de extremeños o andaluces. Ya tenemos a mi vecina de enfrente, muy clase media y muy de Ugt, con la bandera de España en el balcón de su vivienda de protección oficial.

Lo cual no significa que la Junta de Andalucía o la de Extremadura vayan a reclamar vía judicial o ante el tribunal de cuentas a Cataluña lo que Cataluña les debe: si el rico vive del pobre, también el pobre vive del rico y al precio del mercado que el rico quiera pagar. Es el capitalismo, querido Watson, que la izquierda no‑izquierda no discute y por eso acude a la palabra mágica más potente aún que el derecho a decidir: la solidaridad. Mi vecina cuelga la bandera porque ella, faltaba más, es muy, pero que muy solidaria.

La inteligencia que le ha calentado la patria a mi vecina pagará intelectualmente su postura y España no levantará cabeza. Cuando el odio social está instalado, sale un idiota por rumbas con Amigos para siempre. ¡País!

[eLTeNDeDeRo]

en respuesta a la pregunta ¿Qué le pasa a Podemos?

¿Qué le pasa a Podemos? (encuesta en infoLibre)

Podemos se jodió el día que quiso ser no‑izquierda (anticomunismo o anti IU de Errejón o Bescansa) y quiso ser partido y no movimiento heredero del 15‑M y ¡Democracia real ya!

1.
Que los movimientos están vivos, se está viendo en Cataluña, con Ómnium y Asamblea Catalana.

2.
Y la división derecha/ izquierda podría estar obsoleta, pero no el debate entre reforma o ruptura, a la que renunció Podemos cuando se hizo partido.

El segundo error, también mayúsculo, también pasa por Cataluña y por demás se paga en política: no ser sensible al tiempo que se está viviendo.

3.
Cuando el tema es Cataluña, la salida de Podemos con “lo que de verdad importa a las clases trabajadoras” (sus condiciones de vida, Bescansa o Ada Colau) no ha emocionado ni a las clases trabajadoras, que se han acogido ‑conservadoras en tiempos de crisis‑ a la seguridad de la bandera de España, del PP y del Psoe.

4.
Para el caso, el Psoe cuenta con Juntas de Andalucía o de Extremadura, que fidelizan su voto, y cuenta con Ugt y Comisiones.

Pablo Iglesias pasará a la historia de los grandes que, como Aníbal, teniendo Roma a su alcance, se acojonaron y se hicieron pequeños ellos solos.


persecución.

Carta de despedida a amigos de izquierdas que escribían novelas sobre la memoria histórica contra el franquismo y ahora atraen con sus escritos y opiniones la cólera del Estado contra la experiencia catalana.

Si la historia se mueve y los mapas cambian, ¿qué pasa?, ¿que ya no pueden cambiar? Si las deudas se pagan y si algo os debe Cataluña, ¿por qué no exigís cuánto es, y se acabó el problema? Era otro el problema.

Cuando os conocí os gustaba la Aldea Gala. Ahora, alguien en vuestro nombre, con vuestra cara o con vuestras legiones, vendrá a buscarme o irá a buscar a mi gente: la persecución ha comenzado.

[eLTeNDeDeRo]

una generación ante el espejo (España, 1898‑2017)

lecturas del 98

¿Por qué nos divide el tema soberanista? Porque se juega en casa, esto es más grande que el Desastre de 1898, tan pesado el tema [que vimos por los libros de historia y literatura] que dio nombre a una generación, la del 98, de Unamuno y compañía. El asunto catalán es más intenso que aquel Desastre o que la Guerra de África, que fueron asuntos de política exterior y del ministerio de la guerra, mientras que el referundismo es cuestión interior, tan interior y visceral que alerta a la confrontación como en una guerra civil; y marcará ‑está marcando ya‑ no a una, a generaciones sucesivas en Cataluña y en el resto de España. A cara o cruz es el partido. En un Madrid Barcelona no quiera usted apostar por el Betis o el Atlétic; no vale ir de árbitro ni forzar el empate, no vaya usted de inventor de la solución o de tercera vía milagrosa, virutillas de la madera que se está partiendo en solo dos mitades. Si el bando español hubiera dado facilidades (un artículo 156 para el divorcio, en vez de un 155 de matrimonio indisoluble), habríamos salido ya del tema. Hay que decirle al bloque españolista: ¡Quillos, dejadlo ya! Dejad que Cataluña sea lo que quiera ser.

[eLTeNDeDeRo]

intelectuales frente a la república.

Sin ánimo elitista, no vale igual el garrulilla ¡Yo soy español, español! que la documentada opinión de profesores o intelectuales. El omnisciente dios de las ideas (el que ya lo sabía) nos remite a los Pactos de la Moncloa, cuando la poca izquierda que quedaba en España (el eurocomunismo de Santiago Carrillo) renunció a la ruptura y se pasó a la reforma: de 1977 hasta aquí, todo ha sido franquismo. Si eso fue en lo político, en lo social el Pce cayó en la trampa del bienestar de su amiguito el Psoe: bienestar, ¿a costa de qué en el mapa del mundo (y ahí, la Otan) y con qué Hacienda? Como la fiscalidad progresiva cien por cien (para unos: cero cero, para otros) es utópica en sociedades capitalistas, los impuestos progresaron bien poco, pero ahí estaban los fondos europeos: lo justo para dar estudios, vivienda, transporte y asistencia a una clase obrera que haría con negritos y moritos lo que habían hecho con ella en los años 60 en Alemania: ¿los más duros trabajos y peor pagados?, para ti, inmigrante. De paso, la morería, con sus mujeres tapadas, acabaría con el feminismo y daría impulso a la contrarreforma católica. Más franquismo, pues, con oenegés imitando a Cáritas. Esa fue la España de Zapatero y hubiera seguido, como un mundo feliz, a no ser por la puñetera crisis de 2007; crisis que demostró que las bases del Bienestar, con mayúsculas, eran muy débiles y obligó a plantearse, persona a persona, casa por casa: mi bienestar, quién lo paga. Esa incertidumbre de la pobre gente es la que hoy manejan populistas de la Junta de Andalucía o Extremadura que alarman a sus votantes con la marcha de Cataluña la rica, la levantada con el sudor de la emigración que vino del sur. Lo que no se explica: que mentes que suponíamos lúcidas y abiertas alineen sus voces con lo que siempre estuvo ahí y apenas se ha movido: la España que el 18 de julio de 1936 dijo a la República: ven para acá, que te vas a enterar de lo que es bueno. Únicamente hemos cambiado de darnos miedo el régimen franquista a darnos pánico el régimen demócrata o constitucional que algún día se estudiará en universidades de todo el mundo: desde la ejemplar Transición española, a la chapuza de ahora mismo; desde Pablo Iglesias en portada del New York Times, a Puigdemont paseando por Bruselas.

Solo porque plantea la ruptura y no la reforma (federal de la Constitución: táctica del Psoe), el independentismo merece apoyos y simpatías. Y no me vengan, en contra del Procés, con lo que de verdad importa a las clases trabajadoras y contra la corrupción (tácticas de Podemos y del Gran Wyoming, más que en El Intermedio, en El Internado).

Otro día hablamos de cómo aquellas mentes lúcidas y abiertas, en realidad, no existían o eran mantenidas por el régimen. Otro día hablamos de cómo el régimen es el principal obstáculo para la triple nacionalidad (europea, española y catalana) que lleva en su programa el independentismo. Y otro día hablamos de cómo el régimen coronado resulta incompatible con la República Ibérica que podrían formar Cataluña, España y Portugal: pedazo pib, dentro de la UE. ¡Tanto que insisten mis amistades ¿de izquierda? en que la unión hace la fuerza!