Etiqueta: Cataluña

el bando nacional.

Bar Taberna Juan Sanlúcar banderas de España (4)Desde que ardió el referundismo en Cataluña, una hoguera de odio recorre España. La clase pensante, llamada a poner orden en las ideas, o ha mirado a la Constitución o ha mirado a su izquierdo lado en nombre de que el Procés era de derechas. El pueblo, por su parte, ha sacado agravios y chistes malos contra lo catalán y Cataluña, y hoy no se puede respirar. Tribunales y Tribunal Supremo hacen pasar por juzgados y cárceles personas cuyo único delito ha sido su derecho a decidir en referéndum, tan simple cosa en democracia como esa, tan fácil de conceder, tan difícil de denegar. Ochenta años después de Franco y sus golpistas ha vuelto a España (porque no se había ido) el bando nacional.

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amnistía en Cataluña o el disputado voto del señor Podemos.

El pasado 21 de diciembre el referundismo se impuso 54,94 a 45,06 al no referundismo. El independentismo obtuvo un 47,49, cuatro puntos por encima del 43,49 del bloque PP, Psoe y C’s. Ocurre que el demócrata, hombre o mujer, deja de serlo en cuanto un resultado no le interesa.

El demócrata contrario al referundismo lo primero que hace es camuflar la palabra, referundismo, y darnos el cambiazo por desafío independentista, golpe de estado o golpe contra el estado democrático. Con olvido o para que olvidemos que lo que quiere Cataluña es ejercer un derecho a decidir en referéndum muy difícil de negar con argumentos democráticos.

Vienen entonces los argumentos del demócrata de izquierdas (?), hombre o mujer que acepta el lenguaje de la derecha (soberanismo, secesionismo, independentismo) y en nombre del ser de izquierdas (ser que lleva décadas hibernando y sin movilizarse) nos viene con que aquello ¡no es constitucional! (para lo cual el bloque constitucionalista se apropia un voto reformista de la Constitución, el de Podemos) y, encima, ¡es cosa de ricos!, como si los ricos no tuviesen derecho a los derechos humanos. (Por ejemplo, la amnistía de 1977 permitió el regreso a España a todo el exilio, republicano o posterior, sin mirar a nadie si era rico o si era pobre, si era de izquierdas o de derechas.)

Yo, que el presidente electo, vendría a Barcelona en caravana anunciada y retransmitida y con un cortejo de figuras acreditadas por la defensa de los derechos humanos. Mis declaraciones a la prensa serían impecables: El pueblo eligió un Parlamento y el Parlamento me eligió a mí.

–enlace a resultados en Cataluña.

chapa y chapó.

RAFAEL_IGLESIAS_Hemerotez

Chapa y chapó (chapeau, en francés) no tienen nada que ver. ¿O sí?
El discurso o relato español sobre Cataluña está tan muerto
como muerto está sobre Cuba o Filipinas.
Podrá imponerse al referundismo,
pero ¿de qué le sirve?
*
Como pueden ver, la chapa es de Rafa Iglesias
y el chapeau, de [eLTeNDeDeRo]
(pásenlo por ahí si les gusta)
*

CATALUÑA. QUIEN PIERDE PAGA.

estelada
Cataluña en tantos por ciento:

29,61 –Bloque unionista (C’s + PP)

43,04 –Separatismo blando o moderado

43,49 –Bloque constitucionalista, del 155 (C’s + PP + PSC)

47,49 –Sociedad catalana independentista

54,94 –Mayoría social referundista (con Podemos)

Resultado final:

Referundismo 54,9445,06 No referundismo

El anti referundismo le ha costado a Cataluña y a España las altas cifras que se han manejado. Lo cual incluye no solo las pérdidas por deslocalización de empresas o mengua de inversiones sino también gastos policiales, judiciales y penitenciarios. Más el daño moral causado al bando vencedor y a personas concretas.

Si entre particulares la justicia establece que quien pierde paga las costas, el Gobierno de Rajoy y el Estado del Rey y de la Constitución deberían pagar ahora, política y monetariamente, toda esa inmensa factura, pedir perdón, decretar ya mismo la amnistía y dejar que Cataluña ponga libremente en práctica su derecho a decidir. A lo que no sea eso, dejar libre a Cataluña, que no lo llamen democracia, otra palabreja que ha instrumentado el bando constitucionalista y le ha salido el voto por las urnas, la democracia por la culata.

Mi vecina de enfrente ya puede ir quitando de su balcón su banderita de España. España ha perdido el partido. Y lo mejor es que la vida, después de un Madrid-Barça, la vida sigue.

[eLTeNDeDeRo]

 

pasando del 4‑D.

El 4 de diciembre de 1977 el nacionalismo andaluz fue un anticipo del café para todos que serviría al régimen del 78 para descafeinar los nacionalismos históricos de Galicia, País Vasco y Cataluña, regiones que (lejos de recuperar sus estatutos de la República hurtados por la Dictadura) se vieron equiparadas con Murcia o Santander, Cantabria.

En aquella operación fue clave la sublimación de un hombre que nunca ganó un escaño (Blas Infante, un tipo honrado, un notario) de pronto elevado (por su fusilamiento) a la altura de Lluís Companys, presidente de una Generalitat de pleno derecho, como en derecho republicano hubo un Gobierno Vasco o un Estatuto de Galicia.

La otra equiparación fue aquel esfuerzo por cambiar de dialecto a lengua la modalidad de habla(s) andaluza(s). Juzguen ustedes. Hace dos años se disolvió el Partido Andalucista sin haber logrado nada del ideario andaluz, aparte el himno y la bandera y un vago orgullo que, al margen del folclore cultural, no se refleja políticamente en nada.

40 años después, con Canal Sur de Susana Díaz a la cabeza, el 4 de diciembre de 1977 (fecha reconvertida en memoria democrática y de izquierdas) se ha seguido usando para difuminar lo que está pasando en España con Cataluña.

Parece mentira que mentes lúcidas y gentes bien intencionadas no se den cuenta de la jugada. Pasando del 4‑D.

para no hablar de soberanismo (receta).

Para no hablar de soberanismo, llamemos referundismo a lo que está pasando en Cataluña. No hablemos de un soberanismo que no se ha ejercido ni de un independentismo que nunca se ha dado. El truco es viejo. Esa trampa de anticiparse el significante (la palabra) al significado (la realidad) nos dejó un gigante anticomunismo contra un ismo que jamás existió y que siempre fue molino, mi señor don Quijote que sale ahora por los cerros de Úbeda de la unidad popular, como si fuese nuevo y milagroso bálsamo de Fierabrás. Del independentismo (como del comunismo y de otros ismos demonizados), se podría decir lo que Jorge Manrique, de Jesucristo: que en este mundo viviendo, el mundo no conoció su deidad. Así pasa con la independencia de Cataluña que, sin haberse producido, tiene ya los anticuerpos preventivos cuando el paso honroso en que estamos es: quién ejerce la soberanía en Cataluña (y en Andalucía y en Extremadura o en Asturias, patrias queridas). Y ahí, con democracia o con unidad popular, Cataluña será lo que quiera ser. Escríbanlo cien veces por carilla, a ver si se les mete en la cabeza y, si no, a ver si tienen huevos, digo argumentos, para hacer otra tortilla.


diálogos a la izquierda.

Teoría y práctica, una cosa es el pensamiento de izquierdas y otra la acción de izquierdas, que sin duda está muerta por cuanto carece de clase o grupo social que ejerza y sostenga la acción revolucionaria. La izquierda, sin base, ha quedado en parole, parole, parole: todos somos palabristas; unos, de nombres propios y concretos (supongamos: clase obrera, sindicatos, partidos, Anguita, Garzón, Psoe, Izquierda Unida) y, otros, de pensamiento radical y al margen. En esta última casilla está Daniel Lebrato y lo que él firma en [eLTeNDeDeRo]. Me resulta imposible, por tanto, discutir con quien usa un lenguaje de izquierdas que yo, si lo tuve, no tengo en absoluto. Respecto a Cataluña, me aplico las tres normas que dictan al corazón y a la cabeza su bonhomía: libertad (como objetivo humano), democracia (como mayoría para regir los grupos; no como sistema político, en el que tampoco creo) y realización (personal o colectiva). Por esa regla de tres, a mí me sale que Cataluña será lo que quiera ser, no lo que quiera el Gobierno ni yo ni deGregorio, cuyas apostillas a Un cuento chino (en obligado derecho de réplica) dejo a ustedes para que ustedes juzguen. Como editorial de [eLTeNDeDeRo], sirva el publicado ayer comparando la generación de 2017 con la que fue generación de 1898 ante la independencia de Cuba. Salud y lucidez y alégrense conmigo: un andaluz no airado con Cataluña. ¡Ya somos dos! Daniel Lebrato, 26/11/2017.


PEQUEÑAS DISCREPANCIAS DOMÉSTICAS
de deGregorio con el artículo Un cuento chino.

A él me refiero cuando dice Sancho no salía en defensa de don Quijote cuando se rifaba un mamporro entre su amo y gente noble o caballeros. En primer lugar, yo no tengo ni la grasa ni la, digamos, timidez (para que no se sientan denostados tanto canalla como hay en este país) de los que serán llamados al reino de los cielos; y en segundo lugar, el Quijote que tú pintas tenía mucho más bemoles y muchas más pretensiones de justicia social que el que patrocina el sujeto cuyas actividades tú defiendes. Cuando dices Hablar del odio que en Cataluña cultivan a lo español y al castellano, de la insolidaridad catalana o de su corrupto capitalismo, sería como entrar en asuntos de Inglaterra o de EEUU, estás haciendo una equiparación entre la política económica y social que llevó a cabo la Pérfida Albión con lo que consideraba una colonia (me pregunto por qué le conferirían tal apelativo, al igual que ocurrió con la semblanza que Cervantes le imprimió a los molinos del Quijote) y las relaciones que más allá de la basura que han caracterizado a los dos gobiernos de la postransición, se ha seguido en el desarrollo de las autonomías. La Generalitat ha sido tan corrupta, y me atrevería a decir, hasta incluso más especializada en sus labores de desgobierno que la Junta de Andalucía. Y el pedirles a ambas que tengan huevos de echarse mutuamente cuentas, como tú mencionas sería tanto como decir entre villanos anda el juego. Lo que ha ocurrido en Cataluña desde antes de la Marca de Gotia hasta esa democracia que tú relacionas con el populismo ha sido un permanente odio a lo español y al castellano. Un odio (y si no queremos ser tan descriptivo, una animadversión), provocado por las diferencias que concurren, y se pretenden mantener, entre dos lenguas que en lugar de servir para entenderse, sirven para diferenciarse. Unas diferencias que son aprovechadas no sólo por los mandarines locales, sino especialmente por una burguesía catalana que aprovechando las disparidades estructurales a las que hemos contribuido el resto de las comunidades con nuestro trabajo y con la aportación de capitales que los terratenientes andaluces y extremeños transfirieron a esta comunidad para mantener en éstas salarios de miseria, ahora tratan de justificar en función de lo que representa aquello de la pela es la pela. Y por si todo esto fuera poco, en este drama ha intervenido una Izquierda trasnochada, que como siempre le ha venido ocurriendo a la Izquierda, en lugar de forjar un frente con el que combatir a la Derecha, en función de intereses electoralistas que demuestran que la Izquierda es sólo una resta, por no decir una sopa de personalismos, apoya unas reivindicaciones que no sólo secundan los intereses de esa burguesía, sino que, y lo más lamentable, tiran por tierra la unidad y la esperanza que experimentaron nuestros ciudadanos en el 15M. Saludos, deGregorio.