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el bebedor y las tapas.

 

Cuzcampo Gambrinus

A los bares, voy buscando el grifo de Cruzcampo. El botellín helado, lo tengo en casa. Voy a beber y bebiendo espero. Porque mi estómago puede esperar y porque no me convence el sistema de pedir la tapa “al centro” y solo si alguien más se anima. Y porque suelo perder en la educada batalla de los tenedores para, al final, quedarme en ayunas. Eso, si no termina el vuelo de la tapa ‑está tan lejos el centro‑ manchándome la camisa o el pantalón.

Con la bebida, los bares ponían un picable de patatas fritas, altramuces, frutos secos o aceitunas. Y era fácil armonizar aperitivo y sed. Ahora, no. Los bares nos dividen. 1) Hay los que siguen sirviendo el picable. 2) Hay bares populares que han hecho de aceitunas o frutos secos una tapa más; los altramuces, no se atreverían a cobrarlos pero se las ingenian para vendértelos en bolsa aparte, como las papas, por motivos de higiene, o eso dicen. 3) Hay bares de barrio que, a la primera consumición, te sirven gratis una tapa (un probaíto) del arroz, guiso, frito o aliño del día. 4) Hay bares que maridan ‑no una vez: tantas como consumiciones‑ bebida y tapa y estos son de dos clases: 4a) Bares populares donde la tapa cumple su función de tapar el alcohol y está entendida como gentileza de la casa y suele ser chica y no elegida por el cliente. 4b) Y hay bares de culto donde el precio del pincho o de la tapa va incluido en la bebida donde no interesa beber sin comer. 5) Hay gastrobares y modernitos con liturgia de restaurantes con reparos. 6) Y hay los bares que han sido y son bares de tapas de toda la vida.

De estos es Casa Bigote, en Sanlúcar de Barrameda. Y, porque va mucha gente a las tapas, el barril de Cruzcampo (ese misterio, cuya figura es el grifo, más llevadero cuanta más gente arrime el vaso) da unas cañas de las mejores de Sanlúcar.[1] Por eso, al caer la tarde, me gusta ir a Bigote. En una de esas, me dio por pensar qué pensarán de nosotros los barcos mercantes ‑ratas, humedad y óxido‑ que pasan. Desde Bigote, gente satisfecha saca sus cámaras. ¡Barco! Al fondo, Doñana. Desde el barco, deben pensar ¡Qué foto tan diferente, la mía y la suya, señor presidente![2]

Caso real del bebedor entre tapas. En verano de 2002, Martín Calamar volvió a Galicia. Viajaron con él cuatro mujeres cabales que iban a lo normal: ver penes por las playas nudistas y comer mejillones, pimientos del Padrón y algún lacón con grelos. ¿Alguno? Uno para todos, si acaso, porque las madrinas ‑así llamadas por lo que nos querían y porque venían de Madrid‑ apenas el camarero nos servía la media ración de mejillones o la media de pimientos fritos, siempre decían ¡Qué barbaridad, con esto ya hemos comido! La consigna era picar algo por ahí, no comer o cenar. Los platos no iban por comensal, sino todos para compartir, siempre al centro de la mesa, uno para todos y todos para uno. El plato individual no servía más que para pinchar o cortar lo que se cogía del común y para echar huesos, cáscaras, raspas y conchas vacías. (Y aun éstas se las tangaban entre madrina y madrina y, en un descuido, se las echaban al plato de la de al lado.) Yo, que no me arranco a comer sin dos o tres cervezas en el cuerpo, pasaba de la cerveza al café porque ‑esa es otra‑ la señal de que, comer, habíamos comido era pedirse enseguida postre, naturalmente, para compartir. Tinta de calamar, 761

[1] Ciudad que no cuida especialmente al bebedor de cerveza.

[2] Canción de Quintín Cabrera, Señor presidente (1975).

El bar como impostura y apropiación. Notas de poética y retórica.

Primero fueron arte poética y arte retórica, creación y discurso, pensamiento y elocución, dicho en tres y en latín: inventio, dispositio y elocutio: hallazgo, género (composición o estructura) y estilo. Vino después el cuadro de la comunicación y fueron emisor y receptor, creación y público. La filología dio paso a la estilística con el comentario de textos y siguieron las viejas figuras retóricas pasadas ahora por las pautas de la pragmática: adecuación, coherencia y cohesión, donde manda la adecuación: la intención del emisor y la función (o utilidad) de un acto de comunicación en una situación determinada.

El proceso de creación o la creación como proceso genera dos estampas: en una, ya tópica, la persona, hombre o mujer a quien llamaremos creador, está buscando la inspiración mirando a las musas delante de una página en blanco (puede ser un lienzo, un teclado de ordenador o piano, puede ser una cámara): el creador está con la pre ocupación de cuál será su ocupación, nueva obra que vencerá el horror vacui que experimenta. Si es profesional que vive de eso, se suma además el horror pagui por miedo a perder la dichosa paguita. En la segunda estampa, el creador es alguien que va por la calle o de viaje o asiste a una conferencia y, de pronto, tiene una idea, se le enciende una luz, ha pensado algo original y nadie sabe si la idea se plasmará en verso o en prosa, en óleo o acuarela, foto, performance o exposición. Lleve la dirección que lleve el acto de creación (de la inspiración al medio y al mensaje o del medio al mensaje, inspirado o no), hablamos de un qué y un cómo que son tres: tema, punto de vista y lenguaje. Un tema antiguo y manido (la muerte, el amor) se puede tratar con un lenguaje nunca usado o desde un punto de vista insólito. Y un tema nuevo se puede abordar desde un punto de vista rancio y con un lenguaje antigüito (ocurre con la mala ciencia ficción). Temas nuevos no abundan; si acaso, quienes llegaron primero y lo hicieron bien: Petrarca a la rosa, Manrique a la muerte de un padre, Lorca a la de un torero, Garcilaso al carpe diem en endecasílabos castellanos. Puntos de vista y lenguajes nuevos: la picaresca sobre las vidas ejemplares, Cervantes sobre el plagio, Juan Ramón Jiménez sobre la prosa, Salinas sobre el amor posromántico, Muñoz Seca o Valle‑Inclán sobre el teatro que parodian, Martín‑Santos sobre descripción, narración y diálogos en la novela.

Lo que caracteriza el cine de Álex de la Iglesia (Bilbao, 1965) es su punto de vista y su lenguaje. En el caso de El bar que acaba de estrenar, el bebedor de cerveza se imaginaba un enfoque original a un tema de sangre española y que nos haría ver de otra forma el mundo de la barra y su parroquia, del café y las tostadas, de las tapas de ensaladilla, con su cupón de la once, sus maquinitas de juego y su tabaco, y que el genio Álex de la Iglesia consistiría en presentar el bar sin caer en las garras de series tipo Antena 3. Lejos de ese genio contra costumbrista o periférico a Joaquín Sabina, De la Iglesia apenas pisa el bar, no nos parodia un mundo real con un lenguaje irreal, como hizo con las comunidades en La comunidad (2000), con las compras en Crimen ferpecto (2004), con los concursos televisivos en Muertos de risa (1999) o con la superstición en El día de la bestia (1995). El bar es, para este club de fans, decepcionante. Y lo peor es que machaca un título tan patrimonio nacional como la siesta. eLTeNDeDeRo diría que hay una gran crisis de creación, que muy pocos tienen algo nuevo que decir y, sin embargo, artistas y creadores se aferran a su condición privilegiada y piden y vuelven a pedir para sus productos un iva más bajo que para la barra de pan. Mucha cara y mucha casta es lo que hay. (Si ha llegado hasta aquí, vuelva a leer desde el principio, a ver si las piezas de este artículo, de retórica y poética, le encajan.)


vamos payá (publicidad)

Bar Cervecería Vamos pa'ya.jpg

Este bar interpreta como ninguno el repertorio de tapas del que fue bar Cafetería Rioja (en calle Rioja y en Multicines, no se pierdan el solomillo al whisky) más la mítica tortilla de patatas del Casablanca, con solito ideal los días de invierno y con sombra como de parque de María Luisa en días de agobio de verano. Por cocina, servicio, servicios y ambiente, eLTeNDeDeRo recomienda el sitio muy vivamente, o sea, sin gastrotonterías. Un sabor clásico de tapas de Sevilla que Sevilla (secreto a voces) ha perdido. Vayan p’allá  a Vamos payá, Torneo 82, Sevilla zona Puerta Real San Laureano.

Es un consejo de El barero de Sevilla.

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velas

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Foto eLTeNDeDeRo

◊Noche de sábado, 19 de noviembre, en Bodega San Rafael, La Pañoleta. Tres días antes, en Reus, Tarragona, una vela equivocada incendió la casa de su anciana dueña, víctima de la miseria que también llaman pobreza energética. Hoy, jueves 24, encienden velas de funeral por una alcaldesa muerta que se libra de seguir yendo a juicio, lo cual es otra forma ‑la justicia, se supone‑ de dar luz a lo que estaba oscuro. Solo en la barra del bar, la vela nos hace felices. El justo tiempo. Porque el enfriador del barril también es eléctrico. Bebamos y bebamos, como los peces en el río o como si fuésemos mañana a la Velada Erótica de Galaroza.♦

calendario agóstico

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calendario agóstico

Bar Rodríguez, Sevilla

(episodio de Tinta de calamar)

rodríguez. Hombre casado que permanece trabajando mientras su familia se va de vacaciones. agóstico. Calendario inverso del Bar Rodríguez, en plaza San Antonio, de Sevilla, así llamado porque en cuanto llega agosto el bar cierra y deja a los rodríguez con un bar menos. En vez del almanaque capillita que cuenta de más a menos los días que faltan para la ansiada Semana Santa (ese calendario de ruedas circulares donde leemos “faltan tantos días para el Domingo de Ramos”), el bar Rodríguez descuenta los días que faltan para las vacaciones de agosto, o sea hasta el 31 de julio, día de San Ignacio de Loyola, último laboral antes de echar el personal el cierre tan a gústico o tan a gustico.

El Bar Rodríguez es una cosa muy seria. Colegios de monjas y hermandades se cruzan en esta esquina de calle San Vicente, donde no falta la Sevilla de cirio y devoción. En ese ambiente castizo (de casta le viene el rezo), pónganse en los ojos cansados y en las gafas severas de personas mayores de la Sevilla eterna o del ABC, personas que a la primera no leerán agóstico sino ¡agnóstico!, Dios mío, calendario agnóstico, de ateos, ¡de ateos! Claro que en reparación el Bar Rodríguez le canta a usted las tapas (desde la barra a la cocina, desde Pedro a Manoli con cameos incrustaciones de algún otro espontáneo) en gregoriano, hermano, en gregoriano.

Daniel en el Bar Rodríguez 12 del 12 2014-MIX (1)
Lebrato en la solapa en el Bar Rodríguez

cata de calendario. Del 31 de julio, San Ignacio, al 31 de agosto, San Ramón Nonato, es como ir del palabrero Ignacio de Loyola a un Ramón Nonato a quien no dejaron ni abrir la boca. Por eso se identifica Ramón Nonato con un candado sellándole los labios. Silencio, pues, y a caminar por la sombra.

San Ignacio de Loyola en teoría del sismógrafo

16 paseos por Sevilla en sus bares

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16 PASEOS POR SEVILLA

sevilla alcázar bienal de arte 3ºD y 2ºD montañés 07.11.06 (8)

16 PASEOS POR SEVILLA
en sus bares

16 PASEOS POR SEVILLA (PLANOS GUÍA)

enlace a CENARTE

01. De Juan Rabadán a La Campana. Bar Rodríguez (plaza San Antonio), Casa Rafita y Antigua Abacería de San Lorenzo (las dos en calle Marqués de la Mina), Alcoy 10 (Alcoy, 10), Eslava (calle Eslava), Bar el Sardinero (plaza de San Lorenzo), Bodega San Lorenzo (en Juan Rabadán, 11), Dos de Mayo y El Sanedrín (plaza de la Gavidia). Comidas económicas: Bar Buen Fin (Curtidurías, 8), por la noche cierra.


02. Centro. Calle San Eloy: Bar El Patio San Eloy (nº 9), La Alacena de San Eloy (nº 31), Pando (nº 47). Campana: Bar La Goleta (Santa María de Gracia, 13). Sierpes: Bar El Pica (en callejón Moreno López, entre las tiendas de Elena Bernal y El Ganso). Tetuán: Bar Blanco Cerrillo (José de Velilla, 1, de Velázquez a Magdalena). Calles Polavieja y Alvareda: bares Góngora y La Viuda. Bar Laredo (Sierpes Plaza de San Francisco). Para comer: El Caserío (en calle Acetres, 7, bocacalle a Cuna entre las tiendas Neck & Neck y Lolitas).


03. Plaza Nueva. Calle Gamazo: Paco Góngora, La Taberna (nº 6), Cervecería Internacional (nº 3), Restaurante Enrique Becerra, (nº 2). Tiendas bares Casa Moreno (nº 7) y La Flor de Toranzo (Jimios, 1).


04. El Arenal. Bodega El Punto San José (Adriano, 10), Casa Morales (García de Vinuesa, 11). Calle Arfe: Freiduría El Arenal (nº 8), Bar Ntra. Sra. de los Reyes (nº9), Casa Matías (nº11) y Bar Arfe 11.


05. San Fernando. Bares San Eloy y 100 Montaditos, Restaurante Oriza (al final).


06. Barrio Santa Cruz. Mateos Gago: Bar Giralda (nº1), bodega Santa Cruz Las Columnas (esquina con Rodrigo Caro), Taberna Álvaro Peregil (nº22), Las Teresas (en calle Las Teresas).


07. Salvador Alfalfa. El Salvador: La Antigua Bodeguita, Los Soportales y La Alicantina. Cuesta del Rosario: Bodega La Mina (nº 7). Alfalfa: Bar Alfalfa (Candilejo, 1), La Bodega de la Alfalfa (nº 4), Bar Gran Tino (nº 12), Bar Manolo (nº 3).


08. Santa Catalina. El Rinconcillo y bares en plaza de Los Terceros al principio de la calle Sol.


09. Feria (los jueves). Casa Vizcaíno (nº 27), El Ambigú (nº 47), Bar del Mercado. Calle Palacios Malaver: Casa Jeromo (nº 6) y Bodega Mateo Ruiz (nº 33).


10. Macarena. Bar Arco de la Macarena (San Luis, 138), Bodega Bar Umbrete (San Luis, 89), Bodega Camacho (Pumarejo, 3).


11. Alameda. Alameda, las dos orillas, Kioscos Los Leones y Hombre de Piedra. Peris Mencheta: tienda bar ultramarinos La Clementina (nº22).


12. Triana. Desde El Faro de Triana (Puente de Triana) a bares de calles San Jacinto, Pureza y Betis.


13. Betis. Faro de Triana, Kiosco Las Flores, La Primera del Puente, Río Grande.


14. Los Remedios (hacia la Feria de Abril). Cervecería Emilio (Asunción, 33 esquina Virgen de la Victoria), Bar Bugarín (Asunción, 70), Bar Santa María (Monte Carmelo, 34), Mesón La Montanera (Juan Sebastián Elcano, 16).


15. De Paseo de Colón a Puerta Jerez. El Barranco, kioscos Bombay y Del Agua, cervecerías Mary Reyes y Coliseo (en Almirante Lobo, 13 y 17).


16. Del Parque de María Luisa a la Puerta de la Carne. Bar Citroën, La Raza, Bar España restaurante Oriza, Hermanos Gómez (Menéndez Pelayo, Jardines de Murillo), San Eloy Judería (Catalina de Ribera, 5), Taberna La Auténtica del Sur (Puerta de la Carne, 8, esquina Menéndez Pelayo), Cervecería Puerta de la Carne (enfrente), Freiduría Puerta de la Carne (Catalina de Ribera, 36), bares El 3 de Oro (nº 34), El Cordobés (nº 16), La Decana (nº 12), Levíes (San José, 15). La Carbonería, (Levíes, 18).


16 PASEOS POR SEVILLA (PLANOS GUÍA)

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