Etiqueta: cine

para pensar el sida.

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© Foto revista Fotogramas

 

Rami Malek, actor que encarna a Freddie Mercury en Rapsodia bohemia, defiende que la película no muestre la historia entera del rey de Queen, contra quienes han opinado que el film es demasiado buenista por cuanto omite o pasa de puntillas por los aspectos más íntimos de la vida del cantante, como su homosexualidad o el sida que acabó con su vida.

Leído lo cual, ¿por qué cuando hay homosexualidad (no hablamos del sida) se pide a la persona, hombre o mujer, que lo declare, que se haga explícito o que salga del armario, horrorosa expresión de la que se libran por lo visto las sexualidades héteros? ¿No es acaso un morbo y una discriminación?


Honor a la Generación Sida.

La gente homo no es más descuidada que la gente hétero; tal vez, más promiscua. Y hablar del sida no es lo mismo ahora que hace 40 años. Recordad que se decía si sería una enfermedad promovida por el Vaticano, sidá o no da.

Aquella generación luchó en un triple frente:
contra sí mismos (había que aceptarse o no),
contra la operación pareja (todavía estamos en ella)
y contra la enfermedad.

Entre inocentes y atrevidos, fueron juzgados
por un crimen que no habían cometido: sexualidad anal.

Yo guardo para ellos la antorcha de las Termópilas.
Jamás, la curiosidad de los armarios roperos.

¡Honor! ¡Honor!


–enlace a la revista Fotogramas


 

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Sófocles y el jinete pálido.

El jinete pálido

lo intenso, lo extenso y lo transversal en cine y literatura

intenso es, o son, el teatro y la poesía; extenso, el argumento, en novelas y películas de ficción; transversal es el aquí y ahora (el realismo) que la actualidad proyecta (y la literatura refleja) en una obra.

Un argumento en cine es el siguiente: Una pareja de hombre y mujer, madurita interesante, tiene una hija de 23 años, quien se define a sí misma como lesbiana. Sobre ese cuadro familiar se cruza un visitante inesperado, un joven seductor del que se cuelgan o enredan madre e hija. La nota que añaden los dos varones protagonistas es de antecedentes por violentos sexistas, nota que viene a sumarse al drama masculino que nos da a los varones la vida, seamos o no violentos, seamos o no sexistas. Pues cualquier varón honrado, buena persona y bueno en la cama sabe que la vida le puede enviar un rival que no podrá vencer. Pura depredación sexual. Y en el maltrato hay tema, como quien dice: telediario, actualidad.

Viendo aquella película, me acordé de Querelle (de Genet y de Fassbinder, 1947 y 1982), para la lucha entre los machos alfa, y de Teorema (de Pasolini, 1968), para el extraño que llega y con su llegada todo lo modifica. Es también el esquema del jinete clásico en películas del Oeste, películas que, resuelto el conflicto por el misterioso solitario, inevitablemente terminan en silueta a caballo perdiéndose hacia el horizonte. Que Querelle fuese un mafioso, que el de Pasolini fuese un mesías o que el jinete pálido fuese un proscrito, tanto da: son actuantes de una casilla que funciona por el lugar que ocupan, no por las circunstancias que los atraviesan.

El marido y padre de nuestra película no solo ve en peligro su matrimonio y las bases de su relación de pareja sino que con su hija de 23 años tendrá que despejar el viejo abismo del incesto (tema tabú y del que poco se habla) y, por su parte, el joven intruso tendrá que averiguar si no es más que un buen semental hasta que otro semental a él también se lo folle. Esos son los malos tratos que nos da la vida a los machos, temazo con perfiles de tragedia que la tragedia griega no supo tratar, perdida en jerarquías de guerreros, en lucubraciones del destino y en supersticiones por los dioses del Olimpo, todo muy extenso y muy transversal. Es el caso de Edipo, cuyo dramón hubiera sido mucho más dramón y más humano si Edipo hubiera sido consciente de que a quien mataba era su padre y que su madre era la hembra con quien se estaba acostando. Mal guionista ese Sófocles.


 

de infancia y confesiones y libertad de expresión.

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Charlie Chaplin, The Kid (El Niño) (1921)

Grabando yo mi corto La entrevista (3:33), se me acercó un chiquillo en bicicleta, que resultó ser, por el nombre y por el parecido, hijo de un amigo que trabaja en los bares. Inmediatamente pasé yo a ser el entrevistador y, el niño, el entrevistado. Lo cuento porque grabar con menores y divulgarlo es asunto delicado por los derechos de imagen. Esta fue la carta que, otorgado el permiso y lanzado el estreno, envié yo a su padre, con el cartel de la peli: El cuarto de estudio del niño tendrá muy pocas cosas del gremio del papel y por eso yo quiero que él guarde, como el póster de su ídolo o como la camiseta de su equipo, ese recuerdo de la película que hicimos juntos. No es que nos vayan a dar el Óscar de Hollywood, pero hice y mandé imprimir el cartel antes que el papel se extinga como se está extinguiendo el plástico. Consideradlo una foto de los bisabuelos o la tarjeta recuerdo de la primera comunión. Fin de la carta.

Sobre los móviles o celulares, y aunque todavía los colegios anden prohibiendo el dispositivo móvil del alumnado, en las futuras mochilas escolares no habrá libros de texto (que pesan un taco y arrasan los árboles) y habrá, en cambio, una pantalla digital donde harán sus deberes y consultarán sus dudas y seguirán sus clases. En colegios de países muy avanzados ya no imparten tanto la caligrafía (cuyo sitio es el papel), sino dactilografía (mecanografía moderna) y dictadografía, dictado por voz. Por eso, además de su español natural, hay que enseñarles a pronunciar el español estándar o internacional (el que se decía se hablaba por la gente muy fina).

Sobre imágenes de menores, yo añadiría: Publicad solo lo imprescindible pero tampoco os preocupéis en demasía. Un desaprensivo puede estar ahora copiando y pegando cualquier foto de nuestro perfil y foto tratarnos como protagonistas de un porno o miembros de una célula yihadista. Lo mejor es no alucinar demasiado y, al final, si es la Infanta de España, bien que nos la ponen en primera en todos los telediarios sin tirita ni pixelado en los ojos.

Y en cuanto a peligros que asedian la educación de la infancia, tanto como lo que ven o enseñan por pantalla en móviles o celulares, maleduca la programación de la tele, el fútbol, los toros o las fiestas populares, o la música zumba o reguetona que ilustra los tímpanos de padres y madres en gimnasios y sitios de alterne.

Dejo a ustedes con Carta a una guardería, estado de la cuestión a fecha febrero de 2016. Lo que ahí pasó y se dice, puede seguir pasando y diciéndose. Hay mucha hipocresía entre familia, mucho por despejar y combatir el miedo que nos quieren meter en el cuerpo en la España de Valtònic y Willy Toledo, antes fueron las del Coño Insumiso o la revista TeVeo, Títeres desde abajo o Alfredo Krahe. La lista de Víctimas de la libertad de expresión en el país de los demócratas, la España constitucional, es de risa si no fuese de pena.

Infancia y confesiones, de Jaime Gil de Biedma, por Isidre Martínez Marzo

–Enlace a La entrevista (3:33)

el hilo invisible (Phantom Thread, 2017)

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Alpinistas sobre sus tacones,
de escote para submarinistas,
las ganadoras del Óscar, o nominadas,
desfilaban por la alfombra roja,
unas de otras envidiosillas del premio,
del peinado o del vestido o de la cola
que traería cola de público y cadenas
de todo el mundo.
Prada o Giorgio Armani o Valentino
o Reynolds Woodcock en su película
tenían las llaves del costurero de las reinas.
Pero ellas, dignas y unánimes, juraban todas
cuatro días antes de aquel 8 de marzo
que estaban contra los estereotipos femeninos.


[LA CORTE DEL REY BOBO]


muchos hijos, un mono y un castillo.

Muchos hijos, un mono y un castillo

Vayan a ver, si no la han visto, la película Muchos hijos, un mono y un castillo, de Gustavo Salmerón y familia, sobre todo su madre, Julita. Desde El desencanto (1976), de Jaime Chávarri no se había visto cine documental de familia semejante. Ni El desencanto ni Muchos hijos están tocadas por lo cinematográficamente correcto. No se la pierdan. Nada que ver con Carmina o revienta, de Paco León sobre su madre (2012).

–tráiler Muchos hijos, un mono y un castillo (2:16)

–enlace a El desencanto (1:31:53)

un amor de película.

2006 12 24 pilarEn Belle époque, él es Fernando Fernán Gómez,
viejo artista pintor, y su exmujer,
una vital cantante de ópera.
Los dos siguen queriéndose a pesar de.
Sus encuentros, ruidosos por la parte milagro
bajo el mismo colchón,
tienen mucho de escándalo y de ternura.

Como Fernán Gómez, soy un cascarrabias.
Siempre contra el estúpido sistema
que nos da de comer.
Mis horas felices, las de la cerveza y la mesa y la cama contigo.
Más los planes o viajes que yo pueda asumir.
Nada me gusta más que llevarte del brazo
y presumir de mi novia.

Las horas que yo no llego, tienes tus alas.

O Belle époque o Nelly y el Señor Arnaud.

*

la literatura no salva.

La manipulación de la Historia con fines partidistas no es rara ni nueva, y al juego se prestan la historiografía oficial y los libros de texto, pero también los medios, las artes y la literatura. Lo vimos cuando estudiábamos el 98, aquel Cid y aquel don Quijote que cada uno interpretó a su imagen y semejanza de una idea de España. La reescritura tiene sus propios géneros específicos y, así, el recurrente cine del Oeste o de esclavos negros de los Estados Unidos: algo sigue pendiente en la conciencia estadounidense ‑en la sociedad de ahora mismo‑ que al cineasta mueve, esparce y desordena. Lo mismo podría decirse de nuestra literatura ambientada en la posguerra, posguerra que no termina nunca de acabar. Viene esto a cuento de El hoy es malo, pero el mañana es mío, última novela de Salvador Compán. La virtud del autor, su honradez intelectual, consiste en no manipular con ojos del presente un pasado que ya quisiéramos modificar; manipulación que otros novelistas se permiten hacer, y vamos a no dar nombres en este país donde series como Cuéntame cómo pasó o El ministerio del tiempo van directamente a la percepción que el pueblo español tiene de un frustrante pasado. Los personajes y los años 40‑60 son los que fueron. Enhorabuena a Salvador Compán. Cambiada España ‑ese cargo de conciencia ‑, cambiará su novelística.

–Enlace a  Lo que queda de Franco.