Etiqueta: lengua

lxs amigxs (a vueltas con el español de géneros).

Querid@ amig@: la arroba o la equis sirven al emisor (hembra o varón o colectivo) para lo que en cartas comerciales servía, y sirve, amigo/a. Ante o/a, ante la @ o la equis, el receptor varón o hembra se aplica al caso, digamos, tacha lo que no necesita: querido amigo / querida amiga. Pero mis amigxs, mis amig@s, en plural y modalidad enunciativa, función referencial, no sabemos cómo verbalizarlo. “Lxs amigxs me han hecho una entrevista”. Quien recibe el mensaje añade información al emisor (que será feminista o similar) pero ¿cómo lo lee? ¿Las y los amigos, Las amigas y los amigos, Las y los amigos y amigas, Las y los amigas y amigos? ¡Habiendo amistades y mis amistades! Amigos/amigas, hijos/hijas, sobrinos/sobrinas, nietos/nietas, compañeros/compañeras son tan, tan, frecuentes que bien merecen los neologismos amigues, hijes, sobrines, nietes, compañeres, de igual operatividad que estudiantes o intérpretes, que ya están. Una academia de mujeres podría imponer esos neologismos y arrinconar la academia de varones que del par mutable/inmutable, de la lingüística clásica, se queda siempre con lo que le interesa: ¡inmutable!

Sigan este enlace a El español de la e‑, que tiene su origen en el colectivo lgtbi, harto como estaba de no saber qué hacer con el género gramatical cuando ni el biológico ‑quizás‑ se tiene claro.


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singular / plural o elogio del andaluz.

El origen de los saludos ¡buenos días!, ¡buenas tardes!, ¡buenas noches!, es, como todo, de fe en Dios (eso que sobrevive en la fórmula ¡Si Dios quiere!). Realmente se decía ¡Buenos días nos dé Dios! a ti y a mí, a los dos, y ahí está el plural.


La lengua es generosa; lo que no siempre, ni el corazón ni la bolsa. Por eso somos propensos al plural. Parte del malaje que no soportamos es la gente que continuamente habla en yoyó. Caía mal Fernando Alonso hasta que alguien le recordó el equipo humano y de empresa que había detrás de su número 1. Y cae mal Cristiano Ronaldo cuando se le sube el símismo a la cabeza, Messi bastante más sencillito. Llevado a los saludos de a diario, decimos buenos días porque el día es muy poco: y mañana y mañana: que todos sean buenos. ¿Habrá algo más singular que el amor y sin embargo, desde la lírica tradicional, andan las muchachas buscando sus amores, en plural; ellos, zoquetes, detrás de feudalismo y tierra santa, singular mi mi mí. Hasta los dioses son mejores que un solo Dios, altivo y presumido, y tuvo que venir la Academia (antes, el mester de clerecía) a prohibir Dios en plural, aunque la ese etimológica le juega al monoteísmo una mala pasada. ¡Buenos días!, ¡Buenas tardes! y ¡Buenas noches! para Carol, a quien deseamos (eLTeNDeDeRo y yo y Daniel Lebrato, que somos tres en uno) que tengas un buen día, en singular, como cuando queremos especificar: –Que tenga usted un buen día ‑dicho al taxista que nos deja en el hotel‑, o sea, una buena jornada en euros, una merecida recompensa a su trabajo. Plural, singular: nada como el andaluz, que se come las eses.


¡Ay, Macarena!

Se llama Macarena, nombre de mujer, a una canción de Los del Río y se llama la Macarena a la virgen que está en San Gil. También la Blanca Paloma fue la Virgen del Rocío, hasta que el Vaticano mandó parar: ¡Que la Blanca Paloma es el Espíritu Santo!, vamos a no confundir. Y desde entonces se vocea: ¡Viva esa Blanca Paloma!

Se llama artículo a una clase de palabras que especifica si el sustantivo o grupo nominal que presenta es consabido o no, y se llama determinante a la función sintáctica de artículos y ciertos adjetivos, por algo llamados determinativos. Por último, se llama ignorancia o sacrilegio a darle alegría al cuerpo de la Macarena que está en su paso en su misterio doloroso, canción que jamás estuvo en la intención ni en el repertorio de Los del Río, conocedores de la Semana Santa.

También podría tratarse de un caso más de mamoneo lingüístico Norte Sur. Norte ‑de Despeñaperros para arriba, donde se cuecen los telediarios‑ que presume de hablar muy buen castellano frente al Sur, que se expresa en español vulgar o fatal. ¡Ay, Macarena!


 

larga noche de piedra.

Debemos al Maestro Liendres la incorporación al idioma del último y muy lúcido neologismo: capilitear. Al principio parece errata por capillitear, de capillita, como decimos de la persona de procesiones y semanas santas. Y no. capilitear, con ele: de cap capi, cabeza, y litos, piedra, para significar dos en una sola palabra: 1. la cabeza de piedra o la poca cabeza que se tiene o se quiere que los demás tengan (esto es: “para no pensar”, frecuente en la clase política) y 2. la erección de monumentos ‑normalmente hechos en piedra‑ con ánimo de ir en cabeza de encuestas y estados de opinión con reflejo electoral. En la reciente política, el capilitear del alcalde de Sanlúcar, del Psoe (psoecialista, otro neo), recuerda al capilitear del alcalde de Cádiz, de Podemos (o Pudimos), y el lío que se ha hecho con la Virgen del Rosario. Ambos alcaldes ignoran que Roma (la Iglesia) no paga traidores: llegada la hora, el capilleo y el facherío siempre votan PP, que les pilla más cerca, no Psoe ni Podemos, que a ver por dónde nos salen. Queden ustedes con la Longa noite de pedra, libro y poema de Celso Emilio Ferreiro en 1961 que dice así:

LARGA NOCHE DE PIEDRA

El techo es de piedra.
De piedra son los muros
y las tinieblas.
De piedra el suelo
y las rejas.
Las puertas,
las cadenas,
el aire,
las ventanas,
las miradas,
son de piedra.
Los corazones de los hombres
que a lo lejos acechan,
hechos están
también
de piedra.
Y yo, muriendo
en esta larga noche
de piedra.

 

 

O teito é de pedra.
De pedra son os muros
i as tebras.
De pedra o chan
i as reixas.
As portas,
as cadeas,
o aire,
as fenestras,
as olladas,
son de pedra.
Os corazós dos homes
que ao lonxe espreitan,
feitos están
tamén
de pedra.
I eu, morrendo
nesta longa noite
de pedra.

 

Celso Emilio Ferreiro (1912‑79)

traducción Editorial Santillana
fuente: poética digital

los últimos del Corominas.

Quienes habéis descargado el Corominas no agradezcáis a eLTeNDeDeRo nada. Haced algo más práctico: corred y pasádselo a vuestros contactos y amistades, a quien pudiera beneficiarse de esta joya. Id y predicad la buena nueva, dijo el Mesías. Lee y difunde, decía el Mundo Obrero. Aleluya, aleluya, pues cógela, que es tuya, cantaba una chirigota en Cádiz.

Hacedlo ya porque este domingo día 9 a las 24 horas dejará de estar disponible en Google Drive. Estos son los enlaces:

COROMINAS ABREVIADO (de la A a la Z, suficiente en la mayoría de los casos)

COROMINAS A‑CA

COROMINAS CE‑F

COROMINAS G‑MA

COROMINAS ME‑RE

COROMINAS RI‑X

Y no olvidéis que hay que abrirlos con Google Chrome (mejor que en Explorer, de Windows) y que, una vez abierto cada libro, arriba, a la derecha se le da al icono DESCARGAR y se lo descarga uno. Lógicamente, un Corominas no es para consulta en iPad ni Smart ni pantallita chica. Pide un pc de toda la vida o un buen portátil.

Queden ustedes con este Bolero para Jaime Gil de Biedma que está en la Antología poética multimedia, página recomendada por su generosidad y limpieza sin publicidad.


ponentino y levantazo, sufijos.

20160601_213417 Pilar con Francesco en Ponentino

En Roma llaman ponentino al viento Oeste, que viene del mar y hace soportable el verano y, en Sanlúcar, levantazo, al vendaval de polvo y fuego que barre sombrillas y borra la marca a los aires acondicionados por la avenida de las Piletas, exageración que pillo de Montero Glez, perito en vientos de Levante. Il ponentino presta su nombre además a la trattoria [tratoría: bodega restaurante] donde íbamos a comer o a cenar, en el Trastévere. Francesco, el camarero, nos regaló al despedirnos una botella de Chianti, vino que tuvimos que dejar al embarcar en Fiumicino por aquello de la seguridad aérea. ‑ino, ‑azo. ¿Qué sería del idioma sin sufijos? En Andalucía es muy viva la distinción del andaluz de la ‑ico, ‑ica, propia del antiguo reino de Granada, frente al ‑ino, ‑ina, del andaluz occidental. Dejar el Chianti en tierra fue un coñazo. El personal de vuelo no admite regalos y el pasaje desconfía. ¿Dejarlo en una papelera? No hay papeleras cuando estás en la dichosa cinta. Mi caña de paseo, ese bastón que me andamia a lo Charlot en las paradas, también estuvieron a punto de no dejarla pasar. Tuve que fingir el diablo cojuelo ante el policía para que viera que, mi caña, de verdad me necesitaba para servir a una buena causa médica, y no como arrojadizo instrumento terrorista. Y es que son de piñón sufijo. A Roma, pese a ciertos coñazos, se vuelve siempre. En la foto, Pilarica y Francesco, posando una migajina. El fotógrafo sabe que no vale por lo que valen sus fotos. Vale por esas miradas.



 

mito y timo del refugiado (receta).

Primero se sigue fomentando el uso de la guerra en las antiguas colonias, guerras perversamente rotuladas como misiones de paz y bajo mandatos de la Onu. Después nos vienen con que hay que acoger. En el grupo de acogida se mezcla a quienes huyen de la guerra (su drama es menor que el de quienes se quedan) con la migración que viene huyendo del hambre. Ya tenemos la foto fija en todos los telediarios. Mediterráneos. Pateras. Saltos de frontera. Ya tienen las oenegés argumentos para su lucrativo negocio, la Iglesia al fondo, padre Ángel. La ciudadanía europea se presta al lacrimeo de dos maneras: engordando el mito del voluntariado (personalmente o mediante contribuciones) y engordando el mito de que hay que acoger. (Cuando nada impide a nadie meter en su casa los refugiados que quiera.) El timo consiste en no ir a las causas: si no hubiera guerras ni hambre en el mundo, no habría refugiados. Pero en ese caso, ¿qué sería del glorioso ejército español?, ¿qué sería del Airbus Military que bien pensantes ingenieros montan en Sevilla todos los días? La presidenta Susana Díaz anda en París vendiendo la burra de otro obsceno proyecto. Se llama Centro de Fabricación Avanzada (CFA), añadido a Navantia, y dará empleo a trabajadores sin escrúpulos en Puerto Real. Claro que, de escrúpulos, no se vive, dice el alcalde de Podemos de Cádiz. mito y timo son palabras en anagrama, con las mismas letras. De ahí lo fácil que es confundirse y confundirlas.