Etiqueta: lengua

DICT (rastreador: internet de las ideas).

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Andaba yo buscando, para el Profesor Lebrato, ¿cascarria o cazcarria?, ¿sinfonier o chifonier?, cuando se me ofreció un buscador que me simplifica citas donde la palabra que busco aparece y con los enlaces a Wikipedia. Este es el portal. Pinchen o copien y peguen el parche: https://www11.dict.cc/wp_examples.php?s=&lp_id=8&lang=es.

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Si entran ustedes en www11.dict.cc, es tanto lo que se ofrece, que probablemente no entenderán nada. Se trata de un Diccionario para inglés-alemán y otros idiomas (Wörterbuch für Englisch-Deutsch und andere Sprachen) y ustedes no estaban buscando precisamente un diccionario. Repetimos las claves: https://www11.dict.cc/wp_examples.php?s=&lp_id=8&lang=es. Y que ustedes lo encuentren bien. Con la garantía Wikipedia; en adelante, podría ir a más.

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La extensión o dominio .cc corresponde a las islas Coco, Australia; 5la página está en alemán y el hombre, en español, preguntando por macuto (si es más o menos mochila). Una maravilla.

La web www11 debe ser de orden superior o distinto a la web normal; si alguien lo sabe, que nos lo diga. De momento, generosa, universal y sin anuncios, Dict.cc. Pregúntenle como al espejito mágico lo que quieran saber. Un  portal de belén de las palabras.

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Un Cid Campeador de las palabras:

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muros.

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Photo by Pixabay on Pexels.com

Después del muro de Berlín,
del de Israel y el de Donald Trump,
con ustedes: El muro de Vocento.

Para que luego digan del muro de Facebook.

¡SÉ NATURAL!
DI  MURAL

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¡No jodas con las fakes!

Buenas lenguas buen sexo
Foto campaña durante las Carreras en Sanlúcar de Barrameda (24/08/18)

Hablábamos de una de las palabras del verano, la palabra caña, madre de una familia numerosa de palabras que no tienen nada que ver entre sí más allá de su etimología o procedencia. Hoy hablamos de un fenómeno distinto, que es la polisemia o pluri significación. Es el caso de la palabra lengua (casi un centenar de acepciones) y, concretamente, en la campaña Buenas lenguas, buen sexo, que ha puesto en marcha la Junta de Andalucía. ¿Buen sexo oral y buenas penetraciones? ¿Buenas prácticas cunilinguales y buenas felaciones? El prospecto que se reparte a la juventud, con regalo de un preservativo, se presta a esa interpretación.

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Luego, nos enteramos por la red de que “la Junta de Andalucía ha puesto en marcha la campaña Buenas lenguas, buen sexo #SexoSinFakes [sexo sin feiks] para la prevención de infecciones de transmisión sexual entre la juventud, que, junto con la difusión del uso del preservativo, hace frente a la desinformación y a las leyendas urbanas relacionadas con la sexualidad y las infecciones de transmisión sexual. El lema relaciona el uso de la información correcta (sin fakes) con la práctica de un sexo seguro (buen sexo)”. (Noticias de la Junta de Andalucía, 23/06/2018)

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Lo cual, que no sabe uno si el tonto es uno o el tonto es quien diseñó la campaña o la Junta de Andalucía que así dosifica su información: una, sobre el papel que se distribuye en la calle y, otra, sobre el Boja o internet.

Otro día hablamos de la españolidad que demuestra esta Junta de Andalucía frente al referundismo en Cataluña (de ¡España! ¡España! ¡España!, y cierra la muralla) y frente al destrozo del español ante el barbarismo fake, se supone por agradar los oídos tontoesnobs, archinfluéncers, masterchefs o boboselfis de la pedantería del inglés y del estar a la última. Yo diría que chavales y chavalas que no están a la última en materia de sexo oral y del preservativo, de embarazos indeseados y de infecciones de transmisión sexual, tampoco estarán en fake news, invento de la inteligencia occidental para censurarnos en redes, para imponer su prensa nacional y para disimular que las primeras fakes contemporáneas se las inventó George Bush, con Tony Blair y Semaría Aznar, contra Sadam Husein cuando la Guerra del Golfo (2003) y, más atrás, qué fueron, sino fakes, las declaraciones de los profetas que habían visto a Dios y que extendieron las religiones de libro, incluyendo estos curas pederastas a quienes al presente sería muy fácil desde el Estado decirles algo muy parecido al fake: Don’t fuck!, ¡No jodas!, mediante la prohibición legal de asociaciones que impongan el celibato o la abstinencia origen de sexualidades salidas o perversas. Iglesia: Don’t fuck! Junta de Andalucía: ¡No jodas! Y, gente joven: donde se ponga follar, que se quite joder.


 

el dijusto.

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dijusto (disgusto) pone lo justo donde el gusto (la justicia en lugar del gozo o del sabor) y adquiere, gracias a la etimología popular, una belleza ortográfica inusitada. La palabra dijusto así escrita aparece en el Espejo de consolación para los que en esta vida padecen tribulación, libro compuesto por fray Juan de Dueñas, predicador de la orden de San Francisco en 1542 y publicado en Barcelona en 1580 (digitalizado por Google y en Cervantes Virtual). Y está recogida en el habla de la Manchuela (comarca entre las Serranías de Cuenca y Albacete) y en el habla de Jaén, Andalucía y otros sitios. En Bajo de Guía, el dijusto entre macetas está al final de una calle que ya era callejón y que al final se convierte en patio de vecinos. Si alguien tiene mucho interés en visitar el azulejo, con discreción se le pasa dónde verlo porque no es plan molestar a gente que saca su hamaca o su silla a la puerta y con la fresquita y bajo la parra está en sus cosas y no en Instagram.

 

el español de querides.

El tercer género

Si el recién presidente Pedro Sánchez no se atrevió a titular Consejo de Ministres al Consejo de Ministros y ministras (con lo que hubiera acabado con la polémica e impuesto la palabra por decreto en Boe), ahora, en Día del Orgullo, Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, se atreve a vindicar el español de la -e “como tercer género lingüístico y porque ya no valen la -a o la -o”. Carmena ha animado a colaborar con “ellas, ellos y elles” y se ha dirigido a su audiencia con “Queridos, queridas y querides”. El periódico que lo hace noticia recoge en redes nada más que opiniones y votos en contra y denuestos contra la alcaldesa. Eso tiene el carácter conservador de cierta prensa y de sus lectores. Bien por Carmena y bien por quienes van añadiéndole letras al primer Orgullo, letra G, hasta LGTBI y lo que venga.

Aunque Tercer Género suena bonito y peliculero, querides no es exactamente tercer género gramatical, que en español sería el neutro en -o (entre el bueno y la buena, está lo bueno). Querides sería más bien de género epiceno (en griego, género común) o dual o no marcado. El ‘más bien’ nos lo hace poner nuestra postura para la revolución del lenguaje: no se trata de acogerse a lo que hay sino de inventar lo que haga falta inventar en estos tiempos que ni gramáticas ni etimologías, ni griegos ni romanos, que nos pasaron el idioma, podían tener previstos y porque el dualismo de masculino y femenino también debe ser discutido. La palabra querides (como la palabra persona o la palabra víctima) incluye sea cual sea la sexualidad o el sexo. Por tanto, lo que a Carmena le ha faltado es ahorrarse el “queridos y queridas” y haberle dado al amplio conjunto humano que la escuchaba el ecuménico y agenérico querides (lo que en lingüística sería usar -e como epifonema de -a y -o). Y en cuanto a la reacción (reacia) de la comunidad ortodoxa, la experiencia nos dice que el lenguaje de géneros es como una exposición al público que precisa en el hablante vencer timideces o vergüenzas. Luego el lenguaje de géneros tiene la consistencia de que, quien lo usa una vez, lo usa ya siempre, ya no lo puede abandonar, como vemos en personajes públicos cuya postura es muy fácil de detectar, por dónde respiran en materia de colenguaje o coeducación. Impongamos el español de la e desde la autóritas que nos confiere nuestro cargo o nuestra influencia, como ha hecho la alcaldesa de Madrid. Ese colectivismo gregario, que es al cabo la lengua, acabará contagiándose a quienes nos escuchan o atienden y tienen menos seguridad en la lengua que nosotros. Quien, por supuesto, no pinta nada aquí es la Academia, parte de una España negra que solo impone su monarquía de sombras y memeces. Hablemos como Carmena mejor que como Pedro Sánchez, querides.


 

la corte del rey bobo: lengua poética y lengua de géneros.

El principito
El principito en la corte del rey bobo

El lenguaje poético es un banco de pruebas de la lengua hablada y común. Y al revés. Una lengua que quiera ser común (culta y vulgar) no lo es mientras no haya pasado la prueba del lenguaje poético.

Aparte neologismos ocurrentes, como el femenino *portavozas, el español de géneros ha explorado dos mecanismos de signo opuesto: inclusión y desdoble. El desdoble va contra la economía del lenguaje y el *todos y todas ha traído una pérdida de imagen irrecuperable cuando nada impedía todo el grupo, todo el colectivo o toda España. Hoy, como ayer, el desdoble solo debiera hacerse al inicio del texto o de la conversación (señoras y señores, damas y caballeros) y luego reducirse a su mínima expresión y por no perder la coherencia. Por su parte, la inclusión ha explorado -sin apurarlas- las dos vías del español no marcado y del español de la -e (estudiante, profesorado, alumnado; neutro lo; quien por el que, la que; impersonales con se; sustantivos sin determinante, trucos todos que ya estaban en el sistema). El caso es que el español de géneros se ha quedado en un quiero y no puedo. Ni puedo desconocer lo andado en materia de visibilidad ni puedo hablar -y menos, escribir- un coeducado que resulte medio normal. Por eso, veo en el viejo lenguaje poético lo que Valle-Inclán en el esperpento: la manera normal de expresar la anormalidad de esta España tan necesitada de espejos cóncavos que la registren y apunten y denuncien para un futuro más despejado y más libre.

Al experimento le he dado nombre La corte del rey bobo en la confianza de que con retrotraerme a una época previa, a un pasado obsoleto, no me obligan las normas de lo política y feministamente correcto.


 

las palabras de la tribu.

tacones gay

Siempre he desconfiado de la gente que opina que lo importante es la persona. Detrás de esa muletilla, supuestamente humanista o humanitaria, me parecía ver una aversión contra tomar postura, que es lo que había que hacer. Hoy veo tanta nueva postura y tanto nuevo etiquetado de posturas, que me parece que yo estaba equivocado y que es verdad que lo importante es la persona.

En los últimos años se ha producido un deterioro de las palabras políticas colectivas (de negación de lo que hay y de toma de partido por lo que tenía que haber), frente a un aumento de las palabras individualistas (de afirmación de lo que una minoría es o quiere ser). Y del capitalismo nadie habla sino de sociedades líquidas.

Donde alucina uno es en el campo semántico del feminismo en asociación con el lenguaje gay y del sexo de pago, amplio grupo que nos está dando palabras como zorroridad, transmisoginia, hombre o mujer cis, vocabulario que irá alargándose como se alargan las siglas del Orgullo Lgtbi.

Tanto neologismo no hace más que esconder la contradicción donde la libertad yace encapsulada: una libertad de boquilla según la cual se predica sé tú mismo o lo que quieras ser, y una falta de libertad real, y a todas luces evidente, dado que una persona no puede ser libre si la humanidad no lo es.

Como tocar el capitalismo es cosa de viejos, habrá que decir que lo importante es la persona y, la nomenclatura, bla bla bla.

Las palabras de la tribu es un título de José Ángel Valente (1971).