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iconos

ICONOS
–iconos, indicios, signos–

Por icono entendemos: –1º) cualquier imagen: la de un santo, la de un país a través de su bandera, emoticonos (☺ ♥ ☼ ♫); –2º) una imagen internacional que vale más que mil palabras: la cruz, la media luna o el hombrecito verde de los semáforos; –3º) cualquier signo lingüístico (inmotivado) motivado: en las interjecciones, la a expresa la sorpresa (ah, ja); la o, el asombro (oh, jo); y la u, el miedo (uh); y –4º) figuradamente, se llama icono a algo o alguien con que se identifica un grupo: Messi o Rocío Jurado son iconos de la cultura popular. Salvo banderas y signos tipográficos convencionales que hay que aprender (§, ¶, ©, ®), los iconos son pequeñas victorias del lenguaje natural sobre el artificio de Babel, por debajo de los signos lingüísticos y por encima de los indicios, que necesitan confirmación. ‘Humo’ en el campo es indicio entre barbacoa o incendio forestal, pero podría ser signo lingüístico, sistematizado, en una película de indios del oeste, y se hace icono como aviso de peligro de incendio. Los signos lingüísticos pueden venir motivados por significante, significado o cosa significada. Las primeras palabras motivadas por su significante (por su pronunciación) son mamá y papá. Reproduzcan ustedes el chupeteo de mamar y hagan después lo contrario, expulsen, escupan. Estamos hablando de onomatopeyas, palabras que reproducen sonidos reales, como chapotear, susurrar o el moderno ¡chasca! Otra forma de motivarse las palabras es la metáfora. Decir diente y perla es arbitrario pero “las perlas de tu boca”, no. Los objetos, las cosas, físicas o abstractas, también pueden motivar: “poner en la balanza” viene del referente tiendas de comestibles y “cruzar las líneas rojas”, de la raya en el suelo que en bancos y ventanillas públicas nos señalan la distancia para esperar nuestro turno. El icono inmotivado más motivado es el que avisa de “peligro de viento” en las carreteras. ¿Cómo representar el aire, lo invisible, para que todos lo vean? Podría ser Eolo, señor de los vientos en la Odisea, pero se optó por un significante que había que aprender en la autoescuela: la manga de viento o anemoscopio, en inglés, windsock, calcetín de viento. Si scopio significa instrumento para ver o examinar, ya tiene mérito verle o ponerle calcetines al viento. Mañana hablaremos de cómo el chasca o la cobra, tan de moda, son signos lingüísticos, son iconos y son indicios. Digamos para empezar que cuanto más grande internet y cuanto más pequeños los dispositivos, menos tiempo dedicamos a hablar y a escuchar, a escribir y a leer. De ahí, la primacía de iconos, tanto gráficos como de efectos especiales de sonido, que salpican y puntualizan, como el coro del teatro clásico, el coloquio de los protagonistas en chateos y programas de televisión tipo Zapeando.

El médico me manda no escribir más.

Manuel-Machado-retrato

Manuel Machado, PRÓLOGO-EPÍLOGO, El mal poema, 1909. (1)

El médico me manda no escribir más. Renuncio,
pues, a ser un Verlaine, un Musset, un D’Annunzio,
‑¡no, que no!- por la paz de un reposo perfecto,
contento de haber sido el vate predilecto
de algunas damas y de no pocos galanes,
que hallaron en mis versos, Ineses y Donjuanes,
la novedad de ciertas amables languideces,
y la ágil propulsión de la vida, otras veces,
hacia el amor de la Belleza, sobre todo,
alegre, y ni moral ni inmoral, a mi modo.
Tal me dicen que fui para ellos. Y tal
debí de ser. Nosotros nos conocemos mal
los artistas. Sabemos tan poco de nosotros,
que lo mejor tal vez nos los dicen los otros.

Ello es que se acabó. ¿Por siempre? ¿Por ahora?
En nuestra buena tierra la pobre Musa llora
por los rincones como una antigua querida
abandonada, y ojerosa y mal ceñida,
rodeada de cosas feas y de tristeza
que hacen huir la rima y el ritmo y la belleza.
En un pobre país viejo y semisalvaje,
mal de alma y de cuerpo y de facha y de traje,
lleno de un egoísmo antiartístico y pobre
(los más ricos apilan Himalayas de cobre,
y entre tanto cacique tremendo, ¡qué demonio!,
no se ha visto un Mecenas, un Lúculo, un Petronio),
no vive el Arte. O, mejor dicho, el Arte,
mendigo, emigra con la música a otra parte.

Luego, la juventud que se va; que se ha ido,
harta de ver venir lo que al fin no ha venido:
la gloria, que tocada es nada, disipada.
Y el Amor, que después de serlo todo es nada.
¡Oh la célebre lucha con la dulce enemiga!
La mujer, ideal y animal, la que obliga,
gata y ángel, a ser feroz y tierno, a ser
eso tremendo y frívolo que quiere la mujer.
Pecadora, traidora, y santa y heroína,
que ama las nubes, y el dolor y la cocina.
Buena, peor, sencilla y loca e inquietante,
tan significativa, tan insignificante.
En mí hasta no adorarla la indignación no llega,
y al hablar del juguete que con nosotros juega,
lo hago sin gran rencor, que al cabo es la mujer
el único enemigo que no quiere vencer.

A mí no me fue mal. Amé y me amaron. Digo:
ellas fueron piadosas y espléndidas conmigo,
que les pedí hermosura, nada más, y ternura,
y en sus senos divinos me embriagué de hermosura.
Sabiendo por los Padres del Concilio de Trento
lo que hay en ellas de alma, me he dado por contento.
La mecha de mi frente va siendo gris. Y aunque esto
me da cierta elegancia suave, por supuesto,
no soy, como fui antes, caballero esforzado
y en el campo de plumas de Amor el gran soldado.

Resumen: que razono mi adiós, se me figura
por quitarle a la sola palabra su amargura,
porque España no puede mantener sus artistas,
porque ya no soy joven, aunque aún paso revistas,
y porque ‑ya lo dice el doctor‑ porque, en suma,
es mi sangre la que destila por mi pluma.


 

Los puntos suspensivos del original se han cambiado por puntos; los guiones largos, por cortos o paréntesis. El comentario de Antonio Rodríguez Almodóvar pueden verlo pinchando aquí. Y aquí nuestra antología o versión corta (de 60, a 16 versos) quitándole al poema lo que tiene de rimas fáciles y misoginias que ya no se llevan, si es que se llevaban en tiempos del poeta. Subrayar lo que más nos gusta o, a la inversa, tachar o suprimir, imaginando siempre, es derecho que tenemos como lectores y otra forma de hacer el comentario. Versión corta:


El médico me manda no escribir más. Renuncio,
pues, a ser un Verlaine, un Musset, un D’Annunzio.
Ello es que se acabó. ¿Por siempre? ¿Por ahora?
En nuestra buena tierra la pobre Musa llora.

No vive el Arte. O, mejor dicho, el Arte,
mendigo, emigra con la música a otra parte.
Luego, la juventud que se va; que se ha ido,
harta de ver venir lo que al fin no ha venido.

A mí no me fue mal. Amé y me amaron. Digo:
ellas fueron piadosas y espléndidas conmigo.
No soy, como fui antes, caballero esforzado
y en el campo de plumas de Amor el gran soldado.

Porque ya no soy joven, aunque aún paso revistas,
porque España no puede mantener sus artistas,
y porque ‑ya lo dice el doctor‑ porque, en suma,
es mi sangre la que destila por mi pluma.


(Como siempre, se admiten ideas.)

Balón de reglamento

Zafarrancho Vilima

BALÓN DE REGLAMENTO

Antes que el balón fue la pelota. Pelota en castellano antiguo es pella, del latín pilŭla, diminutivo de pila, pelota. Masa que se une y aprieta, regularmente en forma redonda. hacer pellas, hacer novillos. Como pella a las dueñas (como pelota entre las damas) quería el Arcipreste que pasara su Libro de Buen Amor, de mano en mano: tómelo quien pudiere.

balón viene de bala y bala, del francés balle, proyectil de plomo o hierro. Para que de la pella o de la bala macizas se pasase al balón hinchable, hubo que inventar la cámara neumática, cuya historia merece ser recordada aquí. Cuenta la Wiki que en 1888, el veterinario e inventor escocés John Boyd Dunlop desarrolló el primer neumático con cámara de aire para el triciclo que su hijo de nueve años de edad usaba para ir a la escuela por las calles bacheadas de Belfast. Para resolver el problema del traqueteo, Dunlop infló unos tubos de goma con una bomba de aire para inflar balones. Después envolvió los tubos de goma con una lona para protegerlos y los pegó sobre las llantas de las ruedas del triciclo. Hasta entonces, la mayoría de las ruedas tenían llantas con goma maciza, pero los neumáticos permitían una marcha notablemente más suave. Desarrolló la idea y patentó el neumático con cámara el 7 de diciembre de 1889. Sin embargo, dos años después de que le concedieran la patente, Dunlop fue informado oficialmente de que la patente fue invalidada por el inventor escocés Robert William Thomson, quien había patentado la idea en Francia en 1847 y en Estados Unidos en 1891. Dunlop ganó una batalla legal contra Robert William Thomson y revalidó su patente. Por esta cita, comprobamos que balones y bicicletas comparten una historia en común.

reglamento viene de regla y es una norma jurídica general con rango inferior a una ley. balón de reglamento da 14.900 resultados en Google. Wikipedia y la página Yo fui a la EGB expresan muy bien qué y cómo han sido los balones de reglamento. El balón era un sueño fijo en la carta a los Reyes Magos y, para Adidas, proveedor oficial de balones de la Fifa para el periodo 1974 ‑ 2030, una patente de ingresos millonarios. Estamos hablando del balón oficial de Mundial en Mundial. El balón de reglamento de los años 80 ha sido sustituido por el balón de fútbol o, por antonomasia, balón de nuestros días. Cuando el sustantivo asume los valores del adjetivo, el adjetivo deja de ser necesario y se impone la ley del mínimo esfuerzo. Es lo que ha pasado con disco y con correo, que se sobreentienden electrónicos y es lo que pasará con teléfono, que será el que llevemos en el bolso o en el bolsillo aunque mientras haya dos tipos de teléfono, a uno lo llamaremos móvil (en América, celular) y, al otro, fijo.

Zafarrancho Vilima (palabras en desuso) nº 2

Grifota

Zafarrancho Vilima

GRIFOTA

grifota, drogadicto o drogadicta. No en Drae. De grifa y ‑ota. Grifa es de origen desconocido y significa marihuana (Google Vox), también costo, chocolate, mandanga, polen, consumado. –ota (también -ote) es sufijo aumentativo y despectivo. Bobote, grandote, angelote, marquesota. Grifota, inglés dome smoker (Google) o marijuana smoker (Babylon), fumador empedernido. 6.480 apariciones en Google. Babylon: persona que fuma grifa, hachís, cannabis, etc. Palabra de argot, en América: marihuana. DicLib: fumador asiduo de grifa.

Referencias.

En 1982 (tercera edición en 2015) se publicó en Barcelona A tumba abierta. Autobiografía de un grifota, parte de la tesis doctoral del antropólogo Oriol Romaní Alfonso, Droga y subcultura, una historia del haix a Barcelona, 1960‑80. Canción de Siniestro Total, La sociedad es la culpable, del año 1983: Sales a la calle /a buscarte la vidilla, /a ver qué es lo que se pilla /de algún transeúnte amable./Saliste ayer del maco /y ya estás buscando jaco. /Encuentra algún pringao /cargao de colorao./Y es que si yo no fuera /algo drogodependiente /no haría estas cosas /y sería muy decente./Esto es un atraco, nena. /Si éste sale, me retiro. /Yo ya no vuelvo a la trena. /Pienso darme el piro./Tranqui, colega, /la sociedad es la culpable. /Que sociedad no hay más que una /y a ti te encontré en la calle./Señor comisario, /yo no he sido, se lo juro, /que es la sociedad, /que no hay trabajo ni hay un duro./Mire, señor juez, /no me cuelgue más marrones, /que yo voy de legal, /déme la condicional./Tranqui, colega, /la sociedad es la culpable. /Que sociedad no hay más que una /y a ti te encontré en la calle. Libros recomendados: Fernando Merlo, Escatófago (1983) y Fernando Masilla, Canijo (2013, pero su acción se remonta al barrio de San Julián en 1983).

Conclusión provisional.

Las palabras las sostienen los hablantes. Si grifota ha caído en desuso es porque ningún grupo se identifica ya con ella. Desde los 80, la sociedad bien pensante se ha dado al eufemismo: drogodependiente, adicto. Y en el argot de la sociedad de usuarios, grifota ha debido parecer imprecisa porque la grifa no se sabe muy bien lo que es. Drogas, hay de tres vías: las que se esnifan, las que se fuman y las que se pinchan: cocaína, hachís y heroína. El hachís sería el mundo más cercano al grifota y, por lo que sea, esta palabra ha dejado de interesar al grupo.

Zafarrancho Vilima (palabras en desuso) nº 1

claves lingüística para Zafarrancho Vilima.

Zafarrancho Vilima

 

LA LENGUA QUE SE NOS VA

Enlace a:

Palabras en desuso

Una página de El País por autores cada autor, una palabra

Glosario en desuso de Villarrubia de los ojos, Ciudad Real

Glosario en desuso de Monfortano

Página en Taringa (hay que buscar por Ctrl+F: no vienen por orden alfabético)

Listado de palabras en desuso según el Drae, por Ignacio Mario Morales Flores

Página dedicada a Los Hernández (Luis Hernández Rico y Luis Hernández Alfonso), recopiladores de palabras en desuso

Corpus diacrónico del español (CORDE)


 

palabras que se nos van (el español en desuso)

fuente-doce-canos-fuenteheridos

(fuente de los doce caños, Fuenteheridos)

 

LA LENGUA QUE SE NOS VA

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Palabras en desuso

Una página de El País por autores cada autor, una palabra

Glosario en desuso de Villarrubia de los ojos, Ciudad Real

Glosario en desuso de Monfortano

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Listado de palabras en desuso según el Drae, por Ignacio Mario Morales Flores

Página dedicada a Los Hernández (Luis Hernández Rico y Luis Hernández Alfonso), recopiladores de palabras en desuso

Corpus diacrónico del español (CORDE)

 

el comentario de textos

comentario-de-texto

EL COMENTARIO DE TEXTOS

  1. Veinte mil años después, el comentario de textos. Cuidado con el texto. Quien tocaba el texto [sagrado] podía acabar en la hoguera.

  2. Del texto divino a los textos humanos. Después de la Iglesia (primera y única intérprete del texto sagrado), la Universidad aplicó el comentario a textos humanos, y lo hizo sobre las mismas bases y los mismos métodos que habían servido para el texto sagrado: una retahíla retórica de la que el estudiante tenía que examinarse para ser aceptado (licenciado) en la misma comunidad universitaria que sus profesores. El comentario ha seguido unido a un examen.

  3. Si el estudiante se olvida de que está siendo examinado, el texto debe planteárselo como una conversación. Toda lectura encierra un comentario espontáneo: alguien habla con alguien y le dice algo, y el lector va opinando y criticando lo que espontáneamente lee. El comentario no es más que una sistematización. Naturalmente, el texto leído podría ser oído, visto o representado (en el teatro).

  4. En el texto somos siempre intrusos. Prohibidas expresiones como el autor nos dice, el autor nos cuenta. No somos receptores internos más que de los textos que nos van dirigidos personalmente. Incluso cuando un novelista en su novela se dirige al lector, es improbable que ese lector en el que pensaba el novelista fuese precisamente yo.

  5. Lo que primero evalúan es si hemos entendido, o no, el texto. Regla de oro: primero, investigar y, después, redactar. Regla de plata: quien escribe el último, escribe mejor. Esto es particularmente en exámenes tipo Selectividad donde el síndrome generalizado (con ánimo de anticiparse al fracaso) es que no me ha dado tiempo. Regla de bronce: un examen es un acto de habla previsto (como un currículo, como una instancia, como una hoja de reclamaciones). Maneja con cuidado formalismo y originalidad. Ni te pases de original ni seas un rutinario. Un examen es una competición y te interesa ganarla.

  6. Primera aproximación al texto (sin redactar en limpio nada). De los infinitos textos posibles, tengo uno entre las manos. El texto me lo he encontrado en una botella o en una parada de autobús. Con mi curiosidad natural, lo leo, lo entiendo, lo sitúo (texto: obra: autor: movimiento: época), lo clasifico (género) y lo valoro o comento. De todos esos pasos, solo la valoración o el comentario tienen mérito añadido: 1º las ideas asociadas que agregamos al texto, que hacen ver lo que no se veía, y 2º nuestra opinión personal.

  7. La opinión personal sobre un texto clásico (o clásico contemporáneo) es personal solo hasta cierto punto. Mi opinión forma parte de una serie de opiniones que me han precedido a las que no puedo llevar la contraria (decir, por ejemplo, Lorca no me gusta).

  8. Segunda aproximación (sin redactar en limpio). Aplico al texto el cuadro de la comunicación. Emisor, Receptor, etcétera. Básicamente, quién dice, qué dice y a quién dice. Y con qué códigos o registros.

  9. Tercera aproximación (sigo sin redactar). La pragmática. Adecuación, coherencia y cohesión. Adecuación: intención y funciones (qué persigue el hablante: función expresiva, apelativa, etcétera) situación (cómo, cuándo y dónde del texto). Coherencia: del macrotexto o género modelo, al microtexto o texto que comento. Cohesión: redacción, corrección y ortografía.

  10. Cuarta aproximación. Partiendo de la cohesión, el texto se estudia (y luego se redacta por este orden) siguiendo los cuatro niveles de análisis: 0º códigos previos al texto: imágenes (si las hay), tipografía, etc.; 1º nivel fonético fonológico; 2º nivel morfo sintáctico; y 3º nivel léxico semántico.

  11. A textos en verso (antes de la redacción) hay que hacerles el análisis métrico por el sistema de métrica al oído o de oído con sus consecuencias lógicas y estilísticas.

  12. A textos con argumento (y sin redactar en limpio nada) puede hacerse el cuadro de actantes. Sujeto, Objeto, etcétera.

  13. Hechas las aproximaciones, tenemos un guion, un borrador y podemos pasar a la fase de redacción definitiva, en limpio. Por esta redacción nuestro comentario va a ser evaluado, por tanto, me aplico a mí mismo los puntos que he aplicado al texto. Es decir, tengo en cuenta que el comentario de texto que yo escriba va a ser el comentario de texto de quien lo lea y evalúe mi comentario.

  14. La redacción la hago en tres partes que suelen ser también tres párrafos. Tesis: el texto (lo que el texto dice). Antítesis: le llevo la contraria al texto. Síntesis: el texto y yo llegamos a un acuerdo.

  15. Reproduzco lo que el texto dice sin repetir el texto, ni demasiadas palabras literales. Para señalar citas del texto, señalo con el número de renglones y, si el texto no me lo dan numerado de 5 en 5, finjo que sí, y lo numero yo.

  16. Antítesis. Posibilidad A: estoy de acuerdo con el texto, el texto, vamos a decir, me encanta (caso de un poema que me llega y que me gusta). Frases prohibidas: Me encanta el texto, Estoy totalmente de acuerdo con el texto, etcétera. Actitud que hay que tomar: le busco al texto fallos, rarezas, imperfecciones como si el texto lo hubiera escrito mi enemigo.

  17. Antítesis. Posibilidad B: estoy en desacuerdo con el texto, el texto, vamos a decir, lo odio (caso de un autor facha, xenófobo o sexista, Hitler, que me lo pusieran para comentar en un examen). Frases prohibidas: Me repugna el texto, Estoy totalmente en desacuerdo con el texto, etcétera. Actitud: le busco al texto justificaciones, conexiones, contextualizaciones históricas, curiosidades o raros méritos como si el texto lo hubiera escrito mi mejor amigo.

  18. Síntesis. El texto y yo en algo coincidimos: los dos somos (y el profesor que corrija el examen) humanos. Y, por tanto, estamos obligados a entendernos aunque no siempre nos hayamos entendido (con Hitler, por ejemplo).

    Cuadro de la comunicación
    Cuadro de actantes

  19. Análisis de un texto no literario

    EL COMENTARIO DE TEXTOS en Google Docs

EL CULTO, EL VULGO Y EL FOTÓGRAFO

Aitor Lara

EL CULTO, EL VULGO Y EL FOTÓGRAFO
–una aproximación al vulgarismo–

En Sanlúcar de Barrameda, donde hay tantos caballos como barquitos, llaman [granbrea] a un coche de caballos de hasta 15 plazas, tomando el inglés break [breik] tal como se escribe y perdiendo la k final: brea, especie de alquitrán. La mezcla de brea, pez, sebo y aceite de pescado se usa en caliente para calafatear los barcos de madera que así se hacen impermeables o herméticos a la invasión del agua. Es de creer que un primer cochero de Sanlúcar, al recibir su nuevo y flamante gran break, quizás desde Jerez, donde la presencia inglesa es muy marcada, leería el prospecto al pie de las letras, y le puso granbrea y se quedó tan fresco.Gran Break de cuadrilla (15 plazas) foto Viulka.es(Gran Beak, foto Vulka.es)

Ya le pasó al francés restaurant que, entre restorán y restaurante, triunfó la forma escrita. Valga el caso para demostrar cómo el vulgarismo no siempre entra por el oído (afoto, amoto). En español llamamos palabras falsas amigas a una aparente traducción entre idiomas o dialectos, engaño que está en la base de muchos vulgarismos. Es falsa amiga la palabra francesa sable (arena) traducida espada; los americanismos saco o cuadra si no entendemos chaqueta americana o manzana urbana; y es falsa la amistad entre mondar y mandarina en mondarina; trapo y esparatrapo, por esparadrapo, altobús por autobús, trenvía por tranvía, o ermético, sin hache, por ermita o ermitaño. Y quien crea que el vulgarismo es defecto de hablantes sin cultura, observen esta prosa sacada de un programa de mano para una exposición:

El autor cuestiona la rectitud del hombre, su semblante gestual y gregario, en una voluntad colosal por sacar a la luz la realidad última de la persona, su carácter ermético (así), mórbido y autodestructivo o la primacía del desprecio valorativo y fanático sobre las apariencias de lo espurio. El artista propone un periplo que ahonda en la carencia de los valores socioculturales, su voluble sentido y el carácter enfermizo que aportan a la sociedad actual. Como yo mismo citaba en un texto que le escribí…

Quien así escribe creerá que ermético viene o es familia léxica de ermita o ermitaño y no de Hermes [Trismegistus], mítico patrón de los conocimientos esotéricos, de donde hermético, que se cierra, impenetrable, dicho de una corriente filosófico‑religiosa seguidora de los escritos atribuidos a Hermes Trimegisto.

Conclusión. Si no lo son, sean indulgentes con los errores de hablantes populares pero implacables con la superioridad artificial, el engolamiento y el pisto que se dan personas supuestamente cultas. La duda entre ermético y hermético es razonable. No lo es no haberle pasado la Efe‑7, el corrector ortográfico, a un documento que va a leer mucha gente donde luego se escribe sobre “la primacía del desprecio valorativo y fanático sobre las apariencias de lo espurio”. No hay peor error que el de un catedrático que, encima, se cita a sí mismo. Líbrenos Dios de estos cultos latiniparlos, como los llamaría Quevedo, el de las Gracias y desgracias del ojo del culo.

Y para terminar con una de fotos y de buenos catálogos, vayan sus señorías a las páginas Aitor Lara (6 fotos), Confines, de Aitor Lara (10 fotos), y Confines, de Aitor Lara en Blouinartinfo (11 fotos). Y, si están en Sevilla, fíjense en la fachada de FNAC.

MANERAS DE PENSAR (estructuralismo y dialéctica ante la cuestión catalana)

Lengua y dialecto

MANERAS DE PENSAR
Estructuralismo y dialéctica ante la cuestión catalana

El estructuralismo ideó un sistema de razonamiento ideal para analizar lo que es, no lo que debería ser. La lengua es y la justicia social debería ser, y a eso llegamos mediante el razonamiento dialéctico. Estructuralismo y dialéctica son sistemas ternarios y los dos actúan por oposición. La dialéctica opone tesis y antítesis para llegar a una síntesis en la que la tesis, el punto de partida, se supera, desaparece. Un ejemplo del marxismo clásico sería: sociedad de clases > socialismo > sociedad sin clases. El estructuralismo opone positivo, negativo y nomarcado: masculino / femenino / sin género, y no supera nada, lo que había, sigue habiéndolo. Parte del fracaso del lenguaje coeducado, de géneros, llamado a superar la oposición a/o que regula la de macho y hembra, se debe al formalismo estructural al que la lingüística nos tiene acostumbrados y que es nuestra manera de pensar. Todos podríamos usar el español de la e, hije, niñe, sobrine, y, sin embargo, ninguno estamos dispuestos, y ese rechazo, esa pereza, obedece a nuestro estructuralismo mental. Cuando realidades dialécticas, que merecen una antítesis para llegar a una síntesis de superación, las analizamos sin salir de su estructura, nuestras opiniones no pueden ser más que tres: a favor, en contra o abstención. ¿Qué pasa?, que la realidad aquella que era dialéctica la hemos hecho plana, hemos dejado de cuestionarla, la hemos eternizado como la lingüística estructural partió de la eternidad del lenguaje. Es lo que vemos con la mayoría de opiniones que se vierten sobre la cuestión catalana, que rara vez se lee o se oye analizar por el método dialéctico, siempre por el estructural: a favor o en contra y quienes pasan del tema, se abstienen. Y aun así, abstenerse, optar por ser término nomarcado, es, en este asunto, bien difícil. Porque el término positivo, el nacionalismo, enmascara que un nacionalismo se opone a otro nacionalismo (españolista a catalán, catalán a españolista) y que los dos términos son parte de lo mismo, de igual modo que masculino y femenino son parte del conjunto género o Sevilla y Betis, del conjunto fútbol. Solo quien no entra en el juego, solo quien se queda verdaderamente al margen del bochornoso espectáculo es capaz de objetivar el debate. Pero, amigo, entonces usted tiene un problema o se lo buscan. Porque para ser no catalanista usted tendría que ser no españolista, no nacionalista en el sentido de ninguna nación, o sea, no patria, no ejército, no monarquía, no Constitución y, por supuesto, no Tribunal Constitucional. Jodido. Que el catalanismo es absurdo, es evidente, pero no se quede usted ahí y admita que todo nacionalismo es absurdo; el españolista, el primero: rey, presidente, bandera, fuerzas armadas, todo eso es absurdo. Y ahí nos duele porque no es seguro que quienes arremeten contra el nacionalismo catalán sean conscientes del nacionalismo a la madrileña o a la andaluza que dicen no defender pero en el fondo defienden. eLTeNDeDeRo aconseja no quedarse en nomarcados ni quedarse en el estructuralismo nacional. Abran la cabeza a la dialéctica, verán qué fácil. Tesis: lo que hay, el punto de partida: el nacionalismo, cualquier nacionalismo, todo nacionalismo. Antítesis: acabar con los poderes fácticos que administran los territorios, fronteras figuradas, políticas, fiscales, tributarias, etcétera. Síntesis: la aldea global. Quien con esos ojos ve el partido que ahora se juega, tendrá que admitir que la aldea global queda un poco lejos y esperar que este partido, que no es el nuestro, termine cuanto antes sin malos rollos, sin insultos y sin violencia y con ayuda de la democracia, en la que el dialéctico tampoco cree (porque no cree en la política profesional), pero, al menos, es el juego estructural más consensuado y consagrado por el uso. Es decir que, siendo igual de nocivo, de absurdo y de idiota ser nacionalista, y ya que todavía hay nacionalismos, se deje a Cataluña decidir qué definición se da a sí misma como territorio y con qué grado de dependencia o independencia respecto de España. A usted y a mí, cuando vayamos a Cataluña o de Cataluña vengan a Andalucía, ¿qué más nos da?

Ni tontos ni marxistas, 29 10 2015

CREAR Y CREER

nada

CREAR Y CREER
(Apuntes entre la nada y la estupidez)

Nos pasa por crear y creer. Que se juntan en creo. Primero, creemos que creamos y, después, creemos en lo que creemos que hemos creado, sea Dios o poesía. Esto se llama estulticia, necedad, tontería, ignorancia o estupidez de una persona, lo que ya estúpido, dígalo el diccionario Vox o quien lo diga, porque solo una persona puede ser necia o dejar de serlo, lo que, a su vez, acaba en redundancia o tautología. La tautología puede ser leve, como en persona humana; poética, una rosa es una rosa, o misteriosa: Soy el que soy, se presentó Dios a Moisés. Así, cualquiera. Tautología es también un argumento circular, que se da la razón y se aplaude a sí mismo, como los monos en el circo. Es tautológico el por lo tanto o por consiguiente del político de turno, que sobre una premisa discutible alza una conclusión indiscutible, un axioma. La tautología inspira el lenguaje del PP, de Rajoy y de su vice, Sor Aya de Santa María, en declaraciones del tipo hacer lo que había que hacer o España es España o las leyes están para cumplirlas, frases que apelan al sentido común, aunque tan común no será, porque cuesta encontrarle sentido. Entre la tautología y la estulticia se mueve quien usa la muletilla si es como yo digo (a quien madruga, Dios le ayuda, por ejemplo), y se queda tan fresco. Tautología culta es que las cosas duren o se prolonguen en el tiempo, ¿en qué, si no? Las tautologías más patéticas se dan en arte, quien cree que crea y no crea nada nuevo, y en religión, quien se empeña en creer en Dios y en creer que Dios lo creó a él y a mí, que pasaba por allí. La historia y la política crearon el sintagma potencia mundial, no va a ser potencia doméstica. Que inteligencia y estadounidense son términos incompatibles, se demuestra en la inteligencia de la Cía, del FBI o del Pentágono. Tampoco la población negra, entre la emulación, la predicación rap y los rezos góspel, parece muy espabilada, dígalo Obama, nóbel de la paz según la Casa Blanca. La última pamplina de la población negra es querer llamarse de origen africano o afroamericanos ‑as, expresiones tan ridículas y chocantes como de color, que parecían las criaturas prendas para un programa de lavado. Que las personas negras ahora sean de origen africano, anula el pasado y habla de esta raza como si estuviese de paso o acabara de llegar. De origen africano combina muy bien con de origen subsahariano, porque una táctica de la inmigración que nos viene sin papeles consiste en disimular su lengua y su identidad para evitar la repatriación. ¿A dónde, a qué patria, si la ocultan? Así que, hala, todos al mismo saco: subsaharianos. Ya tenemos personas con denominación de origen, como los vinos, y, en España, españoles de origen gitano, en vez de gitanos ‑as. Contra tanta estulticia, este español de origen recomienda en su bloc (del francés bloc, bloc de notas, mejor que el anglicismo blog y mejor que bitácora, de jerga marinera) la doble consulta a diccionarios, el de la Academia y el de Vox, que es el que carga Google. Y, si bloc no le convence, diga página, consúltelo en nuestra página, está en la página, se entiende página web. Y si, por alcanzar el trending tópic, alcanza usted el tuitazo, mejor que mejor, tuitazo es éxito en América, donde, cuando quieren, defienden el español, del inglés, más que en la península. Eso dice su tableta o su teléfono, mejor que tablet, iphone o smartphone. Y cuando por ahí le llegue una petición para firmar a favor de la creación de un estado palestino, desconfíe. Imagine su ciudad, yo me imagino Sevilla, y apueste que Palestina se queda con las Tres Mil y con los Pajaritos, y que Israel se lleva Nervión y Los Remedios. Y vuelva a imaginarse el territorio antes de la creación de Israel en 1948, no está tan lejos: convivencia en un espacio es lo que había y convivencia en un estado es lo que tendría que haber. Piense que un estado palestino acabaría en otra república islámica y dejaría intocado el teocrático Estado de Israel, armado hasta la náusea. No firme esa petición, no caiga en tautologías, no caiga en estulticias y descrea de quien le hable en nombre de Dios, de la política, de las grandes potencias o del pueblo palestino. En Palestina, los varones siguen llevando kufiya, el pañuelo como Arafat, pero a las mujeres bien que las tienen envueltas como de regalo los machotes de Hamás. Ver para creer que los que eran de nuestras ideas o de nuestras simpatías, o se han muerto o han creado esta nada en que nos morimos.

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lengua y dialecto.

Lengua y dialecto

LENGUA Y DIALECTO

Sin contar la palabra lenguaje, por donde empieza todo (y que lo mismo abarca lo más grande, y no lingüístico, el lenguaje como capacidad humana, el lenguaje de las flores, el lenguaje informático; que Niño, qué lenguaje es ése.), la lingüística distingue entre lengua y habla. La lengua es el sistema y el [acto de] habla, su realización concreta. Entre la lengua y el habla queda el estilo (o idiolecto), conjunto de hábitos de habla, por épocas, por géneros, por grupos humanos o individuos concretos, concepto que preferentemente se aplica en literatura, estilo culterano, estilo del soneto clásico, estilo del 98 o de Valle‑Inclán, aunque, en rigor, todos los hablantes tenemos un estilo, lo que no quiere decir que seamos únicos. En ese reparto, la palabra idioma tiende a ocupar la casilla de lengua extranjera en relación con la nativa, academia de idiomas, sabe muchos idiomas. Idioma, como idiota, idiosincrasia, viene del griego ίδιω o ίδιο, que significa propio, de uno mismo. El idioma se aprende en el entorno, y por eso se llama lengua materna, nativa o vernácula. En griego antiguo, idioma significaba propiedad privada, y, de ahí, pasó al latín y al romance, con el sentido de lengua de un pueblo o nación o modo particular de hablar de algunos o en algunas ocasiones, en idioma de la corte, en idioma de palacio. O sea que los griegos entendían que la propiedad de las propiedades, lo que por encima de todo posee el idio, el yo del humano, es la palabra. Sirva para recordar a otro grande de la poesía de la conciencia (ayer fue Gabriel Celaya, también cantado por Paco Ibáñez), Blas de Otero, el de Pido la paz y la palabra (1955), hace sesenta años. «Si he perdido la vida, el tiempo, todo / lo que tiré, como un anillo, al agua, / si he perdido la voz en la maleza, / me queda la palabra. / Si he sufrido la sed, el hambre, todo / lo que era mío y resultó ser nada, / si he segado las sombras en silencio, / me queda la palabra. / Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra.» Tenemos palabra, lenguaje, lengua, habla, idioma; lo que nadie quiere tener es dialecto, de connotaciones negativas. Dialecto es una variedad o variante geográfica, regional o local de una lengua, es decir, no hay lengua que no sea dialecto y, si la geografía no bastara, viene la historia y nos recuerda que toda lengua es dialecto de la anterior. El catalán es un dialecto, sí, pero del latín. Sin duda la confusión, el eclipse, del concepto tiene que ver en España con la elevación a lengua del dialecto castellano de Zamora o de Valladolid. Aquellos tiempos académicamente tan oscuros hicieron mella y, todavía, hablantes de la península creen que siguen hablando castellano, no español, nombre aceptado por toda América española. Y se da la paradoja de que españoles muy españoles se empeñan en el castellano, con la indeclarada intención de dar por saco a las lenguas de la periferia, que, en el fondo, detestan. Más pruebas del rechazo a dialecto. Una, lo que cuesta a un alumno andaluz aprender que el gallego o el catalán son lenguas. Otra, la comunidad autónoma de Valencia, que registra en sus estatutos la lengua valenciana, siendo el valenciano, como es, dialecto del catalán. A la inversa, cuesta explicar que no existe lengua portuguesa, por más que la Constitución de Portugal la inscriba con ese nombre; el portugués es dialecto del gallego y, por esa regla de tres, en Estado Unidos se hablaría estadounidense. Cuando al final de los 70 Andalucía vivió su afirmación identitaria (Partido Andalucista, 28‑F de 1980), el ministro Clavero Arévalo normalizó el ceceo y el tándem González Guerra normalizó el seseo, y la cuestión del andaluz entre lengua o dialecto tenía que saltar. El intento por dotar a la autonomía andaluza de una lengua, con sus normas y su academia, resulto inútil, pero nos dejó un término que zanjaba la cuestión, modalidad (modalidad andaluza, modalidad lingüística andaluza, siglas MLA), junto a la modalidad del español de Canarias o las modalidades del español de América. Y, desde entonces, en Andalucía hablamos el andaluz (modalidad, lengua o dialecto, qué más nos da). Viene esto a cuento de mi amigo López, en sus apostillas a El nacionalismo y las lenguas (eLTeNDeDeRo, 6 del 10): «No hay duda de que el inglés se ha hecho imprescindible para los humanos fuera de sus aldeas. De acuerdo, en que las lenguas aldeanas se mantendrán vivas por la impregnación materna. Mi objeción es esa pretensión de equiparar una supuesta lengua andaluza al catalán, al gallego o al vascuence (que no euskera, cuando hablamos castellano). Afortunadamente, los andaluces leemos y escribimos en la lengua de Castilla.» Apostillas sobre las apostillas. Euskera figura en el Drae (o Dile: Diccionario de la lengua española), es, por tanto, acepción académica. Español (o castellano) puede que lo escribamos en Andalucía (aunque tampoco siempre: na aparece nada o na, y, por supuesto, madrugá, pescaíto, no pescadito frito). Para leer y hablar, la mayoría del profesorado damos clase en bilingüe. Igual usamos un español estándar que un andaluz incluso muy cerrado. Un caso. Los endecasílabos de Garcilaso cubra de nieve la hermosa cumbre y por no hacer mudanza en su costumbre se quedan en diez sílabas, los pobres, siguiendo la modalidad castellana (Garcilaso seguía la norma toledana) o en andaluz ceceante o seseante, [la hermoza cumbre, no haser mudansa]. Sin embargo, leídos en jejeante, variante del andaluz tenida por vulgar por los propios andaluces, [cubra de nieve la jermosa cumbre, por no jacer mudanza en su costumbre], los endecasílabos quedan perfectos, ya que la aspiración, entre [h] y [j], rompe la sinalefa. Y quien dice Garcilaso en Andalucía, dice Lorca o Alberti en Valladolid, con esas eses afiladas, que a saber si convienen al poema, pero qué le vamos a hacer; también en Asturias los cuchillos del Romancero gitano suenan cuchillus. Estamos en lo de siempre. Que el exceso de etiquetas no sea pretexto para no entendernos. Que la cultura no sirva para tachar al otro de inculto o de vulgar. Y que no haya hablas de primera y de segunda; hay aldea global y sitio para todos. Oído tengo a un colega despotricar contra las señalizaciones del aeropuerto de Barcelona, de arriba abajo, por este orden: catalán, inglés, español; porte, gate, puerta. Muy bien por el aeropuerto del Prat. Primero, la lengua del terreno, de la aldea; después, el dialecto global, más los idiomas que vengan. ¡Benvinguts!


Soneto 23 de Garcilaso

En tanto que de rosa y azucena

se muestra la color en vuestro gesto,

y que vuestro mirar ardiente, honesto,

enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena

del oro se escogió, con vuelo presto,

por el hermoso cuello blanco, enhiesto,

el viento mueve, esparce y desordena;

coged de vuestra alegre primavera

el dulce fruto, antes que el tiempo airado

cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,

todo lo mudará la edad ligera,

por no hacer mudanza en su costumbre.