el artículo gramatical (análisis y estilística)

el artículo

EL ARTÍCULO GRAMATICAL (2)
–estilística del artículo–

Por el artículo expresa el hablante conocimiento, afectividad o distancia respecto a un sustantivo[1]. El indeterminado un, una, connota la serie de los números, y decimos una porque hay dos, tres, un millón. El determinado el, la, no es siempre conocimiento y cercanía; puede connotar lo contrario por su parentesco con el demostrativo de tercera (Manrique: aquel de buenos amigos) y decimos la Latina por lo respetada que fue aquella Beatriz Galindo[2]. Tiene tanta fuerza estilística el artículo, que la ejerce por ausencia[3]. A la palabra más común le quitas su artículo, y tienes un flamante nombre propio. Es lo que hizo una princesa de tres años de edad a quien regalaron una muñeca que ella misma escogió entre todas negra y no blanca ni rubia ni princesa. –La negrita se llamará Negrita. Sin saber escribir ni entender de mayúsculas, ya sabía ella lo que va de la naturaleza a Naturaleza, de la poesía a Poesía o de la primavera a Primavera. «Palacio, buen amigo, ¿está la primavera vistiendo ya las ramas de los chopos del río y los caminos? En la estepa del alto Duero, Primavera tarda.»[4]

Quienes niegan al artículo la condición de clase de palabra o parte de la oración[5] alegan que el artículo es morfema (semejante al de número, singular plural)[6]. El problema en el aula surge cuando en el análisis morfológico se introduce una palabra, determinante, que vamos a necesitar para el sintáctico, con lo que cuesta y con lo que importa que el alumnado distinga forma de función, morfología y sintaxis. Por ese daño colateral y por su riqueza estilística, es preferible dejar la disquisición entre morfemas y lexemas para otro día y, en clase, enseñar el artículo como artículo, y no como determinante, dentro de las partes de la oración.

[1] Artículos con nombres propios: ¡cuidado con ellos! Soraya Sáenz de Santamaría no es la Soraya ni la Santamaría. En la ópera o en la historia se puede admitir, si lo admiten las interesadas, la Caballé o la Pompadour, pero no la Juana de Arco. También valen la Avellaneda, por delicada y minoritaria entre tantos varones, o la Pardo Bazán, por decir que doña Emilia los tenía bien puestos, los ovarios. En general, coeducación y buenas prácticas aconsejan oír y escuchar, antes de hablar. Profesora hay a la que su club de fans llamó la Calderón y la Calderona[1], y bien que era querida y respetada. Entre la Esmeralda y la Lirio la percepción es idéntica, pero la Esmeralda (de Sevilla) nació varón y la Lirio es personaje de copla. La Pilarica es la patrona católica de Zaragoza pero la Rocío no es la virgen de Almonte. Y lo mismo es un honor ser la Piquer que puede no serlo, la Pantoja.

[2] Beatriz Galindo (1465‑1535)

[3] Es de Umbral por Pasionaria: “Miles de hombres no dicen lo que ella con su ausencia”, cuando Dolores Ibárruri aun seguía en el exilio y miles de manifestantes pedían su vuelta y la legalización del PCE (1977).

[4] Antonio Machado (1875‑1939). A José María Palacio, 1913.

[5] “artículo + determinante actualizador”: 930 mil resultados en Google. “artículo + parte de la oración”: 742 mil. Determinante gana y, por esta vez, no por influencia del inglés. La gramática inglesa incluye el artículo dentro de las nueve partes, las mismas que en español: sustantivo, adjetivo, artículo, verbo, adverbio, pronombre, preposición y conjunción e interjección.

[6] Alarcos Llorach.

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