Autor: daniel lebrato

autor de libros y redactor de la revista eLTeNDeDeRo

única es única y no pública privada concertada.

Perennemente se oye pedir desde plataformas laicistas: “fuera la religión de la enseñanza pública”, cuando habría que acostumbrar los oídos al “fuera la religión de la vida pública”. La supuesta progresía del “fuera la religión de la enseñanza” recuerda la de pedir referéndum monarquía o república como si fuese una gran cosa. [1]

Con la Iglesia hemos dado y con el Islam, dos poderosas construcciones que la actual política en España no parece dispuesta a inquietar.

Y todo, en nombre de supuestas libertades individuales consagradas por la Constitución (¿libertad de enseñanza?) y por el “silesgusta” dueño y señor del pensamiento al uso. El Concordato (desde 1976) es la clave, y no se denuncia porque no se quiere. [2]

Si a la Iglesia (y resto de confesiones religiosas) le volviera la desamortización (empezando por la concertada; la privada religiosa hallaría otra más larga justificación), el país alcanzaría no solo unas aulas más laicas, sino unas calles y plazas más respirables.

Es la pregunta: si hay voluntad política.

[1] Cuando lo suyo sería: ¿para qué una Jefatura de Estado? ¿Un Macron? ¿Un renovado Manuel Azaña? Un Estado unicéfalo (56 en Naciones Unidas) y de parlamento único, unicameral (110 en todo el mundo), nos ahorrarían Jefatura del Estado (Casa Real incluida) y Senado.

[2] La falta de centros públicos como justificación para el concierto con la privada (la concertada), tendría valor, si lo tuvo, en 1982; desde entonces no se ha completado la red pública porque no se ha querido.

Daniel Lebrato en La Corte del Rey Bobo.

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Lanzo al mundo del conocimiento y al conocimiento del mundo LA CORTE DEL REY BOBO, libro que le gustará si le gusta alguno de estos tres episodios, que sirvan de muestra. Por lo demás, el libro es gratuito, de fácil lectura en dispositivos, y a disposición. Quien lo desee para impresora no tiene más que pedir el pdf. Sus lemas son los del Arcipreste sobre el Buen Amor: ande de mano en mano a quien quier lo pidiere, y de Hermann Hesse, El lobo estepario: el precio, por persona, es la cordura.

LA CORTE DEL REY BOBO
Llegaron a la corte del rey bobo
de otras cortes queriendo conocella
pues eran fama sus maridos bobos
y sus mujeres bellas y doncellas.
La corte del rey bobo era una joya
cuando iba el rey con los maridos bobos
a esas cruzadas, las mujeres bobas
rodeadas todas de guaperas pollos.
Decíanse y contábanse bobadas
de amor en filtros, de Tristán e Isolda,
que frailes bendecían con su labia
y vates bateaban por Europa.
Ginebra y Lanzarote sacan nota.
Y un rey también. El bobo, no. El idiota.
*

MOBILE WORLD CONGRESS BARCELONA
Por fuertes y fronteras vinieron hasta el rey
caravanas con artes de cambiar la guerra, el mundo.
Pero ellos, incapaces
de leer las rayas de la mano del futuro,
solo estuvieron pendientes de si al rey salía
la corte en pleno o si faltaba
algún embajador a recibirlo.
*

EL DISCURSO DEL REY
De tanto oírse llamar en tercera persona
su ilustrísima, su señoría,
su santidad, su eminencia, su excelencia o su alteza,
extravían el tratamiento y en las noches
de invierno, cuando sus mujeres les riñen porque roncan
llegan a creer que su etcétera no está o que no son ellos.
Por eso, cuando nadie las ve, sus majestades
(que esa es otra: concordar femenino y plurales mayestáticos),
mientras los demás se tocan los huevos o las narices,
ellos, el cetro, la vara, la mitra o la corona,
el sello o el anillo.
Y al hablar se hacen un lío.
*


DANIEL LEBRATO EN LA CORTE DEL REY BOBO

se presentará próximamente
en la Asociación Científico Cultural Cisco de Picón,
Carbonería en calle Parras 2, Sevilla.


foto portada: Paloma Cantero


lo último en la guerra de las galaxias.

Extravertida Editorial

Leído en la contraportada de una novela publicada bajo el sello Extravertida Editorial:

«Si deseas el ebook o libro electrónico de este libro, envía una foto con tu nombre escrito o con tu sello ex-libris en la página cinco, donde se sitúa el título, y envíanos esa foto a editorial@extravertida.es. Recibirás el ebook en varios formatos gratuitamente por correo electrónico.» A todo esto, la página 5 del libro no existe: la numeración ¡empieza en la página 13!

página 13

El episodio, que es materia propia de Tinta de calamar, se comenta por sí solo. La república de las letras ha pasado, en pocos años, del elogio del libro de papel, a perder los papeles. La metamorfosis de la autoría ha recorrido fases que, en resumidas, suponen optar la obra larva a premio literario o demanda editorial, a ser quien se postula o quien se autopublica a su costa y hasta faltarle el respeto, como altiva mariposa, al público que consuma o defienda el consumo de la literatura en digital.

Es el último episodio de la guerra de las galaxias entre Galaxia Gútenberg y Galaxia Google o Internet. Este lance en la Extravertida pasará a formar parte de La Corte del Rey Bobo, especie de Tinta de calamar másmenos coplera y ripiosa. Próximamente, en Blogspot.

Extravertida Editorial

Ramón Fernández Becerra.

Terraza (4) Octavio

CHAPÍN DE SEDA, paje, murió a la edad de ciento y pico largo de años luego de haber servido otros tantos, sin moverse una coma, al ordeno y mando de su infanta, de la que estuvo tercamente enamorado. Saberse menor y tercerón (se creía de él que era hijo culinario del alférez Bermúdez y de una gobernanta de fogones), le dio precisa idea de su cotización en corte. Se negó a crecer y, a salvo de sospechas, ingresó en la inocua guarda de eunucos de palacio. Todo es empezar. Desde chica, la infanta viéndolo tan gracioso, se lo acostaba con ella como si fuera un peluche. Tanto que ni aun luego, de casada, se separó de él ni una sola noche. ¡Pardiez, muiller, que persistís con el muñeco!, le decía su marido, y ella: Mirad, Clotaldo, que sin Chapín me vuelven las pesadillas con la bruja y me da el pasmo. A cuanto el príncipe transigía y, el paje, más contento que unas pascuas. No movió celos ni padeció las comunes premuras de amantía. Muy en secreto llevó hasta el fin la cuenta minuciosa de sus años, su corazón palpitante y su cosita allí tiesa (esto se supo cuando lo fueron a enterrar) para lo que la infanta mandara o mandase.

A sus pies chapín de seda (1987),

Bombero.jpg

A sus pies chapín de seda (1987), de pronto dedicado a Ramón Fernández Becerra, muerto el 15 de julio. El casco de pompier Primera Guerra que él me regaló, en casa lo llamamos Bombero, nombre propio, junto a Gallo y Jirafa, mascotas como Octavio Marioneta y como Flamenco Rosa Cometa, que también se nos fueron, como Ramón, en un descuido.

Honor a quienes en esta vida, seres vivos y cosas, nos hacen compañía, honor a Ramón y honor a la infanta de quien estuvo tercamente enamorado. Quienes conocimos a los dos, siempre lo supimos. Al margen de cada uno y a la vez inseparables, amamos las bellas parejas.

Bombero, Gallo y Jirafa.jpg


enlace a Ramón F. Becerra

vacaciones en intimidad.

daniel lebrato íntimo vilima

Las vacaciones las suelo dedicar a mí y a quien conmigo va, origen de Agosto. Teoría del sismógrafo, escrito entre la Maga, Fuenteheridos, por la parte sierra, y las Piletas, en Sanlúcar, por el mar. Este año, agosto ha tardado en imponer su reino diez días más, hasta el 10 de San Lorenzo, efecto de la entrevista que el 22 de julio cerró en Radio Sevilla, Cadena Ser, el curso Zafarrancho Vilima con Daniel Lebrato, íntimo Vilima, audio de hora y media de duración que puede oírse (empieza la publicidad), mientras se hace otra cosa, pinchando aquí (en Ivoox) o aquí (PlayerFM), o en versión cine con imágenes y hasta en versión reducida y sin cortes publicitarios pinchando aquí, 75 minutos.

Desde el 23 de julio, que recibí el audio o podcast (esa palabra que detesto), he tenido que revisar y renombrar mi fondo de imágenes, más de 20 mil archivos, 65 gigas, para que se hagan una idea, tarea que uno tiene que eternizar sobre un buen disco duro, no en Google Fotos ni en ninguna otra nube, y es como abrir la caja de membrillo donde antes se guardaban las fotos familiares por orden de caída. Mi criterio ha sido dejar las fotos como están, al margen de los destrozos del tiempo. Tal como éramos.

Vino después formar álbumes que no estaban creados y, a los vídeos, quitarles el sonido para que no pisasen la audición. Eso me llevó a Movie Maker, el programa de Windows con que estoy familiarizado. Lo que sería nuevo para mí es el editor de audio que, al final y tras probar softwares gratuitos, me llevó a suscribir de pago WadePad, de NCH, y aprender a manejarme como técnico de sonido: solo así podría limpiar la emisión. El resultado, largo de trabajo y corto de paciencia, lo doy, día 11, para librarme de él y declararme absolutamente en vacaciones. Y pienso en mis arrobas conectadas que, por alguna razón, tuvieran interés en ponerse los cascos y ver qué dice el profesor Lebrato de su infancia y obsesiones. Hasta ayer no pude visionar con Pilar el desfile de imágenes: su opinión era imprescindible.

Por ser didáctico –esa manía de profe–, aconsejaría a ustedes poner o tener al día sus datos curriculares y hacerlo en soporte a salvo de obsolescencias: internet, el canal más sólido que se conoce tras el libro, la carta, el papel Kodak o el objeto mismo. Así, quienes estuvimos en el mundo quedaremos libres de doctorales sobre nuestra persona y obra. A cierta edad y con dominio, anticiparnos a lo que seremos: póstumos.

Debo a Álvaro Martín, mi Alvarito, ahora que él me quiere llamar papá (como pueden ver en el Tráiler de 24 segundos), su generosidad, maestría y dedicación. Estos son los enlaces a “Esta es mi vida” o “Reina por un día” con un repaso a De quien mata a un gigante (Blogspot, 2019), tan importante en el juego de preguntas y respuestas y que andaba, el pobre, algo maltrecho.

Para sentarse en pantalla, para ponerse los cascos o para salir corriendo, ESTOS SON LOS ENLACES:

DANIEL LEBRATO, ÍNTIMO VILIMA audio vídeo edición de Daniel Lebrato (75 minutos, sin cortes de publicidad)

audio + vídeo en Youtube

DANIEL LEBRATO, ÍNTIMO VILIMA solo audio edición de Daniel Lebrato (75 minutos, sin cortes de publicidad)

audio en GoogleDrive

Tráiler 24 segundos