Autor: daniel lebrato

autor de libros y redactor de la revista eLTeNDeDeRo

Reverte o rever el Cantar de Mío Cid.

CMC Austral

Jorge Luis Borges, en Pierre Menard, autor del Quijote (Ficciones, 1944), nos enseñó el inútil combate que es sacar una obra de contexto y situación. Algunos se empeñan en no haber leído a Borges. Ahora es Arturo Pérez-Reverte quien argumenta que hay muchos Cid en la tradición española y que Sidi (Alfaguara, 2019) es su Cid de pleno derecho. Precisamente estaba yo releyendo el Cantar de mío Cid –lectura que a mi edad aprovecha lo que no aproveché en mi primera lectura de estudiante– cuando salió la novela de Reverte y, aunque solo fuera por curiosidad, también me fui a leer a Reverte. Gran decepción. El primer mal aviso me lo dio el pasaje de la niña de nuef años que dijo al desterrado “Cid, en el nuestro mal vos non ganades nada”, episodio que Reverte pasa a estilo indirecto, conversación entre el Cid y Minaya. Sigue uno leyendo y sigue un rastro que solo al mercenario da protagonismo, y echa en falta anécdotas del Cantar que tienen su jugo: los infantes de Carrión, su juicio en cortes de Toledo, el contraste entre una nobleza muelle y cortesana, próxima al rey, frente a hidalgos o infanzones que solo en la guerra conseguirán su nobleza. Por 2,99 euros en ebook, la casa recomienda la edición de Austral, 2014, texto clásico de Menéndez Pidal, prólogo de Martín de Riquer, prosificación de Alfonso Reyes, edición y guía de lectura de Juan Carlos Conde. También pueden ser útiles estos enlaces:

El Cantar en Cibertextos

El Cantar en Wikisource

–y en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes


EL LIBRO como impostura, amnesia y vanidad.

Instagramos_inmaculada_putrefacciOn

Semana marcada por la muerte del librero José Manuel Padilla, último representante del mester de librería. La república del libro anda, con ello, vindicándose (a sí misma) frente a la que se nos viene encima: que toda biblioteca es sueño y, los libros, sueños son. El siglo 20 nos legó bibliómanos espléndidos y ratas de biblioteca que se dejaron las pestañas entre volúmenes, pasando por célebres servidores de biblioteca o librería. Pero nadie ignora que los libros matan como el tabaco (y debería advertirlo Sanidad) y que, sin religiones del libro sustentadoras de las monarquías, no hubiera habido ni Santa Inquisición ni santas Cruzadas ni guerras entre naciones que llegaron a durar cien años. También las Constituciones, como la de España 1978, son libro y, en su nombre, te prohíben o persiguen: miren, si no, a Cataluña.

Hay pocos libros libres (Quevedo) y hasta la verdad os hará libres (San Juan evangelista) se refería a la verdad de la fe escrita, no a la verdad que trae consigo el conocimiento a través de la razón y de la ciencia. Nuestro simple Cervantes ponderó las armas por encima de las letras, lo que faltaba: ejércitos, Constituciones y libros sagrados (nuevos y viejos Testamentos o Coranes). Y así está el mundo.

Solamente la vanidad de inéditos que se empeñan en ser éditos, junto a la confusión interesada entre lo viejo y lo nuevo (lo que fue acorde con su tiempo y lo que ya es arcaísmo), sigue dando vigencia al libro Gutenberg. Ese buen conversador que fue Padilla me hubiera acompañado en esta reflexión.


Día de las librerías.

Padilla por Fausto Martín fotógrafo 06 03 2003 (2)José Manuel Padilla Libros

Con motivo del Día de las librerías que hoy se celebra, nos informan de que el libro de papel resiste y sólo el cinco por ciento de las ventas son en formato electrónico. Lo que se reporta es un catálogo de obviedades: el libro de papel se toca, se manosea, se huele, etc. Nada que objetar, si no estuviera detrás del libro un negocio capitalista imposible de obviar, y éste en dos formas: ediciones a petición de la empresa editorial, distintas de las ediciones de autor o a costa del autor.

Para no pelear ni confundir, propongo distinguir

–primero, entre oferta y demanda: comunidad de autores y lectores: su divisoria sería el precio final y también en árboles para fabricar el papel, materia prima;

–segundo, entre libros nuevos y los que ya tenemos y los de viejo, objetos de coleccionismo, bibliomanía o bibliofilia.

Así filtrada la estadística, sabríamos de qué estamos hablando. Excuso decir el choque entre el altruismo de que hacen gala cultura, literatura y arte, y la industria a la que toda esa hermosura, supuestamente humanista, se acoge y se somete.

A mí, por mi bola de cristal me sale un único futuro para el libro, que no será de papel. De aquí a entonces, ¿la actitud personal ante la literatura en red o en pantalla? Entre apocalípticos o integrados, ustedes elijan.

enlace a Nacho Encabo, desde El Independiente

enlace a Padilla, el último Gutenberg


concurso de ideas, textos o imágenes, para La Corte del Rey Bobo

Todo lo que hay que saber de LA CORTE DEL REY BOBO (vídeo de al día siguiente y posproducción para quien no estuvo allí, con textos incorporados de Pilar Villalobos y José Luis Macías Rico).

Gracias a la Asociación Científico-Cultural Cisco de Picón y a usted por su atención y delicadeza.

Si alguien quiere incorporar alguna imagen, ilustración o algún texto, propio o ajeno, a semejante corte, no tiene más que mandármelo a esta dirección.

Se admiten ideas.

/ en fila cero, asiento cero, Ramón Fernández Becerra, Fernando Mansilla y José Manuel Padilla /

todo lo que sé de la corte del rey bobo.

rey_bobo por Rafa Iglesias (detalle)

Capítulos que se cierran, y hasta la siguiente parada.

DANIEL LEBRATO EN LA CORTE DEL REY BOBO

Textos, corto y posproducción.

Tiempo estimado de visualización y lectura: 25 minutos.

/ en fila cero, Fernando Mansilla y José Manuel Padilla /


https://lebrato.blogspot.com/2019/11/daniel-lebrato-en-la-corte-del-rey-bobo.html