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San Isidoro y el Santo Grial o lo mal que está el servicio.

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Urna de San Isidoro de Sevilla en León. Foto Pregunta Santoral.

Kierkegaard alertó que la peor pamplina es la que se dice ex cátedra porque se sostiene con autoridad y bibliografía. Toda especulación sobre el Santo Grial, que esté o deje de estar en San Isidoro de León, es cierta y es falsa. Cierta, en tanto el cáliz está ahí y, falsa, en tanto el relato es posterior, cuando las pruebas y los testigos se pierden o ya se han ido y empieza el turno del mito, de la leyenda o del folclore. Ese proceso natural, que vale para el Cid o Juana de Arco, vale también para Jesús de Nazaret: persona primero y personaje después. Vean, si no, lo que ha tardado y costado a la Iglesia redondear la biografía del personaje Jesús: ese padre, San José, que duda como marido del embarazo de María por un ángel, duda vigente entre la cristiandad hasta el siglo 16, se dice pronto.[1]

Del grial como palabra ‑no como objeto vaso o plato‑ no hay noticias hasta el siglo 12 y, como ustedes comprenderán, qué comisión del Consejo Superior de Investigaciones Científicas iría a buscarlo. Lo que sí es cierto: la cristiandad adoptó el Santo Grial como leyenda piadosa y con fines literarios, comerciales, viajeros, guerreros o peregrinos. Con el Grial en su poder, cualquier lugar, orden o monasterio, generaría otro Camino como el de Santiago o el del Rocío, que su buen dinerito dejan y, más, en tiempos de crisis.

Lástima que semejante estrategia eclipse la integridad del hombre de mérito que está a su lado: San Isidoro de Sevilla (556‑636), primero de los grandes compiladores medievales, padre del enciclopedismo y patrono católico de Internet, ahí puesto por el papa Juan Pablo II en 2001. Honor a San Isidoro y paciencia con el Santo Grial que verdadero es, no cabe duda: de un auténtico acto de fe. Si ni el evangelista más próximo a Jesús y al grial (ese Mateo dos o tres generaciones posterior) cuenta qué pasó con el célebre vaso, ¿qué autoridad daremos a una chica CSIC en 2017 y al relato doctoral que pueda hacernos? Más quisieran ella y la Iglesia ‑y Turismo de León, ya de paso‑ que hubiese una criada o un camarero recogido y guardado para la posteridad la sagrada vajilla y los sagrados manteles. El propio Jesús se quejaría: ¡Cómo está el servicio! Y nosotros, de su ilustrísima, a lo Faemino y Cansado: Qué va, qué va, qué va. Yo leo a Kierkegaard.

[1] Véase Gómez Manrique en su auto o Representación del nacimiento de Nuestro Señor (1476).


 

San Isidoro y el Santo Grial (1).

Urna-de-San-Isidoro-Colegiata-de-San-Isidoro-León Foto Pregunta Santoral
Urna de San Isidoro. Foto Pregunta Santoral

Vine a San Isidoro de León en viaje cultural organizado y me enseñaron el Santo Grial. Por alguna razón, fácil de entender, todos llevamos dentro el colegio donde hemos estudiado. Y el mío fue el instituto San Isidoro de Sevilla. Ahí hice el bachillerato y el acceso a universidad y ahí volví como profesor pensando ya en mi jubilación. Este mayo del 17 entré en la basílica de San Isidoro de León en busca de mi emérito colega, patrón y epónimo y ‑mira tú por donde‑ me encontré el Santo Grial. ¿Cómo pasó? Permanezcan atentos a la pantalla. De momento, les dejo con lo que dice del San Isidoro Tinta de calamar:

El antiguo Instituto Universitario San Isidoro de Sevilla, decano de Andalucía y fundado por Alberto Lista y Aragón, tuvo su inicio en 1845, dentro de la Facultad de Letras, calle Laraña. En 1859 fue separado administrativamente de la Universidad y en 1868 se trasladó al antiguo convento de San Pedro de Alcántara, sede de la Escuela Industrial Sevillana y antigua mansión de los Zúñiga, en el número 28 de la calle Amor de Dios. El viejo edifico fue demolido en 1961 y los cursos 59 a 64 el instituto tuvo que alojarse, mientras se levantaba el nuevo, en el pabellón de Chile.

Lebrato Martínez, Daniel. Si respondías ¡presente!, sonaba a José Antonio Primo de Rivera y si respondías ¡servidor!, a pelota o plebeyo. Así que empezábamos a responder sí, yo, o aquí, o equivalentes gruñidos guturales que fueron a más con el tiempo, quiero decir a menos, a ruiditos ininteligibles o a una mano apenas levantada, cuando volví a las viejas aulas, ya de profesor.

El instituto no había cambiado tanto. Tenía dos viejas glorias, gloriosa una, que era Esperanza Albarrán, y patética otra, que era el escudo franquista, el cangrejo como le llamábamos, todavía al frente de la fachada.

Yo, que iba con ánimo de incógnito, y en el primer claustro Juan José Perales va y dice Ahora que vuelve al instituto Daniel Lebrato, luchador por las libertades, a ver si Delegación manda quitar de una vez el cangrejo. –Pues yo lo veo arte, dijo la profesora defensora, por supuesto, de las libertades, del arte y la cultura.

El Veni Creator Spiritus (Ven, Espíritu Santo), atribuido a Rabano Mauro (776-856), llamado primer maestro de Alemania, primus praeceptor Germaniae, se canta al comienzo de solemnes actos académicos en las universidades, en recuerdo de los orígenes eclesiásticos de la institución. Musicado para el canto a capella gregoriano, la versión más famosa está dentro de la 8ª Sinfonía de Gustav Mahler.

Rabano Mauro es de la estirpe de Isidoro, arzobispo de Sevilla (556-636), cuyas Etimologías se titulan así por explicar las palabras por su origen y a la inversa, aunque de forma algo forzada. Obra de madurez, escrita a petición de Braulio, obispo de Zaragoza, se trata de una inmensa compilación en la que se almacena, sistematiza y condensa todo el conocimiento de su tiempo, texto el más usado en las instituciones educativas, por lo que Alberto Lista y Aragón y el primitivo claustro de profesores del que sería Instituto Universitario de Sevilla pensaron en San Isidoro para darle su nombre al primer instituto de la ciudad y de Andalucía, todo ello en cumplimiento del plan de estudios de Pedro José Pidal, de 1845, y antes de la ley Moyano de 1857, que preveía la creación de al menos un instituto en cada capital de provincia. Parece que el primero de España fue el Náutico de Gijón, en 1840.

Cómo acabaron los restos de Isidoro de Sevilla en León lo cuenta Ricardo Chao en su Cuaderno de Notas. Con él les dejo, que mañana esta historia del Santo y del Santo Grial continuará.


campanas de San Lorenzo.

Procesión en San Lorenzo mayo 2010 006 Daniel Lebrato con Ángel Esteban
Con el último ángel rebelde, Ángel Esteban.

Campanas de San Lorenzo

Agradece cuando dan la una y la y media. Pero si te tocan las doce del día o la misa el domingo o por fiesta grande de la cristiandad, entonces ‑hermano, hermana‑, ya puede ir gustándote la percusión metal. Porque todas las campanas de todas las torres y espadañas del barrio de San Lorenzo (más o menos seis mil, vendrá en la Wiki) te llamarán, nos llamarán a todos. Y no serán Blas de Otero ni Paco Ibáñez sino los bronces y carillones de la vecindad. ¿Vive alguien aquí que no sea cura ni monja, beata o capillita o con un pedazo de cielo en el cielo? Cuando tocan a deshora o a desdía, miedo me da preguntar por quién tocan.


seguridad a pedal, calzadas parte culos y máquinas de coser.

La DGT, dependiente del Ministerio del Interior, dependiente de Juan Ignacio Zoido, exalcalde de Sevilla, dependiente de Mariano Rajoy, va a hacer por la bicicleta en España lo que hizo el PP en Sevilla cuando Zoido fue alcalde: absolutamente nada. Aunque ‑eso sí‑ a ver si la siniestralidad se reduce un poco, que los telediarios están de escándalo de bicicletas muertas. ⇔ Aumentar las sanciones a conductores de coches es dar por hecho que las bicicletas van a seguir sufriendo atentados y atropellos.

1º.
Estas medidas a posteriori recuerdan las del Plan Bici de Sevilla ante el robo de bicicletas: ya que te la van a robar, guárdale en el manguito del manillar algún documento, o fotocopia, o ponle aquel marchamo metálico en el cuadro que pueda acreditar tu propiedad, en el caso improbable de que tu bici aparezca por el depósito municipal. ⇔ Nada como la matriculación voluntaria de bicicletas o con papeles en regla o tique de compra, lo que acabaría con el mercado de segunda tal como está: base del robo.

2º.
La confusión entre el ciclismo urbano, el de carretera y el deportivo, es nefasta y hay que distinguir. ⇒ La bicicleta urbana por calles estrechas de la ciudad histórica está pidiendo a bocinazos (para que no nos piten los coches) el derecho a contramano. Donde no caben dos coches, uno en cada sentido, sí pueden caber un coche y una bicicleta que le venga al encuentro. ⇒ Y, en vías de alta velocidad, nada mejor que el propio instinto ciclista: es gratis y no exige rádares ni más controles de policía. En vías rápidas y en territorio DGT, las bicicletas podrían circular por la izquierda, y a verlas venir. ⇔ Muchos accidentes por alcance o por absorción en los adelantamientos se evitarían así.

Ya es malo que haya esta clase política y ciertas asociaciones ciclistas que solo se hacen fuertes por zonas peatonales exigiendo como niños chicos más y más itinerarios bici (“El carril bici / quedó en acera; / de aquel carril / nadie se acuerda.”). Lo peor de unos y otros se demuestra pedaleando por las calzadas del callejero antiguo. ⇔ Si se le parte el culo por el empedrado o se descuajaringa su bicicleta, es que usted desoye el plan previsto: circule por la acera, hombre; mujer, con sillín bajo y pronto tacón a tierra, que frene en seco y no se nos caiga a tierra: viaja usted en una ¡máquina de coser! Otro día hablamos del estado de las aceras en ciudades como Sevilla.

Todo está inventado. La matriculación de bicicletas fue normal en España hasta los años 60 (años del desarrollismo a favor del automóvil). El interdit sauf vélo (prohibido salvo bicicletas) es normal en ciudades como Toulouse, donde se reconoce a las bicicletas el derecho a contramano. Y en carreteras de Estados Unidos, por ejemplo, las bicicletas circulan por la izquierda.

Tanto que se lleva la conservación de costumbres y patrimonio, no se entiende a estas asociaciones ciclistas que han acabado con el ciclismo de los abuelos y se creen que la bicicleta la han inventado ellas después de haber pasado por Ámsterdam o Berlín.


el público de los toros.

salida de los toros.jpgSevilla, domingo 7 de mayo 2017, 20:45 horas. Terminó la corrida. La afición deja La Maestranza. Tendido sol, a la calle Adriano. Las fotos están hechas a la altura de la Bodega San José. Son los culpables de la fiesta. Unos porque entienden de toros pero no entienden que los tiempos no están para matar toros. Otros porque van ‑más que a ver‑ a que los vean. Casi todos se alegrarán el día de la prohibición. Qué dinero nos ahorramos, vida mía, y qué pesadas las tardes viendo seis veces lo mismo. Cuando fuimos a Roma no había sangre en el Coliseo y nos pareció tan hermoso.

reportaje pinchando aquí: fotos.