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populismo.

El origen del populismo remonta a la Antigüedad y debió darse por igual en regímenes teocráticos, oligárquicos o republicanos, siendo célebre la máxima de Juvenal (siglo menos 1) panem et circenses, pan y circo para contentar o ganarse a la plebe. Se habla de populismo o demagogia en partidos o líderes o tendencias de derecha o de izquierda, desde el poder o a la contra. En la España reciente el término populismo, populista, ha venido a estigmatizar lo que antes eran marxismo, marxista, comunista o comunismo, de ahí su carácter peyorativo. Visto desde la derecha, el populismo por antonomasia ha sido el de Podemos, el podemita que Podemos no utiliza.

La creencia en el Estado del Bienestar ha desactivado las luchas sociales. Durante los siglos 19 y 20 se luchaba contra el Estado. Desde que el Estado se viste del Bienestar, la lucha va a favor del Estado y consiste en pedir más y más con una curiosa elipsis, que es olvido, ignorancia o dejación: el bienestar ¿quién lo paga? y dando por bueno el capitalismo y sin salirse de él en conceptos que son patrones de conducta para la población: capital, trabajo, explotación, precio o salario justo, democracia, libertad, clase política o izquierda con su loca carrera de mareas y campañas electorales de a ver quién pide más derechos o prestaciones al Estado como gran vaca que diera para todo sin inquietar las rentas altas ni el modelo de financiación ni la fiscalidad inversa para nutrir las arcas del Estado.

Como pedir no cuesta nada y además es de justicia lo que se pide, podría decirse que a día de hoy toda la política española es populista y particularmente lo que quede de izquierdas: Psoe, IU, Podemos son populistas. Lo que no son: palancas de lucha para cambiar de sistema, para cambiar el mundo, sino para conservarlo.

Lo cual ya es populismo (demagogia o promesa en falso) porque con tanta arma como anda suelta, tanto Trump, tanto ejército, tanta frontera, tanta religión, tanta mente pirada y tanto maltrato a personas y a la Tierra, lo más probable es que los Estados quiebren y del bienestar y de nuestra pobre humanidad no quede absolutamente nada y el invento se vaya al coño o al carajo, dicho sea en coeducado.

populismo [14.2 millones de gugles] 1. popularismo (Tendencia o afición a lo popular en formas de vida, arte, literatura, etc.) 2. Tendencia política que pretende atraerse a las clases populares. populismo fue la palabra del año 2016 para la Fundación del Español Urgente.

ENLACE A POPULISMO 1

la izquierda es facha.

Un comunista habla de la política.

La política tiene tres caras, bien diferentes:

1º. tratado, arte o doctrina de la cosa pública o del gobierno de los Estados con intervención en los asuntos públicos con opinión, voto o de cualquier otro modo. (acepciones 9 y 7 del diccionario académico.)

2º. la política institucional que da vida a la clase política salida de una división profesional entre electores y elegidos, división y democracia en la que nunca hemos creído. Desde la Revolución Rusa del 17 hasta Donald Trump (el último guardián de la democracia), era verdad que los comunistas nunca fuimos demócratas.

3º. el ideal o la idea política que cada quien tiene en su cabeza. Cuando esta idea sueña altruismos a largo plazo, recibe el nombre de utopía. Las utopías sociales contemporáneas han querido revolucionar el capitalismo: socialismo, anarquismo, comunismo o trotskismo, utopías de reparto hacia un mundo comunal. De ahí para abajo (socialdemócratas, democristianos, liberales), ya no hay política como instrumento para cambiar el mundo sino conservación interesada de lo que hay.

En sentido amplio, la oferta ideológica de la izquierda española con la que yo me hablaba (PCE, Izquierda Unida o Unida Podemos) me parece tan de derechas que me resulta imposible votar, sonreírles la gracia o sucumbir al mal menor del voto útil porque hay otra derecha peor. El hundimiento de la izquierda española viene de antiguo, de los Pactos de la Moncloa (1977), y nada tiene que ver con Vox (que alimentó la izquierda con tanta banderita de España en los balcones) y se resume en tolerar (y no denunciar) la Constitución del 78 + la Jefatura del Estado (a lo más que llegan es a república en vez de monarquía) + la unidad de España contra el derecho a decidir lo que quiera ser hoy Cataluña, mañana Andalucía o cualquier otra comunidad o grupo. No busquen fachas a la derecha, la izquierda es facha.


Doy a ustedes la serie de entradas que en [eLTeNDeDeRo] y en redes sociales ha habido sobre este asunto:

Artículos:

ventajas de no ir a votar. 28/02

ventajas de no ir a votar. (2) 01/03

sobre el abstencionismo crítico. 02/03

vindicación de la igualdad. 07/03

la izquierda política. 10/03

Daniel Lebrato, Facebook 10 de marzo:

«No iré a votar, algo que recomiendo a quien conmigo va, dejar en ridículo el lenguaje de las urnas mediante una campaña de boicot activo y crítico contra tanta sinvergonzonería, boicot que incluye defender el derecho a decidir sea cual sea la comunidad que quiera emanciparse de ese horror llamado España.»

–Abelardo Fernández Fernández. Haz un partido para y así tendrás a quién votar.

–Rogelio Martínez Arevalo[1]. Si naces más tonto, le quitas el título a la palabra. No votar es ser un mendrugo que acepta todo lo que le imponen. No votar es ser un pobre hombre sin personalidad propia que no da valor a su opinión. No votar es apoyar a aquellos que afirman que con la Paca la Culona se vivía mejor. Eres un pobre capullo.

a quien responde Chechu Lopez:

Rogelio Martínez Arevalo disculpa pero has empleado insultos para defender tus ideales o lo que tú consideras tu verdad. Te leo casi todos los días escribes y críticas con pasión, pero en esa pasión no debería entrar el insulto. Hablé hace poco contigo sobre mi objetividad y tuve que defenderme de una acusación poco menos de facha. Si hay algo que me molesta es la gente que dice ser liberal y es lo más radical e intolerante que existe y tú, querido amigo, eres un claro ejemplo. El voto es un acto libre, y si una persona no se siente representada por ningún partido creo que está en todo su derecho de no votar. A mí personalmente me da igual quien esté, tendré que seguir (gracias a Dios) buscando las lentejas donde estén.

Rogelio Martínez Arevalo: Chechu Lopez, hay cuestiones en las que lleva razón y, posiblemente, me haya pasado. Pero es que, cuando leo que alguien anima a la gente a no ir a votar, me sale la vena pasional del que ha vivido en una dictadura y no quisiera volver a aquellos tiempos. En general, hay dos motivos por los que los ciudadanos no van a votar: uno, porque están desengañados con los políticos de pin pan pun que tenemos; el otro es más grave porque suele ser la ignorancia, y la ignorancia, es el mejor aliado del poderoso, del que le gusta restar o robarle derechos al trabajador. Si uno de nosotros dos puede decir lo que tú dices de no ir a votar, ese soy yo, estoy jubilado y, gobierne quien gobierne, no tengo que madrugar; pero tengo nieto y nieta, y no deseo que pasen por una dictadura de derecha que, con el PP, casi lo consiguen. No olvidemos la ley mordaza. Eso es propio de dictaduras. No lo olvides.

Chechu Lopez: Rogelio Martínez Arevalo, entiendo tus pensamientos y tus vivencias bajo el yugo de una dictadura, siento profundo respeto por tu generación, habéis luchado por todo los derechos que se han perdido o la gente de mi generación ha dejado perder sin luchar. Entiendo vuestro desconsuelo al ver lo que se viene otra vez. Pero créeme cuando el sentir de mi generación es que está todo tan podrido que no merece la pena luchar por nada. Como sabes trabajo en el sector del metal, he visto tantas ventas por parte de los sindicatos a los obreros que ni me creeríais, compañeros, como ellos nos llaman, qué pereza, seguramente delante de un café nos pasaríamos horas revistiendo. Un saludo, Rogelio, me gusta rebatirte cosas y te aseguro que lo hago sin la más mínima intención de molestarte, simplemente por conversación.

–Lop Carr Justt. Los de Vox y PP van a misa y después a votar, todos, y si los hijos no quieren los levantan resacosos de un sábado de juerga y los obligan a ir a votar. No nos quedemos en casa.

–Horten Franco. Así consiguió 12 escaños Vox en Andalucía.

–Ana María M L. Vote, mi querido profesor, porque, si no, alguien nefasto lo hará por usted.

–Lop Carr Justt. La mayor equivocación, no ir a votar, porque los de derechas no se van a quedar en casa.

–Ángela Zoe. Si no vota, otros lo harán y después tenemos a Vox en casa.

–Javier Jimeno Maté. El boicot te lo hacen los cuatro subnormales de Vox con sus papeletas dejando en ridículo a todos los pensadores de bien, gobernarán los burros que no piensan.

–Lara Santaella Carretero. Daniel, por favor. Que la derecha sí vota.

–Luis Medina Ramírez. Yo si votaré a pesar de todo, lo recomiendo encarecidamente.

Daniel Lebrato, Facebook 11 de marzo:

«No votaré a partido que no reconozca el derecho a decidir.»

–Ana María M L. Así es.

–Antonio Tocornal. Vale.

–Antonio Muñoz. Pues como no sea Unidos Podemos…

–Abelardo Fernández Fernández. Tenías que aclarar si el derecho a decidir que defiendes le corresponde a todos los españoles en conjunto o se puede aplicar también a una parte de españoles.

–Carlos Gomez. Los ius naturalismos inventados no serán derecho natural en siglos…

[1] Arevalo en el original, se respetan siempre las grafías nominales.


 

la izquierda (política).

La palabra izquierda, del vasco ezkerra (castellano esquerdo, desde 1117), ocupó la vacante que dejó el latinismo siniestro (1140), dedicado a lo funesto, nefasto o de mal agüero. En política, la izquierda, de izquierdas o ser de izquierdas (singular o plural) se usa desde la Asamblea Constituyente de la Revolución Francesa (1789) y fue por el sitio que ocuparon progresistas o liberales frente a conservadores o reaccionarios (buen artículo en la Wikipedia). No nos consta cuándo y quién utilizó por primera vez la palabra izquierda en política española, aunque es de suponer que España fuera en esto a la par de la política europea, es decir: antes y después de la Internacional (1789-1864) y antes y después de la Urss (1864-1917-1989- …), por escisión en el seno de la Segunda Internacional que traería la Tercera (PCE, 1921). Los nuevos partidos comunistas anticapitalistas acusaron a los viejos partidos socialistas (Psoe, desde 1879) de ser meros revisionistas o reformistas por no aceptar la Revolución Rusa (1917) y aceptar, en cambio, el capitalismo que al final de la Segunda Guerra Mundial se repartió parlamentos y gobiernos en lo que fue el invento del bipartidismo: socialdemócratas, la izquierda; la democracia cristiana, la derecha (los liberales, al centro).

La primera causa del fin de la izquierda fue abrazar los partidos comunistas los postulados de la socialdemocracia que criticaban, abrazo que se plasmó en las bodas del comunismo con el Estado del Bienestar, donde hoy estamos. El Estado, cuya abolición fue el sueño de anarquistas y socialistas (de la Primera y Segunda Internacional) pasaba a ser, con la etiqueta del bienestar, un bien codiciado indisolublemente unido a democracia, libertad, etcéteras así. La batalla estaba perdida. Hitos de la derrota fueron saludar la izquierda la caída del Muro de Berlín (1989) y la campaña ¡Indignaos! (Indignez-vous!) que promovió Stéphane Hessel en 2010 y que dio vida a la generación Podemos. La izquierda ya no criticaba, para superarlo, el Estado, sino que se aferraba a él. Por algo Pablo Iglesias prefirió no definirse como de izquierdas, primera vez que algo así pasaba en un movimiento, después partido, que pretendía, ni más ni menos, echar abajo la Constitución, la monarquía y todo lo que supuso la Transición. Visto donde están hoy Podemos o Izquierda Unida (del Psoe, ni hablamos), demasiado ruido para tan pocas nueces. Yo, que dejé el PCE en 1979, cuando los Pactos de la Moncloa, dejo ahora, cuarenta años más tarde, toda relación con la democracia y con la clase política en su conjunto. Del bienestar, me quedo con aquello que me interesa, mi paguita funcionaria y los servicios a los que pueda acogerme, tonto no soy, pero no iré a votar, algo que recomiendo a quien conmigo va, dejar en ridículo el lenguaje de las urnas mediante una campaña de boicot activo y crítico contra tanta sinvergonzonería, boicot que incluye defender el derecho a decidir sea cual sea la comunidad que quiera emanciparse de ese horror llamado España.

si esto es el hombre.

En ciencias humanas caben dos métodos, que son dos visiones: diacronía y sincronía. La antropología y la filosofía que yo conozco siguen el eje diacrónico, que es la Historia o línea de tiempo, y es curioso cómo rehúyen el método sincrónico social o sociológico. La pregunta es: en qué momento y con qué materiales se construyó el hombre como concepto, la humanidad como conjunto y sujeto histórico. En un mundo de agravios y privilegios, ¿dónde queda el hombre? ¿Significa lo mismo la palabra hombre para mí, para un musulmán o para Donald Trump? ¿Es el hombre miss universo, la actriz en su pasarela? ¿Es el mismo hombre quien nos viene en patera o en yate y jugando al golf? ¿Es el hombre todo eso que llamamos personas, demócratas, creyentes? ¿Es el hombre el Papa que hurga en la pederastia?, ¿la indigente, en el contenedor de basura? ¿Son el hombre y, si lo son, bajo qué saltos o condiciones (y no me hablen de neandertales y cromañones) se rompió la unidad (si es que la hubo pero, al menos, como hipótesis de trabajo, admitamos que tuvo que haberla)? Sin esas respuestas, el discurso humanista alimenta cultura, civilización, ciencia y resultados probados: apaños para pillar bien el sueño. Si esto es un hombre (Se questo è un uomo, 1947) es un título de Primo Levi. La pregunta sigue.

Otro día hablamos de cómo el método diacrónico va hacia el pasado que fuimos para entender lo que somos, cuando debería ser al revés: ir a las causas, vistas sus consecuencias. No emprender con rigor ese viaje intelectual convierte a las humanidades en conservadoras y conservantes de un mundo feo, desigual e injusto.


 

La razón de la sinrazón.

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Mierdas iluminadas por Navidad.

La razón de ser de lo que es poderoso provoca la sinrazón de que se hable de ello. Es parte del juego y del poder.  Vean, si no, la cantidad de gente que fustiga el nacionalismo sin darse cuenta (o dándose, qué más da) de que (aunque se disfracen de izquierda contra derecha) todo ese argumentario en contra es en el fondo básica y radicalmente nacionalista, es decir, de la misma índole que aquello que critican. Pasa también con la monarquía, con la religión o, últimamente, con el feminismo de velito islámico o a lo occidental de tacón y de uñas pintadas para un máster chef. Cuando nos damos cuenta, estamos hablando de semejantes disparates, absurdos o tonterías. Es lo que pasa además con las con las fiestas que nos vienen impuestas, particularmente la omnipotente y omnipresente, hasta el hartazgo, Navidad.

Rellene la encuesta ¿Cómo acabar con la Navidad? para el extra de Navidad de la revista satírica TeVeo de Rafa Iglesias. Tenemos de plazo hasta el 20 de noviembre o 20‑N que será el día de otra sinrazón a propósito del enterramiento que no entierre lo que debería estar enterrado de toda la vida.

sobre héroes y santos y rebeldes.

noche de san juan foto la voz de galiciaHéroes y santos conformaban las vidas ejemplares para el funcionamiento de una sociedad tenida por perfecta y que creían y querían eterna quienes dentro de esa sociedad se lo pasaban bien, disfrutaban de una buena vida. Los héroes eran la exaltación de las fuerzas del orden y, los santos, del espíritu de las leyes: las armas y las letras de don Quijote. Lejos (por debajo o al margen) del héroe y del santo, se cría el rebelde, quien desconfía por igual del Cid y de San Tiago. Eso fue así durante el mester de clerecía y sigue siendo hoy con figuras como Gandhi, Mandela o Kofi Annan, o como el Padre Ángel. Como espectador, mi pregunta es la misma. ¿Cómo están India, Sudáfrica o Naciones Unidas después de sus héroes muertos en honor de heroicidad? Y ¿cómo la justicia en el mundo con santos como Mensajeros de la paz del Padre Ángel, retuiteado y megusteado hasta la santidad? Nos queda la rebeldía.