Etiqueta: pensamiento

el espíritu nacional en arte y cultura de la Generación Podemos.

La Formación del Espíritu Nacional (FEN) fue asignatura en bachillerato entre 1945 y 1970; de ahí, derivó a Educación Ciudadana o Para la Ciudadanía. El espíritu nacional se ha seguido inculcando por poderosos medios -educación, prensa y radio, televisión y cine y bellas artes- que … Continúa leyendo el espíritu nacional en arte y cultura de la Generación Podemos.

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«Biennal de Pensament» 2020: de España, de Cataluña y de estar de coña.

biennal logo

[eLTeNDeDeRo] no suele hablarse con bienales cuyo bienio escenifica el galicismo “c’est por ça que”, pero con las biennales, con dos enes (que dan eñe: eñe de España, de Cataluña y de estar de coña), solemos hacer una excepción, que es decir cepción que ya no es, como mi ex. Dice el programa de la Biennale de Barcelona (2018):

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«Es por ello que el propósito de esta Biennal es debatir de qué modo las ciudades pueden participar para solucionar los retos globales que marcarán las próximas décadas y que hoy se plantean en un marco de incertidumbre y de experimentación constante. De la riqueza humana de las ciudades; de la multiplicidad de vidas, historias y mundos que las configuran; de su capacidad para ser espacio de acogida y de refugio; de su fuerza transformadora y creativa. Una celebración de la ciudad como espacio de libertad, de pensamiento y de acción y, al mismo tiempo, como el espacio donde tejer nuevas y viejas pertenencias. La Bienal de Pensamiento convoca a gente de aquí y de todo el mundo para ayudar a pensar y debatir acerca de todas estas cuestiones. En las plazas, en los mercados y en los barrios de la ciudad. En las bibliotecas y los centros cívicos. En todos aquellos espacios donde nuestra ciudad es ágora. Porque el objetivo de la Biennal es abrir el debate sobre las ciudades que queremos y necesitamos, con miradas plurales y la participación de todos. La Biennal de Pensament, Barcelona, del 13 al 18 de octubre 2020, es una semana de reflexiones, preguntas y experiencias. Una fiesta de las ideas.»

barcelona cultura (CCCB, 2018 y 2020.) barcelona cultura

De uso interno. No ingerir. Con receta médica, consulte en su farmacia.

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aprendiendo a pensar.

Rodin,_El_Pensador-foto rincón del pasado

Es axioma que los pilares del saber son cultura (para conocer) e historia (para opinar) [1]: lema: «Quien desconoce la historia, está condenado a repetirla» (frase que se atribuye desde Confucio a Cicerón, Napoleón o Ruiz de Santallana). Y se añade que, más que transmitir saberes (conjunto cerrado), hay que enseñar a pensar: conjunto abierto a las ideas que puedan venir.

Descartando ideologías –ideas en caliente, como buenismo, bienestarismo, yoga o religión– maneras de razonar, con la cabeza fría, hay dos: la dialéctica y el estructuralismo.

La dialéctica actúa por superación de contradicciones: Tesis ±Antítesis =Síntesis. Y el estructuralismo se rige por oposición (marcado/nomarcado) de términos sobre un sintagma.

El estructuralismo lingüístico (Saussure, Suiza, 1916) resultó progresista contra la morfosintaxis de verbo, oración y predicado, y fue extendiendo sus alas a la etnología, al psicoanálisis, al marxismo. Pero se mostró inoperante ante los cambios sociales que se avecinaban: Revolución Rusa del 17. Cuando todo se movía, fue un modo de razonar absolutamente inmovilista. Hoy, dialéctica contra estructuralismo miden sus armas ante el referundismo, último reto al pensamiento universal visto desde España. [2]

De las otras premisas de la buena ciencia, que eran cultura e historia, la experiencia nos dice que rara vez cultura e historia se han decantado por la emancipación; más bien, al contrario. No es la historia la que explica el presente. Es el presente quien explica la historia. Del actual periodismo o de la actual universidad, ¿qué cultura y qué historia quieren ustedes que salgan? Son gremios que no van a bajar de su pedestal, pues que de eso viven. No hay borracho que se coma su propia mierda, dicho en García Márquez; y al pueblo, Piensos Sánders: ideología para la cabaña, por ejemplo, hay que “aprender a pensar”, casi 30 millones de resultados en Google. Sócrates, el de yo solo sé que no sé nada, no pasaría de contertulio en La Sexta.

[1] El arte sería para disfrutar y, de momento, no pinta nada aquí, pero qué duda cabe que el triángulo de la sabiduría aúna arte y cultura y ciencia (historia).

[2] independentismo sería aplicable (como producto final) a la culminación de las expectativas catalanistas, pero la fase donde estamos es el encaje de un referéndum legal dentro de la legislación española. Para empezar, el rechazo a un nacionalismo no puede ser otro nacionalismo ni tiene sentido salir por los cerros de lo internacionalista o globalista que es uno frente a lo pueblerino de Cataluña sola independiente. Sin entrar en quién mejor que Cataluña para saber lo que a Cataluña interesa o beneficia, la antítesis a nacionalismo es el apatridismo más absoluto: algo difícil de demostrar en quien en algún lugar fiscal residencia rentas y paga impuestos. –Bueno, sí. Pero ¿y lo que Cataluña debe a España? «Las deudas se pasan al cobro y se pagan.» –Bueno, vale. Pero en España no existe el derecho de autodeterminación. «Se inventa.» –Pero Cataluña es España y tendríamos que votarlo toda España. «Lenguas y dialectos, hijos que se emancipan, ninguna nación se hizo pidiendo permiso a otra y, mucho menos, a la que considera su metrópolis.»

maneras de pensar (el tema catalán).

Rodin,_El_Pensador-foto rincón del pasado

Se nos repite como un conjuro que los pilares del saber son cultura (para conocer) e historia (para decidir).[1] Y se nos insiste en que, más que transmitir saberes –conjunto cerrado–, hay que enseñar a pensar: conjunto abierto a las ideas que puedan venir. Lo más curioso: nadie dice cómo se enseña a pensar. Pensar no sabremos, sí los sistemas de razonamiento. Descartada la auto ayuda, el yoga o la religión, maneras de razonar hay solo dos: la dialéctica y la estructural. La dialéctica actúa por superación de oposiciones: Tesis ± Antítesis = Síntesis. Ejemplo, Carlos Marx para la sociedad sin clases: capitalismo ± socialismo = comunismo. El estructuralismo es un sistema binario que actúa por oposición (marcado, nomarcado) dentro de un conjunto de signos (paradigma, sus reglas son la sintaxis). El último estructuralista fue Ferdinad de Saussure, Suiza, 1916. Lo progresista del estructuralismo lingüístico hay que verlo en relación a la momia morfosintaxis de inspiración eclesiástica: verbo, oración, predicado. Pero el estructuralismo vino al mundo de las ideas para vaciar la dialéctica.[2] Como palestra, el referundismo:[3]

Para empezar, el rechazo a un nacionalismo no puede ser otro nacionalismo ni tiene sentido salir por los cerros de lo internacionalista o globalista que es uno frente a lo pueblerino de Cataluña sola independiente. Sin entrar en quién mejor que Cataluña para saber lo que a Cataluña interesa o beneficia, la antítesis a nacionalismo es el apatridismo más absoluto: algo difícil de demostrar en quien en algún lugar fiscal residencia rentas y paga impuestos.

–Bueno, sí. Pero ¿y lo que Cataluña debe a España?

–Las deudas se pasan al cobro y se pagan.

–Bueno, vale. Pero en España no existe el derecho de autodeterminación.

–Se inventa. La pregunta sigue siendo ¿cuál es el problema?

–¡Que Cataluña es España y tendríamos que votarlo toda España!

Pero en esto sale la Historia:

–Lenguas y dialectos, hijos que se emancipan, ninguna nación se hizo a sí misma pidiendo permiso.

Gente condenada a remo de democracia y sé tú mismo, no soporta que Cataluña sea ella misma. O sea, derecho a decidir: ¡Cierra la muralla! Conjunto cerrado. Maneras de pensar que por algo dicen izquierda, aunque curiosamente lo de Cataluña se rechaza porque “es muy de derechas”. Por coherencia y teoría de conjuntos, donde hay derecha, tendría que haber izquierda. Ojalá.

[1] «Quien desconoce la historia, se condena a repetirla». Lema que se atribuye desde Confucio a Cicerón, Napoleón o Ruiz de Santallana.

[2] Dialéctica social que estalló en la Revolución Rusa, octubre 1917.

[3] independentismo será aplicable (como producto final) a la culminación de las expectativas catalanistas, pero la fase donde estamos es el encaje de un referéndum legal dentro de la legislación española: referundismo.


foto portada: El Rincón de Pensar

el virus y la bola de cristal.

la bola de cristal

Que el pensamiento es estar siempre de paso.
(Luis Eduardo Aute)

Una actividad que se está poniendo a prueba es nuestra facultad de pensar, de sacar conclusiones, de ir de las causas a las consecuencias. Para el caso: la política, la salud, o el trabajo o las fiestas.

Enseñando a pensar (el profesor es así de pedante) propongo a mi alumnado que vea las cosas a través de una bola de cristal, esa que maneja una adivina para leernos el futuro. La pregunta es: ¿qué quedará en pie de todo esto? Abandonar el presente no es fácil pero no queda otra si el pensamiento no quiere hacer lo que hace las más de las veces: el ridículo.

Empecemos por la política. Los partidos, hoy criaturas subvencionadas, pasarán a verse como asociaciones de delincuentes para el manejo y manipulación de voluntades. Seguirá habiendo asambleas o reuniones políticas pero la división elector / elegido estará tan desfasada como la división por sexo o raza. Pedir el voto será ilegal por leyes anti igualdad y anti prevaricación. No habrá ciudades empapeladas en campaña ni jornadas de reflexión, y la designación (no elección) saldrá por demoscopia (cargos no retribuidos y aleatorios, en proporción al censo real), y por procedimiento electrónico, sin colegios electorales y con gasto cero de papel, árboles y bosques definitivamente protegidos. La aceleración de la historia pedirá actualización del programa democrático en tiempo real (no a cada cuatro años) como respuesta a cambios humanos, ecológicos o científico técnicos que harán irreconocible el mundo que hoy tenemos.

Y olvídense del miedo a que Google nos controle. Tomado Google (como antes se tomó la Bastilla o el Palacio de Invierno, del pasado también se aprende), pediremos ser administrados (llámenle controlados) por una Administración, ya sin ventanillas ni oficinas, que será virtual. Administración y autogestión del individuo harán pasar al museo del olvido no solo a una burocracia: a la clase política, al ejército y a casi todos los cuerpos de policía que hoy sí que nos tienen bajo control. No habrá guerras ni cárceles, porque será cierto el no matarás y la libertad no será ni premio ni condena.

Y casos como el de un virus artificial o manipulado no se contemplan porque la ciencia tendría otra ética. La Onu será de auténticas naciones por la paz y el progreso y la OMS estará al servicio de la humanidad, no del negocio de corporaciones que hoy se lucran con nuestra salud.

Y aunque a usted le gusten los toros (tiene usted todo el derecho) la bola de cristal nos dice que en el futuro no habrá tauromaquias de sangre (cuando el maltrato animal esté absolutamente prohibido) y también puede que las procesiones por fin acepten las reglas de juego, las mismas que se aplican a cualquier otro tipo de desfiles o manifestaciones. Y las horas de trabajo que hoy se invierten por hacer una portada de feria distinta cada año, irían a obras de interés social donde hay tanto chabolismo, ocupas y sintechos. Verá cómo usted se lo pasa igual de bien. Como si su hermandad de su alma, ya sin subvenciones, llevara publicidad o cobrara por ser vista. Toros, procesiones, ferias…

¡Qué niña mimada es la cultura!


desmontando a Lledó.

emilio lledó
Foto El País

28 FRASES DE EMILIO LLEDÓ que sirven para ser mejores, más justos y más felices | Hay muchos que hablan de él como “el sabio oficial de España”. (Raquel Piñeiro, 07/11/2018. El País, Icon) | En cursiva, escolios o refutaciones de [eLTeNDeDeRo]

01    Lo triste es un indecente con poder. Eso es lo que tenemos que evitar (Cadena Ser) Lo triste es el poder. Prevenir contra el poder es lo menos que se puede pedir a la filosofía. El plural ‘tenemos’ es un intento de inmersión del lledismo[1] en toda la sociedad, o de la sociedad en todo Emilio Lledó.

02    Cuando el pensamiento es poderoso, se puede decir en cualquier lengua (El Correo de Andalucía) Bonita frase, por demás ya dicha. Machado (1936): La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.

03    He vivido la guerra y el franquismo, tengo una experiencia muy larga de esperanzas y desesperanzas. Y, de alguna forma, algo de franquismo sigue. El nombre de democracia sirve a mucha gente, a aquella a la que se refería aquel cartel que, durante la Guerra Civil, se veía en algunas calles ‘No pasarán’. Pero pasaron y, con todas las variaciones que sean, siguen pasando (El País) Autobiografismo y política. Nada hay ahí de filosofía.

04    No hay futuro sin memoria (El Correo de Andalucía) «Quien desconoce la historia está condenado a repetirla» (atribuida a Napoleón Bonaparte; y hasta a Confucio)

05    El Alzheimer colectivo es todavía mucho peor que el Alzheimer individual, y un país sometido a la falsificación de lo colectivo es un país condenado (Filosofía & co) Memoria histórica. Política. Nada hay ahí de filosofía ni que nos sirva de guía para ser mejores, más justos y más felices.

06    En esta sociedad los que no se lucran son considerados tontos, pero en realidad la gran desgracia es la obsesión por el dinero (Lecturas Sumergidas) Desde Jesús de Nazaret, poco ha avanzado la filosofía.

07    El aprendizaje no es importante, sobre todo ahora que tenemos tantos medios de conocimiento e información; lo importante es crear libertad intelectual y capacidad de pensar (Filosofía & co) La ‘libertad intelectual’ y la ‘capacidad de pensar’ también se enseñan y también se aprenden.

08    Creo que cualquier bandera entorpece. Lo que tenemos que tener es una bandera de justicia, de bondad, de educación, de cultura, de sensibilidad, de filantropía, otro sustantivo maravilloso de los griegos, el amor a los otros (El País) Prosa mejorable (“tenemos que tener”). Que el filósofo renuncie a ser español, que se declare apátrida. Si no, pensaremos que está sirviendo al españolismo contra el referundismo en Cataluña.

09    La libertad de expresión es fundamental, pero lo verdaderamente importante es que haya libertad de pensar (Cadena Ser) Libertad de pensar que no se pueda expresar, ¿qué clase de libertad es?

10    Yo pienso muchas veces, cuando escribo, qué quedará dentro de 20 o 30 años de esas palabras. Probablemente nada, tampoco importa. Pero qué maravilla estar tantos siglos en cartel como Platón, Aristóteles o don Miguel de Cervantes. Leerlos mucho tiempo después y deslumbrarte con ellos (Lecturas Sumergidas) Modesto que es el hombre. Él se mete en nómina con Platón, Aristóteles o Miguel de Cervantes. Ahí lo buscará la eternidad.

11    Creo decididamente en la enseñanza pública, en una enseñanza en la que no sea el dinero el que cambie las perspectivas o los tipos de enseñanza, porque además no suele cambiarlo (Filosofía & co) La lucha va ya por la enseñanza única. La pública (como el sistema público de salud) funciona, más o menos, y no necesita del filósofo sino es para acabar con las tres vías de enseñanza (pública, privada y concertada). Tres vías distintas : tres futuras ciudadanías diferenciadas.

12    El neoliberalismo supone el dominio de los que han tenido mejores posibilidades de educación para imponerse a los otros. No hay igualdad y por eso es detestable (Lecturas Sumergidas) De acuerdo. ¿Qué aporta ahí el ‘sabio oficial de España’?

13    La violencia y la crueldad son inseparables compañeros de la ignorancia (El Comercio) Frase comodín. Siendo A:violencia B:crueldad y C:ignorancia, digan si no serían ciertas e igualmente válidas las combinaciones: A y C son inseparables compañeros de B. B y C de A, etcétera.

14    A pesar de los errores, si no hubiera ganado la dictadura y se hubiera mantenido la República, este país sería distinto, sería mejor (Público) Nada hay ahí de filosofía ni que nos sirva de ‘guía para ser mejores, más justos y más felices’.

15    El amor es una forma de salir de ti, encontrar un vínculo enormemente intenso, poderoso y creativo a su vez, que da vida. Somos lenguaje y amor (El Viejo Topo) Dan ganas de decir: ¡Y un jamón!

16    Para mí la palabra hambre no es una metáfora (Lecturas Sumergidas) Ni para quien pasa hambre, mire usted.

17    Todos necesitamos un rincón de felicidad, de amistad, de cariño. Eso es tan esencial como comer para los seres humanos, pero hay momentos en los que no podemos regodearnos en la propia felicidad como señoritos satisfechos, momentos en los que se impone luchar por algo que ponga freno a la infelicidad que nos rodea (Lecturas Sumergidas) No esconde Lledó su público, a quién se dirige: a ‘señoritos satisfechos’.

18    Lo que me preocupa con la edad es el problema de la decencia. Mantenerte coherente a lo largo de tu vida con los errores grandes, medianos o pequeños que hayas cometido. Que no te avergüences de ti mismo (La Sexta) Desde el “sé tú mismo” o “el conócete a ti mismo” o el “si volviera a nacer lo volvería a hacer”, se ve que el lledismo consiste en no aportar nada nuevo.

19    La necesidad que tenemos de amor es un indicio de que estamos vivos, de que la amistad es una necesidad, igual que el entenderse con las palabras y el leer (Lecturas Sumergidas) ¿En qué quedamos? ¿De qué va la frase? ¿Amor? ¿Amistad? ¿Entendimiento? ¿Lectura? ¡Al tema, Lledó, al tema!

20    La televisión sirve para ilustrar, o para manipular, o para engañar, o para tergiversar, o para mentir, pero también para crear (Filosofía & co) ¡Ya! No habíamos caído. McLuhan, Umberto Eco, Noam Chomsky…

21    Lo público es la esencia de la democracia y la cultura es la esencia de lo público y de la democracia. Por eso hay que empezar a construir desde la escuela, una escuela que tiene que ser igualitaria y pública. El dinero no puede determinar los niveles de la educación (Lecturas Sumergidas) Se nos ha hecho anticapitalista el hombre.

22    No entiendo el nacionalismo más que como un asunto de dineros de unos cuantos interesados. Están jugando con la emocionalidad de la gente justificando diferencias que no existen. Nacer en un país o en otro no es más que una cuestión de azar (El Mundo) Lo dicho para la frase 8.

23    Yo no soy nacionalista, no sé lo que es (El País) Lo dicho: él no es español.

24    Somos naturaleza, pero al mismo tiempo los seres humanos inventamos otros principios fundamentales parecidos al agua, al aire, al fuego, a la tierra. Esos principios son: la justicia, el bien, la verdad, la belleza. Esos son nuestros tesoros, esa es la cultura. Ahí está el camino (Lecturas Sumergidas) ¿Es compatible nacer pobre, en un país equivocado, de sexo y raza equivocados, maltratados por la guerra el hambre (que en frase 16 había dicho: no es una metáfora), es compatible, pues, con que tus principios sean ‘la verdad’ y ‘la belleza’? Menos mal que acertó en ‘la justicia’ y ‘el bien’, pero entonces ¡no ha hecho más que una frase!

25    Si eres un miserable o si te has convertido en un miserable por aceptar la corrupción, el chantaje, la estafa, la falsedad o la ignorancia terminarás haciéndole la vida mucho más difícil a los otros (El Mundo) San Pablo, a los Corintios » Lledó, a los Corruptos.

26    Corruptos a la calle, esa es la única solución ante lo que está pasando (Lecturas Sumergidas) A la calle: no, a la cárcel ni a pagar ni a devolver.

27    Hay que luchar por recuperar lo que hemos perdido y por llevarlo más allá, por conquistarlo enteramente, porque si no llegaremos a la aniquilación del país. Está claro que quienes nos gobiernan lo que quieren es meternos grumos en la cabeza (Revista Turia) Generalización del tipo “todos los políticos son iguales”.

28    No hay que perder la ilusión. Pese a todo, yo tengo esperanza (Lecturas Sumergidas) Válido para subir a Instagram o para redes adolescentes.

[1] lledismo, por Emilio Lledó, como lledoico, lledomaníaco, etc.

aportaciones para el Día Después.

Ana Frank

La mayoría de españoles, hombres o mujeres en edad de votar, no acierta a distinguir (y suspendería en un examen) en qué se diferencian Comisiones y Ugt, Policía y Guardia Civil, Presidencia del Gobierno y Jefatura del Estado, Congreso y Senado.

Bueno sería que sus señorías en redes sociales fueran sacando conclusiones. España se ahorraría un montón de gastos superfluos y dolorosos en tiempos de crisis, si se aplicara esta lógica:

Cero dinero público a cargos sindicales: quien los vote, que los libere o subvencione. Unificación de Policía y Guardia Civil y escala única de mando, con lo que se ahorraría en cargos y nóminas. Asunción de la Jefatura del Estado por Presidencia del Gobierno, con la consiguiente amortización de la Jefatura del Estado, ni monarquía ni presidencialismo ninguno (a ver si se enteran quienes insisten en el dichoso referéndum). Y un parlamento unicameral para España como distrito único, sin Ley D’Hondt ni Senado tapón.

Otro día hablamos de cómo el gasto en Defensa y Ejército tendría que someterse a objeción de conciencia (como derecho reconocido en el 16.1 de la Constitución), mediante casilla específica en la Declaración de Hacienda (opción que ya se reconoce para la objeción religiosa). Y de cómo, mientras funcione la Administración, la clase política profesional se podría reducir al mínimo a base de cero subvenciones a partidos políticos y escaños no retribuidos que podrían ir rotando como rotan las comunidades (de vecinos), las mesas electorales o los jurados populares.

Bien está que en estos días infames cada uno escriba su particular diario de Ana Frank. Pero no todo va ser leernos a nosotros mismos ni todo va a ser aplaudir.

redes sociales: dar en el blanco.

Umberto_Eco_01

Corre por la red esta perla de Umberto Eco (muerto en 2016): «Las redes sociales generan una legión de imbéciles» –entre los cuales, es de creer, me cuento yo y se cuenta el amigo que me remite al hombre autor de Apocalípticos e integrados (1964), libro de referencia para el estudio de la cultura de masas. [1]

Eco no nos dejará mentir. Antes, el imbécil era uno, y ese fue Moisés. La expansión de la prensa (siempre ligada a la política) abrió el quiosco de la imbecilidad a imbéciles tipo ABC o imbéciles tipo El País. Llegó a haber la España de Cuadernos para el Diálogo, de Triunfo, de Interviú; la Cataluña de La Vanguardia; la Sevilla del ABC, frente a la de El Correo; la España de la Cope o de la Ser. Hasta la prensa deportiva respiraba o por el Real Madrid o por el Barcelona, y nadie veía el mismo partido con los mismos ojos. José María Carrascal, Jiménez Losantos, Carlos Herrera, Luis del Olmo, colmaron la hemeroteca con sus opiniones sobre lo humano y lo divino. Estos señores ¿habían sacado oposiciones?, ¿ciencias políticas o filosofía?, ¿qué cátedra era la suya? La objetividad únicamente se conseguía (con permiso de Fraga y de la Ley de Prensa) mediante revista de prensa con un poco de todo lo que había en el quiosco. Y todavía. Un ventilador de aspas cada una de un color, al final, da en el blanco. A esa paleta de colores han venido a sumarse Facebook, Túiter o WordPress. ¿Cuál es el problema?

Las nuevas tecnologías podían hacernos periodistas (gráficos y sonoros con micro y cámara en el móvil) a usted o a mí. Es la era digital, querido Watson. Y díganme a qué rama de actividad no hemos llegado imbéciles que hagamos sombra a la imbecilidad de turno. Úber, al taxi. Amovens, al autobús. Wallapop, a la tienda. AirBnB, al hotel. Vivimos tiempos de cambio y alguien no quiere que cambie nada.

Si no es por internet, ¿quién iba a discutir su monopolio al imbécil Gobierno, a las imbéciles Atresmedia o Mediaset, al imbécil Donald Trump? ¡Wikileaks!, naturalmente, último gorrión del Si se calla el cantor calla la vida. [2] [3]

Umberto Eco, quien criticaba las redes sociales por cuanto daban voz al tonto del pueblo como si fuera premio nóbel, estaría del lado de Julian Assange. Vamos palante.

/ a Luis Martínez Quirosa /

[1] La última novela de Umberto Eco, Número cero (2015), levanta una sátira sobre el periodismo como bulo, chantaje y supervivencia. La acción, en Milán 1992, debió elegirla el autor por no chocar con el periodismo digital, demasiado extendido, para su argumento, en 2015.

[2] Si se calla el cantor es canción de Horacio Guaraní para Mercedes Sosa, 1972. Estrofa 2: “Si se calla el cantor se quedan solos los humildes gorriones de los diarios”.

[3] La gran gesta del periodismo de investigación fue el caso Watergate, que obligó al presidente Richard Nixon a dimitir. All the President’s Men (Todos los hombres del presidente), no ficción de Bob Woodward y Carl Bernstein, del Washington Post, película de Alan J. Pakula (1976) con Robert Redford y Dustin Hoffman.


las malas compañías.

marlaska y militares

malas compañías o las malas compañías, por vía culta, está en San Pablo A los Corintios (15,33) y ha servido de título a libros, películas o canciones. Como frase hecha y por vía oral, su origen está en boca de madres y abuelas que, por disculpar el desvío de alguien de casa, echaba la culpa a las malas compañías. Hasta en política internacional es viejo el truco.

El mal que nos rodea y el estado de alarma decretado (donde el confinamiento es un lujo) nos obliga a una doble reflexión ética:

A nivel personal, nuestras consignas o afirmaciones deberían pasar una especie de filtro que llamaríamos prueba de lealtad universal, según la cual lo que vale para mí o para mi grupo tendría que valer para cualquier persona sea cual sea su circunstancia y condición. #yomequedoencasa, de apariencia impecable, choca con que hay gente sin techo: esa etiqueta (o tag) no sería leal con todo el mundo ni tendrá un valor universal. Lo mismo ocurre con #dóndedejoamishijos o #yomequedoleyendo, etiquetas que tienen su punto señorito o privilegiado.

A nivel colectivo, las narraciones de la Historia, con mayúsculas, del cine y del videojuego, nos han familiarizado con los horrores de la guerra como espectáculo. No caemos en la cuenta de que podría no haber guerras y que la guerra consiste, desde Prusia a esta parte, en mandar a la muerte a la tropa de clase baja mientras la alta se reserva para sí el mando a distancia o ante el telediario. Algo así como el ajedrez para peones cuya vida no vale nada.

Quien se precia de saber que “todo es economía” y que la economía mueve la Guerra del Vicod-19, como se han movido todas las guerras, donde economía ponga capitalismo y pregúntese en qué bando de la actual guerra se encuentra España, o como país aliado. Las bases militares y las bases del pensamiento apuntan, no a China, sino a Occidente. ¿Aceptaremos padecer daños colaterales por fuego amigo? ¿Aceptaremos la pandemia en nombre de la Razón de Estado o de la Seguridad Nacional? Aléjense de las malas compañías. Háganse objetores de conciencia de Rey, Gobierno, Ejército y España.

Enlaces:

La predicción de Bill Gates sobre la pandemia en 2015

La científica china que desarrolló la vacuna que probarán contra el coronavirus

Objeción de conciencia

La Corte del Rey Bobo

las palabras.

César en el Jueves

LAS PALABRAS

Pido perdón al pájaro de fuego
y pido que me perdone
su país de nunca vistas
escaramuzas, borrajas, bruces,
pedigríes.

Pido perdón a las palabras de la tribu
(objeto, significado, significante)
tú : amor : a, eme, o, erre
que ahí andan por si coinciden
en mis papeles, yo, el intruso,
el aprendiz.


 

ni anticapitalistas ni botafumeiros

El joven Marx
de un capitalismo de andar por casa

En la dialéctica marxismo capitalismo, tres incongruencias recorren el mundo de las ideas. Una: ignorar que El Capital existe: incongruencia igual a ignorar la redondez de la Tierra o la teoría de la evolución o el calentamiento global. Dos: definirse anticapitalista, siendo así que en la Historia de los sistemas económicos nada anti- ha venido a suceder a lo que antes había: idea del progreso que se puede discutir pero que, en principio, es lo que la humanidad desea y necesita: ir hacia adelante. Y tres: ponerle nombres supuestamente nuevos a lo que es tan viejo como el final de la Edad Media: el capitalismo, modo de producción dominante perfección de los modos esclavista y feudal. Nada es eterno, el capitalismo tampoco.

A la caída del Muro de Berlín (1989), el pensamiento plano quiso ver el final de la Urss como el final del marxismo. Y desde entonces proliferan estudios y bibliografía que titulan el capitalismo como capitalismo afectivo, big tech, welfare o neofeudalismo digital, cognitivo, de vigilancia, de plataformas, flexible, gore, humanista, inclusivo, jerárquico, justo, liberal, líquido, límbico, mixto, rosa, sostenible, solidario, conceptual, verde, woke o zombie.

En realidad, capitalismo hay solo uno, y en tres grandes fases, por orden de llegada: mercantil (manda la moneda), industrial (manda la fábrica), financiero (manda la Bolsa) y en dos revoluciones transversales: la revolución científico técnica (o segunda revolución industrial, 1880-1920) y la revolución digital, a partir de 1950. A día de hoy, moneda, fábricas, finanzas, la Banca, la Bolsa, la ciencia y la técnica y la electrónica se siguen usando (junto a maneras feudales o esclavistas que todavía sobreviven) sin que el capitalismo haya cambiado de condición ni faltado a su esencia, esto es: la explotación del hombre por el hombre y el trabajo asalariado como fuente y origen de la plusvalía, de la riqueza. Ese fue el Carlos Marx invencido, el que escribió El Capital.

El Marx político tanto entendió el socialismo como fase superior del capitalismo, que imaginó la revolución en el país de capitalismo más avanzado: Inglaterra (y no Rusia, donde finalmente estalló algo parecido a la revolución proletaria, ‘algo’ nada más). Marx no hubiera sido nunca anticapitalista. Su dialéctica consistía en superar, no en destruir. El socialismo, como fase superior del capitalismo, promovería la acumulación y concentración de capital (por grandes empresas y servicios, no el tendero en su tiendita) mediante cooperativas, expropiaciones, nacionalizaciones y socializaciones que habrían de ir, naturalmente, en contra de los intereses de la burguesía y, de ahí, la toma del Estado por la fuerza por lo que Marx concibió como dictadura del proletariado. Dictadura que aboliría la propiedad privada de suelo, materias primas y medios de producción; no el rosario de mi madre, que seguiría siendo mío.

Lo que no pudo imaginarse el joven Marx es la cantidad de pamplinas o fantasías, bien o mal intencionadas, que harían botafumeiros del capitalismo en una enorme perífrasis con tal de no nombrar al capitalismo por su nombre.


 

elogio de la coherencia.

San José y el Niño. Pintura cuzqueña (de aciprensa.com)

La ventaja del pensamiento total, rígido y en bloque, es que nos libra de la coherencia a ratos, de razonar conforme y según. Si usted, para el caso, es favorable a la preservación de infancia y adolescencia, frente a la vida adulta, será usted hostil en puntos tan diversos como

el culto a la personalidad de Greta Thunberg (ni a favor ni en contra de la menor);

la exaltación de un niño dios (en un portal de Belén o en las montañas del Tíbet);

la monarquía con infancia hereditaria de jefatura de Estado;

oenegés con cargo de conciencia a menores que sufren en sus países o al emigrar a los nuestros;

la exaltación deportista de pequeñines;

espacios máster junior o junior tálent o programas como los de Juan y Medio;

la grabación y difusión de lo que hace mi niño o mi niña, lo talentudo o lo prematura que es, lo gracioso o artista.

También dejaríamos sin efecto campañas como Contra los niños soldado o Ningún niño sin juguete en un sistema que abusa por igual de gente menuda como de quien merece cobrar su jubilación.

«¡Fuera la infancia y la adolescencia de la vida pública!» no tiene vuelta de hoja ni esconde un pensamiento giratorio. Y así no tendríamos, como con Greta Thunberg, que relativizar un caso con otro caso; una menor con otras minorías de edad.

Anímese y sea coherente.


Si esto es el hombre.

La Luna de Méliès

El año 19 vino muy bien a la España borbónica, pelota como ella sola, la celebración de la llamada Llegada del hombre a la Luna como si hubiera sido perla de la Corona de Castilla, gesta de Colón o Sebastián Elcano.

Hay que recordar que el Gobierno llevaba meses en funciones. Por miedo a remover monarquía o república y por miedo a la cuestión federal, no se habían atrevido a lo más fácil: reformar Constitución con ley electoral. Y la nota que daba la clase política era particularmente baja, casi la misma que daban sus votantes.

–A los 50 años del viaje a la Luna, pues -se frotaron las manos en el Consejo de Rtve-, cumpleaños feliz que ameniza el verano y distrae de otras efemérides. (Entre todas, los cincuenta años del Proceso de Burgos, reactivo de luchas obreras y estudiantiles que dieron a España su particular Mayo francés.)

–¡A los 50 del Apolo! y ¡a toda tele!

La llegada del hombre a la Luna (1969) fue una película de La Nasa, con Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins. La película cuenta cómo estos tres, en los papeles de astronauta, salieron de Cabo Cañaveral, Florida, Tierra, el 16 de julio de 1969 (el 16 quizá por ser el día de la Virgen del Carmen) para llegar a la Luna el 20, y el 21 darse un ingrávido garbeo transmitido en directo por todas las cadenas del Imperio. Armstrong y su previsible frase; Armstrong y Aldrin como parejas míticas del cine; Armstrong, Aldrin y Collins como los Tres Mosqueteros del espacio, todo, todo, contribuyó a un éxito (sobra decir:) sin precedentes.

Cincuenta años después, la revista eLTeNDeDeRo demostró científicamente algo con lo que se había estado especulando en círculos de actividades anti americanas: la película no fue un documental basado en hechos reales, sino montaje o ciencia ficción dentro de los clásicos del género fantástico.

–Llegar, llegaron, claro que sí. Lo que se discute es que los tres del Apolo 11 fueran humanos. Militares, sí. Espías, sí. Al servicio de una única bandera, sí, y no de la Onu. Y en alta misión secreta y de guerra de bloques.

Si, a la salida de un campo de exterminio nazi, Primo Levi se preguntaba si esto es un hombre (Se questo è un uomo), mismo derecho tenemos los supervivientes del exterminio Usa (desde Hiroshima y Nagasaki: Corea, Vietnam, de Israel y tanta Guerra del Golfo) a no mezclar nuestra humanidad con la suya, nuestra paz con su guerra, nuestra carrera por la vida con su carrera de armamentos, por no hablar de sus guerras comerciales. Donde Estados Unidos pisa –supongamos la Luna– no vuelve a crecer el hombre.

–¿Armstrong, el Hombre?, ¿Armstrong, la Humanidad?

–¡Venga ya!

[ Manuscrito hallado en La corte del Rey Bobo ]

Foto portada: La Luna, de Méliès, fotograma cartel de la película (1902)

reseña libro: la economía de la atención.

Portada-enemigo-conoce-sistema-Debate

El enemigo conoce el sistema, el sueño roto de una Internet libre: triple fraude de la inteligencia, del negocio editorial y del nuevo mundo que se merece el mundo.

1.
Entre George Orwell (1984) y Aldous Huxley (Un mundo feliz) nos quedamos con Carlos Marx.

2.
En cuanto al libro, por lo leído, primero va en el tópico de los peligros de la Red. Peligrosa o no, la red ha llegado para quedarse, quejarse de ella puede resultar didáctico pero derribarla es inútil: habrá que cambiarla, como diría Marx; tomarla (como se tomó en su día la Bastilla o el Palacio de Invierno) para la causa de Internet de las ideas, no de las chorradas.

3.
Y, entre el Estado y el individuo (pasando por la empresa), no la emprenda, Marta Periano, con el Estado y la visión igual de todos los totalitarismos, históricos o distópicos, otro tópico, que ya cansa. El Estado es la única superación del individuo que conocemos.

4.
Termina con la trama rusa contra Trump. Interesantillo pero déjà vu. Ya leído.

5.
Solamente lo de después de la economía de la atención (subtítulo del libro) ya debió servirnos como señal de peligro para no seguir leyendo. ¿Economía de la atención? ¡Lo que no inventen cátedras!

6.
Ya decía alguien que lo mejor de una reseña o crítica previa a un libro es que nos ahorra la tentación de comprarlo. Por algo desapareció la revista Mercurio.


 

la rabia y el perro.

Sabido es que, para la configuración del pensamiento positivo, más pesa el miedo a lo que se teme y se nos presenta como malo, que aquello que se postula como bueno. De ahí, las religiones. Puedo dudar si hay Dios. Lo que nadie duda, visto cómo está el mundo, es que el Diablo existe y ronda calles y personas. Ocurre igual con el anticomunismo, un valor tenido como bueno y que está durando mucho más que lo que duró la experiencia soviética. Muerto el perro, no se acabó la rabia. Lo mismo pasa con el antipopulismo: palabras conjuro que, junto al ¡que viene la ultraderecha! o a quienes quieren romper España o a quienes algo tuvieron que ver con Eta, configuran el pensamiento positivo del demócrata español, que por eso se definirá frente a EH Bildu, frente al referundismo en Cataluña o frente a Vox, demonios familiares que hacen buena o muy buena la Constitución, la monarquía, el juicio al Procés o el boicot a Vox; siglas, fuerzas o partidos que solo por haber sido votados merecerían otro trato por parte de “nosotros, los demócratas”.

Queden ustedes con el comentario de texto a un artículo certero y bien documentado de Francisco Núñez Roldán (antipopulista) contra Josep Borrell (anticomunista), quien ha calificado a la actual Rusia como “nuestro viejo enemigo Rusia”. O sea, como en tiempos de Franco.

Daniel Lebrato, a Núñez Roldán:

Dos pegas veo a tu artículo ¿Nuestro “viejo enemigo” Rusia? Una es nuestra o nuestro como plural de Estado (“Rusia había sido nuestro impensado y lejano aliado, nuestra Europa, nuestro compromiso con la Otan”). Sería preferible desligar a la ciudadanía del régimen que en cada época la ha estado ‘ciudadando’, como haces donde dices que el estalinismo fue “más letal si cabe para sus propios ciudadanos que para los ajenos”.

Preguntas.

¿No es el capitalismo letal para quien cree en el capitalismo y, sin embargo, no realiza, sino que le extraen, el capital y la plusvalía?

¿Europa es nuestra o es del Banco Central Europeo?

¿Tú y yo estamos comprometidos con la Otan?

¿No fue la falacia del Ejército Europeo (Felipe González, 1986) lo que llevó al electorado a votar sí a la Otan cuando UE y Otan se vendían dos en uno?

¿Son nuestras las bases de Morón y Rota? ¿Hemos firmado yo y tú el Tratado de amistad con Estados Unidos?

Y durante las guerras napoleónicas Rusia no fue “nuestro impensado y lejano aliado”, sino estrategia de zares y borbones, casas reales cada una a lo suyo.

Desliz, supongo, es llamar frentepopulista al Frente Popular (España, 1936) si en Europa el populismo (término de por sí discutible) surge en los 90 cuando socialdemócratas y democristianos vieron surgir nuevos partidos como el del Progreso de Noruega, el Vlaams Belang de Flandes o la Liga Norte italiana sobre el modelo del Frente Nacional de Jean Marie Le Pen (1972).

□ enlace a Francisco Núñez Roldán, ¿Nuestro “viejo enemigo” Rusia?


elogio del siglo 19.

Desde el origen de la Historia, el pensamiento se ha dividido en dos: quienes piensan y quienes no piensan (las clases analfabetas). A su vez, las ideas se han dividido entre la salvación personal (hoy, el yoga) o la salvación colectiva (hoy, la política). Jesús de Nazaret encarna y simboliza. Hacia la persona, ofrece una teoría del alma y, hacia el pueblo judío, una salida colectiva. Sócrates, Platón, Aristóteles, Tomás Moro o Shakespeare, han sido igualmente bilingües, y siempre y todos sobre la base de un mundo inmutable. Tuvo que venirse abajo ese escenario fijo para que la filosofía pasara a mejor vida y para que el humanismo (el tratado de lo humano) tomara el mando y abordara una nueva deriva, siquiera con el riesgo de perder el rumbo o de ir hacia la nada. Eso empezó a ocurrir en 1649, cuando el rey inglés fue ejecutado e Inglaterra no se vino abajo y, más aún, cuando la Revolución Francesa (1789) decapitó a otro rey que lo era, como el inglés, “por la gracia de Dios”. Faltaba matar a Dios, el “Dios ha muerto” que se atribuye a Nietzsche que vendría después. Sin Rey ni Dios, ¿qué nos queda? Matar al ciudadano resultante, al republicano y ateo victorioso. Eso lo hicieron Darwin (1871) y Freud (1896): venís del mono y donde teníais alma: súper ego y deseo sexual. Estamos hablando de poco más de cien años en los que la humanidad, con ayuda de la técnica y de la ciencia más que de la filosofía –aunque ahí está Hegel–, echó abajo los cimientos y creencias del Antiguo Régimen. Quedaba el Nuevo triunfante, representado por la burguesía que se las prometía tan felices a costa de la nueva clase de esclavos, el proletariado. Ahí vino Marx con El Capital (1869), sesudo desmontaje del ídolo que adoraban todos, el dinero, el santo y seña del capitalismo prometedor. Podría haber socialismo. Por último había que desmontar también al propio Marx y a tanto varón entre varones. Desde mediados de siglo, con el sufragismo, están dando leña las mujeres.

Podemos decir que todo el siglo 20 la humanidad se ha estado haciendo la tonta –el 21, la tontísima– y gran parte de la tontería consiste en la aparición periódica y mediática de supuestos intelectuales, científicos o filósofos que, sin rebatir los arreos del pensamiento lúcido del 19, pretenden sentar cátedra. Les pongo dos ejemplos. Ortega y Gasset creyó haber dicho algo muy importante y señalado con “yo soy yo y mi circunstancia”. ¿Eso no es marxismo y psicoanálisis? El otro ejemplo fue don Ramón Carande, autor de Carlos V y sus banqueros, Premio Príncipe de Asturias de ciencias sociales de 1985, doctorado en 1910 con una tesis sobre la naturaleza económica del trabajo. ¿Naturaleza económica del trabajo? ¿Eso no es Marx? Ni Ortega ni Carande ni ningún Wallerstein contemporáneo que quiera alucinarnos con que vivimos en una sociedad tal o cual –líquida– tienen nada que decirnos. Otra cosa es que nos vaya la marcha y que insistamos en ser uno de ellos.

Habría que volver al 19 para llegar con suerte al siglo 22. Sean lúcidos, sean críticos y sean humildes con lo que ya se sabe y con lo que ya está dicho. Oferta válida, además, para artistas adolescentes. No hay más cera que la que arde y nada nuevo bajo el sol.