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desmontando a Lledó.

emilio lledó
Foto El País

28 FRASES DE EMILIO LLEDÓ que sirven para ser mejores, más justos y más felices | Hay muchos que hablan de él como “el sabio oficial de España”. (Raquel Piñeiro, 07/11/2018. El País, Icon) | En cursiva, escolios o refutaciones de [eLTeNDeDeRo]

01    Lo triste es un indecente con poder. Eso es lo que tenemos que evitar (Cadena Ser) Lo triste es el poder. Prevenir contra el poder es lo menos que se puede pedir a la filosofía. El plural ‘tenemos’ es un intento de inmersión del lledismo[1] en toda la sociedad, o de la sociedad en todo Emilio Lledó.

02    Cuando el pensamiento es poderoso, se puede decir en cualquier lengua (El Correo de Andalucía) Bonita frase, por demás ya dicha. Machado (1936): La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.

03    He vivido la guerra y el franquismo, tengo una experiencia muy larga de esperanzas y desesperanzas. Y, de alguna forma, algo de franquismo sigue. El nombre de democracia sirve a mucha gente, a aquella a la que se refería aquel cartel que, durante la Guerra Civil, se veía en algunas calles ‘No pasarán’. Pero pasaron y, con todas las variaciones que sean, siguen pasando (El País) Autobiografismo y política. Nada hay ahí de filosofía.

04    No hay futuro sin memoria (El Correo de Andalucía) «Quien desconoce la historia está condenado a repetirla» (atribuida a Napoleón Bonaparte; y hasta a Confucio)

05    El Alzheimer colectivo es todavía mucho peor que el Alzheimer individual, y un país sometido a la falsificación de lo colectivo es un país condenado (Filosofía & co) Memoria histórica. Política. Nada hay ahí de filosofía ni que nos sirva de guía para ser mejores, más justos y más felices.

06    En esta sociedad los que no se lucran son considerados tontos, pero en realidad la gran desgracia es la obsesión por el dinero (Lecturas Sumergidas) Desde Jesús de Nazaret, poco ha avanzado la filosofía.

07    El aprendizaje no es importante, sobre todo ahora que tenemos tantos medios de conocimiento e información; lo importante es crear libertad intelectual y capacidad de pensar (Filosofía & co) La ‘libertad intelectual’ y la ‘capacidad de pensar’ también se enseñan y también se aprenden.

08    Creo que cualquier bandera entorpece. Lo que tenemos que tener es una bandera de justicia, de bondad, de educación, de cultura, de sensibilidad, de filantropía, otro sustantivo maravilloso de los griegos, el amor a los otros (El País) Prosa mejorable (“tenemos que tener”). Que el filósofo renuncie a ser español, que se declare apátrida. Si no, pensaremos que está sirviendo al españolismo contra el referundismo en Cataluña.

09    La libertad de expresión es fundamental, pero lo verdaderamente importante es que haya libertad de pensar (Cadena Ser) Libertad de pensar que no se pueda expresar, ¿qué clase de libertad es?

10    Yo pienso muchas veces, cuando escribo, qué quedará dentro de 20 o 30 años de esas palabras. Probablemente nada, tampoco importa. Pero qué maravilla estar tantos siglos en cartel como Platón, Aristóteles o don Miguel de Cervantes. Leerlos mucho tiempo después y deslumbrarte con ellos (Lecturas Sumergidas) Modesto que es el hombre. Él se mete en nómina con Platón, Aristóteles o Miguel de Cervantes. Ahí lo buscará la eternidad.

11    Creo decididamente en la enseñanza pública, en una enseñanza en la que no sea el dinero el que cambie las perspectivas o los tipos de enseñanza, porque además no suele cambiarlo (Filosofía & co) La lucha va ya por la enseñanza única. La pública (como el sistema público de salud) funciona, más o menos, y no necesita del filósofo sino es para acabar con las tres vías de enseñanza (pública, privada y concertada). Tres vías distintas : tres futuras ciudadanías diferenciadas.

12    El neoliberalismo supone el dominio de los que han tenido mejores posibilidades de educación para imponerse a los otros. No hay igualdad y por eso es detestable (Lecturas Sumergidas) De acuerdo. ¿Qué aporta ahí el ‘sabio oficial de España’?

13    La violencia y la crueldad son inseparables compañeros de la ignorancia (El Comercio) Frase comodín. Siendo A:violencia B:crueldad y C:ignorancia, digan si no serían ciertas e igualmente válidas las combinaciones: A y C son inseparables compañeros de B. B y C de A, etcétera.

14    A pesar de los errores, si no hubiera ganado la dictadura y se hubiera mantenido la República, este país sería distinto, sería mejor (Público) Nada hay ahí de filosofía ni que nos sirva de ‘guía para ser mejores, más justos y más felices’.

15    El amor es una forma de salir de ti, encontrar un vínculo enormemente intenso, poderoso y creativo a su vez, que da vida. Somos lenguaje y amor (El Viejo Topo) Dan ganas de decir: ¡Y un jamón!

16    Para mí la palabra hambre no es una metáfora (Lecturas Sumergidas) Ni para quien pasa hambre, mire usted.

17    Todos necesitamos un rincón de felicidad, de amistad, de cariño. Eso es tan esencial como comer para los seres humanos, pero hay momentos en los que no podemos regodearnos en la propia felicidad como señoritos satisfechos, momentos en los que se impone luchar por algo que ponga freno a la infelicidad que nos rodea (Lecturas Sumergidas) No esconde Lledó su público, a quién se dirige: a ‘señoritos satisfechos’.

18    Lo que me preocupa con la edad es el problema de la decencia. Mantenerte coherente a lo largo de tu vida con los errores grandes, medianos o pequeños que hayas cometido. Que no te avergüences de ti mismo (La Sexta) Desde el “sé tú mismo” o “el conócete a ti mismo” o el “si volviera a nacer lo volvería a hacer”, se ve que el lledismo consiste en no aportar nada nuevo.

19    La necesidad que tenemos de amor es un indicio de que estamos vivos, de que la amistad es una necesidad, igual que el entenderse con las palabras y el leer (Lecturas Sumergidas) ¿En qué quedamos? ¿De qué va la frase? ¿Amor? ¿Amistad? ¿Entendimiento? ¿Lectura? ¡Al tema, Lledó, al tema!

20    La televisión sirve para ilustrar, o para manipular, o para engañar, o para tergiversar, o para mentir, pero también para crear (Filosofía & co) ¡Ya! No habíamos caído. McLuhan, Umberto Eco, Noam Chomsky…

21    Lo público es la esencia de la democracia y la cultura es la esencia de lo público y de la democracia. Por eso hay que empezar a construir desde la escuela, una escuela que tiene que ser igualitaria y pública. El dinero no puede determinar los niveles de la educación (Lecturas Sumergidas) Se nos ha hecho anticapitalista el hombre.

22    No entiendo el nacionalismo más que como un asunto de dineros de unos cuantos interesados. Están jugando con la emocionalidad de la gente justificando diferencias que no existen. Nacer en un país o en otro no es más que una cuestión de azar (El Mundo) Lo dicho para la frase 8.

23    Yo no soy nacionalista, no sé lo que es (El País) Lo dicho: él no es español.

24    Somos naturaleza, pero al mismo tiempo los seres humanos inventamos otros principios fundamentales parecidos al agua, al aire, al fuego, a la tierra. Esos principios son: la justicia, el bien, la verdad, la belleza. Esos son nuestros tesoros, esa es la cultura. Ahí está el camino (Lecturas Sumergidas) ¿Es compatible nacer pobre, en un país equivocado, de sexo y raza equivocados, maltratados por la guerra el hambre (que en frase 16 había dicho: no es una metáfora), es compatible, pues, con que tus principios sean ‘la verdad’ y ‘la belleza’? Menos mal que acertó en ‘la justicia’ y ‘el bien’, pero entonces ¡no ha hecho más que una frase!

25    Si eres un miserable o si te has convertido en un miserable por aceptar la corrupción, el chantaje, la estafa, la falsedad o la ignorancia terminarás haciéndole la vida mucho más difícil a los otros (El Mundo) San Pablo, a los Corintios » Lledó, a los Corruptos.

26    Corruptos a la calle, esa es la única solución ante lo que está pasando (Lecturas Sumergidas) A la calle: no, a la cárcel ni a pagar ni a devolver.

27    Hay que luchar por recuperar lo que hemos perdido y por llevarlo más allá, por conquistarlo enteramente, porque si no llegaremos a la aniquilación del país. Está claro que quienes nos gobiernan lo que quieren es meternos grumos en la cabeza (Revista Turia) Generalización del tipo “todos los políticos son iguales”.

28    No hay que perder la ilusión. Pese a todo, yo tengo esperanza (Lecturas Sumergidas) Válido para subir a Instagram o para redes adolescentes.

[1] lledismo, por Emilio Lledó, como lledoico, lledomaníaco, etc.

aportaciones para el Día Después.

Ana Frank

La mayoría de españoles, hombres o mujeres en edad de votar, no acierta a distinguir (y suspendería en un examen) en qué se diferencian Comisiones y Ugt, Policía y Guardia Civil, Presidencia del Gobierno y Jefatura del Estado, Congreso y Senado.

Bueno sería que sus señorías en redes sociales fueran sacando conclusiones. España se ahorraría un montón de gastos superfluos y dolorosos en tiempos de crisis, si se aplicara esta lógica:

Cero dinero público a cargos sindicales: quien los vote, que los libere o subvencione. Unificación de Policía y Guardia Civil y escala única de mando, con lo que se ahorraría en cargos y nóminas. Asunción de la Jefatura del Estado por Presidencia del Gobierno, con la consiguiente amortización de la Jefatura del Estado, ni monarquía ni presidencialismo ninguno (a ver si se enteran quienes insisten en el dichoso referéndum). Y un parlamento unicameral para España como distrito único, sin Ley D’Hondt ni Senado tapón.

Otro día hablamos de cómo el gasto en Defensa y Ejército tendría que someterse a objeción de conciencia (como derecho reconocido en el 16.1 de la Constitución), mediante casilla específica en la Declaración de Hacienda (opción que ya se reconoce para la objeción religiosa). Y de cómo, mientras funcione la Administración, la clase política profesional se podría reducir al mínimo a base de cero subvenciones a partidos políticos y escaños no retribuidos que podrían ir rotando como rotan las comunidades (de vecinos), las mesas electorales o los jurados populares.

Bien está que en estos días infames cada uno escriba su particular diario de Ana Frank. Pero no todo va ser leernos a nosotros mismos ni todo va a ser aplaudir.

redes sociales: dar en el blanco.

Umberto_Eco_01

Corre por la red esta perla de Umberto Eco (muerto en 2016): «Las redes sociales generan una legión de imbéciles» –entre los cuales, es de creer, me cuento yo y se cuenta el amigo que me remite al hombre autor de Apocalípticos e integrados (1964), libro de referencia para el estudio de la cultura de masas. [1]

Eco no nos dejará mentir. Antes, el imbécil era uno, y ese fue Moisés. La expansión de la prensa (siempre ligada a la política) abrió el quiosco de la imbecilidad a imbéciles tipo ABC o imbéciles tipo El País. Llegó a haber la España de Cuadernos para el Diálogo, de Triunfo, de Interviú; la Cataluña de La Vanguardia; la Sevilla del ABC, frente a la de El Correo; la España de la Cope o de la Ser. Hasta la prensa deportiva respiraba o por el Real Madrid o por el Barcelona, y nadie veía el mismo partido con los mismos ojos. José María Carrascal, Jiménez Losantos, Carlos Herrera, Luis del Olmo, colmaron la hemeroteca con sus opiniones sobre lo humano y lo divino. Estos señores ¿habían sacado oposiciones?, ¿ciencias políticas o filosofía?, ¿qué cátedra era la suya? La objetividad únicamente se conseguía (con permiso de Fraga y de la Ley de Prensa) mediante revista de prensa con un poco de todo lo que había en el quiosco. Y todavía. Un ventilador de aspas cada una de un color, al final, da en el blanco. A esa paleta de colores han venido a sumarse Facebook, Túiter o WordPress. ¿Cuál es el problema?

Las nuevas tecnologías podían hacernos periodistas (gráficos y sonoros con micro y cámara en el móvil) a usted o a mí. Es la era digital, querido Watson. Y díganme a qué rama de actividad no hemos llegado imbéciles que hagamos sombra a la imbecilidad de turno. Úber, al taxi. Amovens, al autobús. Wallapop, a la tienda. AirBnB, al hotel. Vivimos tiempos de cambio y alguien no quiere que cambie nada.

Si no es por internet, ¿quién iba a discutir su monopolio al imbécil Gobierno, a las imbéciles Atresmedia o Mediaset, al imbécil Donald Trump? ¡Wikileaks!, naturalmente, último gorrión del Si se calla el cantor calla la vida. [2] [3]

Umberto Eco, quien criticaba las redes sociales por cuanto daban voz al tonto del pueblo como si fuera premio nóbel, estaría del lado de Julian Assange. Vamos palante.

/ a Luis Martínez Quirosa /

[1] La última novela de Umberto Eco, Número cero (2015), levanta una sátira sobre el periodismo como bulo, chantaje y supervivencia. La acción, en Milán 1992, debió elegirla el autor por no chocar con el periodismo digital, demasiado extendido, para su argumento, en 2015.

[2] Si se calla el cantor es canción de Horacio Guaraní para Mercedes Sosa, 1972. Estrofa 2: “Si se calla el cantor se quedan solos los humildes gorriones de los diarios”.

[3] La gran gesta del periodismo de investigación fue el caso Watergate, que obligó al presidente Richard Nixon a dimitir. All the President’s Men (Todos los hombres del presidente), no ficción de Bob Woodward y Carl Bernstein, del Washington Post, película de Alan J. Pakula (1976) con Robert Redford y Dustin Hoffman.


las malas compañías.

marlaska y militares

malas compañías o las malas compañías, por vía culta, está en San Pablo A los Corintios (15,33) y ha servido de título a libros, películas o canciones. Como frase hecha y por vía oral, su origen está en boca de madres y abuelas que, por disculpar el desvío de alguien de casa, echaba la culpa a las malas compañías. Hasta en política internacional es viejo el truco.

El mal que nos rodea y el estado de alarma decretado (donde el confinamiento es un lujo) nos obliga a una doble reflexión ética:

A nivel personal, nuestras consignas o afirmaciones deberían pasar una especie de filtro que llamaríamos prueba de lealtad universal, según la cual lo que vale para mí o para mi grupo tendría que valer para cualquier persona sea cual sea su circunstancia y condición. #yomequedoencasa, de apariencia impecable, choca con que hay gente sin techo: esa etiqueta (o tag) no sería leal con todo el mundo ni tendrá un valor universal. Lo mismo ocurre con #dóndedejoamishijos o #yomequedoleyendo, etiquetas que tienen su punto señorito o privilegiado.

A nivel colectivo, las narraciones de la Historia, con mayúsculas, del cine y del videojuego, nos han familiarizado con los horrores de la guerra como espectáculo. No caemos en la cuenta de que podría no haber guerras y que la guerra consiste, desde Prusia a esta parte, en mandar a la muerte a la tropa de clase baja mientras la alta se reserva para sí el mando a distancia o ante el telediario. Algo así como el ajedrez para peones cuya vida no vale nada.

Quien se precia de saber que “todo es economía” y que la economía mueve la Guerra del Vicod-19, como se han movido todas las guerras, donde economía ponga capitalismo y pregúntese en qué bando de la actual guerra se encuentra España, o como país aliado. Las bases militares y las bases del pensamiento apuntan, no a China, sino a Occidente. ¿Aceptaremos padecer daños colaterales por fuego amigo? ¿Aceptaremos la pandemia en nombre de la Razón de Estado o de la Seguridad Nacional? Aléjense de las malas compañías. Háganse objetores de conciencia de Rey, Gobierno, Ejército y España.

Enlaces:

La predicción de Bill Gates sobre la pandemia en 2015

La científica china que desarrolló la vacuna que probarán contra el coronavirus

Objeción de conciencia

La Corte del Rey Bobo

las palabras.

César en el Jueves

LAS PALABRAS

Pido perdón al pájaro de fuego
y pido que me perdone
su país de nunca vistas
escaramuzas, borrajas, bruces,
pedigríes.

Pido perdón a las palabras de la tribu
(objeto, significado, significante)
tú : amor : a, eme, o, erre
que ahí andan por si coinciden
en mis papeles, yo, el intruso,
el aprendiz.


 

ni anticapitalistas ni botafumeiros

El joven Marx
de un capitalismo de andar por casa

En la dialéctica marxismo capitalismo, tres incongruencias recorren el mundo de las ideas. Una: ignorar que El Capital existe: incongruencia igual a ignorar la redondez de la Tierra o la teoría de la evolución o el calentamiento global. Dos: definirse anticapitalista, siendo así que en la Historia de los sistemas económicos nada anti- ha venido a suceder a lo que antes había: idea del progreso que se puede discutir pero que, en principio, es lo que la humanidad desea y necesita: ir hacia adelante. Y tres: ponerle nombres supuestamente nuevos a lo que es tan viejo como el final de la Edad Media: el capitalismo, modo de producción dominante perfección de los modos esclavista y feudal. Nada es eterno, el capitalismo tampoco.

A la caída del Muro de Berlín (1989), el pensamiento plano quiso ver el final de la Urss como el final del marxismo. Y desde entonces proliferan estudios y bibliografía que titulan el capitalismo como capitalismo afectivo, big tech, welfare o neofeudalismo digital, cognitivo, de vigilancia, de plataformas, flexible, gore, humanista, inclusivo, jerárquico, justo, liberal, líquido, límbico, mixto, rosa, sostenible, solidario, conceptual, verde, woke o zombie.

En realidad, capitalismo hay solo uno, y en tres grandes fases, por orden de llegada: mercantil (manda la moneda), industrial (manda la fábrica), financiero (manda la Bolsa) y en dos revoluciones transversales: la revolución científico técnica (o segunda revolución industrial, 1880-1920) y la revolución digital, a partir de 1950. A día de hoy, moneda, fábricas, finanzas, la Banca, la Bolsa, la ciencia y la técnica y la electrónica se siguen usando (junto a maneras feudales o esclavistas que todavía sobreviven) sin que el capitalismo haya cambiado de condición ni faltado a su esencia, esto es: la explotación del hombre por el hombre y el trabajo asalariado como fuente y origen de la plusvalía, de la riqueza. Ese fue el Carlos Marx invencido, el que escribió El Capital.

El Marx político tanto entendió el socialismo como fase superior del capitalismo, que imaginó la revolución en el país de capitalismo más avanzado: Inglaterra (y no Rusia, donde finalmente estalló algo parecido a la revolución proletaria, ‘algo’ nada más). Marx no hubiera sido nunca anticapitalista. Su dialéctica consistía en superar, no en destruir. El socialismo, como fase superior del capitalismo, promovería la acumulación y concentración de capital (por grandes empresas y servicios, no el tendero en su tiendita) mediante cooperativas, expropiaciones, nacionalizaciones y socializaciones que habrían de ir, naturalmente, en contra de los intereses de la burguesía y, de ahí, la toma del Estado por la fuerza por lo que Marx concibió como dictadura del proletariado. Dictadura que aboliría la propiedad privada de suelo, materias primas y medios de producción; no el rosario de mi madre, que seguiría siendo mío.

Lo que no pudo imaginarse el joven Marx es la cantidad de pamplinas o fantasías, bien o mal intencionadas, que harían botafumeiros del capitalismo en una enorme perífrasis con tal de no nombrar al capitalismo por su nombre.