Etiqueta: Quevedo

coplas de Juan Tanamera.

guantanamera

Mientras fui profe en activo, me apunté a redes sociales por didáctica. Si mi alumnado, de secundaria de adultos, estaba en redes, yo también estaría, y mis publicaciones podrían ser un comunicado de apuntes (podcast, odiosa palabra) para la recuperación de mis clases por estudiantes que, entre el trabajo y el instituto, muchas veces me faltaban a clase por causa justificada. Desde que dejé el horario lectivo, mis varios tendederos siguieron de utilidad para yo ejercer como emérito en una especie de consultorio de lengua que siempre es más que lengua: Álvaro Martín y Zafarrancho Vilima.

Paralela a mi vena docente (que un profesor nunca pierde del todo) corrían por mis venas libros publicados y nuevos que publicaría, ya no en imprenta: en internet, la gran nube para quien ya no estaba en las nubes del cotarro literario, del publico y presento, del convoco a mis coros y danzas. Mi conclusión era que por mucho ruido que yo hiciera en red, por mis vanidades y exhibicionismos personales, más ruido seguía haciendo la moribunda república del libro de farsa y licencia de la imprenta castiza.

En ese lapso de veinte años no es nada (cuarenta, desde mi primer mural) he ido sumando tropa de varios colores, principalmente gente de la enseñanza, alumnos o profesores, y de la política, de la cultura, la literatura o el libro. También, claro está, antiguos o viejos conocidos que, a través de Facebook, y cuando ya la juventud descuidaba sus muros (otra odiosa palabra), iba topando conmigo o yo con ellos.

Hoy, lo crean o no, lo que me lleva a esta página que escribo es la empedernida batalla contra el tiempo que pasa y que me llevará por delante en un descuido. Soy como Juan Tanamera (guajira, guantanamera), que antes de morirme quiero echar mis versos del alma. O como aquel Quevedo de, pues amarga la verdad, quiero echarla de la boca. Soy (somos) como León Felipe y me sé (sabemos) todos los cuentos. Quizá mi obstinación y lo que puede diferenciarme de otros es que siento la obligación, ahora por Joaquín Sabina, de negarlo todo. Me quedan cuatro días para desdecir lo que he dicho, para desmontar el tinglado del que, Pablo Neruda, confieso que he vivido.

El personaje que yo era se ha ido desprendiendo, Pedro Salinas, de todo lo que encima me echaron desde antes de nacer y más: desde antes de ejercer, desde antes del primer concurso de poesía. Hoy, de aquel afán en que milité un día, no queda casi nada, casi nadie. Mis antiguos amigos de letras, remeros todavía en la nave del libro en librerías, se me han ido perdiendo por uno u otro lado, principalmente uno: la fe en el Estado del Bienestar, triangulada entre la cultura y la izquierda.

Parte de ese triángulo enseñó su patita cuando el referundismo en Cataluña y ahora se empeña, todavía, entre monarquía o república. Nada tengo que ver con eso. Mi obligación es decir a quien quiera oírme que todo es república (república ‘por defecto’). ¿Jefatura de estado? No, gracias. Ninguna. Si hay democracia, que sea parlamentaria y no presidencialista.

flaca.

Si me necesitas silba foto Belfast Boy

Yo llamaba flaca a mi novia pero cedí el epíteto a un hijo mío que se religó (de religare, religión) a otra flaca más flaca que la mía. Para mi generación la flaca por derecho fue Lauren Bacall («Si me necesitas, silba», en la foto), a ojos de Hollywood y de Humphrey Bogart desde Tener y no tener (To have and have not, 1944), de Howard Hawks, Faulkner y Hemingway.

Lauren Bacall & Humphey Bogart

Después del cine, vinieron las canciones. [Por un beso de] La Flaca, de Jarabe de Palo, 1996, 2 millones de copias vendidas, y poco después Flaca [no me claves tus puñales], de Andrés Calamaro, 140 millones de ventas.

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Igual que ocurre con otros adjetivos, como zorro/zorra, no es lo mismo ser o estar flaco que flaca. En andaluz, se prefiere canijo/canija, resueltos en el más breve y multiuso cani (de barrio), antónimo de pijos de Nervión, Los Remedios y Centro de Sevilla.

Desde el siglo 13 en nuestro idioma, flaco viene del latín flaccus, ‘flojo’, ‘flácido’, y se ha incrustado en frases hechas o casi como “a perro flaco, todo son pulgas”, flaco favor, flaco servicio, vacas flacas, flaca naturaleza humana. Un refrán ya en desuso decía La flaca baila en la boda, que no la gorda [por la delgadez asociada a la agilidad de movimientos]. En los repartos del español, donde más se usa flaco,a es en España (33,78%), México (12,78) y Argentina (12,55); y más en ficción (71,46) y sociedad (23,27) que en salud (2,28) o ciencia (1,14), lo cual es buena señal.

En varón, el flaco más famoso fue el poeta romano Horacio, Quinto Horacio Flaco (años -65 / +8). Ya es curiosidad que un verso del Horacio español, Fray Luis de León (1527-91), en su Oda a la vida retirada, estrofa 13, el verso que dice “los que de un falso leño se confían”, aparece en WordReference: “los que de un flaco leño se confían”.

En literatura, tenemos flaca desde Garcilaso (h.1500-36), flaca parte, flaca tristeza, Teresa de Jesús (quien se veía a sí misma “flaca y pobre de obras”), Quevedo (Canción a una mujer flaca), Góngora o Baltasar de Alcázar. En Lope de Vega (1562-1635): “Cuatro efes que tendrás: fría, fea y flaca serás”. Y el mismo en La Dorotea: “Ante el sepulcro de una dama muy alta y muy flaca dixo el maestro Burguillos: Doña Madame Roanza tan alta y flaca vivía, que mandó su señoría enterrarse en una lanza”. Un endecasílabo de autor menor dice: “Dama y ansiosa, fea, flaca y fría”. Y en el 19 hubo una revista satírica que se llamó La Flaca (entre 1869 y 76).

Ahora que ha muerto Pau Donés y hay quien enflaquece su obra y su figura por no haber cantado en catalán, no está de más recordar que un idioma es más grande cuanto más grandes son sus rivales o alternativas. El mérito de Pau Donés es haber sonado andaluz de Jerez de la Frontera y dado a la flaca un valor añadido.

Otro día hablamos de la expresión jarabe de palo, que para nosotros es una didáctica del tipo quien bien te quiere te hará llorar o la letra con sangre entra, es decir, algo que nos avisa o corrige por nuestro bien, y no una simple amenaza.

enlaces:

La flaca, por Natalia Souto

–por Astrid Meseguer

créditos fotos: 1. Belfast Boy, 2. Colección Bacall & Bogart. 3. Lagartija por Benito Moreno

carta humana.

carta humana bandeja de entrada
bandeja de entrada

Ayer veíamos el trayecto andado por las cartas interpersonales, desde el recado de escribir, hasta la invención del sello de correos. Si al recado lo venció la estilográfica y luego el bolígrafo (sin hablar de las máquinas de escribir), al sello lo ha vencido el franqueo pagado o concertado (de uso oficial y comercial) y, claro está, la conexión a internet. Hoy, las cartas cartas son prueba de amor a los objetos que se dejan tocar. Puro arcaísmo coleccionista o fetichismo; de ahí, su especie:

carta humana 1

(☜) en verso, pruebe a leer en horizontal (☞)

CARTA HUMANA

En la primera escena, alguien dispone
recado de escribir[1], tal vez un Bic.[2]
Se baja hasta el estanco a por el sello.
Se acaba en la estafeta o el buzón.
Alguien con llave en su buzón de casa,
entre cartas del banco y las ofertas
de propaganda, recibe carta humana.
No debe ser rasgada en la escalera.
Primero habrá que hacerle los honores:
honores de etiqueta o abrecartas,
honores de brindar copa o chupito.
¡Cartas humanas, buzos de buzones,
que tras de su querido y sus dos puntos
irán a conversar con los difuntos! [3]

Daniel Lebrato

/ a Javier Monge Villalobos /

carta humana

[1] Para recado de escribir, eLTeNDeDeRo, día anterior.

[2] Una curiosidad une al bolígrafo Bic, rey de la escritura barata, rápida, infalible, con las siglas BIC, Bien de Interés Cultural. El boli BIC se lo merece.

[3]
3a) conversar con los difuntos. Es de Francisco de Quevedo (1580-1645), Soneto desde la Torre [de Juan de Abad], la idea de que la lectura nos hace hablar con los autores muertos pero vivos en los libros que nos dejaron escritos. Escribe Quevedo, a José González de Salas, quien sería su editor: «Retirado en la paz de estos desiertos,/ con pocos, pero doctos libros juntos,/ vivo en conversación con los difuntos/ y escucho con mis ojos a los muertos./ Si no siempre entendidos, siempre abiertos,/ o enmiendan, o fecundan mis asuntos;/ y en músicos callados contrapuntos/ al sueño de la vida hablan despiertos./ Las grandes almas que la muerte ausenta,/ de injurias de los años, vengadora,/ libra, ¡oh gran don Joseph!, docta la imprenta./ En fuga irrevocable huye la hora;/ pero aquélla el mejor cálculo cuenta,/ que en la lección y estudios nos mejora.»

3b) conversar con los difuntos. Sobre la idea de Quevedo, la carta humana añade otra: las cartas, como las fotos papel foto, pasarán al escrutinio de cosas que, al morir su dueño y resolverse su herencia, aparecerán por archivos, cajas o cajones que un día fueron del difunto. Vista así, la carta humana, y no electrónica, es inmortal.

recado de escribir 6

citas y frases en redes sociales.

filosofos1

En redes, particularmente en Twitter, hay algunas conductas que no entiendo. No entiendo que alguien me haga perder el tiempo con su ¡Buenas noches! o ¡Buen día! No entiendo el tuiteo de frases maravillosas; frases que pueden ser ‘bonitas’ [46 millones de gugles], ‘de amor’ [18.5 millones], ‘de la vida’ [17.7], ‘célebres’ [6.25] en todo caso; eso que mi querido Miguel Florián me describió por su nombre: doxografía. [1]

Páginas grandes superficies de frases célebres, en Internet hay, más que muchas, demasiadas. A la vieja doxografía de didáctica positiva, ha venido a unirse una dilatada serie de subrayados sin carácter moral, sino al contrario, fragmentos de escándalo o de maldad que llaman la atención por su frescura o su insolencia: son los malditos. [2]

Frases malditas las hay con carnet de dandis, extravagantes decadentes o torturados (Marqués de Sade, Oscar Wilde) y las hay entresacadas de autores incluso muy creyentes o conservadores; pongamos que hablamos de apocalípticos o integrados (Umberto Eco, 1964).

Son apocalípticas las frases: –No puedo exigir a los de los demás mis virtudes, ya es hermoso si encuentro en ellos mis vicios. –Las gentes honradas me producen horror. –La felicidad de los seres jóvenes buenos y generosos es casi terrible; llega incluso a dar miedo. –No se puede conservar la lucidez y creer en Dios al mismo tiempo.

Y serían de autores integrados estas otras: –Somos un saco de hediondez (Gracián). –No hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte (Quevedo).

Hay frases que nos hacen dudar pero tampoco el arte del subrayado es ciencia exacta, ni lo tiene que ser: –Temo al infierno porque es la temporada del confort (Rimbaud). –Español que vives a oscuras, haz una hoguera para los curas (Valle-Inclán). –La vida es como la escalera de un gallinero, corta y llena de mierda (Dürrenmatt).

Lo que aconsejaría a la juventud tuitera metida en frases como estampitas (pues la mayoría viene ilustrada con la foto imagen del personaje citado) es que repasen sus fuentes y, sobre todo, que lean mejor obras completas y originales donde –¡oh sorpresa!– tal vez la frasecita famosa ni está ni se la espera: ha sido lucubración de comentaristas o exégetas sin escrúpulos.

Lo último que yo puedo decirles es que renieguen de autoridades impuestas por el sistema, supongamos Gandhi o Nelson Mandela (¿tal como están hoy India o Sudáfrica?), Teresa de Calcuta o Luther King (¿tal como están las Iglesias?). Elijan personaje. Elijan obra y lean lo que puedan.

Otro día hablamos de cómo la construcción de personajes es parte fundamental del manejo del invento que se llama (miedo da decirlo) Occidente, Europa, España, democracia, libertad, libertad de expresión, opinión pública, persona o persona humana con sus derechos humanos. De momento, les propongo un ejercicio sobre cuatro autoridades colocándolos en la tertulia de alguno de los medios que manejan conciencias y voluntades: Tele 5, Antena 3, La Sexta, La 4 o La 1 de RTVE. Pienso en los sobrevalorados nombres, con sus citas correspondientes en los altares, de Unamuno, Ortega y Gasset, María Zambrano o Chaves Nogales. ¿Qué aportaron estos a la liberación de los mundos esclavos que conocemos; al compromiso de las ideas, a la liberación de las cadenas del pensamiento? Si me preguntan diría que ¡absolutamente nada!

[1] La doxografía (del griego doxa, ‘parecer’, ‘opinión’) es una rama de la literatura que comprende aquellas obras dedicadas a recoger los puntos de vista de autoridades del pasado sobre filosofía, ciencia y otras humanidades. El término fue acuñado por el alemán Hermann Diels en su Doxographi Graeci (Berlín, 1879). Muchas de las obras de los grandes filósofos griegos no han llegado hasta nosotros; nuestro conocimiento de las mismas depende de autores menores que recogieron fragmentos o paráfrasis de esas obras perdidas. Fundador de la doxografía se considera a Teofrasto (371-289), autor de Opiniones de los físicos. Otro ejemplo clásico de la doxografía griega fue Diógenes Laercio (siglo 3) en Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres.​

[2] A los malditos dedicó Daniel Lebrato A vosotros que sois menos personas que una dilatada y compleja literatura relato en El fantasma de La Glorieta (suplemento literario de La Noticia de Huelva), 24 de noviembre de 1984, edición Félix Morales y J. J. Díaz Trillo.

el sentido del sentido del humor.

No hay peor Zoido que el que no quiere oír
Rafa Iglesias, sentido crítico.

(esperpento, sátira, crítica y mal gusto).

Valle-Inclán llamó a su sentido del humor ‘esperpento’, palabra en el Diccionario desde 1726, revisada en 2014, de origen incierto: persona, cosa o situación grotescas o estrafalarias. La invención de Valle fue designar su estética en su teatro, pero no solo: hay esperpento en La pipa de kif (poesía, 1919), Tirano Banderas o El ruedo ibérico (novelas de 1926 y 27). Don Ramón mismo tenía algo de esperpéntico.

Tiramos de Wikipedia. El esperpento hace su aparición en 1920 con Luces de Bohemia. Esperpento. En la madrileña calle de Álvarez Gato (el callejón del Gato) había un espejo cóncavo y otro convexo que deformaban la figura. Max Estrella, a Don Latino, en la escena 12 de Luces de Bohemia: «Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada. La deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas». Más que un estilo o técnica teatral, el esperpento es una poética. Valle-Inclán, a Gregorio Martínez Sierra, ABC, 7 del 12 del 28: Hay tres modos de representar el mundo: desde abajo, de frente o desde arriba[1]. Desde abajo se ve a los personajes como héroes de condición superior. De frente, como si fuesen nosotros mismos (como en el teatro de Shakespeare). Y desde arriba, como seres inferiores, los dioses se convierten en personajes de sainete; sus precedentes serían Quevedo y Goya.

Otra manera trifásica de ver el humor nos la da la pareja reírse con / reírse de. En reírse con, dos se ríen y de la misma cosa. En reírse de, la parte cómica o humorista se ríe de lo que a la parte humorada no le hace ninguna gracia, sea Agamenón (objeto de la sátira) o su porquero (podría ser de mal gusto). Es el desencuentro que estuvo en la base (nunca en la justificación) de la fobia yihadista contra Salman Rushdie (Versos satánicos, 1988) o Charlie Hebdo[2]. La condena al extremismo asesino no libra al humor de una incoherencia previa: métete con los tuyos o ríete de los tuyos: no de lo mío o con lo mío, porque no le veo la gracia o porque mi cultura o mi religión demandan otro código de conducta, otro sentido del humor. Es también, salvando las distancias, el juicio que nos merecen las bromadas andaluzas sobre catalanes o Cataluña. No van sobre, van contra. Noam Chomsky incluye este uso del humor como mecanismo del poder para desviar la atención y distraer conciencias. Juan Carlos Ortega, en claras palabras, da una visión de lo mismo fácil y directa. Queden con ella y con la segunda parte de La Corte del Rey Bobo, donde me aplico al cuento. Se admiten ideas.

Enlace a Juan Carlos Ortega

Enlace a La Corte del Rey Bobo


[1] En teoría clásica: 1. tragedia y épica, 2. drama y 3. comedia.

[2] Charlie Hebdo. Semanario satírico francés de izquierdas desde 1992. Tomó su nombre de una publicación satírica anterior: Hara-kiri y Hara-kiri hebdo. Su labor fue motivo de juicios, debates por la libertad de expresión, acusaciones de provocaciones a facciones religiosas y atentados; uno de ellos con cócteles Molotov en 2011. El más grave ocurrió el 7 de enero de 2015 en su sede parisina, cuando dos encapuchados asesinaron a doce personas además de herir de gravedad a otras cuatro.


la edad y la rebeldía.

Siguiendo el debate electoral duré hasta el tema de la vivienda. Ahí, Pablo Iglesias exigió que se cumpla la Constitución (esa es su perla; él, que quiso un día romper el candado del régimen del 78) donde dice: “todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”. Yo, que, por mi edad y mi militancia, soy agua de un río que va a desembocar a Podemos, pensé: ¡qué vergüenza!, ¿ni una palabra sobre la distribución y tenencia de la propiedad de la tierra o del suelo? ¿Solo se va a entrar desde la ‘izquierda’ en el debate entre vivienda de alquiler o en propiedad? ¿No hay ocupas? ¿Nadie sin techo? ¿No hay latifundios de suelo urbano como los del campo de la marquesa? Apagué la tele y me fui a lo Quevedo: ¿No ha de haber una izquierda más valiente?

Dos ilustres, que admiro y quiero, evolucionaron, con la edad, hacia la rebeldía: Valle-Inclán y Antonio Machado. Cada uno se alejó y tomó partido lejos del conservadurismo que impregnó al final a su generación del 98. No es mi caso. Caso inverso. Yo, a mi feliz edad, no me he radicalizado en mis ideas: me he quedado más solo que la una. Fue el Pce quien se pasó a la monarquía (Pactos de la Moncloa, 1977) y fue Izquierda Unida (1986) quien abandonó el análisis marxista hasta diluirse en ese azucarillo propagandista de la Constitución que ha acabado siendo una Izquierda Unida Podemos gendarme del Estado del Bienestar (“lo que realmente importa a la gente”), enganchada al carro de la unidad de España y consintiendo un juicio al Procés que en otro tiempo no tan lejano, y por muy de derechas que sea lo del Procés, hubiera movilizado a toda la España roja o progresista.

Se entiende que no votaré y que mi fracaso sea que ninguna sigla reconocible, ninguna petición vía redes sociales rentabilice la abstención crítica: algo frente a tanta estulticia. Nada, nada, al otro lado del río.

Termino por Bécquer: ¡Dios mío, qué solos se quedan los nuestros!

pompi(s). culo.

Álvaro Martín cagando 2018-12-16 at 17.07.01
Álvaro Martín escribiendo el guion para su Zafarrancho Vilima

Como hay lenguaje de catequesis, hay lenguaje de CACUTEPEPIS, acrónimo de caca, culo, teta, peo y pis, picardías de la infancia de las que huye la Iglesia. Eufemismo eclesial y algo cursi es pompis, palabra en español muy posterior a culo (1155) o nalga (1400), como demuestran las Gracias y desgracias del ojo del culo, de Quevedo, desde principios del 17 (1628), reeditadas por Padilla Libros (Sevilla, 1996), con prólogo y notas de Daniel Lebrato, quien se hace pasar por “maestro oculista”.

pompis con ese o sin ese (como bajini o bajinis, nalga o nalgas) (pompi sin ese gana en internet y en Andalucía, 22 a 19) viene del latín pompa y no hay que confundirlo con otro latín pompa, ceremonia, que da pompas fúnebres.

El pompis de pompa procede de una máquina para elevar agua y, de ahí, ruido; la bomba de artillería vendría después. Hay pompas de jabón y antiguamente hacer pompa era ahuecar la falda para sentarse. Una Dissertatio theologica de pompis satanae (Disertación teológica sobre el pompis de Satanás) se publicó en Alemania en pleno siglo 18 (1758). Quien decía pompi no cagaba, hacía popó. Hablen bien, caguen a gusto, lávense con agua de bidé y no se limpien el culo con el diccionario.

gracias

ENLACE a Gracias y desgracias del ojo del culo, en Blogspot

Próximamente, POMPIS en Zafarrancho Vilima (enlace a audios Cadena Ser)


lecciones del 98.

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Calle de la verdad, en Puerto de la Cruz, Tenerife

Hoy, como en 1898, abrir las noticias es llorar. Aparte los sucesos, y su escala por lo macabro, y aparte los deportes y el tiempo, que cultivan una vieja autosuficiencia (si ganaron los míos, si saco el paraguas) y aparte la prensa rosa, que edulcora una aristocracia que parece jamás será aborrecida, no hay noticia “en que poner los ojos que no sea recuerdo de la muerte”, como escribió Quevedo de la patria suya. La prensa solo habla con verbos como acusar, imputar, apelar o impugnar conjugados con sujetos como juez, fiscal, fiscalía o tribunal con complementos como orden o detención en nombre no del pueblo sino del imperio de la ley o de su homóloga la Constitución.

Todo va así desde que el bando nacional se ha apiñado en bloque contra el derecho a decidir de Cataluña, situación comparable con la España del Desastre y de la Generación del 98, cuando españolitos muy españoles tuvieron que asistir a la pérdida de Cuba y Filipinas, las penúltimas colonias (últimas: las que todavía quedan), lo cual removió la patriótica conciencia pero de qué sirvió: la historia siguió su curso por encima de aquella generación que gastó tanto lamento, tanta crítica hipercrítica y tanto “me duele España”. Partidos y personas capaces de pensar con ideas propias pagarán intelectualmente su falta de simpatía con la actualidad y su no sacar lección de lecciones ya aprendidas. Otra palabra muy en la prensa, donde hay tanto delincuente y tanto culpable, es el adjetivo presunto o presunta, de presunción de inocencia. ¡Presunta España!


 

sentido y sensibilidad del arte y la cultura (a propósito del Año Murillo que vive la ciudad de Sevilla)

Año Murillo

Cuanto más antigua y consagrada es la obra de arte, más atraso ético y estético en la persona que la disfruta. Y no porque la humanidad progrese en línea recta y la obra se quede obsoleta o desfasada, sino porque desde el siglo que vivimos (y con las luces que, si quisiésemos, podrían alumbrar nuestro análisis y nuestra perspectiva) menos se justifica que se sigan idolatrando las composturas de las clases dominantes que guardaron para sí las llaves de la vida y al resto dieron dominación, explotación, sufrimiento y muerte que hoy se solapan bajo forma de turismo o ciclo cultural, museo, exposición, concierto o efeméride.

La voracidad de las concejalías y áreas culturales y festivas se ve en la celebración de los centenarios de un nacimiento, el de Murillo, por ejemplo, cuando ¿qué era Bartolomé Esteban Murillo, bebé bautizado el 1 de enero de 1618? Lágrimas, caca, mama y coco. Lo cuenta Quevedo en Pronuncia con sus nombres los trastos y miserias de la vida.

Pronuncia con sus nombres
los trastos y miserias de la vida

La vida empieza en lágrimas y caca,
Luego viene la mu, con mama y coco,
Síguense las viruelas, baba y moco,
Y luego llega el trompo y la matraca.

En creciendo, la amiga y la sonsaca,
Con ella embiste el apetito loco,
En subiendo a mancebo, todo es poco,
Y después la intención peca en bellaca.

Llega a ser hombre, y todo lo trabuca,
Soltero sigue toda Perendeca,
Casado se convierte en mala cuca.

Viejo encanece, arrúgase y se seca,
Llega la muerte, todo lo bazuca,
Y lo que deja paga, y lo que peca.

Francisco de Quevedo y Villegas
El Parnaso español
(1648)
*

dafo: cenizas o polvos enamorados.

Analisis_FODA

Se llama dafo a un organigrama a favor y en contra, ventajas e inconvenientes, de una empresa, institución, proyecto o persona. La gráfica del dafo adopta la forma de una margarita que hubiera que deshojar para adivinar el porvenir. Hoy, más que nunca, mi amiga Dafo está hecha un lío y llena de contradicciones. A favor, tiene la f de fortaleza y la o de oportunidades y, en contra, la d de debilidades y la a de amenazas. Mi amiga Dafo ha sido y es también Foda y Dofa (en inglés, Swot: strengths, weaknesses, opportunities y threats). Sin entrar en más detalles de su nombre, hoy, miércoles 14, Dafo puede elegir entre el Día de los Enamorados o el Miércoles de Ceniza. Si elige el Día de los Enamorados, mi amiga aún pudo escoger entre este 14 de febrero o el día 3 que ya pasó. La clave está en las cigüeñas, a las que se asocia el renacer de la vida y el amor y la natalidad cuando la sangre alteran los días más largos: a Inglaterra tardan más las cigüeñas en regresar. Atiendan, si no, al “por San Blas, las cigüeñas verás”, refrán de experiencia que sitúa entre nosotros todos los 3 de febrero como nuestro auténtico San Valentín. Miércoles de Ceniza, pues, decide Dafo, frente al día de ayer, Martes de Carnaval que encima fue martes y 13 tenido por de mala suerte. La ceniza significa el recuerda, hombre, que te has de morir, que polvo eres. ¿Polvo enamorado? ¡No!, replica airada doña Cuaresma: 40 días de aquí al Domingo de Resurrección sin más polvos que los de Valdés Leal en sus pinturas del Hospital de la Caridad. ¡Veremos!, responde por lo bajini don Carnal el del Libro de Buen Amor (1330‑43). Vencerá doña Primavera y vencerá don Amor pero ¿qué comerá Dafo todos estos días? La Cuaresma de Juan Ruiz admitía pescados en la dieta (ahora llamada mediterránea) pero el pujante vegetarianismo ha extremado sus posturas hasta llegar al ser vegano que excluye cualquier animal de la mesa, de la ropa y de objetos personales: no cuero, no pieles, nada que haya respirado o tenido ojos. La última pregunta se la hace Dafo leyendo a Margarita Yourcenar. Margarita tenía que ser. ¿Acaso, cuando las arrancan, no sufren las lechugas? En lo que queda del siglo 21 la coincidencia entre Enamorados y Ceniza volverá a darse en 2024 y 2029, o sea, piensa Dafo, todavía me puede felicitar lo que él quiera el abuelito y mi novio y yo tendremos los polvos que nos pida el cuerpo. Si es que el idiota y yo seguimos juntos. Les dejamos con Quevedo en Amor constante más allá de la muerte:

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera:
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,
su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
polvo serán, mas polvo enamorado.


/ a Javiero /

breve historia de un cuadro.

óleo de Rafael Moya

Quedamos un miércoles de noviembre. Con el cambio de horario al de invierno, yo había vuelto a Sevilla tras medio año en Sanlúcar de Barrameda. Mediodía en los veladores al sol del bar La Espumosa, Marqués del Nervión, 116. Nos echamos un par de cruzcampos heladas y unas manzanillas. Rafael me había dado, en su bolsa, su regalo sorpresa: un óleo 20 x 20 cm, algo más con su marco plateado. Allí estaba la curvatura del círculo, cuadratura también: una cara‑culo o un culo‑cara donde la nariz era el ojete en la instantánea de un peíto (palabra de Rafael); una lengua pintada y femenina por boca, lentes quevedos, mostacho y perilla en circunferencia con ojos de mujer: todo intencionadamente ambiguo. También yo estoy en el cuadro: me pasa por mi cráneo pelado y por mis gafitas redondas: Lebrato y Quevedo, macho y hembra, escatología y placer, todo allí. De La Espumosa, nos fuimos a comer a Trashumante en Juan de Mata Carriazo, 4, San Bernardo. Ravioli, canelón de puerro, presa ibérica, revuelto de morcilla, ensaladilla de pulpo, tinto Entrechuelos de la Tierra de Cádiz, 2 cañas y un agua grande más chupito de la casa: 49,60 en total. La sobremesa la hicimos en el Bar Nuria, todo un clásico. Le tocaba pagar a Rafael: ¿Qué quieres tomar? –Tónica, empecé a decir con intención de “con mucho hielo y limón”, pero Rafael se anticipó: –Con ginebra. Me dejé llevar (no frecuento el género) y nos pusimos ciegos de gintónics a base de Bombay Sapphire, Nordic, bayas de enebro, lima, cardamomo: un experto mi primo en una especialidad que yo no le conocía, y nos pusimos tanto que, a la hora de irnos, ya pagamos a medias. Pasaban las ocho de la tarde noche; como sobremesa, ya estaba bien. Nos sonaban los teléfonos, de nuestras respectivas, y había que coger las bicis sin que se notara nuestro estado ‘positivo’. Rafael vive al lado del Nuria pero yo tenía que volver hasta San Lorenzo de modo que él, preocupado y maternal, me hizo darle un toque en cuanto llegara a casa. La foto whatsapp, yo en mi portal, fue a las 20:30 de aquel miércoles 8 de noviembre, hace justo una semana. Hoy día 15 el ojo de Rafael descansa en paz en su sitio natural, la librería Padilla de Sevilla, Trajano, 18, donde en 1996 vio luz de imprenta la primera edición de las Gracias y desgracias del ojo del culo de don Francisco de Quevedo, edición que Padilla tuvo la feliz idea de encomendar a Daniel Lebrato, maestro oculista. Lo que sigue en fotos es la secuencia de los diferentes sitios que ha ido buscando el cuadrito hasta acabar en Padilla empezando por la taza del váter, y ahí en diálogo con el bidé, que uno es muy limpio; luego en el salón, primero en coloquio con Monstruo, de Buly, mi mascota, después con Toro Grafito, de Aitor Lara, y por último en el escaparate de Padilla donde, entre libros, se le ve al cuadro tan a gusto. # Me falta añadir que Rafael es doctor y que el Ojo del culo debe su éxito, en gran parte, a colegios y simposios médicos, particularmente de medicina interna, que entre sí el libro se lo regalan o usan como objeto de protocolo. También, que a la mitad de este viaje que dura ya veinte años, la moraleja del culo se cebó con el mío, que me vi operado de cáncer de colon y desde entonces cuido mi tercer ojo con especial cariño. Pueden leerlo en De colon a columna junto al corto Hablando en fermo (como si fuera en serio, de 1:13 minutos). Gracias, y no desgracias, a Padilla Libros y a Rafael Moya Santana.

Daniel Lebrato, 15/11/2017.


enlaces:  fotos del cuadro de RM,
De colon a columnallámenle poesía,
Hablando en fermo, se supone película.


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Rafael Moya Oja del culo 12

la pared.

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Entre el clavel y la espada (1939‑40), de Rafael Alberti, nos trae un eco de entre la espada y la pared. pared, en inglés the wall, el muro, de Pink Floid (1979) y de Wall Street.

Una pared une y separa a los amantes en la Fábula de Píramo y Tisbe, romance de Luis de Góngora (1618). La pared es canción de Bambino (Utrera 1940‑99); Entre la espada y la pared, de Fito & Fitipaldis.

entre la espada y la pared (446.000 resultados en Google) significa que, hagas lo que hagas, lo tienes crudo, y viene de cuando los espadachines se batían el sable, que algo tiene que ver con el machete y con a machetazos.

poner pies en pared (1.590G) o pie, en singular (5.650G), es tenacidad, insistir con empeño, de cuando los muchachos se retaban a trepar con soga por una pared, a ver quién llegaba más alto. Lo cuenta Ludaico Duver, quien nos trae esta cita de Quevedo en Cuento de cuentos (1626): Poner pies en pared no sirve de nada; yo lo he probado viéndome en trabajos, como oía decir: No hay sino poner pies en pared; y sólo sirve de trepar, o dar de cogote.

Figuradamente, las paredes hablan [lo que la gente calla]. Antes, tenemos las paredes han oídos y los montes ojos / las paredes tienen orejas y oídos / las paredes oyen (51.000G): frase proverbial que recomienda cautela cuando se trata algún secreto. las paredes oyen está en Gonzalo Correas, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627). Y en La Celestina (1499): Callemos, que á la puerta estamos e, como dizen, las paredes han oydos. Y en el Quijote (1615) 2,48, en boca de doña Rodríguez, quien después de poner de vuelta y media a Altisidora y a la duquesa, suelta esta retención: Quiero callar, que se suelen decir que las paredes tienen oídos. Y en Las paredes oyen, comedia famosa de Juan Ruiz de Alarcón (1628).

Antítesis de las paredes oyen serían más sordo que / sordo como una tapia y las paredes hablan (234.000G); hablan, y de qué manera, desde los grafitis.

Este “machete al machote” (13.800G), escrito en versión vasco taquigráfica (76G), está en las paredes de Bajo de Guía, Sanlúcar, Cádiz, donde no es raro este tipo de feminismo pinturero.

machete al machote 20170612

enlaces:
Fábula de Píramo y Tisbe
La pared,
de Bambino

 

las armas y las letras | apuntes sobre el tiempo y la literatura.

En 1969 Paco Ibáñez sabía que su público, antifranquista y en París, percibiría Las propiedades que el dinero ha y Poderoso caballero es don dinero como canciones poco menos que revolucionarias. Lo que no sabemos es si sabía que estaba sacando de contexto y de intención al Arcipreste y a Quevedo, quienes, tras la sátira, defendían valores feudales contra la economía de nuevo cuño, la que acuñaba moneda. Estamos manejando tres épocas: España, de 1330[1] a 1648[2]; Francia y Europa, desde 1789 en adelante, y otra vez España en años de cantautores y cantantes como Paco Ibáñez.

En 1605 en su célebre discurso sobre las armas y las letras, don Quijote, primero, llama letras al derecho[3] (y no a la literatura, como ya se hace en Europa desde 1528 por lo menos, fecha de El cortesano de Baltasar Castiglione[4]) y, luego, las pone por debajo o inferiores a las armas, que “tienen por objeto y fin la paz”[5], dice. Cuando desde 1516, fecha de publicación de Utopía de Tomás Moro, el humanismo europeo concibe el pacifismo y las ideas anti bélicas. Y no digamos en 2017, después de la bomba atómica (1945) y habiendo en el mundo movimientos por la paz y el desarme (desde 1949) y países no alineados (desde 1961). Mantener hoy ministerios de guerra disfrazados de defensa y seguir contado que el ejército es la garantía de la paz no deja de ser una opción ideológica de la que Cándido en la asamblea, de J.J. Díaz Trillo, es la penúltima degustación.

Ya puestos, nos quedamos con los Borges y Vargas Llosa, solemnes reaccionarios que en su literatura no han hecho proselitismo perceptible; también con Juan Ruiz y con don Francisco de Quevedo: ellos, ante el capitalismo que veían venir y, nosotros, de vuelta de él. Sincronía y diacronía, entre utopía y propaganda, hay que elegir.

[1] Libro de buen amor, de Juan Ruiz Arcipreste de Hita.

[2] El parnaso español, de Francisco de Quevedo.

[3] Don Quijote habla de letras y letrados cuyo fin es “poner en su punto la justicia distributiva” y “hacer que las buenas leyes se guarden”.

[4] Nerea Campos Godoy, Las armas y las letras como tópico literario.

[5] Discurso sobre las armas y las letras, Quijote 1:37.


40 años y un día.

40 AÑOS Y UN DÍA

Nel mezzo del cammin della nostra vita
(Dante, Divina Comedia)

El número es redondo y llama a citas,
a tópicos y a inevitables comparaciones;
también, a anuncios célebres.
Conviene disponer sobre la mesa
los naipes de la edad sin hacer trampa
o sin que se note mucho. Caras. Nombres.
Secretos de rodaje. Tomas falsas.
Manías añadidas a las que ya teníamos.
Hay quien pone además sobre el tapete
su juego de llaves y el móvil de la empresa.
Hojas del calendario, sin buscarlas.
Cosas que recordar, porque se olvidan.
Álbum de fotos, a ver, ahí estuvimos.
A mitad del camino de nuestra vida.

A mitad del camino de nuestra vida
es un don la vida cuando la vida es buena.
El hijo se hace el padre. Infancia y juventud,
quién lo diría, diría Quevedo.
Achaques de vejez, quién los espera,
diría don Juan. Es tu hora medieval
entre un pasado ya clásico ‑tú, el niño
de los zapatos nuevos‑ y un mundo nuevo.
Salud, dinero y amor o las tres vías
sublimes a lo San Juan o las terrestres
como un Miguel Hernández con tres heridas.
Tú eliges. El juego es solitario aunque
dependes y depende. Se rueda.
Tendrás que barajar. Suena My way.

(1978‑2018)

Daniel Lebrato [LISTA DE ESPERA] ­