el olvido que seremos.

Ya somos el olvido que seremos es verso atribuido a Jorge Luis Borges (1899-1986), endecasílabo que abre un soneto titulado Aquí. Hoy (como título, desmejora), no incluido en las Completas y considerado apócrifo por María Kodama.

Ya somos el olvido que seremos,
el polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres, y que no veremos.
Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los triunfos de la muerte, y las endechas.
No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo,
esta meditación es un consuelo.

Cuando el 25 de agosto de 1987 el médico colombiano Héctor Abad Gómez muere asesinado por paramilitares en el centro de Medellín, su hijo, el escritor Héctor Abad Faciolince, encuentra, en uno de sus bolsillos, este soneto copiado a mano por el doctor y firmado JLB. El poema se convirtió en epitafio de la tumba del padre, y en noviembre de ese mismo año, el escritor lo publicó en el dominical de El Espectador, atribuyéndolo a Borges. Veinte años más tarde, Héctor Abad Faciolince escribe un libro sobre su padre titulado El olvido que seremos, en el que incluye el soneto. Y con el éxito de la obra, surge la polémica: la invención del soneto, la invención de la autoría, la invención del hallazgo en el bolsillo del padre. Abad Faciolince lo cuenta en la página Letras Libres, artículo que él titula Un poema en el bolsillo, y en el capítulo 42 de la novela autobiográfica El olvido que seremos:

«Todos estamos condenados al polvo y al olvido. Sobrevivimos por unos frágiles años, todavía, después de muertos, en la memoria de otros, pero también esa memoria personal, con cada instante que pasa, está siempre más cerca de desaparecer. Los libros son un simulacro de recuerdo, una prótesis para recordar, un intento desesperado por hacer un poco más perdurable lo que es irremediablemente finito. Todas esas personas con las que está tejida la trama más entrañable de mi memoria, todas esas presencias que fueron mi infancia y mi juventud, o ya desaparecieron y son solo fantasmas, o vamos camino de desaparecer, y somos proyectos de espectros que todavía se mueven por el mundo. En breve todas estas personas de carne y hueso, todos estos amigos y parientes a quienes tanto quiero, todos esos enemigos que devotamente me odian, no serán más reales que cualquier personaje de ficción, y tendrán su misma consistencia fantasmal de evocaciones y espectros, y eso en el mejor de los casos, pues de la mayoría de ellos no quedará sino un puñado de polvo y la inscripción de una lápida cuyas letras se irán borrando en el cementerio. Visto en perspectiva, como el tiempo del recuerdo vivido es tan corto, si juzgamos sabiamente, ya somos el olvido que seremos, como decía Borges. Para él este olvido y ese polvo elemental en el que nos convertiremos eran un consuelo bajo el indiferente azul del cielo. Si el cielo, como parece, es indiferente a todas nuestras alegrías y a todas nuestras desgracias, si al universo le tiene sin cuidado que existan hombres o no, volver a integrarnos a la nada de la que vinimos es, sí, la peor desgracia, pero al mismo tiempo, también, el mayor alivio y el único descanso, pues ya no sufriremos con la tragedia, que es la conciencia del dolor y de la muerte de las personas que amamos.»


ENLACE a Letras Libres, Un poema en el bolsillo


Ya somos el olvido que seremos,
el polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres, y que no veremos.
Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los triunfos de la muerte, y las endechas.
No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo,
esta meditación es un consuelo.


ÚLTIMO TÍTULO PUBLICADO:

FEDRO, doce POEMAS (edit.) José Antonio Moreno Jurado


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