Etiqueta: educación

el ambigú de las palabras más bonitas y más feas (para uso escolar).

Caca maraca

Identificamos la clase (social, política o ideológica) de una persona por su lenguaje. Dentro del lenguaje, hay una antigua diatriba entre el bien hablar y el mal hablar, entre el eufemismo y el vulgarismo, entre la ponderación o la degradación. Y todo se fragua en la tierna edad de la infancia. Es muy importante que los niños y niñas que queramos bien educar escapen de ese maniqueísmo que en el fondo no es más que una distribución de clases: tú hablarás por aquí, tú hablarás por allá.

Como las palabras no son ni buenas ni malas, que todo depende de intención y situación, proponemos, por si les sirve, un ejercicio didáctico para ejercer con un grupo de menores (de entre 5 y 10 años) sin que padres ni madres tengan derecho a intervenir. [eLTeNDeDeRo] lo llama EL AMBIGÚ DE LAS PALABRAS, pero cada quien que lo llame como mejor le parezca. La técnica es la del cuenta cuentos. Se monta en una clase o en donde se tenga un espacio adecuado; el ambigú dirigiendo y el grupo alrededor. Se desarrolla en tres tiempos: la casa, el cole y el parque. Puede durar según se anime el grupo a intervenir y según vaya midiendo el ambigú.


EL AMBIGÚ DE LAS PALABRAS
a las criaturas con las palabras más bonitas y más feas

EL AMBIGÚ: ¿Todas las palabras son igual de bonitas o de feas? A ver, vamos a ver, ¿cuáles son para vosotros las palabras más bonitas desde por la mañana? (Que cada uno piense una, dos, tres palabras, las más bonitas que le parezcan. El ambigú hace un sondeo y se las ingenia para que las más bonitas sean las palabras de proximidad, de contacto y de familia.) Ninguna más bonita que mamá, papá, pero también necesitáis las palabras pipí y caca, ¿verdad que sí?

(Pausa y cambio de escenario: en el colegio.) Luego, en el colegio, las palabras más bonitas son, ¿cuáles son las palabras más bonitas en el cole? No vale decir recreo ni desayuno. (Aunque también podría incluirlas. Vuelve a preguntarle al grupo.) ¿La palabra seño?, ¿la palabra compa de mesa o de pupitre? Aquí vemos ese niño o esa niña que en el colegio se ve que se llama, oh magia y maravilla, igual, igual que yo, igual que tú. (Pregunta al grupo por nombres repetidos.) Ya hemos descubierto los nombres compuestos, los apellidos para qué sirven: para ser cada uno, para ser solos y para ser juntos.

(Pausa y cambio de escenario: por la tarde, en el parque.) A ver, palabras bonitas que se aprenden en el parque por la tarde o en la calle o en las fiestas de cumpleaños o cuando os llevan al cine. (Vuelve a preguntar al grupo. Se las ingeniará para que triunfen palabras de más edad y de amistad, que triunfen los nombres de las cosas y la palabra amiga, amigo. Cambio de escenario, puede ser otra vez el colegio.) A veces los mayores os riñen: habla bien, que eso no se dice. Y debéis hacerles caso pero hoy no, para esta clase de bien hablar tenéis permiso. (Que digan ahora las palabras más feas, las palabras prohibidas con permiso del ambigú, quien les irá diciendo ‑si puede‑ cómo mejor se dicen.)

Bueno, ya habéis visto que las palabras feas no eran tan feas y ya veréis también que no siempre las palabras bonitas os las dicen porque sean bonitas. Que te digan guapa no porque seas guapa, sino una fresca. O que te digan chulo porque eres un fresco y un abusón. En fin, coged las palabras que más os gusten como un pantalón o como una falda, como una camisa o como un pijama. Coged las palabras que mejor os vistan. Las palabras, dijo un señor que se llamaba Antonio Machado, son como las monedas del alma (fuerza la pregunta). ¿Monedas del alma? ¿Alguien tiene una hucha? ¿Unos euritos? Pues el alma es como una hucha o un monedero o algo que se guarda en el bolsillo para gastárnoslo en lo que más nos guste:

Moneda que está en la mano
quizá se deba guardar.
La monedita del alma
se pierde si no se da.

(El grupo a coro o por voces puede repetir la copla hasta aprendérsela.) Ya sabéis por qué, si vais juntando palabras y palabras, tendréis un tesoro. Las palabras bonitas, para repetirlas y regalarlas y, las palabras feas, para no tenerles miedo y para no callaros nunca ante la injusticia. ¡Ya somos ricos sin hacernos ricos!


 

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crítica a la crítica de costumbres.

Titánic
la juventud, a bordo del Titánic

Una rara idea de esta vida me impide criticar a quienes me vienen detrás, después de tanto tiempo que he tenido yo, el profesor (y mi generación de profesores y maestros, de periodistas y políticos, y filósofos y científicos, y escritores y lectores, y revolucionarios y progresistas, y artistas y gente culta, dicho sea en masculino y femenino), para educar o conformar, en el sentido de dar forma, y ni hemos educado ni hemos conformado nada.

A mi generación, pues, esa es mi cuenta y mi reproche, que es la que sigue haciendo el ridículo. Ridícula, la exaltación de la generación de Ortega y Gasset o Manuel Chaves Nogales. Ridícula, la exaltación del exilio español, gente bien que dijo a la República ahí te quedas y hoy pasa por patriota. Ridícula, la exaltación de la República incapaz de abolir el ejército que se levantaría contra ella y, ridícula, esta España que aún no ha enterrado a Franco ni desenterrado a gente buena que sigue por las cunetas. Ridículos y amañados, los libros de texto que inculcamos a nuestra chavalería en clase, sombras plagadas de mentiras disfrazadas de cultura.

Ridícula, la Transición del 78 en España, del 89 en el mundo, y quienes saludaron la caída del Muro de Berlín y ahora en su muro de Facebook lamentan la deriva de la historia reciente. Todo, todo, menos nombrar al Imperio por su nombre. Qué fácil decir sociedad, mundo en que vivimos, jóvenes, juventud, costumbres, como si quienes hoy pasamos de los sesenta no fuésemos, al fin, padres y madres, cristales o espejos donde una generación se hizo y se deshizo.

Ahora que no hay grandes partidos comunistas (¡qué larga la sombra del anticomunismo!), yo sigo nombrando al capitalismo por su nombre y me sigo cagando en sus muertos y en sus vivos. (“¡Son sus valores, estúpido!”) Aunque capitalista sea mi cuenta en Santander y mi Visa Máster Card.

La joven tripulación, con capitanes profesorado como nosotres (incapaces ni de poner las vocales a la altura de los tiempos), la juventud, o sea, milagro no nos salga terrorista ni haya prendido fuego al mundo que le hemos dejado en herencia. Milagroso, quien, de uno en uno, se salve del naufragio.


de infancia y confesiones y libertad de expresión.

Chaplin_The_Kid con poli
Charlie Chaplin, The Kid (El Niño) (1921)

Grabando yo mi corto La entrevista (3:33), se me acercó un chiquillo en bicicleta, que resultó ser, por el nombre y por el parecido, hijo de un amigo que trabaja en los bares. Inmediatamente pasé yo a ser el entrevistador y, el niño, el entrevistado. Lo cuento porque grabar con menores y divulgarlo es asunto delicado por los derechos de imagen. Esta fue la carta que, otorgado el permiso y lanzado el estreno, envié yo a su padre, con el cartel de la peli: El cuarto de estudio del niño tendrá muy pocas cosas del gremio del papel y por eso yo quiero que él guarde, como el póster de su ídolo o como la camiseta de su equipo, ese recuerdo de la película que hicimos juntos. No es que nos vayan a dar el Óscar de Hollywood, pero hice y mandé imprimir el cartel antes que el papel se extinga como se está extinguiendo el plástico. Consideradlo una foto de los bisabuelos o la tarjeta recuerdo de la primera comunión. Fin de la carta.

Sobre los móviles o celulares, y aunque todavía los colegios anden prohibiendo el dispositivo móvil del alumnado, en las futuras mochilas escolares no habrá libros de texto (que pesan un taco y arrasan los árboles) y habrá, en cambio, una pantalla digital donde harán sus deberes y consultarán sus dudas y seguirán sus clases. En colegios de países muy avanzados ya no imparten tanto la caligrafía (cuyo sitio es el papel), sino dactilografía (mecanografía moderna) y dictadografía, dictado por voz. Por eso, además de su español natural, hay que enseñarles a pronunciar el español estándar o internacional (el que se decía se hablaba por la gente muy fina).

Sobre imágenes de menores, yo añadiría: Publicad solo lo imprescindible pero tampoco os preocupéis en demasía. Un desaprensivo puede estar ahora copiando y pegando cualquier foto de nuestro perfil y foto tratarnos como protagonistas de un porno o miembros de una célula yihadista. Lo mejor es no alucinar demasiado y, al final, si es la Infanta de España, bien que nos la ponen en primera en todos los telediarios sin tirita ni pixelado en los ojos.

Y en cuanto a peligros que asedian la educación de la infancia, tanto como lo que ven o enseñan por pantalla en móviles o celulares, maleduca la programación de la tele, el fútbol, los toros o las fiestas populares, o la música zumba o reguetona que ilustra los tímpanos de padres y madres en gimnasios y sitios de alterne.

Dejo a ustedes con Carta a una guardería, estado de la cuestión a fecha febrero de 2016. Lo que ahí pasó y se dice, puede seguir pasando y diciéndose. Hay mucha hipocresía entre familia, mucho por despejar y combatir el miedo que nos quieren meter en el cuerpo en la España de Valtònic y Willy Toledo, antes fueron las del Coño Insumiso o la revista TeVeo, Títeres desde abajo o Alfredo Krahe. La lista de Víctimas de la libertad de expresión en el país de los demócratas, la España constitucional, es de risa si no fuese de pena.

Infancia y confesiones, de Jaime Gil de Biedma, por Isidre Martínez Marzo

–Enlace a La entrevista (3:33)

de intrusos e intrusismos | el profesorado y las tic.

*Intrusismos 1(vídeo 3:36)

Con la polémica de los másteres y doctorados, todo el mundo sabe, desde el telediario, que internet sirve de policía y juez para combatir el copia y pega y más destaca la obsolescencia del profesorado en tecnologías que son bastante viejas.

Aunque en colegios e institutos se fueron implantando aulas informatizadas y pizarras electrónicas bajo control profesor, al alumnado se le prohibió usar su tecnología personal, pc portátil o teléfono inteligente. Caso real, curso 2005. El día que el profesor Lebrato llegó al instituto de bachillerato Talicual, aquel Departamento de Lengua prohibía a su alumnado ¡presentar trabajos a máquina!, cuando ya las Olivetti habían desaparecido de las casas y no había más máquina de escribir que pc de sobremesa más impresora; más internet también, de donde el profesorado (que empezaba a preparar sus clases con ayuda de Wikipedia) temía que su alumnado copiara o copiase sus trabajos.

Para que se hagan una idea, El Rincón del Vago, estaba desde 1998. En 2007 empezó a extenderse el uso del teléfono inteligente o smartphone. Y al curso en curso, 2018, estudiantes que ingresan en secundaria (con 12 años) no han conocido más inteligencia artificial que la del móvil y quienes acceden al bachiller llevan desde primaria (con 6 años), bajo el dominio y la querencia de su ordenador de bolsillo.

El Profesor Lebrato les propone, como clase piloto, una que llama Intrusismos 1, que une lo que estamos hablando con lo que tendríamos que hablar. Es intrusismo esa palabra que más allá del neologismo y del tecnicismo, sumando barbarismo, se ha colado de polizón en la lengua de don Quijote, que ve pajaritos. Y Sancho Panza, en plan castizo, corrige a su señor. Empezamos por las palabras *blog, *muro (de Facebook), *post y *podcast.

blog debería ser bloc (bloc de notas, bloc del cole).

muro (de Facebook) debería ser mural o tablón.

post debería ser nota, apunte, comentario o artículo (entrada, en todo caso).

podcast debería desaparecer para que siguieran audio y vídeo (en diferido o a la demanda) o, aprovechando que *post quedaría libre, llamar al *podcast post, de ‘puesto’ y de ‘después’ (hasta poscast, sería preferible).

Si quieren, Intrusismos 1, la clase, está grabada como para un curso de bachillerato a distancia de apenas 3 minutos y medio y se puede simplemente escuchar mientras se hace otra cosa. Si están de acuerdo, pásenlo por ahí. A ver si, aunque tarde, hacemos algo.

□ enlace a vídeo intrusismos 1 (3:36)

□enlace a etiqueta ‘tecnología’ en [eLTeNDeDeRo]Neologismos y tecnicismos por un tuboNeologismos y nuevas tecnologías

análisis de la Universidad.

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pervivencia de un mundo medieval

Desde el Plan Bolonia, en lo que llamamos Universidad se cruzan dos mundos que no tienen nada que ver. Un mundo de empresa privada, condenado a estar a la última, competitivo y en vanguardia, y un mundo funcionario de raíz medieval que reproduce categorías vitalicias de posesión, propiedad, ocupación y territorio: el aspirante toma posesión de una cátedra (silla o sillón) que pasa a ser de su propiedad; esa plaza la administra mediante profesores agregados y desde allí ejerce el control de departamento y planes de estudio, ese es su territorio. Antes, las universidades se repartían por especialidad, órdenes religiosas o rivalidad en cortes entre municipios. Modernamente, ha cundido el ninguna provincia sin universidad, hasta haber más universidades que provincias: 82 (50 públicas; 32 privadas). Como ustedes comprenderán, cantidad no es calidad, y se ha perdido el prestigio de ser licenciado por Salamanca, por Valladolid, por Barcelona, Valencia o Santiago de Compostela, Sevilla o Granada. Claro que las nuevas universidades, públicas o privadas, podrían venir con otras bases no medievalizantes, pero la verdad es que no. La Rey Juan Carlos (fundada en 1996) es pública y ya ven nomenclatura, organigrama y comportamiento: catedrático, asociado, titular, interino, colaborador, contratado o visitante (masculino o femenino) siguen siendo marcas de departamento o línea docente. Si eso no es territorialidad, que venga Fray Luis de León y lo vea.

entre lo público y lo privado

La segunda confusión sería la intencionada mezcla entre lo público y lo privado. Lo público, porque el Estado insiste en seguir siendo Estado del Bienestar donde impera (como un derecho en el Estado de Derecho) el derecho a la “igualdad de oportunidades”, caca maraca que cuenta con la complicidad de estudiantes y familias de estudiantes que, mediante becas y subvenciones, consiguen grado o título para montársela por la privada en despachos, bufetes o consultas particulares. Paradójicamente, y aunque acusada de ser fruto podrido de la privatización, la universidad privada (siete de ellas, confesionales católicas) tiene que parecernos mejor por cuanto no nos cuesta el dinero a través de los Presupuestos del Estado.

investigación, ¿para qué o para quién?

La tercera gran zona de sombra la pone la I+D o la I+D+i, o como lo quieran llamar. Nada evita que investigación financiada o alcanzada en o por la universidad pública vaya a parar a Bayer o BMW. Las becas y ayudas o subvenciones no firman contrato de fidelidad (lo que sí, un futbolista con su equipo) y mi compromiso con el Estado, como estudiante y como profesional, dura hasta que una empresa me aumente el sueldo o compre mi patente. Dicho en cubano, sería como estudiar medicina gratis en la Universidad Pública de la Habana y forrarte después abriendo consulta de lujo en Miami. En España, se da idéntico gusaneo.

Los males de la universidad española, escándalo más o menos, son los males del fragmento social que de ella se beneficia, no digamos toda la sociedad (obreros de Bellavista, pescadores de Sanlúcar, aparadoras de Valverde). La generación Podemos, muy universitaria, no ataca a la universidad porque es parte de ella. Le trae más cuenta separar las manzanas podridas: Cifuentes, Casado, Montón y lo que venga, que vendrá. ¿No se dan cuenta que cuando un objeto multiplica su valor o se exige para el triunfo social, está servido el fraude, el tráfico ilegal? ¿Por qué creen que se roba dinero? Pues ahora pasa con los másters o trabajos de postgrado, con las tesis o con lo que absurda o exageradamente se pida a las criaturas para entrar a un trabajo o a un puesto de relieve. Cifuentes, Casado o Montón, las tres personas de la Rey Juan Carlos, ¿de verdad esperaban ustedes que fuesen mágister en algo? ¿Esperaban que esos currículos hinchados por la competitividad a la moda de la empresa privada generaran una tesis, una opinión, un hallazgo, una luz para la humanidad? No se lo cree nadie. Lo que habría que cuestionar es Bolonia y la Universidad como institución, el Estado de cosas y las cosas del Estado. No lo harán Pablo Echenique ni Pablo Iglesias, ni Errejón ni Monedero; no lo hará Izquierda Unida. No pondrán en duda la Universidad. Pero la Universidad, como Cartago, ha que ser destruida para que otra cosa (ya no medieval ni vendida al capitalismo) nazca o renazca de sus cenizas.

–enlace a cuadro de grados y posgrados

cuadro de grados y postgrados en la universidad española.

estructura-universitaria

En la España del Plan Bolonia aprobado el 29 de octubre de 2007 (etapa Psoe con Rodríguez Zapatero), una vez terminada la carrera se pueden adquirir tres titulaciones más: curso postgrado, máster y doctorado. Por cada modalidad se entiende curso, grado y título y, al doctorado, tesis.

El grado o licenciatura se adquiere tras cursar una carrera de 3 o 4 años lectivos (de 180 a 240 créditos europeos). Por encima, y con posgrado máster incluido, están odontología y veterinaria (300 créditos); arquitectura y farmacia (343), medicina (360, 6 años lectivos). El posgrado: curso postgrado, mínimo 150 horas lectivas. máster o magíster o maestría, del latín magister, dura de 60 a 120 créditos, de 1 a 2 años lectivos. hacer un máster. ser un máster o un magíster o ser una máster o una magíster. doctorado es el grado académico máximo concedido por la universidad o escuelas técnicas superiores y se alcanza tras cursar y un conjunto de asignaturas que una vez aprobadas dan acceso a la investigación que va a dar a una tesis defendida ante un tribunal, la tesis doctoral. Hasta aquí, las titulaciones. Luego vienen las salidas profesionales a las que se accede por contrato, en la empresa privada, o por oposición para acceso a la empresa pública, cuerpos u organismos del Estado.


 

la bola de cristal y los dispositivos móviles dentro de la escuela y para estudiar.

retrete como bola de cristal

maneras de ver el mundo hay dos, hacia atrás y hacia alante. esto ha sido siempre así. hacia atrás es la mirada de la cultura, de lo cultivado y que se cultiva. la cultura es siempre conservadora (aun la que se considere a sí misma como muy rompedora, revolucionaria o desobediente) porque, por la cultura, optan personas que al presente (en un presente determinado) viven de un cuento y quieren seguir viviendo de él.

la mirada de futuro, en cambio, incluso la que proceda de la persona más reaccionaria, es siempre revolucionaria o de cambio porque por muy facha o conservadora que sea esa persona, su mirada es, cuando menos, un aviso o un anticipo de lo que nos vamos a encontrar. yo la llamo la bola de cristal (por esa como pecera iluminada donde la pitonisa de barraca o de tugurio leía el porvenir). hace tiempo soy no culto (inculto no lo puedo ser) y, sin ser pitonisa, eso no, consulto la bola de cristal continuamente.

esa mirada al futuro me ha dicho cosas que ustedes pueden saber. no habrá corridas de toros porque no se consentirá el maltrato animal. habrá derecho a decidir por pueblos o comunidades porque en la aldea global lo que no habrá serán fronteras ni onus ni estados como hay ahora. tampoco habrá oenegés, hijas de un tiempo que cambió la cáritas por caridades semejantes.

hoy, al preguntarle a mi bolita de cristal, que es la de ustedes, me sale un futuro escolar sin libros de texto y sin mochilas donde todo se hará por lo que hoy llamamos terminales o dispositivos móviles. francia y macron prohibiendo los móviles en la enseñanza son el pasado, están muertos de muerte natural.

un profesorado al frente de lo que usan y está en los hábitos de su alumnado, sería un profesorado punta y de vanguardia y, en todo caso, corrigiendo fallos y riesgos que indudablemente trae consigo todo lo novedoso.

ya les pasó a los clérigos que vieron la invención de la imprenta como un invento del demonio. ¿para qué estamos el mester de clerecía?, se preguntaban los muy espabilados frailes guardianes de la cultura.