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Lo que no es tragedia es esperpento.

Hombre de capa con sombrero y caña de paseo Foto Irina Soriano 5
Daniel Lebrato como álamo talado en la Alameda de Hércules de Sevilla. Foto Irina Soriano.

Todo el mundo sabe, menos el yihadista o el mártir, que la muerte es conversación de los vivos, no de los muertos (ni con permiso de halloween). Volver a Valle‑Inclán, junto a Rubén y a Bradomín en la escena catorce de Luces de bohemia, es, quizá, recuperar la lucidez en esta España triste que ni acierta en lo que hay que enterrar ni en dar vida a las nuevas ideas. Y tan patética es la noticia del artista que la emprende a palomas de la paz sobre la tumba de Franco, como la puesta en escena de una niña de trece años que el establecimiento quiere hoy infanta y mañana reina, y justo el mismo día o víspera de lo que nadie sabe cómo llamar: si jálogüin o jalogüín, si todos los santos, los santos o los fieles difuntos.

El caso es que nos vamos como se fueron antes quienes quisimos. Y el caso es (como Moisés o el profeta Daniel, que no conocieron la tierra prometida ni el final del cautiverio) que siempre nos quedamos a las puertas de algo o pudiendo haber hecho otra cosa o pendientes de alguna conversación, compañero del alma, compañero.

Entonces, Zacarías el borracho viene y la clava, cierra y acierta: no queda más que el espectáculo y, mientras haya una luz, soñaremos que hay también alguna salida contra la estulticia programada, Infanta o Franco o su pintor. A esa luz entre Max Estrella y Rubén, entre Rubén y Bradomín, diremos con Zacarías: ¡Cráneo privilegiado!

/ a J.J. Díaz Trillo /


Vídeo Halloween alusivo (5:30)


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luces de bohemia y de noviembre.

bululú y florisel
Teatro La Paz, Valverde del Camino,  28 de mayo 1986. 

Valle-Inclán, ciego y bululú, entra en escena
de la mano de Florisel (paje Javier Lebrato)


[eLTeNDeDeRo] deja a ustedes con el último corto del ciclo de chiringuitos a pie de playa: El corazón del Pirata (en playa Montijo, entre Chipiona y Sanlúcar). Y el primer corto nacido del frío: Halloween. Sospecha uno que los calendarios los carga el trabajo, esa maldición, y que las fiestas son solo una trampa, un disimule. No hemos salido del esperpento; si acaso, nos escapamos también con Luces de bohemia.


Ramón María del Valle‑Inclán. Luces de bohemia (1920 y 24) escena 14 y penúltima. Diálogo de Rubén Darío y el Marqués de Bradomín. La escena en un patio en el cementerio del Este. La tarde fría. El viento adusto. La luz de la tarde, sobre los muros de lápidas, tiene una aridez agresiva.

RUBÉN: ¡Es pavorosamente significativo que al cabo de tantos años nos hayamos encontrado en un cementerio!

EL MARQUÉS: En el Campo Santo. Bajo ese nombre adquiere una significación distinta nuestro encuentro, querido Rubén.

RUBÉN: Es verdad. Ni cementerio ni necrópolis. Son nombres de una frialdad triste y horrible, como estudiar Gramática. Marqués, ¿qué emoción tiene para usted necrópolis?

EL MARQUÉS: La de una pedantería académica.

RUBÉN: Necrópolis, para mí es como el fin de todo, dice lo irreparable y lo horrible, el perecer sin esperanza en el cuarto de un Hotel. ¿Y Campo Santo? Campo Santo tiene una lámpara.

EL MARQUÉS: Tiene una cúpula dorada. Bajo ella resuena religiosamente el terrible clarín extraordinario, querido Rubén.

RUBÉN: Marqués, la muerte muchas veces sería amable si no existiese el terror de lo incierto. ¡Yo hubiera sido feliz hace tres mil años en Atenas!

EL MARQUÉS: Yo no cambio mi bautismo de cristiano por la sonrisa de un cínico griego. Yo espero ser eterno por mis pecados.

RUBÉN: ¡Admirable!

EL MARQUÉS: En Grecia quizá fuese la vida más serena que la vida nuestra…

RUBÉN: ¡Solamente aquellos hombres han sabido divinizarla!

EL MARQUÉS: Nosotros divinizamos la muerte. No es más que un instante la vida, la única verdad es la muerte… Y de las muertes, yo prefiero la muerte cristiana.

RUBÉN: ¡Admirable filosofía de hidalgo español! ¡Admirable! ¡Marqués, no hablemos más de Ella!

Callan y caminan en silencio. LOS SEPULTUREROS, acabada de apisonar la tierra, uno tras otro beben a chorro de un mismo botijo. Sobre el muro de lápidas blancas, las dos figuras acentúan su contorno negro. RUBÉN DARÍO y EL MARQUÉS DE BRADOMÍN se detienen ante la mancha oscura de la tierra removida.

RUBÉN: Marqués, ¿cómo ha llegado usted a ser amigo de Máximo Estrella?

EL MARQUÉS: Max era hijo de un capitán carlista que murió a mi lado en la guerra. ¿Él contaba otra cosa?

RUBÉN: Contaba que ustedes se habían batido juntos en una revolución, allá en Méjico.

EL MARQUÉS: ¡Qué fantasía! Max nació treinta años después de mi viaje a Méjico. ¿Sabe usted la edad que yo tengo? Me falta muy poco para llevar un siglo a cuestas. Pronto acabaré, querido poeta. RUBÉN: ¡Usted es eterno, Marqués!

EL MARQUÉS: ¡Eso me temo, pero paciencia!

Las sombras negras de LOS SEPULTUREROS -al hombro las azadas lucientes- se acercan por la calle de tumbas. Se acercan.

EL MARQUÉS: ¿Serán filósofos, como los de Ofelia?

RUBÉN: ¿Ha conocido usted alguna Ofelia, Marqués?

EL MARQUÉS: En la edad del pavo todas las niñas son Ofelias. Era muy pava aquella criatura, querido Rubén. ¡Y el príncipe, como todos los príncipes, un babieca!

RUBÉN: ¿No ama usted al divino William?

EL MARQUÉS: En el tiempo de mis veleidades literarias, lo elegí por maestro. ¡Es admirable! Con un filósofo tímido y una niña boba en fuerza de inocencia, ha realizado el prodigio de crear la más bella tragedia. Querido Rubén, Hamlet y Ofelia, en nuestra dramática española, serían dos tipos regocijados. ¡Un tímido y una niña boba! ¡Lo que hubieran hecho los gloriosos hermanos Quintero!

RUBÉN: Todos tenemos algo de Hamletos.

EL MARQUÉS: Usted, que aún galantea. Yo, con mi carga de años, estoy más próximo a ser la calavera de Yorik.

UN SEPULTURERO: Caballeros, si ustedes buscan la salida, vengan con nosotros. Se va a cerrar.

EL MARQUÉS: Rubén, ¿qué le parece a usted quedarnos dentro?

RUBÉN: ¡Horrible!

EL MARQUÉS: Pues entonces sigamos a estos dos.

RUBÉN: Marqués, ¿quiere usted que mañana volvamos para poner una cruz sobre la sepultura de nuestro amigo?

EL MARQUÉS: ¡Mañana! Mañana habremos los dos olvidado ese cristiano propósito.

RUBÉN: ¡Acaso!

En silencio y retardándose, siguen por el camino de LOS SEPULTUREROS, que, al revolver los ángulos de las calles de tumbas, se detienen a esperarlos.

EL MARQUÉS: Los años no me permiten caminar más de prisa.

UN SEPULTURERO: No se excuse usted, caballero.

EL MARQUÉS: Pocos me faltan para el siglo.

OTRO SEPULTURERO: ¡Ya habrá usted visto entierros!

EL MARQUÉS: Si no sois muy antiguos en el oficio, probablemente más que vosotros. ¿Y se muere mucha gente esta temporada?

UN SEPULTURERO: No falta faena. Niños y viejos.

OTRO SEPULTURERO: La caída de la hoja siempre trae lo suyo.

EL MARQUÉS: ¿A vosotros os pagan por entierro?

UN SEPULTURERO: Nos pagan un jornal de tres pesetas, caiga lo que caiga. Hoy, a como está la vida, ni para mal comer. Alguna otra cosa se saca. Total, miseria.

OTRO SEPULTURERO: En todo va la suerte. Eso lo primero.

UN SEPULTURERO: Hay familias que al perder un miembro, por cuidarle de la sepultura, pagan uno o dos o medio. Hay quien ofrece y no paga. Las más de las familias pagan los primeros meses. Y lo que es el año, de ciento, una. ¡Dura poco la pena!

EL MARQUÉS: ¿No habéis conocido ninguna viuda inconsolable?

UN SEPULTURERO: ¡Ninguna! Pero pudiera haberla.

EL MARQUÉS: ¿Ni siquiera habéis oído hablar de Artemisa y Mausoleo?

UN SEPULTURERO: Por mi parte, ni la menor cosa.

OTRO SEPULTURERO: Vienen a ser tantas las parentelas que concurren a estos lugares, que no es fácil conocerlas a todas.

Caminan muy despacio. RUBÉN, meditabundo, escribe alguna palabra en el sobre de una carta. Llegan a la puerta, rechina la verja negra. EL MARQUÉS, benevolente, saca de la capa su mano de marfil y reparte entre los enterradores algún dinero.

EL MARQUÉS: No sabéis mitología, pero sois dos filósofos estoicos. Que sigáis viendo muchos entierros.

UN SEPULTURERO: Lo que usted ordene. ¡Muy agradecido!

OTRO SEPULTURERO: Igualmente. Para servir a usted, caballero.

Quitándose las gorras, saludan y se alejan. EL MARQUÉS DE BRADOMÍN, con una sonrisa, se arrebuja en la capa. RUBÉN DARÍO conserva siempre en la mano el sobre de la carta donde ha escrito escasos renglones. Y dejando el socaire de unas bardas, se acerca a la puerta del cementerio el coche del viejo MARQUÉS.

EL MARQUÉS: ¿Son versos, Rubén? ¿Quiere usted leérmelos?

RUBÉN: Cuando los haya depurado. Todavía son un monstruo.

EL MARQUÉS: Querido Rubén, los versos debieran publicarse con todo su proceso, desde lo que usted llama monstruo hasta la manera definitiva. Tendrían entonces un valor como las Pruebas de aguafuerte. ¿Pero usted no quiere leérmelos?

RUBÉN: Mañana, Marqués.

EL MARQUÉS: Ante mis años y a la Puerta de un cementerio, no se debe pronunciar la palabra mañana. En fin, montemos en el coche, que aún hemos de visitar a un bandolero. Quiero que usted me ayude a venderle a un editor el manuscrito de mis Memorias. Necesito dinero. Estoy completamente arruinado desde que tuve la mala idea de recogerme a mi Pazo de Bradomín. ¡No me han arruinado las mujeres, con haberlas amado tanto, y me arruina la agricultura!

RUBÉN: ¡Admirable!

EL MARQUÉS: Mis Memorias se publicarán después de mi muerte. Voy a venderlas como si vendiese el esqueleto. Ayudémonos.


 

cortos:

El corazón del Pirata

Halloween

Luces de izquierdemia.

Bar Taberna Juan Sanlúcar banderas de España (4)

No es la hora de Pedro Sánchez. Es la hora de reformar la Constitución. Es la hora de España.

La luz de los partidos a veces ciega. Es lo que tiene la cuestión catalana, que habría que enfocar en primer plano, y no enredar con “los problemas que verdaderamente preocupan a la gente: el paro, la vivienda, las pensiones”, esa amalgama de bienestar perdido que las mareas y la moción de censura llevan en su programa. Con o sin bienestar, la cuestión palpitante se llamaba y se sigue llamando Cataluña y es inútil, y cada vez más peligroso, mirar para otro lado o echar una guerra de prioridades. Por eso sería, mejor que un recambio PP / Psoe, reformar la Constitución y decretar la amnistía para todos los delitos políticos legalmente amparados por la Constitución de 1978, empezando por el artículo 155, y corregir lo que desde la izquierda se ha abordado tarde y mal, de forma parcial y demagógica.

tarde porque la fecha de PP y Tribunal Constitucional contra el referundismo no es reciente: se remonta al 31 de julio de 2006, día del recurso del PP contra el Estatuto de Cataluña de 18 de junio de ese mismo año. Psoe o Izquierda Unida han reaccionado con once años de retraso.

parcial porque el referundismo podría darse y abrirse en otras regiones o autonomías (algo que no ha sucedido), porque la deuda de Cataluña con otras regiones podría sustanciarse al margen de que Cataluña fuera autonomía o república, y porque, en el argumentario contra el referundismo, se han mezclado factores comunes a un lado y otro de la frontera Cataluña España: corrupciones como el caso Palau o el caso Pujol, clientelismo, agravios, xenofobia, tópicos inter regionales.

y demagógica porque la historia enseña que las naciones son lo que quieren ser, al margen de cómo titulen sus procesos, de independencia o de autodeterminación, y al margen de lo que digan libros de texto, Naciones Unidas o Constituciones. Demagogia (o populismo, como se usa decir ahora) es afirmar que Cataluña somos todos (astures, aragoneses o andaluces) y demagogia el supuesto daño que se auto infringía Cataluña (fraccionada en un Estado más pequeño, salida o fuera de Europa, fuga de empresas y capitales) junto a argumentos marcadamente interesados como el de la deuda de Cataluña con regiones más atrasadas, especialmente con Extremadura y Andalucía, viveros de voto al Psoe: al final, y según sus detractores, lo mismo Cataluña salía ganando que salía perdiendo.

No es la hora de Pedro Sánchez, quien jura y perjura que va a seguir con la vaina de la unidad de España. Es la hora de elecciones constituyentes para reformar la Constitución y que la Constitución deje de ser un problema. Es la hora de España para que quepamos todos, también la República Catalana que ojalá pronto se pueda entender con la República de Andalucía.

La cuestión catalana, en Cambio 16.
PP y Tribunal Constitucional y el referundismo en Cataluña, en Wikipedia

Valle-Inclán, historia de un impostor, por Rafael Narbona

Según Bernard Shaw, un verdadero artista “debe matar de hambre a su mujer y a sus cinco hijos y hacer que su anciana madre de setenta años trabaje para él, todo antes que claudicar”. Gómez de la Serna utiliza esta cita hacia el final de su biografía de Valle-Inclán para afirmar que el escritor se mantuvo fiel a su vocación hasta la indignidad.

Artículo completo: Ramón María del Valle-Inclán, historia de un impostor | Entreclásicos

El humor.

La clave está en la preposición. Reírse con o reírse de. Más que un género, que lo es, el humor es un tono, una actitud y hasta un estado de ánimo. Y aunque la clase humorista y humoristas ocasionales como el concejal de Podemos o Cassandra Vera crean que el humor, la broma, es capa que todo lo tapa, no parece que eso sea justo ni con los demás géneros ni con las demás libertades de expresión.

Valga para el humor y para todas las artes figurativas o narrativas, la fórmula de Valle‑Inclán para su teoría del teatro[1]. Creación y Público. Dioses y héroes vistos desde abajo dan la tragedia. Personajes iguales o al mismo nivel dan el drama o la comedia. Personajes altos vistos desde aún más alto dan el esperpento, los muñecos del Bululú. En nuestros días, el humor va

–de abajo arriba, de súbditos o ciudadanos hacia sus poderosos: caso de la viñeta política, del editorialismo gráfico o de revistas satíricas como TeVeo;

–de arriba abajo: hinchas de fútbol que echan monedas a indigentes rumanas;

–o entre iguales: un andaluz y un catalán que intercambian sus chistes contra el tópico ser del otro, uno holgazán y otro pesetero. La escala es válida para carnavales o días de fiesta o normales donde, tras el humor, asoman o pueden asomar el acoso, el maltrato o el mal gusto.

Lo que sabemos desde antes de Charlie Hebdo (2016) ‑y de los Versos satánicos de Salman Rushdie (1988)‑ es que la religión es materia bipolar pues si tenemos todo el derecho a ridiculizar a Dios, Alá, Yahvé o Jehová, hay creyentes, hombres y mujeres, colectivos muy por debajo de nuestro nivel, a quienes ‑queriendo o sin querer‑ podemos herir o provocar. Obra maestra de ingeniería humorística y religiosa, y a salvo de censuras y de fiscalías, fue La vida de Brian de Monty Python en 1980, que ríe la historia de un judío nacido el mismo día que Jesucristo y a quien confunden con él. Vidas paralelas, o sea. En casos así, el autor siempre podrá decir: que este no es (el personaje) y que yo no he sido. Cassandra Vera lo que no tuvo es malicia, sin la cual el humor es fácil presa de inquisidores y pepenatas. Y nunca será lo mismo reírse con alguien que reírse de alguien.

[1] Contraversión de los tres estilos de Virgilio: sublime, mediano y humilde.

la Xirgu, el botón de la pajarita.

En español se llama el chocolate del loro a lo que menos cuenta en la economía de una casa y de lo cual se prescinde cuando llega la hora de reducir gastos. En sentido amplio, el chocolate del loro significa lo que menos importa. Viene esto a cuento de La Xirgu, película que el 21 de noviembre se estrenó en la televisión catalana y el 21 de diciembre se estrenará en la andaluza. No se la pierdan. Margarita Melgar, guionista, novela y juega en La Xirgu con dos incógnitas que ella y Sílvia Quer, directora, acaban haciendo creíbles: la voz de Federico García Lorca (todavía en sebusca en los archivos sonoros) y qué relación tuvo, entre la admiración mutua o los celos, Valle‑Inclán con Lorca o Lorca con Valle‑Inclán, de quien Melgar hace el gran personaje argumento sorpresa. Un leve fallo tiene la película. La pajarita de Lorca (Fran Perea) deja ver el hueco del botón del cuello de la camisa, algo que Federico jamás se hubiera permitido, esa pajarita descolgada, y ahí están (a falta de saber a qué sonaba su voz) las muchas fotos que se conservan de él. El chocolate del loro, o sea, el botón de la pajarita. Que todos los dineros de las televisiones públicas se inviertan en proyectos tan hermosos como este. Grande como la Xirgu, Laia Marull.

Margarita Xirgu en la Wiki

–Valle Inclán y García Lorca frente a frente, (enlace a Complemento Agente)

La Xirgu, la película:

ficha técnica

tráiler

la película completa (84:11 minutos, hay que saltarse algún anuncio)

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Pie de foto: García Lorca, Pura Ucelay y Valle-Inclán en el estreno de Yerma, Teatro Español de Madrid, 29-12-1934.

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