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EPÍSTOLA MORAL A LOS CRISTIANOS

diostres religiones

EPÍSTOLA MORAL A LOS CRISTIANOS
(en Google Docs para sacar por impresora)

Escrita en pareados alejandrinos (7/7) y un pie quebrado final (7 ‑ 7/7), que recuerda el par de versos que rematan cada cuento de El conde Lucanor, esos que encierran la moraleja. Un total de 102 versos que podían ser 103 si los dichos dos últimos se leen como redondilla (a ‑ a). La rima es consonante con licencias, particularmente en las eses, que en andaluz no se pronuncian.

No quieren los católicos bajarse de su cuota
de Estado, la que tienen y la que no se nota.
De tanto ver un cosmos con cielo y con infierno,
creerán también que ellos serán igual de eternos.
No miran que nos van a dar por todas partes
en un mundo de extremos que no puedes quitarte
cambiando de canal. La Cía y lo judío
han puesto un islamismo creído en su albedrío,
más viernes de la ira, más muertos por semana.
Se escapan del belén beduinos, caravanas,
sus barbas, sus tapadas, sus plañideras tristes
demuestran a la cámara que el pobre Dios no existe.
Ocurre que el demócrata cristiano occidental,
de ver solo su historia, no mira su historial,
qué hicieron las metrópolis, su afán imperialista,
Lawrence de Arabia queda de guapo de revista.
En busca de petróleo, turismo y otros bienes,
dejaron a estos pueblos sin nada y ahora vienen.
Los muchos, como espermas para follar a Europa,
si alguno cae en el mar, no importa, hay cien en popa;
los pocos, por avión o en tren en plan suicida;
unos, buscan la entrada y, todos, la salida.
Pero el islam no es bueno ni es bueno el judaísmo:
islam que es vuelta atrás y, el otro, hacia el nazismo.
Lo sabe Palestina, lo sabe Oriente Medio,
donde Israel va y pisa, no hay vida, es el asedio.
Y todo se hace en nombre de un dios que nadie ha visto.
Los tiene divididos un hombre, Jesucristo.
Primero dividió en dos al pueblo hebreo,
no convenció a Mahoma, ya hay tres para el sorteo.
De crímenes atroces, hicieron una lumbre,
le dieron teología a bárbaras costumbres
y esa mentalidad de piedras y de clanes
la enseñan a los críos en biblias y en coranes.
Los puntos cardinales, después de tanta guerra,
en tres los repartieron para heredar la Tierra.
Y vino la Alianza, la Onu, Zapatero.
Se ha conformado el Papa: Seremos los terceros
con tal de que las otras no pasen de su Oriente,
de acuerdo, tres culturas, la nuestra es Occidente.
Vencido ya el marxismo, sin Muro de Berlín,
no habrá más que un partido, el nuestro, y será el fin
de bloques y de clases en un buen combinado:
católicos, cristianos y laicos educados.
Entonces, el islam se puso de verdad,
primero en las mezquitas y luego en la yihad.
Tumbaron las Gemelas, tuvieron el Pentágono
a tiro: Dile al mundo feliz apaga y vámonos
al cielo del Profeta con todas sus huríes,
que ponen a los mártires los puntos en las íes
y el mártir se levanta y el hombre resucita:
Joder, que os vayan dando y a vuestra dolce vita.
Morir matando vimos al héroe, al kamikaze.
Matar viviendo, nunca; con éstos, ¿qué se hace?
Tan solo los primeros cristianos primitivos
se vieron en su muerte más fuertes que los vivos.
Pasaron siglos. Fueron, del mar de los romanos,
al Índico, al Pacífico, y vuelta al Vaticano.
El clero se relaja. Fray gordo puso a dieta
las reglas de la orden, no el alma y la bragueta.
Los feligreses mecen las cruces del mesías
en sus cunitas blancas de hogar y burguesía.
Ahora, quién les dice en tiempos de bonanza:
Coge tu cruz y sígueme. Que vaya el ordenanza.
Del Testamento, hicieron portales de Belén,
aquí, una figurita, aquí, un pastor, qué bien.
Como que vienen vivos, que cruzan el Estrecho,
por Grecia, por Turquía, vienen buscando techo.
Y allí los talibanes y en Nueva York Al‑Qaeda.
Frente a tanto islamismo la Iglesia no se queda
atrás. Sacan medallas, cruces en el escote,
rosarios, cofradías, lo nuestro, que se note.
Flash back. No hay tres culturas. Usted guarde la suya
para que nadie venga con otra dando bulla.
Así de fácil. ¿Valen mil curas con sotana
millones de mujeres tapadas musulmanas?
Monjitas de los pobres, que vistan como todas
o elijan la clausura, si así se sienten cómodas.
Y por Semana Santa, salgan las procesiones
igual que los obreros en manifestación, es
lo justo y democrático. Y, alcalde, en Navidad,
no monte más belenes, un árbol de unidad.
Hablamos de las calles, plazas y ayuntamientos,
y cada quien que ponga en casa el nacimiento.
Hablamos de dejaros de apoyos del Estado
y haced de vuestra capa un sayo en lo privado.
Seguro que ese dios con nombre de Dios bueno,
si le rezáis más bajo, no va a escucharos menos.
Y así, sin religiones en público, las barbas,
los velos y los burkas, con las kipás que escarban
nuestra moral, se vayan con el rito a otra parte.
Si en todas partes vieran las mismas bellas artes
legales, poco a poco los hombres y mujeres
serían más personas y menos bereberes
por la Aldea Global. Hagámonos apóstatas,
que a laicos y a creyentes no nos toquen la próstata,
digamos, los ovarios. Lo cual no es nada nuevo,
sin voluntad de ustedes, no hay rimas, digo huevos.
Si los cristianos nuevos seguís las viejas tesis,
no le llaméis diálogo, llamadle catequesis.
Cabezas sin ideas,
mejor y más capaces las montan en I
kea.


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EPÍSTOLA MORAL A LOS CRISTIANOS

Daniel Lebrato

(en Google Docs para sacar por impresora)

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CREAR Y CREER

nada

CREAR Y CREER
(Apuntes entre la nada y la estupidez)

Nos pasa por crear y creer. Que se juntan en creo. Primero, creemos que creamos y, después, creemos en lo que creemos que hemos creado, sea Dios o poesía. Esto se llama estulticia, necedad, tontería, ignorancia o estupidez de una persona, lo que ya estúpido, dígalo el diccionario Vox o quien lo diga, porque solo una persona puede ser necia o dejar de serlo, lo que, a su vez, acaba en redundancia o tautología. La tautología puede ser leve, como en persona humana; poética, una rosa es una rosa, o misteriosa: Soy el que soy, se presentó Dios a Moisés. Así, cualquiera. Tautología es también un argumento circular, que se da la razón y se aplaude a sí mismo, como los monos en el circo. Es tautológico el por lo tanto o por consiguiente del político de turno, que sobre una premisa discutible alza una conclusión indiscutible, un axioma. La tautología inspira el lenguaje del PP, de Rajoy y de su vice, Sor Aya de Santa María, en declaraciones del tipo hacer lo que había que hacer o España es España o las leyes están para cumplirlas, frases que apelan al sentido común, aunque tan común no será, porque cuesta encontrarle sentido. Entre la tautología y la estulticia se mueve quien usa la muletilla si es como yo digo (a quien madruga, Dios le ayuda, por ejemplo), y se queda tan fresco. Tautología culta es que las cosas duren o se prolonguen en el tiempo, ¿en qué, si no? Las tautologías más patéticas se dan en arte, quien cree que crea y no crea nada nuevo, y en religión, quien se empeña en creer en Dios y en creer que Dios lo creó a él y a mí, que pasaba por allí. La historia y la política crearon el sintagma potencia mundial, no va a ser potencia doméstica. Que inteligencia y estadounidense son términos incompatibles, se demuestra en la inteligencia de la Cía, del FBI o del Pentágono. Tampoco la población negra, entre la emulación, la predicación rap y los rezos góspel, parece muy espabilada, dígalo Obama, nóbel de la paz según la Casa Blanca. La última pamplina de la población negra es querer llamarse de origen africano o afroamericanos ‑as, expresiones tan ridículas y chocantes como de color, que parecían las criaturas prendas para un programa de lavado. Que las personas negras ahora sean de origen africano, anula el pasado y habla de esta raza como si estuviese de paso o acabara de llegar. De origen africano combina muy bien con de origen subsahariano, porque una táctica de la inmigración que nos viene sin papeles consiste en disimular su lengua y su identidad para evitar la repatriación. ¿A dónde, a qué patria, si la ocultan? Así que, hala, todos al mismo saco: subsaharianos. Ya tenemos personas con denominación de origen, como los vinos, y, en España, españoles de origen gitano, en vez de gitanos ‑as. Contra tanta estulticia, este español de origen recomienda en su bloc (del francés bloc, bloc de notas, mejor que el anglicismo blog y mejor que bitácora, de jerga marinera) la doble consulta a diccionarios, el de la Academia y el de Vox, que es el que carga Google. Y, si bloc no le convence, diga página, consúltelo en nuestra página, está en la página, se entiende página web. Y si, por alcanzar el trending tópic, alcanza usted el tuitazo, mejor que mejor, tuitazo es éxito en América, donde, cuando quieren, defienden el español, del inglés, más que en la península. Eso dice su tableta o su teléfono, mejor que tablet, iphone o smartphone. Y cuando por ahí le llegue una petición para firmar a favor de la creación de un estado palestino, desconfíe. Imagine su ciudad, yo me imagino Sevilla, y apueste que Palestina se queda con las Tres Mil y con los Pajaritos, y que Israel se lleva Nervión y Los Remedios. Y vuelva a imaginarse el territorio antes de la creación de Israel en 1948, no está tan lejos: convivencia en un espacio es lo que había y convivencia en un estado es lo que tendría que haber. Piense que un estado palestino acabaría en otra república islámica y dejaría intocado el teocrático Estado de Israel, armado hasta la náusea. No firme esa petición, no caiga en tautologías, no caiga en estulticias y descrea de quien le hable en nombre de Dios, de la política, de las grandes potencias o del pueblo palestino. En Palestina, los varones siguen llevando kufiya, el pañuelo como Arafat, pero a las mujeres bien que las tienen envueltas como de regalo los machotes de Hamás. Ver para creer que los que eran de nuestras ideas o de nuestras simpatías, o se han muerto o han creado esta nada en que nos morimos.

Etiqueta relacionada: Los creyentes

EL VIAJE Y LAS ALFORJAS

burricletaejemplo de burricleta

EL VIAJE Y LAS ALFORJAS
Iglesia y Psoe en la hora de España

En 1955 publicó Gabriel Celaya, después lo cantaría Paco Ibáñez, un poema que aprendimos todos y del que hicimos estribillo o muletilla, La poesía es un arma cargada de futuro. Gabriel Celaya animaba a los poetas de entonces a hacer poesía comprometida, la que se llamaría poesía social. La edad de ese poema es la edad de mi generación. ¿Ha sido o sigue siendo la poesía un arma cargada de futuro? Seguramente, no. La poesía siguió mirándose, seguimos mirándonos, demasiado el propio ombligo. Lo que sí sigue en pie es que nuestros cantares no pueden ser, sin pecado, un adorno. Y últimamente he dado con dos amigos que me han venido cantando por soleares o peteneras. Uno, con la Iglesia, cuando de lo que hablábamos era el Islam y, otro, con ocasión de presentarse como cabeza de lista por su provincia por el Psoe. Mi primer amigo, el de la discusión sobre religión, no empezó mal. Ni una vez mencionó a Dios. Solo habló del hombre y de la religión, y de la religión como si fuese un concepto teórico o un club de ideas que, en principio, están fenomenal, hasta que viene la práctica, viene el hombre y las estropea. Llegó a decir que un defecto de la religión (supongamos la imposición de la fe por la fuerza) no era problema de la religión, sino del hombre, hombre que lleva, decía mi amigo, la mezquindad en su corazón. Yo le rebatí. Esa separación religión creyentes era semejante a otras que podrían hacerse: Betis béticos, España españoles, Cataluña catalanes, chorradillas que no conducen a nada. En cuanto a la mezquindad, yo, de mezquino, no tengo nada y no creo que un creyente mezquino nacido en 1955 tenga nada que ver con las mezquindades de su religión en el pasado, sea la conversión de indígenas por la espada o las barbaridades de una guerra santa. A la segunda ronda, se le vio a mi amigo la religión de que cojeaba, la Iglesia católica, en cuya defensa no tardó en salir por donde el tópico: la gran obra social de la Iglesia que él conoce y el derecho que él tiene como padre que paga sus impuestos a la enseñanza religiosa para sus hijos. Total, que para ese viaje a la ideología de un amigo, no hacían falta mis alforjas cargadas de negatividad ante el islamismo. Con mi amigo el candidato Psoe, ese que un día me animaba a militar porque “hay que pringarse”, echo la cuenta de los años y veo por los que él y yo hemos pasado desde que murió Franco. Teníamos entonces veinte años; hoy, sesenta ya cumplidos. Si quieren leerlo, mañana, en el Dominical del eLTeNDeDeRo. Dejo a ustedes con

LOS CREYENTES

No era un problema la causa eficiente. La Tierra era redonda. Como el Sol. No era un misterio el hombre ni de dónde venimos. Las hembras parían al cabo de meses que los machos las montaban. Como el bestia a las bestias en celo. Con ternura o con rudeza. Rivalizando con otros machos de manada. No era un misterio de dónde venimos y a dónde vamos. A dónde íbamos a ir. A la caza, a los frutos, al río, y a morirnos de viejos y cansados. Aquello no era ni el paraíso ni lo contrario. Pasaban los inviernos. Pasaron los veranos. Crecían la prole y la cosecha. Una tarde, alguien volvió mirándose las manos como manchadas y diciendo algo parecido a la palabra culpable. Donde hay culpa, tiene que haber perdón. Cuando se dieron cuenta, hablaban del alma y de la salvación. Debió ser cuando levantaron la teoría de la causa primera, eficiente, de las cosas. Desde entonces, arrastran un pecado que jamás han cometido pero que están seguros de volver a cometer. Y aunque cantan aleluya y aunque se precian de profesar el amor, arrastran una tristura que no se les quita ni aun juntándose unos con otros alrededor del mismo fuego, del mismo libro o de los mismos oficios. Miran a los se quedaron fuera con rencor o con envidia, como sin entender. Cuanto más creen en Dios, menos creen en la humanidad. Se morirán igual que tú y que yo. Son los creyentes.

HORA Y AHORA DE LA RELIGIÓN (2) CUESTIÓN DE TIEMPO

Hipócritas 5

HORA Y AHORA DE LA RELIGIÓN (2)
CUESTIÓN DE TIEMPO

eLTeNDeDeRo no entra en ideas particulares, ni de Jesús Cotta ni de Daniel Lebrato. eLTeNDeDeRo entra, por si interesa, en cómo estamos en 2015 desde que los bloques del siglo 20 fueron sustituidos por bloques religiosos, geopolítica por teopolítica. En esta escena, el Islam es la fuerza emergente (no la cristiandad, que se ha crecido, pero por efecto rebote, reflejo o defensivo) y el Islam ganará la guerra porque posee una nueva y decisiva arma, el combatiente suicidista, fenómeno de cuyo alcance nadie quiere hablar. Correspondencia: el suicidio forma parte de la violencia sexista, lo que pone en jaque la política contra el maltrato (básicamente, que las mujeres denuncien), cuando en un porcentaje altísimo de agresiones no había nada que denunciar, porque se trata de primeros casos y porque la ley no puede contra quien asesina y se suicida: la mujer ya está muerta. Otra correspondencia se da entre el actual Islam y el cristianismo primitivo, que también fue inmune a las leyes romanas por su teoría de la salvación, la aceptación de la propia muerte, el martirio. Los mártires y protomártires de la leyenda áurea fueron hombres y mujeres de todas las edades que iban cantando al sacrifico. Contra la terquedad de aquellos cristianos, la muelle sociedad romana, instalada en la dolce vita, no salía de su asombro. ¿Los torturaban?, les daba igual. ¿A los leones?, encantados. Y en tres siglos la impregnación del cristianismo fue tan grande, como Constantino, que el Imperio no tuvo más remedio que admitir la libertad de cultos (Edicto de Milán, 313), de hecho, la victoria del cristianismo. Al presente que hablamos, la sociedad muelle, la dolce vita, la pone el Occidente cristiano y la sociedad rebelde, con mártires dispuestos, el islamismo arraigado en sociedades pobres. Que la cristiandad acaba rindiéndose, está cantado. Y ante eso, que la Iglesia lave sus vergüenzas públicas y privadas, sus bancas vaticanas, sus pederastias, con todas las encíclicas del papa Francisco que usted quiera, todo es asunto menor. También en la antigua Roma hubo moralistas de la religión del Estado que llamaron al rearme ético de una sociedad podrida. Como también es asunto menor seguir pregonando mi libertad de colegio para mis niñas, comparado con lo que pasa de Melilla para abajo. Con su pasado colonial, la Unión Europea ha fijado el limes y los bárbaros presionan la frontera. Son sirios y más que sirios. Son refugiados y más que refugiados. Son millones. Y los que no tienen mentalidad de mártires tienen mentalidad de espermas. Morirán miles en el camino pero uno de cada mil fecundará Europa. Hablamos de fanatismo y de población, y de gente que no tiene nada que perder. Nos han visto por sus pantallas, saben cómo vivimos y una de dos: o vienen contra nosotros o vienen a vivir como nosotros, y ni para el encuentro frontal ni para la integración tiene Europa respuesta suficiente. A nivel estatal, si algo se puede hacer es denunciar la dichosa alianza de culturas y civilizaciones y cambiar las bases para la adquisición de la nacionalidad española. Declarar España país laico y no alineado, neutral en el concierto de las naciones y de las religiones, con renuncia expresa a la guerra como modo de resolver conflictos, y renuncia a Ceuta y a Melilla, ciudades de las que habría que desprenderse cuanto antes, no traen más que problemas sin rentabilidad humana, económica y diplomática, y regular la inmigración sobre la base constitucional de España territorio de igualdad (de sexos) y coeducación, empezando por indumentarias no sexistas ni diferencias sexualmente. ¿Qué usted que viene se empeña en su pañuelito, en su burquita? Tan amigos, pero, para usted, ¿España?, ¡país de paso! No habrá nacionalidad española que valga, ni empleo, ni sanidad, ni educación ni cobertura social de ningún tipo para quien no cumpla las normas de igualdad y coeducación. No es tan difícil. No quedaríamos al margen de cómo van Europa y el resto del mundo pero respiraríamos una atmósfera más saludable. No que, ahora, la política demográfica y diplomática española da bandazos ridículos, en gran medida por la implicación del Psoe y de cierta izquierda en contentar el voto católico (política de familia, de educación, guiño a tradiciones), implicación demagógica que puede resultar fatal. Al catolicismo, que atravesó el Renacimiento y la Ilustración con éxito, se le pide que se neutralice de buena gana, para poder entre todos neutralizar al Islam, una religión feroz y salvaje, de nómadas y pastores de otra época, a la que llevábamos 622 años de ventaja y que a laicos y creyentes, tal como éramos y a nuestra manera, nos está comiendo la moral. Que nos coma enteros es cuestión de tiempo.

Hora y ahora de la religión (1)

HORA Y AHORA DE LA RELIGIÓN

HORA Y AHORA DE LA RELIGIÓN

En nuestro civilizado primer mundo la religión iba por la senda del laicismo y de la inserción: monjas y curas vestidos de seglares, papas pidiendo perdón por los abusos intelectuales del pasado. Hasta la pederastia, valga la burrada, es un síntoma de que la Iglesia era humana, humanidad que Pepita Jiménez o La Regenta ya habían puesto en letra. Los mismos movimientos sociales alentaban dentro de la Iglesia, desde la teología de la liberación hasta cristianos por el socialismo. Agnósticos y ateos convivíamos con los creyentes. Fuimos capillitas laicos o antropólogos de andar por casa por el Rocío, la Inmaculada o la devoción a la Virgen del Carmen. Todo era paz y armonía, salvo una espina clavada: la prepotencia de la Iglesia en la vida pública y en la enseñanza, a través de la Ley de Educación que consagraba la privada y la concertada. ¿Qué rompió aquella armonía? El rearme de la religión cuando el Pentágono y servicios de inteligencia aliados tuvieron la ocurrencia de jugar con fuego sagrado, inculcar la fe en Dios en países en vías de emancipación. La historia sucede en los 70 en el interior y en la periferia de la Unión Soviética (Polonia, Irán, Afganistán) y tuvo su expresión en el sindicato Solidaridad, en el papa Juan Pablo II y en la irresistible ascensión de imanes y ayatolas, hasta Al Qaeda de Osama bin Laden, ex agente de la Cía, y hasta el Estado Islámico. ¿Qué postura adoptaron mis amigos los católicos tolerantes y de amor al prójimo, los estetas, los poetas, los arqueros finos de los seises de Sevilla, los del gozo de las fiestas de primavera? Callaron o se dijeron: cuando las barbas de los musulmanes veas crecer, pon tus cruces a merecer. Fueron ustedes, los creyentes, mis amigos, quienes dieron crédito al reparto: de Oriente próximo hacia allá, para el Islam, pero Occidente es nuestro. ¿Nuestro? ¡Hasta las Torres Gemelas!, odisea 2001 por la que ustedes quieren pasar de puntillas, como pasaron por Atocha, en 2014. Con todos sus ejércitos y tribunales, ¿qué podía Occidente contra los pilotos suicidas? Absolutamente nada. En vez de mirar de frente esa paradoja espantosa, los católicos rezaron por las víctimas con Wojtyla y Benedicto 16, imitaron el totus tuus de las iglesias protestantes, y, encima, se permitieron preguntarnos a los laicos si estábamos bautizados para salir en su procesión, donde veníamos saliendo sin problema. Se habían vuelto ustedes intolerantes. Lo único que toleraron fue un reparto envenenado de religiones por cuotas en los colegios donde antes era la cristiana sola y verdadera. Por ahí se colaron familias de mujeres tapadas (cuando la tendencia era en España que hasta las monjas se soltaran el pelo) y, con las tapadas, sus varones barbas a quienes la política pelotilleó con alfombras rojas de cultura y civilización. Tremendo. Fueron ustedes, además de temerarios, soberbios. Les tentó el antiguo dominio de la Iglesia, aquel por el que un papa había pedido perdón a Galileo. Así que, al presente, cuando uno de los suyos invoca el amor, la belleza o la poesía para hablar de religión, ahora ya es tarde. Ustedes quizá podrían volver al decoro razonable, a ser las vírgenes prudentes, pero ¿qué hacemos con las vírgenes necias? ¿Qué hacemos con el orgullo barba, con el orgullo burka, con el suicidismo terrorista? No hay manera de viajar a Túnez como viajábamos antes, a Egipto, a Jordania. Las oenegés vuelven del África, porque hay miedo, y lo de Siria cuela, de momento, por la presión de los Estados Unidos, que, si no, de qué, iban a abrir ustedes, Rajoy o Merkel, las puertas de la confortable Europa. ¡Siente un sirio a su mesa por Navidad! Pues siéntenlo, pero entre unos y otros al pensamiento laico le queda corta la separación Iglesia Estado, que parecía tan progresista. Porque la separación garantizaría los protocolos del Estado, no el de las ultras confesiones religiosas. ¿Tienen ustedes o el ministerio de Interior un detector de extremismos religiosos, un escáner del Islam pacífico? Pues entonces, justos por pecadores, no queda otra que pedir al Estado la progresiva y pacífica prohibición en público de toda manifestación religiosa, empezando por las indumentarias personales. Por último, las apariencias no engañan, los hábitos han hecho al monje y nadie de nosotros dejaría hoy con tranquilidad a una hija en el aeropuerto o en el tren a donde un barbas venga a sentarse a su lado con su sonrisa y con su mochila. En eso ha quedado el amor al prójimo.


Religión y nacionalismo

La religión después del 11‑S

Jesús Cotta y Daniel Lebrato: polémica sobre la religión

tres religiones

A PROPÓSITO DE ¿QUÉ ES POESÍA?, de Daniel Lebrato, escribe Jesús Cotta:

[Entre corchetes y apostillas, DL]

[Religión y política:] Desechar todas las religiones como abominables es lo mismo que desechar todos los regímenes políticos por abominables. Igual que no es lo mismo la democracia que la dictadura, no es lo mismo [Religión y testimonio, imposición o tolerancia:] la religión de una persona que crea que debe amar al prójimo sin imponerle nada que la religión de una persona que crea que debe obligar al prójimo a creer lo mismo que él. El hecho de que la religión, históricamente, se haya pretendido imponer no es un problema de la religión, [Dios y hombre:] sino del hombre, que lleva la mezquindad en su corazón, y esa mezquindad se manifiesta tanto en la religión [Hombre y religión, política, deporte, arte, poesía:] como en la política, el deporte, el arte. La religión es tan humana como la poesía, es más, tiene mucho que ver con ella, [Religión y JC:] al menos como yo la concibo. Igual que la poesía rescata de su aparente insignificancia lo cotidiano y lo transfigura, [Religión y belleza:] la religión también transfigura la realidad dándole un sentido que la embellece y ayuda a vivir.

Apostillas a Jesús Cotta.

[Religión y política:] Religión y política no son nociones comparables. En sociedad vivimos y en sociedad estamos a la fuerza. La religión es opcional y voluntaria.

[Religión y testimonio, imposición o tolerancia:] Todas las religiones del libro son testimoniales, obligan a sus fieles a dar testimonio de su fe. Si no, ¿cómo sabríamos los demás su religión?

[Hombre y religión, política, deporte, arte, poesía:] ¿Problema del hombre? ¿El problema del faraón fue mi problema? ¿El problema del de Nazaret y sus seguidores, las Cruzadas, la Inquisición, todo eso fue mi problema, que soy hombre? Y no soy mezquino.

[Religión y JC:] Nada que objetar.

[Religión y belleza:] Materia de historia del arte. Y tan cierto es que la historia no la podemos cambiar como que no la podemos repetir. Todo es pasado. La belleza, como canon, ha muerto y lo que a cada quien le guste ya no es cuestión de historia, ni de historia del arte, sino cuestión de gustos.

Segundas apostillas de Jesús Cotta en su blogpost

Religión y nacionalismo

La religión después del 11‑S


HORA Y AHORA DE LA RELIGIÓN
por Daniel Lebrato

En nuestro civilizado primer mundo la religión iba por la senda del laicismo y de la inserción: monjas y curas vestidos de seglares, papas pidiendo perdón por los abusos intelectuales del pasado. Hasta la pederastia, valga la burrada, es un síntoma de que la Iglesia era humana, humanidad que Pepita Jiménez o La Regenta ya habían puesto en letra. Los mismos movimientos sociales alentaban dentro de la Iglesia, desde la teología de la liberación hasta cristianos por el socialismo. Agnósticos y ateos convivíamos con los creyentes. Fuimos capillitas laicos o antropólogos de andar por casa por el Rocío, la Inmaculada o la devoción a la Virgen del Carmen. Todo era paz y armonía, salvo una espina clavada: la prepotencia de la Iglesia en la vida pública y en la enseñanza, a través de la Ley de Educación que consagraba la privada y la concertada. ¿Qué rompió aquella armonía? El rearme de la religión cuando el Pentágono y servicios de inteligencia aliados tuvieron la ocurrencia de jugar con fuego sagrado, inculcar la fe en Dios en países en vías de emancipación. La historia sucede en los 70 en el interior y en la periferia de la Unión Soviética (Polonia, Irán, Afganistán) y tuvo su expresión en el sindicato Solidaridad, en el papa Juan Pablo II y en la irresistible ascensión de imanes y ayatolas, hasta Al Qaeda de Osama bin Laden, ex agente de la Cía, y hasta el Estado Islámico. ¿Qué postura adoptaron mis amigos los católicos tolerantes y de amor al prójimo, los estetas, los poetas, los arqueros finos de los seises de Sevilla, los del gozo de las fiestas de primavera? Callaron o se dijeron: cuando las barbas de los musulmanes veas crecer, pon tus cruces a merecer. Fueron ustedes, los creyentes, mis amigos, quienes dieron crédito al reparto: de Oriente próximo hacia allá, para el Islam, pero Occidente es nuestro. ¿Nuestro? ¡Hasta las Torres Gemelas!, odisea 2001 por la que ustedes quieren pasar de puntillas, como pasaron por Atocha, en 2014. Con todos sus ejércitos y tribunales, ¿qué podía Occidente contra los pilotos suicidas? Absolutamente nada. En vez de mirar de frente esa paradoja espantosa, los católicos rezaron por las víctimas con Wojtyla y Benedicto 16, imitaron el totus tuus de las iglesias protestantes, y, encima, se permitieron preguntarnos a los laicos si estábamos bautizados para salir en su procesión, donde veníamos saliendo sin problema. Se habían vuelto ustedes intolerantes. Lo único que toleraron fue un reparto envenenado de religiones por cuotas en los colegios donde antes era la cristiana sola y verdadera. Por ahí se colaron familias de mujeres tapadas (cuando la tendencia era en España que hasta las monjas se soltaran el pelo) y, con las tapadas, sus varones barbas a quienes la política pelotilleó con alfombras rojas de cultura y civilización. Tremendo. Fueron ustedes, además de temerarios, soberbios. Les tentó el antiguo dominio de la Iglesia, aquel por el que un papa había pedido perdón a Galileo. Así que, al presente, cuando uno de los suyos invoca el amor, la belleza o la poesía para hablar de religión, ahora ya es tarde. Ustedes quizá podrían volver al decoro razonable, a ser las vírgenes prudentes, pero ¿qué hacemos con las vírgenes necias? ¿Qué hacemos con el orgullo barba, con el orgullo burka, con el suicidismo terrorista? No hay manera de viajar a Túnez como viajábamos antes, a Egipto, a Jordania. Las oenegés vuelven del África, porque hay miedo, y lo de Siria cuela, de momento, por la presión de los Estados Unidos, que, si no, de qué, iban a abrir ustedes, Rajoy o Merkel, las puertas de la confortable Europa. ¡Siente un sirio a su mesa por Navidad! Pues siéntenlo, pero entre unos y otros al pensamiento laico le queda corta la separación Iglesia Estado, que parecía tan progresista. Porque la separación garantizaría los protocolos del Estado, no el de las ultras confesiones religiosas. ¿Tienen ustedes o el ministerio de Interior un detector de extremismos religiosos, un escáner del Islam pacífico? Pues entonces, justos por pecadores, no queda otra que pedir al Estado la progresiva y pacífica prohibición en público de toda manifestación religiosa, empezando por las indumentarias personales. Por último, las apariencias no engañan, los hábitos han hecho al monje y nadie de nosotros dejaría hoy con tranquilidad a una hija en el aeropuerto o en el tren a donde un barbas venga a sentarse a su lado con su sonrisa y con su mochila. En eso ha quedado el amor al prójimo.

HORROR VACUI

Hipócritas 3


The Virgin of El Rocio is carried by pilgrims during a procession around the shrine of El Rocio in Almonte, in the province of Huelva, southwest Spain, May 20, 2013. Every spring hundreds of thousands of devotees converge at a shrine to pay homage to the Virgin del Rocio during an annual pilgrimage which combines religious fervour and festive colour. REUTERS/Marcelo del Pozo (SPAIN - Tags: SOCIETY RELIGION) SPAIN/


Hipócritas 4


Rabinos


Hipócritas


HORROR VACUI

Vinieron en belenes, en películas y en cromos de los diez mandamientos.

Cruzaron el Estrecho, nos dejaron alcázares, alhambras, generalifes, pretextos para giraldas
y patios de naranjos.

Hicieron chistes malos con los godos: ¿Saben aquel de don Rodrigo y la pérdida de España?

Los vimos por Ketama, en la locura de un viaje, y en Chauen, esa vez, de novios.

Y, desde las Torres Gemelas, o antes quizá, ¿fue Irán, en el 79?, los seguimos viendo, no fallan,
en todos los telediarios.

No estuvieron pero estaban en la estación de Atocha. No estaban pero estuvieron
en el metro de Londres.

Son buenos porque sacan lo peor de nosotros mismos, como el miedo a la muerte
o estos renglones que muy pocos leerán y que alguien escribe.

Son la prueba de que Dios no existe, porque existen ellos en el nombre de Dios, el Clemente,
el Misericordioso.

No se tocan el sexo ni cuando tienen sexo. No se tocan la barba ni aunque no tengan barba.
Son puros.

Saben que Dios tiene su horario de oficina. Hoy, viernes 25 de septiembre, de sol a sol,
esta es la pauta. 8:11, 2:14, 5:39, 8:16, 9:37. Mañana será otro día.

Para no parecer impíos se descargan Práyer Times o Islámic Salat y al minuto exacto, pipipí,
si Dios, al teléfono, les dice ¡ven!, lo dejan todo y se ponen a rezar al Clemente,
al Misericordioso, que estará en todas partes pero más bien les pilla
mirando hacia La Meca, que pueden ver por Google Maps.

También la oración cabe en un whatsapp. Oh pueblo mío, soy libre del culto idólatra,
vuelvo mi rostro como sincero creyente hacia quien ha creado los cielos y la tierra
y en modo alguno soy de los politeístas, no digáis tres, Dios es uno, ¿cómo iba Dios
a tener un hijo? Tuvo profeta y petróleo para encender lámparas en las mezquitas.

Nos miran y desconfían de nosotros. Los miramos y desconfiamos de ellos. Y de quienes,
en buena hora, pusieron alfombra roja de civilización y alianza de culturas a tan
piadosas costumbres y tradiciones, que hay que conservar (contra la lucha de clases,
contra el humanismo que viene cargado de feministas, maricones y lesbianas).

Ahí es donde nuestros cromos con sus cromos, nuestros belenes con sus belenes,
son de un único álbum, se confunden. Desde el Quema hasta el Ganges,
desde el Rocío hasta Santiago de Compostela, desde Islamabad a Westminster,
todos los caminos llevan a Roma y al Pentágono, a la bondad de su bondad,
a la irrenunciable sonrisa de su sonrisa, a la analítica de su encíclica urbi et orbe
y al amor de Dios te ama, hermano.

Te ama, sí, y quisiera verte ahora poseído exagerando el gesto expresionista ante la cámara,
mientras ensayas a lapidar mujeres tirando piedras al Diablo, que tampoco existe
o tampoco es malo porque habíamos quedado en que Dios no es bueno, puesto que
existen ellos o yo no existo, se cansa uno. Las tonterías que nos hace decir la teología.

Al menos 717 muertos este jueves y más de 800 heridos en una avalancha de peregrinos
en el valle de Mina entre los tres millones de personas que participaban
en la peregrinación anual a La Meca. En el preámbulo, los creyentes han de coger
tres piedras, tres, de menudo tamaño que habrán de utilizar en la lapidación
del Diablo, informa Efe. El rito se remonta a Abraham, aconsejado
por Gabriel Arcángel, y se efectúa contra el muro de las lapidaciones, de 26 metros,
dispuesto por las autoridades saudíes. Lo que la agencia de noticias no dice
es qué vio el primer peregrino, a qué tuvo tal miedo incontrolado
que provocó el pánico general y el alud de gentes. Si vio a Dios o a Satanás.
O si a sí mismo se vio. Del horror vacui ante el paraíso prometido,
al horror al infierno en esta vida. Lo que va.