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EPÍSTOLA MORAL A LOS CRISTIANOS

diostres religiones

 

Escrita en pareados alejandrinos (7/7) y un pie quebrado final (7 ‑ 7/7), que recuerda el par de versos que rematan cada cuento de El conde Lucanor, esos que encierran la moraleja. Un total de 102 versos que podían ser 103 si los dichos dos últimos se leen como redondilla (a ‑ a). La rima es consonante con licencias, particularmente en las eses, que en andaluz no se pronuncian.

No quieren los católicos bajarse de su cuota
de Estado, la que tienen y la que no se nota.
De tanto ver un cosmos con cielo y con infierno,
creerán también que ellos serán igual de eternos.
No miran que nos van a dar por todas partes
en un mundo de extremos que no puedes quitarte
cambiando de canal. La Cía y lo judío
han puesto un islamismo creído en su albedrío,
más viernes de la ira, más muertos por semana.
Se escapan del belén beduinos, caravanas,
sus barbas, sus tapadas, sus plañideras tristes
demuestran a la cámara que el pobre Dios no existe.
Ocurre que el demócrata cristiano occidental,
de ver solo su historia, no mira su historial,
qué hicieron las metrópolis, su afán imperialista,
Lawrence de Arabia queda de guapo de revista.
En busca de petróleo, turismo y otros bienes,
dejaron a estos pueblos sin nada y ahora vienen.
Los muchos, como espermas para follar a Europa,
si alguno cae en el mar, no importa, hay cien en popa;
los pocos, por avión o en tren en plan suicida;
unos, buscan la entrada y, todos, la salida.
Pero el islam no es bueno ni es bueno el judaísmo:
islam que es vuelta atrás y, el otro, hacia el nazismo.
Lo sabe Palestina, lo sabe Oriente Medio,
donde Israel va y pisa, no hay vida, es el asedio.
Y todo se hace en nombre de un dios que nadie ha visto.
Los tiene divididos un hombre, Jesucristo.
Primero dividió en dos al pueblo hebreo,
no convenció a Mahoma, ya hay tres para el sorteo.
De crímenes atroces, hicieron una lumbre,
le dieron teología a bárbaras costumbres
y esa mentalidad de piedras y de clanes
la enseñan a los críos en biblias y en coranes.
Los puntos cardinales, después de tanta guerra,
en tres los repartieron para heredar la Tierra.
Y vino la Alianza, la Onu, Zapatero.
Se ha conformado el Papa: Seremos los terceros
con tal de que las otras no pasen de su Oriente,
de acuerdo, tres culturas, la nuestra es Occidente.
Vencido ya el marxismo, sin Muro de Berlín,
no habrá más que un partido, el nuestro, y será el fin
de bloques y de clases en un buen combinado:
católicos, cristianos y laicos educados.
Entonces, el islam se puso de verdad,
primero en las mezquitas y luego en la yihad.
Tumbaron las Gemelas, tuvieron el Pentágono
a tiro: Dile al mundo feliz apaga y vámonos
al cielo del Profeta con todas sus huríes,
que ponen a los mártires los puntos en las íes
y el mártir se levanta y el hombre resucita:
Joder, que os vayan dando y a vuestra dolce vita.
Morir matando vimos al héroe, al kamikaze.
Matar viviendo, nunca; con éstos, ¿qué se hace?
Tan solo los primeros cristianos primitivos
se vieron en su muerte más fuertes que los vivos.
Pasaron siglos. Fueron, del mar de los romanos,
al Índico, al Pacífico, y vuelta al Vaticano.
El clero se relaja. Fray gordo puso a dieta
las reglas de la orden, no el alma y la bragueta.
Los feligreses mecen las cruces del mesías
en sus cunitas blancas de hogar y burguesía.
Ahora, quién les dice en tiempos de bonanza:
Coge tu cruz y sígueme. Que vaya el ordenanza.
Del Testamento, hicieron portales de Belén,
aquí, una figurita, aquí, un pastor, qué bien.
Como que vienen vivos, que cruzan el Estrecho,
por Grecia, por Turquía, vienen buscando techo.
Y allí los talibanes y en Nueva York Al‑Qaeda.
Frente a tanto islamismo la Iglesia no se queda
atrás. Sacan medallas, cruces en el escote,
rosarios, cofradías, lo nuestro, que se note.
Flash back. No hay tres culturas. Usted guarde la suya
para que nadie venga con otra dando bulla.
Así de fácil. ¿Valen mil curas con sotana
millones de mujeres tapadas musulmanas?
Monjitas de los pobres, que vistan como todas
o elijan la clausura, si así se sienten cómodas.
Y por Semana Santa, salgan las procesiones
igual que los obreros en manifestación, es
lo justo y democrático. Y, alcalde, en Navidad,
no monte más belenes, un árbol de unidad.
Hablamos de las calles, plazas y ayuntamientos,
y cada quien que ponga en casa el nacimiento.
Hablamos de dejaros de apoyos del Estado
y haced de vuestra capa un sayo en lo privado.
Seguro que ese dios con nombre de Dios bueno,
si le rezáis más bajo, no va a escucharos menos.
Y así, sin religiones en público, las barbas,
los velos y los burkas, con las kipás que escarban
nuestra moral, se vayan con el rito a otra parte.
Si en todas partes vieran las mismas bellas artes
legales, poco a poco los hombres y mujeres
serían más personas y menos bereberes
por la Aldea Global. Hagámonos apóstatas,
que a laicos y a creyentes no nos toquen la próstata,
digamos, los ovarios. Lo cual no es nada nuevo,
sin voluntad de ustedes, no hay rimas, digo huevos.
Si los cristianos nuevos seguís las viejas tesis,
no le llaméis diálogo, llamadle catequesis.
Cabezas sin ideas,
mejor y más capaces las montan en I
kea.


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CREAR Y CREER

nada

CREAR Y CREER
(Apuntes entre la nada y la estupidez)

Nos pasa por crear y creer. Que se juntan en creo. Primero, creemos que creamos y, después, creemos en lo que creemos que hemos creado, sea Dios o poesía. Esto se llama estulticia, necedad, tontería, ignorancia o estupidez de una persona, lo que ya estúpido, dígalo el diccionario Vox o quien lo diga, porque solo una persona puede ser necia o dejar de serlo, lo que, a su vez, acaba en redundancia o tautología. La tautología puede ser leve, como en persona humana; poética, una rosa es una rosa, o misteriosa: Soy el que soy, se presentó Dios a Moisés. Así, cualquiera. Tautología es también un argumento circular, que se da la razón y se aplaude a sí mismo, como los monos en el circo. Es tautológico el por lo tanto o por consiguiente del político de turno, que sobre una premisa discutible alza una conclusión indiscutible, un axioma. La tautología inspira el lenguaje del PP, de Rajoy y de su vice, Sor Aya de Santa María, en declaraciones del tipo hacer lo que había que hacer o España es España o las leyes están para cumplirlas, frases que apelan al sentido común, aunque tan común no será, porque cuesta encontrarle sentido. Entre la tautología y la estulticia se mueve quien usa la muletilla si es como yo digo (a quien madruga, Dios le ayuda, por ejemplo), y se queda tan fresco. Tautología culta es que las cosas duren o se prolonguen en el tiempo, ¿en qué, si no? Las tautologías más patéticas se dan en arte, quien cree que crea y no crea nada nuevo, y en religión, quien se empeña en creer en Dios y en creer que Dios lo creó a él y a mí, que pasaba por allí. La historia y la política crearon el sintagma potencia mundial, no va a ser potencia doméstica. Que inteligencia y estadounidense son términos incompatibles, se demuestra en la inteligencia de la Cía, del FBI o del Pentágono. Tampoco la población negra, entre la emulación, la predicación rap y los rezos góspel, parece muy espabilada, dígalo Obama, nóbel de la paz según la Casa Blanca. La última pamplina de la población negra es querer llamarse de origen africano o afroamericanos ‑as, expresiones tan ridículas y chocantes como de color, que parecían las criaturas prendas para un programa de lavado. Que las personas negras ahora sean de origen africano, anula el pasado y habla de esta raza como si estuviese de paso o acabara de llegar. De origen africano combina muy bien con de origen subsahariano, porque una táctica de la inmigración que nos viene sin papeles consiste en disimular su lengua y su identidad para evitar la repatriación. ¿A dónde, a qué patria, si la ocultan? Así que, hala, todos al mismo saco: subsaharianos. Ya tenemos personas con denominación de origen, como los vinos, y, en España, españoles de origen gitano, en vez de gitanos ‑as. Contra tanta estulticia, este español de origen recomienda en su bloc (del francés bloc, bloc de notas, mejor que el anglicismo blog y mejor que bitácora, de jerga marinera) la doble consulta a diccionarios, el de la Academia y el de Vox, que es el que carga Google. Y, si bloc no le convence, diga página, consúltelo en nuestra página, está en la página, se entiende página web. Y si, por alcanzar el trending tópic, alcanza usted el tuitazo, mejor que mejor, tuitazo es éxito en América, donde, cuando quieren, defienden el español, del inglés, más que en la península. Eso dice su tableta o su teléfono, mejor que tablet, iphone o smartphone. Y cuando por ahí le llegue una petición para firmar a favor de la creación de un estado palestino, desconfíe. Imagine su ciudad, yo me imagino Sevilla, y apueste que Palestina se queda con las Tres Mil y con los Pajaritos, y que Israel se lleva Nervión y Los Remedios. Y vuelva a imaginarse el territorio antes de la creación de Israel en 1948, no está tan lejos: convivencia en un espacio es lo que había y convivencia en un estado es lo que tendría que haber. Piense que un estado palestino acabaría en otra república islámica y dejaría intocado el teocrático Estado de Israel, armado hasta la náusea. No firme esa petición, no caiga en tautologías, no caiga en estulticias y descrea de quien le hable en nombre de Dios, de la política, de las grandes potencias o del pueblo palestino. En Palestina, los varones siguen llevando kufiya, el pañuelo como Arafat, pero a las mujeres bien que las tienen envueltas como de regalo los machotes de Hamás. Ver para creer que los que eran de nuestras ideas o de nuestras simpatías, o se han muerto o han creado esta nada en que nos morimos.

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EL VIAJE Y LAS ALFORJAS

burricletaejemplo de burricleta

EL VIAJE Y LAS ALFORJAS
Iglesia y Psoe en la hora de España

En 1955 publicó Gabriel Celaya, después lo cantaría Paco Ibáñez, un poema que aprendimos todos y del que hicimos estribillo o muletilla, La poesía es un arma cargada de futuro. Gabriel Celaya animaba a los poetas de entonces a hacer poesía comprometida, la que se llamaría poesía social. La edad de ese poema es la edad de mi generación. ¿Ha sido o sigue siendo la poesía un arma cargada de futuro? Seguramente, no. La poesía siguió mirándose, seguimos mirándonos, demasiado el propio ombligo. Lo que sí sigue en pie es que nuestros cantares no pueden ser, sin pecado, un adorno. Y últimamente he dado con dos amigos que me han venido cantando por soleares o peteneras. Uno, con la Iglesia, cuando de lo que hablábamos era el Islam y, otro, con ocasión de presentarse como cabeza de lista por su provincia por el Psoe. Mi primer amigo, el de la discusión sobre religión, no empezó mal. Ni una vez mencionó a Dios. Solo habló del hombre y de la religión, y de la religión como si fuese un concepto teórico o un club de ideas que, en principio, están fenomenal, hasta que viene la práctica, viene el hombre y las estropea. Llegó a decir que un defecto de la religión (supongamos la imposición de la fe por la fuerza) no era problema de la religión, sino del hombre, hombre que lleva, decía mi amigo, la mezquindad en su corazón. Yo le rebatí. Esa separación religión creyentes era semejante a otras que podrían hacerse: Betis béticos, España españoles, Cataluña catalanes, chorradillas que no conducen a nada. En cuanto a la mezquindad, yo, de mezquino, no tengo nada y no creo que un creyente mezquino nacido en 1955 tenga nada que ver con las mezquindades de su religión en el pasado, sea la conversión de indígenas por la espada o las barbaridades de una guerra santa. A la segunda ronda, se le vio a mi amigo la religión de que cojeaba, la Iglesia católica, en cuya defensa no tardó en salir por donde el tópico: la gran obra social de la Iglesia que él conoce y el derecho que él tiene como padre que paga sus impuestos a la enseñanza religiosa para sus hijos. Total, que para ese viaje a la ideología de un amigo, no hacían falta mis alforjas cargadas de negatividad ante el islamismo. Con mi amigo el candidato Psoe, ese que un día me animaba a militar porque “hay que pringarse”, echo la cuenta de los años y veo por los que él y yo hemos pasado desde que murió Franco. Teníamos entonces veinte años; hoy, sesenta ya cumplidos. Si quieren leerlo, mañana, en el Dominical del eLTeNDeDeRo. Dejo a ustedes con

LOS CREYENTES

No era un problema la causa eficiente. La Tierra era redonda. Como el Sol. No era un misterio el hombre ni de dónde venimos. Las hembras parían al cabo de meses que los machos las montaban. Como el bestia a las bestias en celo. Con ternura o con rudeza. Rivalizando con otros machos de manada. No era un misterio de dónde venimos y a dónde vamos. A dónde íbamos a ir. A la caza, a los frutos, al río, y a morirnos de viejos y cansados. Aquello no era ni el paraíso ni lo contrario. Pasaban los inviernos. Pasaron los veranos. Crecían la prole y la cosecha. Una tarde, alguien volvió mirándose las manos como manchadas y diciendo algo parecido a la palabra culpable. Donde hay culpa, tiene que haber perdón. Cuando se dieron cuenta, hablaban del alma y de la salvación. Debió ser cuando levantaron la teoría de la causa primera, eficiente, de las cosas. Desde entonces, arrastran un pecado que jamás han cometido pero que están seguros de volver a cometer. Y aunque cantan aleluya y aunque se precian de profesar el amor, arrastran una tristura que no se les quita ni aun juntándose unos con otros alrededor del mismo fuego, del mismo libro o de los mismos oficios. Miran a los se quedaron fuera con rencor o con envidia, como sin entender. Cuanto más creen en Dios, menos creen en la humanidad. Se morirán igual que tú y que yo. Son los creyentes.

HORA Y AHORA DE LA RELIGIÓN (2) CUESTIÓN DE TIEMPO

Hipócritas 5

HORA Y AHORA DE LA RELIGIÓN (2)
CUESTIÓN DE TIEMPO

eLTeNDeDeRo no entra en ideas particulares, ni de Jesús Cotta ni de Daniel Lebrato. eLTeNDeDeRo entra, por si interesa, en cómo estamos en 2015 desde que los bloques del siglo 20 fueron sustituidos por bloques religiosos, geopolítica por teopolítica. En esta escena, el Islam es la fuerza emergente (no la cristiandad, que se ha crecido, pero por efecto rebote, reflejo o defensivo) y el Islam ganará la guerra porque posee una nueva y decisiva arma, el combatiente suicidista, fenómeno de cuyo alcance nadie quiere hablar. Correspondencia: el suicidio forma parte de la violencia sexista, lo que pone en jaque la política contra el maltrato (básicamente, que las mujeres denuncien), cuando en un porcentaje altísimo de agresiones no había nada que denunciar, porque se trata de primeros casos y porque la ley no puede contra quien asesina y se suicida: la mujer ya está muerta. Otra correspondencia se da entre el actual Islam y el cristianismo primitivo, que también fue inmune a las leyes romanas por su teoría de la salvación, la aceptación de la propia muerte, el martirio. Los mártires y protomártires de la leyenda áurea fueron hombres y mujeres de todas las edades que iban cantando al sacrifico. Contra la terquedad de aquellos cristianos, la muelle sociedad romana, instalada en la dolce vita, no salía de su asombro. ¿Los torturaban?, les daba igual. ¿A los leones?, encantados. Y en tres siglos la impregnación del cristianismo fue tan grande, como Constantino, que el Imperio no tuvo más remedio que admitir la libertad de cultos (Edicto de Milán, 313), de hecho, la victoria del cristianismo. Al presente que hablamos, la sociedad muelle, la dolce vita, la pone el Occidente cristiano y la sociedad rebelde, con mártires dispuestos, el islamismo arraigado en sociedades pobres. Que la cristiandad acaba rindiéndose, está cantado. Y ante eso, que la Iglesia lave sus vergüenzas públicas y privadas, sus bancas vaticanas, sus pederastias, con todas las encíclicas del papa Francisco que usted quiera, todo es asunto menor. También en la antigua Roma hubo moralistas de la religión del Estado que llamaron al rearme ético de una sociedad podrida. Como también es asunto menor seguir pregonando mi libertad de colegio para mis niñas, comparado con lo que pasa de Melilla para abajo. Con su pasado colonial, la Unión Europea ha fijado el limes y los bárbaros presionan la frontera. Son sirios y más que sirios. Son refugiados y más que refugiados. Son millones. Y los que no tienen mentalidad de mártires tienen mentalidad de espermas. Morirán miles en el camino pero uno de cada mil fecundará Europa. Hablamos de fanatismo y de población, y de gente que no tiene nada que perder. Nos han visto por sus pantallas, saben cómo vivimos y una de dos: o vienen contra nosotros o vienen a vivir como nosotros, y ni para el encuentro frontal ni para la integración tiene Europa respuesta suficiente. A nivel estatal, si algo se puede hacer es denunciar la dichosa alianza de culturas y civilizaciones y cambiar las bases para la adquisición de la nacionalidad española. Declarar España país laico y no alineado, neutral en el concierto de las naciones y de las religiones, con renuncia expresa a la guerra como modo de resolver conflictos, y renuncia a Ceuta y a Melilla, ciudades de las que habría que desprenderse cuanto antes, no traen más que problemas sin rentabilidad humana, económica y diplomática, y regular la inmigración sobre la base constitucional de España territorio de igualdad (de sexos) y coeducación, empezando por indumentarias no sexistas ni diferencias sexualmente. ¿Qué usted que viene se empeña en su pañuelito, en su burquita? Tan amigos, pero, para usted, ¿España?, ¡país de paso! No habrá nacionalidad española que valga, ni empleo, ni sanidad, ni educación ni cobertura social de ningún tipo para quien no cumpla las normas de igualdad y coeducación. No es tan difícil. No quedaríamos al margen de cómo van Europa y el resto del mundo pero respiraríamos una atmósfera más saludable. No que, ahora, la política demográfica y diplomática española da bandazos ridículos, en gran medida por la implicación del Psoe y de cierta izquierda en contentar el voto católico (política de familia, de educación, guiño a tradiciones), implicación demagógica que puede resultar fatal. Al catolicismo, que atravesó el Renacimiento y la Ilustración con éxito, se le pide que se neutralice de buena gana, para poder entre todos neutralizar al Islam, una religión feroz y salvaje, de nómadas y pastores de otra época, a la que llevábamos 622 años de ventaja y que a laicos y creyentes, tal como éramos y a nuestra manera, nos está comiendo la moral. Que nos coma enteros es cuestión de tiempo.

Hora y ahora de la religión (1)

HORA Y AHORA DE LA RELIGIÓN

HORA Y AHORA DE LA RELIGIÓN

En nuestro civilizado primer mundo la religión iba por la senda del laicismo y de la inserción: monjas y curas vestidos de seglares, papas pidiendo perdón por los abusos intelectuales del pasado. Hasta la pederastia, valga la burrada, es un síntoma de que la Iglesia era humana, humanidad que Pepita Jiménez o La Regenta ya habían puesto en letra. Los mismos movimientos sociales alentaban dentro de la Iglesia, desde la teología de la liberación hasta cristianos por el socialismo. Agnósticos y ateos convivíamos con los creyentes. Fuimos capillitas laicos o antropólogos de andar por casa por el Rocío, la Inmaculada o la devoción a la Virgen del Carmen. Todo era paz y armonía, salvo una espina clavada: la prepotencia de la Iglesia en la vida pública y en la enseñanza, a través de la Ley de Educación que consagraba la privada y la concertada. ¿Qué rompió aquella armonía? El rearme de la religión cuando el Pentágono y servicios de inteligencia aliados tuvieron la ocurrencia de jugar con fuego sagrado, inculcar la fe en Dios en países en vías de emancipación. La historia sucede en los 70 en el interior y en la periferia de la Unión Soviética (Polonia, Irán, Afganistán) y tuvo su expresión en el sindicato Solidaridad, en el papa Juan Pablo II y en la irresistible ascensión de imanes y ayatolas, hasta Al Qaeda de Osama bin Laden, ex agente de la Cía, y hasta el Estado Islámico. ¿Qué postura adoptaron mis amigos los católicos tolerantes y de amor al prójimo, los estetas, los poetas, los arqueros finos de los seises de Sevilla, los del gozo de las fiestas de primavera? Callaron o se dijeron: cuando las barbas de los musulmanes veas crecer, pon tus cruces a merecer. Fueron ustedes, los creyentes, mis amigos, quienes dieron crédito al reparto: de Oriente próximo hacia allá, para el Islam, pero Occidente es nuestro. ¿Nuestro? ¡Hasta las Torres Gemelas!, odisea 2001 por la que ustedes quieren pasar de puntillas, como pasaron por Atocha, en 2014. Con todos sus ejércitos y tribunales, ¿qué podía Occidente contra los pilotos suicidas? Absolutamente nada. En vez de mirar de frente esa paradoja espantosa, los católicos rezaron por las víctimas con Wojtyla y Benedicto 16, imitaron el totus tuus de las iglesias protestantes, y, encima, se permitieron preguntarnos a los laicos si estábamos bautizados para salir en su procesión, donde veníamos saliendo sin problema. Se habían vuelto ustedes intolerantes. Lo único que toleraron fue un reparto envenenado de religiones por cuotas en los colegios donde antes era la cristiana sola y verdadera. Por ahí se colaron familias de mujeres tapadas (cuando la tendencia era en España que hasta las monjas se soltaran el pelo) y, con las tapadas, sus varones barbas a quienes la política pelotilleó con alfombras rojas de cultura y civilización. Tremendo. Fueron ustedes, además de temerarios, soberbios. Les tentó el antiguo dominio de la Iglesia, aquel por el que un papa había pedido perdón a Galileo. Así que, al presente, cuando uno de los suyos invoca el amor, la belleza o la poesía para hablar de religión, ahora ya es tarde. Ustedes quizá podrían volver al decoro razonable, a ser las vírgenes prudentes, pero ¿qué hacemos con las vírgenes necias? ¿Qué hacemos con el orgullo barba, con el orgullo burka, con el suicidismo terrorista? No hay manera de viajar a Túnez como viajábamos antes, a Egipto, a Jordania. Las oenegés vuelven del África, porque hay miedo, y lo de Siria cuela, de momento, por la presión de los Estados Unidos, que, si no, de qué, iban a abrir ustedes, Rajoy o Merkel, las puertas de la confortable Europa. ¡Siente un sirio a su mesa por Navidad! Pues siéntenlo, pero entre unos y otros al pensamiento laico le queda corta la separación Iglesia Estado, que parecía tan progresista. Porque la separación garantizaría los protocolos del Estado, no el de las ultras confesiones religiosas. ¿Tienen ustedes o el ministerio de Interior un detector de extremismos religiosos, un escáner del Islam pacífico? Pues entonces, justos por pecadores, no queda otra que pedir al Estado la progresiva y pacífica prohibición en público de toda manifestación religiosa, empezando por las indumentarias personales. Por último, las apariencias no engañan, los hábitos han hecho al monje y nadie de nosotros dejaría hoy con tranquilidad a una hija en el aeropuerto o en el tren a donde un barbas venga a sentarse a su lado con su sonrisa y con su mochila. En eso ha quedado el amor al prójimo.


Religión y nacionalismo

La religión después del 11‑S

Jesús Cotta y Daniel Lebrato: polémica sobre la religión

tres religiones

A PROPÓSITO DE ¿QUÉ ES POESÍA?, de Daniel Lebrato, escribe Jesús Cotta:

[Entre corchetes y apostillas, DL]

[Religión y política:] Desechar todas las religiones como abominables es lo mismo que desechar todos los regímenes políticos por abominables. Igual que no es lo mismo la democracia que la dictadura, no es lo mismo [Religión y testimonio, imposición o tolerancia:] la religión de una persona que crea que debe amar al prójimo sin imponerle nada que la religión de una persona que crea que debe obligar al prójimo a creer lo mismo que él. El hecho de que la religión, históricamente, se haya pretendido imponer no es un problema de la religión, [Dios y hombre:] sino del hombre, que lleva la mezquindad en su corazón, y esa mezquindad se manifiesta tanto en la religión [Hombre y religión, política, deporte, arte, poesía:] como en la política, el deporte, el arte. La religión es tan humana como la poesía, es más, tiene mucho que ver con ella, [Religión y JC:] al menos como yo la concibo. Igual que la poesía rescata de su aparente insignificancia lo cotidiano y lo transfigura, [Religión y belleza:] la religión también transfigura la realidad dándole un sentido que la embellece y ayuda a vivir.

Apostillas a Jesús Cotta.

[Religión y política:] Religión y política no son nociones comparables. En sociedad vivimos y en sociedad estamos a la fuerza. La religión es opcional y voluntaria.

[Religión y testimonio, imposición o tolerancia:] Todas las religiones del libro son testimoniales, obligan a sus fieles a dar testimonio de su fe. Si no, ¿cómo sabríamos los demás su religión?

[Hombre y religión, política, deporte, arte, poesía:] ¿Problema del hombre? ¿El problema del faraón fue mi problema? ¿El problema del de Nazaret y sus seguidores, las Cruzadas, la Inquisición, todo eso fue mi problema, que soy hombre? Y no soy mezquino.

[Religión y JC:] Nada que objetar.

[Religión y belleza:] Materia de historia del arte. Y tan cierto es que la historia no la podemos cambiar como que no la podemos repetir. Todo es pasado. La belleza, como canon, ha muerto y lo que a cada quien le guste ya no es cuestión de historia, ni de historia del arte, sino cuestión de gustos.

Segundas apostillas de Jesús Cotta en su blogpost

Religión y nacionalismo

La religión después del 11‑S


HORA Y AHORA DE LA RELIGIÓN
por Daniel Lebrato

En nuestro civilizado primer mundo la religión iba por la senda del laicismo y de la inserción: monjas y curas vestidos de seglares, papas pidiendo perdón por los abusos intelectuales del pasado. Hasta la pederastia, valga la burrada, es un síntoma de que la Iglesia era humana, humanidad que Pepita Jiménez o La Regenta ya habían puesto en letra. Los mismos movimientos sociales alentaban dentro de la Iglesia, desde la teología de la liberación hasta cristianos por el socialismo. Agnósticos y ateos convivíamos con los creyentes. Fuimos capillitas laicos o antropólogos de andar por casa por el Rocío, la Inmaculada o la devoción a la Virgen del Carmen. Todo era paz y armonía, salvo una espina clavada: la prepotencia de la Iglesia en la vida pública y en la enseñanza, a través de la Ley de Educación que consagraba la privada y la concertada. ¿Qué rompió aquella armonía? El rearme de la religión cuando el Pentágono y servicios de inteligencia aliados tuvieron la ocurrencia de jugar con fuego sagrado, inculcar la fe en Dios en países en vías de emancipación. La historia sucede en los 70 en el interior y en la periferia de la Unión Soviética (Polonia, Irán, Afganistán) y tuvo su expresión en el sindicato Solidaridad, en el papa Juan Pablo II y en la irresistible ascensión de imanes y ayatolas, hasta Al Qaeda de Osama bin Laden, ex agente de la Cía, y hasta el Estado Islámico. ¿Qué postura adoptaron mis amigos los católicos tolerantes y de amor al prójimo, los estetas, los poetas, los arqueros finos de los seises de Sevilla, los del gozo de las fiestas de primavera? Callaron o se dijeron: cuando las barbas de los musulmanes veas crecer, pon tus cruces a merecer. Fueron ustedes, los creyentes, mis amigos, quienes dieron crédito al reparto: de Oriente próximo hacia allá, para el Islam, pero Occidente es nuestro. ¿Nuestro? ¡Hasta las Torres Gemelas!, odisea 2001 por la que ustedes quieren pasar de puntillas, como pasaron por Atocha, en 2014. Con todos sus ejércitos y tribunales, ¿qué podía Occidente contra los pilotos suicidas? Absolutamente nada. En vez de mirar de frente esa paradoja espantosa, los católicos rezaron por las víctimas con Wojtyla y Benedicto 16, imitaron el totus tuus de las iglesias protestantes, y, encima, se permitieron preguntarnos a los laicos si estábamos bautizados para salir en su procesión, donde veníamos saliendo sin problema. Se habían vuelto ustedes intolerantes. Lo único que toleraron fue un reparto envenenado de religiones por cuotas en los colegios donde antes era la cristiana sola y verdadera. Por ahí se colaron familias de mujeres tapadas (cuando la tendencia era en España que hasta las monjas se soltaran el pelo) y, con las tapadas, sus varones barbas a quienes la política pelotilleó con alfombras rojas de cultura y civilización. Tremendo. Fueron ustedes, además de temerarios, soberbios. Les tentó el antiguo dominio de la Iglesia, aquel por el que un papa había pedido perdón a Galileo. Así que, al presente, cuando uno de los suyos invoca el amor, la belleza o la poesía para hablar de religión, ahora ya es tarde. Ustedes quizá podrían volver al decoro razonable, a ser las vírgenes prudentes, pero ¿qué hacemos con las vírgenes necias? ¿Qué hacemos con el orgullo barba, con el orgullo burka, con el suicidismo terrorista? No hay manera de viajar a Túnez como viajábamos antes, a Egipto, a Jordania. Las oenegés vuelven del África, porque hay miedo, y lo de Siria cuela, de momento, por la presión de los Estados Unidos, que, si no, de qué, iban a abrir ustedes, Rajoy o Merkel, las puertas de la confortable Europa. ¡Siente un sirio a su mesa por Navidad! Pues siéntenlo, pero entre unos y otros al pensamiento laico le queda corta la separación Iglesia Estado, que parecía tan progresista. Porque la separación garantizaría los protocolos del Estado, no el de las ultras confesiones religiosas. ¿Tienen ustedes o el ministerio de Interior un detector de extremismos religiosos, un escáner del Islam pacífico? Pues entonces, justos por pecadores, no queda otra que pedir al Estado la progresiva y pacífica prohibición en público de toda manifestación religiosa, empezando por las indumentarias personales. Por último, las apariencias no engañan, los hábitos han hecho al monje y nadie de nosotros dejaría hoy con tranquilidad a una hija en el aeropuerto o en el tren a donde un barbas venga a sentarse a su lado con su sonrisa y con su mochila. En eso ha quedado el amor al prójimo.

HORROR VACUI

Hipócritas 3


The Virgin of El Rocio is carried by pilgrims during a procession around the shrine of El Rocio in Almonte, in the province of Huelva, southwest Spain, May 20, 2013. Every spring hundreds of thousands of devotees converge at a shrine to pay homage to the Virgin del Rocio during an annual pilgrimage which combines religious fervour and festive colour. REUTERS/Marcelo del Pozo (SPAIN - Tags: SOCIETY RELIGION) SPAIN/


Hipócritas 4


Rabinos


Hipócritas


HORROR VACUI

Vinieron en belenes, en películas y en cromos de los diez mandamientos.

Cruzaron el Estrecho, nos dejaron alcázares, alhambras, generalifes, pretextos para giraldas
y patios de naranjos.

Hicieron chistes malos con los godos: ¿Saben aquel de don Rodrigo y la pérdida de España?

Los vimos por Ketama, en la locura de un viaje, y en Chauen, esa vez, de novios.

Y, desde las Torres Gemelas, o antes quizá, ¿fue Irán, en el 79?, los seguimos viendo, no fallan,
en todos los telediarios.

No estuvieron pero estaban en la estación de Atocha. No estaban pero estuvieron
en el metro de Londres.

Son buenos porque sacan lo peor de nosotros mismos, como el miedo a la muerte
o estos renglones que muy pocos leerán y que alguien escribe.

Son la prueba de que Dios no existe, porque existen ellos en el nombre de Dios, el Clemente,
el Misericordioso.

No se tocan el sexo ni cuando tienen sexo. No se tocan la barba ni aunque no tengan barba.
Son puros.

Saben que Dios tiene su horario de oficina. Hoy, viernes 25 de septiembre, de sol a sol,
esta es la pauta. 8:11, 2:14, 5:39, 8:16, 9:37. Mañana será otro día.

Para no parecer impíos se descargan Práyer Times o Islámic Salat y al minuto exacto, pipipí,
si Dios, al teléfono, les dice ¡ven!, lo dejan todo y se ponen a rezar al Clemente,
al Misericordioso, que estará en todas partes pero más bien les pilla
mirando hacia La Meca, que pueden ver por Google Maps.

También la oración cabe en un whatsapp. Oh pueblo mío, soy libre del culto idólatra,
vuelvo mi rostro como sincero creyente hacia quien ha creado los cielos y la tierra
y en modo alguno soy de los politeístas, no digáis tres, Dios es uno, ¿cómo iba Dios
a tener un hijo? Tuvo profeta y petróleo para encender lámparas en las mezquitas.

Nos miran y desconfían de nosotros. Los miramos y desconfiamos de ellos. Y de quienes,
en buena hora, pusieron alfombra roja de civilización y alianza de culturas a tan
piadosas costumbres y tradiciones, que hay que conservar (contra la lucha de clases,
contra el humanismo que viene cargado de feministas, maricones y lesbianas).

Ahí es donde nuestros cromos con sus cromos, nuestros belenes con sus belenes,
son de un único álbum, se confunden. Desde el Quema hasta el Ganges,
desde el Rocío hasta Santiago de Compostela, desde Islamabad a Westminster,
todos los caminos llevan a Roma y al Pentágono, a la bondad de su bondad,
a la irrenunciable sonrisa de su sonrisa, a la analítica de su encíclica urbi et orbe
y al amor de Dios te ama, hermano.

Te ama, sí, y quisiera verte ahora poseído exagerando el gesto expresionista ante la cámara,
mientras ensayas a lapidar mujeres tirando piedras al Diablo, que tampoco existe
o tampoco es malo porque habíamos quedado en que Dios no es bueno, puesto que
existen ellos o yo no existo, se cansa uno. Las tonterías que nos hace decir la teología.

Al menos 717 muertos este jueves y más de 800 heridos en una avalancha de peregrinos
en el valle de Mina entre los tres millones de personas que participaban
en la peregrinación anual a La Meca. En el preámbulo, los creyentes han de coger
tres piedras, tres, de menudo tamaño que habrán de utilizar en la lapidación
del Diablo, informa Efe. El rito se remonta a Abraham, aconsejado
por Gabriel Arcángel, y se efectúa contra el muro de las lapidaciones, de 26 metros,
dispuesto por las autoridades saudíes. Lo que la agencia de noticias no dice
es qué vio el primer peregrino, a qué tuvo tal miedo incontrolado
que provocó el pánico general y el alud de gentes. Si vio a Dios o a Satanás.
O si a sí mismo se vio. Del horror vacui ante el paraíso prometido,
al horror al infierno en esta vida. Lo que va.

Hipócritas 1. Lapidación.

Hipócritas 6

Al menos 717 personas murieron este jueves (24.9.2015) y más de 805 resultaron heridas en una avalancha de peregrinos en la ciudad saudí de La Meca, donde tres millones de personas participan en el rito musulmán de la peregrinación, informó la Defensa Civil saudí. La avalancha tuvo lugar en la zona de Mina, situada a unos 15 kilómetros de La Meca. Según el cuerpo de Defensa Civil saudí, la cifra de víctimas no es definitiva.


La lapidación del diablo o lapidación de Satanás es una ceremonia simbólica practicada por los musulmanes durante su peregrinación (Hajj) en la que tiran las piedras que han recogido durante una fase anterior de la peregrinación, estas tres piedras simbolizan el demonio. El lanzamiento de estas piedras se refiere a la acción de Ibrahim, donde el diablo se le apareció tres veces en ese lugar. Por consejo del Arcángel Gabriel, Ibrahim lapida tres veces a la aparición. Antes eran tres pilares, pero fueron reemplazados por las autoridades saudíes en 2004 por un muro de 26 m.


Hipocresía. La palabra proviene del latín tardío hypocrisis y del griego ὑπόκρισις (hypokrisis), que significan actuar, fingir o una respuesta. También se puede entender como viniendo del griego hypo que significa máscara y crytes que significa respuesta y por lo que la palabra significaría responder con máscaras. La palabra hipócrita proviene del griego ὑποκρίτης (hypokrites), cuyo verbo asociado es υποκρίνομαι (hypokrinomai), es decir, tomo parte. Ambos derivan del verbo κρίνω, juzgar (»κρίση, juicio»κριτική [kritiki], críticos), presuntamente porque la realización de un texto dramático involucraba un cierto grado de interpretación del texto.En el cristianismo, algunas traducciones del Libro de Job en la Biblia cristiana, la palabra hebrea chaneph es traducida como hipócrita, que significa profano. Además, el Nuevo Testamento relata a Jesucristo condenando en numerosas ocasiones la hipocresía de los líderes religiosos y políticos. Cristo instruye a sus discípulos advirtiéndoles que no sean prolijos hipócritas, que no hagan repeticiones vanas ni palabrerías al orar, y que no sean como los hipócritas que quieren ser vistos por los hombres al hacer sus buenas obras. Jesús también usa una metáfora para prevenir esa actitud, e insta a sus discípulos a abstente de la levadura de los fariseos, escribas, mundanos, y de Herodes. Se dice explícitamente que la levadura de esos hombres es la hipocresía. Además, Jesús describe a los hipócritas fariseos como aquellos que dicen y no hacen y en la parábola del mal siervo se describe el castigo de éste siendo azotado, teniendo su parte con los hipócritas. En este sentido, hay múltiples estudios teológicos que catalogan a la hipocresía como un pecado y una característica de los falsos conversos, que sin arrepentimiento, lleva a la condenación eterna de aun aquellos que dicen creer en Dios, pero no le sirven verdaderamente con el corazón y siguen pecando deliberadamente. Estos estudios suelen señalar un versículo bíblico en el que Jesús dijo: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos, sino el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre sacamos demonios, y en tu nombre hicimos muchas grandezas? Y entonces les confesaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad. (Mateo 7:15-23)

Wikipedia, 25 del 9 de 2015. Hipócritas 2. Horror vacui

SI NO PUEDES CON ÉL

Model Down

SI NO PUEDES CON ÉL
apuntes de ética

Justo al día siguiente de imaginarme yo la pequeña historia de Rocío, una niña síndrome que vi en la playa, me entero de que Madeleine Stuart, australiana de 18 años, chica down a quien El País titula directamente como modelo, de profesión sus pases, ha desfilado con éxito en la Semana de la Moda de Nueva York. Sirva de ejemplo del escaso olfato de eLTeNDeDeRo en cuestiones de alcance. Una sociedad que no ha lavado sus trapos sucios, que no ha resuelto sus asuntos internos se creerá muy democrática y muy avanzada en derechos humanos repartiendo papeles incluso a quien estaba libre de una lacra concreta: los bajos fondos de la moda han de parecerle nauseabundos al moralista. Ya les pasó a los mariquitas del Orgullo Gay, que se apuntaron a una carrera de tacones.

Contestants take part in the annual high heels race during Gay Pride celebrations in Chueca quarter in Madrid, Spain, July 2, 2015. The winner of the race receives a prize of 500 euros ($555), according to the organisers. REUTERS/Sergio Perez

Vomito igual que cuando veo mujeres islámicas, tan emburcadas ellas, con sus signos externos (labios, ojos, colgantes, pulseras, relojes, tocados) de lujo y presunción. Si por algo se admite el inadmisible tapadismo impuesto a las mujeres es por y para su uso religioso, no para que lo usen con ostentación de marcas de la sociedad de consumo.Mujeres libres con burka Y si algún trato pide la discapacidad, es normalizarla y que pase desapercibida. De la marginación, al orgullo Down, hay una película muy vista. Los procedimientos de rodaje son dos: igualación e inversión. Igualación: el mal se extiende a quien estaba libre y no lo padecía: pasó con los varones, de pronto elevados a hombres objeto: no se acabó con la mujer objeto. Inversión: lo antes marginado se eleva a motivo de orgullo: orgullo burka, orgullo gay, orgullo bici, blak power. Todo, menos superación y extinción de lo que estaba mal, que sería lo suyo. Será que prevalece la ética de Si no puedes con él (con tu enemigo), únete a él.Tapadas de lujo Así se unieron el pasado viernes en la Gran Mezquita de La Meca multitud de tapadistas. Mientras rezaban que Alá es grande, más grande era la inmensa grúa que les cayó en la cabeza. 107 muertes, 238 con heridas. Es lo que teme siempre Abraracurcix, el jefe galo, que el cielo le caiga encima. No contento Alá, dos días más tarde, en Egipto cerca de la frontera con Libia, el piadoso ejército egipcio atacó desde el aire a un grupo de pacíficos y desarmados turistas. Doce muertos y diez heridos después de que los militares lanzaran un ataque con aviones y helicópteros sobre los viajeros. El bravo ejército, mujer, creyó que el convoy pertenecía al Estado Islámico. Se ve que allí en Egipto el pretexto antiterrorista sirve como aquí, que si pueden se lo aplican hasta a la ciclogénesis explosiva, esa que entra por Galicia de los ganaderos que tiran leche y llega a Cataluña, donde tiran los votos.Tiran la leche Lo cuenta la Sexta, con Ana Pastor y Gran Wyoming. Se está ensuciando tanto un estado de opinión, que será difícil limpiarlo cuando Mas se haya ido y quedará en la conciencia popular aplicable a todo lo que venga de Cataluña. Eso tiene cultivarle al pueblo sus bajas pasiones. Empiezas menoscabando un nacionalismo, el de la burguesía catalana, y no el nacionalismo venga de donde venga (el de España, sin ir más lejos), y acabas, Ana Pastor, Gran Wyoming, a riesgo de guerra civil.Ana Pastor Miren lo que ha pasado por reírles las gracias a los pequeños y medianos ganaderos gallegos. Por una vez que la leche iba a costarnos más barata, los de la vaquita van y la vierten por los suelos. Como si no hubiera oenegé o institución benéfica a quien dársela. De ahí, al toro de la Vega de Tordesillas, otro sector mimado, catalogado de cultura.Toro de la Vega ¿Ni tonto ni marxista? Tú lo que eres, Danielito: un perfecto idiota.

Ni cultos ni demócratas, 15 del 9 de 2015

SIENTE UN SIRIO A SU MESA

A Occidente, habría que replicarle lo que al varón que ayudaba en casa. De ayudar, nada, macho: co‑laborar, trabajar‑con, o sea devolver a pueblos y países expoliados, expropiados y exhaustos, lo que es suyo, que a ver cuándo se plantea, como deuda histórica, dentro de una Conferencia internacional para un mundo más justo.

15 de agosto, día de la Asunción (Postal)

TapasalvadaTápate el corpus

15 DE AGOSTO. DÍA DE LA ASUNCIÓN

asunción, del latín assumptĭo, ōnis, acción y efecto de asumir. Por antonomasia en el catolicismo, significa ser elevada al cielo la Virgen María ‑dice el Drae‑ en cuerpo y alma. ¿Asumes ser elevada al cielo, Virgen? ¡Asumo!, contestó ella, poco dispuesta a quedarse en este valle de lágrimas, y el otro, en el cielo tan campante. Asumir, del latín assumĕre, es atraer a sí, tomar para sí, hacerse cargo, responsabilizarse de algo, aceptarlo. El caso es que, mientras unas asumen el cielo de ser vírgenes, otras asumen el tapadismo que les impone la religión y van tapadas hasta en las pateras, que se vea que ellas serán migrantes sin papeles pero tapadas y a mucha honra. Es lo que tiene el tapadismo ya no impuesto sino asumido. Y como se dice “antes muerta que sencilla” o “arreglá pero informal” podría decirse “antes ahogada que destapada”. El periodismo serio, también llamado prensa nacional, colabora en la campaña y titula a pie de foto: “Un joven inmigrante sirio se abraza a una compañera de viaje”, dentro del “relato de un grupo de refugiados sirios”. La a de compañera y la o de refugiados disimulan tela. El País es de los que apostaron, Dios les conserve la vista, por la alianza de las tres culturas, que en realidad son tres religiones, dicho por Jorge Manrique: “llamadas a se querer e a convivir; allí las mujeres grandes, las medianas et más chicas, hí llegando, son iguales las tapadas a la fuerza que a su gusto”. Y todo, dentro de la campaña “no son inmigrantes, son refugiados, estúpido”, y no vienen a Europa en embarcaciones de bajo coste (por mucho que se exagere lo que les cobran, más les costaría el viaje, suponiendo que les dejaran hacerlo, en ferris y cruceros convencionales), sino en poder de las “mafias organizadas”, que el lector de El País debe aborrecer igual que se aborrecen las mafias del narcotráfico y así no hablamos de los problemas de fondo: el gran negocio de la droga ilegalizada (y por eso no la legalizan) y el gran desequilibrio Sur Norte, Norte Sur, que expone a Europa a hacerse cargo de su pasado colonial, una chapuza, y a las criaturas como las de la foto al “antes muerta, que muerta de hambre”. Para acabar. Cuando la tapada salga del remojo a donde fue llevada, el Grupo Prisa, tiene para ella y para nosotras, las cristianas y judías, el especial Tápate el corpus (llega la moda monja) (julio agosto 2015 de El País de las Tentaciones). Para que todas nos tapemos, o sea, no solamente la refugiada siria de la foto sino todas las mujeres de las tres culturas. En árabe, basura se pronuncia [vasura], con ese muy sonora y la u muy cerrada.

Ser progresista (Test de verano)

Daniel en chiringuito del Baluarte (2)

Yo creía que el bipartidismo era asunto PP PSOE, y también Izquierda Unida está ahí metida. IU es un caladero de artistas y gente de la cultura más radicales que el PSOE pero muy dentro de la ideología del Bienestar, del PSOE, actitud en que coincide la generación que ahora tiene mínimo 50 años con la generación de sus hijos, de 35, que ha dado vida a Podemos. Son personas que, al vivir del ocio, no tienen la visión calvinista del trabajo duro propia de la derecha empresarial, como el dueño de Mercadona. La crisis los pilló en el lado bueno de la vida, junto a los oficios intelectuales, liberales o de cuello blanco y sin corbata: profesores, periodistas, políticos, carreras todas que estudiaron no para trabajar sino para trabajar lo menos posible y por huir de los trabajos peor pagados, más físicos y más desagradables. Elitistas y señoritos, son de una izquierda estética muy alejada de la izquierda sincera y total, que sería la actitud de quien está dispuesto a cuestionarse a sí mismo y a su grupo y a perder parte de sus privilegios, si es que hubiera que repartirlos. García Montero, el No a la guerra, la SGAE, quienes quieren el iva reducido para la cultura son buenas personas que no quieren añadir más dolor al que ya hay (aunque fue el PSOE de Zapatero con UGT y Comisiones quien adoptó las primeras medidas dictadas por la Troika contra los trabajadores) pero menos quieren todavía perder el estatus que les daba papá Estado. El engaño (o el truco si lo hacen queriendo) consiste en identificar el quién con el qué, su persona con los oficios del ocio de los que quieren seguir viviendo. Confunden arte con artistas, cultura con universidad, progreso con I+D, música con músicos, poesía con poetas. ¿Salida de la crisis? Que el empresariado vuelva a hacer cómoda la vida de las clases trabajadoras para que siga habiendo público para sus películas, exposiciones o libros publicados, todo ello protegido por el copyright, la SGAE y leyes antipiratería. Ahí termina lo progresista de este grupo: un capitalismo feliz: que siga siendo la empresa empresa; los trabajadores, trabajadores; y los artistas, artistas. Y porque alguna vez se sumaron a consignas humanitarias (No a la guerra, Stop desahucios) parecen radicales ante la real política. Y no. No pueden ser antisistema de un sistema que les da, mal que bien, de comer. Y no es que yo quiera echarlos al paro. La primera ley del trabajo debería ser la de derechos adquiridos, incluyendo el salario mínimo social para probados artistas mendicantes. No hay estampa más cruda que el despido ni peor oficio que los oficios del no: callejeros, ambulantes, petitorios de monedas por las calles comerciales. Vivir una persona sin trabajo, sin ingresos, sin pensiones, sin techo, es lo primero que debería estar prohibido. Lo que pasa es que el grupo arte y cultura, tan alejado de las clases trabajadoras, tan lloroso de su mileurismo cuando y donde había quinientismo, tampoco puede pedir para sí lo que no está pidiendo para los demás, ¿n’est ce pas?

Ser progresista o de izquierdas no depende de una militancia, de una definición personal ni de una etiqueta que te cuelguen otros; tampoco, de los signos externos de nuestra vida. Depende de la respuesta a estas tres cuestiones (de poner en cuestión, en duda). Ser (o no ser) partidarios de la igualdad. Ser (o no ser) críticos con la división social del trabajo. Y ser (o no ser) críticos con el trabajo, entendido como algo que unos demandan y otros ofrecen o que unos hacen para sí (empresarios y autónomos) y otros hacen para otro (trabajadores por cuenta ajena). Responder a estas preguntas no cuesta nada; soñar, tampoco. El mundo seguiría siendo el que es pero nuestras conversaciones irían más a tono con la miseria que nos rodea. Si eso se llama izquierda, progresista o revolucionario, qué más nos da. El caso es matar al mediocre que llevamos dentro, al malaconciencia o al tontolaba que va por la vida de poeta sin haber escrito un solo verso y para que otros vayan de fregona. Si usted es partidario de la igualdad es usted un 33 por ciento progresista. Ya es algo. Usted estará en contra de la desigualdad inherente a las tres vías de la enseñanza (la pública, la privada y la concertada) y estará en contra de las mujeres tapadas por obediencia islámica mientras sus varones vayan destapados. No está mal. Si, además, es usted consciente de lo que significa la división social del trabajo, es usted progresista un 66 por ciento, nivel 2. Ya no se escandalizará porque un fontanero sin estudios le cobre más por una avería que arregla en cinco minutos que lo que gana usted, como profesor, dando una hora de clase. Ni dirá que hay que hacer bien cada uno su trabajo, cuando hay trabajos de los que usted sería el primero en escaquearse si no fuera por jornal por bombona repartida, por diamante extraído o por mamada hecha a quien la paga. Y si usted distingue esfuerzo de trabajo y cuestiona el trabajo, que es que alguien trabaje para otro produciendo mercancías, bienes de uso (no poemas ni melodías, por mucho que nos alimenten la música y la poesía), entonces es que usted está en contra de la explotación del hombre por el hombre, de mujeres y hombres, incluso aunque usted la practique. Usted sería progresista 99 por cien. Ya puede usted votar, opinar, parecer, presumir o disimular: usted sabrá estar a la altura cuando la historia pase por su puerta o por su Facebook. El cien se lo lleva quien tenga en la cabeza una ética como de mártir cristiano ante los leones: de cada uno, según su capacidad y, a cada uno, según su necesidad. Ya que la humanidad no puede dejar de trabajar, que sea bajo ese lema. Mejor no se conoce y lo demás son excusas. Excusas para no dar golpe y que los den y los reciban los demás.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, Ni cultos ni demócratas, 6 del 8 de 2015

LA RELIGIÓN DESPUÉS DEL 11‑S

LA RELIGIÓN DESPUÉS DEL 11‑S
Mujeres libres con burka

Vamos a dejaros de historias, y vayamos a la Historia. Los primeros talibanes fueron los pastores de Belén. Y eso que no tenían estudios. A los talibanes los repudiamos y, a los pastores, les ponemos el portal por navidad. Ya está bien. El mapa de los monoteísmos sigue una línea entre Mesopotamia, Arabia, Egipto y Palestina, geografía del desierto de espaldas al mar abierto y de cara a unos pocos ríos (sagrados, claro, entre tanta duna: Jordán, Tigris, Éufrates, Nilo), lagos y mares interiores. Ahí el sol alucina la cabeza de nómadas que creyeron ver a dios entre las zarzas de las hogueras mientras dormían. Si usted fuera el gran dios, ¿de verdad se iba a manifestar en esas criaturas? Y atención a sus jefes. ¿El faraón? Un engreído. ¿El patriarca? Un agradecido superviviente de un diluvio. ¿El mesías? Uno que está por venir que no vendrá nunca, todo un género entre los hebreos. Y ¿el profeta? Un beduino con vista. Que el siglo 21 siga dependiendo de semejantes personajes. Todo quedaría en fábula o en literatura si no fastidiaran como están fastidiando. La religión, componente de la guerra, es la primera causa de mortandad en la historia, por delante del cáncer, del sida, de la peste, por encima del hambre. Que al faraón, a Jesús de Nazaret, a Mahoma y al Gran Rabino se les haya dado sitio en los libros de texto y crédito en la cultura, es lo peor que nos ha pasado. Y, encima, con papeles: el libro sagrado. El mundo no estará tranquilo hasta que la religión haya desaparecido de nuestras vidas.


Vamos al váter pero no presumimos por eso. Tenemos nuestros placeres prohibidos, pero no los contamos en público. Sin embargo, un tipo dice que es creyente y no se lo afeamos. Tú, ¿qué pasa?, ¿has visto a Dios, y yo soy tan torpe, tan necio o tan malo que no lo veo? ¿Tú crees en él, y yo, tan ciego? ¿Tú, a la otra vida, y yo a morirme en esta? ¿De qué van los creyentes? ¿Qué arrogancia es la suya? ¿Por qué la seguridad social no los atiende? Mire, doctora, que creo en Dios. No se preocupe, hombre, que hay tratamiento. La cosa tenía un pase mientras nuestro Occidente mandaba en la farsa. In God we trust. En Dios confían para creerse los amos del mundo. The truth shall make you free. La verdad os hará libres, y todo lo han esclavizado. Caído el Muro de Berlín, en Occidente nos las prometíamos felices. Qué sabrán estos. Estos eran los islamistas. Y los metimos en casa. Con sus mujeres tapadas. Con su cordero. Con su ramadán. Igualito que nuestra cuaresma, dijo el ingenuo de las tres culturas. Hasta que el pastor de Belén, montó su portal, cogió su fusil y empezó a disparar.


En el colegio nos contaron que por el Edicto de Milán (313) Roma se convirtió al cristianismo. Parece que no fue tanto. El edicto firmado por Constantino el Grande lo que hizo fue dar libertad de religión y poner fin a las persecuciones contra los cristianos, que no es lo mismo. Diecisiete siglos después, el balance del cristianismo y de las religiones monoteístas o del libro no puede ser más lamentable. Busquen guerras+de+religión en Google. Verán qué espanto. No hablamos de budismo ni hinduismo, de prácticas más parecidas al yoga y a la autoayuda, que a otra cosa. Hablamos de Yahvé, Dios y Alá, símbolos de la violencia, la intransigencia y la dominación. Los tres vienen de un palmo de tierra de nómadas contra sedentarios agricultores desesperados, y cada uno compite en horrores con los horrores del anterior. De Jerusalén a la Meca, 1.240 km (923, a Medina), menos que de Cádiz a la frontera francesa, en tan corto espacio abrasador, varones iluminados han imaginado el paraíso con sus infiernos particulares. La adopción de ese horror por parte de Europa, y su expansión colonial por América y resto del mundo, es lo que estamos pagando. Europa dio categoría de civilización a la barbarie, a la intolerancia, a la persecución, o, en el mejor de los casos, al pacífico que se cree en posesión de la verdad. De las tres religiones, la judía está temperada mientras no le toquen el Estado de Israel, donde la religión da lección de todo menos de humanidad. El cristianismo divaga entre el negocio protestante y calvinista y el ocio y la puesta en escena del catolicismo, poblada de retablos, guardias suizos, vírgenes monjas, pecados mortales, Borgias, don Juanes y monaguillos. Cuando judíos y cristianos creían que el mundo era suyo, el islam, 622 años más atrasado, otra vez el turbante y las babuchas, viene y se lo toma en serio. Cuando ya nadie creía en Dios, o creía de esa manera compatible con la buena vida, vienen los talibanes, los yihadistas, y se lo toman a pecho. Tantos siglos diciendo que Dios existe, que nos lo hemos creído. Y, lo mismo que vosotros vencisteis a Roma pagana a base de mártires a quienes les daban igual los leones en el circo, así a nosotros nos dan igual vuestras leyes, vuestros policías y vuestros jueces, porque ya estamos muertos. Somos los nuevos mártires. Los primeros cristianos vencieron a Roma con su resistencia pacífica. Los suicidas islámicos vencerán como muertos vivientes. Su teoría de la salvación vacía de sentido el circo de la justicia que Occidente les tiene preparado. ¿Prisión y muerte de quien ya está muerto? No se puede morir dos veces. Si las cuentas no fallan, y tomando el caso del Edicto de Milán, quedan menos de trescientos años, muchos menos, con la aceleración de la Historia, para que venza el islamismo mismo mismamente. La clave está en el 11‑S, once de septiembre de 2001, cuando se estrenó el kamikaze suicida o suicidista por fanatismo religioso.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, 31 del 7 de 2015

La mirada del otro

Policías en Túnez

Seifeddine Rezgui, 24 años, que no estaba fichado como integrante del Estado Islámico o Daesh asesinó a tiros a 30 británicos, 3 irlandeses, 2 alemanes, un belga y una portuguesa. Además hirió a 25 británicos, 7 tunecinos, 3 belgas, un alemán, un ucranio, un ruso y otra persona aún no identificada. Agencias. Playa de Túnez, 5 de julio de 2015.

LA MIRADA DEL OTRO

  1. Salvo que una era portuguesa, no hay manera de saber el reparto por sexos de las víctimas. Cuando es evidente que fue un atentado contra el turismo de playa y ni aquí ni en Túnez es igual el dato ‘mujer en bañador’ que ‘hombre en bañador’. La teoría de que, en lengua, ‘masculino’ incluye o equivale, chirría en ocasiones como esta. Sospechamos que fueron más las muertas que los muertos. ¿Por qué no se dice y por qué cuesta tanto enterarse?
  2. La mirada de un varón islámico no es la misma aquí que allí, pero sus ojos, sí. El islamista es un tapador de mujeres por definición. Allí inventaron el burquini y aquí, la alianza de civilizaciones.
  3. Pongamos ahora que el islamista tapador visita nuestras playas. En plan borde, el tipo puede darse el gustazo de ver cuerpos que en su país no puede, porque, total, él está en España y se ajusta a las costumbres españolas. A mirar tías buenas, pues.
  4. Como de mirar a condenar, hay poco, supongamos que el hombre es Seifeddine Rezgui, un creyente de 24 años, convencido de lo suyo y de su papel. El muchacho mete un kaláshnikov en la funda de la sombrilla. No hay escáneres ni controles de embarque.
  5. Hasta donde le llegan las balas y la vista, hasta que caiga abatido, estamos todas muertas. Las agencias dirán mañana: Taitantos muertos en una playa.
  6. Hace tiempo que en España el traje de baño mono pieza igualó anatomías y mentalidades diferentes. Machos y hembras, con que se tapen el sexo, el culo no hace falta, acceden a la misma playa. Ellos ‘en bañador’ y nosotras, ‘en tetas’. Otra cosa sería la playa nudista.
  7. El código nudista impone la mirada recíproca (yo te veo si tú me ves y yo te veo lo que tú me ves), y eso incluye al personal de servicio en chiringuitos y hoteles nudistas. En las playas normales no hay código. Se aceptan miradas desiguales y, la peor, la de esos mirones que apoyados en la baranda del paseo marítimo vienen a gozarse de lo buenas que estamos.
  8. Algún día la mirada del voyeur de playa inofensivo se puede mudar en otra y mirarnos por el punto de mira de un fusil cargado de fanatismo. Lo que pasó en Túnez va a pasar aquí. Personal sobra. Nuestros moritos y nuestros negritos de la venta ambulante son en su mayoría tapadistas de mujeres. Todos muy buenos y todas les compramos algo alguna vez. Si son creyentes o fanáticos, dice el pensamiento liberal, mientras no hagan nada, a nosotros qué.
  9. Lo que más cuesta a la mentalidad occidental es reconocer otro modo de ver el mundo que no sea el nuestro occidental y en el extranjero todo lo queremos a nuestra imagen. Pedir que una playa en Túnez fuese como la de aquí tampoco nos parecía pedir demasiado. Se acabó el turista occidental.
  10. También nos cuesta poner límites a lo que no debería ser. Incapaces de acabar con la prostitución, hay quien quiere, como Ada Colau, legalizarla y sindicar a las putas. Qué bien, iba a decir. Qué mierda. Porque a ver cómo niego yo que vivo en un país libre, que si a ellas les gusta, que tiene que haber de todo y esos lemas estupidicientes que llevamos siglos creyendo que son el no va plus de nuestras democracias contra los ismos que nos acechan: populismo, bolivarismo, comunismo, terrorismo, islamismo mismo mismamente. No nos gusta prohibir, pero algo habrá que prohibirles a los malos para que el mal no triunfe. Y una de las formas del mal es la mirada del macho hispánico primitivo (al que Luis Ciges, en Amanece, que no es poco, le preguntaría ¿Me respetarás, no?) que se solaza de ver tías buenas y, nosotras, dando espectáculo. Nos gusta tomar el sol y morenearnos las tetas. Nuestros colegas machos son de nuestra misma mirada, con ellos no hay problema. Pero hay otras miradas y quizás habría que legislar algo en materia de paseos marítimos, de cuerpos y miradas al alcance de todos. Así, de paso, se lo ponemos más difícil, cuando llegue el de los tiritos, que es cuestión de tiempo. Tan mal está el mundo que aquí las mujeres calibramos nuestra libertad por nuestro derecho al desnudo, mientras que en Islamia, el tapado quien primero lo adopta, lo defiende y lo transmite son las propias mujeres. En árabe se dice [ba su ra], con una ese muy sonora y una u muy oscura. Basura.

La Pinza en eLTeNDeDeRo, 27 del 7 2015

RELIGIÓN Y NACIONALISMOS EN LA ALDEA GLOBAL

tres religiones
CAT-INDEPENDENT
RELIGIÓN Y NACIONALISMOS EN LA ALDEA GLOBAL

  1. Antes de abrir el debate, lo mejor sería no abrirlo. Que nacionalismos y religiones nos dejaran en paz. Pero, ya puestos, habría que llegar a un acuerdo de sobremesa, a un tratado de la conversación. ¿En qué se parecen religión y nacionalismos? En que son dos grandes divisores de la humanidad, como si la humanidad no tuviese ya bastantes divisiones, naturales y económicas. Hay quien cree en Dios y hay quien cree en la patria: en Dios, por inmersión o libre elección; en la patria, según: somos de donde nos pagan y de donde pagamos nuestros impuestos. La religión se diferencia del nacionalismo en que la fe es un hecho privado que se ha confundido con el Estado, hasta la Iglesia mandar en nuestro calendario laboral y vida social, al revés que la cuestión catalana, que afecta a una comunidad, que no es la mía, sobre la que me permito opinar como si fuese mi asunto. Y ahí empiezan los líos. Que usted, andaluz, se meta en mi catalanismo, es como si yo, catalán, me metiera en su andalucismo, en su fe o en su religión. Algo envenena esas conversaciones. Y dice el demócrata: las rentas, los desequilibrios interregionales. Como si eso no se pudiera dejar al concierto entre las regiones o ir hacia una fiscalidad única y universal para acabar con agravios y paraísos fiscales. Esas son las fronteras de las que habría que hablar, no las de Estado, federación o autonomía.

  2. Después del atentado contra las Torres Gemelas (2001) y del rearme de las iglesias cristianas y judías como referentes frente al islamismo, la separación Iglesia Estado se ha quedado corta. Ya no basta el laicismo. ¿Tres religiones en convivencia pacífica? Prueba fallida, examen suspendido. Más allá del laicismo, hay que ir hacia la privatización de la fe y de las manifestaciones de la fe. Una separación Iglesia Estado modificaría la ética y los protocolos del Estado pero no la ética y los protocolos de las religiones. Ante el suicidismo islámico, sin policía ni justicia eficaces contra quienes se dan por justiciados a sí mismos, y como no se puede consentir una religión sí y otras no, ni puede legislarse dónde acaba un creyente y dónde empieza un extremista, las religiones, todas, han sacado la peor nota, tóxicas, y la humanidad se merece unos estados sin religión. Y en casa o en sus templos ya verá el Estado lo que les permite a los creyentes. Obstáculos de esa desconstrucción social, que no será fácil, son los socios de las tres culturas y de la alianza de civilizaciones, la antropología de la conservación y ayuntamientos que, sin toros ni procesiones, ven en peligro el magro puchero de sus fiestas y del turismo.

  3. Nacionalismos históricos, ha habido dos. El de las potencias coloniales y, en respuesta, el de los pueblos que se fueron haciendo independientes respecto de sus metrópolis. Sirve de ejemplo EEUU, de Inglaterra (1775‑83). Después de imperios y colonias, vino el nacionalismo contemporáneo, y éste, en sus dos direcciones, de agregación y de segregación. La agregación dio la unidad de Italia (1861) y de Alemania (1871) y la segregación, la guerra entre yanquis y confederados (1861‑65) o las Guerras Carlistas (1833‑76). A esos conflictos geográficos (horizontales), hay que añadir los conflictos sociales (verticales) y étnicos: indios y negros en EEUU; judíos, moros y gitanos en España. Desde que usamos o concebimos las Naciones Unidas (1919, 1945), la UE (1951), la Europa de los Pueblos (2009), Internet y la Aldea Global (McLuhan, 1962), la tendencia, dictada por los mercados, es delegar los nacionalismos de Estado (ser inglés, ser español) en organismos supranacionales. Obama y Merkel acumulan muchos nacionalismos en uno, vamos a llamarlo Occidente, y ahí está el TTIP con su área de libre comercio trasatlántico, y todo apunta a que sus poderes confluyan con otros y con otros hasta darnos a los hoy españoles, italianos o franceses un único pasaporte, y que nuestros hijos y nuestras hijas serán, con el inglés como lengua común, nos guste o no nos guste, ciudadanos del mundo. Inversamente, la tendencia es a reconocer minorías y hechos diferenciales (lengua, raza) y a dar mayor participación ciudadana en la gestión del entorno más inmediato (vivienda, transporte, educación). Algún Obama o Merkel tendrá que haber, y alguna alcaldía en mi pueblo o en mi barrio, pero a quien no veo en la foto es a Rajoy (ni a Hollande ni a Renzi). Sin esos virreyes del pasado, sin esos mandos intermedios, que morirán matándonos de patriotismo, una familia sevillana podrá seguir yendo en vacaciones al Festival d’Avignon, en la Provenza, o al teatro de Taormina, en Sicilia, sin pérdida de calidad. Lo que sí necesita esa familia es encontrarse, a la vuelta, su vivienda como la dejó, porque funcione una administración local, que para eso está pagando sus impuestos. Aldea Global, alfa y omega, lo cercano y lo lejano.

  4. Cataluña ha sido Marca Hispánica, Corona de Aragón, cuatro provincias (1822), nueve regiones (en la República) y, desde 2004, siete veguerías, jurisdicción menor que la provincia y mayor que la comarca, que la Constitución no reconoce. Y a Cataluña independiente nadie le asegura que una veguería no quiera independizarse de las otras seis. Si la cosa funciona, Woody Allen, a usted y a mí, ¿qué más nos dará? Seguiremos yendo a Barcelona y al museo Pau Casals en El Vendrell. ¿Nacionalidad? Ninguna. ¿Religión? En casa, gracias. Primero conquistaremos la Aldea, después conquistaremos Global.

Daniel Lebrato, Ni tontos ni marxistas, Pinza del 22 del 7 de 2015

Sobre religión
Memoria y desmemoria de la Transición, las dos Españas

ESTADO, DEMOCRACIA Y PARTIDOS

Comenta De Gregorio:

Aunque parezca una blasfemia, a mí me aterra algo tan viejo y al mismo tiempo algo tan moderno como fue y sigue siendo lo que vociferamos y seguimos llamando democracia directa. Sócrates decía “La multitud, cuando ejerce su autoridad, es más cruel que los tiranos de Oriente.” Su ejercicio me recuerda a lo que fue denominado como El Terror, el Nacionalsocialismo o el Nacional Catolicismo. El ser humano es una entidad determinada por lo que se conoce como una inducción de las emociones fundamentada en una reacción simpática primitiva. Y aunque no estoy de acuerdo con Ortega cuando habla de un gobierno de los excelentes, estimo que con independencia de que las masas generalmente son manipuladas, el imperio que en una sociedad debe tener su indudable vigor es incapaz de regentar las discordantes, encontradas y subjetivas pretensiones en las que se desenvuelve. A mi entender, las masas deben tener el derecho a expresarse sin que dicho atributo conlleve su legitimidad a tener que imponerse. Y para ello es preciso que sus manifestaciones sean filtradas a través de lo que yo he intitulado como Asambleas de Base, para posteriormente, lo que haya sido decantado, pase a unas instancias superiores que serían las que por una parte tendrían que legislar; y por otra, a tenor de la libertad y la responsabilidad con la que lo legislado sería enjuiciado, alcanzar resultados que fueran asumidos como procedentes por la mayor parte de la ciudadanía. Y esto, actualmente es dable conseguirlo. (De Gregorio, 20 del 5 del 2011)

Platón y su época creyeron de buena fe que la humanidad consistía en una jerarquía, de esclavos a hombres libres. Hoy todo el mundo de buena fe cree que nadie es más que nadie. Cuando desde Francia se extendían los derechos de sufragio, faltaban por entrar las clases trabajadoras y las mujeres, sin las que hoy no nos salen las cuentas de democracia, ni a la griega ni a la francesa. Ni tontos ni marxistas, lo que sigue son reflexiones desde un observatorio de igualdad y coeducación, vida y derechos en vísperas de elecciones.

Viernes 29 de abril de 2011. No se puede retransmitir desde Westminster una boda vendida como boda del siglo, sin que se vea el plumero de la monarquía española. Domingo uno de mayo. No se puede retransmitir la beatificación de un papa sin hacerle el juego a la fracción más integrista de la Iglesia. Ojo a las noticias. En McLuhan, el medio era el mensaje. En los informativos de RTVE, propaganda pura y dura.

¿Libro de estilo o cárcel de papel para profesionales de la pública? Donde la locutora dice día de la madre, diga festividad católica de la madre. Donde el locutor dice su majestad el rey diga el rey. En la entrevista al obispo, el personaje no reciba tratamiento de monseñor, mi señor; y a un general del ejército diríjanse como general, no mi general; no lo es, no lo son.

Creía Marx que la sociedad no se plantea problemas que no puede resolver. Quien dice problemas, dice soluciones. Hambre, enfermedad y muerte, pobreza, guerra, violencia, explotación. Seguro que dándole cancha a las ideas damos con fórmulas para salir del paso y, en caso de sequía imaginativa, entrando en foros y conversaciones (en internet mismo, tecleando las grandes palabras), seguro que espabilamos el ingenio. El momento es dulce desde que concebimos la aldea global y acuñamos el lema de que otro mundo es posible. Nunca ha estado más clara la definición de reacias o reaccionarias (el diccionario no aclara por qué unas veces con una y otras, con dos c) para llamar a las personas o a las fuerzas que se oponen al progreso. Reaccionario es: defender valores que la historia ‑esa madrastra‑ ha ido dejando atrás. Progreso es: que nadie es más que nadie, que hay que extender los derechos humanos. Va siendo hora de que ritos antiguos se pongan al día, si eso tal es posible. Va siendo hora de darles un repaso lo mismo a las rancias aristocracias que al ceremonial impuesto a la sexualidad de las mujeres. Desconfiemos de quien nos viene con lo tradicionalmente acostumbrado, le digan cultura, civilización o fe de mis mayores.

Estado, democracia y partidos

Después de Platón, Aristóteles clasificó los gobiernos en monarquías, aristocracias y democracias. Pasando por Maquiavelo y Thomas Hobbes, teóricos del absolutismo, John Locke cayó en la cuenta de que la soberanía reside en el pueblo y de que los gobernantes son administradores de esa soberanía cuya suma era el estado, expresión de un poder soberano que las personas aceptan ‑dice mi Encarta‑ para protegerse de sus propios instintos y para satisfacer ciertos deseos y necesidades. Desde Montesquieu, ese contrato social se expresa mediante la separación de poderes y, tras la revolución francesa de 1848, el sufragio se ha ido haciendo universal; para las mujeres: España, 1933. Pasada la segunda guerra mundial, estado y democracia como que tuvieron un hijo y le pusieron de nombre estado democrático. Frente a los absolutismos nazi y estalinista, las luces del sistema democrático crearon en Europa y en Estados Unidos un espejismo de eternidad, base del pensamiento único. El estado democrático durará para siempre como el mejor o el menos malo de los sistemas conocidos, repiten una y otra vez dándoselas de escépticos.

Ese escepticismo, de raíz postmoderna, nos ha dejado un reguero de sombras: maldición eterna a minorías subversivas tachadas de terroristas; y graves amnesias, con sus fechas. 1848: el Manifiesto comunista, de Marx y Engels; 1884: El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, de Engels. Uno y otro demuestran que la historia es la historia de las clases y de la lucha de clases y que estados y gobiernos son agentes de explotación del hombre por el hombre, como se decía antes. Desmenuzado El Capital, la apuesta de futuro del marxismo, que coincide con la vieja acracia o muy noble anarquía, fue la desaparición del estado.

¿Desaparición del estado? La clase política, que se hace la imprescindible, escamotea que el mejor estado no es el que se refuerza como país o nación, sino ‑al contrario‑ el que prevé a la larga su disolución como estado, bajo un proyecto de naciones unidas (aldea global). Demócratas ocultan que el mejor sistema no consiste en periódicas y aparatosas campañas para la alternancia de partidos, sino en el fiel y cotidiano reflejo de un tejido social. En democracia disimulan que el mejor mapa político no sale de la partitocracia ni del culto a la personalidad, sino de la estadística y del azar. Estadística y azar, por cierto, que ya rigen en la formación de mesas electorales, comunidades o jurados populares. Estadística y azar que aplican las encuestas de opinión para proyectar en tablas y tantos por ciento el estado de ánimo, la intención de voto, los programas más vistos o los sueños de una nación. Las encuestas son fiables, simultáneas a lo que se pregunta y de muy rápida lectura, son baratas y ahorran a las ciudades la cartelería electoral.

Antes de la desaparición del estado y en la medida en que mi libertad termina donde empieza la tuya, el estado tiene que entrar en relaciones personales. Habrá que regular el tráfico, para que no choquemos. Enseñanza, sanidad, arquitectura, ingeniería seguirán siendo materia de estado, no así loterías ni quinielas, cuarteles ni iglesias con agua bendita. No podrán ser igual de nobles unos oficios que otros, esas salidas profesionales. Trabajos hay que mejoran la vida y trabajos que la empeoran. Si a usted le gustan las armas de fuego, guardar espaldas o salvar patrias, no será mi patria quien le dé el gusto y si su religión quiere organizar procesiones, ejerza usted su derecho de manifestación. La cofradía va a desfilar lo mismo, pero el estado quedará al margen. Si ‑al margen del estado‑ una pareja quiere que la mujer trabaje en casa, que el marido se declare empresa o ente autónomo y que cotice por su señora a la seguridad social, que es la caja de todos, familias y no familias. Si un país tiene 40 millones de habitantes y cinco de parados, una octava parte del poder tendría que estar en manos de la población en paro. Si el 52 por cien son mujeres, esa es la cuota femenina. Y jamás ganarían las elecciones ni banqueros ni Bush ni Berlusconi.

Para que la estadística impere, el método de elección sería el azar: le toca a usted, le toca al otro o a la otra y por un periodo limitado, supongamos máximo de cuatro años. Igual que las comunidades de vecindad, que rotan por orden alfabético o de piso. Igual que para formar mesas electorales o jurados populares: todo está en que nos toque la papeleta y tengamos, política y ciudadanamente, que cumplir la tarea que nos toca. Como demuestran las reuniones convocadas para la elaboración de los presupuestos participativos, nos resulta mucho más gratificante dar una opinión sobre el carril bici que una sentencia en un jurado. Ayuntamientos, juzgados y otros cuerpos del estado ya se apoyan en un funcionariado independiente de la política en quien priman objetividad y gestión del dinero público. En esa escena, los partidos políticos pueden seguir teniendo su razón ideológica de ser, pero no como escuelas profesionales de enterados o arribistas; no como grupos de presión que usurpan con su voto útil el inútil voto de quienes no son.

La clase política ‑que no puede oír ni hablar de esta línea directarefuerza los factores nacionales: la inseguridad y la xenofobia junto con la política exterior fomentan policía y ejército con cargo al presupuesto. A continuación, la clase se postula a sí misma por vocación de servicio: periodistas y medios echan aquí mucha mano. Una vez instalada, la clase política nos descubre que además es humana ‑como la realeza cuando el príncipe se encapricha de una plebeya‑ y, entonces, admite una gran cantidad de defectos en su seno: el gusto por el dinero o los trajes, el morbo que trae el poder, el tráfico de influencias. Se sigue que el estado ‑expresión de la mayoría‑ también tiene que dar cabida a la natural y mayoritaria tendencia humana a la corrupción. Y si un partido da el cante demasiado, se sustituye por otro, y en paz, que esa es la grandeza del sistema democrático que no tienen ni en Cuba ni en China. Una ley electoral no proporcional, un sistema bicameral y el bipartidismo se encargan de transformar las naturales mayorías en mayorías parlamentarias y reducen a solo dos opciones un vasto dominio. Zapatero o Rajoy.

Contra esa regla de tres ‑el tercero es el rey‑, un mundo como el nuestro, que atiende a la diversidad, tendrá por mejor modelo un estado que refleje la diversidad, las minorías, sin desvirtuar a las mayorías, que nunca sean absolutas. Donde la mayoría es clase trabajadora y clases medias, un rico al frente del gobierno no engaña a nadie: en algún sitio estará el truco, la manipulación o la dictadura, procedimientos semejantes a lo que en feminismo se llama techo de cristal y pegajoso asfalto. Aquí el techo lo ponen mecanismos que apartan a la mayoría social del camino del poder, y el asfalto lo pone el lado canalla de la gente que ‑lejos de rebelarse‑ celebra, imita o disculpa a sus clases dirigentes, con ayuda del tópico: todos son iguales o si ganaran los otros, harían lo mismo o incluso ¡quién pudiera!

Como el sistema tiene amplias tragaderas, la contra contra el estado democrático no viene del capitalismo ‑que en principio, y mientras no le toquen sus plusvalías, se mueve bien y hace negocio entre las urnas‑ ni de las acracias de un marxismo residual. La contra estuvo siempre en las instituciones feudales precapitalistas que vuelven ‑como las aguas‑ por su cauce. Iglesia, nobleza y casa real andaban en vías de secularización y modernización, pero en esto llegó el islam y mandó parar. Y qué mejor que iglesia, nobleza y casa real para, con la vieja milicia, cerrar las ventanas de un mundo peligrosamente abierto de par en par. El estado democrático y el viejo régimen como que tuvieran una hija tardía, que ya nadie esperaba, y le hayan puesto de nombre cultura occidental.

En las colonias, y en su día, la ONU debió frenar la creación de estados confesionales. Sabemos sus fechas, sus protagonistas y sus intenciones dentro de la política de bloques: crear estados afines a las metrópolis (Commonwealth, Unión Francesa, Estado Unidos) lejos del independentismo real y lejos del socialismo en la órbita de la Unión Soviética. Desde la Declaración Balfour, 2 del 11 de 1917, Gran Bretaña estaba comprometida en la creación de un hogar nacional judío y no paró hasta el 14 de mayo de 1948 con la creación de Israel, insólito estado artificial de justificación bíblica. Un año antes, la misma Gran Bretaña había propiciado la segregación de Pakistán hacia una república islámica y, a imagen suya, el 28 del 11 del 48, Francia daba a Mauritania carta de república islámica independiente. Por jugar con fuego de religiones con tal de asegurarse la sumisión, la mal llamada inteligencia estadounidense alimentó por dentro a Osama Bin Laden. Caída la URSS, quedan secuelas del peligroso juego. A imagen y a la contra de Israel ‑el gran enemigo‑, las repúblicas árabes han ido cambiando árabe por islámica, haciendo de la sharia o ley coránica la ley suprema del territorio, todo ello contra la Declaración Universal de Derechos Humanos (artículos 1 y 2, 16, 18 y 26), pues un estado confesional discrimina a personas por razón de sus creencias. En 1979 pasó en Irán y hoy se ven los efectos en países árabes. Sociedades fanáticas dominadas por el islam no tienen inconveniente en implantar democracias. En democracia, conseguirán que ni la igualdad ni la libertad vuelvan nunca a crecer al otro lado del velo.

Martes tres de mayo. Portada de El País. EE UU liquida a Bin Laden. Contraportada. Foto de Tawakul Kerman, heroína de la revuelta yemení. ¡El País es grande!

daniellebrato@gmail.com

Mujeres periodistas con velo

MUJERES PERIODISTAS CON VELO

La película Incendies –que recomiendo– sucede en Líbano cerca de 1975, Guerra Civil entre facciones cristianas y musulmanas. La joven cristiana protagonista lleva el pelo al aire, sin velo ni pañuelo, y la blusa desabotonada lo justo como para que siempre se le vea su cadenita con su crucifijo: está claro que se quiere identificar. En un momento dado, cuando se ve obligada a coger un autobús en zona musulmana, la muchacha abotona su blusa, tapa la cruz que lleva al pecho y el pañuelo que lleva sobre el cuello se lo pone sobre la cabeza, a lo islámico. Parecida cosa hizo Ana Pastor (tve) el otro día para entrevistar a Ahmadineyad, presidente de Irán. Ya otras veces habíamos visto a españolas corresponsales en esos países salir en nuestros telediarios con la cabeza cubierta. Eso sí, para dar el pego, con mucha seda, con gran estilo casi occidental.

Las preguntas salen solas. La primera, si fue una medida diplomática por no herir las costumbres o la sensibilidad del país anfitrión. Pero la diplomacia es recíproca y todas las mujeres que a España vienen tapadas tendrían aquí que destaparse.

Otra respuesta puede ser que la periodista se ha tapado por ser el presidente quien es, es decir por respeto a la persona presidente. Esto nos lleva a cómo en España la gente inclina la cabeza, humilla la mirada y hace genuflexión ante la reina; cómo al coronel en la entrevista quien lleva la entrevista le llama mi coronel (como si fuera nuestro o, lo que es peor, como si nosotros fuéramos suyos); y cómo en las iglesias piden al turista y a la turista que entren con decoro y hasta hemos visto a mujeres con velo para entrar en el templo como Dios manda. Les pasa por entrar.

Al revés, sabemos que en los viejos regímenes socialistas al coronel o al general se les llama camarada coronel o camarada general, y no pasa nada, el mando no se quiebra por eso, la autoridad no se pierde. Compañero presidente fue Salvador Allende, y compañero Fidel. ¿No dicen que Castro es un dictador y Cuba y todo lo que huela a soviético es una dictadura? Pues se ve que en materia de tratamiento lo dictador no quita lo valiente.

Propongo que en España se democratice el protocolo de tal manera que ningún español ni española se humille ante nadie. Propongo que el libro de estilo de los medios públicos prohíba los posesivos de primera persona cuando se hace periodismo en nombre de cadenas públicas y de parte del estado civil y laico. El obispo será obispo en la entrevista, no monseñor.

Menos mal que entre las pamplinas lingüísticas que nos ha dejado el lenguaje soberbio, nadie sabe qué hacer con el grupo su majestad. En puridad, el rey tendría que decir, en primera persona, mi majestad y en todas las personas las concordancias tendrían que hacerse en femenino: su majestad está cansada. Busquen en internet “eusebio valladares lebrato” y verán que hubo un lingüista que quiso poner orden en tanta majadería. Naturalmente, se volvió loco.

Por último, si a altezas y a majestades, a monseñores y a Ahmadineyades no les gustan los tratos, con no hacerles la entrevista tenemos bastante. Nosotros podemos vivir sin sus señorías, sus señorías sin nosotros, la vanidad les pierde, es evidente que no.

De otra manera, ni tontos ni marxistas, todo huele a miedo, a peloteo o a servilismo, a elegir. Pero no digan que en democracia todos somos iguales. Por aquí que te vi. Incendios.

http://www.tinta-china.net/dlebrato.htm, 17 del 3 de 2011

MUJERES PERIODISTAS CON VELO

El mundo árabe. 5 errores.

Mujeres libres con burka

MUNDO ÁRABE. 5 errores.

  1. Error de interpretación o de “la parte por el todo”. Tomando lo nuestro (la democracia) por lo de ellos y, sobre todo, por lo de ellas (las mujeres), lo que el mundo árabe pide (y las tapadas también piden) es ni más menos que independencia, libertad y democracia.
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  2. Error de enfoque del islamismo. Es verdad que el fundamentalismo islámico no está detrás de la revuelta: el fundamentalismo está antes, durante y estará después, porque desde hace años fundamentalismo es lo único que hay donde hay islam. Esas mujeres tapadas, esas manifestaciones que se interrumpen para la oración. Las pocas hembras que van sin velo entre los varones son la cuota que allí (como aquí, pero al revés) paga la religión dominante por aparentar culturas y civilizaciones: son las cristianas toleradas, no vayamos a engañarnos.
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  3. Error de teoría y práctica. Que sin teoría revolucionaria no hay acción revolucionaria, lo dijo Lenin. Puede que esa gente que grita ante la cámara en nuestros telediarios sepa por qué grita. Lo que no sabemos ni sabe esa gente es para qué o para quién grita. A quien únicamente invocan es a Dios.
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  4. Error de etiquetado. Revolución es ponerse arriba en la historia quienes estaban debajo (la clase trabajadora) o más abajo (la burguesía). Llámense revolución francesa, rusa, china o cubana. Revolución no es derrocamiento ni cambio de jefatura o de gobierno. El mundo árabe, de momento, no ha dado más que insurrección, revuelta, desobediencia, manifestación o huelga general política, pero ni una sola revolución.
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  5. Error de perspectiva. Sin mujeres libres no hay sociedades libres. Ilusas e ilusos de las culturas y las civilizaciones, pierdan toda demagogia. Nosotros, la esperanza ya la tenemos perdida. La perdimos el mismo día que en nuestro colegio o nuestro instituto nos dijeron: a esa niña que viene con su velo tapada hay que darle la bienvenida y decirle que pase.
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  6. Ni tontos ni marxistas, los hombres que tapan a las mujeres dicen: –Frentes de Liberación, Polisarios o lo que usted quiera progresista o revolucionario, paisa, nosotros se lo damos pero envuelto en burka o similar.
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  7. Llamado a ser el futuro, el feminismo derrotado puede no ser tan grave como su contrario: la asunción del tapadismo por las propias mujeres tapadas.
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  8. Desde ese síndrome de Estocolmo, que cristaliza en el orgullo burka, nuestra única posibilidad está en el laicismo, en volver al punto de partida: fuera la religión y las religiones de la vida pública. Algún día, Zapatero, Condoleezza Rice y firmantes de la Alianza de Civilizaciones pasarán por el tribunal que se merecen. El de la Haya o el de la Historia.
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  9. Y quien le parezca que exagero, que mire y vea en qué se ha convertido el mundo árabe con tanto diálogo y tanta alianza: ellos que gritan, ellas que se tapan y unos y otras arrodillándose al gran dios.
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El burka contra occidente (3)

20160530 180400
Novicias tapadas en Roma

EL BURKA EN OCCIDENTE 3

Ni tontos ni marxistas, la prohibición del burka significa, por defecto, que van a seguir impunes los hombres que tapaban a las mujeres. Todo es cuestión de que las tapen pero menos, un poquito solo, mujer. Aquí el que no corre vuela, y más parece que vuelan todos, PSOE, PP o Convergencia, y la primera la ministra de Igualdad, que o no se entera o quiere que no nos enteremos de nada.

España urgentemente debe incluir el tapadismo de género como variante de la discriminación (no hay ni que usar la palabra ‘maltrato’). Por donde va España, avanzando a pasito paso por la senda de la igualdad, con combatir diferencias y discriminaciones vale, no hay que ofender a nadie: simplemente, mire usted, es que aquí en España no se lleva la señal externa por razones de sexo, sean del sexo que sean. Lo demás se deduce: modificar códigos civiles o penales, actuar desde la Fiscalía del Estado, revisar las licencias de apertura comerciales y darle un plazo (de reforma o de cierre) a los comercios que tapen a sus mujeres, declarar la igualdad escolar total entre niños y niñas. Campañas de concienciación: que las prendas que tapan a las mujeres (diademas, pañuelos, velos) se perciban como marcas de discriminación y no como cultura. Ningún permiso, no digamos subvención ni cesión de locales públicos, para nuevos sitios de culto o de reunión donde el sexismo es normal y las diferencias de género se predican o normalizan. Decimos ‘nuevos’ sitios para que nadie nos salga con que las iglesias y la Iglesia discriminan. Esa (la del Concordato y la del laicismo) es otra historia aunque al final es la misma historia.

Y crear estados de opinión. Por estados de opinión España se ha hecho monárquica; por estados de opinión alguna gente cree que hay guerras justas, misiones humanitarias, o que el Rey salvó a la democracia española la larga noche del 23-F. Por estados de opinión es posible reforzar los recursos del Estado y llegar a prohibir por decreto todos los comportamientos y manifestaciones sociales o externas por razón del sexo, y el pañuelito lo es. Ni una muchacha con velo en las escuelas, ni una madre de niña con velo que pueda pasar (sin quitarse el velo como quien se quita la gorra o el sombrero por respeto) el umbral de los colegios.

Nos las tenemos con gente tenaz y de ideas que, como el agua a teja vana, va a buscar las mil maneras de prevalecer sobre el Estado. Ya vemos que los hombres tapadores acuden, para salirse con la suya, a leyes que no aplican o a principios que se pasan por el forro.