La mirada del otro

Policías en Túnez

Seifeddine Rezgui, 24 años, que no estaba fichado como integrante del Estado Islámico o Daesh asesinó a tiros a 30 británicos, 3 irlandeses, 2 alemanes, un belga y una portuguesa. Además hirió a 25 británicos, 7 tunecinos, 3 belgas, un alemán, un ucranio, un ruso y otra persona aún no identificada. Agencias. Playa de Túnez, 5 de julio de 2015.

LA MIRADA DEL OTRO

  1. Salvo que una era portuguesa, no hay manera de saber el reparto por sexos de las víctimas. Cuando es evidente que fue un atentado contra el turismo de playa y ni aquí ni en Túnez es igual el dato ‘mujer en bañador’ que ‘hombre en bañador’. La teoría de que, en lengua, ‘masculino’ incluye o equivale, chirría en ocasiones como esta. Sospechamos que fueron más las muertas que los muertos. ¿Por qué no se dice y por qué cuesta tanto enterarse?
  2. La mirada de un varón islámico no es la misma aquí que allí, pero sus ojos, sí. El islamista es un tapador de mujeres por definición. Allí inventaron el burquini y aquí, la alianza de civilizaciones.
  3. Pongamos ahora que el islamista tapador visita nuestras playas. En plan borde, el tipo puede darse el gustazo de ver cuerpos que en su país no puede, porque, total, él está en España y se ajusta a las costumbres españolas. A mirar tías buenas, pues.
  4. Como de mirar a condenar, hay poco, supongamos que el hombre es Seifeddine Rezgui, un creyente de 24 años, convencido de lo suyo y de su papel. El muchacho mete un kaláshnikov en la funda de la sombrilla. No hay escáneres ni controles de embarque.
  5. Hasta donde le llegan las balas y la vista, hasta que caiga abatido, estamos todas muertas. Las agencias dirán mañana: Taitantos muertos en una playa.
  6. Hace tiempo que en España el traje de baño mono pieza igualó anatomías y mentalidades diferentes. Machos y hembras, con que se tapen el sexo, el culo no hace falta, acceden a la misma playa. Ellos ‘en bañador’ y nosotras, ‘en tetas’. Otra cosa sería la playa nudista.
  7. El código nudista impone la mirada recíproca (yo te veo si tú me ves y yo te veo lo que tú me ves), y eso incluye al personal de servicio en chiringuitos y hoteles nudistas. En las playas normales no hay código. Se aceptan miradas desiguales y, la peor, la de esos mirones que apoyados en la baranda del paseo marítimo vienen a gozarse de lo buenas que estamos.
  8. Algún día la mirada del voyeur de playa inofensivo se puede mudar en otra y mirarnos por el punto de mira de un fusil cargado de fanatismo. Lo que pasó en Túnez va a pasar aquí. Personal sobra. Nuestros moritos y nuestros negritos de la venta ambulante son en su mayoría tapadistas de mujeres. Todos muy buenos y todas les compramos algo alguna vez. Si son creyentes o fanáticos, dice el pensamiento liberal, mientras no hagan nada, a nosotros qué.
  9. Lo que más cuesta a la mentalidad occidental es reconocer otro modo de ver el mundo que no sea el nuestro occidental y en el extranjero todo lo queremos a nuestra imagen. Pedir que una playa en Túnez fuese como la de aquí tampoco nos parecía pedir demasiado. Se acabó el turista occidental.
  10. También nos cuesta poner límites a lo que no debería ser. Incapaces de acabar con la prostitución, hay quien quiere, como Ada Colau, legalizarla y sindicar a las putas. Qué bien, iba a decir. Qué mierda. Porque a ver cómo niego yo que vivo en un país libre, que si a ellas les gusta, que tiene que haber de todo y esos lemas estupidicientes que llevamos siglos creyendo que son el no va plus de nuestras democracias contra los ismos que nos acechan: populismo, bolivarismo, comunismo, terrorismo, islamismo mismo mismamente. No nos gusta prohibir, pero algo habrá que prohibirles a los malos para que el mal no triunfe. Y una de las formas del mal es la mirada del macho hispánico primitivo (al que Luis Ciges, en Amanece, que no es poco, le preguntaría ¿Me respetarás, no?) que se solaza de ver tías buenas y, nosotras, dando espectáculo. Nos gusta tomar el sol y morenearnos las tetas. Nuestros colegas machos son de nuestra misma mirada, con ellos no hay problema. Pero hay otras miradas y quizás habría que legislar algo en materia de paseos marítimos, de cuerpos y miradas al alcance de todos. Así, de paso, se lo ponemos más difícil, cuando llegue el de los tiritos, que es cuestión de tiempo. Tan mal está el mundo que aquí las mujeres calibramos nuestra libertad por nuestro derecho al desnudo, mientras que en Islamia, el tapado quien primero lo adopta, lo defiende y lo transmite son las propias mujeres. En árabe se dice [ba su ra], con una ese muy sonora y una u muy oscura. Basura.

La Pinza en eLTeNDeDeRo, 27 del 7 2015

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