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Adrián González da Costa, por Daniel Lebrato.

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Prueba de autor, horas antes de la presentación de Blanco en lo blanco, premio Gerardo Diego de poesía, libro de 31 sonetos, 31, de Adrián González da Costa.

Adrián González da Costa 31 por 31 (de octubre), mi casa en Sevilla estaba esa mañana en obras; en parte, por la que lía uno con su venida desde Sanlúcar, donde he pasado el largo horario de verano. Yo sabía que, mi presentación, mejor ensayarla antes, temporizarla, para no pasarme de los 10 minutos. En busca de concentración y silencio, con mis papeles y con mi teléfono cámara y con mi atril (soporte para móvil: 2,75 euros) atril soporte móvilme senté al fondo de la bodega San Lorenzo (vacía por dentro a esa hora ‑eran las dos de la tarde‑ y llena por fuera en los veladores) y el silencio no lo encontré, aunque se me oye bastante bien: tampoco podía yo gritar y dar el espectáculo. En todo caso, puede servir a quien no pudo asistir esa tarde a la biblioteca pública. Va por ellos. Advierto que hay una errata, un lapsus línguae, que me dio tiempo a corregir.  Léanse de muestra este soneto de AGDC:

DESDE EL FONDO DEL FOLIO
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Desde el fondo del folio blanco, oscuras
emergen las palabras, unas veces
vacías, como cáscaras de nueces,
otras plenas, preñadas de criaturas.
Tú las miras subir de las honduras,
surgir y dispersarse igual que peces.
Y buscando palabras envejeces,
pescando y liberando tus capturas.
En la ciudad de hostiles edificios
donde no hay sol ni luna en las aceras
y hasta al viento le exigen beneficios
escribes en tu cuarto pobre, a solas.
Y en el blanco del folio sin fronteras
escuchas el murmullo de las olas.
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Adrián González da Costa


–dentro vídeo de Daniel Lebrato (13:27 minutos)


 

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Rey de bodas.

soneto multiusos del tipo Your name here,
a disposición de parejas que se quieran casar.


 

◊ REY DE BODAS ◊

El uno juega al dos y el dos, al uno.
La banca siempre gana y tiene un tres.
La clave es ir de mano o ‑al revés‑
plantarse y que haya suerte y que ninguno
después se marque un as inoportuno
que rompa la baraja. Esa es la ley.
Sobre los cuatro reyes, iba el rey
de bodas por las bodas, viejo y tuno:
–[Nombres, pareja, aquí]: Que os hagáis sabios
en iros de farol y que el tapete
sea leve, como está de tantos sietes
que han ido echando los mayores.
Bastos en flor. Espadas como labios.
Las copas, copas. Y que el oro os dore.

♦♦


a disposición de parejas que se quieran casar.

 

arte y artistas.

(a propósito del Corominas compartido). Cuestiones palpitantes sobre piratería, derechos de autor o el llamado iva cultural nos llevan a una previa o derivada: ¿a quién pertenece el arte, la creación?[1] La invención es del inventor y será este, hombre o mujer, quien se quede con las plusvalías. Pero mientras la obra no artística solo aspira a un valor de uso y un valor de cambio (en términos de la mercancía marxista), la obra artística o cultural aspira a un valor inmaterial universal,[2] lo que choca con la transmisión de derechos a herederos cuyo mérito es ninguno. Desde que concebimos el Patrimonio del Estado como bien común[3], el © de obras grandiosas en poder de un descendiente o de un sello editorial debería preocuparnos. Se expropia y se indemniza por una autopista ¿y no se va a expropiar y a indemnizar por el Corominas, por el Casares o por el María Moliner? Otra forma de verlo. El poeta ‑aunque diga otra cosa‑ escribe gracias a los oficios y personas que fabricaron su casa, su cuarto de estudio, su pluma o su ordenador. ¿No será su poema también un poco propiedad de esos oficios? ¿Hubiera escrito sin albañiles, sin fontaneros, sin electricistas? Si el autor ‑al rebufo de leyes proteccionistas‑ se hace el interesante, qué menos que nosotros (cuerpo lectoral) bajarlo de la pamplina, torre de marfil o pedestal, a donde fue llevado. Dejo a ustedes con una interpretación del niño dios Juan Ramón Jiménez.


CÁLCULO DEL NIÑO DIOS

Yo tengo escondida en mi casa,
por su gusto y el mío, a la Poesía.

Se empieza en mientras haya algún misterio
para el hombre, no para la mujer
que posa por hermosa o fastuosa
de tesoros. No es un misterio a voces
el campo, la vendimia y los jornales,
todo el ajuar que cargan las muchachas.
Se sigue con que siempre habrá poesía,
incluso sin poetas dios existe:
su altar será la sociedad de autores.
Y acaba uno encerrándose en la casa
que fueron levantando por su gusto
y el suyo antepasados y albañiles,
con muy pocas visitas, las precisas,
y viendo, apasionado, cosas raras.
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*
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Daniel Lebrato, de Historias de la literatura, 2013

 

[1] Y, en sentido amplio, el saber, la ciencia, la investigación.

[2] Desde el “ande de mano en mano a quienquier lo pidiere”, del Arcipreste a su auditorio, hasta el Manuel Machado de las coplas que no son coplas hasta que las canta el pueblo y “ya nadie sabe el autor”, todo arte aspira ‑como un azucarillo‑ a su disolución.

[3] Con sus museos y bibliotecas nacionales, conjuntos histórico artísticos, parques nacionales, bienes inmateriales, etc. Y desde que las naciones disputan qué patrimonio o cultura es mayor, si la española con Cervantes o la inglesa con Shakespeare, por ejemplo.

63.

con Pilar en León

Soneto quevedesco en que renuncia
a ser felicitado en cumpleaños.

Gente feliz que me avisáis por algo‑
ritmos sociales de que soy más viejo,
tendríais que estar hoy en mi pellejo
a ver si os felicito yo por algo
igual. Corre la edad, podenco y galgo.
Me tira una analítica los tejos.
Me acosa el médico de cerca y lejos
me tiene una monjita a sopa y caldo:
–Lebrato, esté usted quieto. –Faltaría
más. –Pórtese y apague ya las velas.
–¿Yo, que en la vida fui jinete y potro?
Dejadme con la cuenta de mis días
en paz, que el japi berdi huele a esquela
que está puesta a mi nombre, no a vosotros.

Daniel Lebrato, 31 de mayo (1954‑2017)


tapada.

.

Me la encontré después
de algún tiempo sin verla,
tapada la cabeza,
sin pelo. Imaginé
la quimio: ya se sabe
cómo nos deja el cáncer
(de útero, sin hijos;
de mama, con prejuicios
y calvas), pobrecita,
tan joven. 
–Quita, quita,
que, aquí donde me ves,
me ves de musulmana.
¿Salud ni moda? ¡Nada,
como cambiar de fe!

*


 

a una joven guía del Imserso

A UNA JOVEN GUÍA DEL IMSERSO
en viaje sénior Sevilla‑Alta Extremadura

Esta que veis aquí fue luz y guía
de un viaje cultural a Extremadura.
Se presentó con: –¡Hola, mis traviesos!
Se hizo querer con: –¡Bien, mis atrevidos!

‑ante hombres y mujeres que tenían,
quien menos, sus sesenta y su cultura;
nada, frente al currículo y los méritos
de ella en arte, historia y criptoegipcio‑.

Entre la guardería y Wikipedia,
nos contó, de Sevilla, la tocata
y fuga del Cruel y del Tenorio,

de Carmen, pero nada de Plasencia,
del Jerte ni la Ruta de la Plata
que anduvo Carlos Quinto el Siglo de Oro.

Se puso en lo esencial:
–Que sepan además
que ¡tengo novio!