Etiqueta: religión

tres vueltas de tuerca a los

ATENTADOS CONTRA LA LIBERTAD RELIGIOSA.

A propósito de la penúltima en ABC, con foto portada del interior de la Basílica del Gran Poder: Insultos al clero y pintadas en las iglesias, los ataques más comunes a la religión.

primera

No existe la libertad religiosa. Tampoco, bien pensado, la libertad sexual ni la libertad musical ni la libertad económica ni la libertad de pensamiento: la libertad es un deseo, una aspiración, como la felicidad. Cuando a la libertad se le ponen apellidos o adjetivos (libertad de prensa), no hay libertad (puesto que está regulada y la libertad no admite reglas). Hablemos de leyes, legislaciones y actos legales o ilegales.

segunda

No debemos tampoco hablar de religiones, que es lo que las religiones quieren, que se hable de ellas y como cultura, costumbre o civilización. Desdoblemos en fe ‑que va por dentro‑ e instituciones y clerecías proselitistas que a por nosotros vienen (a por nuestra libertad, hay que decir) a través de o con permiso del Estado.

tercera

Legal es el Registro de asociaciones religiosas, el Concordato con la Santa Sede (de 1979), el estatuto del clero; legales, sus edificios de culto, la construcción de templos; y legal o institucional, el papel de la religión y religiones en la vida pública y en el sistema educativo, también en Cáritas y oenegés. Es legalidad ‑y no libertad‑ todo lo que cotiza o pasa por Hacienda. Y es patrimonio del Estado todo lo que el Estado paga, finanza o subvenciona por encima de una cantidad estipulable (como por régimen de sociedades: y se acabó la discusión sobre si es mezquita, catedral o monumento nacional). Cambiado hacia el laicismo el estatus ‑hoy ventajista‑ de la Iglesia y fijadas nuevas leyes de propiedad y usufructo ‑y a partir de ahí‑, que se apliquen los códigos civil o penal contra insultos, pintadas y otros ataques contra las iglesias y la religión.

Dicho lo cual, otro día hablamos de cómo predicar (vender) la vida eterna (un bien no demostrado) debería estar prohibido, como propaganda ilegal, manipulación de personas o inducción al martirio: de su vocación de mártir, saca la Iglesia su victimismo (patente en el ABC). Y otro día hablamos de cómo la mayoría de edad para la religión debiera ser la misma que para la política o la inserción laboral: los 18 años (no tutelables). Prohibido, por tanto, el uso o manipulación de menores en bautismos, confirmaciones y comuniones, nunca delegables en la figura o voluntad de personas adultas, y prohibida la exposición al público de menores exhibidos como monaguillos, figuras de belenes o misterios vivientes, procesiones, etc. Salgan la Iglesia y las religiones del sistema educativo. Verás que pronto dejan de darse insultos, pintadas y otros ataques contra la Iglesia y las religiones.

Enlace a Insultos al clero y pintadas en las iglesias, los ataques más comunes a la religión.

Anuncios

dominical vivo.

resumen de lo anterior[1]

De pronto, en mi locura, recibí un correo de mi directora en el San Isidoro, último instituto donde serví al Rey, notificándome, tan amable como siempre, no sé qué tocante a mi horario de este año: el ‘este’ correspondía al curso 2013‑14, pero yo, ofuscado (de tanto exclamar ¡ofú!), tardé segundos ‑que eran vitales‑ en darme cuenta. ¡Qué horror! Un correo después, me entra Manuel Román, de 1ºZ, remitiéndome su ficha como alumno de aquel año. Desde los atormentados tiempos de Maica Espín y de Maripuri, no me veía en otra semejante. Sudando tinta de calamar. Gmail me estaba mandando, desde mis orígenes y en gracioso flash back, toda la que había sido mi correspondencia deseada, indeseada, espames, notificaciones y publicidad. ¿No iba a saltar el contador de gigas? ¿Pero quién lo había ordenado o qué virus mandaba contra mí aquel desorden? ¿Sería la propia Panda, que de esa manera me sugería volver a contratar sus servicios de antivirus, que hace unos meses me atreví a no renovar? (Desde que guardo en Dropbox o en Drive, me creo a salvo de ataques pc personales.) La verdad se me iluminó un segundo antes de la desconexión y se la cuento por si hace avío.

Hacía una semana que me había comprado un teléfono más potente porque el viejo mío no paraba de darme avisos con memoria insuficiente y con que algunas funciones podrían dejar de funcionar. La tarde del pasado sábado, día 2, me acerqué a mi tienda Movistar. Yo iba en plan vip: A ver, ¿qué aparato de renovación me ofrecen? Por supuesto, caballero, ¿en efectivo o con tarjeta? 451,33 euros. Por un Samsung Galaxy 7, más ordenador que otra cosa y que trabaja solo o en sincronía con otro dispositivo base, en mi caso, este portátil que aporreo ahora ya más tranquilo. Resulta que el Galaxy 7, por culpa mía o de la vendedora que me lo puso en marcha, puesto a sincronizar, a restaurar contactos o a hacer copia de seguridad (recuerden: ojo a las teclas sincronizar, restaurar contactos o copia de seguridad), debió entender, el hijoputa, que la restauración era una restauración integral, todo lo que había sido mi vida en digital, mi pasado que volvía. Empecé a borrar y borrar. Pero ni quitando las copias de seguridad de mis queridas fotos fue bastante, porque los gigas subían y subían. Eché a la papelera todos los correos incluyendo los que ustedes me hayan mandado anteayer. Y como muchos me iban dirigidos a danielito@ en supercable, en ono, en telefonica.net, en hotmail, anulé además todas esas direcciones, menos daniellebrato@gmail.com. La invasión de correos empezó a ceder. Mis gigas ahora están en 2 de 15 y he repuesto mis fotos y ha vuelto todo a su sitio aunque, con tanta nerviosera, no he tenido tiempo para el dominical. Otro domingo será. Et como el Conde Lucanor tuvo por bueno este ensiemplo, fízolo poner en su scriptura:

Si cambias de aparato,
prepárate, que tienes para rato.

[1] Ayer me quedé sin Google, que es como decir sin nada que ponerme. Yo tenía la costumbre de los domingos pasarle un dominical literario a la paciente tropa de eLTeNDeDeRo, que habíamos dicho había dejado la política pero la política no lo dejaba a él. Cataluña había sido, estaba siendo, el gran incendio forestal del verano. Así que me llovían entradas, casi todas contra el procés. Para mi alivio, mi querido Moreno Jurado proponía un incendio mejor. 4 de septiembre, a las 7:01: «La intransigencia histórica de las tres religiones del Libro debe obligar a los Estados a prohibir la construcción de iglesias, mezquitas y sinagogas. Sea, o no, deseable la fe, es sólo cuestión de lo interior, de lo privado de cada persona». La Iglesia y el Estado, casi nada. De la tercera persona, del Capital, nadie habla o todo el mundo la da por consabida. El caso es que ayer sábado, al ir yo a montar el dominical de hoy, mi Google, ‑que se hace llamar G Mail, G Drive, G Play, G Maps o G Fotos‑ me comunica que me va a desconectar porque rebaso los 15 gigabites que me tiene, como a todos, concedidos; y que o borro y hago limpieza, o habré de contratar a 2 euros al mes o a 20 al año, por junto pago. Como ustedes comprenderán, un rata como yo, un militante de lo digital es gratis, no iba a gastarse una pasta, la que fuera, por un servicio que nadie paga. Y el cuenta gigas subiendo y les juro que en mi actividad reciente no hice nada que justificase el subidón.

 

Dios y los creyentes.

El conflicto está entre lo público y lo privado, no entre libertad o prohibición ni entre razón o religión ni entre creyentes o ateos (mucho menos entre fascistas históricos o viejos republicanos de una aún más vieja guerra civil). El conflicto está en la efectiva separación Iglesia Estado que no puede hacerse más que de una manera: al Estado lo público y a la religión lo privado. No hay más.

La religión privada ya le costó a San Juan de la Cruz y a la mística española ‑también a la corriente del cristianismo erasmista‑ su buenos disgustos con la Iglesia, que se dijo a sí misma: si todos como este santuco o como la otra, Santa Teresa, hacen su vía unitiva con Dios directamente y por su cuenta, ¿qué pinto yo (el Papa, el cura, la Inquisición) en todo esto? La respuesta ya era obvia en el siglo 16. En el 21, ni les cuento. De la clase sacerdotal ‑ahora extendida a imanes y rabinos desde las tres culturas‑ es de lo que hablamos. Cristianos de base inteligente, que no se hagan los tontos ni nos tomen por tontos.

La última expresión de las religiones a diario se llama tapadismo de las mujeres (algo que no se sabe en nombre de qué cultura se podría consentir) y, en lo extraordinario, suicidismo de personas en nombre de la otra vida que las iglesias le han metido en la cabeza. ¿No es predicar la vida después de la muerte incitación a la violencia? Y, en todo caso, ¿no incumbiría eso a un Estado moderno y pacífico que vele por el bien común, de creyentes y no creyentes? Mientras la religión siga presente en nuestra vida, seguirá estando presente en nuestra muerte.

Todo cristiano que transija con los privilegios públicos de las religiones ‑por muy cultural, liberal o demócrata que se considere, por muy moderno, progresista o de izquierdas‑ será, es culpable ya, de homicidio o de asesinato.


 

la cadena.

Se empieza haciendo el Camino de Santiago. Por supuesto: no por motivación religiosa, sino por el camino en sí, por la gente, por la experiencia personal, etecé, etecé.

Se sigue por ir al Rocío en días de Rocío, por ver cómo es aquello, el camino, las paradas, la Aldea, el ambiente, etc.

Se continúa viendo la procesión de Macarena o Gran Poder, que tanto se oye su devoción y convocatoria, además del arte que me han dicho que atesoran.

Puede ser la romería de la virgen o el santo que está en su ermita, tan cerca del pueblo aquel, tan bonito, tan entrañable, tan tranquilo y rural.

Se empieza por una foto, por una invitación, por una curiosidad, por la bebida y la comida, por el baile y el cante, por los trajes regionales, y ya eres parte de la cadena trófica:

participante estadístico > continuador ocasional / cultural / turístico / antropológico / lúdico / crítico (ponga ahí el pretexto) > de la Iglesia > que sostiene el Estado de Israel > que solivianta al pueblo árabe cuyo islamismo podría matarte una fiesta de estas.

Rompe la cadena. No salgas en la foto. No participes.


jo tinc por.

Mientras no cambie el suicida,
la mentalidad que le lleva a ser él la primera víctima.

Tinc por porque lo que pasa ahora no pasaba antes y los culpables de que pase (quienes rearmaron las religiones como un troyano contra la Unión Soviética) no han pagado ni van a pagar por ello (España, vía PP Aznar, en las Guerras del Golfo). Tinc por porque la reacción es que no podrán con nosotros ni contra nuestra /libertad /cultura /democracia /civilización ni contra nuestro mundo /mundo occidental /mundo de valores /derecho a salir /a seguir como si nada. Tengo miedo a las manos en las manos que estamos, a su estampa orgullosa y a sus guardaespaldas de lujo. Tengo miedo a la exaltación de la patria y a la misa funeral, a las velitas, a las fotitos, a los peluches, a los reenvíos particulares sobre el pequeño niño Julián. Miedo a las Víctimas del terrorismo y a los fastos de la efeméride en cuanto pase un año. Y otro, y otro, y se siga diciendo yo no tengo miedo.

Mientras no cambie el suicida, la mentalidad que le lleva a ser él la primera víctima (en Barcelona, gente de 17 o 22 años de edad), yo seguiré teniendo miedo. Miedo al cielo que le tienen prometido y a quienes se lo prometen. Miedo a la explicación que distingue entre el yihadista malo y el islamista bueno. Miedo de la religión, de todas las religiones, de la cristiana y de la judía, y de quien las llama cultura que, como es cultura /costumbre /tradición, no ha de cambiar. ¿No han de cambiar? Entonces yo seguiré teniendo miedo, hispano catalán: yo tinc por.


bufonada

apostilla de Rafa Iglesias

No debió haber en Barcelona más gritos que el de libertad, escribe un calumnista de Diario de Sevilla. Precisamente libertad democrática clamaban esas voces. Y no hay peor sordo que el que no quiere oír. Y hay quien mira, pero no ve. O mira a otro lado. O cierra los ojos a la evidencia arrolladora.

El que siempre será el principito y nunca El Rey, y su séquito de siervos convenientes de estómagos agradecidos, intentaron rentabilizar políticamente la situación. Y les salió el tiro por la culata. Simplemente. No. El pueblo catalán no tiene miedo. Ni a terroristas ni a otras amenazas solapadas por parte de erroristas. Esos mismos que cacarean hacer un referéndum NO es democrático. No. Ni miedo ni respeto, a quienes no lo merecen, pues no se lo han ganado, por reciprocidad pura y sentido común. La ley del embudo no cabe en una democracia del siglo 21. Y las herencias pseudo feudales, heredadas de un dictador genocida golpista, menos. ¿Se imaginan en Alemania un aristócrata mandando, dejado atado y bien atado por Hitler? ¿Política ficción, verdad? Pues eso.


predicadores.

  1.  El yihadismo es manifestación de una religión ni buena ni mala: religión, cuyo sustento es la fe, es decir, la vida eterna.

  2. Otro día hablamos de lo que nadie quiere hablar: ¿cómo alguien con 17 o 22 años asume un día que va a morir? Llamarlo terrorista no es suficiente. La clave está en la vida eterna. Prohibamos la vida eterna con todos sus predicadores y todas sus predicaciones.

  3. Hacer de la religión algo privado sería hacer un mundo mejor y en paz o, al menos, sin guerras de religión.