para hablar de religión.

tres religiones

–La religión no es cuestión de fe. La fe no es un signo (externo), sino una intimidad que no deja huella física en la persona y que podría borrarse o se borra fácilmente.

–Toda religión es una sociedad humana (sistema o jerarquía: organización, iglesia o secta) más signos externos societarios: liturgia, observancia, preceptos y prohibiciones que, por seguimiento o contraste, identifican o delatan al creyente.

–La Historia es la historia de las religiones. Lo que llamamos pueblos, culturas, civilizaciones, ha estado siempre ligado a una religión‑Estado en medio de o entre otras religiones (o religiones‑Estados) con quienes, inevitablemente, entra en conflicto. La religión monoteísta (la que se alza frente a las demás) le gustará a quien le guste el conflicto, la guerra o la pelea.

–Eso ha sido y es así porque, en grado mayor o menor, todo creyente se niega a pasar desapercibido y todas las religiones monoteístas tienden (como los gases) a la máxima ocupación de lo posible (objetos, fechas, ritos públicos).

–Pero esa es también su debilidad pues el Estado podría regular comunidades de fieles y clérigos, templos o locales de reunión o itinerarios de manifestación, como de cualquier otra sociedad o asociación.

–Contra esa razón práctica, la religión sigue presionando al Estado postulándose a sí misma como una seña de identidad equiparable al sexo o a la raza, como un derecho humano más, lo que pervierte la lógica de principio que nos trajo aquí: usted, creyente, se está metiendo en mi vida mientras yo no me meto en la suya.

–La solución es política y no consiste en la suma (o convivencia o alianza) de religiones (culturas o civilizaciones) sino en la reducción de la religión a un hecho histórico indudable (incluso necesario como factor de historicidad) que en el presente y en el futuro (hacia un mundo único) sería un obstáculo que habría que superar. Los Estados semi confesionales (como Inglaterra, Italia o España) o los estados confesionales (desde Mauritania hasta Israel) sean denunciados ante Derechos Humanos hasta borrar buena y pacíficamente las clerecías y los proselitismos de la faz de la Tierra. ¿Religión? ¡Cero cero!

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