Etiqueta: tapadismo

la lengua de géneros, historia y réquiem.

ies-martínez montañés

Perdón por lo que es evidente. El sexo es una oposición macho / hembra. La sexualidad es una práctica (tantas como quepan en LGTBIQ y lo que venga). Y el género, una categoría gramatical: masculino/ femenino/ neutro/ no marcado. El sexismo lingüístico se reduce al paradigma a/o, que hay quien se empeña –contra toda lógica y elegancia– en hacer pasar por @ o X. Como ni la a ni la o son referentes reales (de carne y hueso), ya fue un absurdo hablar de violencia de género, delito o maltrato de género, etc. Se propuso sexista o machista. Pero el sector femenino feminista, doy fe, impuso su criterio, votó por género y género se quedó. Se trataba de dar visibilidad a lo que a juicio de las mujeres no parecía tan visible, pues en el principio fue siempre la refutación de que «masculino incluye femenino». Aquel lenguaje lo quisimos llamar coeducado. «Hable con coeducación. Para hablar con educación, hay que hablar con coeducación.». [1]

Pasó el tiempo, se consolidó lo de género y, paralelamente, las sexualidades emergentes fueron ampliando sus letras l,g,t,b,i,q… Un grupo se nos escapó a todo control: mujeres tapadas por razón religiosa; práctica que el feminismo oficial (Psoe IU) se apresuró a calificar como cultura o civilización [2]. [3]

El lenguaje de géneros (desdoblado o inclusivo) nos dejó el vulgarismo culto del todos y todas, practicado por quien a la fuerza nos tenía que dejar constancia de su doble militancia, política y lingüística. A quienes aún hoy se empeñan en practicarlo o nos abruman con la arroba @ o la equis (x), un poquito de coeducación:

Primero es establecer la comunicación, el contacto con nuestro auditorio (emisor » receptor), función conativa o apelativa: Señoras y señores, Damas y caballeros, Niños y niñas, expresiones así. En correspondencia comercial o mensajería epistolar o en redes sociales vale empezar Querid@ amig@, Estimad@ cliente; o, al cierre, acabar con buenos días a tod@s, salud para tod@s, para un cuerpo de discurso (función referencial) en castellano inclusivo sin más desdobles que los imprescindibles a la precisión del relato.

Quien siembra y salpica su texto de arrobas o equis se está condenando a una misión imposible. Antes o después la tarea lo desborda y caerá en contradicción o incongruencia. Además está haciendo dejación de su obligación como hablante y nos pasa a receptores o público lector un trabajo de interpretación o lectura que no nos corresponde.

Los desdobles pueden y deben evitarse. Caso real: «¿Llegará un día que grandes empresas y agencias de empleo compren a Google los datos y valoraciones individuales de nuestro alumnado que los y las docentes, tan ingenuamente, compartimos en Google Drive?». Prueben: que docentes compartimos, sin artículo determinante, como en español periodístico de América.

Hablen y escriban bien. Hablen y escriban con coeducación.

[1] Coeducón del Instituto Martínez Montañés, Sevilla. El Área de Igualdad y Coeducación se implantó en colegios e institutos en 2005.

[2] A aquel sinsentido, nosotros lo llamamos tapadismo, tapadismo de obediencia islámica, tapadismo islámico o tapadismo religioso. Es nuestra la aportación de tapadismo a la Wikilengua. La Alianza de Culturas y Civilizaciones tiene fecha 2007. El feminismo oficial renunciaba a enfrentarse a la Iglesia (por sus monjas tapadas) y al Islam que nos metía en el aula alumnas con velo y, sus hermanos, tan frescos.

[3] Hubo más ampliaciones al debate: alumnas que eran o se sentían alumnos, y a la inversa; frivolidades que podían no serlo: alumnos con uñas pintadas. También, una guerra no declarada entre feminismo de mujeres y homosexualismo de homos pudientes partidarios de vientres de alquiler; disputa que ha concluido con la expulsión del Partido Feminista, de Lidia Falcón, del seno de Izquierda Unida.


tapada.

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Me la encontré después
de algún tiempo sin verla,
tapada la cabeza,
sin pelo. Imaginé
la quimio: ya se sabe
cómo nos deja el cáncer
(de útero, sin hijos;
de mama, con prejuicios
y calvas), pobrecita,
tan joven. 
–Quita, quita,
que, aquí donde me ves,
me ves de musulmana.
¿Salud ni moda? ¡Nada,
como cambiar de fe!

*


 

8 de marzo | discurso desagradable contra el feminismo residual.

El feminismo que convivió con la lucha de clases corrió el riesgo ‑o hizo el ridículo‑ de hacer de las mujeres una clase social (Partido Feminista, de Lidia Falcón, 1977). Desde el punto marxista, una mujer trabajadora tenía que abordar una doble emancipación: como feminista y como luchadora por la cuestión social. Un siglo después, no hay clase naturalmente beneficiaria de ninguna revolución que merezca el nombre de revolución social: la lucha de clases está desaparecida. Y el feminismo también está desaparecido desde el momento que asumió el tapadismo de mujeres que alegaban sus motivos culturales e identitarios para taparse con gusto. Sigue, eso sí, un feminismo sindical del tipo a igual trabajo, igual salario entre varones y hembras, y poco más. Y no es de extrañar que un frívolo presentador de TV felicitara el 8 de marzo a las mujeres de su programa como se felicita el día de la madre.

Queda pendiente la asunción de la maternidad como realización personal independiente del varón y del Estado. Queda la abolición de la familia ganancial y como unidad económica tal y como ahora se entiende. Y queda que el Estado empiece a hablar de población y no de fomento a la natalidad.

La pregunta en euros a las mujeres, a cada mujer una a una, es cuánto cuesta ser madre, quién lo paga y quién lo va a pagar cuando el Estado, entendido como sociedad de contribuyentes, no tenga por qué apoyar ni subvencionar una institución estrictamente privada.

No querrán reconocerlo, pero quienes desde el Bienestar abogan por el apoyo a la familia, por el reparto de tareas o por la conciliación de las vidas laboral y familiar están diciendo lo mismo que la santa madre Iglesia. Algún día tendrán que callar.

Hombre o mujer: la vida que tengas, págatela. Y eso incluye a las mujeres que acuden entusiasmadas y sin pasar por caja a recibir los frutos de su maternidad.

eLTeNDeDeRo deja a ustedes con un poema de nuestro Antonio Machado quien escribió Pascua de resurrección para Campos de Castilla en mayo de 1909. El poeta, de 34 años, estaba por casar con Leonor, de 15. Tal vez por eso, escribió así

PASCUA DE RESURRECCIÓN (fragmento)

Buscad vuestros amores, doncellitas,
donde brota la fuente de la piedra.
¿No han de mirar un día, en vuestros brazos,
atónitos, el sol de primavera,
ojos que vienen a la luz cerrados,
y que al partirse de la vida ciegan?
¿No beberán un día en vuestros senos
los que mañana labrarán la tierra?
¡Oh, celebrad este domingo claro,
madrecitas en flor, vuestras entrañas nuevas!

*


moda cristiana.

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Foto: XLSemanal

Como hay los hermanos musulmanes, hay las hermanas monjas. Ellas, con su vida de tapadas voluntarias, justifican y hacen bueno el tapado voluntario o involuntario de mujeres de peor vida. Unas y otras nos revientan el laicismo. Religión cero cero. Otro día hablamos de la moda.

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Foto: The Huffington Post

la Pirenaica.

Escuchábamos Radio Pirenaica: en la España de Franco, otra fuente de noticias. El 14 de julio de 1977, la Pirenaica retransmitió su último programa. Desde entonces, no hace falta ni ley mordaza. La prensa en España se limita a un pobre arco parlamentario como si viviéramos en el mejor de los mundos. eLTeNDeDeRo invita a informaciones que vienen de al otro lado del puente del los espías, Russia Today. Con ustedes, el reportaje sobre mujeres en Afganistán, Ella es mi hijo (26:50 minutos). Vale ponerse los cascos y escuchar como radio mientras se hace otra cosa. Por alusiones, se cita: Cándido en la Asamblea, novela de J. J. Díaz Trillo. En el mejor de los mundos.

ella es mi hijo.

La sociedad afgana no permite a las mujeres ser tan libres como los hombres. Los hombres pueden hacer lo que quieran, pero las mujeres no tienen libertades personales. Si naciste mujer en Afganistán, tienes que seguir unas reglas muy estrictas hasta el fin de tu vida.

Origen: Ella es mi hijo- Videos de RT

Lectura del burkini

Burkini

LECTURA DEL BURKINI
visto desde Occidente

Decía Patronio al Conde Lucanor: si desde el principio no muestras quién eres, nunca podrás después, cuando quisieres. Digamos que, al no haberse abordado a tiempo y adecuadamente, el tapadismo (sexista o de género o de obediencia islámica), el tema se desdibuja en escenarios inadecuados: opiniones personales, comparaciones, tergiversación de la historia y fragmentación de un tema único e indivisible que debió hacerse cuestión de Estado.

–opiniones personales. El tapadismo no procede de sociedades libres ni es una opción, entre otras, que las mujeres puedan tomar. No hay nada individual ni democrático en el pasado remoto o reciente que lo trajo aquí.

–falsas comparaciones. Al otro lado del velo, no son iguales ni comparables las monjas y las tapadas, aunque en un punto se parecen: dan señales religiosas, lo que descarta la moda como motivación. Tampoco son comparables los conceptos mujer objeto, feminismo ni emancipación o liberación.

tergiversación de la historia. El siglo 20 caminaba hacia el laicismo. Curas y monjas se vestían de seglares. Mientras a Occidente le interesó, por esa senda hacia el laicismo y el destapado discurría la mujer en países no tan islámicos. No preguntarse cuándo y por qué se cambió esa tendencia es negar lo evidente[1].

fragmentación de un tema único. Siendo indudable la relación entre tapadismo, islamismo bueno e islamismo malo, yihadismo y extremismo suicidista, dividir o descuartizar el tema es un divide y vencerá no la moda ni la libertad: la religión. El asunto es islamismo y los matices entre sectas y seguidores no anulan esa pertenencia, del mismo modo que cristianismo es protestantismo y catolicismo y no distinguimos ‑ni es asunto nuestro distinguir‑ entre el cura bueno y el malo o pederasta o entre la imagen del Cristo o de la Virgen y creyentes que van a misa o asisten a la procesión. Desde el papa de Roma a quien hace el Camino de Santiago sin connotaciones de devoción, visto desde fuera, el tapado ‑en cualquiera de sus prendas, hasta el burkini más sexi, picantón y seductor‑ es de obediencia (de escritura) religiosa y exige, por simetría, una interpretación ‑no de una prenda‑ de una religión y, al final, de todas las religiones. El tema ha pasado a ser: la presencia de la religión en nuestras vidas.

Es tarde para opinar, para votar a favor o en contra, para que nos pongan un micro por delante y a ver usted qué piensa. No pensamos nada. Sabemos que desde 1979 en Irán, con los ayatolas, y desde las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, con Al Qaeda, junto a las religiones viajan, como troyanos, integrismo (visible y notorio también en la Iglesia de Roma), terrorismo y suicidismo yihadista.

Solución. No se trata de acabar con el derecho a la fe. Se trata de acabar con la presencia pública de iglesias y sectas. Se trata de ir a Estados, más que laicos (como el francés, que finalmente, tolerando el burkini, está demostrando no serlo), de religión cero cero, para que sea cierto que la fe, lo sagrado, es algo personal e intransferible de lo que no hay ni que hablar. Ese día eLTeNDeDeRo callará para siempre.

Si no lo conoce, no se pierda el cuento que suele mencionarse como el de La mujer brava, 35 (xxxv) de los 51 que forman El conde Lucanor.

Enlaces: Ilya Topper, El Mundo, por el pan y por las rosas que ofrece el pdf Persépolis, de Marjane Satrapi, los cuatro libros completos y en español.

[1] ¿Cuándo? Años 70. ¿Por qué? Cambiar raciocinio por religión y utilizar la religión contra la Unión Soviética. Desde el interior, esta tendencia es narrada por mujeres como la persa Marjane Satrapi o varones como el turco Orhan Pamuk.

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Islamofobia: El burkini: la traición. Blog De Algeciras a Estambul

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Si el islamismo no se hubiera adueñado del discurso sobre la inmigración musulmana, no haría falta prohibir el burkini: todos seríamos conscientes de que se trata de un símbolo político de opresión.

Artículo completo: Islamofobia: El burkini: la traición. Blogs de De Algeciras a Estambul

El sistema de la ropa y del vestido (a propósito del burquini)

burquini

EL SISTEMA DE LA ROPA Y DEL VESTIDO
–a propósito del burca y del burquini–

Culturas o sociedades del taparrabo aparte (de tribus que han permanecido al margen de la historia), todos los pueblos prehistóricos e históricos (tanto los machos como las hembras) han combinado el tapado integral con el desnudo integral sin morbo, sin malicia y sin menoscabo: cuando hacía frío, porque hacía frío, y, cuando calor, por defenderse de los rayos del sol y preservar la humedad del sudor.

Como cuenta el del Génesis, lo primero que hicieron el hombre y la mujer metidos en culpabilidad fue taparse con pudor y con malicia, cortapisas morales que pusieron fin a los tiempos ingenuos; pérdida de la inocencia y ciclo que hoy reproduce el crío o la cría que cambia de una relación inconsciente con su ‘cosita’ y la ‘cosita’ de los demás, a una relación consciente y picardeada.

La doble sexualización del cuerpo y del vestido (sexo: en tanto distinción machos y hembras y sexualidad: en tanto incitación activa o pasiva) se dio en las tres sociedades patriarcales de las religiones de libro: judíos, cristianos y musulmanes. Las tres conocen la poligamia, la prostitución, la violación de mujeres y niños, el matrimonio por interés, el apellido, la familia y la herencia, y las tres distinguen entre homos y héteros y entre un erotismo oficial y otro por donde discurren los bailes del vientre o de los siete velos.

Por razones que tienen que ver con la sublimación de la mujer como mujer objeto[1], el judeocristianismo aceptó la liberalización del cuerpo femenino, de pronto expuesto al sol casi desnudo y con muy poco peligro. Para eso hizo falta que los machos se educaran en la represión de sus instintos básicos, que aprendieran a ver un culo o una teta sin echarse encima de su dueña; tuvo que cambiar el modo de ver y de ser vista. O visto, cuando los machos, homos o héteros, empezaron a marcar paquete, a lucir músculo y ombligo, a ser hombres objeto como las mujeres eran.

Esta culturización del exhibicionismo se razonó en la indumentaria útil en tiempos de maquinismo y de incorporación a trabajos que arrinconaron túnicas y chilabas como arrinconaron gorgueras y gregüescos, capas y sombreros de copa, revolución del vestir que no se dio en el islam donde tampoco se dio lo que en Occidente fueron Renacimiento, Ilustración, Revolución Francesa o Revolución Industrial.

Cuando al final del siglo 20 y por motivos cortitos EEUU y la Otan dieron alas al islamismo sin más intención que combatir a la Unión Soviética, dieron alas también, como efecto colateral, al tapadismo sexista y sistemático y no voluntario ni por moda ni por gusto, aunque algunas tapadas digan que les gusta, y han creado un conflicto entre tapadismo y exhibicionismo de imposible solución si no es, con criterio global, prohibiendo todos los signos externos de religión en público vengan de donde vengan: la vuelta a una religión cero cero y a una sociedad sin culpa (sin necesidad de redención, también) como la que había antes del pecado de Adán y Eva en el Paraíso.

Lo cual, que, al aferrarse a sus medallitas y crucifijos, cristianas y cristianos, practicantes o culturalmente portadores del cristianismo, son corresponsables de la gestión que hicieron sus gobiernos apoyados y sostenidos con su voto, gestión que ha hecho de indumentarias folclóricas, regionales o a extinguir lo que ahora musulmanes y musulmanas dicen que es su moda: burcas, velitos, barbas y la madre que los parió. De todo ese armario ropero, el burquini expresa y resume la máxima confusión, lo peor de cada casa. El burquini de la islamista sexi en playas de la Costa Azul suma lo vano y superficial del concepto moda de Occidente con el integrismo de beduinos y pastores de ganado que no han salido todavía de donde los habíamos dejado, en el portal de Belén.

[1] Vaya usted a ver si en la nueva configuración de la mujer tuvo algo que ver el peso simbólico de la mujer madre y de la mujer virgen representadas por la Virgen María.

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Análisis del yo

Mujeres libres con burka

ANÁLISIS DEL YO

Sabido es que en lingüística se distingue un plano general, la lengua, y un plano particular, el habla. En medio está el estilo (o idiolecto), que es el total de hábitos verbales perceptibles en la suma de actos de habla de un conjunto de hablantes. Y sabido, también, que en comunicación se llama subliminal al mensaje que se emite por debajo del umbral de percepción sin que el receptor sea consciente[1].

En historia la historia (escrita, externa) sería la lengua y la intrahistoria[2] (oral, interna) sería el habla. Entre los acontecimientos (históricos) y los comportamientos (sociales o intrahistóricos) se dan fenómenos o aconteceres subliminales que ni salen en los medios ni en la historia ni se explican solo por costumbres de tradición oral. Es el caso del tapadismo islámico; tema que produce un batiburrillo tal que ni sabemos en qué plano hablamos: una opinión iguala a las tapadas con las monjas, otra mezcla nación y religión, aquella alega la sociedad de derechos del si a ellas les gusta y aquella otra sale con que a usted qué más le da. Sobre el tema, la historia nos habla de Guerra Fría, de servicios secretos o de inteligencia, de Guerras del Golfo o de las Torres Gemelas; y la intrahistoria nos habla por boca o experiencia de turistas o viajeros, por fotos que nos trajimos del viaje a Estambul, a El Cairo, a Tánger o a barrios de inmigrantes en ciudades europeas.

Una tercera vía de la historia es que la historia ha sido, es (y ojalá no será) manipulada. Esta manipulación es una constante, un estilo, un hábito de noticiar la realidad de forma tendenciosa y sin que los receptores, aparentemente, lo perciban. La manipulación debió existir entre Moisés y el pueblo hebrero. Lo nuevo de la manipulación subliminal contemporánea es que es obra de grandes servicios de inteligencia, que mueve enormes cantidades de dinero y de intereses económicos y que se da en medios y sociedades de masas. La llamemos como la llamemos, sigue siendo la historia que cuentan los vencedores pero esta vez con un novedad importante: el atontamiento del público receptor que hace que esa historia manipulada acabe siendo la verdad aceptada, la versión oficial, la lengua común admitida por los vencidos, quienes no quieren o no pueden reconocer la náusea del mundo a donde sus jefes, sus ídolos, sus políticos, pero también sus propios silencios y complicidades, sus propias debilidades éticas o ideológicas nos han metido y, todavía y para corregirlo, si nos preguntan, decimos: yo pienso, yo creo, yo opino, actos de habla que no significan nada. Sirva de ejemplo el yo de esas mujeres islámicas seximente tapadas o emburcadas que, incapaces de hacer frente al machismo de origen, aun presumen ante Occidente de feministas, con derecho a burkini últimamente. Matad su yo y vuestro yo (eso que os obliga a ser demócratas, liberales o aliancistas de las tres culturas o religiones) y no hagáis caso a quienes os vengan con el miedo a la ultraderecha, a caer en islamofobia o a que salga elegido Donald Trump. Y veréis luz. Imprescindible para vislumbrar el final del túnel.

[1] subliminal De sub- y limen,-ĭnis, umbral. Que está por debajo del umbral de la consciencia. Estímulo que por su debilidad o brevedad no es percibido conscientemente, pero influye en la conducta. Que es percibido sin que el sujeto llegue a tener conciencia de ello. Que está aparentemente implícito y sugerido.

[2] El término procede de Unamuno en La tradición eterna uno de los cinco ensayos que conforman En torno al casticismo, publicados en la revista La España Moderna entre febrero y junio de 1895 y en libro en 1901. En el verano de 1898, cuando el periódico El Defensor de Granada publica unas cartas que cruzan Unamuno y Ángel Ganivet, Unamuno elude el vocablo intrahistoria y prefiere usar subhistoria. (LaRazónHistórica.com)

Men in Iran are wearing hijabs in solidarity with their wives who are forced to cover their hair

Men in Iran are wearing hijabs in a display of solidarity with women across the country who are forced to cover their heads in public.  Wearing a headscarf is strictly enforced by so-called ‘morality police’ in Iran and has been since the Islamic Revolution in 1979. Women who do not wear a hijab or are deemed to be wearing ‘bad hijab’ by having some of their hair showing face punishments ranging from fines to imprisonment.

Origen: Men in Iran are wearing hijabs in solidarity with their wives who are forced to cover their hair

LA CONCIENICA

Naturaleza muerta, de Pepe Ortega
Artefoto: Pepe Ortega

LA CONCIENICA
–receta–

Se cuece una analítica de las de pedir a las puertas del bienestar y de la cultura, no molestar a los ricos. Y que quienes vengan vengan con una lengua, una religión y una declaración de derechos bien aprendidas. Con su cartel en inglés y con sus mujeres bien tapadas, se bate una oenegé. Y se sirve con guarnición de lo que sufre su infancia.


 

LA POETA O LA POETISA (a vueltas con el lenguaje de coeducación)

El tercer género

LA POETA O LA POETISA

La Junta de Andalucía vuelve a la carga con coeducación como lenguaje. Pueden leerlo en El Mundo. La Junta olvida que la lengua es cosa de tres: significado, significante y el concepto o cosa, el referente. Este tercer pasajero, la realidad de que se habla, estuvo fuera de la lingüística toda la edad de oro de ebullición del pensamiento dialéctico durante el medio siglo que va desde la Revolución Rusa, coetánea del Curso de lingüística general de Saussure (1914 y 1916), al triángulo de la significación del húngaro Stephen Ullmann (1962), pasando por el de Ogden y Richards (1925). (Léanlo con esquemas muy claros en Cuaderno de Tlaloc, Blogia.Com).

De que la lengua sea un sistema binario (de significante y significado) o ternario (más la cosa), depende ‑como gimnasia mental‑ que la realidad entre o no en el lenguaje. Lo de gimnasia mental se dice porque la cosa, la realidad, es terca y todo el idealismo de este mundo, todo el conservadurismo abstracto de la ciencia (disfrazo por Saussure y los suyos bajo el pomposo rótulo de estructuralismo) no puede negar la realidad a la que el lenguaje se refiere (por eso, el referente dentro del cuadro de la comunicación).

Recordado lo cual, y aunque el Psoe y la Junta de Andalucía estén preocupados por la realidad que justifica el Plan de  igualdad y coeducación, razonan de un modo binario estructuralista, y no dialéctico, alumnos y alumnas, todos y todas, lo que da pie a que el bando enemigo del plan se ría a carcajadas y carcajados de tantos disparates y disparatas. Por la misma fecha, hace ahora once años, cuando la Junta y el Psoe lanzaban al mundo educativo el Plan de igualdad y coeducación, nos metían en las aulas y en las tutorías niñas tapadas con velo islámico.

Y digo yo que la prueba del lenguaje coeducado no es a/o, alumno, alumna, masculino femenino, ni neutro, alumnado, sino los conceptos, las cosas, el referente o la realidad que nos rodea y que llamamos con palabras. El día que haya niños islámicos tapados con velo y curas de la Iglesia que sean mujeres diciendo misa, tal vez el tema nos interese un poco. Si se dice la cura o curesa, como quien dice la poeta o poetisa.

Echen un ojo al Coeducón.

Daniel Lebrato, El Woman14 de abril 2016


EL MUNDO QUE NOS TIENEN PROMETIDO

          EL MUNDO QUE NOS TIENEN PROMETIDO

El mundo que nos tienen prometido consiste en que se lleven bien la parte solidaria y la parte solidarizada.

Solidaridad de última hora es Siria con sus solidaridades colaterales: refugiados, migrantes, e‑ o in‑, fotos de niños ahogados en playas de la dieta mediterránea. Para eso, están cooperantes, cascos azules, misiones de paz, oenegés, fundaciones y unicefs primermundistas y occidentales.

Sucede que “refugiados violan a” alcanza ya los 405 resultados en Google, y en tan solo 0,37 segundos, y “cooperantes violan”, a 296. Detrás de las comillas, se imaginan: 2 muchachas, 1 sueca, 3 víctimas en Haití, 1 cooperante irlandesa, 3 centroafricanas, 1 joven en Colonia, etecé, etecé. La peor suerte, para variar, se la llevan mujeres de todo el mundo, aunque tampoco faltan varones menores de edad.

A todo esto, en Roma y en el Vaticano aplicaron el tapadismo, de obediencia islámica, a las afroditas y a los apolos de belvedere, mientras el viejo topo, que siempre ha sido un inconsciente o un niño chico, se reía a carcajadas.

Ni tontos ni marxistas, 31 01 206


Noticia relacionada: Monjas indias retenidas a la fuerza en un convento

 

LA INMACULADA Y EL SÍ DE LAS NIÑAS

inmaculada

LA INMACULADA Y EL SÍ DE LAS NIÑAS

A esta hora en mi ciudad tocan campanas por la Inmaculada Concepción de María. No hace falta decir lo que la inmaculada representa, no un rito antiguo (en España, desde 1644) sino una antropología (de andros, de varones) de andar por casa: que el sí de las niñas lo dieran las niñas sin haber conocido más varón que el que por las familias les fuera destinado, para casar y ser madres de heredero varón o de otra muchacha virgen. En la moderna lucha por las ideas, la mayor derrota ha sido la del feminismo, sustituido por la femineidad, obviando que las mujeres ni de lejos habían resuelto su lucha histórica por su identidad como mujeres ni por sus derechos como ciudadanas. Con frecuencia hablamos de la trata de niñas en otras confesiones religiosas y no miramos cómo trata a las niñas la religión católica. La obsesión de los padres de la Iglesia y de las familias por domeñar la sexualidad llevó a Sevilla a proclamar antes que nadie el dogma de la Inmaculada, dogma que proponía un modelo de castidad para las mujeres buenas y abría paso a la mala mujer, a la descastada, a la puta. La Hermandad del Silencio, en San Antonio Abad, lleva en sus reglas el voto de sangre y la espada para defender el dogma con el que se comprometió en 1615, hace 400 años. A quien niegue o ponga en duda la inmaculada concepción de María, se le corta el cuello, y se acabó la discusión. Hubo un tiempo en que los tunos de toda España venían hasta Sevilla para una Inmaculada de indiscutible borderío. Los chulillos de la tuna, esos que añaden una cintita por cada mujer conquistada, se tomaban la Inmaculada con la pose de otro sevillano, don Juan Tenorio. Las noches del día 7 por la plaza del Triunfo (de la Purísima Concepción) y por las calles y bares del barrio de Santa Cruz eran vísperas de carnaval, de profanas canciones de ronda hasta las tantas y de recogerse de amanecida con unos churros con chocolate para bajar la borrachera. Ante aquel despropósito, no tardaron en intervenir los purísimos varones de Sevilla, siguiendo las consignas de Palacio Arzobispal y del Consejo de Hermandades. Personas, grupos y asociaciones de base se echaron el pañuelo celeste al cuello, como boy scouts marianos, y compensaron el clavelito, clavelito, de las primeras tunas con cantos devocionales al totus tuus de Juan Pablo II. Adormecida la lucha de clases y olvidada la lucha feminista, otra iconografía se abría paso con algo, ellas también, de inmaculadas: las mujeres de obediencia islámica, adaptación curricular de las inmaculadas de Murillo. Hace falta ser descreído para no ver en todo esto la mano de Dios, o sea, de los servicios de inteligencia occidentales y vaticanos. Paradojas de la vida: mañana, 9 de diciembre, es el Día internacional del laicismo. Que ustedes lo reflexionen bien.

La fiesta según Sevilla, 08 12 2015

EN TANTO QUE DE NIÑA Y CON MELENA

niña con hijab

EN TANTO QUE DE NIÑA Y CON MELENA

–decámetro en carpe diem, Garcilaso, Góngora–
/ a una niña de familia islámica /

En tanto que de niña y con melena
se muestra la color en vuestro gesto
y que vuestro mirar de frente, honesto,
os deja devolver miradas buenas,

coged de vuestras madres la costumbre
del velo, antes de que el tiempo ahuyente
ver y gozar de vuestra hermosa cumbre.

Marchitará la vida la agraciada,
la rubia y la morena juntamente,
en negro, en monja, en burka, en bulto, en nada.

CAÍN, ABEL Y LA MUJER

Caín-y-AbelCAÍN, ABEL Y LA MUJER

Carta al director:

Conforme voy creciendo, más femenino me siento. Conforme voy creciendo, más me alineo con el Universo que intuyo -no sé por qué- también tiene sensibilidad femenina. Conforme voy creciendo más me alejo de los hombres que han conducido hasta aquí a la Humanidad. Conforme voy creciendo, más reniego de mi condición de hombre que está destruyendo el Planeta. ¶ Dicen cada vez más antropólogos que cuando los hombres primitivos campaban por el mundo cazando y recolectando lo que la naturaleza producía, la figura del padre ni siquiera existía. Durante decenas de miles de años, las tribus nómadas eran un matriarcado que funcionaba bastante bien. Las mujeres se apareaban con varios hombres, los hombres con varias mujeres y no había problemas. ¶ La revolución agrícola (nota 2) lo cambió todo. Con la agricultura aparecieron los cultivos, los animales domésticos el sedentarismo y la propiedad privada. A partir de entonces los hombres tuvieron tierras, casas, ovejas, dioses y mujer. Había llegado el patriarcado: guerras y más guerras por la propiedad privada en nombre de Dios, con la mujer ninguneada. ¶ Esta breve historia reciente de la Humanidad la han escrito los vencedores y absolutamente todo lo que cuentan sus libros es falso, una ilusión ficticia, una versión parcial e interesadísima de los hechos con la que el fatalismo dominante nos quiere hacer creer que la evolución no podía haber sido de otra manera. Y, sí. ¶ El hombre blanco no descubrió América, exterminó a los indígenas indios. El hombre blanco, no colonizó Asia, se apropió de sus riquezas. El hombre blanco no evangelizó África, esclavizó a los nativos negros. Tenemos que entender las invasiones, las conquistas y las consiguientes guerras como una eliminación masiva de las personas más inteligentes, más resistentes, mejor preparadas, más sensibles. Léanse Cruzadas, Primera y Segunda Guerra Mundial, Guerra Civil Española. ¶ Tenemos que recuperar la sensibilidad femenina, tenemos que poner fin a la agresividad, tenemos que decir basta a la forma de pensamiento machista imperante, tenemos que volver al matriarcado. Mientras no se demuestre lo contrario, lo masculino es violento, egoísta y competitivo y lo femenino creativo, solidario y amoroso. Claro que hay muchos Gandhi, Guevara, Lutero Kings, Saramago y Mandelas (nota 1), pero no son más que las excepciones que confirman la regla. Y seguro que también tenían sensibilidad femenina.


Editorial:

  1. No sé cuándo el personal se va a caer del gandhismo ramplón y se va a enterar del agente inglés que fue Mahatma Gandhi y, si no, ahí está la India que él dejó, un país hecho polvo. La resistencia pacífica que se nos puso como modelo no era más que una forma de acallar los gritos en las manifestaciones obreras. ¿Y Sudáfrica? ¿Qué Sudáfrica dejó Mandela? ¿Y Luther King? ¿Vamos a seguir poniendo de modelo a predicadores de la palabra de Dios? Cada cual tiene su idolatría. Yo, desde luego, basta que un héroe reciba la medalla de Occide para borrarlo de mi lista, como borré a Obama cuando le dieron el premio nóbel de la paz, qué risa. Del Che, han hecho camisetas y lo han metido en nómina para joder a Fidel Castro (el Che, la libertad; Castro, la dictadura). En Saramago, coincidimos.
  2. Contra lo que podría creerse, el primogénito Caín, el malo, era agricultor y Abel, el bueno, era pastor, conductor de ganado. La predilección de Dios por Abel va contra el orden de los sistemas económicos pues la agricultura es superior a la ganadería por cuanto la incluye y la hace sedentaria. La agricultura añadió a una propiedad semoviente una propiedad fija, un territorio, una casa de mando sobre una extensión de tierra donde los animales son domésticos o de granja. La vida en esa casa, cuyo centro es el fuego, el hogar, tuvo que ser mucho más propicia a las mujeres que la vida anterior errante en tiendas de campaña siempre detrás del ganadero o cazador, el patriarca. Si dejamos el Génesis y venimos a lo de ayer, a cómo vivían nuestros abuelos y nuestras abuelas en los pueblos rurales o en el campo, estaremos de acuerdo en que para los nietos y nietas que íbamos desde la ciudad las abuelas tenían un poderío y unas habilidades que eran al fin una utilidad económica que nuestras madres en la ciudad, arrinconadas en sus labores o como amas de casa, habían perdido al casarse. Y por eso las abuelas vivían cien años, porque no paraban de sembrar, de recolectar, de envasar, de hacer la matanza, de embuchar, de ordeñar, de tejer, de mantener y de encalar la casa. No. El campo por sí mismo ni trajo la propiedad privada ni agravó la supeditación de la mujer. Basta ver cómo trataba el nómada patriarca Abraham a sus mujeres, Sara, antes Saray, y Agar, su jovencísima esclava.
  3. Ni campo ni ciudad, ni nómadas ni sedentarios, el papel de la mujer supeditada es inherente a un modelo ideológico de familia de él trabajando y ella en casa. Por algo, donde la mujer ejerce su independencia, bien porque trabaje fuera de casa o bien porque sea económicamente superior al marido, nuestra percepción en ella de lo femenino y lo feminista cambia radicalmente. Lo único que no se puede igualar entre machos y hembras es la sexualidad reproductora. Pero es tan sutil el mecanismo de la maternidad que lo mismo da para que prevalezca él como para que prevalezca ella. Dos ejemplos: la feminización del varón urbano progreburgués, que cambia pañales, lleva el carrito, se pide la baja por maternidad, y el ejemplo que están dando las mujeres tapadas islamistas. En los dos casos, aquí y en el islam, se renuncia a mirar de frente un problema y el problema se asume en forma de orgullo: orgullo carrito del hombre artificialmente feminizado y orgullo burka de la mujer que asume su suplicio. A estos dos ejemplos aun se puede añadir la desconcertada población homosexual, particularmente los hombres mariquitas, que asumen papeles que debieran haber sido denunciados o superados: las bodas, las carreras de tacones por el orgullo gay, las formas del lenguaje. Esta sociedad es experta en no resolver ni avanzar sino en tragarse los marrones y asumirlos bajo el callado lema sarna con gusto no pica. Yo, la verdad, obsesionado como estoy por el gran tema de nuestro tiempo, que es el tapadismo (no hay grupo esclavizado en la historia de la humanidad que haya asumido de semejante manera su propia esclavitud, tapadismo que está en la base del yihadismo que está pasando), creo que las mujeres allí y aquí, feminizando artificialmente a sus varones (en vez de plantar cara a la autonomía de la maternidad, a la independencia de las mujeres y al fin de la familia patriarcal) están haciendo un triste papel. Les pasa, nos pasa, por haber renunciado a la lucha feminista, por haber cambiado el feminismo por la femineidad.

Ni tontos ni marxistas, 22 11 2015

CREAR Y CREER

nada

CREAR Y CREER
(Apuntes entre la nada y la estupidez)

Nos pasa por crear y creer. Que se juntan en creo. Primero, creemos que creamos y, después, creemos en lo que creemos que hemos creado, sea Dios o poesía. Esto se llama estulticia, necedad, tontería, ignorancia o estupidez de una persona, lo que ya estúpido, dígalo el diccionario Vox o quien lo diga, porque solo una persona puede ser necia o dejar de serlo, lo que, a su vez, acaba en redundancia o tautología. La tautología puede ser leve, como en persona humana; poética, una rosa es una rosa, o misteriosa: Soy el que soy, se presentó Dios a Moisés. Así, cualquiera. Tautología es también un argumento circular, que se da la razón y se aplaude a sí mismo, como los monos en el circo. Es tautológico el por lo tanto o por consiguiente del político de turno, que sobre una premisa discutible alza una conclusión indiscutible, un axioma. La tautología inspira el lenguaje del PP, de Rajoy y de su vice, Sor Aya de Santa María, en declaraciones del tipo hacer lo que había que hacer o España es España o las leyes están para cumplirlas, frases que apelan al sentido común, aunque tan común no será, porque cuesta encontrarle sentido. Entre la tautología y la estulticia se mueve quien usa la muletilla si es como yo digo (a quien madruga, Dios le ayuda, por ejemplo), y se queda tan fresco. Tautología culta es que las cosas duren o se prolonguen en el tiempo, ¿en qué, si no? Las tautologías más patéticas se dan en arte, quien cree que crea y no crea nada nuevo, y en religión, quien se empeña en creer en Dios y en creer que Dios lo creó a él y a mí, que pasaba por allí. La historia y la política crearon el sintagma potencia mundial, no va a ser potencia doméstica. Que inteligencia y estadounidense son términos incompatibles, se demuestra en la inteligencia de la Cía, del FBI o del Pentágono. Tampoco la población negra, entre la emulación, la predicación rap y los rezos góspel, parece muy espabilada, dígalo Obama, nóbel de la paz según la Casa Blanca. La última pamplina de la población negra es querer llamarse de origen africano o afroamericanos ‑as, expresiones tan ridículas y chocantes como de color, que parecían las criaturas prendas para un programa de lavado. Que las personas negras ahora sean de origen africano, anula el pasado y habla de esta raza como si estuviese de paso o acabara de llegar. De origen africano combina muy bien con de origen subsahariano, porque una táctica de la inmigración que nos viene sin papeles consiste en disimular su lengua y su identidad para evitar la repatriación. ¿A dónde, a qué patria, si la ocultan? Así que, hala, todos al mismo saco: subsaharianos. Ya tenemos personas con denominación de origen, como los vinos, y, en España, españoles de origen gitano, en vez de gitanos ‑as. Contra tanta estulticia, este español de origen recomienda en su bloc (del francés bloc, bloc de notas, mejor que el anglicismo blog y mejor que bitácora, de jerga marinera) la doble consulta a diccionarios, el de la Academia y el de Vox, que es el que carga Google. Y, si bloc no le convence, diga página, consúltelo en nuestra página, está en la página, se entiende página web. Y si, por alcanzar el trending tópic, alcanza usted el tuitazo, mejor que mejor, tuitazo es éxito en América, donde, cuando quieren, defienden el español, del inglés, más que en la península. Eso dice su tableta o su teléfono, mejor que tablet, iphone o smartphone. Y cuando por ahí le llegue una petición para firmar a favor de la creación de un estado palestino, desconfíe. Imagine su ciudad, yo me imagino Sevilla, y apueste que Palestina se queda con las Tres Mil y con los Pajaritos, y que Israel se lleva Nervión y Los Remedios. Y vuelva a imaginarse el territorio antes de la creación de Israel en 1948, no está tan lejos: convivencia en un espacio es lo que había y convivencia en un estado es lo que tendría que haber. Piense que un estado palestino acabaría en otra república islámica y dejaría intocado el teocrático Estado de Israel, armado hasta la náusea. No firme esa petición, no caiga en tautologías, no caiga en estulticias y descrea de quien le hable en nombre de Dios, de la política, de las grandes potencias o del pueblo palestino. En Palestina, los varones siguen llevando kufiya, el pañuelo como Arafat, pero a las mujeres bien que las tienen envueltas como de regalo los machotes de Hamás. Ver para creer que los que eran de nuestras ideas o de nuestras simpatías, o se han muerto o han creado esta nada en que nos morimos.

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