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extraescolares.

DL caballito en Sanlúcar

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La última entrega de las memorias del profesor Lebrato (tras El profesor, El alumno, El tutor y Consejo orientador) lleva por título Extraescolares y hace referencia al Daniel Lebrato de actividades complementarias; ese que va desde Teatro La Paz (Valverde del Camino, años 80), hasta el que hoy ilustramos con estas raras fotos.

En La Paz, de Aristófanes y Francisco Nieva, Daniel Lebrato montaba jinete de un escarabajo pelotero.

Daniel a escarabajo pelotero

DL caballito en Sanlúcar

Como ven, el montaje de hoy da idea de un caballito de playa al que una mujer acude con su hija o su nieta para darle un paseíto como en calesita o cacharrito de feria. Por lo que sabemos de Daniel Lebrato, la situación es insólita y habrá de sorprender a quien lo tuvo como serio profesor de adultos en bachillerato. Foto 2:

Daniel a escarabajo pelotero 2
Daniel Lebrato, en el papel de Trigeo. Al fondo, coro de esclavos y nubes del cielo.

DL caballito en Sanlúcar

Las fotos están tomadas en blanco y negro por LeMonge durante el verano de 2016 (hace ya cuatro años) en la playa de las Piletas, Sanlúcar de Barrameda, a la altura del chiringuito Macario. Como es sabido, Sanlúcar ha hecho célebres las carreras de caballos por la playa en marea baja. El reportaje de LeMonge quizás evoca esas carreras hacia la puesta de sol.

DL caballito en Sanlúcar

Hombre a caballo
Jinete. Dibujo a cera de Teté.

Las fotos y los viajes.

mirador-en-grupo

Las fotos de viaje se dividen en dos: con personas y sin persona. Las sin persona suelen estar ya hechas. Usted busca en internet y encuentra miles de fotos de ese paisaje. Esas son las fotos prescindibles. Las imprescindibles son las fotos con quien conmigo va.

Al construir un álbum, los solistas se repiten; no por afán de figurar, sino por la propia lógica. Luego, en las de grupo, hay una máxima que nunca está de más: no hay foto, por mala que sea, o parecida a otra que aparezca, que no tenga alguna cosa buena o que alguien no quiera, por la razón que sea, guardar o vetar. El resultado es un consenso compartido. Esos son los álbumes de nuestra vida.

En nuestro último viaje al Puerto de la Cruz de Tenerife, diciembre 2019, hemos reafirmado la isla como destino privilegiado y la ciudad como su resumen. Tenerife es un mapamundi de geografías y climas, desde las nieves casi perpetuas del padre Teide hasta sus playas no menos perpetuas. Norte y Sur, Oriente y Occidente. España y América. Micro mundo y más que mundo.

Como en toda isla, puede que nos dé el mal de islas y echemos en falta la tierra firme continente. Bien está. Habrá que coger el barco o el avión y compaginar Canarias con la Península, para no morir de insularidad o para volver encantados con lo bien que se vive aquí.

Puerto de la Cruz, desde el Taoro o el Botánico hasta el Charco o la Ranilla, desde Punta Brava hasta Martiánez, es la Tenerife que lo tiene todo. Y aunque la curiosidad nos acerque en otra ocasión a otras islas y a otras ciudades canarias, volveremos siempre a Tenerife y a Puerto de la Cruz. Quien les puso Afortunadas puso también nuestro nombre,

Pilar y Daniel.

Enlace a fotos

Benito Moreno, Été 1999

foto 2
Benito Moreno y Daniel Lebrato

Tomo prestadas de Pedro Cantero estas palabras: «A veces ignoramos el afecto que nos tiene gente que cruzamos en nuestras vidas. Anoche recibí una carta de la hija de Benito Moreno, músico y pintor sevillano, con estas fotos y un esbozo que su padre guardaba entre sus papeles. Muestra de generosidad de la hija que renueva el recuerdo del padre.»

Ayer recibí de Beatriz, hija de Christiane Decaillet y Benito Moreno, fotos del archivo de su padre que nos vienen destinadas a Pilar y a mí, de cuando estuvimos compartiendo en Fuenteheridos el verano de 1999 (qué nombre tan bonito para un año: 1999). Pendiente de que más personas que salen en esas fotos autoricen su publicación en [eLTeNDeDeRo], doy a ustedes Daniel Lebrato en pentagrama o partitura, por Benito Moreno, una de las doce fotos que nos pasa Beatriz con esta nota: «Os las mando para que sigamos estando juntos, dándonos cariño».

foto 12Daniel Lebrato en pentagrama o partitura, foto Benito Moreno, éte 1999

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Dorso de la foto, letra de BM

De paso, les recuerdo las tres entradas que al día de hoy le tiene dedicadas a Benito Moreno la revista [eLSoBReHiLaDo]. Son estas:

El lenguaje poético de BM

Me han quitado lo bailado

Venezia

Honor a quien como yo tuvo la suerte de querer y ser querido por Benito Moreno.


el dijusto.

20180816_135531

dijusto (disgusto) pone lo justo donde el gusto (la justicia en lugar del gozo o del sabor) y adquiere, gracias a la etimología popular, una belleza ortográfica inusitada. La palabra dijusto así escrita aparece en el Espejo de consolación para los que en esta vida padecen tribulación, libro compuesto por fray Juan de Dueñas, predicador de la orden de San Francisco en 1542 y publicado en Barcelona en 1580 (digitalizado por Google y en Cervantes Virtual). Y está recogida en el habla de la Manchuela (comarca entre las Serranías de Cuenca y Albacete) y en el habla de Jaén, Andalucía y otros sitios. En Bajo de Guía, el dijusto entre macetas está al final de una calle que ya era callejón y que al final se convierte en patio de vecinos. Si alguien tiene mucho interés en visitar el azulejo, con discreción se le pasa dónde verlo porque no es plan molestar a gente que saca su hamaca o su silla a la puerta y con la fresquita y bajo la parra está en sus cosas y no en Instagram.

 

intrusismo en la Feria del Libro.

Daniel Lebrato firmando ejemplares ajenos en la feria del libro foto Pepe Morán 19 05 2017.jpg

La Policía Nacional ha detectado un nuevo tipo delictivo en ferias del libro: el supuesto autor que, haciéndose pasar por otro, se cuela en las casetas para firmar libros que no son suyos.

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Posado de Padilla hijo y el espontáneo.

–Creemos que se trata del típico envidiosillo que quiere llamar la atención porque no tiene estreno editorial ni hueco en el cartel -declaran con indignación desde la Feria del Libro de Sevilla.

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En la imagen, el intruso firmando ejemplares de José Antonio Moreno Jurado. A la derecha, la víctima del engaño, Rafa Iglesias. (Fotos Pepe Morán.)

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Sevilla.

Una encuesta de Irísaz Sociedad Civil nos pregunta a gente de Sevilla por la percepción que tenemos sobre nuestra ciudad. Este encuestado, para empezar, desconfía de sociedades civiles en la medida que admiten la existencia de la sociedad militar, la sociedad religiosa o la sociedad política. Quejarnos de la política o de los políticos sería un tópico. Quejarnos de la gente común sería otro tópico. Dicho lo cual,

Sevilla es el espejo donde se mira la actual política patrocinada por el llamado Estado del Bienestar: sociedad fuertemente clientelada a mayor voto para el Psoe a través de la oferta de empleo y subvenciones de la Junta de Andalucía. Susana Díaz, Macarena y Gran Poder, Betis y Sevilla y el ¡arsa y ole! cara al turismo y las fiestas, son el espejismo de una ciudad que caerá del sueño en cuanto un musulmán radical estalle su artefacto entre nosotros. Eso, por lo que toca a la proyección exterior de la ciudad. En cuanto a sus entresijos internos, ¿qué decir de la mendicidad, de la desigualdad y del feísmo de quien enseña su muñón en calle Sierpes a cambio de una moneda?, ¿qué decir del qué hay de comer de quien hurga en los contenedores de basura?

De ejemplo del cainismo sevillita entre clases medias, sirve el Plan Sevilla Bici que no esconde el rechazo que la Sevilla del automóvil siente por la Sevilla de la bicicleta, y hablamos de dos gestiones en manos izquierdamente próximas: una mano el Psoe, desde tráfico y urbanismo, y otra mano Izquierda Unida (el tiempo que formó coalición en el gobierno municipal), desde participación ciudadana. Al día de hoy, Sevilla en bici por el casco antiguo: salvo si circula por la alfombra roja o verde de los itinerarios bicis de Izquierda Unida, más acera‑bicis que carriles (que, diez años después, muestran su deterioro como obra pública y a ver de dónde salen los dineros), los feroces adoquinados en bruto que el Psoe no ha refilado (en nombre, se supone, de conservar los empedrados históricos) parten el culo y taladran el cuerpo de ciclistas por la calzada. (Sonríe el conductor en su 4×4 y el ciclista se queja y toca el timbre por zonas, por su presencia en bicicleta, escasamente peatonales.) Total: una pareja cogida del brazo no puede pasear por Sevilla (un carrito minusválido, tampoco) sin descomponer la pareja (¡se ven tantas parejas en tándem o fila india!), sin saltar obstáculos (Sevilla: la ciudad de los bolardos), sin subir y bajar ridículas aceras (que marcan el carril‑coche) y sin que le piten unos y otros. Y eso que Sevilla era la ciudad de las personas. Mientras no acabemos con el señoritismo, cuya capital mundial es Sevilla.

Próximamente, el carril‑cofradías por la Carrera Oficial, el carril-paseíllo por la Maestranza y el carril-paseo de caballos por la Feria de Abril. ¡Qué arte!

Daniel Lebrato, eLTeNDeDeRo, 21/02/2017

# enlace a Triana en primavera (photwalk, sábado 25 de marzo, con Juan Duque)

PPsoe, por Rafa Iglesias.

engendro

Rajoy y Díaz, hijos de un dios menor (no hay peor sordo que el que no quiere oír) danzando en la oscuridad (de sus respectivas corruptelas). Sigoteando en el caldo primario de una nueva casta de parásitos de la democracia, alimentándose del nutritivo bienestar vampirizado a la ingenua ciudadanía que los vota, esa misma que lo hace creyendo que su elección es diferenciadora cuando ambas opciones sólo sirven al mismo fin. A igual ente. Dicotomías de la misma semilla negra. No son ni de izquierdas ni de derechas, claman en su discurso demagógico y propagandístico de mesmerismo, maquillaje y confusión. Pertenecen a otros intereses, más crípticos e indefinibles para nosotros, lerdos votantes. Y lo peor es que tienen razón. Y es que el sueño de la razón, de esa razón (la suya exclusivamente, por supuesto) produce monstruos. Acuérdate cuando tengas la opción de votarles, otra vez más.

Fotomontaje: Engendro, por Rafa Iglesias.

velas

daniel-lebrato-en-bodega-san-rafael-la-panoleta-a-oscuras-19-nov-2016
Foto eLTeNDeDeRo

◊Noche de sábado, 19 de noviembre, en Bodega San Rafael, La Pañoleta. Tres días antes, en Reus, Tarragona, una vela equivocada incendió la casa de su anciana dueña, víctima de la miseria que también llaman pobreza energética. Hoy, jueves 24, encienden velas de funeral por una alcaldesa muerta que se libra de seguir yendo a juicio, lo cual es otra forma ‑la justicia, se supone‑ de dar luz a lo que estaba oscuro. Solo en la barra del bar, la vela nos hace felices. El justo tiempo. Porque el enfriador del barril también es eléctrico. Bebamos y bebamos, como los peces en el río o como si fuésemos mañana a la Velada Erótica de Galaroza.♦

España Expaña

daniel-lebrato-se-quita-el-craneo
Daniel Lebrato se quita el cráneo (Foto LeMonge)

Al pelma de Unamuno
España le dolía
como a quien duele el hígado.
Machado la vio doble
sin ir al oftalmólogo.
Franco, una grande y libre;
igual, la Transición.
Y así nos luce el pelo.
Cuarenta años más tarde
‑tan muerta la República
como murió don Guido‑,
¿de qué nos sirve España
si no nos sirve Europa
la Otan ni la Onu
ni el amiguito yanqui
que viaja con nosotros
y cuida del recreo?
¿España? Es un estado
de ánimo o, si acaso,
pasen por ventanilla
‑del Bienestar, te dicen‑
o vuelva usted mañana;
la marca que se montan
política y Hacienda,
la prensa y la cultura:
¿Cataluña?, ¿los toros?,
¿ganó el PP?, ¿el Psoe?
¡Uy, qué drama tan drama!
Si hubiera unas cabezas
sensatas y sensibles
en las comunidades
del sitio que vivimos
y hubiera unas Naciones
Unidas de verdad
y atentas a lo único
que importa, espacio y tiempo,
la Tierra, el ser humano.
¿Mi patria?, el pasaporte,
la casa donde vivo
y pago mis impuestos,
patriota, no, ni apátrida
tampoco: ciudadano
de la aldea global,
o sea, de este mundo.

historia de una fotografía

daniel-lebrato-por-lemonge

Fue en 2010. Yo había ido a operarme de todo. De los cubatas de Dos Hermanas, de los pucheros de Valverde, de los botellines de la Tumba el Cojo, de las cervezas del Martínez Montañés, de la manzanilla de Sanlúcar, de los orujos de León. De paso, me estiraron la columna, me limpiaron cataratas, me ajustaron el menisco. No hubo quirófano en Sevilla que no me saludara por mi nombre. Dese la vuelta, caballero, me decía la enfermerita; bájese los pantalones, me decía la doctora; respire, no respire, me decían en el tac. Por fin un día me dieron un valepor por otros cincuenta años. En hospitales solo urge afeitarte la zona que te van a operar. Cuando salí a la calle, LeMonge estaba allí.

Concurso fotográfico [eLTeNDeDeRo]

Parra tendida.jpg
Parra tendida, calle Rubiños, Sanlúcar de Barrameda (España), 31 agosto 2016. Foto: eLTeNDeDeRo

 

CONCURSO FOTOGRÁFICO
eLTeNDeDeRo

eLTeNDeDeRo busca fotos de cosas tendidas para exponer en su cabecera. Ropa puesta a secar, pero también lo que cuelgue de un hilo, de un alambre o de una cuerda. Abstenerse fotos de ahorcados. Mande su foto o fotos (en horizontal) a eLTeNDeDeRo, que eLTeNDeDeRo las irá exponiendo por orden de llegada y ya veremos si hacemos un concurso a ver cuál gusta más. Imprescindible (además del formato horizontal) decir cuándo, dónde y quién y de qué hizo la fotografía, que no tiene por qué ser original. Se admiten tendederos de toda clase siempre que se cite cámara o página de procedencia. Descubriremos la cantidad y variedad de objetos o seres que en este mundo están cogidos con pinzas. Anímese y mande su foto a eLTeNDeDeRo. No hay límite de plazo ni fecha de caducidad.

Parra tendida

La fotografía y las fotos

daniel lebrato fotógrafo

LA FOTO Y LAS FOTOS
–a los 177 años del nacimiento de la fotografía–

En 1839 el gremio del cuadro formado por pintores y retratistas se dividió en dos: quienes vieron en la fotografía un intruso sin mérito comparado con ellos, los artistas a mano, y quienes se apuntarían al nuevo invento bien como fotógrafos profesionales o, mal, como aprovechados que utilizaron fotos como plantilla o base de calco para lo que seguían siendo sus cuadros. La batalla que ganó la foto y luego el cine fue el realismo. La cámara captaba la instantánea social, la imagen periodística, mejor que el plumilla con su boceto a lápiz, y captaba una puesta de sol, la belleza, mejor que el pintor a pie del acantilado. Tanto realismo trajo, a la larga, la derrota del realismo y el surgimiento del arte abstracto y de las vanguardias, lenguajes no figurativos imposibles para la máquina. En literatura, la divulgación de la imagen trajo el fin de las largas y detallistas descripciones. De la novela naturalista (tipo Pereda o Pardo Bazán), se pasó a la novela impresionista (tipo Baroja) y desde la Generación del 98 las páginas descriptivas, fotográficas, nos las saltamos porque ya nos las sabemos hartos, como estamos, de recibir imágenes, tantas que ‑cantidad y calidad‑ ese es ahora el debate.[1]

Apocalípticos dicen que la toma de fotos no nos deja ver el paisaje que fotografiamos y que la continua vuelta a las imágenes, su visualización en nuestros dispositivos, merma nuestra sociabilidad y privacidad y nos vuelve autistas, además del copia y pega y de la manipulación digital que permite que la cara o el cuerpo de cualquiera de nosotros pueda estar impunemente sobrepuesta en la foto o en el vídeo más infames. Todo es cierto pero es inútil ir contra un invento. Con tantos ojos electrónicos que nos ven, cámaras ocultas, circuitos cerrados, lo mejor es salir guapos y poner la tecnología al servicio del humanismo crítico y ético; también para la supervivencia o el orden cuando lo necesitemos.[2]

LAS FOTOS
–becquerianas–

 

Cerraron sus ojos
al flas y hay que hacerlo
diciendo patata,
los ojos abiertos,
sacando la lengua,
el pirsin bien puesto,
con cara de enfado,
poniendo los cuernos.
Después, en las redes
sociales saldremos
marcando figura,
y todos contentos.
¡Dios mío, qué fotos,
las fotos! ¿Nos vemos?

Despertaba el día
como el perro al dueño,
con sus mil megusta
despertaba el féisbu.
La luz en los vasos.
Vacíos o llenos,
encienden y apagan
la fiesta y los ecos.
Ante aquel contraste
de modas y pelos,
pinturas, tatuajes,
yo pensé un momento:
¡Dios mío, qué solas
las caras, los cuerpos!

Con Nikon o Canon
profesional, serio,
llorando entre dientes,
perdióse el empleo:
¡Dios mío, qué cámara,
con tanto teléfono!
Si no es por las bodas,
bautizos y eventos,
fotógrafo, nadie
ya paga por esto.
¿Va la foto al álbum?
¿Vuelve el blanco y negro?
¿Todo es photoshop,
whatsapp más o menos?

No sé, pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
‑aunque yo, el primero‑
en subir ‑y subo‑
las fotos que hacemos
y en dejar tan solas
las fotos, los nuestros.

 

[1] La falta de imágenes visuales fomentaba las imágenes verbales, y las descripciones de lo remoto desconocido formaron parte del gusto lector o espectador, no solo en novela. En El burlador de Sevilla, atribuido a Tirso de Molina, obra de 1630, la larguísima descripción de Lisboa (ciudad entonces maravillosa para el común público de comedias) viene precedida y avisada por esta petición del personaje, el Rey: –¡Dadme silla! (que sé ‑y sepáis, público que escucháis‑ que esto va para largo: 188 versos). Corografía, artículo de Vincent Parello.

[2] Encuadren sus tomas en vertical o en horizontal según las vayan luego a ver. Si lo que estoy grabando o fotografiando voy a mandarlo a youtube, a un programa de televisión o con destino a mi pc, esos formatos de lectura siguen siendo horizontales y, por tanto, la imagen que les vaya destinada deberíamos tomarla en horizontal, aunque sea la foto de un solo varón larguirucho con paspartú de nada por detrás. El efecto whatsapp sobre nuestras vidas.

2015.08.13. Daniel Lebrato por Ricardo López

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