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España, ante la Jura de Santa Gadea.

Jura_de_Santa_Gadea

El sintagma el hombre lo utilizamos a nuestra medida y conveniencia. Cuando se habla de un paisaje o de una naturaleza modificada por la mano del hombre, se sabe lo que es. Cuando se formula la explotación del hombre por el hombre, lo normal es que el hombre o la mujer que soy reaccione de manera distinta, según mi posición en la cadena capitalista. Y quien afronta que El hombre es un lobo para el hombre, seguramente se mirará en los bolsillos:

–A mí, que me registren.

Ser un hombre o portarse como un hombre, ya es sustantivo adjetivo; y está hombre sinónimo de humanidad.

Si mi hombre como parte de la humanidad sospecha que el virus que nos invade pudiera ser acción bélica producto del hombre, es evidente que ese hombre no me incluye ni a usted sino a quien puede y quiere. Y puede una clase médica o científica tan preparada para obrar el bien (salud y ciencia a beneficio de la vida) como para obrar el mal, película que hemos visto demasiadas veces. Y quien quiere, o quienes querrían, son poderes que no reparan en nada por asentar su dominio (guerras económicas, convencionales, secretas). Estas serían las malas compañías o las relaciones peligrosas: algo o alguiénes de cuanto España pudiera estar formando parte como país alineado y no neutral.

El hombre que plantee esa sospecha (sospecha que circula como certeza entre quienes se las dan de estar de vuelta de todo) no debería ser calificado de conspiranoico, obseso, prochino o comunista; tampoco, como contrario a medidas solidarias en tiempos difíciles. El hombre simplemente sabe que él –que no estuvo en el titular Se cumplen 50 años de la llegada del hombre a la Luna– no ha sido.

–A mí, que me registren (bis).

Si alguna dignidad (no precio: Javier Gomá) le queda a la izquierda que hoy está en el Gobierno, España debería (como Alfonso VI en la Jura de Santa Gadea) jurar:

–España, si fuiste o consentiste en el experimento que está matando españoles.

La pregunta es inquietante. La respuesta, más. Pero no maten al mensajero.

Sobra decir que IU Podemos no tendría nada que ver. Hablamos de responsabilidades de gobiernos Ucd, PP y Psoe que han ido adjuntando a España, mediante acuerdos y tratados, al bloque Usa, a quien ha cedido soberanía y bases militares.

Tanto que se repele una Corona franquista y no democrática, no estaría de más que España revisara sus relaciones diplomáticas, no menos franquistas que el Rey que se quiere sacar en referéndum.

Si estás de acuerdo, pásalo.


 

aplausos al atardecer.

aplausos al atardecer

No sabemos si este es el último baile.
Sí sabemos quién dirige la orquesta.
Sí sabemos cuándo empezó.

La gente de mi edad y mentalidad (hombres y mujeres de 60 años arriba; de formación realista, poco dada al género de ciencia ficción, y ajena a vídeo juegos de exterminio) estamos viviendo Vicod 19 (esa que llaman crisis, ¡qué bien les viene la palabra crisis!) con ojos suspicaces.

El mileurismo era para nosotros la profecía apocalíptica del fin del mundo por cambio de siglo o de milenio. El arte figurativo nos tenía acostumbrados a la muerte a mogollón, nada más verla en iglesias y en Semana Santa, en el Dante o en el Bosco.

Nuestra cínica juventud se aplicaba al ¡Cuán largo me lo fiáis!, de Don Juan Tenorio, o al Marqués de Bradomín de pecar y pecar hasta el perdón que nos permitiera el doble disfrute de esta vida y de la otra. Y el tiempo se llevaría a papas y a emperadores.

La muerte nos sentaba bien si no fuera por la leyenda cierta que nos llegaba de cuarteles y comisarías de la dictadura y de otras dictaduras (Salazar, Pinochet, Videla) donde la vida, literalmente, no valía nada.

Ahora, y con esa experiencia, nos quedan muchos reflejos.

1) Todas las voces contra el Poder siguen siendo nuestras, desde Marx, hasta Chomsky.

2) Detrás de todo esto podría estar (la duda ofende) una demencia mundial que está jugando con lo que no se debe jugar.

3) Sería muy grave que España (sus votantes, sus Gobiernos) estuviera, de una forma u otra, cerca de ese juego como daño colateral por fuego amigo.

4) El estado de alarma nos recuerda otros estados de excepción.

5) El llanto por la muerte del Estado del Bienestar, que traerá consigo Vicod 19, nos enfrenta con el mileurismo dominante de la Generación Podemos; generación que creyó en el Estado del Bienestar sin preguntar quién paga derechos y libertades que les habían puesto en la cabeza. Con tanto Sí se puede, la generación de nuestros hijos, hoy en el Gobierno, no ha podido nada.

6) La teorización del capitalismo (a título de humano, flexible, afectivo o inteligente) nos da náusea o risa tonta. Riamos pues.

7) Esperemos que, además de reacciones sentimentales como solidaridad o bien común (esos aplausos al atardecer), de ésta salga una sociedad más dispuesta a pensar con ojos de otra España, de otra Europa y de otro mundo.

Mientras, el Decamerón, de Boccaccio, La Peste, de Camus, o la Numancia, de Cervantes: literatura de asedio ya que no podemos esperar que de ésta salga nada que valga la pena.


BREVE HISTORIA DE ESPAÑA

No sabemos si este es el último baile.
Sí sabemos quién dirige la orquesta.
Sí sabemos cuándo empezó.

El día que tu país y el mío firmó convenios,
tratados de amistad, alianzas, concordatos,
y mandó cónsules y abrió embajadas
para estar dónde: ¡democracia y libertad!

(se descojona el coro)

Y el día de la bomba todos fuimos
Charlie Hebdo, como antes Once Ese.
Y, antes, España, Roma, y, español,
el último emperador.


Aplausos para el atardecer es un título de Juan Andivia Gómez (Alhulia, 2018).

/ a Juan Andivia y a Paca Jiménez Huelva /

Generación Podemos, tarde piaste.

tres generaciones

La expresión tarde piaste, de las más divertidas del idioma[1], significa que algo se hace tarde o mal. Viene a ser una variante del a buenas horas, mangas verdes, y podría valer para subtitular la noticia del acceso de IU Podemos al Gobierno de Coalición con el Psoe, abanico de colores de izquierdas que habría que celebrar como se celebró la victoria del Frente Popular en 1936 [2]. La falta de entusiasmo, el perfil bajo o la sordina con que se ha recibido la victoria de la Coalición no puede tener más explicación que: la Coalición no se percibe como victoria y que la gente no está entusiasmada. El desánimo obedece a razones de coyuntura política, motivos socio ambientales, y de generación.

En política, la indefinición respecto a Cataluña y la cuestión territorial, pasa factura a IUP. Se quiera o no, la neutralidad no existe y siempre le hace el juego al establecimiento (la Constitución y el constitucionalismo, en este caso) y, en medio de tanto Sí se puede, ¿por qué no se va a poder ejercer el derecho a decidir? (fase referundista en la que estamos). Después es evidente que el soporte humano de la izquierda española no es el de 1936 y, sobre todo y además, que el tiempo de IU Podemos ha pasado. Quizá por eso votantes y simpatizantes de IUP nos aburren en redes multiplicando los despropósitos de Vox, PP y otras Españas de derechas, algo alimentado por el Psoe cuando animó a llenar los balcones con banderas de España, más derecha, imposible. ¿Imposible? ¡Que viene Vox! ¡Qué bien les viene Vox! Solo por contraste con otra derecha más carca y más cerril se percibe de izquierdas una Coalición que de izquierdas no tiene absolutamente nada.


Entre julio 2015 y mayo 2016 [eLTeNDeDeRo] publicó un par de artículos donde se predecía para el 2020 el relevo de la Generación Podemos y su sustitución por otra generación que dimos en llamar Generación Poscrisis o Posbienestar. [3] Pautando según los quince años de generación en generación [4], desde 1975 (muerte de Franco) hasta 2020 (45 años) caben tres generaciones. Cada una ha tenido su acontecimiento generacional, un sueño y una oportunidad: la Generación PCE o de la Transición soñó una España federal y republicana. La Generación Berlín (caída del Muro, 1989) soñó un mundo único, sueño que se estrelló contra las Torres Gemelas (11 septiembre 2001). La Generación Podemos soñó cambiar la Constitución del 78 y abrir España a una segunda Transición. Ja, ja, poleá.

Por grupos de edades, la Generación Transición (1975-89) es gente que hoy pasa de los 65 años, la Generación Berlín (1989-2005) ronda los 50 y la Generación Podemos (2005-20) los 35 años de edad. Este 2020 cumplirá 20 años la generación de nacidos con el milenio. Gente que no conoció la peseta. Gente criada en el Bienestar, primero, y, luego, en la crisis. Gente que, aunque siga teniendo el lenguaje del Bienestar, sabe que el bienestar se lo tendrá que buscar. A la generación de Alberto Garzón, por Izquierda Unida, y Pablo Iglesias, por Podemos, se le ha acabado el tiempo. Empezó por el mileurismo (2005), siguió como ¡Indignaos! (2010), creyó en la Primavera Árabe (2010), acampó en la Puerta del Sol (el 15 de mayo de 2011) y en 2020 se hacen llamar ministros que ¿a quién quieren engañar? Tendrá que hablar la generación de la crisis o del posbienestar. Alberto y Pablo, ¡tarde piasteis!

[1] Ver el origen del tarde piaste en WordReference.

[2] El Frente Popular cuajó en enero de 1936 y ganó las elecciones del 20 de febrero para gobernar en paz los cinco meses que le dejaron.

[3] Tres generaciones (1975-2015) seguido del Cuadro de las generaciones políticas. España, 1915-2020.

[4] El concepto de generación se lo debemos al matemático danés Julius Petersen (1839-1910), quien lo aplicó a las generaciones literarias. Dos pertenecen a una generación si 1) no se llevan más de 15 años de diferencia, comparten 2) una formación común, 3) una convivencia y 4) están marcados por un hecho histórico, acontecimiento generacional que les dé nombre. Frente al acontecimiento, 5) el grupo generará una idea fuerza, 6) buscará algo o alguien que ejerza su liderazgo, y adoptará 7) un lenguaje propio (un estilo) con el que afirmar su hegemonía frente a la generación anterior. Los quince años de diferencia de edad vienen del ciclo natural en las mujeres madres: novia a los 15, madre a los 30, abuela a los 45, bisabuela a los 60.


llanto por la izquierda antifascista española el día que machaban a Cataluña.

policía

A principios de 2020, la izquierda española llegó a alcanzar cotas nunca vistas ni oídas desde el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936. De las tres siglas concurrentes al Gobierno de coalición, al menos una, Izquierda Unida, llevaba en sus venas la larga tradición PCE de lucha antifascista acumulada dentro y fuera de España, en el exilio y en el maquis, en la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, durante las cárceles y comisarías, en los comités de empresa, en las asambleas de facultad, en la larga noche de censura, represión y doble vida bajo el franquismo.

Esa larga noche antifascista consistió en movilizarnos todos contra todo: la dictadura que nos tenía, a unos, por terroristas; a otros, por comunes o anarquistas; a este, por cristiano por el socialismo, a aquel por Comisiones Obreras, al otro por propaganda ilegal. No importaba quién fuera el represaliado ni cuál la pena que le había caído. ¡Amnistía y Libertad!, gritábamos por todo lo que se moviera en contra del general que se hacía llamar generalísimo. ¡Amnistía y Libertad!, fuera cual fuera la causa que se movía: nos movíamos todos.

Hoy, que Izquierda Unida ocupa plaza en el Consejo de Ministros (del Psoe, para qué hablar; de Podemos, qué, si expresamente vino al mundo como “de la gente” y nada de izquierdas); hoy, que algo de mí y de mi historia se sienta y no se siente en el Gobierno de España; hoy, que machacan a Cataluña con la complicidad de esta izquierda preocupada, eso sí, por lo que de verdad preocupa a la gente, siento, en el fondo del corazón y del hígado, una rabia que es tristeza hasta la náusea.

Enlace al Mal Poemo


lo que le faltaba a Podemos.

Aplicando la teoría o método de los quince años que van de generación en generación, para 2020 sería el turno de la Generación de la Crisis. De 1975 (muerte de Franco) hasta 2020 (45 años) caben tres generaciones. Cada una ha tenido su acontecimiento generacional, un sueño y una oportunidad.

El sueño de la Generación por el cambio (1975-89, Caída del Muro de Berlín) (“por el cambio” fue el lema del Psoe de Felipe González en 1982, también Generación Pce), generación ya cumplida en sus 60 años, fue una España federal y republicana sobre una democracia avanzada. Después vino la Generación Berlín (1989-2005), que va a cumplir 50 y cuyo sueño fue un mundo plano y sin bloques, de oenegés sin fronteras en el marco de un Estado del Bienestar creíble a condición de que se lo dieran a estudiantes que no querían saber del suburbio más que como causa humanitaria. El sueño de aquel mundo plano duró bien poco: hasta el 11 de septiembre de 2001 (Torres Gemelas), imagen de un mundo que se venía abajo, en picado tras la crisis del 2007. Ante semejante sacudida de conciencia, cuajó el tercer y último sueño de tres culturas o civilizaciones donde íbamos a caber todos, residentes, migrantes y refugiados. Fue la Generación Podemos (2005-20) que hoy calza 35 años y lleva 17 con derecho a voto.

El movimiento Podemos nació bajo el Yes, we can, Sí se puede, de Barack Obama (2008). La generación del Sí se puede había ido calentando motores agitando el mileurismo (2005), saludó el ¡Indignaos! de Hessel y Sampedro (2010) y la ¡Democracia real, ya! que querían recuperar los valores de Occidente (algo parecido al Pablo Iglesias que hemos visto con la Constitución como libro de campaña electoral). En apenas tres años, Podemos pasó de acampar en la Puerta del Sol el 15 de mayo de 2011 (el 15-M) a constituirse en partido en enero de 2014. El sueño de Podemos no fue sueño sino espejismo de mileuristas que despreciaban a seiscientistas y quinientistas al amparo de los valores de la vieja Europa y con lo fácil que es pedir y pedir al Estado del Bienestar sin cuestionar ni quién paga la factura ni el capitalismo ni la Otan.

Ayer Ada Colau, en nombre del 71 por ciento de sus votantes, escenificó el último grano que le ha salido en el culo a Podemos, la última china en el zapato, que era el derecho a decidir, no de Cataluña, de toda España. Hijo pródigo que ha vuelto a la casa del padre: Podemos, partido constitucionalista y por la unidad de España.

Se ve que la “solución federal” y lo que “de verdad importa a la gente” no eran más que tapadera para poner el cojín a escaños y alcaldías. Y no nos vengan con Kichi y con que siempre nos quedará Cádiz. Un señor que gana votos a base de la Virgen del Carmen o del Rosario y de Navantia, fábrica de guerra, no tiene nada, no ya de izquierdas, de dignidad ni de nobleza, le cante lo que le cante Joaquín Sabina en su soneto. Idéntica canción podrán hacerle a la alcaldesa de Barcelona. ¡Adiós, Podemos! Vendrá otra generación y te hará más buena.


 

carta a un votante de Unidas Podemos,

a propósito de las Coplas por la muerte de la democracia.

Constitución, monarquía, unidad de España, fiscalía, etc. Estamos presos y a IU Podemos (no a sus votantes) no le importa haber hecho un poco (no mucho) de carcelero.

El socialismo que yo pienso no es el psoecialismo ni nada que tenga que ver con el Estado del Bienestar de IU Podemos. Me refiero al socialismo marxista siglo 20, fase previa hacia una igualdad de clases que Estados Unidos y aliados de la Otan, como España, en nombre de la democracia, no han dejado ser.

Como Unidas Podemos no ha presentado un programa anti imperialista (Kichi gana en Cádiz con los votos de Navantia, fábrica de guerra, complacencia igual a la de IU Podemos con la base de Rota), no he tenido a quien votar. No ha sido fácil para mí, militante de toda la vida. ¡Qué más hubiera querido yo que mi boicot a las elecciones hubiera sido viral en redes, como ahora se dice!

No soy demócrata, señor, y me parece ingenuidad que alguien lo sea. También me parece ingenua la intromisión de lo personal en lo público, como cuando se dice que hay que cambiarse a uno mismo internamente. No salía a votación ningún “uno mismo” (ni el mío), sino urnas y escaños, algo público que hubiera ido mucho mejor, ahora lo sé, expresando el boicot crítico o la campaña de abstención en toda España (salvo Cataluña) que el ridículo que sigue haciendo IU Podemos y todo lo que representa: Constitución, monarquía, unidad de España, Fuerzas Armadas y Fiscalía.

Estamos presos, señor, y a IU Podemos institucional (no a sus votantes) no le importa hacer un poco (no mucho) de carcelero.

Gracias por su atención y su delicadeza.


cogérsela con papel de fumar.

MIRAR CON UNA LUPA,
cagar con una horma,
cogérsela con papel de fumar.
Hacerlo todos los días
no solo es cuestión de forma.
Es una forma de pensar.

(José Luis Macías Rico)


cogérsela con papel de fumar (donde la representa el mingitorio masculino): Ser excesivamente mirado o escrupuloso, pudiera ser también escrupulosa si se entiende el código del lenguaje popular, que ha sido siempre sexista (por ambas partes, masculina y femenina), y donde varones pueden estar hasta el coño y mujeres, hasta los huevos. Anastasio Álvarez ha hurgado la frase en el CREA (Corpus de referencia del español actual, Banco de datos del español) y averiguado que el uso más antiguo (1979) corresponde al dramaturgo malagueño nacido en Montoro (Córdoba) Miguel Romero Esteo (1930 2018). Honor al autor de la grotescomaquia.

Ejemplos de cogérsela con papel de fumar sobran en esta España nuestra. Tribunales de justicia ordinaria o suprema se la cogen con papel de fumar y meten a uno en problemas por nada. La insignificancia de hoy afecta a Teresa Rodríguez, dirigente de Podemos Andalucía, a quien la Audiencia Provincial de Madrid condena a pagar 5.000 euros a los herederos del ministro franquista Utrera Molina. Y todo por recordar lo que ya era historia cierta: la vinculación de Utrera Molina con el asesinato (hubiera dicho muerte o ejecución) del joven catalán Salvador Puig Antich en 1974. Este fue el tuit:

Hoy hace 44 años de la ejecución a garrote vil de Salvador Puig Antich. De entre los responsables de su asesinato, Manuel Fraga Iribarne (1922 2012) fundó el PP [antes Alianza Popular, AP] y José Utrera Molina (1926 2017) fue enterrado al son del cara al sol. Ellos siguen, nosotres también. @TeresaRodr 02/03/2018.

Podemos Andalucía mantiene que Utrera Molina es directamente responsable en términos políticos de la ejecución de Puig Antich y, por tanto, la afirmación de su responsabilidad es plenamente veraz como así piensan juzgados de Argentina donde se llegó a investigar el caso Puig Antich.

Así que ya saben: cójansela con papel de fumar si no quieren que les empapelen.

–enlace a Artículo entrevista en diario Público: Utrera Molina se justifica (en 2014)