Etiqueta: familia

Rey de bodas.

soneto multiusos del tipo Your name here,
a disposición de parejas que se quieran casar.


 

◊ REY DE BODAS ◊

El uno juega al dos y el dos, al uno.
La banca siempre gana y tiene un tres.
La clave es ir de mano o ‑al revés‑
plantarse y que haya suerte y que ninguno
después se marque un as inoportuno
que rompa la baraja. Esa es la ley.
Sobre los cuatro reyes, iba el rey
de bodas por las bodas, viejo y tuno:
–[Nombres, pareja, aquí]: Que os hagáis sabios
en iros de farol y que el tapete
sea leve, como está de tantos sietes
que han ido echando los mayores.
Bastos en flor. Espadas como labios.
Las copas, copas. Y que el oro os dore.

♦♦


a disposición de parejas que se quieran casar.

 

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relaciones personales.

Las relaciones serias se rompen por motivos serios pero los motivos serios adoptan a veces la forma de episodios sin importancia. En ese caso conviene volver atrás, salir de la frivolidad, hacer repaso, examen de conciencia, y ver hasta qué punto el episodio es gota que colma un vaso.

Grandes e importantes relaciones como las de familia merecen terminar con claridad y las causas tienen que ser causas tremendas, bíblicas, de honor, debe haber un gran engaño, un gran fraude, una gran infidelidad o traición. Factores que casi nunca faltan en familia: enemistades por celos o por dinero.

stop comuniones.

Es difícil sustituir dios (o Dios) en la palabra adiós pero si Dios quiere no es una muletilla, frase hecha ni locución, y ‑en laico‑ se puede reemplazar por si hay suerte, si todo sale bien, etc. El colmo de estas aparentes inercias o imposiciones ya no es lingüístico, sino ceremonial, y lo encontramos en hacer la primera comunión, que se toma como un acto social poco menos que obligatorio (véase Canal Sur y sus ‘consejos prácticos’: la tele y el medio ambiente en los colegios pueden mucho) con olvido de que detrás de la primera vendrán otras y donde los mayores adoptan una decisión que no les corresponde, abuso en línea con el obsceno bautismo de recién nacidos que no pueden defenderse ni expresarse. Quienes tanto se escandalizan de la imposición del islam por la fuerza (estados confesionales, tapado de las mujeres, no digamos el secuestro de niñas por Boko Haram) y quienes tanto claman por los derechos de la infancia deberían escandalizarse por estas prácticas de las familias cristianas. No están las criaturas en edad de votar, ¿y ya saben cuál es el dios verdadero? Vamos allá con el “uso de razón” según la Iglesia. La Fiscalía de menores tendría que intervenir. Después no nos quejemos de jóvenes parejas sin mucho fondo ni mucha cabeza que, en cuanto llega mayo, montan la que montan para comunionar al niño o niña solo porque ha cumplido siete años. Vergüenza nos debieran dar la legislación y la sociedad que les estamos dejando. Y todo en nombre de la tradición, de la costumbre y de la madre que parió a la cultura occidental.


la buena muerte.

Tanto rezarle al Cristo de la Buena Muerte,
¿para cuándo la buena muerte
como derecho humano, y no divino?

Sostiene Álex Meléndez: <<La gente se echa las manos a la cabeza con las palabras de Samanta Villar, «Los hijos restan calidad de vida»: el que tenga un poco de sentido común, honestidad y haya sido padre no lo puede negar, sobre todo lo suscribirá cuando el cuñado de turno le compre al niño una corneta o un tambor de juguete en un puesto de la Alameda. Bromas aparte, el intento continuo de aparentar felicidad, que todo está controlado y la homogeneización del pensamiento para no destacar para bien o para mal… Cuidado, la vida es otra cosa y pocos tienen la suerte de que les regale algo sin un mínimo de empeño. Ser consecuente ofende, así que demos gracias a que nuestro amigo Carsten, que ya estará en algún lugar, no tuvo que irse escuchando «soy el novio de la muerte» y sí lo hizo como le dio la gana: una calada y un trago largo. «Hay que ser disciplinado en todo, hasta en la frivolidad» (Francis Bacon).>>

–artículo completo de Álex Meléndez, en La opinión de Málaga.

8 de marzo | discurso desagradable contra el feminismo residual.

El feminismo que convivió con la lucha de clases corrió el riesgo ‑o hizo el ridículo‑ de hacer de las mujeres una clase social (Partido Feminista, de Lidia Falcón, 1977). Desde el punto marxista, una mujer trabajadora tenía que abordar una doble emancipación: como feminista y como luchadora por la cuestión social. Un siglo después, no hay clase naturalmente beneficiaria de ninguna revolución que merezca el nombre de revolución social: la lucha de clases está desaparecida. Y el feminismo también está desaparecido desde el momento que asumió el tapadismo de mujeres que alegaban sus motivos culturales e identitarios para taparse con gusto. Sigue, eso sí, un feminismo sindical del tipo a igual trabajo, igual salario entre varones y hembras, y poco más. Y no es de extrañar que un frívolo presentador de TV felicitara el 8 de marzo a las mujeres de su programa como se felicita el día de la madre.

Queda pendiente la asunción de la maternidad como realización personal independiente del varón y del Estado. Queda la abolición de la familia ganancial y como unidad económica tal y como ahora se entiende. Y queda que el Estado empiece a hablar de población y no de fomento a la natalidad.

La pregunta en euros a las mujeres, a cada mujer una a una, es cuánto cuesta ser madre, quién lo paga y quién lo va a pagar cuando el Estado, entendido como sociedad de contribuyentes, no tenga por qué apoyar ni subvencionar una institución estrictamente privada.

No querrán reconocerlo, pero quienes desde el Bienestar abogan por el apoyo a la familia, por el reparto de tareas o por la conciliación de las vidas laboral y familiar están diciendo lo mismo que la santa madre Iglesia. Algún día tendrán que callar.

Hombre o mujer: la vida que tengas, págatela. Y eso incluye a las mujeres que acuden entusiasmadas y sin pasar por caja a recibir los frutos de su maternidad.

eLTeNDeDeRo deja a ustedes con un poema de nuestro Antonio Machado quien escribió Pascua de resurrección para Campos de Castilla en mayo de 1909. El poeta, de 34 años, estaba por casar con Leonor, de 15. Tal vez por eso, escribió así

PASCUA DE RESURRECCIÓN (fragmento)

Buscad vuestros amores, doncellitas,
donde brota la fuente de la piedra.
¿No han de mirar un día, en vuestros brazos,
atónitos, el sol de primavera,
ojos que vienen a la luz cerrados,
y que al partirse de la vida ciegan?
¿No beberán un día en vuestros senos
los que mañana labrarán la tierra?
¡Oh, celebrad este domingo claro,
madrecitas en flor, vuestras entrañas nuevas!

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ventajas de tener un hermanito.

VENTAJAS DE TENER UN HERMANITO
tema de Géminis en tres movimientos

(tesis)

La primera ventaja es ver lo bien que
buscándolo lo pasan padre y madre
haciendo su pedido y sus posturas:
–Me han dicho que esta vez, y así, no falla.
Follan.
(Capítulo: aprender de los mayores.)

(antítesis)

La segunda ventaja, en diferido,
ver cómo fue nuestra llegada al mundo
y el mundo que cambiamos: tetas, bibes,
estrías o varices, cacas, mocos,
y el insomnio de a ver por qué este llora.
Llora.
(Capítulo de vidas fastidiadas.)

(síntesis)

La tercera ventaja es que tenemos
compañero de juego y nos tengamos
aunque la casa piense en otro hermano.

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