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la literatura no salva.

La manipulación de la Historia con fines partidistas no es rara ni nueva, y al juego se prestan la historiografía oficial y los libros de texto, pero también los medios, las artes y la literatura. Lo vimos cuando estudiábamos el 98, aquel Cid y aquel don Quijote que cada uno interpretó a su imagen y semejanza de una idea de España. La reescritura tiene sus propios géneros específicos y, así, el recurrente cine del Oeste o de esclavos negros de los Estados Unidos: algo sigue pendiente en la conciencia estadounidense ‑en la sociedad de ahora mismo‑ que al cineasta mueve, esparce y desordena. Lo mismo podría decirse de nuestra literatura ambientada en la posguerra, posguerra que no termina nunca de acabar. Viene esto a cuento de El hoy es malo, pero el mañana es mío, última novela de Salvador Compán. La virtud del autor, su honradez intelectual, consiste en no manipular con ojos del presente un pasado que ya quisiéramos modificar; manipulación que otros novelistas se permiten hacer, y vamos a no dar nombres en este país donde series como Cuéntame cómo pasó o El ministerio del tiempo van directamente a la percepción que el pueblo español tiene de un frustrante pasado. Los personajes y los años 40‑60 son los que fueron. Enhorabuena a Salvador Compán. Cambiada España ‑ese cargo de conciencia ‑, cambiará su novelística.

–Enlace a  Lo que queda de Franco.


la democracia apesta | revista de prensa.

En Francia un joven negro de 22 años, sodomizado por porra de policía (el policía no actuó por placer sodomita: lo suyo fue joder por joder). En España, el gobernador del Banco de España propone prolongar la edad laboral más allá de los 67 años (el gobernador lo presenta como consecuencia lógica de una más larga esperanza de vida). La Casa Blanca vuelve a interceder por la contra venezolana (Estados Unidos ignora lo que son asuntos internos de otros países). A todo esto, un manifiesto de Demócratas sin fronteras (algo que suena a una oenegé) llama a la ciudadanía y especialmente a la intelectualidad a movilizarse por una verdadera democracia. Democracias son Francia, España y Estados Unidos. Es verdad que una democracia sin violencias policiales, sin ejecutivos abusivos y sin intromisiones imperiales, sería mejor democracia. Pero, aun sin esas lacras, ¿qué democracia tendríamos? Una división de poderes, nada democrática, entre electores y elegidos[1], entre personas que eligen y personas elegidas. Puesto que el cuerpo electoral es inferior al cuerpo candidato, quien insiste en la democracia no lo hace ni por la democracia ni por el pueblo ni por la gente ni por la mayoría, sino por sí mismo dentro de un entramado que al día de hoy (no estamos en la Grecia antigua ni en la Revolución Francesa) no engaña absolutamente a nadie. Por eso todos se quejan de la clase política aunque nadie haga nada por extinguirla alegando que la democracia es, al fin y al cabo, lo menos malo que se conoce. ¿Verdad, señor Trump? Usted sí que está hecho un demócrata sin fronteras, qué carallo.

[1] Luego vendrá la separación de poderes legislativo, ejecutivo y judicial de la moderna teoría del Estado.

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un país de película.

He ido al cine a ver dos películas de valores. Figuras ocultas (Usa, 2016) y Franz (Francia, 2016). De las dos salí contento con la película y disgustado con la cultura o con el uso que damos a la cultura. Figuras ocultas plantea cómo una potencia primera del mundo puede ser una mierda en derechos humanos. Las ocultas son las científicas negras que en los años 60 se abrieron paso en la Nasa contra el racismo histórico de sus colegas blancos; al fondo, la carrera espacial que fue, y es, una carrera de armamentos; de manera que las adelantadas mujeres negras no hacen más que sumarse a la enloquecida guerra que los varones llamaron fría pero que fue caliente y ha traído misiones de paz y guerras justas solo porque a la Onu o a la Otan les salga de los misiles. Franz es un soldado alemán muerto en la Gran Guerra por un soldado francés, que inmediatamente se arrepiente, y esa es la peli: un retrato en primeras personas de los horrores de la guerra. Mi pregunta es: ¿por qué el esfuerzo intelectual que dedicamos a denunciar los horrores del pasado o a ensalzar avances en las luchas civiles no lo empleamos no en ir al cine, ni en leer novelas que viven del cuento que cuentan y recrean la barbarie, sino en tomar posturas que serán decisiones políticas para que las guerras no se repitan? Al salir del cine, al tomar una copa, ¿no caeré en la cuenta de que mi país tiene soldados, tiene ejércitos, fabrica armas, que mi país mata? No en 1917. España. Un siglo después. ¿No querremos ser pioneros de un pacifismo real que desarme el planeta para que alguien algún día haga una buena película sobre nosotros? ¿Nos vamos a conformar con Gandhis y Luther Kings de bolsillo? ¿Cultos, intelectuales, artistas y cineastas vamos a seguir consintiendo la guerra para nosotros seguir perteneciendo, Meryl Streep, al selecto grupo del no a la guerra?

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ética para anti Trumps (la paja o la vida. 2)

Las primeras llamadas a la liberación universal debieron ser las predicaciones de órdenes religiosas al “todos contra la Bestia”, o el Diablo, y por el advenimiento de Cristo. Desde las cruzadas, cazas de brujas y guerras de religión, pasando por el allons enfants de la Marsellesa, hasta los frentes populares antifascistas de los años 30, no ha habido movimiento popular consciente que se haya salido con la suya.[1] Siempre es igual: en tiempos de paz amenazada, los de arriba convocan a los de abajo, los mandan a la guerra y, al final, en la nueva paz, siguen mandando los de arriba, ahora sobre un montón de cadáveres: absolutismos, colonialismos, bonapartismo, guerras mundiales. Democráticos frentes populares prosperaron en España (1936) o en Chile (1970), y ya vieron cómo acabaron Segunda República y Salvador Allende. Y ya ni siquiera hacen falta golpes militares con dictaduras. Se impone el golpe democrático institucional como hemos visto en Puerto Rico, Paraguay, Honduras, Brasil, Argentina, o está por ver en Venezuela. Las grandes, las unánimes convocatorias al todos contra uno se siguen saldando como cuando el milenarismo: detrás de Dios, lo que la buena, la pobre, gente se encuentra, es más Diablo.

Si, por ese lado, el todos contra Trump sería un déjà vu, guerra y paz tampoco son lo mismo. Habiendo armas de destrucción masiva, y con el debido respeto a las víctimas, lo que llamamos guerra, en Siria, por ejemplo, no es más que una convención, un choque de famóbiles y videojuegos aptos para el telediario de las tres. Contra Estados Unidos nadie puede pero ‑oh consuelo‑ tampoco EEUU puede iniciar la que sería tercera guerra mundial entendida como invasión militar ¿de qué país?, ¿de los nuestros? Lo que hay y habrá es guerra económica con apoyo logístico de diplomacia y prensa, ellas dictaminan los valores democráticos, los derechos humanos. Usted ‑que se los cree‑ bájese de la civilización, pónganse o quítense ‑según los casos‑ el pañolito islámico de por vida (el burka, si no siente nada a la primera) y verá cómo al día siguiente experimenta usted una notable mejoría en el tapadismo sobrevenido, en la occidentalitis aguda o en la bienestarpatía crónica que le están amargando la vida.

Es una coletilla a La paja o la viga.

[1] consciente se dice porque inconscientemente las revoluciones populares Rusa o China sí fueron propiciadas por estados de guerra.

la paja y la viga o el final de la política.

Se llama destripar (o hacer spoiler) a anticipar el desenlace de una ficción o representación. Y se llama intriga a la trama o nudos de un relato. Tiempo hubo que la humanidad se planteó nudos o alternativas apasionantes: viejo o nuevo régimen, capitalismo o socialismo, nacionalismo o internacionalismo, patria o muerte. Que, de aquellas pasiones, hayamos pasado a la pasión por Obama Clinton (con Merkel) por rechazo a Donald Trump (Bréxit y ultra derechas); que la sola intriga consista que si Iglesias o Errejón, que si Susana Díaz o Pedro Sánchez, significa que los de arriba se frotan las manos (Bertolt Brecht) mientras los de abajo se expresan por la sociedad de oenegés que administran sus derechos ante las oficinas de Occidente; y venga el tema refugiados sin el verdadero tema, que es la guerra y ejércitos y soldados y armas y oenegés en pleno siglo 21, ¡menuda antigualla! Todo eso, unido a que no hay clase revolucionaría como, en su día, la burguesía o el proletariado, apunta a que esta historia (la que nos están, estamos, contando) tiene un final previsible. Lo que no quita seguir militando en el terreno de las ideas y, aprovechando que Trump pasa por la Casa Blanca, exigir la neutralidad de España como país no alineado, la salida de España de la Otan y la devolución de las bases de Rota y Morón a soberanía española. No que, ahora, la España que abomina de Trump comparte bases militares, diplomacia y política exterior con Trump. ¿O es que el argumento consiste en desmontar al pato Donald Trump, por destitución o impeachment, para poner a Clinton y para que sigan los refugiados, la acogida, la Onu, la Otan y la madre que los parió con lo bueno que es el islam bueno y lo malos que son los rusos? No me digan que por ahí va tanta tertulia y tanto telediario que se rasga las vestiduras, democráticas, faltaba más, para que el muro de México distraiga la atención de los muros que España tiene en Ceuta y Melilla y Gibraltar. Descolonización y neutralidad, o sea, sin injerencias en cuestiones internas de otros países. Y que el pueblo estadounidense se las apañe o se las ventile, que de las dos maneras se puede decir, también, y visto desde aquí: la paja en el ojo ajeno o la viga en el propio. eLTeNDeDeRo, desde luego, no entrará en el juego. Hasta que la actualidad mande otra cosa, adiós, política, adiós.

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ética para anti Trumps.

Aprovechando que Trump pasa por la Casa Blanca, exijamos la neutralidad de España como país no alineado, la salida de España de la Otan y la devolución de las bases de Rota y Morón a soberanía española. Seguiría pareciéndonos preocupante lo que haga Trump, pero lo veríamos coherentemente desde fuera y en condiciones éticas para impulsar un gran frente mundial anti Trump y anti países que violan sistemáticamente los derechos humanos. (No que ahora somos un país alineado con Trump). Artículo de Pérez-Reverte.

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Obama (tríptico triste trilogía)

barack-obama
No llores por mí, Siria mía.

BARACK OBAMA EN LOS ALTARES

Fue Nobel de la Paz. Ocho años justos
fue justo con los justos. Exportando
misiles, portaviones, drones, miles
y miles de marines que volvían
de Afganistán, de Irak, de la misiones,
zumbados, club del rifle. Que la emprenden
a tiros como un juego en los colegios,
iglesias, puntos de ocio y multitudes.
Que la poli va, mientras, disparando
contra negros que acaso lleven armas.
Que en sus años crecieron extremismos
islámicos. Que estalla Oriente Medio.
La ola de atentados por Europa.
Creyente, como era: –In God we trust!

 


HILLARY CLINTON EN EL MUSEO

 (estatua previa)
Este santo varón Barack Obama
hizo un milagro y fue darle la vida
a quien estaba muerta, como Lázaro,
con levántate y anda, Secretaria
de Estado. Y esta fue Hillary Clinton,
(estatua)
¡Con ustedes después de la batalla
demócrata de razas contra sexos,
para, al final, ganarla un rico hortera
con lenguaje de chulo, de ir de putas,
que ni querían los republicanos!
(termina el coro)
Nunca a la Casa Blanca tan derecha
fue una mujer tan lista tan torcida
‑verán, se dice pronto‑
por un blanco y un negro y un sexista.


BARACK OBAMA HACE BALANCE

Mandé en la Onu. Más mandé en la Otan.
En realidad, mandamos los de siempre
y no me obedecieron más naciones
por culpa de los rusos. Veis que bien
que me aprendí el papel del hombre blanco.
Mi lema Yes, we can! cundió en mi gente,
y en Podemos y en Primaveras Árabes.
Me deben haber sido, que no es poco.
Me vienen con la paz y con Guantánamo.
El nóbel ahí lo tienen, si lo quieren.
Un poco Luther King, Sidney Poitier
y el Michael Jackson fui de la política.
Nadie más convencido que un converso.
Obama bwana fui del mundo entero.


Obama y su desastroso legado. Origen: ¡Aquí se juega!