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desmontando las mareas por lo público.

trajes de sevillanas fotos antiguas de Sevilla

Los tres soberbios lemas de la Edad Contemporánea fueron libertad, igualdad y fraternidad (1789). Por libertad se colaba libertad de comercio; por igualdad, igual derecho a voto de la burguesía; y, por fraternidad, la vieja caridad. Lo endeble de esas tres divisas cuajó en Napoleón, un hijo de la Revolución pronto convertido en emperador (1804), quien dio leyes a un Estado policial que lleva su nombre: estado napoleónico. Contra el estado napoleónico se alzó la Internacional de anarquismo y socialismo; ambos fiados en el final de las clases sociales: el anarquismo, por la abolición del Estado, y el socialismo, por la toma del Estado por el proletariado hacia el comunismo.

La Revolución Rusa y dos guerras mundiales configuraron un cuadro inesperado. Las clases obreras, al aceptar servir como tropas nacionales (negarse a la guerra hubiera sido la única opción), renunciaron, de hecho, a la Internacional. Y Rusia se convirtió, como socialismo en un solo país, en un bloque frente al bloque capitalista, que administró a su antojo libertad, igualdad y fraternidad contra una experiencia sistemáticamente presentada como dictadura.

Las clases obreras aliadas empezaron a llamar a la puerta de la patronal reclamando el mejor nivel de vida que podrían permitirse: ser mano de obra cualificada, a costa de mano de obra bruta emigrada y materias primas de países que habían sido (y de esta forma seguían siendo) antiguas colonias, únicamente emancipadas bajo gobiernos títeres. La trampa iba a ser la deuda; deuda de países pobres forzados a comprar tecnología a las metrópolis ricas.

La mano de obra occidental se prestó encantada; su recompensa sería pasar de clase obrera a clase media, a cambio del Estado suministrar servicios que hasta entonces no daba: seguridad social, pensiones, formación profesional, salud, vivienda, transporte, etc. Había nacido el Estado del Bienestar. Soviética y el socialismo por los partidos comunistas no tenían nada que hacer. Vuelvan a 1989 y recuperen las imágenes de la Caída del Muro de Berlín: nunca tanto esclavo aplaudió la consagración de su propia esclavitud.

Lo que falta, ya lo han vivido ustedes. El mapamundi de libertad y democracia para todos, que prometió la Generación Berlín, se vio, en seguida, que resultaba una falacia. Y un anciano Stéphane Hessel dio a los jóvenes su llamamiento al ¡Indignaos! (2010), o sea: haced que se cumplan las promesas que a la humanidad se hicieron al término de la Segunda Guerra Mundial, más Occidente, en fin. Entre nosotros, José Luis Sampedro y el movimiento ¡Democracia real, ya!, que daría en Podemos, picaron el anzuelo. Y ahí los tenemos, a Pablo Iglesias y a Alberto Garzón de ministros de un Gobierno que ya me dirán qué tiene de izquierdas. La misma palabra izquierda está desactivada.

Hoy, una sociedad como la española se divide entre gente pobre y media que pide derechos y aspira a vivir a costa del Estado del Bienestar, y gente rica que no quiere contribuir al Estado (esa es la guerra de los impuestos), entre otras cosas, porque su bienestar ya lo disfruta. De ahí, que la palabra público (sector público, sanidad pública, enseñanza pública) haya quedado, como la palabra izquierda en boba petición de lo que ya se tiene. No es la pública progreso de nada, sino garantía de una privada y concertada con sus respectivas excelencias.

De otro modo. Donde el estado capitalista se hace llamar Estado del Bienestar (no en Estados Unidos), el anticapitalismo obliga a denunciar el Estado del Bienestar. A nivel personal, no fiando que el Estado nos resuelva la vida (ser parasitario ha cundido en la juventud media) y, a nivel ciudadano, activando todo tipo de objeciones de conciencia aceptadas como derechos: derecho a la objeción a las armas y a las fuerzas armadas, a religiones en público, a la natalidad subvencionada; objeción a solidaridades públicas que, en forma de acogida, no hacen más que prolongar la desigualdad, caso del tapadismo islámico en estos tiempos supuestamente feministas. Hay que ser insolidario y coherente con nuestro lugar en el mundo, ya que no lo elegimos. Yo apenas si me hablo con creyentes del bienestar y, a sus partidos políticos (ni a ninguno), ya ni les voto. La España de las Mareas me aburre o me da vergüenza.


conspiranoico.

torres gemelas

conspiranoico [181.000 gugles] neologismo que va entrando en los diccionarios (ya está en el Vox y el consultorio de la Fundéu responde si preguntamos por él). conspiranoico remite a conspirar [1.450.000 gugles] y conspiración [13.200.000]. Origen: A) latín conspirare, lo mismo. B) gótico spaíha, pronunciado [speha], espiar (1300). C) con (del griego koinós, común) + spirare (respirar, vivir) + ción (acción o efecto): Unirse contra un superior o soberano, o contra un particular para hacerle daño. El final -oico da un matiz peyorativo por comparación con paranoico. Sinónimos de conspiración: compló o complot, maquinación, intriga, trama, confabulación, conjura, contubernio, traición, artimaña, maquinación, enredo o maniobra. Tecleando conspiranoico en la Fundéu, su página remite a conspiranoia: tendencia a interpretar determinados acontecimientos como fruto de una conspiración (1989, Enrique de Vicente). Wikipedia: teoría conspirativa o teoría de la conspiración se usa para referirse a ciertas teorías alternativas a las oficiales que explican un acontecimiento o cadena de acontecimientos por medio de la acción secreta de grupos poderosos, extensos y de larga duración. La hipótesis es que ciertos sucesos importantes en la Historia han sido causados por conspiraciones ocultas misteriosas, lo que no debe confundirse con conspiraciones demostradas histórica y criminológicamente. Una de las teorías conspirativas más extendidas afirma que los atentados del 11 de septiembre de 2001 (Torres Gemelas) fueron favorecidos por la administración de George Bush para que Estados Unidos tuviera una excusa para iniciar las guerras contra Afganistán e Irak, promover restricciones de derechos civiles en el país (Acta Patriótica) e iniciar programas de espionaje a gran escala.

Sea como sea, verdadera o falsa, toda teoría de la conspiración 1º) supone una proyección, un anticipo, 2º) es siempre desagradable a ojos del gran público, 3º) frente a la teoría oficial, que, consciente o inconscientemente, favorece al que hemos dado en llamar poder omnímodo (José Luis Cuerda) o Gran Poder Omnímodo (GPO o GOP, por sus siglas en inglés).[1]

Tanto si se trata de desastres naturales (como el Cambio Climático) como de posibles guerras no declaradas, lo conspiranoico daría todas sus teorías por un mundo en paz. Un planeta verde y sano, sus vaquitas, su litoral. Una humanidad sin fronteras, porque no hubiera fronteras. Un mundo sin cárceles, porque no hubiera pena de pérdida de libertad. Un mundo sin ejércitos ni disparos ni bombas, porque la guerra hubiera sido extinguida por las Naciones Unidas, etc. De ahí, que lo conspiranoico apunte a inteligencias de izquierdas, si izquierda es oposición o discrepancia frente a un estado de cosas heredadas y normalmente aceptadas.

COVID19 o VICOD19 ofrece un cuadro al gusto del detective que aplicando el método deductivo inductivo se pregunta: qué rastro o huellas deja el criminal y a quién beneficia el crimen cometido.[2]

Rastro del origen del coronavirus, de momento no hay, aunque otras veces lo hubo. Pero no estamos locos. Bill Gates, Noam Chomsky, Emilio Carrillo, Il manifesto no están locos. El detective se pregunta ¿A quién beneficia algo que ataca a la tercera edad (la futura mano de obra no será afectada) y que perjudica a China (en plena Guerra de los Gigas y del Año Nuevo chino), después a Irán (también próximo el Año Nuevo persa), luego a Italia (donde el amiguito europeo de Rusia y China) y así hasta España (donde el Gobierno socio comunista)?

Ustedes mismos.

Lógicamente, esta pista no se verá desmentida si el “virus chino” provoca daños colaterales por fuego amigo y acaba volviéndose contra países o personas del mismo bando del criminal. Tampoco, si al principio de esta maldad al malo se le olvidó patentar lo que patentó en casos similares precedentes: la vacuna, hostias, que nos hemos olvidado la vacua. Y es que el mal monta un caballo que no es precisamente modelo de perfección: el capitalismo, por demás ciego, por demás competitivo (contra la competencia), por demás insaciable. No pretenderán, para desautorizar la teoría, que el mal sea infalible y actúe como ciencia exacta.

Queden ustedes con el divertimento Para Noicos. No digan que [eLTeNDeDeRo] “siempre está con lo mismo”, repetida muletilla anti conspiranoica.

[1] El Gran Poder Omnímodo no estaría capitaneado por un tipo tan cortito como Donald Trump, ni tendría sede en el Pentágono ni en corporación o sigla conocida (FMI, G7/G8: Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. G8, contando a Rusia). En todo caso, el GPO más asomaría por Bilderberg o Davos. Su propio secretismo (acaso comparable a la masonería) avala cualquier teoría de la conspiración.

[2] Chevalier Auguste Dupin, normalmente conocido como C. Auguste Dupin, es un detective de ficción creado por Edgar Allan Poe. Dupin hizo su primera aparición en Los crímenes de la calle Morgue (1841) de Poe, considerado el primer relato policial. Vuelve a aparecer en El misterio de Marie Rogêt (1842/43) y en La carta robada (1844). Escribe Rafael Narbona en El Cultural, 23/07/19. Auguste Dupin, el primer detective de la historia de la literatura, estudia los casos con la perspectiva de un frío analista. En ocasiones, sólo necesita unos recortes de periódico para resolver un crimen especialmente complejo. Dupin es un aristócrata empobrecido que vive con un amigo en las afueras de París. No le guía el sentido de la justicia, sino el deseo de combatir el tedio y ejercitar su inteligencia. Aunque procede como un hombre lúcido, la melancolía corre por sus venas, sumiéndole en estadios de apatía y frustración. Dupin actúa como un fino analista, pero en su mente se aprecia la sombra de la neurosis. Aunque su método deductivo es estrictamente racional, hay algo demoníaco en su interior. No es un espíritu solar, sino un hijo de la noche que se rebela contra el orden natural de las cosas. Vive en los márgenes, ignorando las normas sociales. Se siente más atraído por la penumbra que por la claridad. Está muy lejos de Sherlock Holmes y el Padre Brown, sus herederos directos. Holmes es petulante, irónico y engreído. Se siente cómodo en la sociedad victoriana y su tristeza es ocasional, no un rasgo dominante. El Padre Brown es un hombre flemático e intuitivo. Su cordialidad sólo está empañada por el catolicismo, que no le impide sucumbir al pecado de la gula. Dupin es un espíritu atormentado, un inadaptado, una conciencia insatisfecha y desgarrada, un dandi.

misiones umenitarias.

marlaska y militares

¿Saben aquel del general que diu que el Rey es el primer soldado de España? Sería un chiste de Eugenio, si no fuera por la pasta gansa que nos cuesta mantener al Rey y al general que así hace al Rey la glosa o la pelota. Y sería un chiste mucho más gracioso si no corriera bajo los puentes de izquierda. (izquierda es palabra que habría que aclarar en nota a pie de página, porque nadie sabe lo que es; desde luego, no el conglomerado IU Podemos).

La izquierda siglo 20, de escuela marxista y con conciencia de clase (obrera), transigió demasiado con la guerra como posibilidad, quizá por una lectura esquinada de la lucha de clases o la dictadura del proletariado. La misma Segunda República española (tan añorada por la izquierda, que querría repetirla como Tercera) fue incapaz de convertir en cuerpo de paz aquel Ejército español curtido en la Guerra de África, de donde saldrían Franco y sus muchachos.

Desde la mal llamada Guerra Civil (golpe de Estado, antes que guerra), el Ejército español ha sido incapaz frente al amigo exterior que nos ocupa (Usa, por las bases militares; Reino Unido, por Gibraltar) y bravo, muy bravo, frente a españoles de más mundo que el todo por la patria y por la unidad de España.

Volviendo a lo de ayer, más que generales en misiones UMEnitarias, nos hubiera servido un Ministerio de Defensa que hubiera visto venir la invasión del territorio, esa Seguridad Nacional que hubiera dejado a España libre de invasores de cuerpos por fuego amigo, y no tan amigo.


España, ante la Jura de Santa Gadea.

Jura_de_Santa_Gadea

El sintagma el hombre lo utilizamos a nuestra medida y conveniencia. Cuando se habla de un paisaje o de una naturaleza modificada por la mano del hombre, se sabe lo que es. Cuando se formula la explotación del hombre por el hombre, lo normal es que el hombre o la mujer que soy reaccione de manera distinta, según mi posición en la cadena capitalista. Y quien afronta que El hombre es un lobo para el hombre, seguramente se mirará en los bolsillos:

–A mí, que me registren.

Ser un hombre o portarse como un hombre, ya es sustantivo adjetivo; y está hombre sinónimo de humanidad.

Si mi hombre como parte de la humanidad sospecha que el virus que nos invade pudiera ser acción bélica producto del hombre, es evidente que ese hombre no me incluye ni a usted sino a quien puede y quiere. Y puede una clase médica o científica tan preparada para obrar el bien (salud y ciencia a beneficio de la vida) como para obrar el mal, película que hemos visto demasiadas veces. Y quien quiere, o quienes querrían, son poderes que no reparan en nada por asentar su dominio (guerras económicas, convencionales, secretas). Estas serían las malas compañías o las relaciones peligrosas: algo o alguiénes de cuanto España pudiera estar formando parte como país alineado y no neutral.

El hombre que plantee esa sospecha (sospecha que circula como certeza entre quienes se las dan de estar de vuelta de todo) no debería ser calificado de conspiranoico, obseso, prochino o comunista; tampoco, como contrario a medidas solidarias en tiempos difíciles. El hombre simplemente sabe que él –que no estuvo en el titular Se cumplen 50 años de la llegada del hombre a la Luna– no ha sido.

–A mí, que me registren (bis).

Si alguna dignidad (no precio: Javier Gomá) le queda a la izquierda que hoy está en el Gobierno, España debería (como Alfonso VI en la Jura de Santa Gadea) jurar:

–España, si fuiste o consentiste en el experimento que está matando españoles.

La pregunta es inquietante. La respuesta, más. Pero no maten al mensajero.

Sobra decir que IU Podemos no tendría nada que ver. Hablamos de responsabilidades de gobiernos Ucd, PP y Psoe que han ido adjuntando a España, mediante acuerdos y tratados, al bloque Usa, a quien ha cedido soberanía y bases militares.

Tanto que se repele una Corona franquista y no democrática, no estaría de más que España revisara sus relaciones diplomáticas, no menos franquistas que el Rey que se quiere sacar en referéndum.

Si estás de acuerdo, pásalo.


 

la duda ofende.

BULO-David-F-Arranz

Corre por ahí un vídeo de un periodista que afirma que el corona virus es virus fabricado. Y corre el desmentido de Maldita.es (página contra el bulo) que afirma que “no hay pruebas”. Y piensa uno: ¿Cómo iba a haberlas? Recuerden Wikileaks, Julian Assange contra el Pentágono, o recuerden el Pentágono contra Sadam Husein. Las pruebas se silencian en nombre de la razón de Estado, ese saco de hediondez en cuyo nombre se justifican la mentira, la tortura, el exterminio de masas.

Digamos que la sola posibilidad de que la salud se pueda usar como arma de guerra, ya pone espanto, ya ofende. Lo que es seguro es que nadie pondrá la mano en el fuego de la integridad, del humanismo y de la ética en corporaciones como las que cita David Felipe Arranz en su entrevista. Si no es verdad, podría serlo. Esa duda, supongo, nos pone nota de uno en uno y de nación en nación.

Estos son los enlaces:

□ David Felipe Arranz en Distrito TV: Estamos ante un virus fabricado (1:52)

Maldita.es desmiente al periodista y califica su información como un bulo sin pruebas.


COVID-19 Y LA GUERRA DE LOS GIGAS.

En febrero 2020 fue gran noticia la enfermedad COVID-19 (sigla oficial según la Clasificación Internacional de Enfermedades, ICD, por sus siglas en inglés). Al margen de inevitables comparaciones con otras plagas o males endémicos de la sociedad de entonces (impacto de otros virus, siniestrabilidad laboral, víctimas del hambre o de los malos tratos) y al margen del papel de la prensa en la prevención o recreación de la noticia, lo escandaloso fue que:

Casi toda persona inteligente daba por posible (solamente ‘posible’) que COVID-19 fuese enfermedad inducida o provocada para arruinar a China, cuya tecnología 5G estaba a punto de inaugurarse en el Mobile World Congress de Barcelona el 24 de febrero y que finalmente no se celebró.

Después de lo visto en la Guerra de Vietnam con el llamado Agente Naranja (1962-71, caso que Estados Unidos tardó en reconocer y solo por cuanto afectó a soldados de sus propias tropas a quienes tuvo que indemnizar), no sería la primera vez que EEUU utilizara la guerra biológica contra rivales o enemigos; COVID-19, además, con la complicidad de Rusia, Corea del Sur o Reino Unido, potencias que aún circulaban por el 4G.

Sabemos que la duda ofende. Si la ética hablara con voz única, la ofensa salpica tanto a quien duda como a lo dudado. En relaciones internacionales, donde la diplomacia no solo ha de ser honrada sino parecerlo, da repelús la sola posibilidad de tener España semejantes amistades homicidas o asesinas.

Decir, como se oye decir a modo de sagacidad o inteligencia, «Ya se sabe que en todo manda la economía», como claves de COVID-19 si fuera arma comercial, exige, a nivel personal y colectivo, inmediata toma de coherencia.


la leyenda negra.

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Círculos literarios andan mareando la leyenda negra. Esa leyenda fue autocrítica en fray Bartolomé de las Casas (1552) pero fue propaganda escrita desde fuera por países que tampoco han devuelto nada a sus antiguas colonias y ni siquiera han pedido perdón (contextualizable en la Historia) por el destrozo y la rapiña, sistemáticamente disfrazados de ‘progreso’. Véase la desoída petición del presidente de México, de la que se han reído casi todos, o véase lo que los telediarios nacionales hacen vistiendo de negro todo lo que llega de Cataluña, Cuba, Venezuela, Irán, Rusia, China, Corea del Norte o Taiwán. España, al servicio de la voz de su amo.

(Perdón por la obviedad. La leyenda negra se escribió mientras el Imperio español era el amo. Después vinieron otros. El colonialismo español había seguido un guion feudal y católico y el colonialismo protestante fue ya capitalista: a uno y otro importaron poco los derechos humanos. La historia iba a favor protestante y desde Francia, Inglaterra y Provincias Unidas de los Países Bajos (Estados en cuyas lenguas se escribió la leyenda negra), el imperialismo pasó a los Estados Unidos, que hoy ejerce. Ese es el tema, y perdón otra vez.)

Es hora de que la España crítica escriba la leyenda negra de los Estados Unidos, leyenda que hoy se escribe con eñe de Tratado de amistad y cooperación entre España y los Estados Unidos (1976) y que es literal y no literaria: bases Usa, Otan, misiones de paz mandatadas por la Onu, imposiciones fiscales, industriales y comerciales.

¿Entender el pasado para saber lo que somos?

No, padre: entender lo que somos para saber qué seremos.

En portada, foto cartel de una corrida magallánica, término adoptado en Sanlúcar de Barrameda con motivo del Quinto Centenario de la Vuelta al Mundo de Magallanes‑Elcano (1519-1522 / 2019-2022).


España ‑ Estados Unidos.

Solo una España que ejerza su derecho a decidir podrá dejar que Cataluña, que Andalucía, que usted o yo, decidamos. ¡Otan no, bases fuera!

Detengan a Trump. Rompan con Estados Unidos, guardián y gendarme. No teman qué será de España. La España que merece no es la España que se vende por las bases de Rota o de Morón; a la Otan, por Gibraltar.

Hagan patria, señorías, y prueben a que los Estados Unidos incluyan a España en el Eje del Mal junto a Cuba, Venezuela, Irán o Corea. Y no personalicen en un loco llamado Trump. Fue así con Kennedy y con Obama, presidentes demócratas. Desde que se independizó de Inglaterra, Estados Unidos es siempre lo mismo: Imperio y, el resto: gobiernos títeres o Astérix y Obélix en su aldea gala, más global sin portaviones de la Sexta Flota.

Manden parar a Trump y detener el armamentismo usa con la colaboración del glorioso Ejército español, con Navantia y con Airbus.

Manden parar las costosísimas misiones de paz en las que España está involucrada sin que nos vaya nada en ello.

Hagan que se regule el tráfico de drogas y personas no al dictado de la voz de su amo desde Washigton y el Pentágono.

Hagan que España se declare neutral en el concierto de unas auténticas Naciones Unidas con renuncia a la guerra como forma de resolver conflictos. Por la paz y el desarme, ¡Otan no, bases fuera!

Y, si llueve, que llueva.


la izquierda, fin de época.

En [eLTeNDeDeRo] Daniel Lebrato ha defendido su opción de abstención crítica o boicot general ante las elecciones del 26‑M, en nombre de un argumento muy simple: sin izquierda anticapitalista (o contracapitalista), ¿a qué partido votar? DL publicó en red: «La izquierda auténtica sabe que el trabajo productivo de bienes materiales (no el esfuerzo ni el artisteo en horas de ocio) es el motor (la base) de la riqueza y de la economía, mientras la derecha difunde la especie de que el capital crea la riqueza.» Era evidente que el artículo buscaba el cuerpo a cuerpo con quien se tiene por emprendedor (empresario) y creador de empleo como fuente de la riqueza, cuyo corolario sería la España actual: millones de personas en demanda de trabajo (tortura, en etimología) con la canonización de la Epa (encuesta de población activa) como motor del Pib (producto interior bruto) y de la marcha del país en general, algo palpable en los programas de partidos tenidos como de izquierda que últimamente juegan a favor de la explotación del hombre por el hombre y como solución personal y regional en el marco de la democracia y del Estado del Bienestar, dos construcciones insultantemente fáciles de rebatir. Pues ¿qué bien preciado es el que se ejerce una vez cada cuatro años? ¿Se imaginan ser padre o madre o profesor o fumador solo una vez cada cuatro años? Quieren hacernos creer que, entre municipales, autonómicas, generales y europeas, estamos todo el día votando, pero la cuenta sigue siendo cada cuatro. Más aún. Qué valor tiene la democracia cuando no contempla la democracia social y participativa (por barrios y cadenas productivas) y, sobre todo, cuando la democracia solo iguala ante la ley lo que el resto del enorme tiempo sin urnas es absolutamente desigual. Comparen la jornada electoral con la Selectividad, única prueba que pone a nivel las tres vías educativas insolentemente insolidarias con la igualdad ciudadana: la pública (de clases bajas), la concertada (de clases medias) y la privada (de clases altas). Y no vengan con que ustedes han estudiado en la pública. Yo también. ¿Para cuándo, señorías de IU Podemos, la enseñanza única? La democracia, encima, al estar influenciada (no digo manipulada) por quienes más tienen (también en medios de [des]información) es tan creíble, en sus resultados, como ustedes se lo quieran creer. Yo no creo que en España haya una democracia (social y de derecho, añade la Constitución) y menos aún creo en la falacia del Estado del Bienestar en que tanto IU como Podemos han basado su campaña y su estrategia. No con mi voto. A bajarle los humos al emprendimiento (y al artisteo y a la intelectualidad pagada de sí misma) iban Promesas, Coplas por la muerte de la democracia y mi Carta a un votante de Unidas Podemos. Una apostilla final. Además de anti capitalista, la opción política que yo votaría tendría que ser decididamente anti imperialista (¡Bases no, yanquis fuera!, Kichi mío de mi alma). Y un reparo ético. Mientras se persigue y juzga a quienes han querido votar (en referéndum, el Procés), ¿voy a ir yo por la cara a votar? O votamos todos o votamos ninguno. Claro que la izquierda con decir que lo de Cataluña es de derechas, se queda tan fresca. Pregunta para demócratas de izquierda: ¿es ilegal ser de derechas?


 

la literatura no salva.

La manipulación de la Historia con fines partidistas no es rara ni nueva, y al juego se prestan la historiografía oficial y los libros de texto, pero también los medios, las artes y la literatura. Lo vimos cuando estudiábamos el 98, aquel Cid y aquel don Quijote que cada uno interpretó a su imagen y semejanza de una idea de España. La reescritura tiene sus propios géneros específicos y, así, el recurrente cine del Oeste o de esclavos negros de los Estados Unidos: algo sigue pendiente en la conciencia estadounidense ‑en la sociedad de ahora mismo‑ que al cineasta mueve, esparce y desordena. Lo mismo podría decirse de nuestra literatura ambientada en la posguerra, posguerra que no termina nunca de acabar. Viene esto a cuento de El hoy es malo, pero el mañana es mío, última novela de Salvador Compán. La virtud del autor, su honradez intelectual, consiste en no manipular con ojos del presente un pasado que ya quisiéramos modificar; manipulación que otros novelistas se permiten hacer, y vamos a no dar nombres en este país donde series como Cuéntame cómo pasó o El ministerio del tiempo van directamente a la percepción que el pueblo español tiene de un frustrante pasado. Los personajes y los años 40‑60 son los que fueron. Enhorabuena a Salvador Compán. Cambiada España ‑ese cargo de conciencia ‑, cambiará su novelística.

–Enlace a  Lo que queda de Franco.


la democracia apesta | revista de prensa.

En Francia un joven negro de 22 años, sodomizado por porra de policía (el policía no actuó por placer sodomita: lo suyo fue joder por joder). En España, el gobernador del Banco de España propone prolongar la edad laboral más allá de los 67 años (el gobernador lo presenta como consecuencia lógica de una más larga esperanza de vida). La Casa Blanca vuelve a interceder por la contra venezolana (Estados Unidos ignora lo que son asuntos internos de otros países). A todo esto, un manifiesto de Demócratas sin fronteras (algo que suena a una oenegé) llama a la ciudadanía y especialmente a la intelectualidad a movilizarse por una verdadera democracia. Democracias son Francia, España y Estados Unidos. Es verdad que una democracia sin violencias policiales, sin ejecutivos abusivos y sin intromisiones imperiales, sería mejor democracia. Pero, aun sin esas lacras, ¿qué democracia tendríamos? Una división de poderes, nada democrática, entre electores y elegidos[1], entre personas que eligen y personas elegidas. Puesto que el cuerpo electoral es inferior al cuerpo candidato, quien insiste en la democracia no lo hace ni por la democracia ni por el pueblo ni por la gente ni por la mayoría, sino por sí mismo dentro de un entramado que al día de hoy (no estamos en la Grecia antigua ni en la Revolución Francesa) no engaña absolutamente a nadie. Por eso todos se quejan de la clase política aunque nadie haga nada por extinguirla alegando que la democracia es, al fin y al cabo, lo menos malo que se conoce. ¿Verdad, señor Trump? Usted sí que está hecho un demócrata sin fronteras, qué carallo.

[1] Luego vendrá la separación de poderes legislativo, ejecutivo y judicial de la moderna teoría del Estado.

*

un país de película.

He ido al cine a ver dos películas de valores. Figuras ocultas (Usa, 2016) y Franz (Francia, 2016). De las dos salí contento con la película y disgustado con la cultura o con el uso que damos a la cultura. Figuras ocultas plantea cómo una potencia primera del mundo puede ser una mierda en derechos humanos. Las ocultas son las científicas negras que en los años 60 se abrieron paso en la Nasa contra el racismo histórico de sus colegas blancos; al fondo, la carrera espacial que fue, y es, una carrera de armamentos; de manera que las adelantadas mujeres negras no hacen más que sumarse a la enloquecida guerra que los varones llamaron fría pero que fue caliente y ha traído misiones de paz y guerras justas solo porque a la Onu o a la Otan les salga de los misiles. Franz es un soldado alemán muerto en la Gran Guerra por un soldado francés, que inmediatamente se arrepiente, y esa es la peli: un retrato en primeras personas de los horrores de la guerra. Mi pregunta es: ¿por qué el esfuerzo intelectual que dedicamos a denunciar los horrores del pasado o a ensalzar avances en las luchas civiles no lo empleamos no en ir al cine, ni en leer novelas que viven del cuento que cuentan y recrean la barbarie, sino en tomar posturas que serán decisiones políticas para que las guerras no se repitan? Al salir del cine, al tomar una copa, ¿no caeré en la cuenta de que mi país tiene soldados, tiene ejércitos, fabrica armas, que mi país mata? No en 1917. España. Un siglo después. ¿No querremos ser pioneros de un pacifismo real que desarme el planeta para que alguien algún día haga una buena película sobre nosotros? ¿Nos vamos a conformar con Gandhis y Luther Kings de bolsillo? ¿Cultos, intelectuales, artistas y cineastas vamos a seguir consintiendo la guerra para nosotros seguir perteneciendo, Meryl Streep, al selecto grupo del no a la guerra?

*

la paja y la viga o el final de la política.

Se llama destripar (o hacer spoiler) a anticipar el desenlace de una ficción o representación. Y se llama intriga a la trama o nudos de un relato. Tiempo hubo que la humanidad se planteó nudos o alternativas apasionantes: viejo o nuevo régimen, capitalismo o socialismo, nacionalismo o internacionalismo, patria o muerte. Que, de aquellas pasiones, hayamos pasado a la pasión por Obama Clinton (con Merkel) por rechazo a Donald Trump (Bréxit y ultra derechas); que la sola intriga consista que si Iglesias o Errejón, que si Susana Díaz o Pedro Sánchez, significa que los de arriba se frotan las manos (Bertolt Brecht) mientras los de abajo se expresan por la sociedad de oenegés que administran sus derechos ante las oficinas de Occidente; y venga el tema refugiados sin el verdadero tema, que es la guerra y ejércitos y soldados y armas y oenegés en pleno siglo 21, ¡menuda antigualla! Todo eso, unido a que no hay clase revolucionaría como, en su día, la burguesía o el proletariado, apunta a que esta historia (la que nos están, estamos, contando) tiene un final previsible. Lo que no quita seguir militando en el terreno de las ideas y, aprovechando que Trump pasa por la Casa Blanca, exigir la neutralidad de España como país no alineado, la salida de España de la Otan y la devolución de las bases de Rota y Morón a soberanía española. No que, ahora, la España que abomina de Trump comparte bases militares, diplomacia y política exterior con Trump. ¿O es que el argumento consiste en desmontar al pato Donald Trump, por destitución o impeachment, para poner a Clinton y para que sigan los refugiados, la acogida, la Onu, la Otan y la madre que los parió con lo bueno que es el islam bueno y lo malos que son los rusos? No me digan que por ahí va tanta tertulia y tanto telediario que se rasga las vestiduras, democráticas, faltaba más, para que el muro de México distraiga la atención de los muros que España tiene en Ceuta y Melilla y Gibraltar. Descolonización y neutralidad, o sea, sin injerencias en cuestiones internas de otros países. Y que el pueblo estadounidense se las apañe o se las ventile, que de las dos maneras se puede decir, también, y visto desde aquí: la paja en el ojo ajeno o la viga en el propio. eLTeNDeDeRo, desde luego, no entrará en el juego. Hasta que la actualidad mande otra cosa, adiós, política, adiós.

*


ética para anti Trumps.

Aprovechando que Trump pasa por la Casa Blanca, exijamos la neutralidad de España como país no alineado, la salida de España de la Otan y la devolución de las bases de Rota y Morón a soberanía española. Seguiría pareciéndonos preocupante lo que haga Trump, pero lo veríamos coherentemente desde fuera y en condiciones éticas para impulsar un gran frente mundial anti Trump y anti países que violan sistemáticamente los derechos humanos. (No que ahora somos un país alineado con Trump). Artículo de Pérez-Reverte.

*

Obama (tríptico triste trilogía)

barack-obama
No llores por mí, Siria mía.

BARACK OBAMA EN LOS ALTARES

Fue Nobel de la Paz. Ocho años justos
fue justo con los justos. Exportando
misiles, portaviones, drones, miles
y miles de marines que volvían
de Afganistán, de Irak, de la misiones,
zumbados, club del rifle. Que la emprenden
a tiros como un juego en los colegios,
iglesias, puntos de ocio y multitudes.
Que la poli va, mientras, disparando
contra negros que acaso lleven armas.
Que en sus años crecieron extremismos
islámicos. Que estalla Oriente Medio.
La ola de atentados por Europa.
Creyente, como era: –In God we trust!

 


HILLARY CLINTON EN EL MUSEO

 (estatua previa)
Este santo varón Barack Obama
hizo un milagro y fue darle la vida
a quien estaba muerta, como Lázaro,
con levántate y anda, Secretaria
de Estado. Y esta fue Hillary Clinton,
(estatua)
¡Con ustedes después de la batalla
demócrata de razas contra sexos,
para, al final, ganarla un rico hortera
con lenguaje de chulo, de ir de putas,
que ni querían los republicanos!
(termina el coro)
Nunca a la Casa Blanca tan derecha
fue una mujer tan lista tan torcida
‑verán, se dice pronto‑
por un blanco y un negro y un sexista.


BARACK OBAMA HACE BALANCE

Mandé en la Onu. Más mandé en la Otan.
En realidad, mandamos los de siempre
y no me obedecieron más naciones
por culpa de los rusos. Veis que bien
que me aprendí el papel del hombre blanco.
Mi lema Yes, we can! cundió en mi gente,
y en Podemos y en Primaveras Árabes.
Me deben haber sido, que no es poco.
Me vienen con la paz y con Guantánamo.
El nóbel ahí lo tienen, si lo quieren.
Un poco Luther King, Sidney Poitier
y el Michael Jackson fui de la política.
Nadie más convencido que un converso.
Obama bwana fui del mundo entero.


Obama y su desastroso legado. Origen: ¡Aquí se juega!


 

No llores por mí, siria mía.

El relato de buenos y malos en Siria recuerda el que se hizo de Alemania cuando los aliados vieron que los rusos iban a llegar a Berlín antes que ellos: después montaron el relato del desgraciado Berlín Este frente al Oeste, allí donde crecían democracia y libertad. El mapa de la libertad hoy incluye a Israel, no a Irán; a Corea del Sur, no del Norte; a Miami, no a Cuba ni a Venezuela.

Esté pasando y pase lo que pase en Siria ‑para saberlo hay que contrastar fuentes y comprender la historia‑, Siria debería ser asunto interno de Siria; no de Rusia ni de Estados Unidos (tampoco de Acnur ni de misiones humanitarias que fraccionan el dolor poniendo infancia y hospitales que sufren). Dicho lo cual: distancia Washington Damasco: 9.400 km; distancia Moscú Damasco: 5.400. Si vamos a intereses estratégicos, Rusia mantiene vice fronteras con Siria; el equivalente para EEUU sería Guatemala. ¿Permitiría el Pentágono que Rusia interviniera, no militar, humanitariamente en Guatemala? Dicho también lo cual, el empeño de EEUU contra Bashar al-Ásad es comparable al que hemos visto contra Sadam Husein y contra todo lo que se mueve en el mundo que no es de su influencia (plusvalías y materias primas, particularmente petróleo). El resto lo pone el relato de los medios afines y usted, si se lo cree.

En vez de llorar por Siria, sirios y sirias mías, eLTeNDeDeRo les propone llorar por lo que tienen más cerca. En España los 12 de octubre se enseña sin rubor a las criaturas.

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morir contra el eufemismo.

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fallecer tiene que ver con fallo y fallar, falta y faltar. El tabú consiste en sustituir un concepto que se rechaza (la muerte) por otro u otros que se aceptan mejor (fallecer, perder la vida) y que se llaman eufemismo o perífrasis. Manrique: dio el alma a quien se la dio, dicho a lo bruto (que es otra forma de espantar el miedo), estiró la pata, se quedó frito pajarito o entregó la cuchara. Fidel Castro ha muerto. ¡Hasta siempre, comandante!

Más eficaz que el eufemismo y la perífrasis es la elipsis, que actúa por sobreentendimiento: lo hicimos en el parque, lo hicieron sin esperar más. De asociaciones de este tipo se sirvió la campaña póntelo, pónselo. La malicia ha viciado verbos transitivos como meter o tirar, de pronto sustituidos por entrar o caer, intransitivos: entra la silla, ha caído el vaso. En América coger, tomar, pillar, son acciones muy comunes que han quedado contaminadas. (La palabra América también quedó contaminada.) Como el problema está en los significados, hacerle el juego al tabú, practicar el eufemismo, es contaminar para mañana el significante que se use hoy. Es lo que refleja el chiste: «–¿Te frío un huevo? –¿Por qué no te fríes tú los dos?» Cuando éramos chicos, bragas eran bragas de mujer; hoy son de cuello (lo que es una manera de repartir su antiguo valor como prenda masculina) y las mujeres lo que llevan son braguitas. Y sostenes, no; sujetadores. Hay quien se queda tan a gusto diciendo pene, sin caer en la cuenta de que está diciendo pluma o pincel (inglés pen) para al final volver a lo mismo, latín penis: cola o rabo. Quien dice vagina, dice legumbre, vaina vegetal, doblete culto de judía verde o habichuela. La única solución es pactar con nuestro propio lenguaje. Vivan entrar, tirar, penetrar, coger, polla, coño, carajo. Vivan las mujeres que tienen tetas como tenía Melibea y no senos como los fregaderos de cocina; las que están preñadas, llenas, y no embarazadas, confusas; las que van a parir y no a dar a luz.

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