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los demás días.

Lola, premio fin de carrera

Recuerdo a Lola en su 3ºD, yo, su profesor de lengua y tutor en la Eso. Recuerdo el grupo, como si lo estuviera viendo, y su mascota: un poto, alguien lo trajo al aula y lo regaba y mantenía. Yo me empeñaba en que probaran a escribir con pluma estilográfica o caligráfica (el manga hacía furor) y que, en todo caso, exploraran nuevas escrituras: la más fina, la del Pilot 0,4 recién inventado. Por el segundo trimestre, estuve más de un mes de baja por esos quirófanos de dios y, al regresar, Lola y Paula, las delegadas, y en nombre de todo el 3ºD, me regalaron un juego de bolígrafos Bic ¡de punta gorda! Sabían que yo veía un Bic en el suelo y lo pisaba como a una cucaracha. El amor es así. Creció el poto y creció el grupo y don Pilot pasó. Mucho antes de la película Los demás días (el 17, en cines), que documenta la labor de una unidad de cuidados paliativos sobre enfermos terminales, aquellos Bics del grupo renacuajo me estaban diciendo: alégrate, profe, porque sigues escribiendo. Gracias, Lola. Y recuerda que nos gradúan un día; los demás días, tenemos que graduarnos solos.

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léxico de lo que está pasando.

agravios: los de unas regiones con otras disfrazados de chistes malos o comparaciones odiosas.


autodeterminación: en sentido histórico, derecho reconocido a antiguas colonias respecto de sus metrópolis. En sentido amplio, realización o autogobierno de un pueblo o comunidad.


Ceuta y Melilla: plazas coloniales emancipables.


Cuba y Filipinas: ejemplos de emancipación al margen de lo que opinara el pueblo de España.


cuestión catalana: nombre histórico del tema (9.960 resultados en Google Libros).


democracia: en la vida social, partidario,a de lo que decida o vote la mayoría; en política, lema que se apropia la derecha constitucional.


derecho a decidir: el que desde España se da a Gibraltar y se niega a Cataluña.


derechos de Andalucía y otras regiones sobre Cataluña: como si China reclamara a EEUU porque su ferrocarril lo construyeron obreros chinos. Andalucía también podría reclamar a Francia o a Alemania por la contribución de emigrantes andaluces a la economía de esos países.


izquierda: concepto del siglo 20, en la sociedad de partidos, ya muy desconfigurado en el siglo 21, en la sociedad de oenegés.


libertad: no confundir con liberalismo, que es concepto económico. Se dice “somos libres” o “país libre” por decir algo, pero la libertad está en la base del pensamiento utópico. De la libertad, puede decirse como de la felicidad: todo el mundo aspira a ella aunque nadie sepa en qué consiste.


libertad, democracia y realización (personal o colectiva): bases de la configuración mental más extendida y propiciada por la política y los derechos humanos.


Luxemburgo o Bélgica: países soberanos y miembros de la UE más pequeños que Cataluña (32.108 km2), por no hablar de Mónaco, San Marino, Liechtenstein, Malta o Chipre.


monarquía: sistema que peligraría en caso de unión España Portugal en una república ibérica.


Morón, Rota, Gibraltar: suelo no nacional que no se oye reclamar a partidarios de la unidad de España.


Portugal: socio natural de una república ibérica de la que tampoco hablan quienes sostienen que dividir España va contra la fuerza de la unidad.


realización (personal o colectiva): objetivo a alcanzar en recursos humanos, trabajo en equipo, trato entre personas y base del respeto. La realización en política puede ser autogobierno, autogestión, etc.


referundismo: mejor modo de llamar a esta última fase de la cuestión catalana.


régimen del 78: neologismo cada vez más extendido.


saharaui: pueblo al que España dejó a su suerte en 1974.


Venezuela: independiente desde 05/07/1811, España tardó más de 33 años en reconocerle su independencia (30/03/1845).


Instagramos_¡A_por_ellos!

singular / plural o elogio del andaluz.

El origen de los saludos ¡buenos días!, ¡buenas tardes!, ¡buenas noches!, es, como todo, de fe en Dios (eso que sobrevive en la fórmula ¡Si Dios quiere!). Realmente se decía ¡Buenos días nos dé Dios! a ti y a mí, a los dos, y ahí está el plural.


La lengua es generosa; lo que no siempre, ni el corazón ni la bolsa. Por eso somos propensos al plural. Parte del malaje que no soportamos es la gente que continuamente habla en yoyó. Caía mal Fernando Alonso hasta que alguien le recordó el equipo humano y de empresa que había detrás de su número 1. Y cae mal Cristiano Ronaldo cuando se le sube el símismo a la cabeza, Messi bastante más sencillito. Llevado a los saludos de a diario, decimos buenos días porque el día es muy poco: y mañana y mañana: que todos sean buenos. ¿Habrá algo más singular que el amor y sin embargo, desde la lírica tradicional, andan las muchachas buscando sus amores, en plural; ellos, zoquetes, detrás de feudalismo y tierra santa, singular mi mi mí. Hasta los dioses son mejores que un solo Dios, altivo y presumido, y tuvo que venir la Academia (antes, el mester de clerecía) a prohibir Dios en plural, aunque la ese etimológica le juega al monoteísmo una mala pasada. ¡Buenos días!, ¡Buenas tardes! y ¡Buenas noches! para Carol, a quien deseamos (eLTeNDeDeRo y yo y Daniel Lebrato, que somos tres en uno) que tengas un buen día, en singular, como cuando queremos especificar: –Que tenga usted un buen día ‑dicho al taxista que nos deja en el hotel‑, o sea, una buena jornada en euros, una merecida recompensa a su trabajo. Plural, singular: nada como el andaluz, que se come las eses.


¡Ay, Macarena!

Se llama Macarena, nombre de mujer, a una canción de Los del Río y se llama la Macarena a la virgen que está en San Gil. También la Blanca Paloma fue la Virgen del Rocío, hasta que el Vaticano mandó parar: ¡Que la Blanca Paloma es el Espíritu Santo!, vamos a no confundir. Y desde entonces se vocea: ¡Viva esa Blanca Paloma!

Se llama artículo a una clase de palabras que especifica si el sustantivo o grupo nominal que presenta es consabido o no, y se llama determinante a la función sintáctica de artículos y ciertos adjetivos, por algo llamados determinativos. Por último, se llama ignorancia o sacrilegio a darle alegría al cuerpo de la Macarena que está en su paso en su misterio doloroso, canción que jamás estuvo en la intención ni en el repertorio de Los del Río, conocedores de la Semana Santa.

También podría tratarse de un caso más de mamoneo lingüístico Norte Sur. Norte ‑de Despeñaperros para arriba, donde se cuecen los telediarios‑ que presume de hablar muy buen castellano frente al Sur, que se expresa en español vulgar o fatal. ¡Ay, Macarena!


 

AGOSTO para leer.

agosto

Dado que ninguna editorial se interesa por lo que uno escribe, tengo que ser yo ‑como Lázaro de Tormes o como Juan Palomo‑ quien haga de editor, narrador, protagonista, autor y publicista. Para cuya vanidad, me dije: si uno recomienda los estrenos de sus amigos (los dos más recientes: Salvador Compán y José María Conget), ¿por qué no publicar tus propias novedades? Pues novedad es autoantologarse,[1] ir quitando de cada libro lo que menos pesa y lo que hacía los libros más pesados.

Ligerito, pues, de algún verso de más y de alguna torpeza suelta, os doy Agosto, el diario más o menos poético de un zángano en vacaciones, escrito entre Fuenteheridos‑Sierra y Sanlúcar‑Mar, Sevilla al fondo, cerrando el Triángulo Montpensier de la Buena Vida que me procuro siempre en vacaciones. Noli me tánguere, que me tango yo solo. Que ustedes lo pasen bien y a Dios.

[1] Advierto que el DLE no reconoce antologar, sino antologizar. Gracias al Corominas, me entero de que antología viene del griego ánthos, que significa flor y lego, yo cojo, yo recojo. Por tanto, no hay ninguna razón contra el verbo antologar, regresivo de antologizar, de la cual palabra podríamos decir lo que se dice de ofertar, que es una derivación del sustantivo oferta que usurpa la casilla del verbo ofrecer, que antes estaba. La duplicación antologizar es similar a la que se da en amplificar, que no es mejor que ampliar, o que gasificar, horrible verbo tan horrible como gasear. Antologuemos, pues, y que antologice la Academia lo que ella quiera.


la pared.

machete al machote 20170612.jpg

Entre el clavel y la espada (1939‑40), de Rafael Alberti, nos trae un eco de entre la espada y la pared. pared, en inglés the wall, el muro, de Pink Floid (1979) y de Wall Street.

Una pared une y separa a los amantes en la Fábula de Píramo y Tisbe, romance de Luis de Góngora (1618). La pared es canción de Bambino (Utrera 1940‑99); Entre la espada y la pared, de Fito & Fitipaldis.

entre la espada y la pared (446.000 resultados en Google) significa que, hagas lo que hagas, lo tienes crudo, y viene de cuando los espadachines se batían el sable, que algo tiene que ver con el machete y con a machetazos.

poner pies en pared (1.590G) o pie, en singular (5.650G), es tenacidad, insistir con empeño, de cuando los muchachos se retaban a trepar con soga por una pared, a ver quién llegaba más alto. Lo cuenta Ludaico Duver, quien nos trae esta cita de Quevedo en Cuento de cuentos (1626): Poner pies en pared no sirve de nada; yo lo he probado viéndome en trabajos, como oía decir: No hay sino poner pies en pared; y sólo sirve de trepar, o dar de cogote.

Figuradamente, las paredes hablan [lo que la gente calla]. Antes, tenemos las paredes han oídos y los montes ojos / las paredes tienen orejas y oídos / las paredes oyen (51.000G): frase proverbial que recomienda cautela cuando se trata algún secreto. las paredes oyen está en Gonzalo Correas, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627). Y en La Celestina (1499): Callemos, que á la puerta estamos e, como dizen, las paredes han oydos. Y en el Quijote (1615) 2,48, en boca de doña Rodríguez, quien después de poner de vuelta y media a Altisidora y a la duquesa, suelta esta retención: Quiero callar, que se suelen decir que las paredes tienen oídos. Y en Las paredes oyen, comedia famosa de Juan Ruiz de Alarcón (1628).

Antítesis de las paredes oyen serían más sordo que / sordo como una tapia y las paredes hablan (234.000G); hablan, y de qué manera, desde los grafitis.

Este “machete al machote” (13.800G), escrito en versión vasco taquigráfica (76G), está en las paredes de Bajo de Guía, Sanlúcar, Cádiz, donde no es raro este tipo de feminismo pinturero.

machete al machote 20170612

enlaces:
Fábula de Píramo y Tisbe
La pared,
de Bambino

 

apuntes de métrica, 2017.

Nadie nos manda escribir poemas. Menos aún, usar el verso métrico.

Cayeron en mis manos tres libros de poesía, tres. Uno en haikus, otro en heptasílabos, otro en endecasílabos. El haiku es un género que en español no está claro. Sostiene la Academia que el haiku, de origen japonés, “consta de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas”. Pero esa estrofa, cuando riman primero y tercero, choca con la seguidilla de tres versos, que estaba antes, no hay que irse a Japón. Por ejemplo, este ¿haiku?: En el camino / amontona las piedras / el peregrino.

Los poetas hepta y endecasílabos plantean cuestiones de medida, no de rima. Una estrofa de siete donde manda el verso poema, adiós, poema, incluye este otro: de prosa incoherente, donde la lectura fluye por seis sílabas, y no siete. ¿Qué pasa? Nuestro amigo Hepta ‑lo llamaremos así‑ sigue en todo el manual de métrica según el cual [oe], vocales medias, nunca diptongan y hay que contarlas por separado [o‑e]. Pero la lengua en la calle no entiende de sinalefas, de diéresis ni de hiatos.

Por último, nuestro amigo Endeca nos da el verso ese libro que lees lo has leído, donde cabe la lectura [ese li bro que lés lo has leí do], con diez y no con once. En otra parte, Endeca escribe: reduce a la ruina cada idea [re du cea la rui na ca dai de a], que nos da diez si hacemos [rui‑na] en dos sílabas, y no tres, como quiere el poeta, poeta que habla de una casa de piedra se hace ruinas, donde [rui‑nas] suena en dos y no en tres. O sea, ¿en qué quedamos?

Lo cual, poetas que os iniciáis en esto, primad siempre la naturalidad del idioma que fluye o usad la puntuación que advierta: incöherente, rüina. La métrica no deja de ser cosa del mester de clerecía, algo casi tan antiguo como el Concordato de España con la Santa Sede, que ya es decir. Lo único que sigue en pie es la máxima de Juan de Valdés, hacia 1535: “escribo como hablo”. Escribid como habláis porque corréis el riesgo de que cada quien os lea como suele leer. La palabra es la letra y la estrofa es la música. Que encajen siempre con naturalidad y sin artificio. Porque al leer solo leemos la letra, no la música que pensasteis ponerle.