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el discurso del Pedrey.

pedro sánchez como el rey
Ojo a banderas y fondo de escudo y gestos.

Abusando un poco del sufijo léxico -emia (de epidemia, pandemia o alcoholemia: presencia anormal de algo en sangre) podíamos hablar de una verdadera borbonemia en el habla de personajes públicos como Pedro Sánchez y algún otro gerifalte en los partes diarios del comité especialista. Nos hablan como si estuviésemos en Navidad y el suyo fuese el discurso de la Corona.

El idioma distingue entre tono y tonema. tono, latín tonus, y este del griego, tónos, ‘tensión’: 1. Cualidad de los sonidos, dependiente de su frecuencia, que permite ordenarlos de graves a agudos. 2. Inflexión de la voz y modo particular de decir algo, según la intención o el estado de ánimo de quien habla. tonema es en fonética y fonología aquella inflexión pertinente para la modalidad oracional, básicamente tres: interrogativas, exclamativas o enunciativas. Por ejemplo, tras mucho tiempo de sequía, la secuencia sería: ¿llueve? (pregunta de incredulidad inicial) ¡llueve! (sorpresa gozosa) y llueve, enunciativa afirmativa. Tonos y tonemas dan lo que llamamos musiquilla.

Franco tuvo su musiquilla. El Nodo tuvo su musiquilla. Casi cada cadena de radio tiene su propia musiquilla, muchas veces dependiendo del color del partido político que gobierne o mande en la emisora. Y, naturalmente existe el tonillo o la musiquilla del discurso Borbón: ese que nos recuerda al rey Juan Carlos.

Abusando un poco del sufijo léxico –emia (de epidemia, pandemia o alcoholemia: presencia anormal de algo en sangre) podíamos hablar de una verdadera borbonemia en el habla de personajes públicos como Pedro Sánchez y algún otro gerifalte en los partes diarios del comité especialista. Nos hablan como si estuviésemos en Navidad y el suyo fuese el discurso de la Corona.

 

jinetes del apocalipsis.

Apocalypse_vasnetsov

Desde el Apocalipsis, de San Juan, se tiene por probado que el fin del mundo absoluto (el fin del mundo egoísta sería mi propia muerte) monta, en cuatro caballos, cuatro jinetes: la conquista, la guerra, el hambre y la muerte.[1] Los cuatro están en esta crisis. Aunque atravesemos todavía la fase de aplausos al atardecer y demostraciones (algunas, admirables) de solidaridad; aunque nos convoquemos con que de esta se sale y saldremos todos juntos y nuestro conjuro común sea la clase médica o sanitaria (para algunos, hasta el Ejército, que mantiene confinado el tema catalán), todos sabemos que antes o después se impondrá el sálvese quien pueda que enfrentará a unos y otros por el mantenimiento siquiera de nuestro antes de la crisis, algo así como Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy (o como estaba). Ahí será Troya y más.[2]

La Historia nos enseña que las grandes masas que han alumbrado o conocido una revolución a un mundo nuevo se han movilizado contra situaciones de hambruna o de guerra o, lo más probable, hambre y guerra a la vez. Hoy, la inteligencia de tertulia se despacha llamándonos conspiranoicos a quienes hemos visto en Covid todos los ingredientes de una guerra, y el que no falla: poderosos (por bloques del mundo o economías en conflicto) que mandan a la muerte a personas inocentes. Se puede discutir la idoneidad del arma utilizada (su exactitud bélica, su origen, su grado de acierto) y también, el campo de batalla: vaya que el fuego amigo haga más daño que el enemigo. Lo que está claro: la buena gente, sencilla gente, pierde como peones del ajedrez: su vida vale poco, mientras reyes o emperadores ganan y ganan y vuelven a ganar. De esto, la tropa no quiere ni oír hablar. Se engaña con que el Gran Poder Omnímodo lo niega todo, como Sabina. Y se beneficia de para qué preocuparme hoy, si me puedo preocupar mañana. Pero dile tú a la esteticista, empleada o autónoma, que andaba en su negocio de uñas pintadas (nails), que su sector ¿estratégico? volverá a prosperar como antes de la crisis. ¡Y un jamón!, que es como decir y un mojón, pero mucho más fino. Para mañana, dos jinetes más.

enlaces: Es la guerra, Para noicos, Conspiranoico

Ilustración de portada: Cuatro Jinetes del Apocalipsis, por Viktor Vasnetsov (1887).

[1] Wikipedia. El caballo blanco lo monta el jinete de la conquista; su arma es el arco. El caballo rojo es la guerra; su arma, la espada. El caballo negro lo monta el hambre, la hambruna, y su jinete lleva un par de balanzas o básculas (para pesar el trigo). El cuarto caballo es rojizo y va montado por el jinete de la muerte, a quien seguía el Hades, el inframundo, para matar la cuarta parte de la tierra a espada, con hambre, con mortandad (o pestilencia) y con las fieras. La muerte iría con guadaña.

[2] Francisco Nieva: La Paz (1977), sobre Aristófanes: «Aquí será Troya y más. Todo se hunde. Nos comeremos el codo, haremos de nuestros dientes caramelos consoladores.»


conspiranoico.

torres gemelas

conspiranoico [181.000 gugles] neologismo que va entrando en los diccionarios (ya está en el Vox y el consultorio de la Fundéu responde si preguntamos por él). conspiranoico remite a conspirar [1.450.000 gugles] y conspiración [13.200.000]. Origen: A) latín conspirare, lo mismo. B) gótico spaíha, pronunciado [speha], espiar (1300). C) con (del griego koinós, común) + spirare (respirar, vivir) + ción (acción o efecto): Unirse contra un superior o soberano, o contra un particular para hacerle daño. El final -oico da un matiz peyorativo por comparación con paranoico. Sinónimos de conspiración: compló o complot, maquinación, intriga, trama, confabulación, conjura, contubernio, traición, artimaña, maquinación, enredo o maniobra. Tecleando conspiranoico en la Fundéu, su página remite a conspiranoia: tendencia a interpretar determinados acontecimientos como fruto de una conspiración (1989, Enrique de Vicente). Wikipedia: teoría conspirativa o teoría de la conspiración se usa para referirse a ciertas teorías alternativas a las oficiales que explican un acontecimiento o cadena de acontecimientos por medio de la acción secreta de grupos poderosos, extensos y de larga duración. La hipótesis es que ciertos sucesos importantes en la Historia han sido causados por conspiraciones ocultas misteriosas, lo que no debe confundirse con conspiraciones demostradas histórica y criminológicamente. Una de las teorías conspirativas más extendidas afirma que los atentados del 11 de septiembre de 2001 (Torres Gemelas) fueron favorecidos por la administración de George Bush para que Estados Unidos tuviera una excusa para iniciar las guerras contra Afganistán e Irak, promover restricciones de derechos civiles en el país (Acta Patriótica) e iniciar programas de espionaje a gran escala.

Sea como sea, verdadera o falsa, toda teoría de la conspiración 1º) supone una proyección, un anticipo, 2º) es siempre desagradable a ojos del gran público, 3º) frente a la teoría oficial, que, consciente o inconscientemente, favorece al que hemos dado en llamar poder omnímodo (José Luis Cuerda) o Gran Poder Omnímodo (GPO o GOP, por sus siglas en inglés).[1]

Tanto si se trata de desastres naturales (como el Cambio Climático) como de posibles guerras no declaradas, lo conspiranoico daría todas sus teorías por un mundo en paz. Un planeta verde y sano, sus vaquitas, su litoral. Una humanidad sin fronteras, porque no hubiera fronteras. Un mundo sin cárceles, porque no hubiera pena de pérdida de libertad. Un mundo sin ejércitos ni disparos ni bombas, porque la guerra hubiera sido extinguida por las Naciones Unidas, etc. De ahí, que lo conspiranoico apunte a inteligencias de izquierdas, si izquierda es oposición o discrepancia frente a un estado de cosas heredadas y normalmente aceptadas.

COVID19 o VICOD19 ofrece un cuadro al gusto del detective que aplicando el método deductivo inductivo se pregunta: qué rastro o huellas deja el criminal y a quién beneficia el crimen cometido.[2]

Rastro del origen del coronavirus, de momento no hay, aunque otras veces lo hubo. Pero no estamos locos. Bill Gates, Noam Chomsky, Emilio Carrillo, Il manifesto no están locos. El detective se pregunta ¿A quién beneficia algo que ataca a la tercera edad (la futura mano de obra no será afectada) y que perjudica a China (en plena Guerra de los Gigas y del Año Nuevo chino), después a Irán (también próximo el Año Nuevo persa), luego a Italia (donde el amiguito europeo de Rusia y China) y así hasta España (donde el Gobierno socio comunista)?

Ustedes mismos.

Lógicamente, esta pista no se verá desmentida si el “virus chino” provoca daños colaterales por fuego amigo y acaba volviéndose contra países o personas del mismo bando del criminal. Tampoco, si al principio de esta maldad al malo se le olvidó patentar lo que patentó en casos similares precedentes: la vacuna, hostias, que nos hemos olvidado la vacua. Y es que el mal monta un caballo que no es precisamente modelo de perfección: el capitalismo, por demás ciego, por demás competitivo (contra la competencia), por demás insaciable. No pretenderán, para desautorizar la teoría, que el mal sea infalible y actúe como ciencia exacta.

Queden ustedes con el divertimento Para Noicos. No digan que [eLTeNDeDeRo] “siempre está con lo mismo”, repetida muletilla anti conspiranoica.

[1] El Gran Poder Omnímodo no estaría capitaneado por un tipo tan cortito como Donald Trump, ni tendría sede en el Pentágono ni en corporación o sigla conocida (FMI, G7/G8: Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. G8, contando a Rusia). En todo caso, el GPO más asomaría por Bilderberg o Davos. Su propio secretismo (acaso comparable a la masonería) avala cualquier teoría de la conspiración.

[2] Chevalier Auguste Dupin, normalmente conocido como C. Auguste Dupin, es un detective de ficción creado por Edgar Allan Poe. Dupin hizo su primera aparición en Los crímenes de la calle Morgue (1841) de Poe, considerado el primer relato policial. Vuelve a aparecer en El misterio de Marie Rogêt (1842/43) y en La carta robada (1844). Escribe Rafael Narbona en El Cultural, 23/07/19. Auguste Dupin, el primer detective de la historia de la literatura, estudia los casos con la perspectiva de un frío analista. En ocasiones, sólo necesita unos recortes de periódico para resolver un crimen especialmente complejo. Dupin es un aristócrata empobrecido que vive con un amigo en las afueras de París. No le guía el sentido de la justicia, sino el deseo de combatir el tedio y ejercitar su inteligencia. Aunque procede como un hombre lúcido, la melancolía corre por sus venas, sumiéndole en estadios de apatía y frustración. Dupin actúa como un fino analista, pero en su mente se aprecia la sombra de la neurosis. Aunque su método deductivo es estrictamente racional, hay algo demoníaco en su interior. No es un espíritu solar, sino un hijo de la noche que se rebela contra el orden natural de las cosas. Vive en los márgenes, ignorando las normas sociales. Se siente más atraído por la penumbra que por la claridad. Está muy lejos de Sherlock Holmes y el Padre Brown, sus herederos directos. Holmes es petulante, irónico y engreído. Se siente cómodo en la sociedad victoriana y su tristeza es ocasional, no un rasgo dominante. El Padre Brown es un hombre flemático e intuitivo. Su cordialidad sólo está empañada por el catolicismo, que no le impide sucumbir al pecado de la gula. Dupin es un espíritu atormentado, un inadaptado, una conciencia insatisfecha y desgarrada, un dandi.

para noicos (2).

Neologismos que añadir a la primera lista o glosario [glosario, latín glossarium: Catálogo de palabras de una misma disciplina o campo de estudio definidas o comentadas]. Se incorporan *increduloico y ecoico

increduloico: Dícese de quien no acepta o no da crédito a lo ocurrido. Su frase sería: ¿Por qué me está pasando esto a mí, Dios mío? Gracias: antonioboti33@hotmail.com

ecoico: de eco. Diccionario, acepción 3: Relativo al eco. eco. Del latín echo, y este del griego. Repetición de un sonido producida al ser reflejadas sus ondas por un obstáculo o sonido originado por el eco. ecoico sería quien se limita a imitar o repetir servilmente aquello que otro dice o se dice en otra parte. Gracias: anarbona@us.es

aploico: hembra o varón que confunde aplausos al atardecer con votos al gobierno, al rey o a las fuerzas armadas. heroemia.

bienestoico: quien llama y llama y llama (aunque no le respondan) al Estado del Bienestar creyendo que le van a dar, más que por aquí, que te vi. bienestemia.

conspiranoico. Que ve conspiración o conspiraciones por todas partes o donde no las hay. Úsase peyorativamente en el debate sobre la percepción del coronavirus o COVID19. De paranoico y paranoia, del latín científico del siglo 20, y este del griego. Componentes: para- (contra, al margen de) + nous (mente, espíritu) + –ico (relativo a). paranoia, paranoico o paranoica es perturbación mental fijada en una idea. Últimamente, se llama paranoico a quien desconfía del discurso oficial, esa versión en prensa que sigue el dictado del G.P.O. (Gran Poder Omnímodo), potencias aliadas que pudieran estar atacando a España causándonos daños colaterales por fuego amigo en una guerra de inteligencia secreta que, lógicamente, no se reconoce nunca.

covidoico o vicodoico: que culpa a China y exculpa a cualquiera otra gran potencia; en América: chinoico.

creduloico: que se cree lo que cuenta el telediario solo porque lo dice la tele. credulemia. telemia.

cultoico: persona bien intencionada que cree en la lectura como consolación. cultemia. libremia.

democratoico: que cree que esto es democracia.

dondoico: dícese de quien con ingenuidad se pregunta una y otra vez: ¿A dónde vamos a parar?

ecoico: de eco. Diccionario, acepción 3: Relativo al eco. eco. Del latín echo, y este del griego. Repetición de un sonido producida al ser reflejadas sus ondas por un obstáculo. Sonido originado por el eco. ecoico sería quien se limita a imitar o repetir servilmente aquello que otro dice o se dice en otra parte.

econoico: quien cierra la discusión diciendo que todo en este mundo es economía, y se queda tan fresco.

españoico: 1. partidario de la unidad de España. 2. convencido de España, Estado de Derecho y democracia.

gandhioico, mandelaico, lutherkigncoico: maniático obsesivo de Mahatma Gandhi, Nelson Mandela o Martin Luther King. Frecuente en redes sociales. En España: lledoico (por Emilio Lledó) o sampedroico (por José Luis Sampedro). Arcaísmos: ortegoico o gassetoico (por Ortega y Gasset) o zambranoico (por María Zambrano).

increduloico: Dícese de quien no acepta o no da crédito a lo ocurrido. Su frase sería: ¿Por qué me está pasando esto a mí, Dios mío?

izquierdoico: convencido de a) que los suyos están en el Gobierno, b) de lo que de verdad importa a la gente, c) de que, para otras cuestiones, de acuerdo, d) para cuando esto pase e) porque este no es el momento. Ver también: socialista (en desuso). *podemita, se considera peyorativo.

libreico: que vive en un país libre. cultemia. libremia.

libroico: que adora y cultiva el viejo libro de papel.

lledoico: por Emilio Lledó. Frecuente en redes sociales.

paranoico, ca. Perteneciente o relativo a la paranoia. paranoia. Del latín científico paranoia, y este del griego: locura, demente. Perturbación mental fijada en una idea o en un orden de ideas. Sinónimos: obesisvo, maniático, manía, monomanía.

publicoico: quien cree que la culpa la tiene el PP, por la privatización de la sanidad pública. De mareas, vendría maremoico.

unidoico: creyente de que “Vamos juntos en esto”.

votoico: quien vota y luego se queja de la clase política.


palabras para entender el mundo, o no.

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cód. (con punto) es abreviatura de código, latín *codicus, regresivo1 de codiculus, codicilo. 1Un término regresivo de otro es el que tuvo que existir previo al que ha llegado hasta nosotros: *monago es regresivo de monaguillo.

cód[igo] 1. Recopilación de leyes o normas legales. código civil, código penal, código de circulación. 2. Combinación de caracteres para cifrar o descifrar mensajes. código morse. código de barras. 3. Libro antiguo manuscrito. Códice Calixtino.

Icod, o Icod de los Vinos o Ciudad del Drago, Tenerife, por el drago milenario que le da nombre. icod es término guanche, ‘incendio’, ‘quemadura’. Al otro lado del charco, en Massachusetts, está el cabo y bahía de Cabo Cod (Cape Cod Bay), refugio de barcos balleneros y destino de verano que, a escala mapamundi, parece hacerle un corte de mangas al Océano Atlántico (en la foto): –¡Ahí te quedas!

VICOD-19 [50.000 gugles] o  COVID-19. [9.970 millones] es tecnicismo creado por la OMS (Organización Mundial de la Salud), inglés kóbid, español castellano kobíd, acrónimo de coronavirus disease, enfermedad del coronavirus. El cardinal ordinal 19 lo pone la Clasificación internacional de enfermedades (ICD) siguiendo al Comité internacional de taxonomía de virus (ICTV). COVID-19 se aplica a la enfermedad, no al virus. Siglas equivalentes: SARS-CoV-2 (síndrome respiratorio agudo grave) y 2019-nCoV. Figuradamente, COVID-19 da *Covid 19 (como una nave o artefacto) o *Covid XIX (como un rey). La Fundéu recomienda mayúsculas todas las letras (no Covid-19) y concordancia en femenino: la COVID-19, núcleo: la enfermedad. Rimas en -od, ninguna, y en -id, muy pocas pero peleonas: Madrid, lid, adalid, cid, quid y vid.

Antes de hacerse viral, y antes de llamarse virus a un programa malicioso informático, un virus (desde 1817), latín virus, indoeuropeo weis (veneno, ponzoña) no llega a ser vivo, es proteína + ácido nucleico que se reproduce en células vivas. Familiares: virulento, virulencia.

corona (desde 1220), latín corona, del griego koroné, corneja (corvus corone). Por su uso, sinónimo de monarca o monarquía, corona apenas ha tenido descendencia: verbo coronar y sustantivos corona (moneda, antiguo cornado) y coronilla (parte más eminente de la cabeza, tonsura).

Divagaciones y futuribles. Neologismos: covidazo, covidón, covidemia. Nombres propios: Corona Virus (¡ora pro nobis!), Corona Virus Covid (donde hoy se diga Mari Regla Andrés), Coronavid cosecha 2020, Vicod de los Virus.

Finalmente, COVAP (publicidad) son siglas marca de una Cooperativa de vacas del valle de los Pedroches (Córdoba, España), lácteos, ibéricos, cárnicos y alimentación animal. De Covap a Covid va mucho trecho (si no fueran las vacas locas), pero las dos palabras se hermanan por acrónimo y proximidad fonética. Tengan buena (y no mala) leche y cuídense de bichos malos. Canción recomendada: Covíd, Cováp, cada día te quiero más, por el Príncipe Gitano o los Gypsi Kings.

Informó desde su casa y para Zafarrancho Vilima el Profesor Lebrato, @daniellebrato, usando fuentes acostumbradas.

/ a mis hadas madridnas,
que no riman con nada /

de chuminos, nonainos y miarmas, en vacaciones.

miarma


Corre por ahí: miarma, por fin palabra académica.[1] Sin verificar la exactitud de la transcripción hecha de unas palabras atribuidas a Antonio Rodríguez Almodóvar, dueño probado de mejor prosa,1 miarma no nace en Sevilla, ni sería nunca un honor de la sevillanía (equivaldría a un guiri llevando a honor ser guiri), sino en provincias donde parodian el falso ‘mi alma’ dirigido incluso a quien el prototipo de Sevilla dejó algún gasto, algún marrón. También son de comentar los afiches que circulan sobre el origen de la palabra chumino, de “show me now” (enséñamelo), que se disputan los espanglis de Cádiz y de Málaga. Se ve que alguien se aburre en vacaciones y se distrae en redes. Si tanto sopla, dará positivo en la prueba de estulticemia. Y, por cierto, a ver cuándo desde Andalucía dejamos de mendigar a las puertas de la Academia. ¡Le vayan dando a la Academia!

Queden ustedes con lo que dice Tinta de calamar sobre la invención y tratos de nonainos y miarmas:

«Un nonaino es un miarma que canta y un miarma es el nombre que en ciertas partes de Andalucía se da a la gente de Sevilla. Parece que mi arma, mi alma, ha llegado a muletilla. En Tombuctú los arma, unas diez mil familias, son en su mayoría de origen marroquí pero existen descendientes de los andalusíes de Yuder Pachá que siguen usando palabras castellanas y defienden su origen andaluz. Portan espadas rectas, adornan su pan con cortes en forma de cruz y blasonan sus casas con escudus espagnioles.» (§172) En Para hacer un verano andaluz[2] se lee: «Un nonaino hemos dicho que es un prototipo de Sevilla que, esté en la fiesta que esté, siempre se arranca por las arenas y entre los pinos cantándole a su virgen del Rocío ¡No ni ná! El nonaino, de hábitos gregarios junto al arsa y al ole, se caza de madrugada en urbanizaciones de temporada alta de julio a septiembre incluso con las ventanas de cristalit bien cerradas.» (§393)

[1] Este es el mensaje: «El muy sevillaníssimo (así) término, miarma, ya forma parte oficial de la lengua española, del dialecto andaluz, por supuesto. La buena noticia de la incorporación de nuestra querida palabra aborigen a los diccionarios del mundo, la daba ayer el académico sevillano de la RAE, Antonio Rodríguez Almodóvar, en rueda de prensa en el Ateneo hispalense, con las siguientes palabras: “Ni mi alma ni mi arma. La inmensa palabra, el santo y seña de nuestra ciudad que da la vuelta al mundo cual Macarena ¡ajay! es miarma. Es por ello que tengo el inmenso honor de anunciar a la sevillanía y a los cientos de millones de andalusí-parlantes de todo el Nuevo Mundo, que miarma pasa a ser un término oficial de la lengua española. ¡Qué alegría, miarma!” Asimismo, el académico y cuentista anunciaba que otros términos indígenas como empercochao, enguachisnao, calufa, bacalá, pirriaque, noniná o contrimá también serían en breve asumidos por la RAE. Han sido siglos de uso popular o coloquial de la palabra miarma como muletilla para todo en las conversaciones de la Mariana Villa, hasta el punto de que los sevillanos son denominados como miarmas más allá de las fronteras de la provincia.»

[2] «Para hacer un verano andaluz se le quitan a la temporada sus golondrinas, lo que debe hacerse inocua pero exhaustivamente, y en jaula aparte se tiene dispuesto un ejemplar de cigarra adulta, macho de tres a cuatro centímetros con sus tímbalos enteros. Según mercado, se procura una casa de campo o similar, una maceta. Deje ahí la cigarra mirando al sur sobre un lecho de tallos verdes. Abra entonces las ventanas, póngase cómodo y escuche el campo los mediodías, hora solar. La vez que la cigarra se arranque por chicharreras, el mes de agosto estará en su punto. Puede, si quiere, regarlo en agua y echar las ventanas por la sombra con búcaros de guarnición. De noche, añada un grillo.»

300 historias de palabras.

Titivillus era el demonio que inducía –el hijo de puta– a cometer errores en los scriptoria y, posteriormente, en las imprentas. Los errores o erratas los cargabas Titivillus en un saco a su espalda y por la noche lo llevaba al infierno donde se anotaban en un libro para ser reclamados en el Juicio Final a monjes escribanos y a cajistas de imprenta que habían caído en la trampa.

Eso sabemos por Titivillus, Revista internacional sobre libro antiguo editada por la Universidad de Zaragoza, España. De Titivillus.es procede el libro en epub o pdf que compartimos:

300 historias de palabras (2015), de Juan Gil & Fernando de la Orden Osuna, gráficas de Manuel Durán Blázquez. Editor digital: Titivillus, ePub base r1.2.

Dicen Juan Gil y Fernando de la Orden en su Nota editorial que el objetivo de este libro es el entretenimiento, acercar al lector de forma amena y sencilla, pero con cierto rigor, al mundo de la evolución de las palabras. Se han elegido voces simpáticas o curiosas que tienen una historia interesante. En ocasiones se han incorporado términos que ejemplifican un fenómeno evolutivo concreto y voces de lenguas diversas, algunas periféricas o poco relevantes en la formación del léxico castellano. La fecha de incorporación es siempre aproximada; la mayoría está tomada del Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, de Joan Corominas, aunque se ha recurrido también a los corpus de la Real Academia Española, en particular al Corpus Diacrónico del Español (Corde, Crea, Corpes XXI). En cada caso se señala la edición del diccionario académico en que se recoge por vez primera. Para la documentación se ha procurado buscar ejemplos de las primeras y últimas manifestaciones escritas sin que ello nos privase de incluir textos de los autores clásicos de la literatura española y otros que ilustran, e incluso amenizan, la trayectoria del término. Se ha actualizado la ortografía. Las imágenes atienden a la procedencia, trayectoria o significados de la palabra, sin renunciar a algunas meramente ilustrativas.

Apostilla [eLTeNDeDeRo]: Cuando, y cuanto, más se discute el poderío del inglés y el combinado efecto en redes sociales sobre la taqui ortografía del idioma (efecto que han de sufrir todas las lenguas del mundo), más valor adquiere la propia lengua como arma defensiva contra el Imperio.

Pinche o pegue este enlace:

https://drive.google.com/file/d/1nCTK2Iu9UTVDJBgEiSz1uajo01UzLbDy/view?usp=sharing