Etiqueta: profesor

flaca.

Si me necesitas silba foto Belfast Boy

Yo llamaba flaca a mi novia pero cedí el epíteto a un hijo mío que se religó (de religare, religión) a otra flaca más flaca que la mía. Para mi generación la flaca por derecho fue Lauren Bacall («Si me necesitas, silba», en la foto), a ojos de Hollywood y de Humphrey Bogart desde Tener y no tener (To have and have not, 1944), de Howard Hawks, Faulkner y Hemingway.

Lauren Bacall & Humphey Bogart

Después del cine, vinieron las canciones. [Por un beso de] La Flaca, de Jarabe de Palo, 1996, 2 millones de copias vendidas, y poco después Flaca [no me claves tus puñales], de Andrés Calamaro, 140 millones de ventas.

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Igual que ocurre con otros adjetivos, como zorro/zorra, no es lo mismo ser o estar flaco que flaca. En andaluz, se prefiere canijo/canija, resueltos en el más breve y multiuso cani (de barrio), antónimo de pijos de Nervión, Los Remedios y Centro de Sevilla.

Desde el siglo 13 en nuestro idioma, flaco viene del latín flaccus, ‘flojo’, ‘flácido’, y se ha incrustado en frases hechas o casi como “a perro flaco, todo son pulgas”, flaco favor, flaco servicio, vacas flacas, flaca naturaleza humana. Un refrán ya en desuso decía La flaca baila en la boda, que no la gorda [por la delgadez asociada a la agilidad de movimientos]. En los repartos del español, donde más se usa flaco,a es en España (33,78%), México (12,78) y Argentina (12,55); y más en ficción (71,46) y sociedad (23,27) que en salud (2,28) o ciencia (1,14), lo cual es buena señal.

En varón, el flaco más famoso fue el poeta romano Horacio, Quinto Horacio Flaco (años -65 / +8). Ya es curiosidad que un verso del Horacio español, Fray Luis de León (1527-91), en su Oda a la vida retirada, estrofa 13, el verso que dice “los que de un falso leño se confían”, aparece en WordReference: “los que de un flaco leño se confían”.

En literatura, tenemos flaca desde Garcilaso (h.1500-36), flaca parte, flaca tristeza, Teresa de Jesús (quien se veía a sí misma “flaca y pobre de obras”), Quevedo (Canción a una mujer flaca), Góngora o Baltasar de Alcázar. En Lope de Vega (1562-1635): “Cuatro efes que tendrás: fría, fea y flaca serás”. Y el mismo en La Dorotea: “Ante el sepulcro de una dama muy alta y muy flaca dixo el maestro Burguillos: Doña Madame Roanza tan alta y flaca vivía, que mandó su señoría enterrarse en una lanza”. Un endecasílabo de autor menor dice: “Dama y ansiosa, fea, flaca y fría”. Y en el 19 hubo una revista satírica que se llamó La Flaca (entre 1869 y 76).

Ahora que ha muerto Pau Donés y hay quien enflaquece su obra y su figura por no haber cantado en catalán, no está de más recordar que un idioma es más grande cuanto más grandes son sus rivales o alternativas. El mérito de Pau Donés es haber sonado andaluz de Jerez de la Frontera y dado a la flaca un valor añadido.

Otro día hablamos de la expresión jarabe de palo, que para nosotros es una didáctica del tipo quien bien te quiere te hará llorar o la letra con sangre entra, es decir, algo que nos avisa o corrige por nuestro bien, y no una simple amenaza.

enlaces:

La flaca, por Natalia Souto

–por Astrid Meseguer

créditos fotos: 1. Belfast Boy, 2. Colección Bacall & Bogart. 3. Lagartija por Benito Moreno

academias, galicismos y malos poemas.

lebrato en el diccionario

«Hay voces críticas que censuran el hecho de que haya una institución encargada de recomendar usos, registrar palabras o prescribir normas ortográficas. El ejemplo más evidente lo vemos en la lengua inglesa: no hay una institución oficial que regule el idioma, pero sí obras descriptivas como el Oxford English Dictionary (OED) o el The Merriam-Webster Dictionary, este último para el inglés americano. No hay academias ni académicos, sino diferentes instituciones –editoriales, universidades– que publican obras de carácter descriptivo. Un caso semejante, aunque con academia, es el alemán; diversas instituciones, como la Academia Alemana para la Lengua y Poesía (Deutsche Akademie für Sprache und Dichtung) o el Consejo para la ortografía del alemán (Rat für deutsche Rechtschreibung), se encargan de regular el estándar lingüístico de la lengua alemana: su diccionario de referencia es el Duden, publicado por primera vez por Konrad Duden el año 1880.» (Rubén Conde Rubio, 14/08/17)

En el caso de la RAE habría que plantearse 1º) la necesidad de una autoridad lingüística que mande en nuestra lengua, visto (y 2º) el trato desigual que la Academia da a unos usos y a otros. Casos evidentes: el vulgarismo como etiqueta de clase alta contra la baja y la masculina reacción académica contra el lenguaje coeducado (dicho también de géneros o inclusivo).

La Academia flojea desde el principio (año 1713) por parcial ante los dialectos del sur (o modalidades meridionales) y por galicista en general como obediente a la lengua francesa que trajeron y pusieron de moda las casas reales de origen francés: Borbón, Borbón-Dos Sicilias, Montpensier.

Es por eso que la Academia no censura el Es por eso que que acabo de utilizar, calco del C’est pour ça que, en lugar de Por eso, que tan bien nos vendría para ganar la batalla de la economía del lenguaje, ahora que el conteo de caracteres tiene que ver con lo bueno, si breve, tres veces bueno en competición digital entre lenguas sintéticas y cuanto más efectivas. Y cuando oigan o lean a ti te quiero no duden que a ti está sobrando. Por mucho que la Academia calle y otorgue.

Otro gremio que hizo mucho daño al idioma fue el de los malos poetas o el de la mala poesía. Pueden leerlo (son 10 minutos) en el suplemento Cáncer de estilo donde se demuestra con citas reales lo que una literatura francamente mejorable hizo y deshizo con tal de cuadrar las sílabas métricas que se le pusieran cuesta arriba.


esquela.

Juana de Sanlúcar

El género esquela es el género en que terminamos todo. Ahí van a dar las obras escogidas, completas y exquisistas. Hasta mis 66 no me había sentido nunca grupo de riesgo. Y esta vez sí. Parece que alguien hubiera hecho avioncitos de papel con esquelas de periódicos y me las hubiera tirado volando. El caso es que mis bajas personales ninguna ha sido por covid19, sino por edad o por otras enfermedades.

Recuperando mi antiguo espacio en Zafarrancho Vilima, doy a ustedes lo que he averiguado de la palabra esquela. Se lo dedico póstumamente a mis muertos y muertas familiares, la última Juana, hoy en su esquela, ayer tan guapa en su foto.

esquela (inglés obituary o death notice, francés part de décès o nécrologie). Desde 1732 [3.57M de gugles] El DLE (antes DRAE) da etimología discutida. 1. Aviso de la muerte de una persona que se publica en los periódicos con recuadro de luto o se fija en distintos lugares públicos indicando la fecha y el lugar del entierro, funeral, etc. esquela mortuoria 2. Carta breve que antes solía cerrarse en forma triangular. 3. Papel en que se dan citas, se hacen invitaciones o se comunican ciertas noticias a varias personas, y que por lo común va impreso o litografiado. esquela de convite. La palabra se usa en ficción (un 67,35%), ciencias sociales (15,02), política, economía, comercio y finanzas (14%), vida cotidiana (un 5,8 de casos). Por geografías, España se lleva un 65,44% de usos y Argentina un 8,9. Corominas data la palabra en 1732 y la da como “carta breve, papel impreso en que se hacen invitaciones o se comunican ciertas noticias” y propone un origen en una pronunciación vulgar del latín scheda [skeda], hoja de papel o papiro. El Etimológico de Chile remite scheda al griego skida, ‘astilla’, formado a partir del verbo skizein, rajar, separar, indoeuropeo skei, ‘cortar’, de donde el latín scire, ‘saber’, y las palabras ciencia, necio y plebiscito. Del diminutivo de scheda, schedula, viene cédula. Palabras relacionadas con esquela son billete (carta, breve por lo común), columbario, cementerio, crematorio, epitafio, libro de condolencias, nicho, obituario, pésame, pompas fúnebres, requiéscat in pace, RIP (descanse en paz, DEP), tanatorio, velatorio o velorio. Antes era normal hacer una fotografía post mortem del cadáver y modernamente se ve usar fórmulas de despedida como que la tierra te sea leve [92.900 gugles], procedente del sit tibi terra levis [77.300 gugles], inscripción funeraria normal en la antigua Roma. Por orden alfabético, detrás de esquela viene esqueleto, palabra que no comparte origen, pero ya me dirán. Preferible quedar con la rima escuela, la Escuela de calor, de Radio Futura (aquí en Spotify). Queden ustedes, además, con la penúltima despedida que hizo en vida Daniel Lebrato:

*
«Si en esquelas
terminan las tarjetas de visita,
qué menos que ser buenos,
rebeldes y algo cínicos.

*

elecciones generales
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Daniel Lebrato
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nuevas profesiones o los lunes al sol.

los lunes al sol

La noticia decía: El youtuber Jaime Altozano crea una sala de estudio y trabajo online seguida por miles de personas. Me atreví a comentar: «Solo la palabra youtuber ya pone escalofrío. En materia de neologismos es inútil meterse. Lo neologado se siente importante con su neologismo y lo neologante también como cómplice a la altura. Influéncer o yutúber, ¿qué significan? ¿Un oficio perito en qué? Nuestras abuelas estaban enganchadas a las radionovelas y nunca fueron radionóvelers. A la primera gente volcada al teclado de ordenadores (donde escribías como antes en la Olivetti) nos dijeron ‘informáticos’ ¡Si nos salía el pantallazo en MS-DOS y no sabíamos dónde meternos! ¿Puestos en informática?, cuando siempre se ha distinguido entre el pianista y el afinador, entre el electricista y quien enciende la luz. Así que supongo que influencer o youtuber se quedarán entre nosotros. Lástima, habiendo influentes o influyentes, yutómanos o yutómanas o yutucistas, palabras que no defiendo pero al menos, en castellano.»

Mi primer contacto con las nuevas profesiones vino a través de Álvaro Martín, experto en radio web (para y por ordenador) y maestro en el manejo del podcast. Álvaro, hijo, si el iPod [aipod], del pod, es algo que aquí en España ya ni se usa. Qué menos que poscast, con pos de ‘posterior’ y cast de ‘elenco’ o ‘reparto’, como nos tiene acostumbrados el cine, o de hacer un cásting, ‘proceso de selección’, como sería seleccionar, dentro de una emisora a la carta, el audio o el vídeo que queremos recuperar, en diferido, si nos perdimos lo emitido en directo… Pues nada. No hubo manera. podcast vino y podcast se quedó. Y no porque Álvaro no quisiera hacerme caso: él estaba metido en un mundo de nuevas profesiones donde yo no estaba. Mundo, como el del youtuber, donde el neologismo se hace tecnicismo y responde a algo que ya hizo el del oído, médico, antes de llamarse otorrinolaringólogo, y aún, mucho antes, el cura que acababa la misa, entre quiries o paternósteres, con ite, missa est, a lo que había que contestar, mejor que amén, amen.

Una de las lecturas de las actividades económicas que ha puesto de relieve esta crisis es que hay oficios más prioritarios que otros, y esa prioridad se mide por su inserción en los sectores troncales de la economía: primario, de apropiación; secundario, de transformación; y terciario, de servicios. Al terciario corresponden actividades de preparación, formación y mantenimiento del sistema y las personas (educación, sanidad, ingeniería y ciencia) más ocio y tiempo libre donde el abanico de salidas profesionales se ha disparado hasta lo más insólito.

Ese será el caso del Jaime Altozano de la noticia. Y ¿quién es este profesor para discutir con él o dejarlo en paro?

Sé que vivo en una sociedad de tal bienestar que hasta se diagnostica y se receta el síndrome posvacacional, cuando tener vacaciones ya presupone que se tiene trabajo, donde tanta gente, por no tener, no tiene ni trabajo. Compárese con la sabiduría de aquel título Los lunes al sol, donde languidecían nuevos recién parados procedentes de la vieja industria y de los viejos oficios. Hablábamos de Nissan, o sea.


apuntes de tutoría.

1ºZ
guía para estudiantes en edad de elegir.

«La trampa está en la vocación.» Así empezaba la tercera entrega de mi trilogía Memorias de un profesor.[1] Estábamos en alarma por el coronavirus. Yo había dejado Zafarrancho Vilima, último grupo de enseñanza de adultos que me había sido asignado. A esas alturas, era improbable que el profesor Lebrato subiera otra vez a la tarima y era más improbable aún que mi entorno inmediato renunciara a su zona de confort. Mi mundo era como una bella durmiente, que para qué despertarla. Malos tiempos para la criticá. Lo más que yo podía hacer era orillar mis diferencias y aconsejar, como en apuntes, las tres o cuatro ideas que yo había sacado en claro de mi experiencia docente y tutorial, y dárselas, en porciones facilitas, a una generación de ya madres y padres en torno a los cuarenta años de edad, que no quería que le crearan problemas.

–La trampa está en la vocación -les dije-. En hacer creer al estudiante, él o ella, que podrá elegir según su vocación según lo que sabe hacer o lo que más le gusta hacer; no según la demanda real de puestos de trabajo dentro de un mercado de trabajo en una sociedad dada y en un momento dado. La realidad y el deseo. Conciliar el puedo y el quiero [de la voluntad] de mi vocación[2] con el debo y el tengo que [de la razón] de la obligación[3]. No discernir estos dos campos, mezclando además ocio y negocio (batiburrillo promovido por el propio profesorado), ha distorsionado la acción tutorial desde que yo la conozco. Y hay que hablar claro: la economía no engaña a nadie y, en cambio, las criaturas, una a una, tienden a engañarse y la familia a darles gusto. ¿Se puede? Sin el Estado, es difícil.

Igual que universidades y escuelas anuncian sus carreras o especialidades, el Estado tendría que hacer pública la lista de trabajos reconocidos (si hace falta, por la Constitución)[4].

La ley del mercado es que el trabajo, como mercancía, vale lo socialmente invertido en él[5] y que las cosas valen lo que se paga por ellas. Un profesor. Un fontanero. Un Picasso en una subasta disparatada. Un crack del fútbol.

Mi lema sería «Prepárate para el mejor puesto de trabajo a tu alcance y, luego, si puedes, vive de tu vocación.»

Y a la sociedad pediría que se valore el trabajo por el trabajo-esfuerzo realizado (lo que nadie quiere hacer), más que por el nivel de estudios de quien lo realiza. Que trabajos y ocios vayan a un reparto (siquiera mental) rotatorio, igualitario y compartido.

Y que la vida reparta suerte.


[1] El profesor, El alumno y La tutoría

[2] Inclinación a un estado, profesión o carrera.

[3] Había mucha gente joven nini: juventud ya madurita que ni quería estudiar ni quería trabajar.

[4] Absurdos como ama de casa o trabajadora sexual desaparecerían del escenario. También artista o poeta serían salidas profesionales puestas en duda. Estas preferencias –en casa se sabe– amenazan todo realismo y todo ejercicio de cordura.

[5] La sociedad no tarda igual en producir un ingeniero que un albañil.


el último de la clase.

Profesor Lebrato con Manolo Vilima en BN

Que me perdonen las señoritas en edad de crecer o de estudiar. El último de la fila o El último de la clase ha sido siempre él, género macho macho, o Machu Picchu, sin coeducación ni inclusión de sexos posible.

Se es el último de la fila o el último de la clase cuando, varón varón, eres el más bajito o el peor clasificado. O cuando, al inicio de curso y al llegar al aula, y antes de que te pasaran lista y te sentaran por orden alfabético (a mí me tocaba siempre un León que ponía espanto al poca cosa Lebrato que yo era), en ese momento, digo, de marcar distancias frente al profesor y a la tarima (a donde solo se acercaba la despreciable y pelota escala de alumnos de salivilla, esa que quería ser primera en tomar apuntes, en levantar el dedo cuando algo sabía o en promocionarse saliendo a la pizarra) sentías el orgullo crack de creerte el último borrón de la enseñanza franquista.

La diferencia entre el último de la fila y el último de la clase es más bien sutil, aunque Google lo tiene claro: 437.000 a 4.390.000, diez veces más gugles a favor de el último de la clase.

El último de la fila podía ser el escaqueador, ese que no quería –por un día que venía a clase– ni que lo vieran o, peor, el señalado por algún defecto físico: ser un watusi o gigante que tapaba las vistas a los demás pupitres.

El último de la clase, en cambio, era un voluntariado anti sistema, una Liga de los Sin Bata (El Perich), una especie de ultrasures que añadían a la bancada del fondo una mística traída de las salas de cine, donde atrás se fumaba y se ligaba mucho más, y era el sitio de los rebeldes sin causa y de los cinema paradiso. Si además seguías la lección y hasta sacabas nota, era como una justicia poética de los últimos serán los primeros del Sermón de la Montaña.

El 23 de julio de 2019, @manolovilima, Manolo Velardo, publicó una foto a dos con Daniel Lebrato de pareja en la pasada Feria de Abril (pasada y última, de momento, pues de la Feria 2020 no tenemos noticia). A pie de foto decía:

–Con mi amigo el profesor Lebrato.

Y yo contesté:

–Con mi amigo Manolo Velardo.

La amistad puede ser un photoshop, si la foto es guapa, y aquel hombre, que en Zafarrancho Vilima hacía el papel de brutamonte frente a zafarranches más sutiles; aquel que casi presumía de, a fuerza de coscorrones, haberse hecho a sí mismo (self made man, antes que selfi); aquel que aprendió los números romanos por el XXIII de la barriada Juan 23; aquel que había sido portero de discoteca antes que fraile, y que no tenía reparo en contarte las veces que había bordeado el lado oscuro; aquel a quien nunca di clases me honraba con su amistad.

Manolo Velardo, ¡presente!, era, sin duda, el último de la fila, el último de la clase.

Profesor Lebrato con Manolo Vilima

el andaluz, lengua o dialecto.

Hemos sido aprobados

Desde el colegio, queríamos el andaluz como lengua (o idioma), no dialecto (dialecto: poco menos que un insulto).

En el instituto, la incipiente lingüística[1] nos hizo enfrentar lengua (sistema) y habla (acto o uso de lengua) pero la ambición seguía siendo el andaluz como lengua.

En Filología, supimos que la lengua (idioma y sistema) había sido arma o instrumento, desde Elio Antonio de Nebrija (el de «siempre la lengua fue compañera del imperio»), hasta el franquismo y la transición, cuando –ya como profesores de lengua y literatura española; luego ‘castellana’– departamentos y seminarios dieron con la fórmula mágica: ni lengua ni dialecto: modalidad lingüística andaluza (MLA).

Así, lo de lengua o dialecto se orillaba un poco, aunque era inevitable los conceptos lengua y dialecto explicarlos en clase y en la pizarra pintar el mapa de lenguas y dialectos desde el latín de Roma al hispano romano, más el hispano árabe de Al-Ándalus, y, de norte a sur, por líneas de conquista o reconquista, de las lenguas romances de España. [2] Este era el mapa:


gallego » portugués » portugués de Brasil

sustrato leonés » Extremadura » Andalucía Occidental

castellano » andaluz » español de Canarias y de América

sustrato aragonés » Andalucía Oriental

catalán » catalán de Valencia y Baleares


Tan didáctica explicación siempre era cuestionada por alguien en edad de preguntar por el valenciano o por el portugués, ¿dialecto del gallego? ¡Chúpate esa!, profe. Y el profe se la chupaba:

–Mirad que un gallego parlante posee una lengua que, con sus variantes, y le den el nombre que le den, le permite viajar desde Finisterre hasta Punta Seixas (lo más a Oriente de Brasil) sin salir de su idioma; y que ustedes, lo mismo, desde Andalucía a Valladolid (donde se hablaba ‘fino’) o hasta la Patagonia.

–Respecto al valenciano, les puedo asegurar que, como lengua, no existe; otra cosa es rivalidad valenciana respecto a Cataluña, igual que hay quien cree que el andaluz como lengua, y no dialecto, sería más andaluz. Eso no es más que manipulación política (artificial a las lenguas naturales) que nada tiene que ver con lenguas que todas son o han sido dialectos otra anterior, de la que proceden.

Hablen lo mejor que puedan y, cuando les apetezca o crean que es pertinente, escriban como hablan. No hagan mucho caso de academias ni profesores. Sáltense la delgada línea que separa vulgarismos y coloquialismos. Cómanse las sílabas o los sonidos que les sienten bien. Tómenselo como parte de su dieta mediterránea. Aspiren eses, ges y jotas, seseen o ceceen como les pida el cuerpo y les venga de infancia. Y hablen de usted, con lo bonito que es que ustedes me entiendan como que ustedes me entendáis.

[1] La lingüística fue ‘incipiente’ en los planes de estudio España años 70. El Curso de lingüística general de Ferdinand de Saussure es de 1916.

[2] El euskera, se entiende, ni es lengua que venga del latín ni tuvo hacia el sur expansión geográfica.


yo hablo andaluz.

#yohabloandaluz

A estas altura de la película, la campaña #yohabloandaluz carece de sentido. ¿Os imagináis campañas #ispeakenglish, _scottish, _wells, _irish, _american, o #jeparlefrançais? ¿No os parecería nacionalismo lingüístico o, en todo caso, redundancia o arrogancia innecesaria, eso que se dice bajo el latinismo “excusatio non petita, acusatio manifiesta”? [1]

Otra cosa sería que, por falta de hablantes, mi andaluz estuviera en peligro y la campaña viniera a protegerla como se protegen espacios naturales o especies protegidas. [2]

Y otra tercera posibilidad, la que parece más cierta: el encaje de mi andaluz en el mapa de lenguas del Estado. Apuesto que por ahí van los tiros. Tiros no: tiritos: de un Pérez-Reverte (¿a qué hacerle caso?) a una María Jesús Montero (¿a qué votarla?).

Porque la mala conciencia del andaluz hablado no existe. [3] Dejó de existir desde que andaluces con relevancia en la escena nacional (Clavero Arévalo, Soledad Becerril, Felipe González, Alfonso Guerra, Ave Sevilla Madrid, Expo 92) pusieron el andaluz hablado en los atriles de la política, telediarios, tertulias, espectáculos; y, de ahí, a las aulas. Bilingüismo o diglosia: en una situación hablo castellano español estándar y, en otra, el andaluz que me sale del alma.

Esa normalización empezó con el ministro Clavero allá por 1976 y se pudo dar por culminada en 1992, cuando el andaluz hablado no solo no estuvo mal visto (mal oído, habría que decir) sino con prestigio o soberbia frente al castellano ¿fino? y ¿bien hablado? de Valladolid.


Quien, por edad y juventud, el año 76 o 92 le pille un poco lejos, piense en adelantamientos (o sorpasos) lingüísticos que sí han vivido:

En el dominio hispánico, el sobreaprecio del voseo del vos, traído a España por voseantes de alcance (Les Luthiers, Jorge Drexler, Héctor Alterio o Ricardo Darín) que no tardaron en verse imitados por peninsulares endeblillos culturalmente pero subidos al carro de la fama, pura imitación que, como toda, es ridícula y afectada.

En el ámbito de lenguas universales, todavía estamos (y lo que nos queda) en pleitesía con el inglés, sobre todo en ramas de comunicación o de servicios de no mucho fuste. Donde ya estábamos hechos a ir de camping, por acampada, o al parking, por aparcamiento, vinieron bullying, clearing, coaching, consulting, contouring, copyediting, coworking y la madre que las parió:

crowdfunding, ecomarketing, editing, factoring, fracking, leasing, mailing, merchandising, mobbing, planning, rafting, roaming, streaking, training, vending, windsurfing o zapping. Se acabó la España de la fiambrera: ¡todo el mundo al táper!

El mismo *podcast (de cast, ‘emitir’ + iPod: aparato que cuesta reconocer como de uso de masas) se ha quedado entre nosotros habiendo audio o vídeo o en diferido, frente a en directo; o, como mal menor, optar por post, postcast, con un cast ya familiar en el sentido de ‘reparto’ como en the cast de los créditos finales de las películas.


¿Qué se demuestra? Que hay gente que sigue haciendo de su lengua o su habla un factor de distinción o un rasgo de prestigio y eso conduce al desprestigio del otro o de su otra lengua. Déjenlo ya. Hablen sin reparo ni rubor la lengua que aprendieron, la lengua que les corre por las venas y que por la teta les fue de madres y abuelas, pero tampoco presuman de idioma. De mérito sería hablar andaluz un nacido en el Polo Norte, pero ¿en Andalucía?

En #yohabloandaluz mi diagnóstico es (frente a Jesús Jurado, flamante politólogo [4]) que Andalucía, otra vez, ni come ni deja comer. Donde hay regiones de bilingüismo en lucha a base de enfrentamientos con el centralismo lingüístico del franquismo y de la democracia de Madrid…, donde aún luchan #jo parlo català # Euskaraz hitz egiten dut, # yo falo galego…, ahora resulta que ¡yo hablo andaluz!

El andalucismo se demuestra militando y el andalucismo militante no se ve por ninguna parte. Dígalo, si no, el desaparecido Partido Andalucista (1976-2015). Ahí os quiero ver, yohablantes andaluces: dando impulso a vuestra identidad y apoyando identidades propias y ajenas, por sí y por la humanidad.

Otro día vemos ventajas e inconvenientes del andaluz como lengua hablada y escrita. Terminamos con Bécquer, rima 60:

Mi vida es un erial:
flor que toco se deshoja;
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.

Se aceptan versiones poniendo:

lengua donde mi vida

se descojona donde se deshoja

y andaluz tan fatal.

[1] Para el #yohabloandaluz, podría entenderse del revés: Quien se afirma y toma fuerza como andaluz parlante es porque su conciencia hablante necesita afirmarse o parecer fuerte cuando no lo es.

[2] Según InfoIdiomas, podrían apuntarse ustedes a las siguientes campañas (si no es demasiado tarde): #yohablo taushiro o pinche (al Norte de Perú), #yohablo kaixana (Brasil, río Japurá), #yohablo tanema (Islas Salomón), #yohablo lemerig (Isla Lava, Océano Pacífico) #yohablo chemehuevi (EEUU), #yohablo njerep (Nigeria), liki (Indonesia), el ongota, el dumi o el chamicuro.

[3] [eLTeNDeDeRo] 24/04

[4] ¿No hablábamos de oficios hinchados, artificiales? ¿No da que reír una tarjeta de presentación que diga Fulano de Tal, politólogo? ¡Lo que no inventen! Veremos cuánto politólogo sale con vida del coronavirus.

el discurso del Pedrey.

pedro sánchez como el rey
Ojo a banderas y fondo de escudo y gestos.

Abusando un poco del sufijo léxico -emia (de epidemia, pandemia o alcoholemia: presencia anormal de algo en sangre) podíamos hablar de una verdadera borbonemia en el habla de personajes públicos como Pedro Sánchez y algún otro gerifalte en los partes diarios del comité especialista. Nos hablan como si estuviésemos en Navidad y el suyo fuese el discurso de la Corona.

El idioma distingue entre tono y tonema. tono, latín tonus, y este del griego, tónos, ‘tensión’: 1. Cualidad de los sonidos, dependiente de su frecuencia, que permite ordenarlos de graves a agudos. 2. Inflexión de la voz y modo particular de decir algo, según la intención o el estado de ánimo de quien habla. tonema es en fonética y fonología aquella inflexión pertinente para la modalidad oracional, básicamente tres: interrogativas, exclamativas o enunciativas. Por ejemplo, tras mucho tiempo de sequía, la secuencia sería: ¿llueve? (pregunta de incredulidad inicial) ¡llueve! (sorpresa gozosa) y llueve, enunciativa afirmativa. Tonos y tonemas dan lo que llamamos musiquilla.

Franco tuvo su musiquilla. El Nodo tuvo su musiquilla. Casi cada cadena de radio tiene su propia musiquilla, muchas veces dependiendo del color del partido político que gobierne o mande en la emisora. Y, naturalmente existe el tonillo o la musiquilla del discurso Borbón: ese que nos recuerda al rey Juan Carlos.

Abusando un poco del sufijo léxico –emia (de epidemia, pandemia o alcoholemia: presencia anormal de algo en sangre) podíamos hablar de una verdadera borbonemia en el habla de personajes públicos como Pedro Sánchez y algún otro gerifalte en los partes diarios del comité especialista. Nos hablan como si estuviésemos en Navidad y el suyo fuese el discurso de la Corona.

 

jinetes del apocalipsis.

Apocalypse_vasnetsov

Desde el Apocalipsis, de San Juan, se tiene por probado que el fin del mundo absoluto (el fin del mundo egoísta sería mi propia muerte) monta, en cuatro caballos, cuatro jinetes: la conquista, la guerra, el hambre y la muerte.[1] Los cuatro están en esta crisis. Aunque atravesemos todavía la fase de aplausos al atardecer y demostraciones (algunas, admirables) de solidaridad; aunque nos convoquemos con que de esta se sale y saldremos todos juntos y nuestro conjuro común sea la clase médica o sanitaria (para algunos, hasta el Ejército, que mantiene confinado el tema catalán), todos sabemos que antes o después se impondrá el sálvese quien pueda que enfrentará a unos y otros por el mantenimiento siquiera de nuestro antes de la crisis, algo así como Virgencita, Virgencita, que me quede como estoy (o como estaba). Ahí será Troya y más.[2]

La Historia nos enseña que las grandes masas que han alumbrado o conocido una revolución a un mundo nuevo se han movilizado contra situaciones de hambruna o de guerra o, lo más probable, hambre y guerra a la vez. Hoy, la inteligencia de tertulia se despacha llamándonos conspiranoicos a quienes hemos visto en Covid todos los ingredientes de una guerra, y el que no falla: poderosos (por bloques del mundo o economías en conflicto) que mandan a la muerte a personas inocentes. Se puede discutir la idoneidad del arma utilizada (su exactitud bélica, su origen, su grado de acierto) y también, el campo de batalla: vaya que el fuego amigo haga más daño que el enemigo. Lo que está claro: la buena gente, sencilla gente, pierde como peones del ajedrez: su vida vale poco, mientras reyes o emperadores ganan y ganan y vuelven a ganar. De esto, la tropa no quiere ni oír hablar. Se engaña con que el Gran Poder Omnímodo lo niega todo, como Sabina. Y se beneficia de para qué preocuparme hoy, si me puedo preocupar mañana. Pero dile tú a la esteticista, empleada o autónoma, que andaba en su negocio de uñas pintadas (nails), que su sector ¿estratégico? volverá a prosperar como antes de la crisis. ¡Y un jamón!, que es como decir y un mojón, pero mucho más fino. Para mañana, dos jinetes más.

enlaces: Es la guerra, Para noicos, Conspiranoico

Ilustración de portada: Cuatro Jinetes del Apocalipsis, por Viktor Vasnetsov (1887).

[1] Wikipedia. El caballo blanco lo monta el jinete de la conquista; su arma es el arco. El caballo rojo es la guerra; su arma, la espada. El caballo negro lo monta el hambre, la hambruna, y su jinete lleva un par de balanzas o básculas (para pesar el trigo). El cuarto caballo es rojizo y va montado por el jinete de la muerte, a quien seguía el Hades, el inframundo, para matar la cuarta parte de la tierra a espada, con hambre, con mortandad (o pestilencia) y con las fieras. La muerte iría con guadaña.

[2] Francisco Nieva: La Paz (1977), sobre Aristófanes: «Aquí será Troya y más. Todo se hunde. Nos comeremos el codo, haremos de nuestros dientes caramelos consoladores.»


conspiranoico.

torres gemelas

conspiranoico [181.000 gugles] neologismo que va entrando en los diccionarios (ya está en el Vox y el consultorio de la Fundéu responde si preguntamos por él). conspiranoico remite a conspirar [1.450.000 gugles] y conspiración [13.200.000]. Origen: A) latín conspirare, lo mismo. B) gótico spaíha, pronunciado [speha], espiar (1300). C) con (del griego koinós, común) + spirare (respirar, vivir) + ción (acción o efecto): Unirse contra un superior o soberano, o contra un particular para hacerle daño. El final -oico da un matiz peyorativo por comparación con paranoico. Sinónimos de conspiración: compló o complot, maquinación, intriga, trama, confabulación, conjura, contubernio, traición, artimaña, maquinación, enredo o maniobra. Tecleando conspiranoico en la Fundéu, su página remite a conspiranoia: tendencia a interpretar determinados acontecimientos como fruto de una conspiración (1989, Enrique de Vicente). Wikipedia: teoría conspirativa o teoría de la conspiración se usa para referirse a ciertas teorías alternativas a las oficiales que explican un acontecimiento o cadena de acontecimientos por medio de la acción secreta de grupos poderosos, extensos y de larga duración. La hipótesis es que ciertos sucesos importantes en la Historia han sido causados por conspiraciones ocultas misteriosas, lo que no debe confundirse con conspiraciones demostradas histórica y criminológicamente. Una de las teorías conspirativas más extendidas afirma que los atentados del 11 de septiembre de 2001 (Torres Gemelas) fueron favorecidos por la administración de George Bush para que Estados Unidos tuviera una excusa para iniciar las guerras contra Afganistán e Irak, promover restricciones de derechos civiles en el país (Acta Patriótica) e iniciar programas de espionaje a gran escala.

Sea como sea, verdadera o falsa, toda teoría de la conspiración 1º) supone una proyección, un anticipo, 2º) es siempre desagradable a ojos del gran público, 3º) frente a la teoría oficial, que, consciente o inconscientemente, favorece al que hemos dado en llamar poder omnímodo (José Luis Cuerda) o Gran Poder Omnímodo (GPO o GOP, por sus siglas en inglés).[1]

Tanto si se trata de desastres naturales (como el Cambio Climático) como de posibles guerras no declaradas, lo conspiranoico daría todas sus teorías por un mundo en paz. Un planeta verde y sano, sus vaquitas, su litoral. Una humanidad sin fronteras, porque no hubiera fronteras. Un mundo sin cárceles, porque no hubiera pena de pérdida de libertad. Un mundo sin ejércitos ni disparos ni bombas, porque la guerra hubiera sido extinguida por las Naciones Unidas, etc. De ahí, que lo conspiranoico apunte a inteligencias de izquierdas, si izquierda es oposición o discrepancia frente a un estado de cosas heredadas y normalmente aceptadas.

COVID19 o VICOD19 ofrece un cuadro al gusto del detective que aplicando el método deductivo inductivo se pregunta: qué rastro o huellas deja el criminal y a quién beneficia el crimen cometido.[2]

Rastro del origen del coronavirus, de momento no hay, aunque otras veces lo hubo. Pero no estamos locos. Bill Gates, Noam Chomsky, Emilio Carrillo, Il manifesto no están locos. El detective se pregunta ¿A quién beneficia algo que ataca a la tercera edad (la futura mano de obra no será afectada) y que perjudica a China (en plena Guerra de los Gigas y del Año Nuevo chino), después a Irán (también próximo el Año Nuevo persa), luego a Italia (donde el amiguito europeo de Rusia y China) y así hasta España (donde el Gobierno socio comunista)?

Ustedes mismos.

Lógicamente, esta pista no se verá desmentida si el “virus chino” provoca daños colaterales por fuego amigo y acaba volviéndose contra países o personas del mismo bando del criminal. Tampoco, si al principio de esta maldad al malo se le olvidó patentar lo que patentó en casos similares precedentes: la vacuna, hostias, que nos hemos olvidado la vacua. Y es que el mal monta un caballo que no es precisamente modelo de perfección: el capitalismo, por demás ciego, por demás competitivo (contra la competencia), por demás insaciable. No pretenderán, para desautorizar la teoría, que el mal sea infalible y actúe como ciencia exacta.

Queden ustedes con el divertimento Para Noicos. No digan que [eLTeNDeDeRo] “siempre está con lo mismo”, repetida muletilla anti conspiranoica.

[1] El Gran Poder Omnímodo no estaría capitaneado por un tipo tan cortito como Donald Trump, ni tendría sede en el Pentágono ni en corporación o sigla conocida (FMI, G7/G8: Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. G8, contando a Rusia). En todo caso, el GPO más asomaría por Bilderberg o Davos. Su propio secretismo (acaso comparable a la masonería) avala cualquier teoría de la conspiración.

[2] Chevalier Auguste Dupin, normalmente conocido como C. Auguste Dupin, es un detective de ficción creado por Edgar Allan Poe. Dupin hizo su primera aparición en Los crímenes de la calle Morgue (1841) de Poe, considerado el primer relato policial. Vuelve a aparecer en El misterio de Marie Rogêt (1842/43) y en La carta robada (1844). Escribe Rafael Narbona en El Cultural, 23/07/19. Auguste Dupin, el primer detective de la historia de la literatura, estudia los casos con la perspectiva de un frío analista. En ocasiones, sólo necesita unos recortes de periódico para resolver un crimen especialmente complejo. Dupin es un aristócrata empobrecido que vive con un amigo en las afueras de París. No le guía el sentido de la justicia, sino el deseo de combatir el tedio y ejercitar su inteligencia. Aunque procede como un hombre lúcido, la melancolía corre por sus venas, sumiéndole en estadios de apatía y frustración. Dupin actúa como un fino analista, pero en su mente se aprecia la sombra de la neurosis. Aunque su método deductivo es estrictamente racional, hay algo demoníaco en su interior. No es un espíritu solar, sino un hijo de la noche que se rebela contra el orden natural de las cosas. Vive en los márgenes, ignorando las normas sociales. Se siente más atraído por la penumbra que por la claridad. Está muy lejos de Sherlock Holmes y el Padre Brown, sus herederos directos. Holmes es petulante, irónico y engreído. Se siente cómodo en la sociedad victoriana y su tristeza es ocasional, no un rasgo dominante. El Padre Brown es un hombre flemático e intuitivo. Su cordialidad sólo está empañada por el catolicismo, que no le impide sucumbir al pecado de la gula. Dupin es un espíritu atormentado, un inadaptado, una conciencia insatisfecha y desgarrada, un dandi.

para noicos (2).

Neologismos que añadir a la primera lista o glosario [glosario, latín glossarium: Catálogo de palabras de una misma disciplina o campo de estudio definidas o comentadas]. Se incorporan *increduloico y ecoico

increduloico: Dícese de quien no acepta o no da crédito a lo ocurrido. Su frase sería: ¿Por qué me está pasando esto a mí, Dios mío? Gracias: antonioboti33@hotmail.com

ecoico: de eco. Diccionario, acepción 3: Relativo al eco. eco. Del latín echo, y este del griego. Repetición de un sonido producida al ser reflejadas sus ondas por un obstáculo o sonido originado por el eco. ecoico sería quien se limita a imitar o repetir servilmente aquello que otro dice o se dice en otra parte. Gracias: anarbona@us.es

aploico: hembra o varón que confunde aplausos al atardecer con votos al gobierno, al rey o a las fuerzas armadas. heroemia.

bienestoico: quien llama y llama y llama (aunque no le respondan) al Estado del Bienestar creyendo que le van a dar, más que por aquí, que te vi. bienestemia.

conspiranoico. Que ve conspiración o conspiraciones por todas partes o donde no las hay. Úsase peyorativamente en el debate sobre la percepción del coronavirus o COVID19. De paranoico y paranoia, del latín científico del siglo 20, y este del griego. Componentes: para- (contra, al margen de) + nous (mente, espíritu) + –ico (relativo a). paranoia, paranoico o paranoica es perturbación mental fijada en una idea. Últimamente, se llama paranoico a quien desconfía del discurso oficial, esa versión en prensa que sigue el dictado del G.P.O. (Gran Poder Omnímodo), potencias aliadas que pudieran estar atacando a España causándonos daños colaterales por fuego amigo en una guerra de inteligencia secreta que, lógicamente, no se reconoce nunca.

covidoico o vicodoico: que culpa a China y exculpa a cualquiera otra gran potencia; en América: chinoico.

creduloico: que se cree lo que cuenta el telediario solo porque lo dice la tele. credulemia. telemia.

cultoico: persona bien intencionada que cree en la lectura como consolación. cultemia. libremia.

democratoico: que cree que esto es democracia.

dondoico: dícese de quien con ingenuidad se pregunta una y otra vez: ¿A dónde vamos a parar?

ecoico: de eco. Diccionario, acepción 3: Relativo al eco. eco. Del latín echo, y este del griego. Repetición de un sonido producida al ser reflejadas sus ondas por un obstáculo. Sonido originado por el eco. ecoico sería quien se limita a imitar o repetir servilmente aquello que otro dice o se dice en otra parte.

econoico: quien cierra la discusión diciendo que todo en este mundo es economía, y se queda tan fresco.

españoico: 1. partidario de la unidad de España. 2. convencido de España, Estado de Derecho y democracia.

gandhioico, mandelaico, lutherkigncoico: maniático obsesivo de Mahatma Gandhi, Nelson Mandela o Martin Luther King. Frecuente en redes sociales. En España: lledoico (por Emilio Lledó) o sampedroico (por José Luis Sampedro). Arcaísmos: ortegoico o gassetoico (por Ortega y Gasset) o zambranoico (por María Zambrano).

increduloico: Dícese de quien no acepta o no da crédito a lo ocurrido. Su frase sería: ¿Por qué me está pasando esto a mí, Dios mío?

izquierdoico: convencido de a) que los suyos están en el Gobierno, b) de lo que de verdad importa a la gente, c) de que, para otras cuestiones, de acuerdo, d) para cuando esto pase e) porque este no es el momento. Ver también: socialista (en desuso). *podemita, se considera peyorativo.

libreico: que vive en un país libre. cultemia. libremia.

libroico: que adora y cultiva el viejo libro de papel.

lledoico: por Emilio Lledó. Frecuente en redes sociales.

paranoico, ca. Perteneciente o relativo a la paranoia. paranoia. Del latín científico paranoia, y este del griego: locura, demente. Perturbación mental fijada en una idea o en un orden de ideas. Sinónimos: obesisvo, maniático, manía, monomanía.

publicoico: quien cree que la culpa la tiene el PP, por la privatización de la sanidad pública. De mareas, vendría maremoico.

unidoico: creyente de que “Vamos juntos en esto”.

votoico: quien vota y luego se queja de la clase política.


palabras para entender el mundo, o no.

800px-Cape_cod_bay

cód. (con punto) es abreviatura de código, latín *codicus, regresivo1 de codiculus, codicilo. 1Un término regresivo de otro es el que tuvo que existir previo al que ha llegado hasta nosotros: *monago es regresivo de monaguillo.

cód[igo] 1. Recopilación de leyes o normas legales. código civil, código penal, código de circulación. 2. Combinación de caracteres para cifrar o descifrar mensajes. código morse. código de barras. 3. Libro antiguo manuscrito. Códice Calixtino.

Icod, o Icod de los Vinos o Ciudad del Drago, Tenerife, por el drago milenario que le da nombre. icod es término guanche, ‘incendio’, ‘quemadura’. Al otro lado del charco, en Massachusetts, está el cabo y bahía de Cabo Cod (Cape Cod Bay), refugio de barcos balleneros y destino de verano que, a escala mapamundi, parece hacerle un corte de mangas al Océano Atlántico (en la foto): –¡Ahí te quedas!

VICOD-19 [50.000 gugles] o  COVID-19. [9.970 millones] es tecnicismo creado por la OMS (Organización Mundial de la Salud), inglés kóbid, español castellano kobíd, acrónimo de coronavirus disease, enfermedad del coronavirus. El cardinal ordinal 19 lo pone la Clasificación internacional de enfermedades (ICD) siguiendo al Comité internacional de taxonomía de virus (ICTV). COVID-19 se aplica a la enfermedad, no al virus. Siglas equivalentes: SARS-CoV-2 (síndrome respiratorio agudo grave) y 2019-nCoV. Figuradamente, COVID-19 da *Covid 19 (como una nave o artefacto) o *Covid XIX (como un rey). La Fundéu recomienda mayúsculas todas las letras (no Covid-19) y concordancia en femenino: la COVID-19, núcleo: la enfermedad. Rimas en -od, ninguna, y en -id, muy pocas pero peleonas: Madrid, lid, adalid, cid, quid y vid.

Antes de hacerse viral, y antes de llamarse virus a un programa malicioso informático, un virus (desde 1817), latín virus, indoeuropeo weis (veneno, ponzoña) no llega a ser vivo, es proteína + ácido nucleico que se reproduce en células vivas. Familiares: virulento, virulencia.

corona (desde 1220), latín corona, del griego koroné, corneja (corvus corone). Por su uso, sinónimo de monarca o monarquía, corona apenas ha tenido descendencia: verbo coronar y sustantivos corona (moneda, antiguo cornado) y coronilla (parte más eminente de la cabeza, tonsura).

Divagaciones y futuribles. Neologismos: covidazo, covidón, covidemia. Nombres propios: Corona Virus (¡ora pro nobis!), Corona Virus Covid (donde hoy se diga Mari Regla Andrés), Coronavid cosecha 2020, Vicod de los Virus.

Finalmente, COVAP (publicidad) son siglas marca de una Cooperativa de vacas del valle de los Pedroches (Córdoba, España), lácteos, ibéricos, cárnicos y alimentación animal. De Covap a Covid va mucho trecho (si no fueran las vacas locas), pero las dos palabras se hermanan por acrónimo y proximidad fonética. Tengan buena (y no mala) leche y cuídense de bichos malos. Canción recomendada: Covíd, Cováp, cada día te quiero más, por el Príncipe Gitano o los Gypsi Kings.

Informó desde su casa y para Zafarrancho Vilima el Profesor Lebrato, @daniellebrato, usando fuentes acostumbradas.

/ a mis hadas madridnas,
que no riman con nada /

de chuminos, nonainos y miarmas, en vacaciones.

miarma


Corre por ahí: miarma, por fin palabra académica.[1] Sin verificar la exactitud de la transcripción hecha de unas palabras atribuidas a Antonio Rodríguez Almodóvar, dueño probado de mejor prosa,1 miarma no nace en Sevilla, ni sería nunca un honor de la sevillanía (equivaldría a un guiri llevando a honor ser guiri), sino en provincias donde parodian el falso ‘mi alma’ dirigido incluso a quien el prototipo de Sevilla dejó algún gasto, algún marrón. También son de comentar los afiches que circulan sobre el origen de la palabra chumino, de “show me now” (enséñamelo), que se disputan los espanglis de Cádiz y de Málaga. Se ve que alguien se aburre en vacaciones y se distrae en redes. Si tanto sopla, dará positivo en la prueba de estulticemia. Y, por cierto, a ver cuándo desde Andalucía dejamos de mendigar a las puertas de la Academia. ¡Le vayan dando a la Academia!

Queden ustedes con lo que dice Tinta de calamar sobre la invención y tratos de nonainos y miarmas:

«Un nonaino es un miarma que canta y un miarma es el nombre que en ciertas partes de Andalucía se da a la gente de Sevilla. Parece que mi arma, mi alma, ha llegado a muletilla. En Tombuctú los arma, unas diez mil familias, son en su mayoría de origen marroquí pero existen descendientes de los andalusíes de Yuder Pachá que siguen usando palabras castellanas y defienden su origen andaluz. Portan espadas rectas, adornan su pan con cortes en forma de cruz y blasonan sus casas con escudus espagnioles.» (§172) En Para hacer un verano andaluz[2] se lee: «Un nonaino hemos dicho que es un prototipo de Sevilla que, esté en la fiesta que esté, siempre se arranca por las arenas y entre los pinos cantándole a su virgen del Rocío ¡No ni ná! El nonaino, de hábitos gregarios junto al arsa y al ole, se caza de madrugada en urbanizaciones de temporada alta de julio a septiembre incluso con las ventanas de cristalit bien cerradas.» (§393)

[1] Este es el mensaje: «El muy sevillaníssimo (así) término, miarma, ya forma parte oficial de la lengua española, del dialecto andaluz, por supuesto. La buena noticia de la incorporación de nuestra querida palabra aborigen a los diccionarios del mundo, la daba ayer el académico sevillano de la RAE, Antonio Rodríguez Almodóvar, en rueda de prensa en el Ateneo hispalense, con las siguientes palabras: “Ni mi alma ni mi arma. La inmensa palabra, el santo y seña de nuestra ciudad que da la vuelta al mundo cual Macarena ¡ajay! es miarma. Es por ello que tengo el inmenso honor de anunciar a la sevillanía y a los cientos de millones de andalusí-parlantes de todo el Nuevo Mundo, que miarma pasa a ser un término oficial de la lengua española. ¡Qué alegría, miarma!” Asimismo, el académico y cuentista anunciaba que otros términos indígenas como empercochao, enguachisnao, calufa, bacalá, pirriaque, noniná o contrimá también serían en breve asumidos por la RAE. Han sido siglos de uso popular o coloquial de la palabra miarma como muletilla para todo en las conversaciones de la Mariana Villa, hasta el punto de que los sevillanos son denominados como miarmas más allá de las fronteras de la provincia.»

[2] «Para hacer un verano andaluz se le quitan a la temporada sus golondrinas, lo que debe hacerse inocua pero exhaustivamente, y en jaula aparte se tiene dispuesto un ejemplar de cigarra adulta, macho de tres a cuatro centímetros con sus tímbalos enteros. Según mercado, se procura una casa de campo o similar, una maceta. Deje ahí la cigarra mirando al sur sobre un lecho de tallos verdes. Abra entonces las ventanas, póngase cómodo y escuche el campo los mediodías, hora solar. La vez que la cigarra se arranque por chicharreras, el mes de agosto estará en su punto. Puede, si quiere, regarlo en agua y echar las ventanas por la sombra con búcaros de guarnición. De noche, añada un grillo.»

300 historias de palabras.

Titivillus era el demonio que inducía –el hijo de puta– a cometer errores en los scriptoria y, posteriormente, en las imprentas. Los errores o erratas los cargabas Titivillus en un saco a su espalda y por la noche lo llevaba al infierno donde se anotaban en un libro para ser reclamados en el Juicio Final a monjes escribanos y a cajistas de imprenta que habían caído en la trampa.

Eso sabemos por Titivillus, Revista internacional sobre libro antiguo editada por la Universidad de Zaragoza, España. De Titivillus.es procede el libro en epub o pdf que compartimos:

300 historias de palabras (2015), de Juan Gil & Fernando de la Orden Osuna, gráficas de Manuel Durán Blázquez. Editor digital: Titivillus, ePub base r1.2.

Dicen Juan Gil y Fernando de la Orden en su Nota editorial que el objetivo de este libro es el entretenimiento, acercar al lector de forma amena y sencilla, pero con cierto rigor, al mundo de la evolución de las palabras. Se han elegido voces simpáticas o curiosas que tienen una historia interesante. En ocasiones se han incorporado términos que ejemplifican un fenómeno evolutivo concreto y voces de lenguas diversas, algunas periféricas o poco relevantes en la formación del léxico castellano. La fecha de incorporación es siempre aproximada; la mayoría está tomada del Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, de Joan Corominas, aunque se ha recurrido también a los corpus de la Real Academia Española, en particular al Corpus Diacrónico del Español (Corde, Crea, Corpes XXI). En cada caso se señala la edición del diccionario académico en que se recoge por vez primera. Para la documentación se ha procurado buscar ejemplos de las primeras y últimas manifestaciones escritas sin que ello nos privase de incluir textos de los autores clásicos de la literatura española y otros que ilustran, e incluso amenizan, la trayectoria del término. Se ha actualizado la ortografía. Las imágenes atienden a la procedencia, trayectoria o significados de la palabra, sin renunciar a algunas meramente ilustrativas.

Apostilla [eLTeNDeDeRo]: Cuando, y cuanto, más se discute el poderío del inglés y el combinado efecto en redes sociales sobre la taqui ortografía del idioma (efecto que han de sufrir todas las lenguas del mundo), más valor adquiere la propia lengua como arma defensiva contra el Imperio.

Pinche o pegue este enlace:

https://drive.google.com/file/d/1nCTK2Iu9UTVDJBgEiSz1uajo01UzLbDy/view?usp=sharing

palabras polizón y tonterías, las precisas.

Cuando se impone el cálculo de palabras (y ahí está Túiter) por economía respecto al inglés, dos fenómenos, de adición o resta, luchan en español: palabras polizón, dequeísmo y polisíndeton.

A/
La expresión “tonterías, las precisas” es de esos giros (oración, frase o sintagma) sin ánimo didáctico ni categoría de refrán que triunfan sin que se sepa su procedencia. A Chiquito de la Calzada, lo vimos creando su ¡Hasta luego, Lucas!, pero ignoramos quién fue Rita la Cantaora o la Calentera, o Pero (o Pedro) Grullo, el simplón de las perogrulladas; o Bigote, el de llueve más que el día que enterraron a Bigote[1]. Estas palabras polizón, que viajan gratis y sin billete en la nave del idioma, se han colado (1) por ripio: guay paraguáy, remate de los tomates; valdrían también los dialoguillos con ‘premio’ como cinco, te la jinco. (2) por infantilismo: chachi piruli. (3) por eficacia expresiva: por un tubo. (4) por desambiguación: en andaluz sesececeante, casa y caza, igual a casa y cacería, y ma, donde confluyen más, mar y mal, dio origen a malamente y, de rebote, a buenamente. Alguna vez la ambigüedad permanece y el chiringuito Las Moreras, señalado por dos enormes árboles moreras, se quedó en La Morera para una clientela que no pronuncia las eses del plural. Otras veces el añadido de sonidos procede (5) por vía culta: caso de ómine, que hubo que alargar hasta hombre para que no acabara en om, on (<omne) confundiéndose con el numeral: uno oye, francés on écoute.

B/
Academia, Fundéu y profesorado de lengua (no sabemos si talleres de escritura) dan por buenos los galicismos antieconómicos del tipo fue entonces cuando (por cuando), es aquí donde (por aquí) o será de este modo (en lugar de así) y las dos negaciones, calco del pas, que recargan el español absurdamente. ¿Ha venido alguien? es más lógico, más breve y más fácil de responder que ¿No ha venido nadie? Pues nada, no hemos dicho nada. Otro día recordábamos que latinismos como grosso modo o motu proprio son así, sin preposición, no *a grosso modo ni *de motu proprio, errores tanto más graves cuanto nada impide en bruto, a bulto, redondeando o aproximadamente, por grosso modo, o por sí (mismo), por motu proprio. De hecho, el primer castellano (más próximo al latín de origen) usaba menos enlaces, conjunciones y preposiciones, que el español actual. Allá en su siglo, Góngora escribió “antes que lo que fue en tu edad dorada” y Antes que anochezca (1992) fue la autobiografía de Reinaldo Arenas (1943-90). Hoy antes de que gana al antes que por 10 a 1. Antes nadie pensaba de que, tenido por dequeísmo, y ahora todo el mundo piensa de que.

C/
Esta verborrea o palabrerío debe tener que ver con los medios, principalmente la tele, que nos ponen un micrófono por delante para los democráticos telediarios que se usan. La criatura que es nadie, y que se ve de pronto elevada a los plasmas de máxima audiencia y a lo que mande el mando a distancia, engola el gesto, se pone fina y piensa de que (por opino) de cara a (por cara a o frente a) y es como yo digo, cuando suelta, no una opinión, sino un refrán. Claro que también el medio que nos pregunta, pregunta: ¿cree usted que esto va a durar mucho en el tiempo?, como si algo pudiera durar fuera del tiempo, gente preparada que se apunta al primer barbarismo o anglicismo que nos llega: múbin, por acoso; íbuc, por libro; imail, por correo; tréndin tópic, por tendencia; influencer, por influyente; o comúniti mánayer, pamplinas que nos elevan por encima de la tribu, antes vulgo. Sean vulgares y pamplinas, las precisas.

[1] Ver artículo de José María Otero en Diario de Cádiz.


contra la Academia: ¡república!

Un buen amigo me obsequia con una canción que él titula su “treceava uva”; uva que añadir a las doce canónicas del reloj y a las doce de mi Predisposición de las uvas. Y yo pensé: treceava. Las criaturas no saben, no sabemos, si treceava es numeral partitivo, resultado de dividir, o si es numeral ordinal, de la serie 12, 13, 14 o 15.

Incongruencias así, dictadas por la Academia, hasta el hartazgo. El objetivo: dividir la sociedad en clases cultas y no tan cultas, con lo que gusta a la democracia otra clasidivisión que añadir a las que nos separan o nos aburren. La dichosa clerecía, alojada, después de Berceo, en Enseñanza, Universidad y Academia, sigue mandando en nosotros, que no sé qué esperamos a mandarla a tomar por libro y a rebelarnos contra semejante monarquía, más dolorosa en la Real Academia (real por cuanto condiciona).

En mi guía de estilo, desterraría las faltas de ortografía. No hay faltas de ortografía, sino escrituras recomendadas. Se acabó el vulgarismo escrito o quedar uno en ridículo por cómo maneja letras y tildes y puntuaciones. Desterraría los números romanos, que se basan en un cuentapalotes impropio solo porque lo romano le entra a la Academia por la teta del Vaticano. Y unificaría el partitivo -ava, fácil de confundir donde circula el ordinal octava. El mismo sufijo -ena, igual funciona para un conjunto (docena de huevos), que para una posición (llegó a la meta la novena) y -ésimo, de pésimo, igual significa lo peor de lo peor, que el enésimo número. Cuando tanto se lleva el conteo o recuento de palabras –y ahí está Túiter–, la economía de la lengua y la capacidad de síntesis del inglés sobre el español, otro día hablamos de cómo, en este país de los borbones, se dan por buenos los galicismos fue entonces cuando (por cuando), es aquí donde (por aquí) o será de este modo (en lugar de así) y las dos negaciones que afirman, traídas del pas francés, que en español son la leche. ¿No ha venido nadie? Prueben a responder o no, a ver qué se impone.

De momento, con que ustedes y mi amigo compartan que la uva trece o la uva número trece suenan mejor que la treceava uva, tenemos algo andado. Se hace lenguaje al hablar.

Desde Unamuno a García Márquez, desde Andrés Bello a Valle-Inclán, voces no faltan contra la autoridad de la Academia y la dictadura de la gramática. Anímense a proclamar aquí también la república. No vean lo que se van a alegrar el español de la e, la lengua de géneros o el español inclusivo.


al hilo del hilo y otras costuras.

# Zafarrancho Vilima

De las palabras que las nuevas tecnologías nos van dejando en el idioma, casi todas provenientes del inglés, esta es la escala, en grados de peor a mejor (en *cursiva y asterisco, la palabra que debe evitarse; en negrita, la mejor opción o traducción):

1.
Del barbarismo esnob (por presumir el hablante de manejo de marca o de oficio) al anglicismo extendido:

*coworking, en lugar de cotrabajo

            *fakes news, de siempre noticias falsas

*hashtag, traducción de etiqueta

           *ipod [aipad], *smartphone

 *newsletter, habiendo boletín

            *streaming, habiendo en directo

*influencer, por influyente

           *mi muro (de Facebook), habiendo mi mural o mi tablón

*podcast, habiendo audio, vídeo o en diferido

            *post, cuando hay entrada, artículo, nota, comentario o publicación


2.
El anglicismo mejorable: *blog habiendo bloc (bloc de notas, bloc de clase, por ejemplo)


3.
El anglicismo justificado: marcas (nombres propios que se hacen comunes) como Whatsapp o whatsapp, *twuit o tuit


El resto es neologismo o nuevo uso de lo que ya había, como la palabra hilo de tuits, también hilo de un discurso o conversación. Hay que recordar que el texto es tela de hilos, así que el hilo de tuit gustará a las abuelas que tanto han cosido en su vida y ya se les va yendo el hilo [de lo que hablábamos] de la cabeza. Ejemplo de hilo bien traído (o bien hilado) este de Manolo de Vilima a propósito del valor y valores de Zafarrancho Vilima. Que ustedes lo hilen y lo expresen bien.


cogérsela con papel de fumar.

MIRAR CON UNA LUPA,
cagar con una horma,
cogérsela con papel de fumar.
Hacerlo todos los días
no solo es cuestión de forma.
Es una forma de pensar.

(José Luis Macías Rico)


cogérsela con papel de fumar (donde la representa el mingitorio masculino): Ser excesivamente mirado o escrupuloso, pudiera ser también escrupulosa si se entiende el código del lenguaje popular, que ha sido siempre sexista (por ambas partes, masculina y femenina), y donde varones pueden estar hasta el coño y mujeres, hasta los huevos. Anastasio Álvarez ha hurgado la frase en el CREA (Corpus de referencia del español actual, Banco de datos del español) y averiguado que el uso más antiguo (1979) corresponde al dramaturgo malagueño nacido en Montoro (Córdoba) Miguel Romero Esteo (1930 2018). Honor al autor de la grotescomaquia.

Ejemplos de cogérsela con papel de fumar sobran en esta España nuestra. Tribunales de justicia ordinaria o suprema se la cogen con papel de fumar y meten a uno en problemas por nada. La insignificancia de hoy afecta a Teresa Rodríguez, dirigente de Podemos Andalucía, a quien la Audiencia Provincial de Madrid condena a pagar 5.000 euros a los herederos del ministro franquista Utrera Molina. Y todo por recordar lo que ya era historia cierta: la vinculación de Utrera Molina con el asesinato (hubiera dicho muerte o ejecución) del joven catalán Salvador Puig Antich en 1974. Este fue el tuit:

Hoy hace 44 años de la ejecución a garrote vil de Salvador Puig Antich. De entre los responsables de su asesinato, Manuel Fraga Iribarne (1922 2012) fundó el PP [antes Alianza Popular, AP] y José Utrera Molina (1926 2017) fue enterrado al son del cara al sol. Ellos siguen, nosotres también. @TeresaRodr 02/03/2018.

Podemos Andalucía mantiene que Utrera Molina es directamente responsable en términos políticos de la ejecución de Puig Antich y, por tanto, la afirmación de su responsabilidad es plenamente veraz como así piensan juzgados de Argentina donde se llegó a investigar el caso Puig Antich.

Así que ya saben: cójansela con papel de fumar si no quieren que les empapelen.

–enlace a Artículo entrevista en diario Público: Utrera Molina se justifica (en 2014)


 

La España del “todos y todas”.

Una nueva estulticia, “la dictadura del desdoblado”, ha venido a instalarse en ciertas mentalidades de esta hora: el español del “todos y todas”, frecuente en la lengua hablada y máxima en mítines de partidos de izquierda. (Otra estupidez menor, y por fortuna solo escrita, es la España de la equis: “queridxs niñxs”, equis que a ver quién lee en voz alta.)

Vean ustedes en APÉNDICE el preocupante artículo de opinión que hemos leído en Diario 16. (En ese apéndice, pueden ver los desdobles subrayados así como la mejor redacción alternativa.)

(disponible en pdf a dos columnas, muy fácil de cotejar original y corregido)

Y queden con los artículos de [eLTeNDeDeRo] tocantes a EL ESPAÑOL DE LA E, lenguaje cien por cien académico y sin ponernos a prueba ni a nosotros ni a nuestras ideas. Ojalá les sirva y aproveche.

El español de la e (sept. 2015)

Del lenguaje de géneros al lenguaje sin género: el español de la e (nov. 2016)

Cinco aportaciones al español de la e (nov. 2016)

lxs amigxs (a vueltas con el español de géneros) (sept. 2017)

El español de querides (jul. 2018)

 


APÉNDICE 1. EL TEXTO ORIGINAL
(subrayados, los desdobles)

Manuel Domínguez Moreno, Diario16, 18/05/2019

Podemos pudiera estar creando, desde su comportamiento intelectual, una nueva «casta».

En 2014 entró Podemos en la actualidad política con una serie de propuestas que hicieron que muchos españoles se ilusionaran con la llegada de estos jóvenes cultos, casi todos profesores y profesoras universitarias o procedentes del activismo social, que parecía que iban a sanear el aire viciado de la vieja política. Sin embargo, esos mismos ciudadanos y ciudadanas han visto cómo sus esperanzas se rompieron porque Podemos, a pesar de que ha influido en algunas de las medidas sociales adoptadas por el gobierno de Pedro Sánchez, no ha conseguido asaltar los cielos, ni siquiera ha dado un brinco para agarrarse a una nube. Más aún, dentro de Podemos ha habido una cierta relajación de responsabilidades en la relación con los y las ciudadanas y con los medios de comunicación. Se ha pasado del afecto a la falta de empatía y a la irritabilidad, en algunos casos a la soberbia, algo que confirman algunos de los periodistas de este medio en referencia a personas, líderes y lideresas de Podemos con responsabilidad y representación electoral en las próximas elecciones del día 26 de mayo. Es una pena que un partido político, heredero del 15M, con unas propuestas y un programa dirigido a las necesidades reales del pueblo, esté perdiendo el apoyo de los y las ciudadanas por una falta de comunicación y empatía con las ciudadanas y ciudadanos, incluidos los y las profesionales de medios de comunicación progresistas, independientes y libres desde una línea editorial basada en la conciencia social y la igualdad real. Nunca conseguirán un liderazgo efectivo si no lleva consigo una fuerte carga de empatía con la que puedan trasmitir respeto e igualdad a sus votantes y a quienes trabajan de manera directa o indirecta con ellos y ellas. En muchos casos han llegado a rozar la prepotencia en los comportamientos de algunos líderes, de algunas lideresas o de sus equipos de trabajo. La incapacidad que demuestran algunos y algunas líderes y lideresas progresistas para transmitir la igualdad, vía sus comportamientos con el pueblo, se está convirtiendo en un grave problema, se está transformando en uno de los aspectos más importantes de la política y están mermando la capacidad de transmitir a la ciudadanía sus proyectos políticos para conseguir que los ciudadanos y ciudadanas, lo entiendan con tal claridad hasta el punto que lo hagan suyo. Muchos ciudadanos y ciudadanas esperaban ver a unos políticos y políticas que tuvieran el gesto de abrazar a las personas, de estar con ellas, de hablar de tú a tú, de escucharlas, de llorar y reír con ellas y de tener el valor de mirarlas a los ojos para hacer un pacto tácito por el cual iban a luchar por todos, que iban a ser los diputados y diputadas de todos y todas, de cada uno de los hombres y mujeres de este país. Eso es empatía e igualdad y, por desgracia, algunos y algunas de quienes abanderaron un proyecto de ilusión y esperanza han elegido el camino que les aleja del corazón del pueblo creando un nuevo peligro social irreversible, una nueva casta: la de los y las intelectuales


APÉNDICE 2. EL TEXTO CORREGIDO

En 2014 entró Podemos en la actualidad política con una serie de propuestas que hicieron que muchos españoles se ilusionaran con la llegada de estos jóvenes cultos, casi todos PROFESORADO DE UNIVERSIDAD o procedentes del activismo social, que parecía que iban a sanear el aire viciado de la vieja política. Sin embargo, SIMPATIZANTES Y VOTANTES han visto cómo sus esperanzas se rompieron porque Podemos, a pesar de que ha influido en algunas de las medidas sociales adoptadas por el gobierno de Sánchez, no ha conseguido asaltar los cielos, ni siquiera ha dado un brinco para agarrarse a una nube. Dentro de Podemos ha habido una cierta relajación de responsabilidades con LA CIUDADANÍA y con los medios de comunicación. Se ha pasado del afecto a la falta de empatía y a la irritabilidad, en algunos casos a la soberbia, algo que confirman algunos de los periodistas de este medio en referencia a DIRIGENTES de Podemos con responsabilidad y representación electoral en las próximas elecciones del día 26 de mayo. Es una pena que un partido político, heredero del 15M, con unas propuestas y un programa dirigido a las necesidades reales del pueblo, esté perdiendo el apoyo de LA CIUDADANÍA por una falta de comunicación y empatía con ELLA, incluidos PROFESIONALES de medios de comunicación progresistas, independientes y libres desde una línea editorial basada en la conciencia social y la igualdad real. Nunca conseguirán un liderazgo efectivo si no lleva consigo una fuerte carga de empatía con la que puedan trasmitir respeto e igualdad a sus votantes y a quienes trabajan directa o indirecta con PODEMOS. En muchos casos han llegado a rozar la prepotencia en los comportamientos de DIRIGENTES o de sus equipos de trabajo. La incapacidad que demuestra LA DIRECCIÓN DEL PARTIDO progresista para transmitir la igualdad, vía sus comportamientos con el pueblo, se está convirtiendo en un grave problema, se está transformando en uno de los aspectos más importantes de la política y están mermando la capacidad de transmitir a la ciudadanía sus proyectos políticos para conseguir que EL ELECTORADO lo entienda con tal claridad hasta el punto que lo hagan suyo. Mucha GENTE esperaba ver a UNA DIRECCIÓN que tuviera el gesto de abrazar a las personas, de estar con ellas, de hablar de tú a tú, de escucharlas, de llorar y reír con ellas y de tener el valor de mirarlas a los ojos para hacer un pacto tácito por el cual iban a luchar por todos, que iban a ser los diputados y diputadas de cada uno de los hombres y mujeres de este país. Eso es empatía e igualdad y, por desgracia, QUIENES abanderaron un proyecto de ilusión y esperanza han elegido el camino que les aleja del corazón del pueblo creando un nuevo peligro social irreversible, una nueva casta: la INTELECTUAL.

(disponible en pdf a dos columnas, muy fácil de cotejar original y corregido)


El español de la e (sept. 2015)

Del lenguaje de géneros al lenguaje sin género: el español de la e (nov. 2016)

Cinco aportaciones al español de la e (nov. 2016)

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El español de querides (jul. 2018)