(instrucciones para el caso Zapatero)
Dice el abecé del capitalismo que el cobro de comisiones es un mecanismo fundamental de acumulación y extracción de valor. A través de las finanzas y los servicios intermediados, el capital genera ingresos sustraídos directamente de la producción y los salarios por la gestión de activos, cuentas o inversiones que suelen calcularse como un porcentaje del capital total gestionado.
A este país hipócrita no avergüenza mantener una monarquía que rompe el tópico democrático de la «igualdad ante la ley» y, sin embargo, se resiste a que la Casa Real cobre o ingrese por sus gestiones, casos del Ave en Arabia para el Emérito o caso Noos para la infanta con Urdandarín. Y quien dice urdangarines, dice grandes obras como el puente o la autopista, dice concesiones por transportes o energías o comunicaciones, o dice gastos sanitarios o farmacéuticos de importancia.
Desde que China manda en el mundo de los negocios, el universo anticapitalista se representa o nos representa como un tic parásito, obsoleto o caducado, frente al río que nos lleva. Las mareas blancas o verdes de sanidad o educación pública y gratuita, también para la clase rica, debieran darnos vergüenza, y no orgullo tal como presumen polloperas izquierdistas que salen en manifestación.
Antes de hablar de Zapatero o de sus hijas, piénsenlo o véanlo en La corte del rey bobo (La Corte del Rey Bobo). Este es el enlace:
