jóvenes.

domingo 24 de mayo (24 05 2026) recibí un boletín de viaje de mi hijo Juan (para 38 tacos) hablándome de la iniciación cristiana de su amigo Fulanito de Tal y Cual, ceremonial que iba a ser conducido por fray Javier García Lomas, bibliotecario de la abadía benedictina de Santo Domingo Silos, Burgos, donde pronto será ordenado sacerdote; bautismo al que mi hijo Juan, compañero de estudios de Tal y Cual y de Javier, asistiría como padrino o invitado de lujo. martes 26 05 respondí con Los creyentes | en *asterisco lo que me llama o llama la atención o *escandaliza:

«Los creyentes. »La religión es como la tauromaquia, temas que evaden las preguntas y las respuestas. Tanto Dios como los Toros, son teatro o representación y los dos cuentan con nosotros como dócil público. En sociedades carnívoras, el torero opina de *otras muertes de otros animales para que resulte creíble que él, como maestro matador, mata *con arte y *amando al toro y poniéndose él como artista *en peligro, así parece la corrida un *duelo entre iguales, igual que en sociedades parásitas el sacerdote o el monje opinan del yoga o de *otras espiritualidades o *la tapada musulmana *niega el machismo del tapado y se compara con *otras tapadas culturales, como las monjas cristianas u otras cabezas *por modas guionizadas. Mientras, alguien sale ganando: el terrateniente, el latifundio, el patriarcado.

»Yendo al tema creyentes, tendríamos que remitirnos a los oficios parásitos o parasitarios y posicionarnos respecto a ellos: filosofía, poesía, literatura, universidad, política, nobleza, etcétera, frente a la mina o al andamio. En el libro de texto sobre la Edad Media nos lo contaban bien clarito para una sociedad en tres estamentos: oratores, bellatores y laboratores, donde los oratores o clérigos eran los que intermediaban entre los dueños y los no dueños: otras cuentas no había. ¡Va siendo hora de cambiar de opinión!»

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