Las Carreras de Caballos, cuánto es y quién lo paga.

Las Carreras de Caballos de Sanlúcar de Barrameda (CCS) como Fiesta Inti o de Interés Turístico Internacional, tienen financiación mixta pública / privada, o sea concertada, donde Ayuntamiento y Diputación de Cádiz, Junta de Andalucía y Ministerio de Turismo aportan subvenciones por su retorno económico mientras empresas y organismos privados invierten por su propio beneficio. Un nombramiento de Fiesta Inti o de Interés Turístico Internacional requiere una larga tradición cultural y un alto impacto promocional, y su valor radica en un sello de calidad que multiplica la llegada de visitantes. La tradición tiene algo de familiar o positivo. No puede mezclarse ni confundirse con engaños o delitos. No podría decirse El tradicional chantaje de la mafia, ni de las acusaciones que pesan sobre el presidente Pedro Sánchez podría decirse que son tradiciones o tradicionales de la política española. Lo que hace la Sociedad de Caballos de Sanlúcar con el cuento de las Carreras se llama descaradamente mentir, engañar, o prevaricar. ¿A qué ayuntamiento o concejalía de cultura ofrece usted una Fiesta de Interés Turístico Internacional, y se va negar -o sí o sí- si encima viene vestida o disfrazada de fiesta de tradición y fiesta popular?

El Ayuntamiento asume el coste de la infraestructura local (seguridad, limpieza, tráfico) y aporta una subvención base. Diputación y Junta y Ministerio financian promoción y logística. Las marcas comerciales costean gran parte de premios, carpas y actos paralelos a cambio de visibilidad. Ingresos propios como venta de entradas, derechos de retransmisión y retorno fiscal generado por la hostelería local, compensan la inversión pública a través de la recaudación de impuestos.

La clave está en la definición de la fiesta, entre la tradición y el Interés Turístico Internacional. Normalmente, las fiestas mal llamadas populares son apropiaciones del ocio con base en el Antiguo Régimen, que le han colado ese gol como tradición a ayuntamientos republicanos o democráticos sin mucho escrúpulo, para seguir reinando o gobernando. La insolencia de los caballeretes llegó hasta sugerir que «el origen de las carreras estaba en los caballos de pescadores que rivalizaban por llegar antes que ninguno a los puestos del mercado o a los bares y restaurantes de suministro». Esta majadería solo es comparable a la ludopatía con las casetas de apuestas infantiles de Interés Artístico Educacional: memas transformaciones de la lógica y de la conveniencia de lo que más les conviene a estos tunantes.

Mentir, engañar, o prevaricar es lo que hicieron dinastías jerezanas a la moda del gran turf que venía de Inglaterra (purasangres, enganches, exhibiciones y apuestas) en tiempos de Montpensier de tan fausto recuerdo desde 1845 hasta aquí, logrando primero el interés turístico Nacional, en 1986, y el Internacional, en 1997 sobre unas playas de agosto que tendrían que pagar a precio de oro. El hipódromo está en la Dpmt, por Ley de Costas, en Las Piletas desde 1980. Solo quien vea y recuerde cómo era esta parte de Sanlúcar hace 50 años, comprenderá de qué estamos hablando.

Hace falta que el pueblo de Sanlúcar a través de un referéndum se exprese sobre las CCS y gestione lo que le apetezca gestionar o participar. Esa es la misión, supongo, de una alcaldía que se precie de social y representativa.

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