Etiqueta: canción

Bolero para Jaime Gil de Biedma.

A ti te ocurre algo,
yo entiendo de estas cosas,
hablas a cada rato
de gente ya olvidada,
de calles lejanísimas
con farolas a gas,
de amaneceres húmedos
de huelgas de tranvías.

léalo completo el Bolero para Jaime Gil de Biedma que le escribe su amigo José Agustín Goytisolo y recitan o cantan Silvia Comes y Lidia Pujol, Paco Ibáñez y el propio José Agustín. Está en la Antología Poética Mundial y sin publicidad. Página recomendada. Ahí tienen también las Palabras para Julia.

eLTeNDeDeRo debe la idea a la conexión con Proyecto Aula.


Danny Boy.

De entre todos los nombres que me han dado ‑Dan, Dani, Dano, Danielo, Danucho, Danitibu, Danielito, Dantesco‑, el último ha sido Dani Boy. Danny boy es una famosa tonada irlandesa ‑es casi el himno irlandés‑ que me trajo de Dublín un hijo cuando estuvo allí estudiando inglés. La canción era parte de uno de tantos recopilatorios Irish Pub Songs que registran, en bocas corales y muy masculinas, con algo de Irlanda, patria querida, las canciones que se cantan en los bares cuando la noche es triste y la Guinness, melancólica. Mi curiosidad por aquel pequeño Daniel, me hizo saber lo que ahora les cuento, todo está en internet. En 1915 Frederick Edward Weatherly (1848‑1929), abogado músico y escritor inglés, le puso letra a una balada tradicional celta titulada Aire de LondonDerry y la hizo canción con título de Danny Boy[1]. La primera voz se la dio la contralto checa alemana (luego estadounidense) Ernestine Schumann-Heink (1861‑1936); se la puede oír en grabaciones históricas de 1917 y 1929. En 1965 Jonny Cash (1932‑2003) inmortalizó su versión de voz sola y órgano de iglesia. Y desde entonces.

Oh Danny Boy, the pipes, the pipes are calling.
From glen to glen and down the mountain side.
The summer’s gone, and all the roses falling.
It’s you, It’s you, must go, and I must bide.
But come ye back when summer’s in the meadow.
Or when the valley’s hushed and white with snow.
I’ll be here in Sunshine or in Shadow
Oh Danny Boy, Oh Danny Boy, I love you so.
But if you come, and all the flowers are dying,
And I am dead, as dead I well may be.
You’ll come and find the place where I am lying.
And kneel and say an “Ave” there for me.
And I will know, tho’ soft ye tread above me
And then my grave will richer, sweeter be.
And you’ll bend down and tell me that you love me
And I will rest in peace until you come to me.

[Traducción sobre la que propone Chesús Yuste en Innisfree]

Oh, Danny Boy, las gaitas, las gaitas están llamando
de valle a valle, y bajo la ladera de la montaña.
El verano se ha ido y las rosas van cayendo.
Eres tú, debes irte y yo debo aguardar.
Pero regresa cuando el verano esté en la pradera
o cuando el valle esté silencioso y blanco con la nieve.
Yo estaré aquí haga sol o haga sombra.
Oh, Danny Boy, oh Danny Boy, te quiero tanto.
Y cuando vengas y todas las hojas mueran,
y estoy muerta, como podría ser,
tú vendrás a encontrar el lugar donde estoy yaciendo
y de rodillas me dirás un “Ave”.
Y lo escucharé, por muy suave que pises sobre mí,
y mi tumba será más cálida y más dulce.
Tú te inclinarás y me dirás que me amas
y yo dormiré en paz hasta que vengas conmigo.

/ a Carlos Balbontín, viejo amigo, que me llamó Dani boy /


[1] Yoyo Roehm figura también en el copyright titular de la canción.

villancico del mal curita.

La estrofa romance suele comportarse y dividirse en tres: el de versos de 8 sílabas, propiamente para narrar; el de 7, (también llamado endecha), para la lírica; y el romancillo, de 6, para canciones infantiles. De a 6 o de a 8, niños o niñas en los fríos patios de recreo de los colegios franquistas (no solían mezclarse en coros mixtos) han dado voz a lo más terrible, crueldades y sucesos que diríamos para mayores de 18 años que se cantaban sin aparentes problemas de censura. De esa clase es el romance de Delgadina (octosílabo), que narra un incesto y es también el romancillo del mal curita, que cantan, entre otros, el Nuevo Mester de Clerecía y Tío Maxi. Como villancico, lo recoge en Fuenteheridos (Huelva) José Luis Macías Rico, con esta letra:

Estaba un curita
malito en la cama
y a la media noche
llama a la criada.
–¿Qué quieres, curita,
que tanto me llamas?
–Quiero chocolate
y no tengo agua.
Acércate al pozo,
anda y ve a por agua.
–La soga es muy corta
y el cubo no alcanza.
–Toma este pedazo,
a ver si te alcanza.
   Y a los nueve meses,
barriguita hinchada,
y parió un curita
con capa y sotana.

*otra variante en el mal curita (2)

fuente-doce-canos-fuenteheridos


¿Arde este mundo?

Una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes. La cita es de Lawrence Durrell en El cuarteto de Alejandría, (1957‑1960). Como todo es espacio y tiempo, el subordinante cuando introduce una condicional (igual a si). Construcciones de este tipo, también con mientras o en tanto que, lo mismo sirven para casos personales, como el del Cuarteto, que para situaciones humanamente universales. Conectamos con Tinta de calamar, 262:

«¿Arde París? (Paris, brûle-t-il?), novela de Dominique LaPierre y Larry Collins (1964), recrea una escena que, si no fue verdad, es muy hermosa. Sucede al teléfono entre un ayudante de Hitler, en Rastenburg, y un mando del ejército alemán de ocupación en París. La mañana del viernes 25 de agosto de 1944 el Führer quiere saber si ya están dentro de París las tropas aliadas y si se habían cumplido sus órdenes de incendiar la ciudad antes de entregarla. ¿Arde París? Por toda respuesta el alemán asomó el auricular a la ventana abierta por donde entraban La Marsellesa y el repique de todas las iglesias de París. Mireille Mathieu cantó para la película su canción Paris en colère y nosotros nos quedamos con su estribillo. Dios nos libre si no es libre París. A imagen de ese estribillo (no hay A sin B), no hay mundo libre si un país no es libre y no es libre una persona si otra persona no lo es.»

Ahora que A y B mutuamente se felicitan como si no hubiera C, y pues solo podemos ser felices en felicidad condicional (no en el telediario de los horrores ni en la plaza pública de la mendicidad) eLTeNDeDeRo opta por la película: ¿Arde este mundo? Felices ideas y prósperas opiniones.

*


veinte momentos de lucidez.

JAMJ (3)

El Conde Alarcos

vio venir una galera   que a tierra quiere llegar.
Marinero que la manda   diciendo viene un cantar.
Allí habló el conde Arnaldos,   bien oiréis lo que dirá:
–Por tu vida, marinero,   dime ahora ese cantar.
–Yo no digo mi canción   sino a quien conmigo va. [1]

Dedicado a José Antonio Moreno Jurado, cuyos Veinte momentos de lucidez (Point de Lunettes, Sevilla 2016) son una muestra de quien anda con la inspiración como José Alfredo, con el amor: que estás que te vas, y te vas, y te vas, y te vas y te vas, y te vas, y no te has ido y de quien dice y no dice su canción. No sé cuántas veces ha echado JAMJ el cierre a su obra poética. Y, de pronto, ahí vuelve otra vez como en estos veinte poemas de lucidez y una edición desesperada. Les gustará si les gusta José Antonio Moreno Jurado. Y así no se quedan ustedes como el conde Alarcos, que se quedó con las ganas.

[1] Romance del conde Alarcos sobre la versión del Cancionero de Amberes, 1548, en la página Washington Faculty de la profesora Suzanne H. Petersen.

contra la violencia sexista, economización de la familia.

Lo canta Javier Krahe en ¿Dónde se habrá metido esta mujer? y otras. Una mujer deja a un hombre y el hombre mata. No se mata igual a los 18 que a los 40 o a los 60 años. Factores hormonales dan paso a presiones ambientales y de vida establecida que el varón abandonado es incapaz de afrontar, de ahí, el grado de suicidios. Minutos de silencio, insistencia en el 016 y oficios posteriores no resuelven la agresividad. Corresponde al Estado y a la Crítica con el Estado denunciar la familia con sus tres figuras fuentes de la desigualdad y de la violencia: 1) cabeza de familia, 2) ama de casa, 3) ser madre (tener familia o prole) sin convenio de natalidad. 4) Crítica de la familia como primera economía sumergida, que habría que regularizar. 5) Bodas, convivencias, divorcios y separaciones se regirían por derecho laboral, mercantil, civil o penal. Dicho lo cual:

donde dice… …diga:
violencia contra la mujer,
sexista, machista o de género
Crítica de una violencia dentro de la violencia de sociedades violentas: ejércitos, juegos (desde la pistolita y la muñeca), hábitos fomentados o consentidos.
la violencia, ¿cuestión de Estado? Crítica de la Iglesia y el Estado como sostenedores de la familia.
límites de las campañas 25‑N, 016, etc. Crítica de la demagogia. Toda campaña sensibiliza a un perfil socializado o en vías de, y no llega ni modifica a quienes quedan fuera o están por venir: etcéteras culturales, inmigrantes o islámicos.
la violencia: causas físicas Crítica de los medios. Los efectos de la fuerza bruta ocupan, cuando ya es tarde, el cien por cien de informativos y campañas de sensibilización.
causas psicóticas: los celos Crítica del mito del amor.
causas psicológicas:
el ridículo del macho ante su hembra, que lo deja o lo deja por otro
Crítica del macho, potente sexual y económicamente.
causas domésticas:
el sentido de ridículo y la inadaptación del macho ante su nueva situación
Crítica del juego de roles: cabeza de familia, ama de casa, prole.
causas sociales:
el sentido de ridículo del macho ante su grupo (de amiguetes, de taberna, de trabajo, ocio, etc.)
Crítica del lenguaje sobre las mujeres, la parienta y el piropo.
causas legales y económicas:
separarse es caro
Crítica de las sentencias de separación y convenios reguladores.
consecuencias judiciales La cárcel como huida y como consuelo. Crítica del sistema penitenciario.

objeción de conciencia

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El otro día, hablando en un programa de radio sobre el plan bici y lo que ha dado de sí en la ciudad de Sevilla, propuse que seamos nosotros, ciclistas, quienes vaciemos de bicicletas aceras e itinerarios peatonales compartidos, y se los devolvamos a las personas andando, al Ayuntamiento, a Sevilla.

Y pienso ahora que la implicación de oenegés, asociaciones y grupos de opinión con el estado de cosas y con el Estado del Bienestar, hace que al final esas entidades, que supuestamente luchan por nosotros o nuestros intereses, son ya el Estado y que lo mismo que en la vieja objeción el individuo se plantaba contra el servicio militar obligatorio asociado a la patria, así tendríamos que extender la objeción a todo lo asociado a conceptos como democracia, solidaridad, defensa de supuestos valores, que en realidad son valores precocinados. Y hacernos objetores de conciencia de todo lo que transmite, sostiene o apoya esa visión del mundo que es Occidente, lo que incluye objetar no solo del Estado y de la clase política, sino de toda institución, oenegé o grupo que se haya hecho cómplice y parte del mismo: por ejemplo, el plan bici que me tienen prometido. No lo quiero. Yo, ciclista por la calzada, doy mi parte en el presupuesto para causas que más lo necesiten. Sé que a esta hora un padre duda si coger la bici con su hijo entre el tráfico general y sé que un niño sufre en Alepo, otro se ahoga en el Estrecho y niñas son violadas sistemáticamente. Pónganme al habla con el padre y con sus padres y madres y, estos, con el clérigo que los guía, con el dios al que rezan o con el presidente de la metrópoli que dejó su país hecho una mierda; su ciudad, un paraíso para los coches. Pero de causas parciales supuestamente humanitarias que utilizan menores como escudos humanos, déjenme en paz, que no me quiero salvar. [Letra y canción de Víctor Manuel]

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