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¿acaso no respiran los caballos?

Cartel Carreras de Caballos 2020

Carreras de Caballos de Sanlúcar 2020. Acusan a Luis Gordillo, cartelista, de no conocer las carreras de Sanlúcar. ¿Acaso Murillo estuvo en la Inmaculada Concepción de María? Luis Gordillo monta su cartel sobre caballos fríos con antifaz o mascarilla tipo Primera Guerra Mundial. Por una vez el arte se merece a sí mismo.


La foto es del ABC y el título, pasitche de Horace McCoy ¿Acaso no matan a los caballos? traducido entre nosotros como película ¡Danzad, danzad, malditos!

icononoclasias.

DL estatua

Se llama icononoclastia o icononoclasia a la actitud o doctrina contraria a las representaciones de iconos, de imágenes (en principio, de Dios, pero extensible a todo tipo de prácticas figurativas).[1] En sentido amplio, icono es un ídolo, un símbolo, un modelo que admite ser imitado (los Rolling, del rock; Michael Jackson, del pop) e iconoclasta, lo contrario: algo o alguien que rompe esquemas. El último movimiento iconoclasta está dándose contra las estatuas de personajes reconocidos como esclavistas; anti racismo alimentado por el asesinato de George Floyd, antes o después, descendiente de esclavos.

A esta furia iconoclasta habría que recordarle que arremeter contra las estatuas puede estar muy bien pero, a la corta, responde a fanatismos culturales y, a la larga, desvía el foco de atención de la cuestión palpitante: si se puede releer la Historia con ojos y perspectiva de siglo 21… algo que lleva años haciendo el feminismo revisionista (que opera por presencia/ausencia de mujeres a lo largo de los siglos), y que, en cualquier campo, configura lo políticamente correcto y expande esa corrección a tiempos pasados que ya no se pueden modificar. Derribar una estatua de Colón o estigmatizar Lo que el viento se llevó, puede dar cuenta de un totalitarismo demócrata y buenista que ya podría mostrarse más rebelde con causa contra cuerpos de policía que, en Usa como en España, abusan de nuestra vida.

Otra variante de idolatría nos lleva al calendario de fiestas de primavera de Sevilla, fuertemente icónicas: Semana Santa, Feria, Toros, Rocío y hasta el mismo Corpus (fiesta en principio abstracta hasta que en la Catedral se hizo custodia). El estado de alarma ha demostrado a idófilos y a idófobos que se puede vivir, y se vive y se muere, sin fiesta ninguna. Hermandades, sociedades de casetas, rocieras, o aficiones taurinas y futboleras deberían aprovechar la ocasión para bajar sus humos y sus orgullos: su devoción o alegría no pueden, el año que viene, presumir ya tanto ni pasar por imprescindibles.

[1] El diccionario que distingue Dios, dios, dioses, icono, ídolo, fetiche, etcétera, lo hace desde una teología nacional católica que se empeña en distinguir lo auténtico (la religión verdadera) de lo falso. Lógicamente, el pensamiento laico no debe entrar en teológicas disquisiciones. Hablamos de símbolos o alegorías sin distinguir la sagrada imagen de un Señor del Gran Poder, del fetiche de psiquiatra o de vudú.


foto portada: idiota haciendo la estatua, colección propia.

el poeta es un fingidor.

Alberto-caeiro-e-fernando-pessoa

Fernando Pessoa

tesis.

Siendo TP (Todas las Personas) todas las personas, hombres o mujeres, en edad y condiciones de trabajar y siendo TT (Todo el Trabajo) todas las horas de trabajo que una sociedad necesita para ponerse en pie y producir los bienes de uso y de consumo necesarios y siendo TO (Todo el Ocio) todas las horas de ocio, de descanso o tiempo libre necesarias para TT reponer fuerzas y no embrutecerse,

en una sociedad bien ordenada, donde horas de trabajo y de notrabajo salieran a reparto y con justicia repartidas, la fórmula del trabajo sería:

TT menos TO dividido entre TP
(trabajo menos ocio: trabajo por persona)

Este silogismo, que debiera hacer que ustedes no siguieran leyendo tan absurda, por obvia, parrafada calificándola de macarrónica gramática parda, algo esconde, que no es tan obvio puesto que todos saben, hasta el último de la clase, que lo que todos quieren es no trabajar [1] y que hay gente y oficios que lo consiguen, que viven sin trabajar.

¿Cuál es el truco?
–Unos son dueños, y otros no.
–Unos, empresarios; otros, trabajadores.
–Quienes, por cuenta propia; quienes, por cuenta ajena.
Respuestas así.


Cuando la verdad del cuento se inicia antes del reparto:

antítesis.

1º) hay clases rentistas y parasitarias cuyos privilegios vienen de siglos: Rey, nobleza, hijos de papá, herederos de esto o de aquello y

2º) hay una serie de oficios (vamos a llamarlos así) que detraen del TO una cuota permanente o vitalicia. Ejemplos o casos concretos:

pensar no es un trabajo y, sin embargo, el filósofo se alza por encima y quiere vivir de la filosofía:

«Yo soy el que pienso, mi oficio es pensar»;

rezar, tampoco es trabajo, y ahí está el zángano cura que vive de la religión:

«Mi oficio es hablar con Dios».


síntesis.

Hacer croquetas al marido, prestarse al sexo, escribir poemas, tocar violín o la flauta tampoco son horas de trabajo para el bien común del colectivo y, sin embargo, amas de casa, putas prosindicales, poetas o músicos quieren decirnos que sí, que lo suyo es un trabajo, cuando en realidad son horas de ocio (hay que estar libre de trabajo manual para dedicarse a todo eso), horas de ocio que son previas al reparto, ya no saldrán a reparto.

Este atraco “a oficio armado” nada tendría de particular si los productos del ocio salieran al mercado como mercancía sujeta a oferta y demanda. Si alguien los paga, ¿cuál es el problema? Ocurre que, para llenar conciencias, salas equis, museos, conciertos o librerías de un público suficiente, la ideología dominante impone como necesarios la monarquía, la clase política, los consumos de familia, de pornografía o de cultura que previamente a los trabajadores manuales les han sido hurtados. El robo es doble, o sea: primero me quitan mi tiempo libre y luego me hacen pasar por caja o por taquilla.

El remate de los tomates es que, a través de impuestos al Estado (encima, llamado del Bienestar), usted y yo paguemos amas de casa que no son nuestra casa, pornografías que ni nos van ni nos vienen, poemas y partituras que quien dice no nos saldrían igual o mejor que los de la Sociedad de Autores. Es un sistema, en fin, porque si sé de qué me quejo, no sé, en cambio, ante quién quejarme. Al otro lado no hay nadie:

La abducción del marxismo por el capitalismo, y su dejarse raptar la clase obrera por el Estado del Bienestar, es la mayor tragedia intelectual que ha conocido el mundo, después del fraude de la invención de Dios y del pueblo hebreo como pueblo elegido y después, tal vez, de la invención –no del arte– del artista.


 

[1] no trabajar: enfermedades o patologías personales aparte que (como la explotación del hombre por el hombre) deberían curarse o estar prohibidas.

arte y artistas, ocio y negocio.

pinza dibujada vector art

1.
El currante, hombre o mujer, a quien llamaremos T (de trabajo), acude a su trabajo. Sin haber leído a Marx, en una economía de mercado, lo único que puede ofrecer (vender) T al mercado es su persona. T tendrá que poner ladrillos o tornillos, coser ropa o contratarse como asistenta. Ya en casa, en su tiempo de ocio, T se dedicará a leer, a oír música o a tocar la guitarra o las narices. [1]

2.
La vida, tal como está montada en Occidente, es una larga conspiración contra el trabajo[2]. Así, ocurre que detrás de una reclamación sindical o de una marea blanca, verde o amarilla, se esconde la defensa de mi puesto de trabajo, que puede discurrir al margen del bien común. «Sin cultura no hay vida», escribe en su pancarta la alumna de conservatorio. «La vida está en los libros», dice el librero en crisis de competencia con Amazon o HTML. Y cuando yo, el de la marea pública defiendo la sanidad o la enseñanza públicas en nombre de la salud o de la educación general, en realidad estoy defendiendo mi empleo, empleo que entrará en competencia con otros sindicatos de la privada o de la concertada. La prueba de la sinrazón estaría en currantes de Airbus o Navantia que, alegando la defensa de su puesto de trabajo, para el sostenimiento de su familia, defienden y sostienen con sus monos azules la fábrica de armas o transportes militares que irán a herir o a matar familias como la suya.

3.
El sector del arte y la cultura anda removiendo el patio como sector damnificado por el parón de la puñetera crisis. El sector, de suyo quejica y acostumbrado a ser mimado y subvencionado en nombre de “arte y cultura para todos”, lo que de verdad quiere es un salario como el currante de la ferretería o del transporte o de la construcción.

Si todo el mundo tiene derecho a un trabajo retribuido, también tendría derecho a un ocio retribuido, sea el que sea. De lo que no se quiere hablar es del injusto reparto entre cigarras y hormigas ni de equilibrar la carga de horas gratas e ingratas. Al final, y por el proceloso cauce del Estado del Bienestar (Estado que nutren con sus impuestos las clases productivas, de ‘negocios’ y de ‘no ocios’), las clases culturales, improductivas, se la montan de maravilla y también explotan a la masa trabajadora, que carece de glamur (esa tontería) y acude al trabajo por la acera y por la sombra, y no entre focos por la alfombra roja.

[1] Por trabajo se entiende, no esfuerzo ni vocación (con esfuerzo se practica algún deporte; por vocación, se apunta uno a misiones humanitarias), sino actividad de obligado cumplimiento para la adquisición de un salario. trabajador se sobreentiende por cuenta ajena frente a por cuenta propia o notrabajador, si cuna y rentas nos permitieran vivir sin trabajar. negocio viene de nec otium, no ocio, sin ser necesariamente un hombre de negocios. trabajo viene de tripalium, potro de tres palos donde azotar esclavos. La etimología se expresa sola.

[2] Pues todos quieren trabajo, y nadie quiere trabajar.

arte y artistas, éxito y fama.

Diego Vaya entre Daniel Lebrato y Lidia Muñoz Márquez
Diego Vaya, entre Daniel Lebrato y Lidia Muñoz

[1] Sincronía y diacronía, espacio y tiempo, el artista o escritor, hombre o mujer, se sabe en rivalidad y competición con sus coetáneos (alguien dirá ‘contemporáneos’) y en rivalidad y competición consigo mismo y con el libro de texto, a donde pasará o no. Hablamos de dos ejes. Un eje horizontal, que corresponde al éxito en vida, y un eje vertical, que es la posteridad. Para el arte son tradición y originalidad (Pedro Salinas, Borges) y, para el artista, ir o no de artista por la vida.

¿Qué calla el artista Siglo 21? Que igual que no hay reyes por la gracia de Dios, desde que Dios ha muerto, mucho antes de Nietzsche, tampoco hay artistas. Al presente, Dios y artista merecen la misma reverencia o caricatura que señorías o jueces con toga o con peluca. Sin embargo, Dios existe, calla el artista, para que unos vayan a la mina o al andamio y yo, el poeta, a mis musas. El ‘genio’ es una impostura de siglos, que nos ha convencido de que Dante, Miguel Ángel o Velázquez eran artistas, para convencernos, de paso, de poderes políticos constituidos. Caído el Muro de Berlín, pendiente quedan verdaderos muros que no han caído y, el primero, el muro que significa la división social del trabajo, eso que –se active o no por presiones sociales– se llama lucha de clases. El bienestar económico, ecológico, sostenible, compatible o elegetebeí, con todo eso que se tiene por cultura y civilización, no son más que arcaísmo o tentempié de un sistema feudo capitalista superado no superado. Disuelta la conciencia proletaria, la partida se juega, no entre izquierdas y derechas, no entre apocalípticos e integrados: entre quienes viven mal y entre quienes viven bien: suyo es el reino, artistas o literatos con ánimo de lucro y éxito para vivir del cuento que se cuentan y quieren contarnos.

[eLTeNDeDeRo] les ofrece dos interesantes extremos de relaciones arte artista. Uno les propone un viaje a la palabra ‘capotina’: Entrevista capotina, a favor del artista. (Parte de la altura del intelectual consiste en la bajura, la ignorancia ajena.) Y otro extremo, a favor del arte, les invita a un duelo del Oeste hecho poema cincuenta y tantos años después de su inventor protagonista, y en relación a los concursos literarios que se convocan. Quédense con Diego Vaya, prólogo‑epílogo, y verán un éxito –al margen de la antigua imprenta, de la obsoleta librería o del decaído circuito– de quien quizá alcance luces post tenebras en el paseo de la fama. Diego Vaya.

Enlace a Diego Vaya, prólogo‑epílogo en la revista libro [eLSoBReHiLaDo]

[1] fama, como ‘posteridad’ y en el sentido de la ‘vida de la fama’ de Manrique: «Aquí yace el hombre, que vivo sigue el nombre.» Sinónimos de éxito son triunfo, auge, aplauso, celebridad. Y sinónimos de fama, no los concursos de salto a la fama y en busca del éxito, sino continuidad, memoria, constancia, o permanencia; diríamos también historia o libro de texto.

escribir por obligación.

DE LA LITERATURA DE COMPROMISO
al placer de la escritura

Presentación oral de una exposición colectiva pensada en clave Lope de Vega, escribir por obligación (un soneto me manda hacer Violante), primero en coche y autostop Sanlúcar Sevilla, luego Quijotes sobre Rocinante y en bicicleta Sevilla Triana, pasando por el Ulysses de Joyce, hasta el Jesús atado a la columna (vecino a la Sala) o Blancanieves y los Siete Enanitos.

Hay una literatura comprometida (con causas o contextos sociales) y una literatura de compromiso con quien nos pide algo y no podemos negarnos. Tal es el caso. El pintor Fernando Murillo solicitó a su amigo Daniel Lebrato que le escribiera las palabras para una exposición que iba a hacer. Al final, donde cabe uno caben siete: la muestra pasó a ser colectiva con seis pintores y un escultor.[1] Al Encuentro[2] acudió Daniel Lebrato, autor del catálogo, armado del siguiente y extraño soneto con doble culminación o, si se quiere, con estrambote a la contra. Una voz espontánea replica al obligado cierre está hecho con este endecasílabo lapidario [cuando te piden] hacer de dios cuando estás hecho un cristo, manera de significar la que le queda al artista cuando los invitados se hayan ido, o, también, esa condena a ser el mejor cuando el cuerpo, la vida y quizá la obra no están para nada y hay que salir a escena, en cuerpo, vida y obra. A cada uno lo suyo.

De la literatura de compromiso, al placer de la escritura, debo a estos siete un encuentro gozoso y una tregua feliz. Y debo, además, un precioso recuerdo al óleo firmado y enmarcado por los siete con la palabra post, buzón, para que me lluevan dentro las buenas entradas. Sirva ese cuadro como regalo de mis amigos a los diez años de [eLTeNDeDeRo].

Este fue el soneto:

ENCUENTRO A7
Presentación por Félix Lope de Vega y Carpio,
con José Fernando Murillo Pedrote como Violante
[3]

UN FOLLETO me manda hacer Violante
que en la vida me he visto en tal aprieto:
que un dedo haga autostop y que un septeto
se te instale en concierto, y tú al volante:

«Estos siete se adoran desde antes
de mí y nuestra amistad, y no me meto
si vienen por mi prosa o mis sonetos,
mi tinta calamar o mis gigantes
y molinos.»

El caso es ¡Caballeros: Adelante!
Con tanto don Quijote, Rocinante
me imagino.

POR EL PUENTE Triana voy bajando
a prueba de daltónico en barbecho
un pie en la bici y otro en San Fernando
(cementerio).

–La Farmacia Murillo ¿es de Pedrote?
(monólogo interior como desecho
de un Joyce del Altozano o de rebote).
Y ahora, en serio:

ALMAGRO, Jesús Conde y Arrebola,
De la Torre con Márquez y Murillo
con Espiri –sus obras hablan solas–

ya están en Las Columnas y aun sospecho
que atados y azotados, tanto en cuanto
te piden haz un paso y ¡ya está hecho!

–O hacer de dios cuando estás hecho un cristo.
Si quieren una pista,
les pasa a casi todos los artistas.
Seguro que lo han visto un Jueves Santo.

FIRMA Daniel Lebrato, que antes era
el mismo Cristo de las Cigarreras
–figura, penitente o quien lo lleve–
que, con los Enanitos, Blancanieves.

Francamente, no me veo
sacando yo a estos siete de paseo.

Sevilla, 15 del 10 del 19


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[1] Pintores: José Luis Almagro, Pepe Arrebola, Jesús Conde, Juan José Gómez de la Torre, Manuel Márquez y Fernando Murillo; escultor: Espiridión Rodríguez, Espiri.

[2] Del 15 al 30 de octubre de 2019, en la Casa de las Columnas, Centro Cívico de Triana, Pureza, 79, Sevilla.

[3] «Un soneto me manda hacer Violante/ que en mi vida me he visto en tanto aprieto;/ catorce versos dicen que es soneto;/ burla burlando van los tres delante./ Yo pensé que no hallara consonante,/ y estoy a la mitad de otro cuarteto;/ mas si me veo en el primer terceto,/ no hay cosa en los cuartetos que me espante./ Por el primer terceto voy entrando,/ y parece que entré con pie derecho,/ pues fin con este verso le voy dando./ Ya estoy en el segundo, y aun sospecho/ que voy los trece versos acabando;/ contad si son catorce, y está hecho.» Lope de Vega, La niña de plata, comedia, 1617.


La misma entrada en [eLSoBReHiLaDo]

vigencia del marxismo.

Todavía hay quien duda que el trabajo productivo de bienes materiales (oficio: la mano de obra) es la fuente de la riqueza. Lo dijo Marx en El Capital, y ese análisis no ha sido nunca jamás rebatido: sin materia prima y sin productos manufacturados (pinceles, guitarras, libros) no habría pintores, ni músicos ni autores, ni teatros ni bibliotecas. No habría vida tal y cual la conocemos y, menos aún, habría cultura.

La gran tragedia intelectual del siglo 20 fue el descrédito del marxismo por confusión con el experimento en países que se llamaban comunistas. Separado el grano de la paja, el marxismo económico sigue vigente. Negar las clases y la lucha de clases (lucha aunque sea latente bajo la narcolepsia del Estado del Bienestar) sería como negar la redondez de la Tierra.

Pasa que la clase culta, que de estas cosa sabe, se hace la tonta porque les va muy bien a artistas e intelectuales seguir en su torre de marfil mientras los demás bajan a la mina, suben al andamio, fabrican su pc o limpian su estudio o su despacho. Es muy soberbia la cultura. De ahí, que se escude en pamplinas de autoayuda como “sin poesía me moriría” o sin la Quinta de Gustav Mahler. Por aquí que te vi.


Maurizio Lazzarato: Duchamp y el rechazo al trabajo.

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Hace ya casi un siglo, el pintor Marcel Duchamp inició un itinerario que se alejaba de ese arte al que luego él mismo denominaría “retiniano”, y por el que hasta entonces había más o menos transitado, encaminándose hacia una nueva forma de expresión que tendría su culminación en el suspenso inacabado de la obra. Una nueva forma que dio lugar a infinidad de interpretaciones, a la vez que generó la sospecha, la polémica o la más absoluta admiración. Duchamp se sitúa, a la postre, como una de las figuras axiales del arte en el siglo XX.

Conferencia del 9 de marzo de 2018 enmarcada en el proyecto bienal “Ariketak: la segunda respiración”, Maurizio Lazzarato presentó el contenido de su libro recién publicado sobre Marcel Duchamp y su rechazo al trabajo.

pensar el copyright.

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Entre el pase usted por caja y el coja usted de mi obra lo que le sirva o le aproveche –citando fuente o procedencia, claro está–, el copyright o derecho de autor divide a la comunidad artística en conservadores o donantes y es evidente que la legislación apunta a conservar.

Corresponde a la comunidad artística, mujeres y hombres tomados de uno en uno o por grupo de actividad, liberar esos derechos basados en una división social del trabajo que básicamente responde a:

–Yo, a mi guitarra o a mi poema y, usted, al ladrillo, al andamio o a repartir bombonas.

Quienes tanto se precian de la materia que traen entre manos (materia, la del arte, que tanto gana cuanto más se expande), qué menos que, si no lo han pensado, se lo empiecen a pensar. En todo caso, nada hay de progresista en la conservación y no en la abolición por una ley de plazos que salve los derechos adquiridos que, contra el plagio, haya que salvar. El resto no es arte, sino mercancía de privilegio antiguo y galgo corredor.


 

las ciencias y las letras ante internet.

Daniel Lebrato sentado en Monte Algaida

Otro día hablábamos de las armas y las letras, cuando las armas eran parte de la ciencia, la ciencia de matar. Siendo yo profesor y hombre de letras, he aconsejado siempre a mi gente ir a las letras como a las ciencias y, a las ciencias, como a las letras. Hoy, el balance de las letras (las humanidades, el arte en general) es que son egoístas o egocéntricas, mientras que la ciencia es, aunque también se adultere y se ofrezca al servicio del mal (como cuando se vende a la industria armamentística), la ciencia es, por cuanto demuestra al servicio del género humano todo y aunque mucho científico, como Edison, quiera vivir de su patente igual, igual, al copyright donde se atrinchera el artista, la ciencia es, o ha de ser, generosa, universal y expansiva; quizá porque, con Antonio Machado, nuestras horas son siglos cuando sabemos lo que se puede aprender, y eso hace a la comunidad científica humilde, y no engreída.

La prevalencia ética de la ciencia y tecnología frente a la literatura y las letras, se ve en la respuesta de unas y otras al mundo digital que se nos ha venido encima: las letras, a la contra, a la defensiva: ¡Atrás, Satanás!, dice el instituto que prohíbe el dispositivo móvil a su alumnado y dice el defensor del libro de papel de la Galaxia Gutenberg. Que toda la cultura no es tan rémora, lo vemos en la música, que se acomoda a lo que pase por taquilla o por Spotify: no hay tabarra con el disco como soporte físico. Y ¡Adelante, adelanto, siempre adelante!, dirá la investigación que haga al humano más bueno, más sano y más libre, también de sus cadenas y de la cadena del trabajo de la explotación del hombre por el hombre. Internet es la Internacional. Lo que hay que hacer es conquistar la red como antes se conquistaron la Bastilla o el Palacio de Invierno. Vayan y lean El plan del inventor de la web para devolver la libertad a internet.

el arte y el artista

Más de dos millones de personas han megusteado (verbo que me acabo de inventar) Muertos de hambre, vídeo de 6:04, de Karel Sánchez, quien sale en defensa de la creación artística dentro de los sistemas educativos. Suena bonito y quién podría decir que no. Sucede que si el arte, como la escolarización por la ESO (con O de obligatoria), se vulgariza, el artista desaparecería como han desaparecido escribas, letrados, bachilleres o escolares con derecho al alfabeto en un mundo analfabeto. Es lo que tiene el humanismo desprendido y, por eso, no pasa de moda el individualismo, que, predique lo que predique (la bondad del arte, por ejemplo), barre siempre para dentro.

La polémica no es nueva. En 1870 (siglo del genio y del artista en su torre de marfil) ya estaba escrito por Bécquer: podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía. Ocurre que el poeta se resiste. Él quiere ser artista para que otro sea albañil o repartidor de bombonas. Y ahí demuestra el artista lo artista que es. El arte, como el sexo (ahora que nos la quieren pegar con el trabajo sexual) sucede en el fragmento de ocio y, por tanto, todo el mundo debería tener acceso al arte en su tiempo libre y abolir de una vez el artista como oficio en exclusiva, como curas y monjas que, para que Dios exista, quieren convencernos de que exista una Iglesia que les dé de comer. El artista rinde culto al Arte, algo que, en una sociedad que se precia de igualitaria y democrática, nadie sabe lo que es ni lo sabrá por mucho que incluyan la asignatura creación artística en las escuelas. ¿Sin cambiar las bases del arte? ¡Escuela de niñaterío!

el informático y la informática

No sabemos cuántos megusta habrá recibido esta otra noticia que titula El plan del inventor de la web para devolver la libertad a internet, con este explícito: Tim Berners-Lee presenta una plataforma que quiere devolver la privacidad a internet, contra la concentración de poder en unas pocas plataformas como Facebook, Google o Twitter, las cuales controlan qué ideas y opiniones se visibilizan y son compartidas. Tim Berners-Lee no lo dice, pero las revoluciones clásicas (francesa o rusa), que asaltaron edificios, serán en el futuro millones de millones de megusta a la conquista de la red, es decir de la información y comunicación, y nadie hará mucho caso del Muertos de hambre de Karel Sánchez, sin duda buena persona y con capacidad de amar, de pensar y, sobre todo, de crear, Karel, de crear.


 

La estafa de las revistas científicas se acerca a su fin.

Moustaki nous sommes deux

(o la cultura de pago se acerca a su fin)

Será por el podrido contexto de la Rey Juan Carlos y por la vacuidad universitaria de currículos como Cifuentes, Montón o Casado. Será por la interesantísima tesis de Pedro Sánchez, doctor en Economía y Política, de cuyo doctorado, más allá del cum laude y del grado de honestidad en el manejo de sus fuentes, quién va a creerse algo investigado, algo que arroje una proposición que merezca la pena en lo que Sánchez titula Innovaciones de la diplomacia económica española aplicadas al espeluznante análisis del sector público 2000·2012. Será por ese contexto vulgar y podrido y será porque la “estafa científica” puede referirse a muchas estafas (de método o de intención, de conocimiento o aplicación), el caso es que el título puede no decir nada: La estafa de las revistas científicas se acerca a su fin. Sin embargo, nada más empezar a leer, una auténtica tesis nos engancha:

«Los contribuyentes desembolsan dos veces: primero para financiar la investigación y luego para leer el trabajo que han patrocinado.»

Caramba. La idea de [eLTeNDeDeRo] es que ese [doble] pago no multiplica por dos, sino por tres o por cuatro, si incluimos las cantidades indirectas que a través de impuestos llevan a unas personas por la senda del trabajo intelectual y a otras por la efepé o directamente a los trabajos más duros y peor pagados. Y la idea es que, como se privilegia la financiación de la investigación, se privilegia el amplio y risueño campo de la cultura, del artisteo y de la creación, donde, igualmente a través de impuestos, becas o ayudas, hay quien vive de hacer cuadros o poemas igualmente subvencionados que el público tendrá que comprar y pagar. Al final del artículo, la conclusión de su autor, George Monbiot, es esta que podría extenderse:

«Mientras tanto, y como una cuestión de principios, no pagué ni un céntimo por leer un artículo académico. La elección ética es leer el material robado que publica Sci-Hub

Lo cual nos llevó a la Wikipedia, siempre dispuesta a enseñar al que no sabe: Sci-Hub ofrece artículos a los lectores sin requerir una suscripción o pago alguno. Cada día visitan Sci-Hub un promedio de 30.000 usuarios, generalmente investigadores. Diariamente se suben nuevos artículos, mediante un servidor proxy del dominio .edu. Antes de que se bloqueara el dominio original del proyecto, el sitio .org tenía un promedio de 80.000 visitantes por día.

Queden ustedes con La estafa de las revistas científicas se acerca a su fin en la muy recomendable revista SinPermiso y léanlo con fondo de Moustaki, célebre porque empezó por dos, Nous sommes deux, y acabó por mille vingt et trois. Gracias: Profesor Miguel A. Garrido


artistas, deportes y partes del tiempo.

In the year 2525

Por motivos personales, me he visto muchas veces rodeado de artistas. Yo, aunque escritor, primero me he presentado como funcionario (la enseñanza pública es lo que me da de comer) y he visto siempre en el artisteo un privilegio que yo rechazaba, supongo, como el comunista rechaza a la patronal: no es nada personal, entonces, ni mis motivos ni los de mis artistas, que hacen muy bien, y ojalá yo hubiera podido, en vivir del arte o de la cultura. Si algo envidié de la vida de artista (envidias hay dos, como el colesterol, la buena y la mala), mi envidia sería de la buena, como el rechazo a la patronal no niega mi admiración o mi amor por una empresa que pueda parecerme hermosa. Sigue sin ser nada personal. Pero el final del arte es un hecho y, el ir de artista, una manera como otra de ir por la vida; hoy anacrónica, mañana un arcaísmo. Hay quien va de político, de predicador, de máster chef o de influéncer, dice el idiota. Mi resumen es, para quien quiera entenderme, a la manera de Bécquer durante la plenitud del genio: podrá no haber artistas, pero siempre habrá arte. Claro. Obras del ocio frutos de la imaginación que habrán de sorprender a lo que quede del mundo. Lo que yo discuto es que in the year 2525 siga habiendo artistas como grupo, como clase, como casta o como sociedad de autores. Si no, ¿qué hubiera ganado la humanidad llegando tan lejos?, ¿para que siga habiendo un Papa?, ¿para que siga un Trump, un rifle o una pistola, un problema de fronteras en México, en el Mediterráneo o en Cataluña? Tampoco me salen oenegés ni Eurovisiones, ni cofradías ni toreros. A mí, en mi bolita de cristal, mirando al 2525, no me aparecen esos papeles y personajes que hoy acaparan el telediario que las grandes cadenas suelen cerrar (para alivio del luto de la actualidad y de los sucesos, como secciones fijas) con artistas, deportes y partes del tiempo.

Daniel Lebrato

/ a Fernando Murillo /


(disfruten la canción de Zanger & Evans, que mañana hablaremos del albatros)

In the year 2525

sentido y sensibilidad del arte y la cultura (a propósito del Año Murillo que vive la ciudad de Sevilla)

Año Murillo

Cuanto más antigua y consagrada es la obra de arte, más atraso ético y estético en la persona que la disfruta. Y no porque la humanidad progrese en línea recta y la obra se quede obsoleta o desfasada, sino porque desde el siglo que vivimos (y con las luces que, si quisiésemos, podrían alumbrar nuestro análisis y nuestra perspectiva) menos se justifica que se sigan idolatrando las composturas de las clases dominantes que guardaron para sí las llaves de la vida y al resto dieron dominación, explotación, sufrimiento y muerte que hoy se solapan bajo forma de turismo o ciclo cultural, museo, exposición, concierto o efeméride.

La voracidad de las concejalías y áreas culturales y festivas se ve en la celebración de los centenarios de un nacimiento, el de Murillo, por ejemplo, cuando ¿qué era Bartolomé Esteban Murillo, bebé bautizado el 1 de enero de 1618? Lágrimas, caca, mama y coco. Lo cuenta Quevedo en Pronuncia con sus nombres los trastos y miserias de la vida.

Pronuncia con sus nombres
los trastos y miserias de la vida

La vida empieza en lágrimas y caca,
Luego viene la mu, con mama y coco,
Síguense las viruelas, baba y moco,
Y luego llega el trompo y la matraca.

En creciendo, la amiga y la sonsaca,
Con ella embiste el apetito loco,
En subiendo a mancebo, todo es poco,
Y después la intención peca en bellaca.

Llega a ser hombre, y todo lo trabuca,
Soltero sigue toda Perendeca,
Casado se convierte en mala cuca.

Viejo encanece, arrúgase y se seca,
Llega la muerte, todo lo bazuca,
Y lo que deja paga, y lo que peca.

Francisco de Quevedo y Villegas
El Parnaso español
(1648)
*

cultura, valor y precio.

Si la cultura es un bien para todos ‑como se ha dicho: la segunda naturaleza del hombre‑, no se entiende que alguien quiera vivir de ella. Sería ganarse la vida (privada) a costa de un bien público. Perder dinero, tampoco, estamos de acuerdo, pero ¿ganarlo?

Un libro donde se escribe “alzar una frontera porque no quiero este mundo. Porque el mundo de aquí no lo quiero. Para crear mi pradera bastan las palabras nosotros resucitaremos” cuesta 16 euros (por 120 páginas, a 0,13 euros la página). De esos 16 euros, 3,36 se los lleva Hacienda (en concepto 21% de iva general; no cultural como la cultura quiere hacernos creer). Total, yo ni contribuyo al autor ni contribuyo a Hacienda. Y todo, gracias a la revista Mercurio, de la Fundación José Manuel Lara, que, con sus reseñas de novedades, me libra de comprarlas y, sobre todo, de tener que leérmelas. El lema “cultura para todos”, que ilustra la contraportada del Mercurio de febrero 2017, arroja en Google 373 mil resultados en 0,8 segundos. No estamos solos.

–enlace a Literatura, valor y precio.

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escritores 3.0

Generación a generación, los padres han dicho: ¿Qué es esa basura que escuchan mis hijos? Y a la siguiente generación es aceptada. (Steven HOLTZMAN)


Quien escribe está en destierro de la escritura; allí está su patria donde no es profeta. (BLANCHOT)


Don Quijote se inventaba los sucesos, mientras nosotros no sabemos escapar a los hechos que nos acosan. (CIORAN)


La historia de la profesión de escritor en la época digital es tan desprolija como los trapos manchados de tinta que habrían ensuciado el taller de Gutenberg o el plomo fundido ardiendo del linotipo. (KIRSCHENBAUM)


El valor de las obras de arte está en lo que alguien está dispuesto a pagar por ellas. (Andy WARHOL)


La humanidad no se plantea problemas que no pueda resolver. Hasta ahora, el arte no ha hecho más que interpretar las situaciones; de lo que se trata es de transformarlas. (Karl MARX y Guy DEBORT)


Hemos pasado de estar en las nubes a estar en la nube. (Daniel LEBRATO)


pierrot y arlequín

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Arlequin et Pierrot, óleo de André Derain (1924)

Se llama Pierre-Andréas Berndt, músico, y ha estado conmigo pared con pared lo que lleva el otoño en Sanlúcar. Él, en su mundo; yo, en el mío, cada uno buscando su inspiración. Hoy se ha ido como un gato invisible. Me dejó una canción y, yo a él, un poema de Manuel Machado que siempre me hubiera gustado escribir, Pierrot y Arlequín. Pierre y Daniel son Pierrot y Arlequín, ¿o no?

Pierrot y Arlequín,
mirándose sin
rencores,
después de cenar,
pusiéronse a hablar
de amores.
Y dijo Pierrot:
–¿Qué buscas tú?
–¿Yo?
¡Placeres!
–Entonces, no más
disputas por las
mujeres.
Y sepa yo, al fin,
tu novia, Arlequín.
–Ninguna.
Mas dime, a tu vez,
la tuya.
–¡Pardiez!
¡La Luna!

(Manuel Machado)

Pierrot et Arlequin,
sans regarder
rancunes,
après le dîner,
ils se tenaient à parler
de l’amour.
Et Pierrot dit:
–Que cherches tu?
–Moi?
Pleasures!
–Alors, pas plus
litiges
les femmes.
Et je sais que, à la fin,
votre petite amie, Arlequin.
–Aucun.
Mais dites-moi, à votre tour,
la tienne.
–Parbleu!
La lune!

 (Manuel Machado)

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Pierrot et Arlequin, Paul Cézzane 1888

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Concurso fotográfico [eLTeNDeDeRo]

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Parra tendida, calle Rubiños, Sanlúcar de Barrameda (España), 31 agosto 2016. Foto: eLTeNDeDeRo

 

CONCURSO FOTOGRÁFICO
eLTeNDeDeRo

eLTeNDeDeRo busca fotos de cosas tendidas para exponer en su cabecera. Ropa puesta a secar, pero también lo que cuelgue de un hilo, de un alambre o de una cuerda. Abstenerse fotos de ahorcados. Mande su foto o fotos (en horizontal) a eLTeNDeDeRo, que eLTeNDeDeRo las irá exponiendo por orden de llegada y ya veremos si hacemos un concurso a ver cuál gusta más. Imprescindible (además del formato horizontal) decir cuándo, dónde y quién y de qué hizo la fotografía, que no tiene por qué ser original. Se admiten tendederos de toda clase siempre que se cite cámara o página de procedencia. Descubriremos la cantidad y variedad de objetos o seres que en este mundo están cogidos con pinzas. Anímese y mande su foto a eLTeNDeDeRo. No hay límite de plazo ni fecha de caducidad.

Parra tendida