vivir del arte o el arte hay que pagarlo.

Quienes insisten en que hay que pagar por el arte y la cultura, poniéndose de parte de la sociedad de autores de copyright, ¿qué mercancía o producto llaman arte o cultura? [1]

El arte murió con Hegel (1831) o murió con Marx (1883) o con el ready made de Duchamp (1913). El que está vivo es el artista, cuyas primeras y bellas artes consisten en esconder su fecha de caducidad.

El arte, pensaba Hegel, es la manifestación sensible de la idea absoluta a través de un medio material, proceso en tres fases o modelos: simbólico, clásico y romántico.[2] La muerte del arte se da en el momento que surge la verdadera filosofía en la realidad temporal e histórica, es decir, el sistema idealista en el que se hace realidad el espíritu absoluto. Después de Hegel matar el arte por la filosofía, Marx mató a la filosofía[3] y Duchamp, por último, puso ambas muertes y la del artista en ejecución:

—Se acabó el cuento, artistas.

De 1909 a 1918, diez años, veinte siglos de historia del arte quedaron listos para sentencia:

1909: Marinetti, Manifiesto futurista: un coche de carreras es más hermoso que la Victoria de Samotracia.

1913: Duchamp, Rueda de bicicleta. 1917: La fuente (en realidad un urinario).

1918: Malévich, Blanco sobre blanco.

Quien no quiso ver la muerte del arte no vio tampoco el arcaísmo que representaba la Gran Guerra o Primera Guerra Mundial, contra la Internacional, que moría en ese mismo momento, ni vio la revolución rusa, que ejemplificaba, bien o mal, lo que sería el socialismo en un solo país.


el arte hay que pagarlo.

El arte hay que pagarlo, dice mi amigo, y mi amigo olvida que el arte ya está pagado.

Lo pagamos el día que el artista se hizo el tonto como el que no sabe la historia del arte.

Lo pagamos el día que consentimos biografías de cunas de renta y tiempo libre para dedicarse al arte y huir del trabajo físico y manual.

Lo pagamos el día de sus carreras y conservatorios cuando perdimos, como perdió el artista, todo sentido de clase social, el decoro y la vergüenza.


[1] cultura. cultivo. Conjunto de conocimientos adquiridos. arte. Actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.

[2] 1. simbólico. La forma artística simbólica es un mero buscar la forma para un contenido que aún es indeterminado. La figura es deficiente, no expresa la idea. El hombre parte del material sensible de la naturaleza y construye una forma a la cual le adjudica un significado. La forma es mayor que el contenido. Hegel relaciona esta forma artística con la arquitectura de culto. Esta no muestra lo divino sino su exterior, su lugar de residencia.

2. clásico. La forma artística clásica logra el equilibrio entre forma y contenido. La idea no solo es determinada sino que se agota en su manifestación. El arte griego, la escultura, es el arte de la forma artística clásica. Las esculturas griegas no eran, para los griegos, representaciones del dios sino que eran el dios mismo. A esto se refiere Hegel cuando habla del carácter pasado del arte.

3. romántico. Pero precisamente por el carácter limitado del arte, este equilibrio tiene que romperse y aquí se da el paso a la forma artística romántica. Una vez más hay una desigualdad entre forma y contenido, dejan de encastrar de manera perfecta, pero ahora es la forma la que no es capaz de representar el espíritu. El contenido rebasa la forma. Las artes de esta forma artística son la pintura, la música y la poesía, que es el arte universal del espíritu ya que tiene como material la bella fantasía. La poesía atravesará todas las demás artes, trayectoria que se detiene cuando la única y definitiva verdad, la filosófica, se encarna y materializa en su prístina contingencia histórica. (Enrique Castaños Alés, La «muerte del arte» y el problema de la poética (Nota sobre un artículo de Umberto Eco) Cultural del diario Sur, Málaga, 10 septiembre 1988)

[3] “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo” (Die Philosophen haben die Welt nur verschieden interpretiert; es kömmt drauf an, sie zu verändern). Karl Marx, 11 tesis sobre Feuerbach, Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, publicadas por Friedrich Engels en 1888.

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